Por el COLMENA
Las últimas semanas los mexicanos hemos vivido una situación especial, una alerta de crisis sanitaria que trajo consigo una serie de circunstancias sobre las cuales vale la pena reflexionar. Pensamos que la emergencia sanitaria que acaba de ocurrir mostró sin velo algunas de las manifestaciones que suelen aparecer encubiertas. Una de ellas, desde luego, es la situación del sistema de salud mexicano, y otra es la actuación del Estado.
En este texto nos referiremos principalmente a tres aspectos: la realidad sobre el sistema de salud, el papel del Estado y los mecanismos de respuesta con los que éste cuenta para enfrentar lo que se considera situaciones críticas. Ahora nos queda más claro lo que significa para el Estado la salud de la clase trabajadora, reflejada en las condiciones de los sistemas de salud y, aunado a ello, la situación de subsistencia precaria en que se encuentra la mayoría de los mexicanos. Podemos observar que las medidas tomadas por el gobierno para tratar de salir del problema se basan en promover incentivos para la burguesía y en ignorar las complicaciones que una contingencia sanitaria trae para el resto del pueblo.
Es importante reconocer que esta situación nos tomó a todos por sorpresa, incluyendo al conjunto de la izquierda, que ha tenido una gama muy amplia de opiniones, cayendo en muchos casos en el terreno de la especulación. Cabe señalar que la poca información disponible dificulta aún más un análisis completo. Esta información está incompleta porque, por un lado, se trata de un virus nuevo y todavía falta mucho por investigar, y por otro, el gobierno se ha reservado muchos datos y los pocos que ha hecho públicos han sido contradictorios y sesgados.
Por todo esto, nos dimos a la tarea de hacer una recopilación de la información pública actual y con ello hacer un análisis que ayude al entendimiento de los efectos que se han causado y los aprendizajes del proceso de esta crisis. Por supuesto, conforme pase el tiempo y se tenga acceso a más información fidedigna, será necesario formular nuevas reflexiones.
La epidemia de Influenza
Como ocurre naturalmente en estos casos, han surgido varias hipótesis que intentan dar respuesta al fenómeno de la “Influenza”, todas ellas marcadas por el interés y características de quienes las promueven, las mismas van desde los aplausos celebrados por los distintos actores políticos en el poder, con el alabamiento al país y sus autoridades por su acertada y oportuna respuesta en las medidas tomadas, hasta la incredulidad total y la negación de la existencia del virus por diversos factores políticos y económicos que incluyen los intereses del Fondo Monetario Internacional (FMI), las farmacéuticas, los partidos políticos, la reactivación de la economía y un largo etcétera.
La postura desde la izquierda debe ser crítica y es correcto que ésta desconfíe de la información oficial, sin embargo, su actitud ha de destacarse por la búsqueda de la verdad. En este caso se ha demostrado por instituciones científicas reconocidas nacional e internacionalmente (Organización Mundial de la Salud, Universidad Nacional Autónoma de México, dependencias y ministerios de los gobiernos de Cuba y China, por ejemplo1) que existe un nuevo virus, se trata de una recombinación de segmentos con la capacidad de transmitirse de humano a humano y con esto el aumento en el número de casos de enfermos. La existencia del virus no debería estar en la mesa de discusión, lo que sí se debe apuntalar es lo que se evidencia con esta situación: las viejas problemáticas soslayadas, presentes en el sistema capitalista, así como sus consecuencias; a quiénes afectan y por lo tanto quién paga el costo; el papel del Estado; el sistema de salud tardío, ineficiente, dependiente e insuficiente por el desmantelamiento progresivo debido a la aplicación de las políticas de salud de corte neoliberal.
La aparición de una epidemia con alcance nacional o bien de una pandemia no es tampoco un acontecimiento inédito, hay registros de pandemias importantes a través de la historia como el virus de la influenza española 1918-1919, cuyas muertes se reportaron sobre los cincuenta millones. Las pandemias posteriores de gripe (la gripe asiática y la de 1968 o gripe de Hong Kong) no han sido tan devastadoras, pero también provocaron millones de defunciones. En las últimas pandemias, la disponibilidad de antibióticos ha servido para controlar las infecciones oportunistas y esto ayudó a reducir la tasa de mortalidad con respecto a la de la gripe española del dieciocho.
1 OMS cuenta con 193 Estados miembros Leer el resto de esta entrada »
