Habitantes de Chihuahua, hartos de abusos de mineras extranjeras

Violan normas laborales y ecológicas; generan más problemas que beneficios: autoridades
Omiten informar sobre sus métodos para el beneficio de minerales y los daños al ambiente
Amenaza alcalde con frenar actividades de Palmarejo Silver and Gold; exige apoyo federal

Miroslava Breach Velducea (Corresponsal)

Ejido Palmarejo, municipio de Chínipas, Chih., 1º de enero. Habitantes y autoridades de este municipio ven con desconfianza la operación de la minera Palmarejo Silver and Gold, de capital canadiense y estadunidense, que llegó a esta zona para desarrollar un proyecto de explotación de oro y plata a tajo abierto, como se hace en muchos otros sitios de la sierra Tarahumara.
La esperanza de crear empleos e impulsar el desarrollo económico de este municipio, situado en una de las zonas más aisladas de la sierra y el segundo más marginado de la entidad, se desvaneció en menos de año y medio ante la negativa de los empresarios extranjeros para trabajar en programas conjuntos con las autoridades municipales e informar sobre los alcances del proyecto, el proceso utilizado para beneficiar los metales preciosos y el impacto ambiental.
A diferencia de los directivos de la compañía y unos cuantos funcionarios de la Dirección de Minería del Gobierno del estado y de las secretarías de Energía y Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno federal, la mayoría de los habitantes de los pueblos serranos no tiene una idea clara de quién debe responder por los daños que ya está ocasionando en las comunidades la operación de decenas de mineras extranjeras que no respetan las leyes laborales y ambientales del país.
El ayuntamiento ni siquiera sabe quién es responsable por parte de las compañías mineras. El caso de Palmarejo Silver and Gold es un ejemplo. En menos de cuatro años esta empresa, originalmente de capital australiano bajo la firma Bolnisi Gold, se fusionó con inversionistas canadienses y el 7 de diciembre se vendió una parte de las acciones a empresarios estadunidenses.
“Las cosas no están bien. Apenas están construyendo la mina y ya tenemos problemas graves con la contaminación y el tráfico pesado que nos destruye las calles, con la violación constante de derechos laborales de trabajadores reclutados mediante contratos temporales para ser despedidos sin prestaciones. Ni siquiera se dignan atendernos”, dice Luis Schutlz Trasviña, alcalde de Chínipas, quien decidió bloquear el paso de los camiones pesados de la minera hacia el pueblo.
Sólo así consiguió que una representante de la empresa acudiera a la presidencia municipal para escuchar las quejas de la autoridad y ofreciera destinar una máquina para arreglar 20 kilómetros del camino de terracería que comunica el pueblo con la capital del estado, distante 600 kilómetros.
El mismo método de presión utilizó Omar Loya González, alcalde de Urique, para obligar a los directivos de El Sauzal, otra minera canadiense, a reparar los caminos que quedaron destrozaron con el ir y venir de camiones pesados al complejo industrial.
“No sabemos qué hacer con las minas. Generan algunos empleos mal pagados para la gente de la región, pero nos están trayendo otros problemas que no teníamos, como contaminación, inseguridad y la llegada de mucha gente de otros estados a los pueblos de la sierra. La mano de obra calificada, la que puede ganar salarios bien remunerados, la contratan fuera”, dice el edil.
La realidad es que la mayoría de la gente de la sierra no quiere trabajar en las minas por un jornal de 150 pesos diarios siete días a la semana, pues obtienen mayores ingresos como peones en las plantaciones de estupefacientes, comunes en la región.
La inconformidad se extiende por todos los municipios. Apenas la semana pasada habitantes de la sección Dolores del municipio de Madera pararon actividades de otra mina canadiense que incumplió el compromiso de entregar viviendas para decenas de familias serranas, las cuales tuvieron que abandonar sus hogares obligados por la empresa, que demolió el caserío de este pueblo para ampliar el tajo.
También los miembros del ejido Palmarejo están molestos. Ellos cedieron a la empresa, en arrendamiento, 550 hectáreas para la construcción del tajo de la mina a cambio de una renta anual de 25 mil dólares durante 10 años. No se respetó el pacto y en los primeros tres años sólo recibieron 4 mil pesos anuales por la renta de los terrenos.
“No vemos claro con las empresas mineras. El gobierno federal debe meter control antes de que crezcan más los problemas. Si no lo hacen ellos lo vamos a hacer nosotros. Les vamos a parar la construcción de la mina de Palmarejo”, advierte el alcalde Luis Schutlz, harto de las falsas promesas de los directivos de la compañía, quienes dicen tener un proyecto de inversión social para atender los problemas de la comunidad donde operan.
La empresa Palmarejo Silver and Gold está obligada a hacerlo. La ley canadiense estipula que las empresas mineras de su país que invierten en el extranjero deben desarrollar proyectos para atender los problemas económicos, sociales y ambientales de las comunidades donde operan.
Según esta disposición, al menos uno por ciento de los 250 millones de dólares que la empresa pretende invertir en el proyecto Palmarejo (unos 25 millones de pesos) deberían invertirse en obras de beneficio comunitario.
Pero las mineras extranjeras que operan en la sierra Tarahumara viven en el paraíso: el gobierno de México no las obliga a cumplir los compromisos que sí les imponen su país.

http://www.jornada.unam.mx/2008/01/02/index.php?section=estados&article=026n1est

Sostienen mujeres 30% de los hogares mexicanos, responde Vera a Briseño

Su trabajo fuera de casa es indispensables ante sueldos miserables: el obispo de Saltillo
El prelado de la ciudad de México condenó el pasado lunes que las madres descuiden a sus hijos

Mariana Norandi

Con los salarios miserables que perciben hoy en día los trabajadores en el país, si la mujer no saliera a laborar la mayoría de los hogares mexicanos no podría sostenerse, afirmó el obispo de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera, tras la crítica a las madres que trabajan fuera de su casa, realizada este domingo por el obispo auxiliar de la ciudad de México, Carlos Briseño, en la Catedral Metropolitana.
Vera aseguró que la de Briseño es una “opinión”, pero no representa la voz de la Iglesia, ya que esta institución apoya el papel social y activo de la mujer en la sociedad.
“Actualmente, más de 30 por ciento de los hogares mexicanos son sostenidos por mujeres, bien porque son madres solteras, porque fueron abandonadas por sus maridos, porque están divorciadas o porque, debido a la situación económica que atraviesa el país, sus esposos se vieron obligados a emigrar. Por tanto, la Iglesia hoy valora mucho el papel social de la mujer y considera que quedó atrás aquella visión de que el hombre iba a trabajar y ella se quedaba encerrada en la casa, y eso gracias a las conquistas por la equidad y dignidad de todos los seres humanos”.
El obispo Briseño criticó a las madres que trabajan fuera de su casa porque con ello –expresó– descuidan a sus hijos. En este sentido, el obispo de Saltillo aseveró que no se puede condenar a la mujer por tener que salir a buscar el sustento y no poder dedicar más tiempo a los menores, ya que el cuidado del hogar y de los niños son responsabilidades de las dos partes de un matrimonio.
“Cuando se dan casos de abandono de hijos por vanidad, egoísmo o intereses personales, tienen la misma responsabilidad en ello la mujer que el hombre, ya que entre ambos debe existir una relación de cooperación recíproca.
“Hoy en día, dedicar menos tiempo a la educación de los hijos responde, en la gran mayoría de los casos, a una necesidad económica, porque cuando el salario mínimo sube dos pesos al año y el nivel de vida crece de manera desproporcionada a los ingresos de los trabajadores, no queda otra que salir a trabajar hombres, mujeres e incluso, niños”, advirtió el obispo de Saltillo.
http://www.jornada.unam.mx/2008/01/02/index.php?section=sociedad&article=033n1soc

Persisten tabúes sexuales entre mujeres de estados muy pobres

Reprimen sus deseos y no exigen el uso del condón

Emir Olivares Alonso

En estados de alta marginación las mujeres jóvenes están “fuertemente convencidas” de que en su vida sexual deben ser pasivas y no tener ni mostrar deseos, por lo que no se atreven a exigir a sus parejas la protección necesaria para no contraer infecciones de transmisión sexual (ITS) o embarazos no deseados, establece un estudio del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La investigación, aplicada a más de 15 mil jóvenes de entre 13 y 19 años residentes en Chiapas, Guanajuato, Guerrero, Puebla y San Luis Potosí, agrega que entre esta población no existe una cultura de la prevención sexual, pues si bien es cierto que conocen las funciones del condón, no se usa en buen porcentaje, debido a “razones de género y tabúes sexuales, ya que se le ve como un símbolo de relaciones ocasionales, falta de confianza a la pareja y libertinaje sexual”.
Dos conclusiones que arrojó el análisis del CRIM –con sede en Morelos– demuestran que la juventud de estos estados continúa siguiendo prácticas conservadoras, ya que 80 por ciento de los entrevistados consideró que las parejas están obligadas a casarse por la Iglesia y que las mujeres deben llegar vírgenes al matrimonio, este último punto –explica la investigación– se refuerza a través de las generaciones, pues las madres lo transmiten a sus hijas con el argumento de que sin la ruptura de himen “serán reconocidas socialmente, protegidas y respetadas”.
Otro dato es que los jóvenes, sobre todo los de sectores más pobres, consideraron que las mujeres deben valorarse sólo como madres y esposas.
Luego de dos años de trabajo, los investigadores universitarios encontraron que la vida sexual en estas entidades está directamente relacionada con el género, pues 21 por ciento de los hombres de 13 a 19 años reportó haber mantenido ya relaciones sexuales, contra sólo un 5.5 por ciento de las mujeres en ese mismo rango de edad.
Los resultados demuestran que entre los de 13 y 14 años, 9.8 por ciento de los varones iniciaron ya su vida sexual, mientras que sólo 2.9 por ciento de las mujeres en esa edad lo han hecho. En tanto que en los de mayor rango, de 17 a 19 años, la diferencia aumenta, pues mientras 15 por ciento de las féminas ha tenido coitos, en los hombres el porcentaje es de 46.4.
Se informó que los casos de ITS han crecido considerablemente y aunque es en adultos jóvenes cuando se desarrollan estas enfermedades, en la mayoría de los casos se adquirieron durante la adolescencia.

http://www.jornada.unam.mx/2008/01/02/index.php?section=sociedad&article=034n1soc

Más de 4 mil escuelas, un “riesgo para alumnos y profesores”: SEP

Con daños estructurales serios, uno de cada cinco planteles

Karina Avilés

De cada 10 planteles públicos evaluados, nueve requieren alguna reparación, y uno de cada cinco presenta daños estructurales serios, pero más grave aún es que existen 4 mil escuelas que representan “riesgo para la seguridad de alumnos, profesores, autoridades y trabajadores que los ocupan”, reconoce la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Ante ello, la dependencia advierte de la necesidad de crear un programa nacional de infraestructura escolar, que en coordinación con las entidades federativas y la sociedad civil atienda ese problema, de tal manera que en un “lapso breve” los planteles cuenten con instalaciones adecuadas y se resuelvan las condiciones más apremiantes.
En el Plan Nacional de Educación (PNE) 2007–2012, la SEP señala como una de las causas de las pésimas condiciones en que están las escuelas la “escasez presupuestal crónica de las finanzas públicas y las insuficiencias del proceso de federalización de la enseñanza básica”.
Estas últimas, añade, “no han podido garantizar el compromiso pleno de las entidades federativas con el financiamiento a la educación, y han incidido negativamente en el mantenimiento, la remodelación y modernización de los planteles”.
De acuerdo con el estudio Retos educativos de la SEP, el mayor rezago en infraestructura lo tiene la educación básica, en la cual se requeriría una inversión de 44 mil 700 millones de pesos, mientras en la media superior se necesitan 15 mil millones y en la superior 12 mil millones para hacer frente a ese problema, que afecta la seguridad de las comunidades educativas.
En dicho análisis la dependencia admite que aunque se han instrumentado diversos mecanismos de financiamiento, como los préstamos de los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo, persiste el déficit en la materia y, principalmente, en la enseñanza básica.
Los estados que presentan mayores rezagos en infraestructura en el nivel antes mencionado son Chiapas, Oaxaca, Guanajuato, Guerrero, San Luis Potosí y estado de México.
Con base en los resultados del Censo de Infraestructura Escolar de la SEP, dados a conocer por este diario –(8/10/07)–, de 165 mil 540 planteles 141 mil 912 (85.7 por ciento) están en condiciones físicas “malas” o “regulares”, pese a que albergan más de 21 millones de alumnos.
La situación es tan crítica, que 60 por ciento, es decir, más de 100 mil escuelas, carece de drenaje y cerca de 5 millones de estudiantes acuden a planteles que tienen fosas sépticas. Además, 8 mil 561 no tienen agua, 39 mil 327 sólo tienen acceso al líquido mediante pozos, manantiales, aljibes y pipas, y 51 mil 686 carecen de luz.
A esto se añade que hay 8 mil 102 escuelas donde se imparte instrucción a casi 300 mil niños debajo de una palapa, enramada o tinglado.
En el PNE, la SEP admite: “no podrá haber equidad mientras siga habiendo aulas que carezcan de lo más elemental; escuelas que no cuenten con instalaciones adecuadas, laboratorios equipados, bibliotecas, equipos de cómputo e instalaciones para la creación artística y el deporte”.

http://www.jornada.unam.mx/2008/01/02/index.php?section=sociedad&article=032n2soc

2007: el año bisagra

Raúl Zibechi

Fue un año de tránsito, sin grandes acciones de los movimientos, pautado por la lenta recomposición de fuerzas y la afirmación de la autonomía respecto de los gobiernos progresistas y de izquierda. 2007 fue, en efecto, un año en el que los movimientos debieron moverse en un doble escenario: la consolidación de una segunda y nueva oleada neoliberal (centrada en las commodities) y una relación de fuerzas regional en la que los gobiernos “progresistas” juegan un papel relevante.
Si no hubo movilizaciones de envergadura, los debates en el interior de los movimientos y en sus entornos inmediatos ganaron en riqueza y profundidad. Sin embargo, la inexistencia de temas comunes, como fue la resistencia al ALCA, no facilitaron las convergencias ni el establecimiento de agendas comunes. En suma, hubo avances, aunque de escasa visibilidad.
En Perú, los movimientos salen del largo letargo en que los sumieron la guerra sucia entre las fuerzas armadas y Sendero Luminoso y el régimen represivo de Fujimori. Las comunidades afectadas por la minería y los cocaleros fueron dos activos actores que prometen jugar papel destacado en el país andino en los próximos años, junto al combativo gremio magisterial. En Chile, de la mano del pueblo mapuche, de los estudiantes y sectores obreros, se registra un relanzamiento de la lucha social en el que participan sectores urbanos afectados por la puesta en marcha del nuevo sistema de transporte público, el Transantiago. En ambos países los movimientos parecen estar saliendo del largo reflujo por el que avanzaron las políticas neoliberales, con la particularidad de que en Chile la acción social enfrenta con vigor y ciertas dificultades a un gobierno que se reclama progresista.
En otros países, amplias franjas de los movimientos han logrado sortear las tentaciones de la cooptación estatal. En Argentina y Uruguay, las principales fuerzas sociales vienen afirmando su autonomía pese a los intentos, sobre todo en el primer caso, por domesticar e integrar a una parte de las dirigencias. Además de haber afirmado su autonomía, como en los casos anteriores, el Movimiento Sin Tierra de Brasil comenzó un importante resposicionamiento que lo lleva a enfrentar uno de los efectos de la segunda oleada neoliberal: los monocultivos de soya y caña de azúcar, y la ambiciosa política de agrocombustibles del gobierno de Lula.
En Paraguay la larga resistencia campesina parece haber abierto una grieta en el rígido sistema político hegemonizado por el Partido Colorado. El avance político y electoral de las fuerzas antineoliberales, aun en el caso de que monseñor Lugo no consiga vencer en las próximas elecciones, tendrá enorme influencia en el escenario paraguayo. En Colombia, los movimientos siguen sufriendo los efectos de la guerra, pero en las grandes ciudades están comenzando a generar nuevas capacidades de resistencia y alternativa al gobierno de Álvaro Uribe.
El caso de Venezuela muestra que los temores de que los movimientos que representan a los sectores populares se sometieran a las políticas del gobierno, eran demasiado simplistas. El resultado del reciente referendo constitucional evidencia que en los barrios populares el apoyo al proceso boliviariano no ha menguado, pero eso no quiere decir que hayan firmado un cheque en blanco al presidente. Fue justamente en esos barrios, los que protagonizaron el Caracazo en 1989 y la resistencia al golpe de Estado en 2002, donde mayor fue la abstención, lo que revela que la gente quiere seguir discutiendo y debatiendo.
La situación de Bolivia es preocupante. La máquina de dispersión del poder estatal, que hasta ahora funcionaba en y por los de abajo, esa formidable maquinaria popular que produjo la guerra del agua de 2000 y las guerras del gas de 2003 y 2005, que llevó a Evo Morales a la presidencia, parece haberse detenido. Peor aún, es ahora la derecha autonomista–separatista la que se muestra capaz de utilizar formas de acción similares, a veces idénticas, a las que creó el movimiento popular: moviliza cientos de miles, realiza huelgas de hambre, cortes y ocupación de calles, desata la desobediencia civil con el objetivo de voltear a Evo y con el anzuelo de las autonomías. El gobierno parece a la defensiva y paralizado, luego del fracaso de su proyecto de refundación del Estado a través de la Asamblea Constituyente.
No va a ser fácil desarmar la maquinaria espuria puesta en marcha por la derecha. Y, sobre todo, no podrá hacerse desde el Estado ni desde el gobierno, porque esas maquinarias se refuerzan en la acción antiestatal y antigubernamental. Sólo los movimientos podrán, desde abajo y en la calle, frenar a la derecha al enfrentarla en el mismo terreno mediante los modos que ella ha elegido. Maquinaria contra maquinaria y ganará aquella que funcione con la energía popular del abajo. No se puede poner en marcha desde arriba. Ése es uno de los más notables legados del proceso venezolano: fueron los sectores populares movilizados, sin aparatos ni dirección formal, los que revirtieron el golpe de Estado y el paro petrolero de 2002–2003.
2008 puede ser un año de virajes y cambios en el que los movimientos volverán a ocupar lugar destacado. La crisis sistémica con epicentro en Estados Unidos y Europa, que se hizo evidente en 2007, no puede dejar de afectar a los países del tercer mundo, aun a los emergentes que se consideran a salvo de cualquier turbulencia. Un retorno de las crisis que encuentra a los movimientos mucho mejor preparados que a comienzos de los 90, cuando la primera oleada neoliberal levantó vuelo. Acumulan dos experiencias riquísimas: la lucha contra las privatizaciones y, en esta nueva etapa, la resistencia a las cooptaciones estatales y a los nuevos modos de la segunda oleada neoliberal. Pero es el adentro de los movimientos el que más se ha enriquecido, y el que representa el mayor recurso para enfrentar los nuevos e inminentes desafíos.
http://www.jornada.unam.mx/2008/01/04/index.php?section=opinion&article=012a1pol

En 2007 llegaron a México remesas por 22 mil 161.23 millones de dólares

• Cifra de enero a noviembre; hubo un aumento de 1.01 por ciento respecto del mismo periodo de 2006, informa el banco central
• Constituyen la tercera fuente de divisas después de las exportaciones petroleras y la inversión extranjera directa

Leve repunte de remesas durante 2007
Notimex y Afp
De enero a noviembre de 2007, las remesas hacia México ascendieron a 22 mil 161.23 millones de dólares, con un aumento de 1.01 por ciento respecto a igual lapso de 2006, cuando sumaron 21 mil 938.83 millones de dólares, informó el Banco de México.
Sin embargo, esta cifra es menor en 6.65 por ciento al monto acumulado de enero a diciembre de 2006, cuando los envíos al país de los mexicanos radicados en el exterior alcanzaron 23 mil 742.16 millones de dólares.
Tan sólo en noviembre pasado las remesas, que constituyen la tercera fuente de divisas después de las exportaciones petroleras y la inversión extranjera directa, fueron de mil 798.91 millones de dólares, menor en 16.87 por ciento a los 2 mil 163.90 millones de dólares en octubre del año pasado.
La información del Banco de México muestra que de enero a noviembre de 2007 se realizaron 63.26 millones de operaciones de envío, 1.24 por ciento más respecto a igual lapso de 2006, pero por un monto promedio de 350.33 dólares, menor a los 351.12 dólares de enero a noviembre de 2006.
En noviembre pasado se realizaron un total de 6 millones 272.38 operaciones por un monto promedio de 344.99 dólares cada una, apuntó el banco central.
EU endurece control migratorio
Al respecto, Grupo Financiero Banamex explicó que las menores tasas de crecimiento de las remesas obedecen principalmente a la mejor medición de los envíos, y al endurecimiento de las medidas para disminuir la migración ilegal a Estados Unidos.
Asimismo, son consecuencia de la desaceleración en el sector de la construcción en Estados Unidos y las expectativas de menor crecimiento futuro de ese país.
Aun cuando la captación de remesas perdió dinamismo en todo el país e incluso retrocedió en la tercera parte de las entidades, destacó que estos recursos son aún de gran importancia a nivel regional, ya que constituyen una fuente importante de poder de compra en los estados del país.
El Banco Mundial coincidió con la entidad financiera al señalar, recientemente, que el volumen de remesas a México crecerá tan sólo 1.4 por ciento en 2007.
http://www.jornada.unam.mx/2008/01/03/index.php?section=economia&article=015n2eco

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