El capitalismo, ¿más fuerte que nunca?

Javier Hernández Alpízar

Ahora que los Estados Unidos están en recesión, de la cual la crisis financiera es apenas un síntoma, la punta del iceberg, como reconoce con miedo cualquier Titánic que se respete, el dogma de la inmortalidad del capitalismo palidece.

Decimos que palidece porque tampoco adherimos al otro dogma, que el futuro derrumbe del capitalismo está ya escrito, fechado y bendito de Dios. Más bien adherimos al dogma del cuarteto de Liverpool: Tomorrow never knows.

No obstante, es difícil no sucumbir al seductor aliento apocalíptico que de pronto cobra verosimilitud con el capitalismo enfermo y sus bienquerientes dándole un mejoralito, para ver si les dura otro poco.

Recordamos por ejemplo el dato encontrado por unos amigos, el primero, quien lo compartiera por una reseña del libro, y el otro, quien nos prestara el libro reseñado: Hitler ganó la guerra, del periodista argentino Walter Graziano. El autor salió del cine inquieto por una frase, en la película “A Beautiful Mind”, del personaje (tomado de la vida real y premio Nóbel de economía) John Nash, quien dice que ha refutado a Adam Smith. 

El autor de Hitler ganó la guerra se pregunta cómo cientos, quizá miles de economistas vieron la película y no se inquietaron por la frase, ya que Adam Smith, cuya teoría es la Biblia de los economistas neoliberales y en general de los defensores del capitalismo, es refutado, es decir, John Nash, de quien la película  da sólo la imagen de un hombre que ve a personas que nadie más puede ver, ha mostrado que es falsa la base de toda la doctrina económica que se enseña en las universidades de occidente.

A Graziano le importa porque su país, Argentina, que era una potencia económica emergente, fue llevado a la total ruina por doctores en economía que predicaban el fundamentalismo adamsmithsoniano en sus versiones sofisticadas, para consumo de doctores colonizados, por gente como Friedrich Hayek y Milton Freedman.

Tal vez los hegeliano-marxistas no están tan errados al pensar que la refutación teórica del capitalismo y sus dogmas se hace posible y verosímil porque el capitalismo ya no da muestras de estar “más fuerte que nunca”, como peroraban los maestros colonizados, en colonizadas universidades, durante un proceso pedagógico opresor consistente en colonizar la mente de sus alumnos con dogmas falsos, pero etiquetados y benditos en Chicago, la metrópoli, desde luego.

Si bien el ambiente suena a veces a funeral del sistema, con café para el velorio y todo, seguimos pensando que la ignorancia del mañana es parte de la gracia de estar vivo y hacer sus apuestas.

Pero la perspectiva cambia, en lo que antes era una monolítica certeza, opresora, gris, implacable, la del capitalismo que devoraría perennemente a sus oprimidos, ahora se cuela una grieta, una incertidumbre, y esa sombra de duda sobre la eternidad del opresor es la esperanza para los oprimidos.

Hace dos años, o tres, en 2005, cuando los zapatistas publicaron su Sexta Declaración de la Selva Lacandona, las voces anticapitalistas no existían en México. Y si las había, vivían en el autoconsumo de sus utopías. Ahora, hay incluso quienes quieren ver a los ezelenitas como “no suficientemente anticapitalistas”, o como “reformistas”, haciendo como quien sube la escalera y luego la tira. La palabra “anticapitalismo” suena tan vacía cuando la pronuncian quienes no tienen una construcción propia, y en México, la única visible ahora es la indígena.

Da risa escuchar “filosofar” a los líderes de opinión que intentan definir nuevos capitalismos, formas que nazcan de esta crisis de la que nadie sabe quién saldrá vivo, si alguien lo hace.

Pero en medio de esa esperanzadora incertidumbre, los integrantes del Movimiento Justicia por el Barrio, de la Otra Campaña en Nueva York, ganan su derecho a la vivienda; los indígenas nahuas de Morelos reviven su simbólico número en los 13 Pueblos en Defensa del Agua, el Aire y la Tierra; los presos de Atenco resisten en prisión la venganza del capitalismo gangsteril a la mexicana; los zapatistas de Chiapas se aprestan a celebrar su Festival de la Digna Rabia con algunos de sus aliados de la Otra Campaña; y así en Colombia o en Bolivia, a pesar del uso de los ejércitos latinoamericanos como instrumentos del ejército de Estados Unidos, aquellos cuya sobrevivencia depende de la no sobrevivencia del capitalismo, en lugar de palidecer, toman más color y cuerpo.

Debe ser la alegría de saber que todo es incierto, que nada está escrito, que el mañana no se conoce, que el futuro (visto hoy) es como una página donde los seres humanos aún pueden escribir.

Las jaculatorias de los doctores, “el capitalismo está más fuerte que nunca”, suenan como a uno de los slogans del Doctor Simi: Ante lo incosteable, en términos humanos y de la naturaleza, del capitalismo, ¿querrán uno parecido pero más barato?

Y el miedo, que ya difunden creencias seudorreligiosas (¿no le ha llegado una cadena pidiéndole que rece y no salga de su casa, mucho menos el 2010?), ese miedo no puede contagiar a quienes el capitalismo les ha dado solamente muerte. Cómo cambian las cosas en unos pocos meses o años. 

*** Además de ese sabor a funerales, en México son los días de muertos, y entre las muchas actividades de esta helada ciudad, llega una invitación de un tocayo: “Remate de calaveras. Venta de estampas de Javier Hernández, del taller de grabado Armadillo Negro, y café negro de Avelino con piquete, en Rincones de Coatepec de Morelos 2-B, local 3. Esto será el 1 de noviembre de 2008, a las 18:00 horas, en el Centro de Coatepec, Ver.

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1 Comentario

  1. La h said,

    1 noviembre, 2008 a 14:07 pm

    Javier, sencillamente creo que el capitalismo expresado por John Smith en su libro “The Wealth of Nations”, no prevía como se desarrollaría en la “modernidad”, así como el Marxismo no se desarrollo en la Unión Soviética o China como lo planteaba Marx. Varios factores se omitieron o simplemente no se vislumbraron las futuras circumstancias socio-económicas que se desarrollarían cuando se escribieron. Hay que leer entre líneas y ambos padecen de hiatos reales y a mi parecer creo que esto es lo que el zapatismo de Marcos está intentando construir aunado con ideas clásicas del anarquismo –pero tiene que tomar seriamente en consideración que el territorio tiene límites y la población indigena-campesina sigue creciendo. Así que también tiene un gran abismo en el futuro de su “paradigma”, además, la sociedad pobre-urbana acostumbrada o adoctrinada a “satisfacciones inmediatas” de consumo es otro punto que él (o ellos), tienen en cuenta y él lo sabe, pero no es explicito en su perspectiva.
    Sobre el Dr. Simi, pienso que es un vendedor astuto, “un shyster” que está tomando ventaja del campo fértil de la pobreza y malos gobiernos así como de un utilitarismo capitalista para su éxito económico e injertándolo a sus aspiraciones políticas. “Lo mismo pero más barato” La h


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