Por: CGH-HO CHI MINH (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:28/06/2006)
El pasado 7 de junio, falleció el compañero Alexis Benhumea, estudiante de 4º semestre en la Facultad de Economía de nuestra Universidad, que luchó durante más de un mes contra la muerte, desde que el 4 de mayo las fuerzas represoras que ocuparon San Salvador Atenco, en el Estado de México, le dispararon una bomba de gas lacrimógeno en la cabeza, fracturándole el craneo y causándole un estado de coma prolongado, del cual finalmente no pudo salir con vida. Por los presos políticos, por los perseguidos, por las mujeres violadas, por Javier Cortés y ahora por Alexis, tenemos que seguir luchando. El asesinato de nuestro compañero no puede quedar en vano, los criminales que le arrebataron la vida, entre ellos Vicente Fox, Enrique Peña Nieto y Wilfredo Robledo, tienen que ser castigados, de eso nos tenemos que encargar todos los estudiantes mexicanos junto al pueblo.
1. A los despojadores y represores, sí se les puede derrotar: ejemplo que Atenco nos dio a todos
Desde que en el año 2001, el gobierno foxista dio a conocer el decreto presidencial que le arrebataba sus tierras a los campesinos de Atenco para la construcción de un aeropuerto, el movimiento de resistencia fue en ascenso. Los ejidatarios dijeron que no darían ni un paso atrás, que defenderían “hasta con su propia vida” sus parcelas, sus casas, sus escuelas, sus panteones, haciéndose de simpatías entre los de abajo de todo el país, por su dignidad, su valentía y su firmeza. “¡Tierra sí, aviones no!”, fue el grito de guerra que durante más de diez meses sacudió al país. Diez meses de ardua pelea, de agrupar a más y más sectores en la lucha, de marchas con el machete en alto, que al final culminaron con la derrota del gobierno y la cancelación del decreto expropiatorio: una victoria incuestionable, un ejemplo claro de que con firmeza, unidad, organización y lucha, es posible derrotar a los de arriba.
Desde entonces el PAN y el PRI, en los gobiernos federal y del Estado de México, se quedaron con las ganas de arremeter contra estos aguerridos campesinos, y durante años esperaron un mejor momento para arremeter nuevamente en su contra. La venganza se volvió una idea enfermiza que cruzó las mentes de estas dos mafias durante mucho tiempo.
Con la victoria entre las manos los campesinos festejaron, pero asumieron esto como un primer paso. Los de arriba trataron de acallarlos diciéndoles algo así como: “dejen de luchar, ya ganaron, vuelvan a sus casas y a sus vidas, aquí nada pasó”. Pero no podía ser así. Como en cientos de poblados y como millones de mexicanos, San Salvador Atenco y sus habitantes carecen de hasta lo más indispensable: no tienen escuelas suficientes, sólo una preparatoria que rechaza a miles de estudiantes cada año, no hay un solo hospital, nada más cuenta con una pequeña clínica para atender a más de 40 mil habitantes, los apoyos al campo son casi nulos, mucha gente apenas sobrevive con el producto de su trabajo, en el comercio informal. ¿Cómo pedirle a estos campesinos que volvieran a su vida de antes?, ¿cómo exigirles que dejaran de luchar si sus necesidades seguían siendo muchas?
Una vez que aseguraron que podrían heredarle a sus hijos un pedazo de tierra, estos campesinos decidieron apostar por su gente y seguir luchando para poder heredarles también educación, salud, trabajo, una vida mejor a la que ellos no tuvieron acceso.
En adelante, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), organización que da identidad a los campesinos rebeldes de Atenco, se hizo presente en otras luchas. Estuvieron con los maestros, con los estudiantes, con los colonos, con los transportistas, con los trabajadores, con otros campesinos, dando la pelea, solidarizándose, haciendo valer la consigna que durante diez meses gritaron: “¡el pueblo unido jamás será vencido!”.
Dentro de las comunidades de San Salvador Atenco siguieron sumándose las victorias. Se exigió una mesa de diálogo con el gobierno para ir resolviendo los grandes problemas de la gente, y simultáneamente con la movilización, se le arrancaron al gobierno más espacios en la preparatoria, para que un número mayor de estudiantes pudiera ingresar, y menos fueran arrojados a la calle, al desempleo y a la drogadicción; se ganaron algunos apoyos para el campo, para hacerlo más productivo y alcanzar cosechas de mayor calidad; con el apoyo de estudiantes de nuestra Universidad, se mantuvieron durante más de 3 años talleres educativos y culturales para los niños; con trabajo voluntario se abrió un curso gratuito, para que alumnos de secundaria de escasos recursos económicos, aspirantes a la educación media superior, prepararan mejor el examen de admisión y tuvieran más posibilidades de ingresar.
Todo ello fortaleció al FPDT, que se expandió en otras comunidades del Estado de México, y el ejemplo de dignidad, de resistencia, siguió creciendo entre los de abajo.
2. La brutalidad del gobierno estaba preparada
Para el gobierno, sobre todo el federal y el del Estado de México, era de suma importancia deshacerse de este ejemplo, y más aun, en medio de las campañas electorales, para el PRI y el PAN la derrota que les propinaron los campesinos de Atenco se convirtió en un lastre que necesitaban quitarse de encima, para mostrarle a los dueños del dinero que ellos “sí saben gobernar”, que “sí tienen la mano firme”, es decir, que ellos sí pueden contra la organización de los de abajo, que pueden imponer los mandatos del capital sobre lucha popular, utilizando cualquier método, aun el más salvaje y brutal para hacerlo.
Dicen los hipócritas del gobierno que lo ocurrido fue un “exceso” de “algunos elementos que se salieron de control”, que lo que hicieron sus policías fue una “actitud impropia”, y que, “en caso de comprobarse”, lo que violaron sus elementos no fueron mujeres, sino “el reglamento interno”. ¡Que mentes más enfermas pueden decir este tipo de estupideces! Lo que ocurrió en San Salvador Atenco fue un operativo salvaje, inhumano, planeado de tiempo atrás, y que fue activado con el pretexto de los floristas de Texcoco, que sólo querían vender sus productos donde desde hace más de 20 años lo hacen, a las afueras del mercado Belisario Domínguez.
Las violaciones tumultuarias a mujeres, los cateos sin orden judicial, las brutales golpizas, las detenciones arbitrarias a gente inocente y el asesinato de los jóvenes Javier Cortés y de Alexis Benhumea, fueron ejecutados bajo órdenes explicitas de Peña Nieto y de Wilfrido Robledo, los gorilas de la policía recibieron sus órdenes y las ejecutan. Ha pasado más de un mes y la indignante defensa que Peña y Wilfrido hacen de sus policías violadores, reafirman que ellos están detrás de las atrocidades, que fueron ellos quienes las ordenaron.
El 3 de mayo, el pueblo de México fue bombardeado por un par de imágenes, donde los atanquenses golpean a dos policías. Televisa y TV Azteca repitieron vez tras vez que frente a “los macheteros” se requería un “mayor uso de la fuerza”, y los tacharon de “violentos”, “cobardes”, “inhumanos”. Con esos mensajes prepararon el terreno para la entrada de los militares y los policías a Atenco.
No dijeron que la policía llegó armada al bloqueo que las comunidades tenían sobre la carretera el 3 de mayo, que le apuntó a la gente, que los golpeó y amenazó. No mostró imágenes de esos mismos policías agrediendo al pueblo, mucho menos de cómo un policía que estaba escondido asesinó a Javier de un balazo en el pecho, al ser descubierto por él en su escondite; la imagen de un pequeño grupo de campesinos golpeando un par de policías, es la imagen de un pueblo descontrolado, furioso y asustado, respondiendo a una brutal agresión de que fueron objeto, y donde algunos campesinos actuaron como vimos. No es justificable, pero es comprensible. No así lo ocurrido el día siguiente, el 4 de mayo, donde no fue un grupo descontrolado, sino miles de militares y policías armados con toletes, gases, metralletas, helicópteros, pistolas, usados con brutalidad, no contra una o dos personas, sino contra todo un pueblo.
Con el trabajo sucio hecho por los medios, la madrugada del 4 de mayo, en Texcoco, hubo una reunión del Consejo de Seguridad del Estado de México, donde Peña Nieto, hijo de la mafia Atlacomulco, en persona planeó la forma en que cometerían su anhelado ataque contra el FPDT. En esa reunión estuvieron también Wilfrido Robledo, Abel Villicaña, Humberto Benítez y representantes de la Policía Federal Preventiva, a cargo del gobierno federal, quien también participó de manera activa en la toma de Atenco.
Más de 3 mil 500 policías del Estado de México, y un número indeterminado de elementos de la PFP arremetieron contra los habitantes de San Salvador Atenco. No iban a rescatar a los policías retenidos por el pueblo, eso era lo que menos les importó. Cuando fue sacado del auditorio uno de los policías, un reportero de Televisa que estaba en vivo para la televisión, le preguntó “¿cómo estás, cómo te trataron?” y el policía respondió “bien, me trataron bien”… en cuanto un comandante se dio cuenta, trató de evitar que su policía diera esas declaraciones y cuando quería llevárselo, el reportero insistió: “¿te trataron bien?, y el policía reafirmó: “sí”. Esta escena jamás la repitieron.
Las policías fueron con la orden explícita de infundir terror, de “golpear lo que se moviera… pero que no se diera cuenta la prensa”, como afirmó uno de los policías que participó en el operativo, entrevistado por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, junto con otros dos que aseguraron que “sólo cumplían órdenes”, de violar, entrar a las casas, detener a la gente, aun sin orden judicial.
¡Los de arriba son capaces de eso y de mucho más, sólo el pueblo, con su lucha, podrá ponerles un alto!
3. El PRI detrás de la represión
Una vez que cometieron sus atrocidades, el PAN se congratula y su candidato a la presidencia, Felipe Calderón, dice que él haría lo mismo; López Obrador, candidato presidencial del PRD, guarda un silencio cómplice mientras los legisladores perredistas del Estado de México respaldan decididamente la represión.
El gobierno municipal perredista, el estatal priísta y el federal panista: los tres niveles de gobierno y los tres partidos políticos tienen parte de la responsabilidad, y los tres tienen ya una cuenta pendiente más por su actuación contra el pueblo de Atenco. Pero sin exculpar a los demás, todo señala que fue el PRI y su candidato a la presidencia, Roberto Madrazo, quienes orquestaron directamente el “Operativo Rescate” para reprimir a Atenco.
Lo de los floristas desalojados de Texcoco, que originó todo este conflicto, y luego lo del bloqueo en la carretera con que respondieron los campesinos a la agresión, e incluso lo de los policías retenidos por el pueblo exigiendo la libertad de sus compañeros, pudo resolverse fácilmente, pero el gobierno del Estado de México decidió no hacerlo, por el contrario, decidió provocar un conflicto de grandes magnitudes.
Madrazo, hasta abajo en todas las encuestas presidenciales, con una campaña que no prende, que no levanta, que no convence a nadie; con una imagen de represor y de corrupto que no se quita con nada, requería de algo extraordinario que cambiara la correlación de fuerzas. Para ello decidió emprender la provocación, poniendo al frente a su amigo personal y fiel sabueso Wilfrido Robledo, comisionado de la Agencia de Seguridad del Estado de México, quien años atrás, como jefe de la PFP en el 2000, comandó la toma militar de la UNAM y el encarcelamiento de más de mil estudiantes, para romper su huelga en defensa de la gratuidad de la educación. Ahora, este mismo perro guardián del gobierno, vuelve a hacer de las suyas, comandando el asalto a Atenco.
La misma tarde del 3 de mayo, Humberto Benítez, secretario de Gobierno del Estado de México declaró que “habrá la fuerza suficiente para que se restablezca el Estado de Derecho… no nos temblará la mano”.
Por la madrugada del 4 de mayo, es el mismo Peña Nieto quien desde Texcoco comanda a las fuerzas represoras que horas más tarde entrarían a Atenco con metralleta en mano.
Después del operativo, viene la declaración de Madrazo para los medios de comunicación, comenzando así el show: “con lo acontecido en Atenco, se muestra que el foxismo no sabe darle gobernabilidad al país… A mí no me temblará la mano para poner orden… Los grupos radicales de la izquierda vuelven a colocarse por encima de la ley y se tiene que imponer el Estado de Derecho”. Dijo que debe “haber mano muy dura, porque lo que está en riesgo es la gobernabilidad y la gente está desesperada por el clima de violencia que se vive”. El 6 de mayo, arreció sus declaraciones, diciendo que, en caso de ganar, “ni más Atencos ni más Marcos podrán hacer esto… ya que seré el (presidente) de la seguridad’. Y sin la menor duda, amenazó: los focos rojos están prendidos en el país y “tendremos un proceso electoral violento… para la elección vamos a tener un clima muy caliente”. ‘La ley del más fuerte nos llevaría a un verdadero caos de carácter nacional”. No es que diga “puede ser que…”, o “tal vez ocurra” tal situación. No, más que pronósticos, lo que anunció es su plan de campaña: provocaciones, enfrentamientos, encarcelamientos, policías, violaciones, persecución a los luchadores sociales, etc.
Con todo esto, Roberto Madrazo pretende mostrarse como una alternativa de “gobierno eficaz”, frente al fallido operativo de hace algunas semanas en la siderúrgica Sicartsa, en Michoacán, donde el gobierno perredista de Lázaro Cárdenas Batel, junto con el federal panista, arremetieron contra los mineros en huelga, asesinando a un trabajador y perdiendo la batalla, pues los mineros repelieron a la policía y su huelga continuó. “El PAN y el PRD no pueden ni asesinando, y el PRI puede hasta con los de Atenco”, es el mensaje que quiere dejar sentado.
Pero el operativo fue tan brutal, tan sangriento, que las denuncias y las movilizaciones de repudio fueron en ascenso, tanto que los medios tuvieron que dar algunos espacios y mostrar algunas cosas de la salvaje actuación de los policías. Fue entonces que Madrazo y Calderón se callaron la boca, y decidieron no mencionar más el asunto. En vez de beneficiarlos en su campaña, en ganarse el voto de un sector de la clase media y la clase alta que siempre han visto a los campesinos de Atenco con furia, y que en un principio estuvieron de acuerdo con la represión, para estos dos candidatos seguir reivindicando la represión a Atenco comenzaría a perjudicarlos.
Sin embargo, parece que un grupo de ultraderecha en el país, está en la lógica de Madrazo, buscando una nueva provocación. Ya profetizada la próxima “elección violenta”, después de lo de Atenco han sido agredidos otros contingentes: en un plantón de maestros democráticos, en Oaxaca, el gobierno priísta del estado arremetió contra ellos a balazos, y en este momento el conflicto ha escalado a tal grado, que el gobierno ha amenazado con enviar a la PFP en su contra, por su lado, los maestros se mantienen firmes, defendiendo sus demandas y multiplicando la protesta para repeler la agresión; en Cancún, frente a una protesta de habitantes, la policía allanó sus casas, sin orden judicial, golpeando salvajemente a la gente; en Chiapas, tras la manifestación de indígenas damnificados por los huracanes del año pasado, que no han tenido ningún apoyo, el gobierno respondió con la persecución, la desaparición forzada y el encarcelamiento de varios de ellos, además, hace apenas algunos días el ejército entró a una comunidad zapatista, arrancando postes de luz y llevándose kilómetros de cable, dejando sin energía eléctrica a 5 mil personas que se negaban a cubrir las tarifas impagables de la CFE, ahora el pueblo se encuentra en las sombras, sin agua, sin hospitales, sin escuelas, ante la falta del vital recurso.
4. El nuevo plan del gobierno
Ahora, los gobiernos federal y del Estado de México tienen un nuevo plan. Una vez que se les salió de las manos la información de las mujeres violadas y que ya se hacen movilizaciones en muchas partes de México y del mundo por el castigo a los culpables, pretenden que la indignación se centre en ese punto, en el de las compañeras violadas y en nada más, generando un sentimiento social contra los violadores, y luego, si la presión social crece, tengan la posibilidad de castigar a algunos policías, generando la sensación de que ya hubo justicia, dejando a los presos encerrados y a los verdaderos criminales en la impunidad. ¡Esto es inaceptable, cerrémosle el paso de una vez a esta falsa salida! No basta con que castiguen a unos cuantos policías, ¡queremos la libertad de todos los presos y que se larguen Peña Nieto y Wilfrido Robledo!
Dentro de este plan del gobierno, contemplan seguir con las provocaciones dentro del pueblo, ya los campesinos han denunciado que, después de la toma de Atenco, las policías siguen dentro, amenazando y provocando a la población.
Y también quieren seguir encarcelando a compañeros del FPDT, en particular a América Del Valle, hija de Ignacio Del Valle, preso político en el penal de máxima seguridad de La Palma, en Almoloya de Juárez. En diversas ocasiones, cuando América ha exigido la solución del conflicto con la liberación de todos los presos, funcionarios mexiquenses se apresuran a decir que “ellos no dialogan con macheteros, y menos con prófugos de la justicia, como América Del Valle”, quien, amenazan, “estará detenida muy pronto”, pues ya tienen un convenio con la PGR y con la policía del DF para su captura inmediata. Su prepotencia es tal, que se atreven a decir que “será la única mujer en La Palma”. ¿Por qué el gobierno no hace convenios así para capturar al Chapo Guzmán?, ¿por qué no persigue así a los hijos de Marta Sahagún?, ¿por qué no encarcela a Luis Echeverría y a Nazar Haro en vez de protegerlos? Peña Nieto y Vicente Fox: ¡no se atrevan a tocar a la compañera América Del Valle! ¡No provoquen un conflicto mayor!
Es por eso que necesitamos seguir con la movilización y las brigadas de información, para que no haya más detenidos, para que liberen a los presos y retiren los procesos penales a los que están libres bajo fianza, y para decirle al pueblo que no basta con que el gobierno castigue a un puñado de policías, que tienen que largarse Peña Nieto y Wilfrido Robledo, pues son una amenaza para todo el pueblo. Fox debe pagar también, está pues está involucrado por la nefasta actuación de la PFP en la toma de Atenco.
¡No debemos parar hasta ver libre al último de los compañeros presos! Arrancar esta libertad exige del apoyo de todos, de los adherentes a la Otra Campaña, de los trabajadores del SME, de los maestros de la CNTE, de los colonos, los estudiantes y todo aquel que honestamente quiera luchar por la liberación de los presos de Atenco. Así derrotaron los campesinos el aeropuerto de Fox, y ahora, así ganaremos su libertad, con la lucha de todos los que, voten o no voten, estén organizados o no, estén dispuestos a movilizarse. En todos los contingentes tiene que haber la madurez para convocar, impulsar e invitar a todo el pueblo de México a participar en acciones conjuntas.
La presencia de los estudiantes ha sido muy importante en este periodo de lucha. En las marchas, en los plantones, en los bloqueos, el contingente estudiantil ha sido muy importante. Esta convicción se hizo presente el 18 de mayo, cuando en algunas escuelas y universidades se realizó un paro de labores en apoyo a los compañeros de Atenco. Ese día salieron en brigadas informativas miles de estudiantes, que pegaron carteles y repartieron cientos de miles de volantes por toda la ciudad. Marchas, performances, mítines informativos, foros de discusión, todo eso hizo del 18 de mayo un día de lucha de miles de compañeros, y tenemos que hacernos presentes nuevamente.
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