LA RES, GOLPE A LA EDUCACION PUBLICA

Manuel Martínez Morales

La escuela, en cuanto a su función como aparato ideológico del estado, no es idéntica a la escuela en cuyo interior se desarrolla “la educación como práctica de la libertad”, según la propuesta de Paulo Freire. El quehacer escolar se desenvuelve en medio de contradicciones, siendo la principal, entre ellas, la que opone el carácter de clase de la educación –la formación de jóvenes dóciles y obedientes a los intereses dominantes- al esencial carácter liberador que el conocimiento tiene. Es en esta óptica que debe abordarse el tema de la Reforma a la Educación Secundaria (RES) recientemente aprobada.
La RES, de aplicación obligatoria en escuelas públicas y privadas en el próximo ciclo escolar 2006-2007, implica reducir de 11 a siete las materias en primero de secundaria; de 12 a ocho en segundo grado y de 11 a ocho en tercero. En concreto, las asignaturas de historia, ética y civismo se impartirán tan sólo durante dos años, se destina un solo curso para geografía de México y el mundo, y se compacta la enseñanza de física, química y biología en una materia única llamada ciencia. Asimismo, la educación ambiental, la formación de valores, la educación sexual y la equidad de género ya no serán materias unificadas, sino su enseñanza se repartirá en el contexto de otras asignaturas, y la educación tecnológica, artística y física desaparece del plan de estudios.
Diversos especialistas han señalado que “las reformas, en vez de mejorar el nivel educativo de los alumnos, podrían producir adolescentes con conocimientos mediocres y graves rezagos respecto de otros países. Por un lado, la reducción de las horas de clase de historia, ética, civismo y geografía redundará en una conciencia deficiente de la identidad nacional, sus valores y cultura, a pesar de que una de las metas de la RES es interpretar y explicar procesos sociales, además de conocer los derechos humanos y valores democráticos”.
Si bien es cierto que la educación pública, en todos sus niveles, se encuentra en un estado de grave deterioro, lo cierto es que ahora la educación secundaria en México se encuentra en camino de perder uno de sus principales objetivos: formar jóvenes con plena conciencia de su identidad nacional y cultural.
En la praxis pedagógica al interior de la escuela se enfrentan los intereses de la clase dominante -promovidos por el estado y puestos en operación por autoridades y funcionarios escolares- con los intereses de estudiantes y maestros que, en su práctica cotidiana, resisten la imposición y luchan por restaurar el carácter liberador de la educación.
La reforma tiene implicaciones graves, particularmente en lo que se refiere a la enseñanza de las ciencias. Actualmente el analfabetismo funcional alcanza niveles escandalosos, lo que constatamos cotidianamente quienes nos desempeñamos como docentes en los ámbitos de la educación superior. A esto hay que añadir el “analfabetismo científico” prevaleciente en la población escolarizada. La enseñanza, en los niveles de secundaria y preparatoria, de los conceptos fundamentales de las ciencias básicas (física, matemáticas, química y biología) aún muestra notables rezagos y, por lo que puede apreciarse, la RES solamente los incrementará. Esta reforma afectará a los alumnos al arrancarles la posibilidad de conocer y entender a cabalidad el mundo y sus contradicciones.
No es posible “compactar” la enseñanza de la física, la química y la biología, como establece la RES, en una materia denominada “ciencia”, pues no existe “ciencia” en abstracto. La ciencia es siempre ciencia de algo, y la división en ciencias particulares no es resultado de la arbitrariedad, sino que cada objeto de estudio o, si se quiere, los distintos niveles de la realidad natural requieren, en la perspectiva científica, de métodos específicos adecuados al objeto considerado. De ahí que la física, la química y la biología hayan moldeado a lo largo de su historia métodos muy específicos y propios de cada disciplina. Por ejemplo, los fenómenos biológicos no pueden comprenderse a partir de su reducción a procesos de naturaleza puramente físico- química, ni se puede estudiar física a partir de principios propios de la biología; lo cual no significa que la realidad misma esté escindida en compartimentos aislados. Pero la compleja relación entre la física, la química y la biología, no puede resolverse amalgamándolas en una sola materia. Es algo que debe resolverse en el dominio de la investigación y la práctica educativas y de ninguna manera en los escritorios de los burócratas de la educación.
Por otra parte la supresión de las materias de educación artística, tecnológica y física redundarán en el empobrecimiento de la educación, al cancelar a los jóvenes estudiantes la posibilidad de explorar y desarrollar su sensibilidad y sus propias aptitudes en estos dominios, esenciales para una formación integral. Igualmente resulta alarmante la supresión y compactación de la materias de historia y geografía, fundamentales para consolidar nuestra identidad nacional.
La imposición de la RES (nunca existió la búsqueda de consenso, solamente se hicieron consultas simuladas) forma parte de la política de desmantelamiento del sistema de educación pública, política que a su vez corresponde a la política global del imperio. El sistema educativo, al igual que el sistema económico y el aparato jurídico, ha de adaptarse a las demandas de la sociedad de control.
En la obra de Toni Negri y Michael Hardt, Imperio, se señala que se ha transitado de una sociedad disciplinaria a una sociedad de control. El sistema capitalista podría caracterizarse como una sociedad disciplinaria hasta finales del siglo veinte, aproximadamente. Este tipo de sociedad se distingue por establecer instituciones (la fábrica, la escuela, la cárcel, el hospital, el cuartel, etcétera) encargadas de disciplinar a los individuos para sujetarlos y volverlos funcionales a los intereses de las clases dominantes. En este tipo de sociedades, los individuos tienen cierto margen de autonomía fuera de las instituciones disciplinarias.
Actualmente, dicen los autores mencionados, estamos ya en una sociedad de control, en la cual la sujeción y el control de las personas es total –o aspira a serlo. Ahora todos los ámbitos de la vida del sujeto, incluyendo no solamente su comportamiento, sus pensamientos y sus valores, sus afectos y emociones, sino las bases mismas de la vida –la dimensión biológica y su raíz genética- son objeto de un proyecto de control. Se intenta determinar no solamente quienes pueden vivir y quienes no, sino también determinar que clase de individuos –desde el punto de vista genético, somático y psíquico- son los que vivirán y de que forma deben hacerlo.
La educación, por tanto, debe adaptarse a esta nueva estrategia de dominación. Y los gerentes locales del imperio se mueven solícitos para atender el llamado de los amos. La RES es una pieza más dentro de este perverso esquema que busca trastocar la educación pública, despojándola de aquellos elementos que potencian “la educación como práctica de la libertad”.
Ante este horrendo panorama no queda sino resistir desde nuestros micromundos, en este caso desde las aulas escolares, resistir para construir un mundo en que quepan muchos mundos, para que nuestros jóvenes logren la conciencia de su identidad y hagan suyos los mejores logros de la humanidad en las ciencias, las artes y las humanidades.
Todo ello sin dejar de sumar nuestra voz para exigir la libertad de todos los presos de San Salvador Atenco, y castigo para los violadores de las dignas mujeres de ese heroico pueblo en resistencia.

Hidalgo: Tejer el dolor que se siente entre nosotros

Enviado por el Comité de Enlace Latinoamericano
y Caribeño

Jorge Rubio Hernández

Hidalgo está dentro de los siete estados más pobres del país: aproximadamente el 63 por ciento de los habitantes están en situación de pobreza extrema y un 29 por ciento en pobreza moderada. La industria maquiladora, pese a la supuesta y publicitada creación de empleos, ha llegado a agravar los problemas, en vez de resolverlos. Las maquilas, para instalarse, despojan de sus tierras y aguas a los hidalguenses, que son después explotados sin importar ni el sexo, ni la edad. Esta industria se caracteriza por explotar a niños, mujeres y hombres por igual. A las miles de mujeres que trabajan en la maquila se les ha convertido en personajes invisibles, las han despersonalizado y no conforme con ello, violan sus derechos laborales, las someten a jornadas de trabajo de 12 horas, no les pagan cabal su salario; en fin, las maquilas, junto con el gobierno, se han encargado de meter al pueblo hidalguense en la pobreza total.
El gobierno mexicano, sí, ese del cambio, afirmaba que con este proceso de industrialización se generarían empleos y la industria mexicana despegaría hacia un crecimiento favorable, pero esto no ocurrió así. Por el contrario, trajo como consecuencia el abaratamiento de costos y que la mano de obra sea considerada como intensiva y con salarios muy bajos. El problema en Hidalgo no es solamente la industria de la maquila, también está el abandono del campo, donde no se brinda apoyo a los campesinos, donde se tiene un problema real de aguas contaminadas usadas para el riego y que han generado pérdidas totales en la producción de chile, de maíz, y demás cosechas.
Durante 1970, el gobierno habló de realizar un rescate a la zona conocida como el Valle del Mezquital; sin embargo, dicho proyecto lo único que logró fue sumir aún más en la pobreza extrema a dicha región y desbaratar el tejido social tradicional, al imponer trabajos y proyectos poco adecuados para las tradiciones de las comunidades locales. A principios del siglo XXI, los hidalguenses enfrentan una nueva amenaza: el “monstruo”, la construcción de un aeropuerto en el que están empeñados los candidatos de todos los partidos políticos, y que amenaza con borrar del mapa a pueblos enteros y con destruir su mundo de vida. El fracaso de los planes gestados desde arriba hace que Hidalgo esté dentro de los primeros lugares de pobreza y con los mayores índices de migración.
“Cuando los del pueblo luchan por sus derechos, los del poder se ponen a temblar”
La Otra Campaña en Hidalgo, como en otros lugares del país, convocó a la gente que ya es adherente de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y también a la que, de alguna u otra forma, simpatiza con la palabra zapatista. Las reuniones que se dieron en el Estado nos dieron oportunidad de conocer las luchas que se están gestando en cada uno de sus espacios y, al mismo tiempo, de los problemas que tienen que enfrentar cotidianamente. Los problemas que se presentan en el estado son muy diferentes entre sí, pero, al mismo tiempo, muy parecidos a los que se presentan en el resto de la República, sobre todo porque todos tienen el mismo punto de partida: la explotación, el despojo, el desprecio y la represión; y son provocados por el mismo responsable: el sistema capitalista neoliberal que invade a este mundo.
Los adherentes que participaron presentaron su propia versión de la Sexta Declaración. En este caso, su Primera Declaración, ya que la mayoría de ellos dieron cuenta de sus historias de lucha, tal y como los compañeros del EZLN la presentaron, siguiendo las preguntas que organizan la reflexión zapatista: ¿quiénes somos?, ¿en dónde estamos ahora?, ¿cómo vemos la situación actual del Estado?, ¿qué queremos? y ¿cómo le estamos haciendo?
Nosotros Somos
“Nosotros somos los humildes, nosotros somos los de abajo, nosotros somos los que hemos sido despreciados, a los que los de arriba no voltean a ver si no es periodo electoral, a los que nos aumentan las jornadas de trabajo en las fábricas de textiles. Somos los campesinos que no recibimos ningún tipo de ayuda para echar a andar el campo, a los que no se nos pagan cabal los productos que cosechamos con el esfuerzo de las largas jornadas de trabajo; somos los que cuidamos el bosque, los que sembramos los árboles y a los que, si cortamos unas ramas para poder cocinar, para poder bañarnos —
porque no tenemos gas, porque no tenemos luz— nos meten veinte años a la cárcel. Somos los profesores que, con todas las carencias que tenemos dentro del sector educativo, hemos tratado de cumplir con nuestro compromiso aunque, al mismo tiempo, tengamos que lidiar con un sindicalismo charro; somos los estudiantes que nos tenemos que ir de aquí para poder tener una preparación profesional, porque el mal gobierno no se preocupa por brindarnos ningún tipo de educación. Somos los que hacemos que la cultura se convierta en una forma de lucha, los que tratamos de llegar a la gente a través de obras de teatro. Nosotros somos los indígenas. Eso somos.
“Pero también somos los que están hartos, los que ya están cansados de las mentiras que dicen los políticos y más cuando es periodo electoral, ya estamos cansados de tantas promesas que ha planteado el gobierno a través del paso del tiempo, somos los que ya no creen en la forma en la que estamos siendo gobernados”.
En Tulancingo se reunieron personas de muchos tipos: gente de Apan, de Ciudad Sahagún, del FPR, los campesinos de Acaxochitlan, La Comuna, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, Colectivo Paraíso, Colectivo Contra el Poder, personas a título individual, personas de muchos colores, personas que están convencidas de querer otro mundo, donde la palabra vale y pesa, donde todo sea distinto.
Esto es un asalto
En Tulancingo, como en otros lados de la República, se observa el gran despojo del que ha sido víctima la tierra, el campo, el país. El despojo se da de formas distintas: con violencia, con engaños, con maltratos. En alguno de los casos lo que hace el gobierno es asfixiar a la gente, cerrarles todo tipo de posibilidad económica. El campo en Tulancingo se encuentra abandonado, el gobierno no brinda ningún tipo de apoyo. Ah! perdón, sí se otorgan, a los que ya de por sí tienen más, a los que ya son caciques; a ellos el gobierno les da todo tipo de apoyo, y ellos son los del gobierno, son las familias que han gobernado por años, por décadas, con la playera que mejor les pinta o la que convine según se den las rebajas de enero. Este despojo ha sido con base en artimañas, han obligado a la gente a que renuncie al trabajo en el campo. Por ejemplo, las fuentes de agua son arrebatadas a los campesinos y concesionadas a las grandes industrias que, según el gobierno, están generando fuentes de empleo. Los campesinos que llegan a Tulancingo con la intención de vender los pocos productos que obtienen del campo son víctimas del abuso de las autoridades, de los policías que no sólo no les permiten que se instalen en el mercado sino además les roban sus productos y el poco dinero que tienen para poder regresar a su comunidad. Obviamente, la gente no tiene ninguna instancia donde denunciar estos hechos, ya que son las mismas autoridades los que les roban.
Otro ejemplo de este despojo es el caso de Zapotlán, donde los campesinos fueron víctima de un robo con tintes legales. Cuando la resistencia de los campesinos y los pobladores de Atenco hizo fracasar el proyecto foxista de construir un aeropuerto para la ciudad de México en las tierras de Texcoco, los capitalistas y su gobierno comenzaron a buscar víctimas más propicias en el valle de Tizayuca. Rompiendo ejidos, ya antes parcelados por el Procede, y mediante engaños y amenazas, el gobierno se apoderó de las tierras para ponerlas al servicio de los capitalistas. Obviamente, la compra de la tierra fue totalmente amañada, empezando por la ruina de los campesinos que han provocado las políticas neoliberales, lo cual generó que algunos ya no vieran al campo como una opción de vida. Pero ese fue sólo el principio.
A los campesinos de Zapotlán que no querían vender, se les comenzó a hostigar constantemente, cuando se dirigían hacia sus tierras eran perseguidos por cuerpos policíacos; en las asambleas ejidales el gobierno infiltró gente para manipular las decisiones y llegó al extremo de presentar las “firmas” de ejidatarios muertos, hasta que obtuvo una votación a favor totalmente fraudulenta. La gente fue engañada por parte del gobierno, ya que los convencieron de que con la entrada del aeropuerto ellos se iban a convertir en pequeños empresarios, de hecho les fueron entregadas unas instalaciones conocidas como El Pabellón que, aunque no han sido declaradas como tal, por su apariencia parecen que sirven de basurero municipal. El robo está a la vista: los terrenos que pagaron a los campesinos en 15 o 50 pesos por metro cuadrado, ahora ya valen 500 o 700 pesos por metro.
Curiosamente, en la tierra donde se pretende construir el aeropuerto, se encuentra uno de los mayores mantos acuíferos del estado. Todo está claro para la gente de Zapotlán: el proyecto no solamente quiere la tierra, sino que también quiere tener bajo su control el agua de la región. También es claro que una vez que las autoridades realicen el proyecto, el agua que en la actualidad es utilizada para los campos de cultivo va a escasear, ya que el gobierno va a favorecer el uso del preciado líquido para la gente que utilizará esos aviones —aviones en los cuales nunca habrán de subirse los campesinos— y para los empresario dueños de los aviones.
Cuando parece que todo está perdido, cuando el despojo de las tierras parece consumado, son sobre todo las mujeres quienes buscan nuevas formas de resistencia y quienes defienden el futuro de los suyos. El dolor y la rabia que crecen en Zapotlán pueden abrir nuevos caminos. Como les dijo el Delegado Zero: “Si la gente de aquí y de otras comunidades cercanas se unen, se puede parar ese aeropuerto. Se puede acusar al gobierno de fraude, de haber engañado a los campesinos, de haberlos despojado. Se les puede acusar de todo el daño que van a hacer a la naturaleza, de que van a acabar con el agua y la gente va a ser expulsada de sus tierras”.
En la mayoría de las reuniones, los adherentes comentaron que el despojo no solamente se presenta en el campo, sino que también el agua es sacada del estado para traerla a la ciudad de México, y no precisamente a la gente que no tiene, sino que es ubicada en las grandes zonas residenciales de esta ciudad y en los corredores industriales. Por supuesto este es un grave problema para las zonas de cultivo ya que el agua que el gobierno les proporciona para regar es agua contaminada, lo que ha tenido graves consecuencias. Un ejemplo claro de este problema fue comentado en la reunión en Tepeji del Río: “este año tuvimos la pérdida total de los sembradíos de chile, debido a que con el agua que regamos está contaminada, de hecho por las mañanas se puede ver una capa de vapor de color amarillo sobre los campos de cultivo”.
Esta no es la única denuncia que se hizo en el recorrido de la Otra por el Estado; tenemos el ejemplo de la presa del municipio de Acaxochitlan, donde el gobierno privatizó dicho recurso y pretende hacer un corredor turístico con cabañas de primer nivel y grandes hoteles. Claro que para poder desarrollar dicho complejo la gente fue desplazada de la zona, ya que lo que quiere el gobierno mexicano es presentar una cara bonita a los turistas y no la miseria en la que vive el pueblo mexicano.
El gobierno desmantela la educación pública

Otro de los espacios en los que en la actualidad se está cerrando el acceso a las mayorías, a los más pobres, es el sector de la educación. En el estado de Hidalgo el gobierno no se preocupa por abrir más escuelas de nivel básico, de nivel medio superior y, mucho menos, de nivel superior, sino todo lo contrario. Dichas instancias las ve como un foco de infección, donde la gente se organiza, lucha por sus derechos y los de los demás. Cuando las autoridades observan que esto está pasando, mandan a reprimir a los estudiantes y, posteriormente, mandan a cerrar la escuela —como en el caso de la normal rural de el Mexe— con el pretexto de que ya no es viable el proyecto que tienen ante la situación actual del país y, pues sí, el gobierno lo menos que quiere es que la gente tenga un poco de preparación porque no tiene dónde darle empleo.
Si los jóvenes quieren seguir estudiando tienen que irse del estado ya que las escuelas se están empezando a privatizar y, por supuesto, la mayoría de la gente no tiene dinero con que sustentar los estudios. El gobierno dice que eso es mentira que por que si ellos quisieran seguir estudiando lo podrían hacer a través de obtener una beca; sin embargo, el problema del sistema de becas es que son totalmente manipuladas por unos cuantos y nuevamente sólo se beneficia a un sector, al de los ricos. Como dice un compañero de Apan: “Nosotros que somos de Apan nos damos cuenta de que la educación solamente es para los hijos de los ricos y no es para los pobres, para los campesinos, bueno, según el sistema de gobierno capitalista en el que estamos, éste que nos quiere borrar”.
La universidad de Pachuca se encuentra bajo los intereses del PRI, mantiene un sistema de porrismo al interior de las instalaciones; a los estudiantes se les obliga a asistir a los actos públicos de dicho partido, diciéndoles que si no asisten se les tomará como falta y por lo tanto no aprobarán la materia. En fin, en Hidalgo la educación está al servicio del Estado y de los ricos, no del pueblo.
Si el dinero no te alcanza obrero pobre, todo es muy fácil, trabaja doble
Las fuentes de empleo que se han generado dentro de la región se basan en la gran explotación por parte de los dueños hacia los trabajadores, ya que los empleos que se ofrecen son totalmente ilegales, violan los derechos de los trabajadores, no se paga cabal lo que la gente trabaja, las jornadas de trabajo son mayores de ocho horas, a las mujeres se les da un trato indigno y los puestos se consiguen de acuerdo con el aspecto físico de la gente. En fin, los dueños del dinero no se conformaron con despojar a la gente de lo que de por sí le pertenece: de la tierra, sino que también se encargan de explotarlos.
Las industrias textiles han acaparado las tierras, gracias a las concesiones que se han proporcionado por parte del gobierno. Dentro de la industria se ha presentado una crisis que ha generado la quiebra de muchas de éstas, por lo tanto, a esa gente que dejaron sin tierras y que la habían contratado bajo largas jornadas de trabajo y con un salario extremadamente bajo, se ha quedado sin empleo y sin un pedazo de tierra donde poder cultivar. La gente de la región de Apan comentó que la quiebra de estas empresas es debido a que “dentro de la nómina está la presencia de aviadores que cobraban altos salarios como la familia Zabludovski. Sahagún se está desindustrializando y nosotros consideramos esto un factor clave para entender el fenómeno de que sólo el 1.5 por ciento de la gente que habita esta región tenga empleo y que los otros no tengan ningún tipo de opción”.
Los problemas dentro de la región no paran ahí sino que, al presentarse un alto índice de desempleo, la gente ha tenido que generar sus propias fuentes de ingreso como poner pequeños comercios que son atendidos por los mismos miembros de la familia, pero también esta opción empieza a ser cancelada ya que se ha permitido el ingreso de las grandes cadenas comerciales como Wal Mart, ocasionando que estos pequeños comercios se estén yendo a la quiebra y, por lo tanto, la gente tenga una economía miserable. Esto a su vez genera que en la región se dé un alto índice de migración.
Desprecio: “los de abajo les estorbamos a los ricos”
En su recorrido por el estado de Hidalgo, la Otra Campaña hizo una breve visita al norte del estado de Veracruz, para encontrarse con los pueblos indígenas de Huayacocotla, que han desarrollado un largo proceso organizativo en defensa de sus tierras, contra la parcelación que impone el Procede. Cuentan también con una radio comunitaria, empeñada en fortalecer la cultura y las tradiciones indígenas frente al desprecio y el racismo de los caciques. En Huayacocotla, el problema es el mal gobierno. Cada vez que se presenta el periodo electoral se da una gran movilización de los partidos políticos, que utilizan el mecanismo de repartir las despensas con la intención de obtener el voto de las mayorías. Le prometen a la gente que le van a dar apoyo para el campo, le dicen que le van a poner camino, que le van a dar casa… Una vez que pasa el periodo electoral, los políticos se olvidan no sólo de sus promesas, sino de la gente; los desprecian por ser indígenas, por ser campesino, por ser diferente, por tener dignidad. En la región, como en otros lados, los que gobiernan son una familia que ha venido controlando el poder durante décadas, y siempre ha sido igual.
Las mujeres de Ilamatán, también del norte de Veracruz, cuentan su lucha heroica por organizarse, desafiando el desprecio y la represión de los caciques que controlan el norte de Veracruz: “Nos ven como animales, nos ven pequeños”, dicen. Por eso quieren aprender de los zapatistas, para encontrar un camino que les permita hacerse fuertes y resolver sus problemas con autonomía… y también para que les cuenten “cómo le hicieron con los borrachitos”. El desprecio que duele en el norte de Veracruz, lo encuentran también los hidalguenses: los campesinos despojados de sus tierras, los punks de Pachuca, los pobres de Tepeji.
El desprecio no sólo se queda ahí sino que se transforma en represión, porque el desprecio “no es por que somos los trabajadores, sino porque les lastimamos la vista, porque les estorbamos dentro de sus planes, porque nos quieren en la calle. Los de abajo les estorbamos a los del gobierno y a los ricos, porque en sus planes nosotros no tenemos ningún lugar”.
“Nos reprimen, nos quieren ocultar”
El estado de Hidalgo no está exento del problema de la represión. En la mayoría de las reuniones escuchamos muchas denuncias de cómo se da el abuso de autoridad, cómo los cuerpos policíacos no son utilizados para mantener la seguridad del pueblo sino para reprimir a la gente de abajo. Esta situación se hace obvia cuando observas que el estado ha tenido la mayor presencia policíaca durante el recorrido de la Otra Campaña. En el acto público de Tulancingo había la presencia de policías con armas de alto poder en las manos, con perros, para que la gente que se trasladaba en el servicio de transporte público no tuviera la oportunidad de presenciar el mitin. No permitían que la gente bajara cerca de este lugar, y la parada de microbuses fue cancelada ese día. Por cierto: el municipio de Tulancingo es gobernado actualmente por el Partido de la Revolución Democrática.
En Acaxochitlán, la organización Altepetl Masehuale Tlapehuani (ayudar con los pueblos indígenas), denunció cómo han sufrido en los últimos 15 años una represión por parte de las autoridades oficiales. Dicho municipio está integrado en su mayoría por comunidades indígenas que se han dedicado a la agricultura y a cuidar del bosque, esto los ha hecho merecedores del hostigamiento de la policía y, en algunos casos, hasta del ejército. El pasado 3 de enero del 2006 mataron a Aldegundo Ortega, quien era conocido por ser uno de los dirigentes de esta organización. Además, las autoridades habían amenazado que si la gente denunciaba el asesinato, iban a quemar cuarenta casas de las comunidades. En años anteriores, el pueblo de Acaxochitlán, que ya se encontraba harto de la situación, decidió tomar la presidencia municipal. Por ese motivo, actualmente se encuentra preso en Pachuca el compañero Eloy Guerrero, acusado de disturbios y de secuestro; otros dos compañeros: Ángel Pérez y Serafín Cruz, se encuentran prófugos desde hace ya quince años acusados de lo mismo. Fueron cargos inventados por las autoridades, ya que lo único que hacían los campesinos era estar exigiendo sus derechos.
En Pachuca, el Colectivo Revolución Alternativa nos daba un claro ejemplo de la represión que se vive en el Estado: “somos un grupo que nuestro espacio de lucha está en las calles, lo que ven mal las autoridades y por lo tanto nos reprimen, no les gustamos, nos quieren quitar de las calles, nos quieren ocultar, de hecho las autoridades no son las únicas que nos ven mal, la mayoría de la gente nos mira de una forma distinta por como nos vestimos, por eso es que estamos en este espacio por que ofrece un trato por igual hacia todos sus miembros y creemos que en el momento que nosotros conozcamos a la demás gente integrante de la Otra Campaña y que ellos nos conozcan, nos vamos a respetar, ya que buscamos lo mismo, un mundo distinto. Nosotros no tenemos, y tampoco deseamos, tener ningún vínculo con los partidos políticos”.
En la reunión de Tepeji, los compañeros del Comité de Lucha Popular de la misión dejaron claro que en la sierra de Hidalgo los caciques tienen grupos de guardias blancas que se dedican a sembrar el miedo entre la gente. Estos grupos se encargan de robarles las tierras, de matar, los hostigan todo el tiempo. Esto ocasiona que la gente ya no quiera estar en las comunidades de la sierra y tienen que migrar. Entonces se enfrentan con nuevas amenazas: el racismo, la persecución, los malos tratos. Algunos han muerto al tratar de cruzar la frontera y sólo regresan a sus pueblos dentro de una caja.
La represión es una herramienta más de las que echa mano el proyecto neoliberal del capitalismo. En Hidalgo vemos cómo el objetivo de los capitalistas es acabar con todo, hasta que ellos sean lo único que exista en la faz de la tierra. Es muy claro que la mayoría de la gente no tiene lugar dentro del mundo que ellos quieren, que les estorban para poder llevar a cabo sus planes.
Ante esta situación, los adherentes de la Otra Campaña en Hidalgo coincidieron con el Delegado Zero en hacer un llamado nacional a movilizarse en todo el país el 14 y 15 de marzo en contra de la brutalidad policíaca y en defensa de todos los compañeros de la Otra Campaña.
Un Ya Basta nacional
Pero así como los del capitalismo quieren un mundo, los de abajo y a la izquierda también. En el estado de Hidalgo la gente ha comenzado a hacer sus propias luchas, ha comenzado a obtener logros. Las organizaciones, los colectivos, los punk, las trabajadoras de la maquila, los campesinos, los indígenas, las amas de casa, los profesores, los estudiantes, los individuos, todos los de la Otra Campaña, han comenzado a conocerse y a darse cuenta que no están solos en esta lucha contra el sistema capitalista y que la situación de otros estados de la República es la misma, y han decidido apostar todo en este movimiento.
Este mundo que quieren es totalmente distinto al que se tiene en la actualidad, quieren uno donde se respeten todas las diferencias, que todos tengan un lugar asegurado dentro, que la gente pueda tomar sus propias decisiones, que la gente se pueda decir quién es y se sienta orgullosa de serlo, quieren seguir existiendo con un futuro distinto. “Nosotros lo que vemos es que el estado, como en todos los rincones de la República, nuestra patria se encuentra devastada, debido a que los del gobierno junto con los poderosos están acabando con todo, se están encargando de vender cada uno de los rincones del país. Pero los que somos adherentes queremos construir un mundo distinto, uno más justo, por eso es tan importante que primero nos conozcamos entre nosotros para aprender a tratarnos como compañeros, para poder respetarnos los unos a los otros ya que sólo así vamos a lograr vencer al enemigo común: el capitalismo”.
“Después del alzamiento lo que empezamos a hacer fue a resistir, y después volteamos a ver a todos los otros, a todos los de abajo, y comenzamos a hacer esto lo de la Otra. Les pedimos que hagan lo mismo entre ustedes que volteen a ver a sus compañeros de lucha, no a los que están arriba porque no les van a hacer caso, lo primero que tenemos que hacer es que tiendan un puente entre las comunidades en Hidalgo y que el apoyo no se convierta en limosna, que ayuden a construir un nuevo mundo, que luchemos juntos unos con otros, que así como nos apoyaron hasta Chiapas, lo hagan aquí en Hidalgo por eso nos reunimos con ustedes compañeros, porque están convencidos de lo que tiene que ser la Otra Campaña, que ayudemos a tejer el dolor que se siente entre nosotros. Otra cosa que también tienen que hacer es voltear a ver a los otros estados para ser más todavía”. (Delegado Zero en la reunión de evaluación en Tepeji del Río, 2 de marzo de 2006).
Habría que hacer un poco de memoria y recordar la piedra rodante, la que hizo su presentación en el año del 2003, cuando el Subcomandante Insurgente Marcos comenzó a mostrar que hay en México “otro calendario”. La piedra rodante de aquel entonces nos fue presentando muchos de los rincones del país, nos enseñó la miseria que ahí impera. Esa piedra rodante apuntó hacia arriba, para denunciar todo lo que está haciendo el mal gobierno y los grandes negocios que se hacen a costa de la explotación y el despojo de los de abajo. Les quitó la máscara, hizo visible al enemigo. Nos enseñó que hay otro calendario, el de abajo. Seguramente, a partir del calentamiento global de la tierra, se ha dado un cambio en las temperaturas y en el clima, pues parece que la piedra rodante ha empezado a cambiar de estructura y se transforma en una bola de nieve que, aún cuando va pasando por lugares semidesérticos, se niega a desaparecer; al contrario, siempre encuentra las resistencias de abajo, donde se alimenta y crece.

El derecho de las mujeres a no sufrir violencia

Informe 2006 de Amnistía Internacional

Unas 3.000 personas que representaban a gobiernos y organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres y de los derechos humanos se reunieron en Nueva York en marzo de 2005 para conmemorar el décimo aniversario de la Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer, celebrada en Pekín, y para evaluar el progreso realizado en dirección al cumplimiento de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. Aunque los gobiernos reafirmaron por unanimidad los compromisos que habían contraído un decenio atrás, no asumieron nuevas responsabilidades para promover y proteger los derechos humanos de las mujeres, debido en parte al ataque retrógrado contra tales derechos que se había venido evidenciando en los últimos años. Este ataque, dirigido especialmente contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, estaba liderado por grupos cristianos conservadores respaldados por Estados Unidos y contaba con el apoyo de la Santa Sede y de algunos Estados miembros de la Organización de la Conferencia Islámica.

Los ataques contra los derechos de las mujeres, el cambio del contexto de la seguridad mundial y la falta de voluntad de los Estados para poner en práctica las normas internacionales de derechos humanos fueron el telón de fondo contra el que en 2005 Amnistía Internacional continuó trabajando junto con grupos de mujeres de todo el mundo en la promoción de los derechos humanos de las mujeres.

Hubo progresos, como la adopción en algunos países de nueva legislación que redujo la discriminación contra las mujeres. En Etiopía, un nuevo Código Penal eliminó la exención marital de pena en los delitos de rapto de la novia con violación. El Parlamento kuwaití modificó la ley electoral para otorgar a las mujeres el derecho al voto y a presentarse como candidatas a las elecciones. Amnistía Internacional acogió complacida la entrada en vigor del Protocolo a la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos relativo a los derechos de la mujer en África. Las organizaciones de mujeres de las Islas Salomón celebraron la creación del primer refugio específicamente para víctimas de la violencia en el ámbito familiar construido en el país.

Pese a los avances logrados por el movimiento global de mujeres durante los últimos años, la omnipresente discriminación y la impunidad de los delitos de violencia contra las mujeres continuaron minando el derecho fundamental de las mujeres a la libertad, la seguridad y la justicia.

La Campaña de Amnistía Internacional para Combatir la Violencia contra las Mujeres se centró durante 2005 principalmente en la violencia contra las mujeres en los conflictos armados, en la violencia en el ámbito de la familia y en el papel de las defensoras de los derechos humanos.

Mientras su campaña se centraba cada vez más en la esfera privada de la violencia en las relaciones íntimas, Amnistía Internacional puso énfasis en el deber de los gobiernos de intervenir para proteger, respetar, promover y hacer debidamente realidad los derechos humanos de las mujeres. La organización publicó informes que documentaban la violencia en el ámbito familiar en una serie de países, como Afganistán, España, Federación Rusa, países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo Pérsico, Guatemala, India, Irak, Israel y los Territorios Ocupados, Nigeria y Suecia. También se publicaron informes sobre el efecto de las armas en la vida de las mujeres y sobre mujeres, violencia y salud.

El efecto a largo plazo de la violencia contra las mujeres también fue destacado en un estudio de fundamental importancia publicado por la Organización Mundial de la Salud en 2005. Como Amnistía Internacional ha argumentado constantemente, la violencia produce sufrimientos físicos y psicológicos prolongados a las mujeres y trae consecuencias para el bienestar y la seguridad de sus familias y comunidades. La relación entre la violencia contra las mujeres tomada como una cuestión de derechos humanos y como una crisis de salud pública llevó a Amnistía Internacional a aceptar una invitación para unirse al Consejo Dirigente de la Coalición Global sobre Mujeres y Sida.

En una conferencia de defensoras de los derechos humanos que tuvo lugar en Sri Lanka a finales de 2005, organizaciones y particulares reconocieron la significativa contribución de las defensoras de los derechos humanos al progreso de los derechos humanos de todas las personas, y los graves peligros a que se exponen estas defensoras, como homicidios, raptos, violaciones, «desapariciones» y agresiones. Las personas que defienden y promueven los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres sufren a menudo hostigamiento por su activismo y pueden ser víctimas de marginación, prejuicios y peligros. Las personas que defendían derechos controvertidos, como los derechos medioambientales o sexuales, estaban especialmente en peligro en 2005, ya que se las veía como amenazas al statu quo.

Dos decisiones tomadas en 2005 por el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer pusieron de manifiesto la necesidad de planteamientos integradores para combatir la violencia contra las mujeres. En Ciudad Juárez, México, cientos de mujeres pobres, en general indígenas, han sido raptadas y asesinadas en los últimos años, sin que las autoridades tomen las medidas adecuadas. El Comité pidió que se llevara a cabo una revisión rigurosa y sistemática del aparato de justicia penal y que se organizara una campaña de educación popular masiva para abordar la discriminación estructural contra las mujeres. Una mujer húngara llevó su caso al Comité alegando que las autoridades de Hungría no la habían protegido contra una serie de agresiones de su ex compañero, pese a sus repetidas peticiones de ayuda. El Comité reafirmó que, si los gobiernos no ejercen la diligencia debida para prevenir, investigar y castigar las violaciones de derechos, los propios Estados serán responsables de las acciones de los perpetradores.

http://alainet.org/active/11577

Según manuales de Sedena, se indujo la rebelión del pueblo

Sábado 20 de mayo de 2006
El rescate de Atenco, planeado por PFP y aprobado por Fox
Locutores de radio y tv, parte consciente o no de la guerra sicológica para justificar la acción paramilitar del 4 de mayo

CARLOS FAZIO (LA JORNADA)

El 4 de mayo, el gobierno federal ordenó que se llevara a cabo un operativo de guerra sicológica en el poblado de San Salvador Atenco. La llamada Operación Rescate fue diseñada y planificada con antelación por mandos expertos en lucha antisubversiva pertenecientes a la Policía Federal Preventiva (PFP), con apoyo de elementos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y de la Agencia de Seguridad del Estado de México (ASE). Dada la envergadura del operativo y la coyuntura política del país -la fase final de una disputa electoral teñida por “campañas de odio” y una guerra sucia mediática-, la acción paramilitar bajo cobertura policial tuvo que ser consultada con el gabinete de Seguridad Nacional del presidente Vicente Fox, y aprobada por éste.
Se trató en rigor de un operativo militar quirúrgico, precedido por una breve pero eficaz campaña de saturación propagandística, cuyos objetivos principales fueron recuperar el “control” de un poblado en manos de un grupo de disidentes políticos y sociales, y descabezar al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), cuyos integrantes fueron señalados por los mandos de la acción militar como “delincuentes” y “subversivos”, y asimilados al “crimen organizado”.
La incursión en Atenco, el día 4, mediante una acción envolvente ejecutada de manera breve y con violencia desproporcionada por fuerzas especiales de la PFP, que fueron respaldadas por elementos de la policía estatal, se inscribe en lo que en la jerga castrense se conoce como “control de población”. Ese tipo de operativo, que se basa en la “doctrina Lacheroy” -denominada así por el nombre del coronel Charles Lacheroy, quien la aplicó en la batalla de Argel tras la derrota francesa en Dien Bien Phu-, forma parte de la guerra sicológica antisubversiva, una forma de guerra irregular (no convencional), que combina labores de inteligencia, acción cívica, propaganda y control de masas sobre un territorio específico.
Los hechos del 4 de mayo fueron precedidos por la cruenta refriega del día 3 entre campesinos amotinados y elementos de las fuerzas de seguridad. En apariencia, el enfrentamiento violento derivó de un incidente “menor”: el desalojo de ocho floristas en un recinto municipal de Texcoco. Pero una recapitulación sobre el desarrollo de los acontecimientos en la “batalla de Atenco” permite conjeturar que el motín de los atenquenses pudo haber sido “inducido”, según recomiendan los manuales sobre “operaciones especiales” (o “sicológicas”) de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Uno de los componentes básicos de la “guerra sicológica” es la propaganda, cuyo objetivo es “ganar la mente y los corazones” de la población. La propaganda busca explotar las “vulnerabilidades” del ser humano (temor, inseguridad, ira, nostalgia, ansiedad) e “influir en las opiniones, emociones, actitudes y comportamientos de grupos amigos, enemigos y neutrales, con el fin de alcanzar las miras u objetivos nacionales”.
Fijados los “objetivos” o “blancos” de la guerra sicológica, que consisten básicamente en reforzar el apoyo de los grupos sociales “amigos”; desprestigiar y debilitar a los “enemigos”, y conseguir la simpatía de los “neutrales”, la propaganda se canaliza a través de los medios masivos de comunicación, en particular la radio y la televisión. En esa fase, mediante la denominada sicología de la motivación, la propaganda busca hacer reaccionar al individuo de tres formas diferentes: mediante la agresión, la conformidad o la resignación y la apatía.
Si se analizan paso a paso los acontecimientos del día 3, vemos que un suceso “menor”, en un mercado de Texcoco, que debía arreglarse por la vía del diálogo y la negociación, fue seguido de un desmesurado desplazamiento de la fuerza pública de los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal) a San Salvador Atenco, para “reabrir”el tránsito en una carretera bloqueada.
La acción policial desató la furia de los atenquenses, que repelieron a los uniformados con palos, piedras, bombas molotov y machetes. El “escenario” estaba ya cubierto por los enviados de las principales cadenas de radio y televisión, que transmitieron los hechos en “vivo” y “en directo”. Junto con la retirada desordenada de federales preventivos y policías estatales, las imágenes y los comentarios de los locutores de radio y televisión se centraron en la brutal golpiza a que fue sometido un policía inerme, tirado en el piso, por un pequeño grupo de ejidatarios.
Con el transcurso de las horas, inclusive en el contexto de la brutal represalia paramilitar de las fuerzas del orden (el día 4), la imagen del “policía tirado, semimuerto (que recibe) la criminal patada en los güevos” -según historió el periodista Ciro Gómez Leyva, en lo que también puso énfasis la colega Carmen Aristegui, quien prefirió utilizar la palabra testículos- fue un elemento clave para “fijar” en la opinión pública la idea de que los atenquenses son “un pequeño grupo violento”, “subversivo”, integrado por seres “irracionales” y “bárbaros” sobre los que debía recaer “todo el peso de la ley”.
Como señalan los manuales de guerra contrainsurgente (similares a los de la publicidad comercial), “para lograr persuadir, toda acción sicológica deberá apoyarse en el poder acumulativo logrado por la repetición”. Así, la repetición hasta la náusea de la imagen del policía “semimuerto” (como la de los aviones estrellándose en las torrres gemelas de Nueva York el 11/09/01), persuadió y provocó la sugestión y/o la excitación compulsiva de los locutores y editorialistas “amigos”, que, de manera consciente o inconsciente, se sumaron a la campaña de propaganda contrainsurgente y lanzaron llamados “espontáneos” a la aplicación de la “mano dura” contra los “enemigos” del régimen.
“La radio -dice el manual- tiene toda la fuerza emotiva de la palabra hablada. Un experto propagandista de radio -se alude también a ‘voces de personalidades que implícitamente llevan un rasgo de veracidad en sus palabras’, pensemos, por ejemplo, en el “reportero” radial Joaquín López Dóriga- puede ejercer una influencia tremenda en las emociones de los oyentes simplemente por el tono, la resonancia, la inflexión o la articulación de su voz”. (Lo mismo vale, obvio, para los locutores que editorializan en los noticiarios de televisión).
Otro elemento que gravitó durante los acontecimientos -y ayudó a aceitar la visión “confabulatoria” de la realidad- fue el uso del rumor, elemento propio de la “propaganda negra”, tan afín a las operaciones encubiertas. Según reza un manual de la Sedena, “rumor (es un) informe cuya autenticidad es dudosa y cuyo origen no se puede verificar”. Y agrega: “Los rumores causan generalmente un histerismo y un pánico desmoralizante”. Así, el rumor sobre “uno” o “dos” policías muertos en Atenco, repetido como “noticia” (sin verificar) a través de los medios masivos de comunicación (el día 3), ayudó a generar un clima de histeria y pánico en la audiencia, y por la vía de la manipulación de las emociones (es decir, de la explotación del odio y del miedo), preparó a la opinión pública para la represión brutal del día siguiente.
Según confirmó uno de los mandos operativos de la acción contrainsurgente, vicealmirante Wilfrido Robledo, jefe de la ASE, uno de los objetivos clave fue “recuperar el control del pueblo”, que estaba en manos, dijo, de un grupo de “secuestradores” y “homicidas”, a los que vinculó con la “delincuencia organizada”. La hipótesis de la “subversión”, amplificada hasta la saciedad durante varios días por los medios masivos, tuvo como objetivo encuadrar a las víctimas de la represión en los lineamientos de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, que a la letra, dice: “Se considera que se cometió el delito de delincuencia organizada, cuando tres o más personas acuerden organizarse o se organicen para realizar en forma permanente o reiterada delitos como terrorismo, falsificación o alteración de moneda, acopio y tráfico de armas, tráfico de indocumentados, tráfico de órganos, asalto, secuestro, tráfico de menores y robo de vehículos”.
Pero más allá del uso faccioso y maniqueo de esa ley, como nuevo instrumento represivo del Estado mexicano para resolver los conflictos sociales por la vía de criminalizarlos, el operativo Atenco fue, además, una acción de escarmiento dirigida a generar terror y miedo paralizante en la población “blanco” de la acción represiva gubernamental. Por esa vía, se pretende inhibir o disuadir la lucha de los integrantes del FPDT y de grupos similares en el resto del país. De allí que se haya reprimido con saña a víctimas inermes y que se echara mano de la tortura y la agresión física y sexual de mujeres y hombres ya reducidos y hechos prisioneros.
Con otros elementos complementarios, como el uso de la capucha durante los interrogatorios, las torturas y vejámenes a los detenidos y detenidas; la participación de espías, agentes provocadores y delatores; los cateos violentos por uniformados armados; la destrucción de viviendas y el saqueo de enseres como botín de guerra. A lo que se sumó, como se señaló arriba, la utilización de los medios en las tareas de propaganda, mediante la homosintonización del mensaje (gleichschaltung), la técnica empleada por Joseph Goebbels en la Alemania nazi para obtener de manera compulsiva una alineación estandarizada de la población. Es decir, se conjugaron diversos componentes propios de la escuela francesa, experimentados por el coronel Massuh y sus paracaidistas en la Casbah (el barrio árabe) durante la batalla de Argel, que se irradiaran luego por América Latina durante la guerra sucia de los 70, los años del terrorismo de Estado y la Operación Cóndor, como se conoció a la acción genocida aplicada por la alianza represiva de las dictaduras del Cono Sur.

Brutalidad estatal

Alberto Aziz Nassif
16 de mayo de 2006
Desde cualquier ángulo que se vea, la intervención de los cuerpos policiacos en San Salvador Atenco provocó una acción de brutalidad. Estudios del tema policiaco definen a la brutalidad como el “uso intencional y doloso por parte de agentes que conscientemente exceden los límites de su oficio para infligir dolor y sufrimiento” (Robert O.Varenik, Accountability. Sistema policial de rendición de cuentas , CIDE, México 2005, pág. 156). Eso es lo que sucedió en Atenco. Los operativos de las últimas semanas nos muestran la brutalidad del Estado con toda su crudeza.

Los acontecimientos del 3 y 4 de mayo han tenido una evolución terrible para el país y para el gobierno del “cambio”. Este tipo de conflictos muestra múltiples facetas dentro de una trama compleja. Prácticamente en cualquier democracia existen grupos que actúan en la frontera de la violencia y la radicalidad, y si el sistema institucional es fuerte, puede manejar los conflictos sin grandes costos. Sin embargo, lo que hemos visto en México en las últimas semanas es un engranaje institucional completamente deficiente: las reglas del monopolio legítimo de la violencia, los mecanismos de la seguridad pública, el sistema de impartición de justicia, la actuación de los cuerpos policiacos, las prácticas políticas, fallaron en el momento de la crisis.

Una de las diferencias importantes entre lo que pasó con los casos de Sicartsa o Atenco, respecto a otros enfrentamientos violentos que ha habido en el país, es la presencia de los medios masivos, que construyen (modulan, modelan) la noticia, y al final de cuentas muestran las imágenes con las que los ciudadanos se forman su propio juicio. Junto a los grandes medios también existe la información alternativa, la cual contrasta de forma radical con la información oficial. La presencia y acción de las comisiones y organismos de derechos humanos son otro factor que hace la diferencia en el tratamiento de estos conflictos. Porque en un sistema autoritario no habría estos contrapesos.

A estas alturas de la evolución del conflicto, de la exposición reiterada de las imágenes de la violencia y de las argumentaciones a favor y en contra sobre los operativos policiacos, no vamos a abundar en ellos, sólo queremos presentar uno de los problemas de fondo que nos presenta este tipo de problemáticas: las razones de la brutalidad estatal.

El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez ha realizado un informe, “Atenco: estado de derecho a la medida” en donde hace un recuento y un análisis de los hechos. Se confirman las notas que la prensa escrita ha documentado sobre la violación generalizada de los derechos humanos. Es muy preocupante el nivel de los cuerpos policiacos y doblemente grave es la respuesta que han dado los diferentes gobiernos: desde el presidente Fox que defendió en Viena el operativo, como si los excesos hubieran sido una excepción y no regla; hasta el gobernador del estado de México que declaró el caso como problema de tipo administrativo, pasando por los diferentes encargados de las seguridad pública, que sólo se han dedicado a cubrir la ineptitud y la prepotencia de los cuerpos policiacos. El primer problema grave es que las autoridades no reconocen el caso de Atenco como un caso de brutalidad estatal y violación generalizada de derechos humanos.

El segundo problema es la impunidad en la que parece que quedarán los delitos de la brutalidad estatal. La lista de crímenes está documentada por el Centro Pro: uso excesivo de la fuerza pública, sin ninguna proporcionalidad, lo cual incluso llegó al asesinato de Javier Cortés Santiago, un joven de 14 años que recibió el impacto de una .38 especial a manos de un policía estatal, según consta en los testimonios que retoma el Centro Pro. Los golpes, el linchamiento y el castigo fueron la nota dominante de la intervención policiaca. En este punto se ha tratado de justificar la violencia oficial por las escenas del día anterior, en las que aparece un grupo que golpea de forma miserable a un policía caído. ¿Esa violencia justifica la brutalidad de la policía? O más bien se trata de que los cuerpos de seguridad pública deben garantizar la ley y los derechos humanos y no se pueden dar el lujo de caer en la brutalidad porque entonces llegamos al rompimiento del estado de derecho.

El rompimiento de la ley fue amplio: los múltiples casos de violación, maltrato y vejación a las mujeres detenidas; las detenciones arbitrarias, las expulsiones del país, también arbitrarias; el allanamiento, el robo, la violación al domicilio; el trato inhumano a los detenidos; las faltas en el proceso legal. ¿Todo quedará impune? Quizá por ello la policía es temida por la población, y no sólo en situaciones de represión, sino por la combinación cotidiana de incompetencia, mala administración, corrupción, abuso, falta de reglas, impunidad.

¿Cómo se pretende consolidar la democracia si el monopolio de la violencia no tiene ninguna legitimidad? Estos cuerpos policiacos están mal entrenados, no tienen procedimientos internos, códigos de ética, normas; la mayoría de ellos están muy mal pagados. Por ello lo que predomina es la ley del terror, la improvisación y la discrecionalidad. Cuando se revisan los testimonios de lo que fue este caso, se tiene la impresión de que seguimos instalados en las herencias de un régimen autoritario y represivo.

La violencia galvaniza a la racionalidad y mata los derechos, destruye la lógica civilizatoria y sólo produce brutalidad, rabia, ira y prepotencia, es una invitación a ampliar el reino oscuro de la destrucción. La obligación del Estado es la impartición de la justicia, y en caso de los delitos de la brutalidad se necesita hacer una reparación del daño. Las autoridades deben tener mucho cuidado con el uso de la fuerza y con el uso desproporcionado y letal que han hecho, porque pueden generar ondas expansivas y respuestas que nadie quiere ver.

Muy malas noticias para este fin de sexenio. La gobernabilidad foxista y el uso irracional de la fuerza pública están deslegitimando al Estado mexicano. Como sociedad no podemos permitir la brutalidad estatal.

Investigador del CIESAS

LLAMAR A LAS COSAS POR SU NOMBRE

María Teresa Jardí
miércoles, 17 de mayo de 2006

Los soldados penetraron en las chozas de los indios amigos de Canek. Si el indio tenía un machete colgado de la pared, de un porrazo lo tendían muerto. Si el indio no tenía un machete colgado de la pared, de un porrazo lo tendían muerto. El capitán explicaba:
 -En algún lugar lo debe tener.
 Los blancos gritaron:
-¡Se han sublevado los indios!
Canek / Ermilo Abreu Gómez
Es muy fácil desacreditar, con los medios masivos de comunicación al servicio del gobierno, o, más bien, con el gobierno al servicio de los medios masivos de comunicación, cualquier movimiento que tenga el respaldo del pueblo. Se hizo así en el 68 con el Movimiento Estudiantil. Y se hace hoy con la también masacre de Atenco. Porque eso es lo de Atenco: una masacre. Para recobrar la memoria hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre. A ver qué mujer violada puede recuperar su vida como si nada hubiera sucedido. De eso trata la represión, de manchar la dignidad, a eso fueron enviados los paramilitares que dicen aquí, coloquialmente, claro, un eufemismo, porque todos sabemos que en México la policía no existe, paramilitares enviados por los gobernantes que no son servidores del pueblo que tampoco los elige. Ya estamos viendo el tamaño del fraude que viene, incluida la compra-venta a cambio de limosna, del voto nuevamente de los más jodidos; para eso fue enviada, por El Yunque, Josefina Vázquez Mota, a la campaña de Calderón, generando miedo y con propaganda desde la Presidencia de los logros del foxismo para que llegue el pigmeo que exige que se prueben las agresiones, a la par que promete más represión, al que buscan convertir en gigante a base de encuestas amañadas que, por poco que las suelten, no les resultan ni a los encuestadores que apoyan la llegada de Calderón como sucesor de Fox. Calderón tan igual a Fox pero más siniestro aún que Fox.
Era lo que seguía: exigir mano dura pidiendo a gritos que se convierta en la regla la represión, luego del regalo que le hicieran los partidos, incluido el PRD, al monopolio televisivo, con la Ley Televisa, justificar lo injustificable, como si a ellos no les fuera a tocar la represión, ja, ilusos e ignorantes que son también esos señores.
 La represión cuando se instala toca a todos incluyendo a los represores. Baste para saberlo voltear los ojos a Argentina, Uruguay y Chile. Porque más tarde o más temprano las canalladas se pagan y no me refiero sólo a los policías enfermos que participaron directamente en operativo como el de Atenco, me refiero a los mandos que decidieron el operativo, a los mandos de arriba, no a Robledo que también recibe órdenes. Me refiero a los Pinochet que aquí también tenemos. 
Es muy fácil, con el monopolio del micrófono frente a una sociedad desinformada, desacreditar a los defensores de derechos humanos, pero es muy difícil, en general, demostrar que no tienen razón en lo que denuncian aquellos a los que se desacredita.
Sigo con otro párrafo de la muy larga denuncia, que ya se conoce en el mundo entero, de Valentina Palma Novoa, la estudiante chilena, a la que me refería también ayer. “Llegaron funcionarios de derechos humanos a tomarnos declaración y fotos de nuestras lesiones, las declaraciones fueron tomadas sin interés, mecánicamente. Se nos obligó a que registráramos nuestras huellas, nos tomaron fotos de frente y ambos perfiles, nos dijeron que eso no era una ficha, que era un registro necesario pues era muy probable que en la madrugada saliéramos en libertad y que para eso se necesitaba hacer la ficha”.
Ministerios públicos y policías, policías y ministerios públicos, que aquí, ya se sabe que son la misma cosa, haciéndose pasar por defensores de derechos humanos. El rol de la tortura. El bueno y el malo. No es la primera vez que policías y ministerios públicos se hacen pasar por defensores de derechos humanos. Lo han hecho mil veces. Cuando los bombazos en la época de Salinas incluso llevaron yanquis a interrogar a los presos políticos usando el mismo pretexto.
Son impresentables los que cuestionan a los que documentan el horror de la represión con la que se quiere imponer al frente del gobierno federal a Calderón, otro canalla, como Fox, que lo único que garantiza es más represión.

La represión de Estado contra las mujeres izquierda, una perspectiva histórica

25-05-2006
Artículo dedicado a las valientes mujeres detenidas en Atenco

Adela Cedillo
Rebelión
La llamada “revolución sexual” de la década de los sesentas del siglo XX fue un parteaguas en la incorporación de la mujer a la vida política nacional en México. Antes de ese episodio, los grupos feministas que pugnaban por los derechos políticos de las mujeres habían sido demasiado reducidos y pasaban desapercibidos en el escenario nacional. Prevalecía una percepción asaz conservadora de la mujer-objeto, la mujer que no es dueña de su voluntad, la mujer que no tiene la misma capacidad intelectual ni física que el hombre y que está por tanto restringida a “labores propias de su sexo” Esta situación no cambió demasiado con el otorgamiento del voto a la mujer en 1953: el papel de las féminas en política siguió siendo exiguo.

Dentro de la izquierda comunista de la primera mitad del siglo XX la mujer tampoco ocupaba ningún papel preponderante ni tenía acceso a órganos de dirección, pese a que el viejo Partido Comunista Mexicano tuvo entre sus filas a extraordinarias luchadoras sociales como la fotógrafa Tina Modotti y Benita Galeana. En su calidad de militantes, estas mujeres fueron precursoras de un fenómeno que se extendería en la segunda mitad del siglo XX: el de sufrir una doble criminalización por su condición de disidentes políticas y de mujeres inconformes con las labores “propias de su sexo”. Pocas cosas parecían causar tanto horror a las fuerzas del orden como la existencia de mujeres “subversivas”.

Con el asesinato del dirigente comunista cubano Julio Antonio Mella en la ciudad de México en 1929 a manos de sicarios del dictador cubano Gerardo Machado, el gobierno y la prensa mexicanos desataron una insidiosa campaña de linchamiento contra Tina Modotti, pareja sentimental de Mella y testigo del homicidio. La casa donde ambos vivían fue cateada y saqueada y Tina fue arrestada y sometida a interrogatorios por parte del famoso torturador de la época, Valente Quintana, quien manejó la hipótesis de que ella había formado parte de un presunto “crimen pasional” contra Mella. Aunque Modotti fue exonerada de la descabellada acusación, en 1933 fue detenida irregularmente y deportada de inmediato.i

Por su parte, Benita Galeana fue una de las pocas mujeres comunistas del periodo que conoció la cárcel por su febril activismo a favor del PCM. Benita fue un puente entre las viejas generaciones y el movimiento estudiantil de 1968, al que apoyó solidariamente.ii

Aunque desde la marcha a pie de los mineros de Nueva Rosita, Coahuila a la ciudad de México en 1952 hasta el movimiento magisterial de 1959 las mujeres fueron un ente cada vez más visible, no fue sino hasta 1968 que su participación en asambleas, mítines, marchas, brigadas, etc. se expandió y fortaleció de manera definitiva. Estas actrices sociales estaban muy lejos ya de las soldaderas que durante la revolución mexicana seguían a sus hombres para resolverles las necesidades cotidianas, pues a diferencia de ellas, eran completamente autónomas y estaban niveladas en compromiso y responsabilidad con sus contrapartes masculinos. Aunque pocas en principio, las nuevas mujeres tuvieron un papel protagónico en el movimiento estudiantil del ‘68. Una de ellas, Myrthokleia González, fue maestra de ceremonias en el mitin del 2 de octubre y fue una de las primeras en caer herida. Dos jóvenes más, Tita Avendaño y Nacha Rodríguez, fueron secuestradas y torturadas psicológicamente por agentes de la Dirección Federal de Seguridad, quienes las consideraban líderes peligrosas. Ambas pasaron dos años en prisión. De los civiles asesinados en Tlatelolco, se saben los nombres de poco menos de diez mujeres que eran estudiantes, amas de casa y comerciantes… ha sido difícil averiguar cuántas más sucumbieron ante las balas de las corporaciones militares y policíacas.iii

El episodio en el que resultó más evidente el cambio de mentalidades generado por la revolución mundial del ’68 fue el de la llamada “guerra sucia”. Cientos de mujeres a lo largo y ancho de la república se echaron un fusil al hombro en la persecución de la utopía socialista. Fueron las primeras revolucionarias de nuestra historia contemporánea y también las más olvidadas. Este periodo está muy alejado de los días en que las mujeres se tenían que hacer pasar por hombres para tomar parte en los combates, las nuevas guerrilleras eran luchadoras intrépidas, con una mística revolucionaria a prueba de balas. En las ciudades, chicas de minifalda y peluca formaban parte de los comandos que expropiaban bancos y secuestraban a diplomáticos y empresarios. En el medio rural, pese a que prevalecía una cosmovisión más conservadora, las mujeres que se integraban a los campamentos guerrilleros no se limitaban a preparar los alimentos y hacer la limpieza, también participaban de los entrenamientos, de las excursiones y, eventualmente, de los combates. En el estado de Guerrero la guerrilla contaba con importantes bases de apoyo, constituidas en buena medida por mujeres que tenían a sus padres, hermanos, esposos o hijos remontados en la sierra. Por eso, cuando la represión se desató, cobró sus primeras víctimas en ellas. Muchas comunidades rurales fueron militarizadas, los soldados entraban consuetudinariamente a las casas, robaban las pertenencias de los moradores, los golpeaban, violaban a las mujeres y llegaban a torturar a sus niños en su presencia para obtener confesiones que llevaran a la ubicación de los “subversivos”. La guerra de baja intensidad en Guerrero representó un Vietnam a pequeña escala, y fue sin lugar a dudas el capítulo de terrorismo de Estado más atroz de nuestra historia reciente.iv

De todas las víctimas de la “guerra sucia”, que se cuentan por miles en toda la república, las que llevaron sobre sus hombros las peores descalificaciones, torturas y castigos fueron las guerrilleras, por su condición de militantes clandestinas y armadas, pero sobre todo, por pertenecer al sexo hasta entonces concebido como “débil”. La campaña ideológica del gobierno las presentó como mujeres disolutas y aventureras y a casi nadie parecía importarle la suerte que corrieran. Cuando una guerrillera caía en manos de los cuerpos represivos del Estado, sus agentes descargaban toda la misoginia que eran capaces de sentir sobre ella. Casi ninguna se salvaba de las golpizas, de una sesión de toques eléctricos en senos, genitales, ojos y boca, de métodos de asfixia como el pocito y el tehuacanazo, de abuso sexual o violación frente a su compañero (si habían sido detenidos conjuntamente). La invasión de sus cuerpos era una demostración sobrada de que los “guardines de la ley” tenían un control total sobre sus vidas y destinos. A esto habría que añadir la tortura psicológica y los tratos crueles, inhumanos y degradantes propios de las prisiones clandestinas donde eran encerradas.v Me resulta inevitable pensar en el testimonio de la militante del Movimiento de Acción Revolucionaria, Bertha López, quien, allende haber sufrido estos tormentos, fue obligada a presenciar cómo su bebé de un año y medio era sometida a toques eléctricos en todo su cuerpecito.vi Conectivamente, pienso en la guerrillera Marina Herrera de la Liga Comunista 23 de Septiembre, quien dio su vida protegiendo la de su bebé de un año ante el ataque de la Brigada Blanca a la casa donde habitaba con su compañero, quien resultó igualmente acribillado. (A los agentes les asombró tanto que el bebé hubiera sobrevivido a la cascada de disparos que se tomaron la molestia de consignar que había resultado ileso).

Quisiera traer a la memoria otros casos paradigmáticos, como el de las jóvenes guerrilleras de las Fuerzas de Liberación Nacional Dení Prieto y Carmen Ponce, asesinadas por la Policía Militar en Nepantla, Edomex el 14 de febrero de 1974, cuyos cuerpos ya inermes fueron rociados de balas y granadas. O el de la integrante del Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata, Elisa Irina Saénz, quien en marzo del mismo año fue detenida en las cañadas de la selva lacandona y violada tumultuariamente por los militares (según testigos presenciales), para después ser trasladada a la ciudad de México y desaparecida. Cómo no recordar que por esas fechas las hermanas Ana y Sara Mendoza Sosa, del Movimiento de Acción Revolucionaria, fueron desaparecidas después de enfrentarse con el ejército en la huasteca hidalguense.

En las ciudades, las guerrilleras, aún estando embarazadas, eran torturadas al ser detenidas, como ocurrió con Lourdes Martínez, Araceli Ramos Watanabe, Emma Cabrera Arenas, Aurora Navarro, Violeta Tecla Parra, Cristina Rocha, Arminda Miranda y Martha Murillo, militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre secuestradas entre 1974 y 1983. También se tiene registro del caso de Teresa Torres de Mena, militante de las Fuerzas Armadas de Liberación, quien a mediados de 1976 dio a luz un varón en las mazmorras del Campo Militar Número 1 (antiguo centro de reclusión clandestino para “subversivos”). Y qué decir del caso de la guerrillera del grupo Vanguardia Armada Revolucionaria del Pueblo, Rebeca Padilla, quien fue secuestrada con su esposo y su bebé de un año en 1976. (Probablemente éste último corrió con la misma suerte que el bebé de la desaparecida Carmen Vargas Pérez, quien fue dado en adopción ilegalmente y cuya familia pudo localizarlo treinta años después). Finalmente, es ineludible mencionar a la guerrillera Ana María Parra de Tecla, desparecida con tres hijos suyos. Todas las mujeres hasta aquí mencionadas, sus parejas y sus hijos se encuentran desaparecid@s hasta la fecha, aunque la última vez que fueron vist@s con vida estaban en manos del heroico ejército nacional. Está por demás señalar que sus secuestradores, como el torturador emérito Miguel Nazar Haro, viven con todas las comodidades que la ley mexicana les otorga.

Del periodo de la llamada “guerra sucia”, se han computado sesenta casos de mujeres detenidas-desaparecidas por el Estado, aunque la cifra total podría ser mucho más elevada.vii Además, están por contabilizarse los casos de cientos de mujeres más que fueron asesinadas, detenidas, torturadas y exiliadas en las décadas de los setentas y principios de los ochentas.

Muchos años después, los miembros de corporaciones policíacas y militares tuvieron el mismo tipo de respuesta ante movimientos armados emergentes. En 1990 la militante del Partido Revolucionario Obrero Campesino, Ana María Vera Smith fue detenida y sufrió el calvario del traslado a diversas prisiones, con la singularidad de haber sido recluida por un tiempo en Puente Grande, penal exclusivo para varones. El Estado le arrebató siete años de libertad. En 1995, María Gloria Benavides fue detenida bajo la acusación de ser la “Comandanta Elisa” del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Era la segunda vez que estaba presa en veinte años y en ambas ocasiones fue víctima de tortura física y psicológica.

La contrainsurgencia en el estado de Chiapas cobró víctimas fatales, muchas de ellas mujeres que fueron utilizadas como botín de guerra. Indígenas bases de apoyo del EZLN y hasta mujeres de comunidades ajenas al conflicto, fueron golpeadas, violadas y expulsadas de sus lugares de origen por militares o paramilitares a lo largo de la década de los noventa del siglo pasado. Cabe recordar que, de los cuarenta y cinco tzotziles masacrados en la comunidad de Acteal en 1997, veintiuna eran mujeres y cuatro de ellas estaban embarazadas.

Otro caso digno de los anales de la misoginia política es el de Gloria Arenas Agís, condenada en 1999 a casi cincuenta años de prisión por ser la “Coronela Aurora” del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente. Cuando una mujer, acusada con o sin razón de ser guerrillera, es detenida, debemos tener no la presunción sino la seguridad de que ha sido torturada y vejada hasta la ignominia, pues este ha sido el patrón utilizado sistemáticamente por el ejército y las policías. Tal es el caso de la estudiante Érika Zamora, sobreviviente de la masacre de El Charco y presa política durante cuatro años.

Podría pensarse que los crímenes de Estado resultan igualmente graves si se trata de hombres o de mujeres, no obstante, como hemos intentado probar, los agentes represivos del Estado históricamente han desplegado una saña especial con las mujeres y ellas han resentido más los intentos de destruirlas física y moralmente, no sólo porque éstos son objetivamente más asiduos, sino porque la sensibilidad femenina suele ser mayor. El Estado pretendió aniquilar el ánimo revolucionario de las mujeres, demostrarles que ellas eran el “sexo débil” y por ende no debían inmiscuirse en una actividad tan exclusiva del hombre como la lucha armada. El hecho de que todavía haya exguerrilleras y guerrilleras que tienen una vida política activa, demuestra que el Estado no logró inhibir su participación en la lucha social, malgré tout.viii

En los casos anteriormente descritos el gobierno siempre habló de la preservación del Estado de derecho, del imperio de la ley y el orden y de otras ocurrencias selectas de la retórica liberal decimonónica y del manual del macho perfecto (“ellas se lo buscaron”, “quién las manda a meterse en esas cosas”, “son provocadoras”), como si existiese elemento justificatorio alguno para violar derechos humanos.

En mayo del 2006, en el poblado de San Salvador Atenco, mujeres comprometidas con las causas sociales, pertenecientes a un movimiento CIVIL Y PACÍFICO fueron secuestradas, ultrajadas, y despojadas de sus derechos humanos, como lo eran antaño las mujeres del movimiento armado socialista. No es de extrañar que un Estado que ha tenido una conducta criminal para con sus ciudadanos opositores y una actitud especialmente insana y discriminatoria hacia las mujeres en general y hacia las disidentes en particular, ponga en entredicho los testimonios de las víctimas que ha sumado a su historial delictivo.

En Atenco, como en todos los ataques masivos a los derechos humanos del pasado, el principal subversor del orden jurídico, el que ha violado todas y cada una de las garantías individuales de la constitución vigente, el que ha empleado la coacción desproporcionada e injustificadamente y el que ha otorgado un manto de impunidad y protección a los peores criminales de lesa humanidad nacidos en este país, ha sido el Estado mexicano. Esto ha ocurrido porque en un país secuestrado por la derecha, como el nuestro, sólo se puede vivir en un Estado de derecha, valga la redundancia.

Hasta el día de hoy, como sociedad hemos permitido que haya ciudadan@s pres@s, desaparecid@s, torturad@s y asesinad@s por razones políticas y que las mujeres que caen en manos de los cuerpos represivos reciban un trato brutal. Ayer permitimos que a otras se lo hicieran y hoy les tocó a nuestras compañeras. De nosotr@s todos depende que el día de mañana las luchadoras sociales dejen de ser doblemente criminalizadas, y que el terror y la saña no sean el precio que debamos pagar las mujeres por tener ideales y defenderlos.

Notas:
i Antonio Saborit, comp. Tina Modotti, una mujer sin país. México, Cal y Arena, 2001, passim.
ii Vid. Marcelo González Bustos. Entrevista a una mujer comunista. Benita Galeana. México, Universidad Autónoma Chapingo, 1996.
iii Jacinto Rodríguez, “La lista secreta del 68”, El Universal online, 2 de octubre de 2003.
iv Bertha López de Zazueta, Testimonio ante notario, mecanográfico, 1979.
v Los hombres también fueron torturados y degradados hasta lo inimaginable, pero lo que pretendo destacar es que en los testimonios de las mujeres presas por lo general está presente el componente de la transgresión sexual, no así en el caso de los hombres.
vi Vid. El informe ¡Que no vuelva a suceder! en http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB180/index.htm El terror se integró de tal forma a la vida cotidiana que muchas comunidades guerrerenses todavía viven bajo asedio.
vii Datos tomados de un estudio que elaboro sobre los desaparecidos políticos.
viii Caso aparte, pero no muy distinto, es el de la represión selectiva, como los asesinatos de defensoras de derechos humanos ocurridos los últimos años, en concreto, los de Digna Ochoa y Griselda Tirado. Antes de que cruzara por su mente la idea de hacer una investigación judicial, las autoridades ya acusaban a Digna de haber padecido problemas psiquiátricos que la llevaron al suicidio, aunque en el imaginario colectivo prevalece la idea de que ella fue ultimada por los asesinos de siempre.

Un análisis a “La otra campaña”

Judith Amador Tello/ apro

* Número seis de la revista Contrahistorias. La otra mirada de Clío

México, D.F., 29 de mayo (apro).- Con textos de investigadores como Carlos A. Aguirre Rojas, Adolfo Gilly, Pablo González Casanova e Immanuel Wallerstein, el número seis de la revista Contrahistorias. La otra mirada de Clío presenta un análisis de la llamada Otra Campaña, emprendida por el subcomandante Marcos en forma paralela a las campañas electorales.

Contrario a la actitud belicosa que se ha querido atribuir a Marcos y su movilización, especialmente desde medios oficiales, sobre todo después de los sucesos de San Salvador Atenco, el historiador y sociólogo Aguirre Rojas, especialista del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, afirma que su cauce sigue siendo “pacífico, organizado, y dirigido racional y sensatamente hacia la construcción de otro país y otro sistema social”.

Egresado de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París, y autor de Chiapas en perspectiva histórica, Mitos y olvidos en la historia oficial de México y Antimanual del mal historiador, entre otros libros, advierte –en su texto “Ir a contracorriente: el sentido de La Otra Campaña”– que el país está en efervescencia. 

Y aunque para el también historiador es obvio que la historia nunca se repite de manera idéntica, advierte la cercanía del año 2010, pues recuerda que tanto la gesta de Independencia como la Revolución Mexicana fueron, respectivamente, en 1810 y 1910:

“Temporalidad puramente conjetural y aproximativa de una posible década, que se matiza a partir de la conciencia de la verdadera ‘situación de emergencia’ que hoy vive nuestro país, y que parece encaminarlo nuevamente hacia la ya cercana y emblemática fecha del 2010.”

A decir del investigador, ambas gestas fueron en parte fruto del desfase entre los “brutales” cambios económicos y una situación política asfixiante. Por ello previene:

“Y en esta misma lógica, el 2010 se anuncia en México como un año que habrá de presenciar una similarmente aguda y extrema contradicción, entre una economía que fue destruida y modificada también brutalmente por tres décadas de políticas neoliberales salvajes, frente a una situación de similar asfixia política, representada hoy por nuestro decadente Estado mexicano y por nuestra vergonzosa clase política mexicana contemporánea.”

Dice que incluso La Otra Campaña parte también de la convicción de que el país camina “otra vez” hacia un estallido social, sólo que éste de “grandes proporciones”, que podría devastar al país o bien, ser pacífico, organizado, y creativo, al punto de crear un país con otro sistema social no capitalista.

Y es que para el economista el sentido de La Otra Campaña se ubica también en un contexto mundial de “crisis terminal del capitalismo”. En opinión suya, si no se da fe a ello y se sigue pensando que el capitalismo vive con la globalización una nueva etapa luminosa, no pueden explicarse cómo movimientos como el del propio EZLN, el de los Sin Tierra en Brasil o los Piqueteros Argentinos tienen impacto mundial.

A decir del autor, el propio Marcos ha recogido durante La Otra Campaña el clima de tensión en el país. Lo cita:

“…lo que hemos escuchado por estos nueve estados por los que hemos pasado, es un hervor que hay allá abajo […] la gente ya está harta, ya está harta y no cree en ningún partido político, en ninguno, ni cree en la vía electoral; se está levantando allá abajo, se está preparando un gran estallido social, grande como ni en la Revolución Mexicana ni en la Guerra de Independencia; lo que nosotros estamos haciendo es juntando todas esas rebeliones, todas esas rebeldías, para que al final no sea que un líder queda como chingón, y las cosas siguen igual…”

Lo que cree Aguirre es que este movimiento, a diferencia de la política tradicional que de forma inmediatista tiene la mira en las elecciones de 2006, busca otra forma de hacer política, más orientada hacia la democracia directa, la idea del autogobierno, la autogestión y el respeto a la opinión de las minorías.


El cuarto Congreso Nacional Indígena y la otra campaña

Gilberto López y Rivas
La Jornada
Mirar hacia abajo y a la izquierda es una de las exigencias del análisis político enraizado en la otra campaña. La estadolatría y la partidocracia no permiten observar más allá de lo que las elites hacen o piensan, por lo que frecuentemente se incurre, aun en el campo de la izquierda, en la personalización de la realidad y en el menosprecio de la capacidad popular para incidir en los acontecimientos, e incluso en darles la impronta de sus acciones. Sobre todo en momentos en que el poder criminaliza la resistencia y sus fuerzas represivas violan, asesinan, torturan y encarcelan a hombres, mujeres, niños y ancianos del pueblo que, perseguido, se defiende y lucha con la frente en alto y sin doblegarse ante los asesinos y violadores.
En este contexto de agravamiento de la escalada de violencia del régimen y de un notable descontento y movilización populares tiene lugar, el 5 y 6 de mayo en la comunidad indígena de N’donhuani-San Pedro Atlapulco, estado de México, el cuarto Congreso Nacional Indígena (CNI), con la presencia de más de 800 delegados procedentes de 31 pueblos o etnias, de 25 estados de la República.
En estas tres décadas de desarrollo del movimiento indígena independiente del Estado no se había observado tal nivel de concientización, compromiso y consenso como el que se dio en este cuarto congreso. Con una participación destacada de jóvenes de uno y otro sexo, así como de militantes fundadores del CNI, se tomaron importantes acuerdos que se sintetizan en el apoyo a las autonomías de facto y a la resistencia indígena contra la guerra de exterminio del capitalismo neoliberal; en la ratificación de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y la reivindicación de la otra campaña como espacio de articulación de las luchas indígenas con las de otros sectores que mantienen su resistencia contra el capitalismo.
Su declaración final señala que no obstante que esa guerra fragmentó pueblos y comunidades, y a pesar de que la represión y la cooptación desarticularon muchos espacios, los indígenas se reúnen en este congreso para “gritarle al poder, a las empresas, a la clase política, que no nos van a vencer. ¡Nuestra luz esta viva!”
Hay una clara conciencia del papel que tiene la represión del Estado como instrumento del despojo de territorios y recursos, y como un medio para obligar a la conversión de los indígenas en obreros asalariados, “alejados de nuestras propias comunidades para ser fantasmas sin futuro en las ciudades”.
Por ello, la identificación y solidaridad total con San Salvador Atenco, al que se considera como un espejo de los problemas que aquejan a todos los pueblos indígenas: “Porque también ellos están defendiendo su tierra, también ellos son campesinos, también ellos defienden sus siembras, porque también ellos están empeñados en defender su vida y su derecho, su razón y su destino contra las grandes empresas que quieren acabarnos”.
Contrariamente a lo que imaginan los intelectuales del antizapatismo, que presentan una y otra vez sus alegatos contra las autonomías (ahora aduciendo que son un intento de homogeneización semejante al que llevan a cabo los estados nacionales), los delegados del cuarto congreso señalan que en todo el país los pueblos indígenas ejercen sus autonomías de hecho por medio de reuniones, talleres, encuentros; fortalecimiento de las asambleas, autoridades agrarias y tradicionales; por medio de la defensa de sus bosques y territorios; ejerciendo una educación cada vez más autónoma; luchando contra las corporaciones mineras y madereras, contra los acaparadores de la tierra y de los alimentos; contra la privatización de las aguas y contra las leyes estatales que quieren legitimar la contrarreforma de 2001.
A partir de sus propias fuerzas y del ejercicio de sus autonomías (y sin esperar al nuevo tlatoani sexenal que venga a salvarlos), el Congreso Nacional Indígena plantea: “Ante el sometimiento del Estado mexicano a los intereses del gran capital, hemos llegado a la conclusión de que no podemos solicitar el reconocimiento de derechos a un Estado que ante nuestros ojos ha perdido toda legitimidad. Hoy aquí le gritamos al Estado mexicano que impugnamos su corrupción; todo su sistema político de partidos y todas sus legislaciones que no obedecen al interés del pueblo; que cuestionamos todo su modelo de desarrollo, su sistema racista y discriminador, y rechazamos su política de exterminio y represión contra los pueblos, comunidades y personas cuyo único delito es defender la vida”.
Precisamente a partir de la impugnación del Estado mexicano, el CNI llama a todos los “pueblos, comunidades y organizaciones indígenas, a todos los sectores oprimidos, a conformar un frente amplio anticapitalista que impulse un proceso que conduzca hacia una nueva Constitución, y otra forma de gobierno que permita el reconocimiento de nuestros derechos y una sociedad justa, libre y democrática”.
Con lucidez y sin un ápice de demagogia, los delegados indígenas llegan a la misma conclusión de los zapatistas en su Sexta Declaración de la Selva Lacandona: “En la práctica de la autonomía y la defensa de nuestros derechos hemos comprendido que los grandes intereses que hoy dominan el mundo globalmente han cooptado al sistema de partidos y a su clase política, imponiéndoles sus agendas y profundizando el despojo de los pueblos”.
El CNI demostró en su cuarto congreso que la unidad de las luchas indígenas pasa por el fortalecimiento de sus procesos autonómicos, con total independencia del Estado; por la alianza estratégica con el EZLN, y con su movimiento de articulación nacional de las rebeldías anticapitalistas que se expresa en la otra campaña.

La Otra Campaña zapatista y la ciber-guerra (“netwar”) en torno a la definición de los hechos de Atenco

Cómo la red de comunicación horizontal zapatista desenmascaró la represión y manipulación del Estado mexicano y de los medios comerciales

Por Al Giordano
Primera Parte
30 de mayo de 2006
La suspensión por parte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de su participación en lo que empezó como un viaje a través de México llamado “La Otra Campaña”, no ha parado ni demorado el viaje en montaña rusa en que muchos, incluido este equipo de reporteros, han estado inmersos desde enero. Las atrocidades del 3 y 4 de mayo en San Salvador Atenco y Texcoco (así como las que tuvieron lugar en el en recorrido en camión a las prisiones del estado de México y una vez dentro de ellas) han provocado velocidades acelerado surgimiento de un movimiento y también la gravedad de los mecanismos empleados por las fuerzas que quieren detenerlo.
Pero nada detiene ni frena la agitación: ni el asesinato, ni la violación, ni la brutalidad, ni la manipulación de los medios masivos, ni la censura, ni el terror. Desde el 3 de mayo, el Estado Mexicano de Vicente Fox y sus avaladores extranjeros atacaron una concentración de adherentes de La Otra Campaña con todas las armas y el poder que tenían en sus manos. Tres semanas más tarde, habían fallado: la oposición está aún de pie, atrayendo el apoyo de sectores que la miraban con frialdad (sobre todo de aquellos que habían puesto su fe en las “elecciones” del 2 de julio, a pesar de la oscura historia de fraude electoral del país, que se está asomando, otra vez, en el 2006), y de que las fuerzas “de abajo y a la izquierda” han ganado la batalla al definir la historia, en lo que ha sido una apocalíptica guerra de medios (“netwar”, o “ciber-guerra”, dicen los analistas del Pentágono a través de la Rand Corporation, que estudia las cosas “de arriba y a la derecha”).
La guerra de medios, que tuvo lugar hace tres semanas, ha girado en torno a cómo sería definido el estallido de Atenco. En los primeros días, los medios masivos llevaron la delantera y abrieron fuego: trabajaron sobremanera para tratar de definir el germinal momento en Atenco-Texcoco como un ataque de hordas de gentuza machetera —retratados como sucios, malolientes, antisociales, mercenarios y antisicronizados con el modelo de ciudadanía de paz y bienestar—, mientras sus presentadores de noticias aclamaban el supuesto noble esfuerzo del gobierno por restaurar la ley y el orden.
Los medios masivos —el arma más poderosa de la clase alta en la “lucha de clases” que diariamente se esgrime desde arriba— desplegaron todas las armas a su disposición. Desde sus helicópteros filmaron una violenta confrontación entre policías y ciudadanos sobre un campo de batalla conocido como la carretera Lechería-Texcoco. Desde sus salas de control —disfrutando de una incomparable tecnología punta y soporte satelital— emitieron el conflicto en vivo (de manera selectiva). Desde su privilegiado y elitista acceso al espectro radioeléctrico público, bombardearon a la población con desgarradoras imágenes violentas. La nación se quedó pegada a la pantalla de televisión.
La imagen atómica mostrada por los medios una y otra vez —y otra vez nuevamente— fue la del policía capturado, golpeado y pateado en los testículos… arrastrado y pateado, otra vez, por una docena de individuos (o quizás 20) que batallaban contra la policía por el control de la carretera. Desde el escritorio de los jefes de los medios, se escribió un guión que fue repetido día y noche, animando al Estado a ir allá, si fuera necesario, para darles una paliza a todos hacer frente al ataque de aquella agente; para detener lo que ellos retrataron como una descerebrada horda machetera.
Pero las fuerzas de arriba cometieron el mismo error que cometen siempre: mintieron. Aseguraron que había sido un petardazo de quienes protestaban, lo que había matado al joven de 14 años. La autopsia reveló más tarde que había sido victima de un disparo, a quemarropa, de una bala de la policía; aseguraron que la policía no llevaba armas de fuego. Al poco, comenzaron a circular fotos de agentes portando sus armas.
Los medios masivos pudieron mantener su historia por poco tiempo. En unos días, su autoritario guión se hizo añicos, al igual que en 1999, cuando el canal de televisión nacional, TV Azteca, distorsionó la muerte por el disparo a uno de sus “reporteros” y los hechos le explotaron en la cara cuando se supo que su hombre era un narcotraficante asesinado por no pagar las deudas, ocasionadas por su adicción a la cocaína. La historia de Atenco se ha convertido ahora en algo por el estilo.

Una historia definida por la violación

Atenco —una sola palabra— simboliza ahora, ante la opinión pública, el regreso del Estado autoritario mexicano, la promesa rota de su tan citada transición a la “democracia”, los cateos casa por casa, la ilegal y brutal detención de disidentes, así como su encarcelamiento por crímenes que no cometieron. Pero sobre todo, después de tres semanas de la “netwar”, Atenco significa —en los corazones y mentes de la opinión pública— violación.
Atenco significa literalmente violación —de policías a mujeres y al menos a un hombre— y también significa, metafóricamente, violación a los habitantes de un país, a su dignidad y a su inocencia.
Y más allá de la consciente repulsión de —aquí viene el olvidado término, una vez más— la sociedad civil a las violaciones de mujeres por parte del Estado, estaba el hecho de que hasta los más inconscientes se horrorizaron: ellos se preguntan cómo el Estado y su ejército de medios no pudieron controlar la historia, cómo no pudieron contener los hechos reales. Después de todo, para los de arriba, ¿no es ese su trabajo?
Una de las respuestas de la sociedad civil contra la mega-violación conocida como Atenco, fue el concierto benéfico que el lunes en la noche ofrecieron en la Ciudad de México prominentes mujeres artistas. Entre inspiradas actuaciones musicales —de Julieta Venegas, Jesusa Rodríguez con Liliana Felipe, Astrid Haddad, Patti Peñaloza, Las Licuadoras, y Las Ultrasónicas, entre otras— las actrices y bailarinas, encabezadas por las estrellas de televisión Ofelia Medina y Ana Colchero ( dirigidas por Begonia Lecumberri), compartieron las palabras de las presas políticas detenidas y abusadas durante el 3 y el 4 de mayo.
Las primeras horas del evento, las representaciones fueron necesariamente igual dolorosas a la dura realidad que sufrieron las presas (como las reportadas aquí y en otros lugares en días recientes). Después, hacia el final del concierto de cuatro horas —seguido por 2,000 espectadores, incluido el subcomandante Marcos y que recaudó más de 100,000 pesos para el fondo de defensa de las y los presos—, se leyeron extractos poderosamente esperanzadores de cartas que las presas políticas habían escrito a sus madres, hermanas, parejas, familiares y amigos. No se rindan, pedían las mujeres desde el interior de los muros de la prisión. A pesar de lo que nos han hecho, nosotras estamos bien. Qué siga la lucha.
Y, por lo tanto, la historia de violación que es Atenco se convierte, también, en una historia de supervivencia, rabia y resistencia del inquebrantable espíritu de la gente que lucha, incluso cuando la golpean con todo el fuego, represión y sadismo que el Estado puede ofrecer. El Estado hiere a muchas mujeres y hombres. Pero no rompe el espíritu de nadie y mucho menos el del movimiento.
Cabe señalar que el evento de las artistas estuvo extremadamente bien organizado por voluntarios y voluntarias; liderado por mujeres participativas y hombres al servicio de su dirección. Tenían en sus manos todos los datos de los hechos, testimonios y evidencias, tanto en video como en audio —que los medios masivos y el estado habían intentado desaparecer—, documentando las violaciones y el horror, que ellas incorporaron al espectáculo. Tenían tanta información para compartir —justo 19 días después del estallido de violencia— como la que la dirección de cualquier agencia de inteligencia pueda tener hoy en día. Poseían lo que los analistas del Pentágono llaman “top sight” (“visión desde el cumbre”). Y no estaban solas (os) para alcanzar la top sight desde abajo.
Los organizadores del concierto contaban con la misma información que ahora manejan los abogados defensores de las y los presos políticos. Tenían la misma información que todos los “medios de abajo” han recopilado y reportado. La misma que está a disposición de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y de las ONG de derechos humanos que llevan el caso. La misma que la comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional ha recibido. El flujo horizontal de la información suprimida —incluso a pesar del violento robo del Estado, el 4 de mayo, de cámaras y grabadoras, y del encarcelamiento o deportación de quienes intentaron documentar la atrocidad— no ha sido bloqueado con éxito, a pesar de todos los esfuerzos de aquellos que presumían controlarlo.

Miles de hechos causan la muerte de un mito

Los hechos reales en torno a Atenco han surgido por miles de esquinas, y fluido hacia varios epicentros de resistencia que han procesado y reportado esa información y la han enviado rápidamente por todo México, en muchas lenguas, a lo largo del mundo. Protestas y eventos, para llamar la atención sobre aquellos hechos, han surgido en todos los estados y ciudades de México, así como en docenas de países, sacando los hechos suprimidos a la luz pública e, incluso, obligando a muchos medios comerciales a empezar a reportar lo que previamente había sido silenciado.
Y durante este corto periodo de tiempo, difícilmente alguien, entre la gente real de ahí fuera, está hablando ya sobre las imágenes selectivas con las que los medios masivos nos bombardearon durante las primeras horas de inicio de la historia. La gente habla de violación y de un gobierno represivo y autoritario que rompió su promesa de “transición hacia la democracia”. Y la mayoría de los medios masivos —con algunas excepciones malintencionadas, en su enorme deshonestidad y razonamiento neanderthal (nunca hagas preguntar por quién doblan los hechos: doblan por ti, Carlos Marín)— han sido obligados a empezar a contestar las preguntas que la vox populi plantea: No sólo si la policía violó a mujeres —todo el mundo sabe que lo hicieron— sino, además, cuántas, y si la justicia recaerá sobre los autores materiales e intelectuales de los crímenes.
En las primeras semanas de mayo de 2006, el sistema perdió otro “netwar”. Las consecuencias de aquella derrota ahora alientan y fortalecen La Otra Campaña Zapatista y los movimientos afines de base. El giro de los acontecimientos está también haciendo temblar, de modo interesante, las bases de la campaña electoral hacia la presidencia de México, en torno a los verdaderos motivos —invocando al “voto del miedo”— que el represivo Estado tenía para desencadenar la Guerra Sucia del Siglo XXI en Atenco.
Los analistas de Rand escribieron, en 1995, en respuesta al comienzo del alzamiento indígena zapatista en México:
“Imaginemos que la guerra luciera
así: escaso número de ligeras y altamente móviles fuerzas que derrotan e imponen la rendición a grandes masas de fuerzas enemigas ampliamente armadas y atrincheradas, con escasa pérdida de vidas humanas en ambos bandos. Fuerzas móviles pueden hacer esto porque están bien preparadas, buscan espacio para maniobrar, concentran su capacidad de emprender fuego de forma rápida y en lugares inesperados. Tienen un mando superior, sistemas de control e información descentralizados que permiten iniciativas tácticas, y están provistos de mandos centrales de incomparable inteligencia y “top sight” para objetivos estratégicos.”

En su manual de 1961, “Guerra de guerrillas”, Ernesto “Che” Guevara escribió: “Alguien debería estar a cargo de la comunicación… a tiempo. Muchas vidas dependen de una comunicación oportuna”. (Capítulo III, sección titulada “Industria de Guerra”). Pero mientras que el Che apostaba por la total centralización del sistema de comunicación, La Otra Campaña Zapatista tomó medidas desde el principio para asegurar el flujo horizontal de la información clave.
Aunque el papel de portavoz y mando militar que el subcomandante Marcos —o “Delegado Zero”— tiene en el EZLN, prácticamente asegura que la información fluya hacia él a máxima velocidad desde muchas direcciones (actúa, entre otras cosas, como un “imán” informativo), ha demostrado a lo largo de los últimos doce años —desde el alzamiento en Chiapas de 1994— una enorme aptitud para el procesamiento, análisis y posterior emisión (por medio de comunicados, improvisados discursos y, cuando es pertinente, a través de los medios comerciales) de la información que recibe él.

El nacimiento de La Otra Campaña

Cuando La Otra Campaña comenzó a tomar forma el pasado verano (con la publicación de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona) y los zapatistas priorizaron la construcción de una amplia red de fuerzas civiles en resistencia de todo México, para construir una rebelión nacional, se dio, por adelantado, que los medios comerciales —aunque muchas veces habían tenido a su portavoz, Marcos, liderando audiencias— serían un sector hostil. Pese a que, en el pasado, los zapatistas habían tenido éxito en la utilización de los medios masivos para beneficio de sus objetivos, había que construir otro camino para crear los mecanismos de comunicación de La Otra Campaña.
Los medios masivos iban a ser hostiles —y sin duda lo han sido— porque La Otra Campaña constituye una bomba de relojería para ellos también. Una revuelta nacional para devolver los medios de producción y el gobierno al pueblo —bases de la Sexta Declaración—, requiere que se devuelvan, igual, los medios de comunicacion. Esto es, por lo tanto, inherentemente preocupante para los dueños de las compañías de medios, pese a que no lo fue el movimiento regional por los derechos indígenas de una población que no tenía ni televisión ni dinero. El rápido crecimiento de un movimiento regional zapatista (en Chiapas, con la solidaridad de otras regiones) hacia uno nacional, y la extensión del movimiento a favor de los derechos indígenas hacia otros sectores no indígenas —luchando por compartir logros— pone a los medios masivos —antidemocráticos y capitalistas por naturaleza— directamente al otro lado de las barricadas.
Los medios masivos se enorgullecen de su habilidad para bailar con las “políticas de identidad”. Son expertos en mantener este tipo de expresiones entre sus sectores minoritarios y en cooptarlas a nichos comerciales de mercado alternativo. Pero de repente, cuando alcanza a los medios comerciales, una dinámica muy diferente se pone en juego: la Otra Campaña, finalmente, llega a tomar su maquinaria —toda la tecnología punta, acceso privilegiado al espacio radioeléctrico público y a sistemas de distribución, incluso sus helicópteros— para ponerla en manos públicas.
Entre las primeras tareas de La Otra Campaña estaba la de abrir nuevos canales de comunicación entre el EZLN y otros, así como crear nuevos flujos de información y comunicación entre todos los diferentes sectores de adherentes. Esta última, sin embargo, no sería una tarea sencilla de realizar: la izquierda mexicana, como en otros lugares, ha sufrido divisiones históricas, mezquinas rivalidades, protagonismos, conflictos de personalidad, así como desacuerdos sobre principios filosóficos referentes a asuntos centrales, estrategias y tácticas. Entonces, ¿cómo unirla?
En lo que fue, en retrospectiva, un golpe maestro, los zapatistas comenzaron primero con los sectores históricamente más difíciles y divididos: las “organizaciones políticas de izquierda” y los “partidos políticos sin registro”, invitando a todas las tendencias rivales y marginales (troskistas, maoístas, marxistas-leninistas, socialdemócratas e incluso estalinistas) alrededor de la misma mesa. Difícilmente alguien había invitado a estos grupos y grupúsculos a ninguna mesa en años luz. Después, tras determinar que estaban deseando dejar las diferencias a un lado y marchar juntos (pues realmente han estado fuera, por muchos años, de campañas electorales en México), fueron atraídos hacia la enorme sopa de organizaciones indígenas, anarquistas, ONG´s, medios alternativos y colectivos artísticos, uniones de trabajadores y sindicatos, feministas, gays, lesbianas y “otros amores”, ex braceros, jóvenes, e individuos afines, pero no definidos, en ninguna de las otras “tendencias”.
El factor que más definió La Otra Campaña fue su absoluto rechazo a la institucional política de partidos (aquellos que, por ley, pueden presentar candidatos) y su resistencia a cualquier esfuerzo, específicamente de la centro-izquierda, en representación del PRD (Partido de Revolución Democrática), de cooptar o utilizar electoralmente La Otra. Una tensión dominante de La Otra Campaña envuelve sobre todo a quienes apoyan la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, del PRD, muchos de los cuales participaron, en el pasado, en los esfuerzos solidarios con los zapatistas, pero sintieron que esta nueva iniciativa estaba jugando a favor de la derecha, dividiendo la izquierda, promoviendo la abstención. Este sector incluía a gran parte de las cabezas líderes del diario La Jornada de la Ciudad de México, un periódico pro-PRD, que había publicado los comunicados de Marcos desde el comienzo de la rebelión de 1994.
De hecho, los zapatistas ya jugaron un papel en la derrota del esquema de Vicente Fox para eliminar a López Obrador del concurso presidencial, oponiéndose a la viscosa trama del desafuero en la primavera del 2005. Y con su respetuosa invitación a las solitarias organizaciones de izquierda (muchas de ellas detestadas por el PRD), Marcos y los zapatistas llegaron a otras dos conclusiones que, a medida que se acercan las elecciones del 2 de julio en México, podrían marcar la diferencia en caso de que López Obrador surgiera oficialmente victorioso: primero, mostraron cero entusiasmo por la propuesta de montar una “candidatura alternativa” para la presidencia. Incluso si Marcos fuera el candidato, como lo dijo él mismo. Un abanderado de la política de izquierda, Edgar Sánchez, quien llegó a la Selva Lacandona con propuestas para montar una candidatura alternativa, retiró su propuesta tras varias semanas de debates. Y los zapatistas también rechazaron muchas propuestas para promover la abstención, un posicionamiento que Marcos ha mantenido a lo largo del camino de La Otra Campaña, dejando en claro que La Otra Campaña no dice a la gente cómo votar o si votar siquiera. “Esa es una decisión personal”, dice. Los zapatistas no están mirando hacia el sistema electoral. Por el contrario, están mirando hacia abajo, hacia la gente que, dice Marcos, derrocará a cualquier gobierno que proteja un sistema económico ilegítimo.
El hecho de hacer a un lado los partidos políticos, dejó a Marcos y a los zapatistas el campo abierto para conversar con los sectores más desilusionados y escépticos de la izquierda mexicana; con la gente que no se puede controlar, a la que no le gusta marchar en formación, someter sus deseos al sistema o firmar por obligación; con la gente que no confía en el juego electoral que está regido y dominado tanto por el dinero como por los medios. No hay sectores más difíciles de organizar, y de hacer trabajar juntos, que estos. En el caso de las organizaciones de izquierda —con sus objetivos e ideologías y, en algunos casos, dogmas puritanos—, algunas de ellas (para los troskystas es una parte de su razón de ser, aunque los marxistas-leninistas, los maoístas y los estalinistas también lo hacen) han gastado mucho tiempo, y muchos recursos, en establecer a sus organizadores dentro de los sindicatos y otros movimientos sociales.
Históricamente, muchas de las dificultades para hacer que despegue la izquierda mexicana, se han dado cuando varias tendencias chocan dentro de otras organizaciones o coaliciones. Se ha sabido que un conflicto interno entre dos personas (supongamos, entre un troskysta y un marxista-leninista, u otros, para hacernos una idea) ha hecho descarrilar proyectos políticos completos. Pero lo que Marcos ha conseguido es llevarlos a todos a transitar por un camino en común. Y más impresionante aún, los ha llevado a hacerlo en una plataforma que es esencialmente anarco-indigenista, la cual siempre ha sido la tendencia dominante del EZLN. Les ha convencido para que abracen una herejía útil, una que, irónicamente, tiene que ver su propio interés, si es en serio que buscan derrotar al capitalismo. Por eso las organizaciones políticas de izquierda se sumaron a La Otra Campaña, manteniendo su carácter, y enviaron delegaciones junto a la caravana que acompañó a Marcos en el tour que comenzó el primero de enero. Algunos simpatizantes se quejaron por las banderas con la hoz y el martillo, y especialmente por el póster de Josesito Stalin que sigue a La Otra Campaña zapatista, cerca de las pancartas anarquistas cerca de las pancartas de anarquistes quienes, desde luego, han sido jurados enemigos del estalinismo. El portavoz zapatista los trata a todos con respeto, abiertamente, frente a todo el mundo, y se ha resistido a los llamados hechos desde algunos sectores para censurar expresiones de otros.
Un momento conmovedor de La Otra Campaña se dio en abril durante la visita a una escuela en Guerrero, donde un grupo marxista-leninista, que se había encargado de organizar el evento, trató de prohibir la entrada de banderas y pancartas de otra. Una joven fotógrafa anarco-punk del periódico Machetearte —cuyo nombre es Hash— se encontró a sí misma fuera de las verjas, protestando, al lado de estalinistas, en defensa de su libertad de expresión. Ella había llegado a conocer a los herederos del jefe soviético que una vez mataró o enviaó al exilio a sus predecesores anarquistas (¡Viva Nestor Makhno!) como seres humanos y no ogros que predendían hacerle daño. Así que allá estaba ella, en pie por su libertad de expresión. Marcos por lo visto también se puso del lado de la libertad de expresión. El encuentro —en que él era el participante central— se retrasó hasta que se permitió entrar a las banderas.
De todos modos, amable lector, este es el punto: hacer que tan dispares tendencias se unan en armonía es una proeza que no ha sido realizada en ningún otro lugar del mundo, durante la historia reciente. Pero eso pasó aquí, en México, y esta nueva forma de unión a través de la diversidad jugó un importante papel durante las pasadas tres semanas en todo lo concerniente a la historia de Atenco.
Regresando a los inicios, en Agosto: para hacer posible La Otra Campaña, los zapatistas tenían que motivar a todos los sectores (muchos de los cuales se habían negado antes a hablar entre sí, si no es que estaban ocultos en sus nichos locales o demográficos) y encauzarlos a hacer algo más difícil que hablar: escucharse los unos a los otros. Como parte de la Sexta Declaración, los zapatistas invitaron a los mexicanos que les brindaron su apoyo —durante los pasados meses de agosto y septiembre en la Selva Lacandona— a una serie de seis reuniones para empezar a planear lo que se iba a convertir en La Otra Campaña. Las sesiones de fin de semana más que “reuniones de planeación” fueron sesiones maratónicas para escuchar. Marcos, con un equipo de zapatistas encapuchados, presentados como miembros de la Comisión Sexta, escucharon por más de 100 horas a quien quisiera y cuantos quisieran expresar su adhesión a la Sexta Declaración. Al principio los encuentros se dividieron por sectores: primero las antes mencionadas organizaciones políticas; después las organizaciones indígenas, seguidas por las organizaciones sociales; luego las ONG, organizaciones artísticas y culturales; más adelante los individuos y familias no afiliadas a ninguna organización y, finalmente, se hizo un encuentro para personas, de cualquier sector, que no habían podido llegar a las reuniones previas. El 15 y el 16 de septiembre, los días de la independencia nacional, se convocó a todos los sectores a la vez para una “sesión plenaria” masiva.

Haciendo escuchar a los que hablan

Puesto que todo el mundo quería dar su palabra a Marcos y a los zapatistas, el primer éxito de La Otra Campaña fue el de crear situaciones en las que toda la gente escuchara al resto, mientras esperaba su turno para hablar. Y para asegurarse de que los compas se quedaran a escuchar después, Marcos daba una plática al final de cada encuentro, dando pinceladas sobre lo que La Otra Campaña —antes de que así se nombrara— debería ser. Allá, en las comunidades indígenas teltales —sin televisión, alcohol o habitaciones de hotel privadas— quienes asistimos a uno o más de estos encuentros, conocimos, escuchamos, comimos y vivimos junto con toda clase de gente, con luchas aparentemente diferentes, encontramos almas afines, intercambiamos números de teléfono y direcciones de correo electrónico. Asimismo desarrollamos planes y maneras de colaborar en nuestro sector y con otros.
Uno de los pequeños detalles que luego harían la gran diferencia es que, en la entrada de cada comunidad donde se realizaron los encuentros de agosto y septiembre, a las y los asistentes se les pidió su dirección de correo electrónico, que fue anotado en la hoja de asistencia. Y para quienes no podían acudir a los encuentros, la oferta de adhesión a la Sexta Declaración podía responderse enviando un correo a la revista Rebeldía, colectivo pro zapatista —con sede en Ciudad de México—, cuyos miembros organizaron la llegada a los encuentros en la selva. A partir de esto, se fue construyendo una lista de correo masiva, actualizada y nacional, que demostró su fuerza real tras las atrocidades de Atenco.
En sus apuntes de la sesión plenaria del 16 de septiembre, cuando anunció que el primero de enero comenzaría un tour de seis meses por todo México, Marcos hizo una declaración que ha repetido muchas veces desde entonces, pero que se puede ver bajo la nueva luz de los sucedido en Atenco:

“Tenemos que prepararnos para la movilización. Pero nos tenemos que preparar también, compañeros y compañeras, para la represión… Tenemos que aprender a nombrar a nuestros presos y nombrar las represiones. En una de las reuniones, se habló del caso de la represión en Guadalajara contra los jóvenes altermundistas (antiglobalización); quienes hablaban no supieron dar el nombre de los presos. Es escalofriante. Nosotros, como “la otra campaña”, no podemos hacer eso; tenemos que ser leales entre compañeros y no dejar solo a nadie ni olvidarnos de nadie”.

Y esto es exactamente lo que ha ocurrido este mes, cuando adherentes, mujeres y hombres, de La Otra Campaña fueron arrestados, golpeados, violados y encarcelados durante los conflictos en Atenco y Texcoco.
Las frecuentes referencias al “uno para todos, todos para uno” tantas veces repetidas por Marcos a lo largo del viaje por el sureste, sur y centro de México este año, han sido parte de un esfuerzo por remover los históricos vicios de la burocracia y la exclusión de los proyectos de solidaridad nacional con los zapatistas. El pasado año, previo a la salida del tour, el EZLN disolvió el Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN), que en algunas de sus sedes locales había tenido éxito en lo referente a su construcción como movimiento, mientras que en otras había caído en una especie de práctica de camarillas, en antiguos vicios para tratar de controlar o excluir el acceso a los proyectos de solidaridad con los zapatistas. Quizás el vicio más letal para el activismo es el estilo de pensamiento capitalista, según el cual, el papel de cada quién en un movimiento es semejante al de una franquicia de McDonald’s. Quienes caen en esa debilidad normalmente sienten pánico ante actividades similares, a las que ven como un local de Burger King, puesto en la misma calle. Esto generalmente termina con cada quien apuntando con el dedo al otro y acusándose mutuamente de vender comida chatarra.
Vicios similares se pusieron en práctica de forma notoria por parte de organizaciones de derechos humanos y de medios alternativos en la órbita de los primeros doce años del Zapatismo. En un intento por proteger su territorio o franquicia, que algunos activistas y organizaciones parecen creer que les pertenecen, era un caso normal que las bases de apoyo tuvieran que aguantar humillaciones y obstáculos por parte de los aspirantes a cuida-puertas del movimiento. Y en la izquierda, donde las disputas personales y las guerras de franquicia a menudo cayeron en descalificaciones a otros individuos, o donde las organizaciones se prestaron a campañas en manos de las más malevolentes tácticas de contrainsurgencia (porque hablar mal o con falsedades en público sobre compañeros es, por definición, un acto de contrainsurgencia), los zapatistas tenían como retos clave, cepillar la burocracia y abrir para todas las personas espacios —grandes o pequeños— en donde encontraran y mantuvieran un lugar dentro de La Otra Campaña.

Eliminando la burocracia

Este reto —fusión de Zapatismo y una fuerte dosis de inclusión— requería de la insistencia en un respeto mutuo por la autonomía y las diferentes tendencias de todos los grupos e individuos involucrados, así como la creación de sistemas de comunicación horizontales y nacionales. Los adherentes de base asumieron la posición de no tener que ver más, hacia arriba, a algún autonombrado portero del Zapatismo (quien, en el pasado, hubiera afirmado, frecuentemente, estar actuando según las instrucciones del cuartel general, sin que a menudo fuera cierto), sino, por el contrario, de mirarse unos a otros, de lado a lado.
En tres áreas de organización claves, Marcos aclaró el asunto, cuando el 16 de septiembre dijo:

Proponemos que no haya comisiones especiales. Lo único que se hace es duplicar funciones y crear burocracias.

De derechos humanos, según lo que vimos nosotros, tenemos en la Otra Campaña, adheridos a la Sexta, a las mejores organizaciones no gubernamentales expertas en derechos humanos en México. No veo porqué habríamos de crear otra comisión especial.
De propaganda, tenemos grupos y colectivos, de los que estuve viendo varias publicaciones y cosas que hacen y son realmente muy buenas, de muy buena calidad y todo. Entonces, yo propongo también que todo eso sea cada quien su modo, por su lado.
En lo que se refiere al género, que sean las compañeras que han trabajado en eso mucho tiempo. Igual con las diferencias, quienes ya están en eso. O sea, que se organicen los pueblos indios, los homosexuales, lesbianas, etcétera.

Desde el comienzo de La Otra Campaña un renovado valor fue asumido por cada adherente —organización o individuo— para llevar a cabo iniciativas autónomas y no estar esperando el permiso de un grupo centralizado antes de decidir actuar. Para mayo de 2006, tras la desgracia de Atenco, los resultados se pueden ver en cada uno de los sectores mencionados por Marcos en septiembre pasado: varias organizaciones de derechos humanos se pusieron a trabajar, inmediatamente —para documentar las atrocidades de Atenco y localizar a más de 200 presos políticos—, sin visibles peleas entre ellas; las redes de medios alternativos —que coexistían en la caravana de La Otra Campaña a través de pueblos y ciudades—, se mostraron más tranquilas, luego de haber tenido una historia manchada por el hecho de que un sector siempre estaba sermoneando a otro sobre cómo hacer su trabajo. Las noticias se han reportado y emitido, de diferente manera y estilo. Entre tanto, tal y como pudo comprobarse con la rápida y exitosa organización del concierto benéfico del lunes en la noche —llamando la atención y a la solidaridad hacia las presas políticas y los crímenes cometidos en su contra—, un grupo de mujeres artistas fue capaz de poner en marcha un evento política y financieramente importante.
La comunicación entre sectores es instantánea: el evento de mujeres utilizó los datos recopilados por Otros Medios y grupos de derechos humanos para su guión y lectura informativa; los grupos de derechos humanos han recibido audios y material en video de las redes de Otros Medios. Los costos de la defensa de los derechos humanos se cubrirán con los fondos obtenidos por las mujeres; los Otros Medios reportan las declaraciones, nuevas informaciones y la poesía que, en su más amplio sentido, (“palabras que provocan acción”, como lo definió Raoul Vaneigem) ambos sectores desarrollan. En muchos casos, hay miembros de un sector que también participan en otro. Tras muchos meses de La Otra Campaña, gente de diversos sectores se conoce entre sí, son familiares, intercambian llamadas al celular y mensajes de texto. Las palabras fraternales (compañero, compañera) han ganado significado. Importante información se filtra, como la luz, en muchas direcciones a la vez. En muchos casos, se han formado vínculos de solidaridad y amistad, lo que se suele significar: suficiente confianza para colaborar. Todo esto —no sólo compartir direcciones de correo— facilita una especie de “top sight” para los comunicadores de diferentes tendencias y organizaciones.
Y después está Marcos. Cuando el tour de La Otra Campaña entró en calor, hizo pública una dirección de correo electrónico: delegadozero@ezln.org.mx. A veces incluso responde o emite dudas. Tiene un weblog. Cuelga audio y fotos de eventos de La Otra Campaña. Tiene enlaces a páginas de Otros Medios, a videos —que adherentes y otra gente han colgado en YouTube—, a fotos que, quien sea, puede publicar en Flickr, al buscador Technorati para la búsqueda de weblogs en español en donde se hable de La Otra Campaña (y de otros weblogs hechos por grupos locales de la otra campaña en México y otros lugares del mundo) Tiene una sección abierta a comentarios en la que todo el mundo puede publicar y en la que la nueva información que llega se puede corroborar o cuestionar. Así, el sistema de comunicación de La Otra Campaña se ha convertido en un monstruo multicefálico, a ojos de aquellos que tratan de silenciarlo o censurarlo: una pesadilla para aquellos que aspiran a controlar el flujo de información.
Así que cuando los adherentes de La Otra Campaña fueron atacados y encarcelados en Texcoco y Atenco, las redes entraron en acción. En poco más de dos semanas, cambiaron el enfoque que los medios masivos y el Estado le habían dado a los hechos, y mostraron a la opinión pública la auténtica esencia de la historia: las atrocidades cometidas por un régimen represivo, así como la cara humana de aquellas personas víctimas del Estado y violadas por él.
En las redes horizontales, hay todo tipo de organizaciones e individuos. Algunas, como el EZLN mismo, son jerárquicas. Otras se restringen a organizarse por sectores (trabajadores, campesinos, mujeres, jóvenes, etc). Otras se asemejan más a unidades móviles, que preocupan a a la Rand Corporation, porque tienen ventaja sobre el poder del Estado: consistentemente tejidas y leales entre sí —máquinas de guerra fuera del Estado, como determinaron Deleuze y Guattari— se mueven entre muchos pares de pies, ojos, oídos y lenguas; como una unidad, con velocidad y precisión. Muchas de ellas han logrado tener una “visión desde el cumbre”.
En la mañana del 4 de mayo, en Atenco, el Estado mexicano se propuso desmembrar las redes de La Otra Campaña. Atacó la más densa concentración de miembros de estas redes —gente de cada sector fueron hasta a Atenco, en solidaridad con sus habitantes de la ciudad— con la máxima violencia y censura que pudo conjurar. Y falló.
Todavía hay quienes dicen —sobre todo si apoyan la campaña presidencial de López Obrador — que los hechos de Atenco, y La Otra Campaña zapatista en general, han caído en manos de la lógica electoral. Que la violenta explosión en Atenco despierta el voto del miedo, y que esto beneficia a Felipe Calderón, candidato del Partido de Acción Nacional (PAN). Citan el supuesto liderazgo de Calderón en las encuestas después de tres años en que López Obrador primerotas encabezaba con más de 18 puntos de ventaja. El hecho objetivo es que, si alguien cree en las encuestas (que es mejor no tomar al pie de la letra), la caída de López Obrador comenzó antes de la violencia en Atenco.
Mañana, en la segunda parte de esta serie, examinaremos la vista que tienen los de arriba de las elecciones presidenciales en México del 2 de julio, las encuestas electorales y otro tipo de encuestas que se hacen desde abajo y que revelan por qué La Otra Campaña ya ha ganado.

Machetes en alto

“Esta es la hora de probar si los autodenominados adherentes a la Otra Campaña, son capaces de responder en consecuencia.”

Por Alberto Híjar
El Otro Periodismo con La Otra Campaña en el Distrito Federal
5 de mayo de 2006 en Narconews
El flamante órgano de prensa del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra informa en su número 2 del mes de abril sobre “cómo se rompe un cerco policíaco”. El 6 de abril a las dos de la tarde, dice la nota, 100 macheteros de Atenco se encontraron “no circunvalados, sino circunBALADOS”. Las fotos muestran a un criminal guarura civil con un cohetón colgado al cinto. Se trataba de contener la protesta contra el abandono de una escuela para niños con discapacidad del municipio de Papalotla. En el contingente de autodefensa tres niños de esta escuela participaron con los vecinos de Jolalpa, Santa Catarina, Cuatlinchan, Mexquipayac, Acuexcomac, Tezoyuca, La Puri y por supuesto de Papalotla y Atenco. Un contingente de la Universidad Autónoma de Chapingo se incorporó y luego de cinco horas de enfrentamiento, a las 6:45 de la tarde los granaderos y policías tocaron retirada. La carretera fue cerrada en Acuexcomac y Atenco.
Este es el tono de los frecuentes enfrentamientos en una región de Texcoco activada por los habitantes organizados de San Salvador Atenco, ya acostumbrados a responder al llamado de quienes cuentan con ellos para repeler a la fuerza pública al servicio del gobierno perredista. El periódico El Aventador tiene como lema “Brisa que incendia muchedumbre” y publica, al final del comunicado leído a la Comisión de la Sexta y a su Delegado Zero en Particular, “el movimiento en espiral de esta gran agrupación (el FPDT) que ha defendido a comerciantes de distinto tipo como a los floristas del mercado Belisario Domínguez en Texcoco o a otros vendedores que ofrecen su canto de nubes en la vía pública”. “Flores contra pistolas es el nombre de la nota sobre el ataque de ochenta policías a los floristas resistentes al PRD. El enfrentamiento iniciado a las cuatro de la mañana del 6 de abril, continuaba el ataque de cinco días antes con 500 granaderos protectores de la Secretaría de Gobernación estatal hasta donde llegó la movilización de los floristas que antes que llegaran los de Atenco habían repelido el ataque hasta mantener a “las mujeres con su machete colgado al hombro vendiendo sus frescas mercancías”. La espuria mesa directiva de comerciantes terminó oculta en un local ante el importante repudio popular.
Pero luego del reconocimiento del Delegado Zero al llamar “hermanos mayores” a los del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y luego de recorrer las decenas de hectáreas en cultivo opuesto a la construcción del aeropuerto y bajo vigilancia constante y efectiva, los de Atenco no sólo se encargaron de la seguridad del Delegado Zero sino que aparecieron en momentos de peligro como el de la barranca en Cuernavaca donde estuvo atrapado hasta que los combativos macheteros rompieron el cerco. Cuenta para el reconocimiento del Delegado Zero el gesto de lucha de Gloria Arenas Agís quien respondió al mitin frente a la cárcel de Chiconautla donde purga su sentencia de 49 años 6 meses para que no digan que le aplicaron la pena máxima a ella y a su esposo Jacobo Silva Nogales. Gloria pasó un papel por un huequito de diez centímetros en una ventana tapiada con el apresurado letrero P P LIBERTAD o sea, presos políticos libertad como manera de solidaridad con la Otra Campaña.
Ahora, 3 de mayo, las noticias son terribles. Ha muerto un joven de 14 años por la explosión de una granada policíaca en el pecho. No menos de tres atenquenses están secuestrados, hay heridos más y menos graves de los dos lados, permanece cerrada la carretera Texcoco-Lechería y una pipa de gas está a punto de ser volada para repeler la brutal y excesiva agresión policíaca. No menos de cuatro rehenes han sido asegurados para alentar la negociación que permita la libertad incondicional de los agredidos.
La autodefensa popular adquiere en estos hechos una dimensión organizativa que el Estado corrupto sólo puede resolver mediante la fuerza. Se trata de dar una lección de poder represivo disfrazada de defensa del Estado de derecho, obviamente inexistente y de criminalización de la organización popular. En Atenco y por Atenco está en juego el porvenir que el gobierno construye ominoso con el asesinato de mineros, la desatención y la prepotencia ante los muertos de Pasta de Conchos y en los frecuentes ataques contra las resistencias populares a los despojos privatizadores de los consorcios asociados a los gobernantes en turno, iguales en posición antipopular como evidencia del porqué el Estado patrocina y financia generosamente a partidos políticos que en realidad son empresas de colocaciones en el poder globalizador y privatizador.
“Porque el color del dinero jamás se olvida” fue una exitosa consigna escuchada el 1º de mayo y apreciada por quienes recuerdan a la consigna salvadoreña de “Porque el color de la sangre jamás se olvida, los masacrados serán vengados”. Lo no dicho es actual y la ironía de denuncia contra los partidos registrados y financiados por el Estado concreta el sentido de la lucha popular con todas las formas necesarias para oponerse a la brutalidad de un Estado dispuesto a contener el creciente poder popular.
La aparente vía campesina que esto plantea, no es campesina porque condensa los odios de quienes usaron todos los recursos de Estado para construir un aeropuerto en beneficio de grandes consorcios y sus asociados en el gobierno de empresarios y para empresarios, como lo definió el presidente Fox en su primera visita a Estados Unidos con este cargo. El desarrollo desigual y combinado de los comerciantes de flores, de los transportistas autogestivos, de los maestros y estudiantes precarizados por la ausencia de atención estatal a las más ingentes necesidades populares, se ha convertido por obra y gracia de la brutalidad policíaca, militar, paramilitar y jurídica corrupta, en una señal de organización en ascenso de quienes han dicho basta y han echado a andar como preludiara la Segunda Declaración de La Habana en 1961.
El grito de basta del EZLN en 1994 tiene en el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra la más clara evidencia de proceso que no tiene marcha atrás. Los quince rehenes que a las siete de la noche del 3 de mayo permanecen en el emblemático auditorio Emiliano Zapata de San Salvador Atenco, son la garantía de negociación justa de un poder que ha encontrado la forma para hacer del dolor por los caídos, un punto de partida de construcción del pueblo en lucha y en tránsito a una forma de poder donde los partidos políticos y las instituciones de gobiernos sólo cuentan como enemigos. Habrá que ver si la insurrección y el derrocamiento propuesto por el Delgado Zero son viables o si tendrían que pasar por la construcción de estructuras del pueblo en lucha capaces de trabajar en el largo plazo de destrucción de la barbarie capitalista. El asalto a la casa del dirigente Nacho del Valle indica el recurso de golpear arriba y golpear y matar en las bases, a la par de sostener una campaña mediática de criminalización y de declaraciones gubernamentales sobre el Estado de Derecho en el mismo tono indignantemente hipócrita que han usado el presidente de la República, el Secretario del Trabajo y el de Gobernación y hasta el servil vocero presidencial.
Esta es la hora de probar si los autodenominados adherentes a la Otra Campaña, son capaces de responder en consecuencia. La propuesta del Delegado Zero en la reunión de Tlaltelolco del mismo 3 de mayo, de ir de inmediato a Atenco, resultó imposible de cumplir por el cerco militar en el cierre de las carreteras a Texcoco. Se trata de maniobras de guerra.

Sobre la VI Declaración de la Selva Lacandona y La Otra Campaña

Raquel Gutiérrez Aguilar*

En las siguientes páginas esbozaré algunas ideas buscando precisar dos cuestiones que considero relevantes y sobre las cuales se ha insistido tanto en la VI Declaración de la Selva Lacandona[1] como en los documentos relativos a la organización de “la otra campaña”. La primera es la pregunta acerca de qué significa impulsar “otra forma de hacer política” y la segunda es lo relativo a quién y cómo se ha de implementar “la otra campaña”. Presentaré mis ideas sin la pretensión de brindar respuestas acabadas sino simplemente indagando en posibles argumentos que abran nuevas interrogantes y señalen posibles problemas.
¿Qué significa comprometerse con “otra forma de hacer política”?
Para comenzar, presento y asumo la formulación de Rhina Roux quien, discutiendo sobre el significado de “política” señala:
“la comprensión de la política como una actividad referida al Estado, como acción orientada a dirigir el aparato estatal, sea como medio o como fin… forma parte del imaginario político de la modernidad que acompaña la existencia del Estado– nacional soberano y territorialmente delimitado[2] ”
Es justamente este imaginario político lo que el EZ ha buscado romper a través de su práctica política pública de casi doce años. Con la VI Declaración, los zapatistas una vez más vuelven a discutir este punto de vista. Así, en la sección IV, “De cómo vemos a nuestro país que es México” de dicho documento, los zapatistas critican al sector social que se autodenomina “clase política” comparándolo con los vendedores de una tienda. La “clase política”, según los zapatistas, está formada por el conjunto de personas que integran las direcciones de los partidos tradicionales, por los gobernantes de todos los niveles, por los diputados y senadores de las instancias federales y estatales, etc. Es decir, por el conjunto de hombres y mujeres que por la vía de los partidos políticos, acceden y ocupan cargos de dirección del Estado desde los cuales, a discreción, toman decisiones que afectan negativamente al conjunto de la población mexicana “sencilla y humilde”.
Los zapatistas, tras establecer esta distinción básica que desgarra a la sociedad mexicana se preguntan: “¿estamos diciendo que la política no sirve?”. E inmediatamente responden: “No, estamos diciendo que ESA política no sirve”. Esto es, la política liberal de la democracia formal y procedimental donde la prerrogativa de tomar decisiones y ejecutarlas queda depositada en un grupo de individuos sin el menor control social una vez pasado el momento electoral es, según mi entender, lo que los zapatistas critican y objetan. De eso es justamente de lo que se distancian: de los múltiples fenómenos de usurpación/ suplantación de la voluntad social por la vía de la delegación de la representación popular, aún si existen “reglas claras” para dar curso a dicha acción de enajenación de la soberanía social. La “otra campaña” busca responder a esto y “hacer política de otra manera” significa ante todo, no engancharse en acciones de delegación de la soberanía social lo cual, bajo la actual forma de organización social significa también no centrar la actividad política en el Estado, las instituciones y las distintas vías para acceder a ellos. Poder pensar la sociedad no desde el Estado sino desde la autonomía autoorganizativa de la complejidad sociedad es un aporte de la tradición indígena tanto mesoamericana como andina, que el EZ recupera en la VI Declaración.
Tras establecer esta distinción básica entre “la clase política” cuya actividad se centra en la administración de los recursos públicos por la vía de la ocupación del Estado y los que no están en ese camino, los zapatistas enumeran al conjunto de personas que están en resistencia a las decisiones tomadas por los primeros, apelando a clasificaciones básicas de una manera clásica, aunque ampliando el ámbito de las “resistencias” a otras problemáticas y sectores: indígenas, trabajadores del campo y la ciudad, estudiantes, mujeres, homosexuales, lesbianas, transexuales y otros, sacerdotes y monjas que no están con los ricos y todos los que se llaman a sí mismos “luchadores sociales”. El hilo común de las acciones de resistencia de estos diversos contingentes de hombres y mujeres es la impugnación e insubordinación frente a la dominación “neoliberalismo”. Esto es, todas éstas son personas que se ven afectadas por las decisiones de la “clase política” y que en los últimos tiempos, han desplegado de distintas maneras sus capacidades de intervención en el asunto público directamente por la vía de la protesta, la lucha y la resistencia a las decisiones de los de arriba.
De todo lo anterior se sigue de manera muy clara que los zapatistas no están buscando construir un partido político que en algún momento pudiera confrontar a las opciones “neoliberalistas” en una contienda electoral. Lo que los zapatistas han dicho y vuelven a decir ahora es que “ellos no quieren el poder” –del Estado–, aunque sí quieren transformar las relaciones sociales, impugnando las diversas relaciones de dominación y objetando la explotación del trabajo. Esto es, en un periodo electoral sumamente intenso en México, a menos de un año para que se lleve a cabo la primera elección organizada por un gobierno nosotros –PRIísta, los zapatistas irrumpen en el espacio público con un plan propio afirmando nuevamente que no quieren ni ocupar el Estado electoralmente, ni pelean por hacerse de su control por algún tipo de vía extrainstitucional–. Lo que es muy evidente a partir de la VI Declaración es que los zapatistas expresan su interés en contribuir a transformar, en general, las relaciones sociales de dominación y explotación vigentes en el país y no sólo las padecidas por los pueblos indígenas.
Es justamente en este sentido como puede entenderse el significado de política al que los zapatistas aluden cuando hablan de “la otra política”. Se refieren a un conjunto de prácticas que buscan regular las relaciones entre las personas, entienden política como una manera de organizar la convivencia social a partir de algunos principios mínimos –como el “para todos todo” y el “mandar obedeciendo”, entre los más importantes. Entienden la política no como una actividad específica dirigida a la conducción de la sociedad por la vía de la administración de cosas, sino como una habilidad de configurar relaciones entre las personas para, después, entablar vínculos con las cosas http://www.herramienta.com.ar.
Este es un punto central del documento zapatista. La “otra política” no consiste en decir de qué manera se ejercerá el gobierno una vez que se acceda a él, no trata de especificar de qué manera se administrarán los recursos y se organizará la vida social desde el gobierno. Más bien, la “otra política” trata de producir un nosotros entre los no beneficiados por las medidas y planes neoliberales –es decir, la mayoría–, de establecer un límite entre quienes deciden y mandan y quienes sufren las consecuencias de esas decisiones y órdenes. La otra política se lleva a cabo, según el EZ, mediante la “otra campaña” que básicamente busca brindar un nombre para el afán de enlazar el descontento común, contribuyendo de manera discursiva primero y organizativa después, a la producción de un nosotros disidente del neoliberalismo que pueda enfrentarlo, no como alternativa en la conducción del país sino como impugnación práctica y autónoma de las decisiones inconvenientes de los gobernantes habilitando nuevas formas de regular la convivencia social.
En cierto sentido entonces, la otra campaña no se presenta como un acuerdo ideológico clásico, sino como una compromiso de lucha que se va desenvolviendo en el tiempo y que se basa en la posibilidad de acciones con juntas, enlazadas y coordinadas entre distintas personas pertenecientes a diversos sectores sociales, contra un “ellos” que desde el documento titulado “La imposible geometría del poder” http://www.herramienta.com.ar, con el que se preparó la aparición de la VI Declaración, quedó muy claro: la clase política mexicana en su conjunto y los “señores del dinero”.
¿Quién es el sujeto de “la otra campaña”?
A hora bien, según la manera cómo el EZ ha ido organizando este llamado a la sociedad “de abajo a la izquierda”, el sujeto de “la otra campaña” son el conjunto de hombres y mujeres, organizaciones, grupos, colectivos y pueblos que se han adherido a la VI Declaración y que han participado de alguna manera –asistiendo a las reuniones preparatorias o a la plenaria, enviando cartas, etc.– en el conjunto de actividades, básicamente de discusión, implementadas hasta ahora. En tal sentido entonces, el sujeto de “la otra campaña” es este segmento de la población mexicana que ha ido configurando algo así como una laxa y amplia red asimétrica, donde lo mismo se conectan individuos que colectivos, organizaciones sociales y grupos políticos con una estructura político–militar jerárquica y estable como es la zapatista. El compromiso preexistente entre todos es la aceptación colectiva de la necesidad de implementar “otra forma de hacer política” que no se agote en el momento y el procedimiento electoral y que busque modificar las relaciones sociales “neoliberalistas”.
A hora bien, la existencia de esta red en proceso de construcción se fundamenta, según mi perspectiva, en dos elementos principales: en primer lugar, en la acción de suscribir la VI Declaración, esto es, se parte de un acuerdo ideológico que puede definir un primer nivel de un “nosotros” amplio: “Nosotros quienes nos adherimos a la VI Declaración y la suscribimos…” En segundo lugar, y considero que esto es lo más importante, consiste en que la existencia de esa “red asimétrica” que se está constituyendo , ha a adquirir presencia material –y por tanto existencia concreta–, a partir de las acciones que sea capaz de realizar. Y aquí es donde las cosas se complican pues, para dar cuerpo a un acuerdo de este estilo que habilite la existencia material de la red, es necesario tanto recuperar ciertas tradiciones organzativas de los pueblos indígenas como abandonar otro conjunto de prácticas de la política de izquierda muy generalizadas en el país.
Específicamente en este punto, es donde de manera contundente se manifiesta la asimetría incluida en la red de forma drástica. Una parte de la red –que hasta ahora es todavía hipotética y básicamente un hecho discursivo–, la constituida por el EZ, tiene un plan propio de cómo conducirse dentro del escenario de “la otra campaña” convocado y encauzado por ellos mismos. Los demás nodos de la red no están en una situación similar.
De esta forma, de lo que se trata entonces por el camino de constitución de la red, es de producir una especie de sentido de pertenencia a algo que rebase la lucha local, confrontando además la dificultad de que esto ocurre en un país, México, en donde la unificación de la energía social “popular” ha sido impulsada y producida históricamente en y por un Estado[5] que ha utilizado ampliamente el concepto de Nación Mexicana como recurso totalizador que establece, delimita e impone justamente un sentido de pertenencia[6]. Por tanto, el reto de la constitución del sujeto de “la otra campaña”, según lo entiendo, consiste en producir un nuevo sentido de pertenencia al mismo tiempo que se construye colectivamente la “entidad” material y simbólica a la cual se adscriben los diversos grupos firmantes de la VI Declaración –el recurso a la Nación mexicana contrapuesta al Estado ocupado por la “clase política”, sirve en este caso como un puente discursivo para esta finalidad.
Sin embargo, para que adquiera presencia material la red en proceso de constitución que dote a cada grupo y sector de un sentido de pertenencia y enlace, es necesario pasar por el momento de la acción conjunta. Es decir, es necesario que la red en construcción sea capaz de dotarse de una finalidad a ser conseguida entre todos y que pueda cumplirse de manera colectiva. Sólo a través de la acción conjunta que defina efectivamente que todos hemos de ser capaces de dotarnos de fines colectivos, de reconocernos en las acciones de los otros orientadas por finalidades comunes, se puede constituir una red de grupos, colectivos y personas autónomas. Considero que dentro de “la otra campaña” éste es el problema principal y visualizo dos maneras posibles de producir un nosotros a partir del enlace y sintonía de colectivos múltiples, diversos y autónomos.
O bien la relación entre distintos solamente se produce en términos de “solidaridad”, de “apoyo mutuo”, como en el caso del aliento que el EZ promovió para la lucha de los trabajadores del IMSS durante el mes de octubre pasado; o bien se construye un escenario más amplio donde se puedan producir nuevas unificaciones a partir de acciones colectivas por objetivos realmente comunes. El primer paso que ya ha sido dado por el EZLN en el marco de “la otra campaña” es la promoción de vínculos de solidaridad en y para la lucha de ca da sector específico. El caso ya mencionado del apoyo a la lucha de los trabajadores del IMSS es una muestra de ello aunque en esa ocasión, se mostró también el límite a este tipo de relación: es alguien quien lucha –y por tanto, quien organiza los modos de hacerlo y toma las decisiones–, y el resto del grupo –o de la red– “apoya”, “se solidariza con”, el contingente movilizado y participa en las acciones a las que es convocado.
Dentro de la segunda alternativa, es decir, la relativa a la construcción de un escenario donde la red en su conjunto sea capaz de dotarse de objetivos realmente comunes y de emprender acciones coordinadas para alcanzarlos, se inscribe “el recorrido del delegado X” a llevarse a cabo entre enero y junio de 2006 por toda la República Mexicana.
Entiendo en este sentido el documento que el EZLN hizo conocer el 23 de noviembre, donde explica la manera en la que esa organización va a funcionar en el marco de “la otra campaña”. En primer lugar, el EZ asume explícitamente como sus tareas dentro de la VI, i) hacer acuerdos y alianzas con otras fuerzas políticas de izquierda, ii) organizar un encuentro intercontinental y iii) apoyar las luchas que se desarrollen. Explica, además, que hay una Comisión VI del EZLN para el enlace con otros grupos y personas en el marco de “la otra campaña”; esta comisión es la que ahora se llama “Enlace zapatista”. Es decir, será la comisión VI del EZ la que haga los enlaces entre los diferentes grupos y sectores por ahora, aunque también dicen que “cuando la otra lo decida”, la Comisión VI dejará de realizar este trabajo –de enlace general y de alimentación de la página de adhesiones– y entonces, “Enlace zapatista” se dedicará sólo a la participación del EZ en “la otra…” La formulación en términos formales es impecable: siendo el EZ quien tiene el papel de mayor relevancia en la convocatoria y organización de “la otra campaña”, es esa organización –o su Comisión VI– quien se encarga inicialmente de enlazar a los diferentes adherentes y cuando exista mayor capacidad por parte de la red en cuanto tal, entonces la Comisión VI sólo será la representación del EZ en “la otra campaña”. La pregunta práctica es, sin embargo, ¿cómo podrá la red en su conjunto asumir esa capacidad de autoconstituirse como tal?
E n este punto vuelvo a la cuestión de cómo es posible que una red se constituya como tal. Considero que para que una red social adquiera existencia concreta más allá de los acuerdos verbales explícitos –ser de izquierda, no buscar acumular fuerza social para negociar cargos públicos, etc.–, necesita emprender acciones comunes destinadas a resolver problemas y satisfacer necesidades igualmente comunes. En la medid a en que una red no es una estructura rígida donde se van organizando funciones y se definen cargos, sino que es más bien una colección de vínculos móviles y dúctiles que se tensan intermitentemente para conseguir fines autónomamente asumidos, el mayor problema que veo es cómo la propia red se puede dotar de dichos fines. Quizá mediante el recorrido de la comisión del EZ por todo el territorio de la República se logre producir un acuerdo y unos objetivos de ese estilo –lo que hasta ahora se viene llamando el “Plan Nacional de Lucha”–; aunque de todos modos, esta manera no contribuirá mucho a disminuir la “asimetría” entre el EZ y los demás nodos de la red, pues aquel será el único que tenga la relación con todos los demás.
Sobre esto, algunas consideraciones. Si de lo que se trata es de construir una red entre distintos colectivos y grupos con la perspectiva de establecer enlaces para llevar adelante luchas en torno a fines concretos, esto nuevamente remite a una cuestión ya esbozada: la dificultad de construir y constituir un nosotros, de dotarse colectivamente de un sentido de pertenencia que incluya dentro de sí la adscripción a grupos, colectivos y sectores locales y diversos –social y geográficamente hablando–.
Dentro de lo que ha sido una de las primeras acciones desarrolladas en el marco de “la otra campaña”, a saber, la celebración colectiva del Día de Muertos resignificando esa fecha como día de resistencia y remembranza de los muertos, desaparecidos y presos por motivos políticos, se han presentado una serie de cuestiones que ejemplifican las dificultades anteriores. Y en particular, los puntos conflictivos se han presentado paradójicamente, en relación al significado que se da a la expresión “tomar acuerdos [7] ”.
Según entiendo, “tomar acuerdo” consiste en realizar una serie de deliberaciones que permitan llevar adelante iniciativas conjuntas. Sin embargo, al menos en las comunidades indígenas andinas, esta “toma de acuerdo” tiene una premisa previa: ya está constituido el nosotros –al menos de manera imaginaria– que ha de emprender una determinada acción, de tal suerte que sobre lo que delibera es acerca de los modos de llevarla adelante. Es una cuestión metodológica y de cosmovisión: no puede haber acción sin sujeto. Entonces, para que valga la pena deliberar sobre lo que hay que hacer, primero es necesario tener establecido quién lo va –lo vamos– a hacer y ese es el comienzo del acuerdo general.
En contraste con esto, en la forma más tradicional de la política de izquierda urbana, lo que por lo general se hace es poner la carreta delante de los bueyes. O bien primero se discute el punto al que se quiere llegar mediante la acción común a emprender dejando de lado la decisiva cuestión de quien –o quienes– la implementan –que es la forma clásica en la que actúan los partidos y agrupaciones políticas–; o bien primero se entra a una larguísima discusión procedimental– procedimental– contractual para discutir las maneras de ponerse de acuerdo, que por lo general constituye y enmascara una pugna por dirimir rivalidades en relación a quién o quiénes son el sujeto hegemónico de la acción a acordar. Esto es, bajo complicaciones procedimentales se esconde la dificultad de que una “federación de grupos” distintos pretenda tomar acuerdo sobre una acción determinada. La manera en la que esto transcurre tiene una gran diversidad de formas aunque por lo general la complicada producción implícita de un nosotros –que no se explicita incluso así sea de modo temporal–, antes que suponerse, se tiende a discutir de manera exhaustiva buscando establecer definiciones acerca de lo que hay de común con los otros, por lo que la unificación asume una forma de composición “contractual”: son distintos grupos pequeños los que se confederan en una entidad mayor igualmente definida con precisión. Esta forma de proceder cierra, define e identifica, esto es, fija la acción de unificación de los distintos enajenándola e inscribiéndola en lo real como algo distinto a la acción de cada quien y de todos y además, por esta vía, se abre la puerta a la representación delegada de tal totalidad.
Por su parte, en la tradición indígena andina y también mesoamericana, por lo general se trabaja el acuerdo común de acción o lucha colectiva buscando superar una necesidad. Y bajo esa forma de hacer las cosas el nosotros es un presupuesto: “nosotros los que necesitamos superar tal necesidad [8] ”.
Considero que la primera forma de “tomar acuerdo” antes bosquejada es la forma urbana– mercantil más clásica, y guarda fuertes rasgos de similitud con los modos contractuales donde cada quien se asume como “uno” con “soberanía plena” y en un contrato “cede” ámbitos de esa soberanía o bien, “se obliga” a determinados convenios. En contraste con ello la segunda forma de “tomar acuerdo” intenta dibujar ciertos rasgos de la forma comunitaria sobre todo andina: en la medida en la que cada unidad doméstica, cada comunidad, cada ayllu se sabe y se construye diferente de los demás, el nosotros requerido para determinadas acciones tendientes a superar aquello que se considere una necesidad común, se toma como algo dado quedando pendiente la precisión de las acciones a realizar. Y por esa misma razón lo más difícil del trabajo es especificar, comprender y compartir la “necesidad a superar” y no tanto diferenciarse entre sí ni especificar límites: el acuerdo es abierto y difuso y aún así, sólido. Bajo esta pauta de unificación donde los distintos elementos parten de asumirse colectiva e intermitentemente como un todo más amplio, tales elementos constituyentes no pierden su autonomía local siendo además capaces de producir sintonías muy profundas. Bajo esta forma organizativa de lo que se trata es de lograr producir intermitentemente, de manera no rígida, aunque sí densa y fuerte, el despliegue de la acción autónoma conjunta. Y esto, en el tiempo, garantiza que se amplíe la posibilidad de autonomía y la fuerza de cada uno.
Considero que todas estas cuestiones están en la mesa de discusión exigiendo reflexión exhaustiva. La “otra campaña” para implementar “otras formas de hacer política” está exigiendo formas organizativas de nuevo tipo que, al mismo tiempo, se enriquezcan con los aportes de autorregulación de la convivencia y ejercicio de la autonomía de los pueblos indígenas de nuestro continente. De esta forma, si nos remitimos a la capacidad de convocatoria y al grado de cohesión del grupo, es muy claro que el principal sujeto de “la otra campaña” es el EZLN. Sin embargo, entiendo que lo que ellos van planteando más tiene que ver con la constitución de ese “nosotros” amplio. Y ahí surge una pregunta difícil y urgente: nosotros, los adherentes a la otra campaña ¿qué es lo que queremos hacer? ¿cuál es la necesidad que nos proponemos superar?
Sevilla– Colchester, diciembre de 2005

* La autora es matemática y filósofa mexicana y envió este trabajo especialmente para Herramienta.

[1]= http://www.ezln.org.mx/
[2]= Roux Rhina, La política de los subalternos en Avalos Tenorio (coordinador), Redefinir lo político, UAM–X, México D.F., 2002.
[3]= Rhina Roux señala= que “la política de los subalternos” se plantea “la ruptura de la dominación”, de tal manera que “esta política no discute sobre la realización de una justicia distributiva relativa al reparto de cosas… (sino que se empeña) en la redefinición de los vínculos entre las personas”, op. cit.
[4] S.I. Marcos, La (im)posible geometría del poder, agosto 2005, http://www.ezln.org.mx/
[5] Vale la pena reflexionar sobre la amplia experiencia del Estado mexicano PRIista para cooptar– incluir, subordinar y desnaturalizar la energía social transformadora mediante el uso discrecional de las instituciones. No lo haré en este trabajo, aunque señalo la importancia que doy a este aspecto.
[6] Sobre esta cuestión es muy interesante el análisis de Carlos Montemayor sobre la manera en la que el Estado mexicano instituyó el delito de “disolución social” dentro del Código Penal, como tipo penal que castiga la disidencia. Ver, Autonomía, principio y antagonismo en la lucha indígena en, Colectivo Situaciones, Bienvenidos a la Selva, Ediciones Tinta–Limón y UNIA, Buenos Aires, 2005.
[7] En relación a la “toma de acuerdos” hay toda una tradición vigente en la izquierda urbana partidaria y no partidaria que consiste en anteponer a cualquier discusión “de fondo”, una serie de cuestiones de procedimiento tremendamente complicadas: quienes tienen derecho a hablar, cómo se reglamentará el uso de la palabra, hasta donde los acuerdos tomados son o no vinculantes, en qué medida pueden ser modificados acuerdos previos y un largísimo etcétera que dificulta enormemente la discusión real de los puntos que motivaron la reunión. Es como si una densa capa de dificultades procedimentales impidiera a las personas llegar a la discusión de los temas de fondo .
[8] En la Guerra del Gas en Bolivia en octubre de 2003, por ejemplo, muchos de los documentos emitidos por la CSUT CB que expresaba en ese momento la unificación práctica alcanzada por las comunidades indígenas aymaras en torno a la acción de bloquear caminos, comenzaba diciendo “Nosotros los hombres y mujeres de las 19 provincias paceñas” o “Nosotros, la nación aymara… movilizados por la defensa del gas…”, etc.

Subsisten en la pobreza 26 millones de mexicanas

Más de la mitad de las mujeres mexicanas viven hoy en la pobreza, aún cuando su participación económica ganó seis puntos porcentuales en los tres últimos lustros, reveló la Organización de Naciones Unidas.

De las 53 millones de féminas existentes en el país, 26 millones son pobres, detalló un informe del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU.

Según el texto, actualmente un 46,3% de los hogares en los cuales una mujer funge como jefe de familia se encuentran sumidos en la pobreza, no sólo porque éstas tienen menos oportunidades de empleo, sino también porque son peor remuneradas.

El documento precisa que, de acuerdo con cifras del año 2002, el 60% de las féminas de entre 15 y 24 años de edad carecen de ingresos propios, proporción que disminuye a un 40% entre aquellas que cuentan más de 60 años.

Esta situación contrasta con el incremento en seis puntos porcentuales de su tasa de participación económica, que aumentó de un 31,5% en 1991 a un 37,5% al cierre del año 2004.

Refiriéndose a la violencia por motivo de sexo, indica que una de cada tres mujeres ha resultado víctima de tales abusos por parte de su pareja.

Indica además que en México mueren diariamente 12 mujeres por causas violentas, cifra que triplica los estimados del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

El informe alternativo llama también la atención sobre el hecho que la legislación en 25 de las 32 entidades federativas no da a los cónyuges responsabilidades iguales, con lo cual se desconoce el valor económico del trabajo doméstico.

En ocho estados, puntualiza, se exige el consentimiento del esposo para que la mujer pueda trabajar y en siete se obliga a la esposa a vivir donde lo decida el marido.

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Espionaje periodístico

Por: Teodoro Rentería Arróyave
(especial para ARGENPRESS.info)

Asesinatos, desapariciones, amenazas y el sempiterno espionaje son los flagelos que desde hace décadas afrontan los periodistas del mundo, en esa acción concertada entre los hombre del poder político y el llamado crimen organizado para diezmar las libertades de prensa y expresión y el derecho a la información, Este fenómeno que recae directamente en las sociedades, se ha recrudecido en América Latina, por ello este espacio trato hoy varios asuntos recogidos de los despachos de los hermanos de la región.

La Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), que preside el colega, Juan Carlos Camaño, manifiesta su rechazo a la decisión adoptada por la jueza chilena Romy Rutherford, de archivar la causa contra el ex cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, responsable de la muerte del periodista argentino Leonardo Henrichsen, ocurrida el 29 de junio de 1973 en ocasión del primer levantamiento militar contra el gobierno de Salvador Allende.

Asimismo, respalda la designación de un magistrado de la Corte de Apelaciones de Chile que se ocupe de la apertura del sumario promovida por la familia Henrichsen y exige que no se consume un nuevo acto de impunidad en las causas que investigan crímenes contra periodistas. El periodista argentino Leonardo Henrichsen era corresponsal de TV Suecia cuando en junio de 1973 se produjo en Chile la asonada militar conocida como “el Tanquetazo”. Mientras cubría el intento de golpe, una patrulla al mando de Héctor Hernán Bustamante Gómez, de la Compañía de Tiradores del Regimiento Blindado Nº 2, le disparó a quemarropa causándole la muerte. 

El profesionalismo de Henrichsen, se manifestó hasta en los últimos momentos de su vida. Leonardo, también apuntó, pero con su cámara en el momento de agresión y filmó a sus asesinos en una secuencia que se difundió internacionalmente como “el caso del periodista que filmó su propia muerte”.

La Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) repudia los hechos de espionaje informático que se cometieron contra los periodistas Luis Majul y Ernesto Tenembaum, y reitera el pedido de una exhaustiva investigación para dar con los responsables de esto nuevos actos de violación a la intimidad de las personas en general y de violación del secreto profesional en particular.

“Ante un nuevo hecho de persecución contra periodistas, la UTPBA reclama una urgente y estricta investigación que determine quién o quiénes son los responsable de estos hechos que atentan contra los derechos más elementales, como son el derecho a la privacidad y al secreto periodístico”, señaló la organización.

Organizaciones periodísticas y medios de prensa de América Latina y Europa, nos dice el colega chileno, Ernesto Carmona, difundieron y comentaron positivamente el fallo del Tribunal de Etica y Disciplina del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas que sancionó a tres miembros de la orden por participar en la producción de noticias falsas en el montaje conocido como Operación Colombo o Caso de Los 119, orquestado por los servicios de inteligencia de la dictadura militar en junio de 1975.

La difusión en el exterior contrasta con el silencio de la prensa local, en particular los medios afectados por el fallo (La Tercera, La Segunda, El Mercurio y Las Ultimas Noticias). En otros casos, el fallo fue tergiversado en cartas y comentarios que circularon por Internet, quizás sin haber leído previamente el documento.

La Operación Colombo, de “guerra psicológica”, presentó a 119 detenidos desaparecidos como muertos entre ellos mismos -“exterminados como ratones”–, en ficticios encuentros armados en Argentina, según noticias inventadas por la prensa de en junio de 1975. Las 119 víctimas formaban parte de cientos de personas reclamadas en recursos de “habeas corpus” de sus familias que fueron ignorados por los tribunales y entre ellos se encontraban dos jóvenes periodistas desaparecidos, Mario Calderón Tapia, de Valparaíso, y Luis Durán Rivas, de Santiago.

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Atenco: la historia se repite

Héctor Gómora
Revista Laberinto
 
Ante sucesos tan graves como la represión en Atenco, los medios masivos cierran filas y cubren todo con un manto de engaño y tergiversación. En tales casos el correo electrónico es una opción para informar a la mayor cantidad de gente posible. Los textos siguientes forma parte de esos intentos por difundir la verdad entre la gente.
 
Saludos a todos.
He detenido los correos que tenía casi listos para dar prioridad a lo que ahora es prioritario en el país: los sucesos de San Salvador Atenco.
Y es urgente, entre otras cosas, porque quienes nos hemos autoimpuesto algún compromiso con esta realidad estamos ahora en la obligación de hacer algo, lo que esté en nuestras manos. Una de las cosas que yo puedo hacer es contribuir a buscar un equilibrio informativo ante la feroz embestida de los medios. Desde hace años no se veía una campaña de manipulación tan indecente como la que ahora despliegan los merolicos de tele y radio comerciales, así como los diarios de conocida vinculación con las elites privilegiadas de este país.
Y lo que ahora sucede es repetición fiel de las tácticas que los gobiernos déspotas han empleado cada vez que reprimen. Eso se hace evidente al informarse un poco.
La mayor parte de este correo y los que quizá sigan será para dar a conocer hechos, porque es precisamente eso lo que los medios están ocultando y/o arreglando para que sus veredictos judicialoides parezcan sólidos. Ocasionalmente agregaré algunos comentarios.
En momentos como éste se hace evidente lo valioso que puede ser un medio como internet, pues el cerco informativo –como pasa siempre que los gobiernos lanzan un fuerte golpe contra la sociedad- es brutal. Dado que por varios motivos no me es posible dedicar mucho tiempo a la búsqueda y recopilación de información, quiera agradecer públicamente al buen Darío Villaseñor por enviarme una buena cantidad de material de diferentes fuentes.
Un último comentario: desde luego, los hechos que se mencionarán a continuación vienen de medios conocidos y de otras fuentes independientes de menor alcance, y quizá alguien piense que no tenemos por qué creerles. Discutir eso sería interminable, así que sólo diré esto: los medios de nuestro país está violando una regla de oro del periodismo, que es dar espacio a todas las voces. Si algunos prefieren confiar en esos imperios que por definición no pueden ser imparciales, y que nos ponen a gente agradable para enredarnos, pues allá ellos. Yo me inclino por las organizaciones civiles pues, aunque desde luego no son infalibles, han dado muestras de mucha mayor decencia. Además, estoy de acuerdo con quienes piensan que, dado que la tele y radio comerciales han cargado la balanza a un solo lado, pues nosotros debemos hacer lo mismo, en sentido contrario, para tratar de restaurar el equilibrio en la medida de lo posible.
Vamos a los hechos.
San Salvador Atenco, como muchos recordarán, llamó la atención de este país y de otros en 2002, cuando sus ejidatarios obligaron al gobierno a dar marcha atrás en el proyecto para expropiar sus tierras y construir un nuevo aeropuerto internacional para la Ciudad de México. En esa lucha surgió el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Dado que sus movilizaciones incluían como símbolo el machete, no perdieron oportunidad algunos para llamarlos agresivos e incluso terroristas. Después de este episodio desaparecieron de los medios, pero en la comunidad no hubo paz total. Las tensiones y presiones de los poderes políticos siguieron presentes.
Así pues, los sucesos de hace unos días son resultado de un proceso y no algo coyuntural, que de nuevo es la tesis de los desorientadores de la opinión pública.
Ya en fechas recientes, el 6 de abril pasado pobladores de Atenco protestaban por el abandono de una escuela para niños con discapacidad en el municipio Papalotla. Llegaron granaderos y policías y se dio un enfrentamiento de unas cinco horas. En él participó, en apoyo a Atenco, gente de lugares vecinos: Jolalpa, Santa Catarina, Cuatlinchan, Mexquipayac, Acuexcomac, Tezoyuca, La Puri, Papalotla e incluso un contingente de la Universidad Autónoma de Chapingo. Dicho enfrentamiento fue una especie de continuación de la agresión policiaca realizada cinco días antes contra vendedores de flores que fueron apoyados por los atenquenses para repeler la agresión. De hecho, los habitantes de Atenco que están en esta organización ya eran conocidos y solicitados en las regiones vecinas para resistir a la fuerza pública. (Información tomada de un artículo de Alberto Híjar (http://www.narconews.com/Issue41/articulo1763.html).
Esto nos lleva a una primera idea importante: se trataba de un movimiento de resistencia que ya era capaz de repeler agresiones, que se estaba fortaleciendo y empezaba a construir alianzas. Cualquier estratega sabe que esto es un mal precedente, así que era necesario desmembrar la organización en la primera oportunidad.
Otro antecedente que lo ilustra:
El 10 de abril, en Acapatzingo, Morelos, se dio un acto de resistencia para evitar la destrucción ecológica de la barranca Los Sauces, que está en la mira de constructoras como la del arquitecto Sergio Berrenechea, conocido socio del gobernador Sergio Estrada Cajigal. La intención era derribar los árboles y edificar un centro comercial. Ni siquiera se ha solicitado autorización de la CFE para efectuar las obras bajo la línea de alta tensión que pasa sobre la barranca.
Según ambientalistas, las barrancas evitan el calor excesivo al traer al valle los vientos frescos de las montañas; su desaparición provocaría un aumento de calor en Cuernavaca, ciudad construida sobre un abanico aluvial que se descarga hacia el Golfo de México.
El caso es que ese día llegó al lugar el Subcomandante Marcos y miembros de “la otra campaña” para apoyar a quienes impedían las obras, algunos atándose a los árboles. Se formó un contingente de estudiantes, ambientalistas, gente del lugar, etc., que recibió apoyo de la cooperativa Pascual e incluso de personas de la exclusiva zona residencial vecina que también se oponen al ecocidio. Además, llegó un contingente de unos 200 campesinos de Atenco para reforzar el plantón.
Ante esto, los elementos de la policía -que seguramente no fueron enviados para contemplar el paisaje- terminaron retirándose. Al menos hasta ese momento se frustraron los intentos para devastar la zona.
En Morelos no son raras estas acciones de resistencia. Existen ahí muchos grupos sociales que conservan la tradición de resistencia que se remonta hasta Zapata. Pero ahora, además, empiezan a estrechar lazos con otras organizaciones, incluidos los comuneros de Atenco. Es claro que lo de Morelos fue un ejemplo de lo que puede pasar si se va uniendo la gente.
Como es válido suponer, en la represión de Atenco también estuvo presente, por parte del gobierno de Fox, una intención de venganza por estorbar a su compañero de partido: ese nefasto sujeto que aún gobierna Morelos a pesar de las porquerías que se le demostraron.
Y también hay otro mensaje: “vean lo que pasa a quienes le hacen caso al llamado del EZLN”.
Hay evidencias de hostigamiento en las zonas por donde pasa “la otra campaña”. Por ejemplo, el asesinato el 4 de mayo de Faustino Acevedo Bailón, tesorero del municipio autónomo zapoteco San Blas Atempa, Oaxaca. Este lugar, por cierto, fue atacado por la policía de Oaxaca hace varias semanas, después de haber recibido a “la otra campaña” en su paso por Tehuantepec. (La Jornada, domingo 7 de mayo)
Ya en lo que se refiere a la zona de conflicto, desde el 20 de abril el gobierno municipal (perredista) de Texcoco, montó un cerco policial contra los campesinos que trataban de vender sus flores y otros productos. El 2 de mayo esta gente realizó una concentración en la subprocuraduría de Texcoco, buscando una forma de resolver el problema. Ni autoridades estatales ni municipales respondieron. (Información tomada de un desplegado del Frente de Pueblos en defensa de la Tierra, con fecha 4 de mayo, y que puede ser consultado en (http://mexico.indymedia.org/tiki-view_blog_post.php?blogId=39&postId=1696 )
En la madrugada del miércoles 3 de mayo, un grupo de floricultores, apoyados por campesinos de Atenco pertenecientes al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, trató nuevamente de instalarse frente al mercado Belisario Domínguez para vender su mercancía. Como en los quince días anteriores, estaba la policía para desalojarlos, pues las autoridades se negaban a permitirles vender por ser irregulares. Sin embargo, es conocido que existen planes para construir en ese lugar una tienda Walmart.
Cuando los floricultores trataron de colocarse en la banqueta del mercado la policía arremetió contra ellos, que repelieron el ataque. Así se inició el enfrentamiento. La policía incluso desalojó violentamente a todos los locatarios del mercado. Es decir, a los que sí son “regulares”.
En este nuevo enfrentamiento entre policía y atenquenses un muchacho de 14 años falleció y hubo varios lesionados, repartidos en ambas partes. Hubo 43 miembros del FPDT detenidos. (Centro de Medios Independientes http://chiapas.mediosindependientes.org ). Además, algunos policías fueron tomados como rehenes.
Varios atenquenses se replegaron en una vivienda, desde donde repelieron los ataques de la policía. Entre ellos se encontraba Ignacio del Valle, conocido como el máximo dirigente del FPDT. Ahí recibió varias llamadas de parte de funcionarios del gobierno estatal, a los que respondió que aceptaban el diálogo si retiraban la fuerza pública y que sólo pedían que se permitiera a los floricultores vender sus productos. Sin embargo, desde las 8:30 hasta las 17:30 ninguna autoridad se presentó a dialogar con los atrincherados. NUNCA HUBO DIÁLOGO.
Por el contrario, las autoridades estatales y federales siguieron enviando elementos policiales. Oficialmente se dijo que la intención era rescatar a los policías retenidos, pero otras fuentes señalan que éstos ya habían sido liberados.
Después de la las nueve, la policía invadió la vivienda; no se sabe si hubo alguna orden de cateo. Ignacio del Valle y los demás fueron sometidos y golpeados en forma brutal y evidentemente innecesaria. Un miembro del FPDT, Rodolfo Cuéllar, fue sacado prácticamente inconsciente. Una joven y una señora suplicaron en vano a los granaderos que dejaran de patearlas. ”Se las vamos a partir, nos vamos a vengar, no sean llorones”, respondieron las fuerzas “del orden”, las que se encargaron de restablecer “el estado de derecho”.
Incluso varios reporteros, fotógrafos y camarógrafos fueron agredidos por la policía. Un fotógrafo, Héctor Téllez, que registró estas escenas de brutalidad, fue agredido y pateado por casi una veintena de policías. (Todas estas cosas se consignan en La Jornada, edición del 4 de mayo).
La toma del poblado de San Salvador Atenco fue planeada y ejecutada en la madrugada del 4 de mayo. En ella participó activamente como comisionado de la agencia de seguridad del estado de México un oscuro individuo llamado Wilfredo Robledo, con buena experiencia en el ramo: él, como jefe de esa fracción del ejército disfrazada como Policía Federal Preventiva, organizó la toma ilegal de la UNAM en 2000, y tiempo después fue cuestionado por la compra de equipo, aviones y helicópteros obsoletos, aunque desde luego nada se le hizo.
Los miembros del FPDT resistieron, pero la ofensiva fue superior, basada en el número (unos tres mi elementos) y la fuerza, aderezadas con generosas dosis de gases lacrimógenos. Durante el operativo de toma del poblado hubo varias cositas, por ejemplo, las que consigna La Jornada en su edición del 5 de mayo:
Mientras los federales avanzaban contra el último retén, algunos se acercaron a la larga fila de tráileres que permanecían varados en el sentido contrario, y en algunos casos rompiendo cristales obligaron a los conductores a despejar el camino: ”¡Vamos, rápido, limpien la carretera!”, fue la orden a los adormilados choferes.
A las 7:30 de la mañana comenzó la detención de los últimos hombres y mujeres que resistieron. La calle Florida se convirtió en un corredor de violencia inaudita. Los dos agentes policiacos lesionados -uno sangrando de la cabeza y el otro con la rodilla destrozada- fueron atendidos ahí mismo. Ahí fue vejado Jorge Salinas Cardón, quien gritaba: ”¡Soy de Teléfonos de México!”. Pues sí, le respondió un policía estatal, ”pero eres el cabrón que ayer se divertía aventándonos piedras y bombas”.
Mientras Salinas sangraba de la cabeza los policías lo insultaban y el hombre se azotaba sobre el pavimento. Luego, suplicante les decía: ”No es verdad, soy inocente”. Todo fue inútil…
Luego de la entrada de la policía, y los destrozos que hicieron los uniformados en el auditorio, comenzaron las capturas; las aprehensiones incluían una toletiza y arrastrarlos en vilo hasta las camionetas, donde les obligaban a bajar la cabeza; si no obedecían les encajaban las rodillas en cualquier parte del cuerpo o les pisaban la cabeza con las botas de casquillo. “¡Baje la cabeza, cabrona!”, le exigieron a una mujer indígena.
A las 7:45, las policías federal y estatal ya controlaban todo el pueblo.
No está de más comentar que, según este mismo diario, “cada una de las viviendas cateadas en San Salvador Atenco fue señalada por un civil encapuchado, que acompañó al cuerpo de elite de la Policía Federal Preventiva conocido como Grupo de Operaciones Especiales (Gopes). En el recorrido por la comunidad, el denunciante anónimo llegó hasta la vivienda de la familia de Ignacio del Valle, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT).”
“Una vez que la policía tomó el control de este poblado, y apenas terminaban de disiparse las nubes de gas lacrimógeno, grupos de agentes se movilizaban, de manera aparentemente discreta, en medio de las calles vacías y tendían retenes momentáneos. Una vez que tenían delimitada un área, aparecía un grupo de alrededor de 50 elementos del Gopes, entre ellos un hombre con el rostro cubierto por una capucha, quien identificaba el sitio exacto donde debían realizar la irrupción.”
Como ven, la táctica fue clásica en todo, hasta en el uso de “soplones”.
Por cierto, la versión oficial argumentó que las múltiples invasiones de casas sin la orden correspondiente, no fueron violatorias de la ley, porque se actuó contra personas que cometieron un delito en ”flagrancia” (es decir, que fueron sorprendidos en el momento de cometer el delito, lo cual permite el arresto sin orden judicial), y que por ello, no se incurrió en el ilícito de allanamiento de morada (La Jornada, 5 de mayo). Esto significa –digo yo- que los policías tienen una prodigiosa memoria y estuvieron seguros de que todas las personas que fueron encontradas en las viviendas participaron en los enfrentamientos y por eso las arrestaron a todas. Este argumento es para paralíticos mentales.
Es una muestra de que el poder autoritario lanza pretextos sólo para cubrir las formalidades; no le importa que sean estupideces, pues no le interesa convencer. Y claro, sólo se procede así cuando se tiene enfrente una sociedad apática y tan desorientada que termina defendiendo a su verdugo.
Y ya que andamos en estos terrenos de la mente humana, es necesario comentar algunas cosas. El ya citado Wilfredo Robledo se aventó algunas declaraciones que seguramente serían interesantes para los psicólogos.
Primero definió a los miembros del FPDT como ”Secuestradores, homicidas, personas a las que es más fácil señalar qué delitos no han cometido, que enumerar los ilícitos en los que han estado involucrados” (La Jornada, 5 de mayo). Yo digo dos cosas: en el plano estratégico, ésta es la fase que sigue a la agresión física: la agresión moral. Igual se hizo después de arrestar a los estudiantes de la UNAM en 2000: se les acusó hasta de terroristas. Esto es necesario para justificar la represión ejercida, por eso los calificativos suben de tono. Por eso en la tele nos mostraban una y otra vez las imágenes de los campesinos que goleaban como bastante saña a uniformados caídos (volveremos sobre eso luego). Por otro lado, este discurso es prácticamente igual al que han usado siempre los regímenes fascistas (Hitler, Mussolini o cualquier dictadura latinoamericana) para referirse a los opositores que encarcelan. Esa andanada de insultos es otra forma de ejercer la violencia y es un retrato característico de quienes desde el poder ejercen el terrorismo. En pocas palabras, es parte del discurso del terrorismo de Estado. Es el discurso de Israel, que llama asesinos despiadados y terroristas a los palestinos que masacra todos los días.
Eso no es todo. Los reporteros le preguntaron a Robledo sobre los innumerables excesos de violencia en el operativo policiaco. Cito textualmente:
“-¿Usted dará una explicación, una justificación del por qué a los detenidos se les propinó una tremenda golpiza?
-No habrá ninguna explicación. No hay nada qué justificar.
-¿Están aplicando la ley del Talión?
-Esa conclusión… sáquenla ustedes. Yo no voy a dar ninguna explicación, ya les dije.”
Y las declaraciones siguieron en este tono:
” ‘Vamos a detener a todos’, dijo Robledo, en referencia a América del Valle, hija de Ignacio del Valle; la señora Trinidad, esposa del dirigente encarcelado, ya que, según él, ‘todos tienen órdenes de aprehensión’ pendientes de ejecutarse, y señaló que a ellos, al igual que al resto de los detenidos, se les encarcelará en zonas alejadas de Atenco.”
En estas declaraciones, entre otras, considero que hay algo particularmente grave: en la arrogancia de este sujeto se puede entrever su mentalidad fascista. Ya no se preocupa por guardar las apariencias, sino que amenaza, muestra desprecio a los derechos elementales de los detenidos y a quienes los invocan, e incluso advierte la dureza con la que serán tratados aquéllos. Este tipo parece recrearse en la violencia que ha desatado. El 6 de febrero de 2000, como jefe máximo de la Policía Federal Preventiva, dio una conferencia de prensa sobre su “heroico” operativo para violar la autonomía de la UNAM. Entonces se le preguntó sobre la posibilidad de que estudiantes y padres de familia se dirigieran a las instalaciones universitarias para retomarlas y su respuesta fue: “el que quiera estar en la cárcel, pues que lo haga”.
En esta forma de sentir que se tiene poder sobre los demás, sólo porque se está protegido por el poder, hay cobardía, y sin duda, muestras de eso que Erich Fromm llamó “el carácter autoritario”, donde sadismo y masoquismo coexisten.
Pero eso sí: este tipo, actualmente vicealmirante, declaró sin pudor que el operativo del 4 de mayo fue “limpio”. El resultado de esta operación de limpieza fue de más de 200 detenidos, a quienes seguramente espera, como a los estudiantes de la UNAM, un proceso lleno de irregularidades y particularmente sañudo.
En un tono similar se manifestó el gobernador panista de Jalisco, que en 2004 ordenó una dura represión y encarcelamiento de manifestantes altermundistas: “Ramírez Acuña declaró, por su parte, que los ‘macheteros’ que hirieron a varias personas son delincuentes que se alquilan y que el gobierno local permitió los sucesos, por lo que exigió que el estado de México se ‘faje los pantalones, como nos los fajamos en Jalisco con los globalifóbicos hace ya dos años, porque cuando se permiten este tipo de cosas no es ser un gobierno abierto, es ser un gobierno endeble y pelele’ “ (La Jornada, 5 de mayo). Como ven, es muy clara la psicología fascista de este señor: la fuerza es virtud. La verdadera cualidad de un gobierno no es la sensibilidad, sino la dureza. Los que escuchan son débiles y peleles. Es lo mismo que nos dice una de las frases de campaña de Felipe Calderón: “mano firme”.
Esto no es nada nuevo. Los grupos ultraderechistas no se basan en la razón, sino en la fuerza, y su lenguaje los evidencia. Por eso se llama “El Yunque” la oscura organización ultraderechista que ahora domina al PAN, y a la que pertenece el dirigente Manuel Espino (vean su lenguaje contra Chávez o Poniatowska); por eso el grupo porril que dirigía Fernández de Cevallos en la UNAM en los sesenta tomó un nombre que correspondía a las siglas MURO; por eso el grupo de choque que Echeverría usó para reprimir en 1971 en San Cosme se llamaba “Halcones”. Todas son imágenes de fuerza.
En tal sentido, son similares la respuesta de Robledo hacia los reporteros que le invocaron los derechos humanos y la premiación que Ramírez Acuña otorgó a sus policías como respuesta a las denuncias y demandas de castigo. En ambos casos se mostró desprecio por los derechos humanos y una naturaleza autoritaria; es decir, enfermiza.
Es necesario detenernos en otra vertiente del asunto, que lo relaciona con “la otra campaña”, que realiza el EZLN por el país para promover una línea de acción política independiente de la elite política y que plantea la eliminación de este sistema corrupto para reemplazarlo por otro que sea aliado de la sociedad. Como ven, es un discurso bastante alejado de los paradigmas de la propaganda de este país, pero para mí es el discurso correcto, como seguramente entenderán quienes hayan sido tan amables como para leer mis correos anteriores.
Este discurso radical (en el sentido correcto del término) es lo que planteó el EZLN en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, que dio a conocer en junio de 2005. En ella además se anunció la intención de salir de Chiapas para tender alianzas, lazos de cooperación con todas las otras organizaciones y agrupaciones sociales que hay en el país con objetivos similares…y que son muchas más de las que nos imaginamos, como ha documentado el reportero y escritor Hermann Bellinghausen, quien ha seguido a “la otra campaña” en su recorrido por el país.
Esta estrategia de salir de la madriguera para hacer alianzas con los demás es también correcta. Fue lo que gente como Tomás Mojarro le aconsejaba hacer a los estudiantes en huelga de la UNAM en 1999 para evitar la derrota. No se hizo así y los resultados ya los conocemos.
El caso es que durante su recorrido la caravana del Subcomandante Marcos ha establecido relaciones con organizaciones urbanas, campesinas e indígenas que se han convertido en “adherentes a la Sexta”. Es decir, que aceptan la Sexta Declaración y se comprometen a trabajar dentro de la estrategia que plantea. También se les llama adherentes a “la otra campaña”.
El FPDT es adherente a la Sexta y además, como ya se dijo, ha apoyado en la seguridad del Marcos en su recorrido, dentro del cual visitó Atenco hace poco. En cuanto se hizo público lo sucedido en esta localidad, la dirigencia del EZLN pudo ver claramente la posibilidad de que se tratara de una maniobra que buscara la reacción en cadena, y dar al gobierno el pretexto para extender la ofensiva hasta el EZLN. El 4 de mayo se declaró una alerta roja y en Chiapas fueron cerrados los “caracoles” y las oficinas de las Juntas de Buen Gobierno. Marcos hizo público su repudio a la represión e informó que suspendía el itinerario de “la otra campaña” para involucrarse en el apoyo a los detenidos en Atenco.
Ahora transcribo fragmentos de una nota de Hermann Bellinghausen publicada en La Jornada el 5 de mayo, en donde además nos da algunas muestras de algo que los medios han silenciado por completo: las reacciones de repudio suscitadas en México y otras partes del mundo. Los subrayados son míos.
LA REPRESIÓN, UN “ATAQUE DIRECTO” A LA OTRA CAMPAÑA
Un alud de protestas y movilizaciones ha seguido a la brutal incursión de la policía mexiquense (o sea estatal, con una bendición federal extraviada en sus eufemismos) sobre la población de San Salvador Atenco. Tras criminalizarla en el más alto tribunal de la nación, que son los noticiarios de la televisión y la radio comerciales, por el increíble delito de defenderse, esta población campesina puede ser tranquilamente torturada en vivo y en el mejor horario sin que el televidente escuche algo sobre lo que está viendo. Sin que la información al alcance del público diga algo al respecto. Sin que el subsecretario de Gobierno ni el general y jefe de la policía del estado de México se molesten en considerar la existencia de eso que llamábamos “derechos humanos”. Su precursor -en más de un sentido-, Arturo Montiel, ya predicaba que esos derechos “no son para las ratas”.
Bloqueos de avenidas, bulevares y carreteras en la ciudad de México y otros estados de la República. Toma de consulados mexicanos en Austria y San Francisco, California. Actos de protesta en Roma, Vancouver y Barcelona (…) Una decena de grupos de Vancouver, Canadá, entregó en la legación diplomática de nuestro país un documento para denunciar que “el gobierno federal de Vicente Fox, en coalición con el PRI y el PRD, no se tientan el corazón para reprimir, matar y encarcelar a la población más pobre de México”.
El ataque policiaco contra Atenco fue considerado una agresión directa contra la otra campaña, tanto por el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra como por la coordinación de la otra campaña en el Distrito Federal.
A lo largo del día ocurrieron bloqueos en diversos puntos de la ciudad en apoyo a los atenquenses. Dos en el Periférico Sur, otro más en Insurgentes -a la altura de Ciudad Universitaria-, así como en la vía Xochimilco-Cuernavaca, calzada Vallejo y Azcapotzalco. Además, se bloquearon las carreteras a Puebla, Pachuca y Texcoco; la calzada de Chalco, y se confirmaron cierres viales en las capitales de Michoacán y Tlaxcala. En la tarde se realizó uno más en el pueblo de San Gregorio, al sur del Distrito Federal. (…)
Entre los centenares de lesionados y aprehendidos en la “ejemplar” jornada de “orden y ornato” de las autoridades presuntamente mexiquenses, se desconoce el número de heridos y detenidos que son adherentes de la otra campaña, pero al menos hay un caso muy grave. Alexis Berumea, estudiante de economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, recibió en la cabeza la explosión de una bomba de gas lacrimógeno arrojada por la policía mexiquense que le produjo dos fracturas de cráneo, exposición de masa encefálica y 30 por ciento de hematoma cerebral. Como la policía impidió el paso de ambulancias (inclusive de una de la Cruz Roja Internacional), el joven permaneció 12 horas sin atención médica, escondido en una casa particular.
Prácticamente los más de 220 detenidos en Atenco son considerados miembros de la otra campaña, dado que allí la adhesión a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona fue colectiva. Por lo demás, esta noche se había confirmado la aprehensión de cinco miembros de la Karavana de la otra campaña que viaja con el subcomandante Marcos por todo el país: el doctor Guillermo Selvas y su hija Mariana, y Leticia Ramírez Pacheco (los tres se encuentran, extraoficialmente, en el penal de Santiaguito); Bertín Reyes Ramos, joven y brillante dirigente de Frente Popular Revolucionario (en el penal de Almoloyita), y la fotógrafa de nacionalidad alemana Samantha Dietmar. Ninguno ha sido presentado, pero de la última se supo que permanece en los separos de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, pues se le podrían fincar cargos que impidan su liberación o sería deportada. Permanecen desaparecidas dos jóvenes más de la Karavana, de nacionalidad española; sólo se sabe que se llaman María y Cristina. Todos ellos llegaron a San Salvador Atenco la noche del miércoles para solidarizarse con la entonces sólo amenazada gente de las comunidades.
Reacciones internacionales
Numerosos colectivos europeos se pronunciaron hoy ante la alerta roja declarada por el EZLN y la violencia institucional en Texcoco y San Salvador Atenco. Desde Italia, Francia, Grecia, Alemania, el Estado Español y Austria se dio a conocer un documento que declara: “Preocupados por los hechos sucedidos, y frente a la represión brutal ejercida por la policía y las autoridades, queremos responder al llamado realizado por la Comisión Sexta del EZLN y la otra campaña. La comisión integral intergaláctica demanda solidaridad para exigir la puesta en libertad de las personas detenidas y la retirada de la policía de San Salvador Atenco. Lo consideramos una provocación intolerable frente a unas reivindicaciones justas y nos sumamos a las acciones pacíficas para defender los derechos y reclamos de los de abajo”.
En tanto, en las protestas en Vancouver tuvieron repercusión: “Pese a que el gobierno mexicano ha desplegado en Canadá una eficaz política de medios para que no se conozcan sus arbitrariedades, el último mes la información sobre México ha sido -más que en ocasiones anteriores- no el centro de la noticia, pero comienza a tener visibilidad. Primero fue el asunto de los trabajadores agrícolas migrantes, luego los migrantes en Estados Unidos y ahora San Salvador Atenco”.
Un reporte de los convocantes expresa: “El escuchado programa Latino Soy dio puntual información de la protesta frente a las oficinas del consulado mexicano, ubicado en Heasting-Oeste de las once a la una de la tarde, exigiendo cese a la represión en Atenco y Texcoco, liberación de los más de cien prisioneros políticos detenidos, atención médica a los heridos y la salida inmediata de la PFP de Atenco”.
Los convocantes y participantes en la protesta pertenecen a No One Is Illegal-Vancouver, Bus Riders Union, Latin America Connexions, Building Bridges, CIPO-Vancouver, FMLN-Vancouver, familiares de presos políticos de México, la Surda, MAWO, la Liga Internacional de Pueblos en Lucha y el Partido Comunista de la Columbia Britanica, entre otros. “Marcharon por la acera, gritaron consignas como ‘¡Fox represor!’, ‘¡Zapata vive, la lucha sigue!’ y ‘¡Presos políticos, libertad!'”
Los participantes establecieron que sus acciones están en el contexto de la otra campaña y que respondían al llamado del EZLN en el comunicado del teniente coronel Moisés (ver recuadro). “Es la primera de muchas actividades más que haremos si el gobierno del PAN de Vicente Fox no detiene la represión, deja en libertad a los presos políticos y no cesa el hostigamiento a la otra campaña”. Anunciaron una reunión este 5 de mayo a partir de las cuatro de la tarde en el local de Mosaic, “para trazar conjuntamente el quehacer de todos los adherentes a la Sexta Declaración en Vancouver ante el clima de represión que se sufre en México”.
Ahora debemos retomar un asunto difícil de abordar: la violencia. Ya aclarado que nadie con juicio sano puede disfrutarla, debemos aceptar que no siempre se le puede evitar. Para variar, la propaganda nos habla de la violencia en forma vulgar, pero nosotros debemos siempre analizar esto distinguiendo entre dos tipos: violencia-causa y violencia-efecto. ¿Que los atenquenses fueron violentos? Sí, con violencia-efecto, porque se defendían de quien inició el ataque ese día y que los había hostigado durante mucho tiempo…quien lanzó la violencia-causa. ¿Que algunos de los atenquenses se ensañaron con algunos policías? Sí, y por supuesto es reprobable. No hay justificación para ello, pero sí una acotación, una nota a pie de página: eso sucede cuando se tiene rabia acumulada. No se vale que ahora finjamos sorpresa y olvidemos que en este país la brutalidad de policías y ejército es algo cotidiano. Sólo gente como la de Atenco o de Chiapas, o muchas de las que han salido a los medios mediante “la otra campaña” saben cuántos agravios tienen acumulados.
En una entrevista televisiva con el lector de noticias (me reservo el término “periodista”) Loret de Mola, el Secretario de Seguridad Pública, Eduardo Medina Mora, admitió un poco de mala gana que hubo excesos en el operativo, pero se apresuró a decir que también los hubo por el otro bando y además pidió comprensión aduciendo que en el calor de la batalla los ánimos se encienden. Ambas cosas son ciertas, pero el sujeto las aplicó hipócritamente. Veamos:
Los excesos de los campesinos fueron claramente menos numerosos, pero la tele se dedicó a repetir una y otra vez (maniobra clásica) las escenas donde los atenquenses golpeaban a uniformados. Un locutor, por ejemplo, las comentaba con detalle e indignación. Sin embargo, en pocas ocasiones pasaban imágenes de policías haciendo la misma salvajada con campesinos caídos, y entonces la voz del locutor comentaba otras cosas.
Incluso en una ocasión se vio claramente cómo un policía tapaba con su escudo la cámara del reportero televisivo cuando éste registraba a otros policías en uno de sus momentos de brutalidad. Ningún comentario por parte del locutor. En otro momento, en que se dejó al aire el sonido ambiente, se ve a policías lanzándose hacia la cámara y se escucha una voz que dice algo así como: “estamos de su lado, estamos de su lado”. De nuevo, nunca oí que esto fuera resaltado por los merolicos de la tele. Además, es válido preguntarse cuántas escenas habrán sido eliminadas al editar las grabaciones que salieron al aire, puesto que los medios impresos registran muchos casos más de brutalidad policiaca.
En resumen, se trató de la eterna maniobra de minimizar lo grande y maximizar lo chico.
Quizá se piense que a fin de cuentas no es cosa de números, sino de que nadie debe ser violento. No estoy de acuerdo. Es un bello principio ético, pero ajeno a la realidad. Además, dado que estamos frente un caso donde se está juzgando y condenando –desde los medios- a una de las partes, los números son muy importantes.
En lo que se refiere al “calor de la batalla” argumentado por Medina Mora, no dudo que así sea, pero entonces debemos aceptar esa “atenuante” también para los pobladores de Atenco. De hecho, más para ellos que para las fuerzas “del orden”, pues SE SUPONE que son gente entrenada para responder adecuadamente en situaciones de tensión, así que en su caso la brutalidad es aún más reprochable…a menos que reconozcan algo ya sabido: que nuestra policía es corrupta, con gente ignorante que no está a la altura de su misión, y cuyas filas se nutren frecuentemente de pandilleros, ladrones, porros y otras lacras sociales.
Nada de esto fue expuesto en los medios. Sólo en una ocasión Loret de Mola comentó una escena donde se veían excesos policiacos, precisamente cuando entrevistaba a Medina Mora, y obtuvo la repuesta ya comentada, sin que entonces –como lo hacen los periodistas de verdad, que son insidiosos por naturaleza- el locutor intentara objetarla, puesto que a cualquiera se le habrían venido a la cabeza las cosas que yo he comentado en los párrafos inmediatos anteriores. Quien vio la entrevista que el mismo locutor hizo a Marcos días después –donde en todo momento trató inútilmente de acorralar al líder rebelde- puede darse cuenta de que, cuando a estos tipos se les ordena ser insidiosos, claro que lo son.
Un último ejemplo: la emisión del 5 de mayo del programa “El cristal con que se mira”, del arribista Víctor Trujillo, probó de una vez por todas que cualquier tipo que está en la tele se somete a las reglas y se prostituye al sistema; aunque cambie el formato serio para reemplazarlo con albures, ocurrencias y lenguaje informal, el trasfondo es el mismo. Veamos.
El señor que sustituye a Trujillo ocasionalmente -cuyo nombre no recuerdo y francamente no me interesa conocer- mostró una parcialidad total. Cuando leyó los titulares de los diarios, únicamente lanzó críticas a La Jornada, que en su editorial cuestionaba duramente la represión. De inmediato el señor “objetó” con un lugar común: que no todos los habitantes de Atenco se sentían agraviados y que su programa mostraría entrevistas con algunos de quienes estaban de acuerdo con lo ocurrido. Este recurso me parece uno de los más baratos que usa la tele. ¿Cómo podemos saber que los entrevistados son una muestra representativa? Parece que muchos aún creen que lo que sale en la tele es lo único verdadero.
Luego, cuando mencionó el artículo de Bellinghausen citado antes, donde se dice que la represión fue un ataque a “la otra campaña”, el señor dijo que entonces habría que preguntarse si todo estaba planeado por parte de los atenquenses. Esta aseveración es sumamente perversa, pues la aventó sin ningún fundamento, sólo para tratar de darle la vuela a lo que el artículo expone, pero sin refutar nada. Estas acusaciones gratuitas son comunes en los medios, donde la impunidad ante la desinformación es total. Cuando mi esposa la escuchó, hizo una mueca de extrañeza y dijo algo así como: “¿Qué diablos tiene que ver?” Sin ánimo de ofender a nadie, creo que eso habría dicho cualquiera que esté acostumbrado a pensar por sí mismo.
También respecto al artículo de Bellinghausen, el sujeto comentó que “era respetable”, pero con un tono que daba claramente a entender que no estaba de acuerdo. Sin embargo, no leyó una sola línea de él, cosa que es de rigor si se está haciendo un comentario tan particularizado. Por eso lo reproduje casi íntegro, con todo y los casos de brutalidad policiaca que ya leyeron ustedes y que jamás saldrían en tele, porque se les cae la versión que todos los medios comerciales han apoyado.
Finalmente, el mismo señor puso en pantalla un dibujo del conocido caricaturista Calderón -publicado en El Universal, creo- donde se mostraba al Subcomandante Marcos como un “pájaro nalgón” (expresión aplicada en México a alguien que habla mucho y actúa poco). Si se refería al hecho de que Marcos no estaba en Atenco, vale aclarar que, según Alberto Híjar (artículo ya citado), esto no fue posible por el cerco militar que se había tendido en las carreteras de la región.
Volvamos entonces a la dicotomía básica: violencia-causa y violencia-efecto. En su artículo en La Jornada del 5 de mayo, Luis Hernández Navarro comenta: “En sociedades con graves problemas de representación política como la nuestra, es frecuente que el descontento de los sin voz busque y encuentre canales inesperados para expresarse. Años de precariedad, carencias, agravios y humillaciones explotan repentinamente por las razones más pequeñas. Ese es el caso de Atenco y de la amplia solidaridad que ha recibido. A través suyo se está expresando el profundo malestar que atraviesa el México de abajo.”
Pero toca un punto aún más importante:
“ ¿Por qué Atenco? Por principio de cuentas, porque la lucha exitosa de los pobladores de Atenco (…) se convirtió en un doble símbolo profundamente arraigado en el imaginario político nacional. Hacia abajo, en ejemplo de que es posible enfrentar exitosamente las decisiones arbitrarias del poder, sin tener que echar mano de negociaciones oprobiosas. Hacia arriba, en muestra de lo nefasto que resulta la supuesta renuncia al uso ‘legítimo’ de la violencia del Estado.”
“ La decisión del Ejecutivo federal de dejar sin efecto el decreto expropiatorio que afectaba las tierras ejidales para construir un gran aeropuerto, a mediados de 2002, provocó que poderosos intereses inmobiliarios y políticos perdieran un gran negocio. Para ellos el gobierno federal sentó UN PRECEDENTE INADMISIBLE al negociar con los inconformes en lugar de ejercer la mano dura (…)” (Mayúsculas mías)
“ En un primer momento, la solución distendió relativamente el conflicto con los pobladores de Atenco, pero no acabó con las tensiones. Ejidatarios y avecindados siguieron sufriendo el hostigamiento sistemático del gobierno estatal. Sus dirigentes han sido detenidos, se ha promovido la división de la comunidad y se les ha negado solución a sus requerimientos. La autoridad los ha atropellado y humillado sistemáticamente. En muchos medios de comunicación electrónicos y escritos se les hostiga regularmente. En ese contexto, lejos de disminuir, el malestar y rencor de los pobladores, creció.”
“ Lejos de abandonar la lucha por otras demandas, los integrantes del FPDT mantuvieron viva la movilización, utilizando las mismas tácticas que habían puesto en práctica en su resistencia a la expropiación de las tierras. Además, su apoyo a otros movimientos sociales fue constante y los vínculos con otras organizaciones, los zapatistas incluidos, profundo. Su participación en la otra campaña lo demuestra. La animadversión gubernamental y empresarial hacia ellos se hizo cada vez mayor. Su existencia misma se convirtió en un hecho intolerable, en la evidencia misma de un precedente inadmisible: negociar con los inconformes en lugar de ejercer la mano dura.”
“Se estableció así un clima de crispación sostenido y ascendente. En lugar de que el gobierno estatal buscara canales de diálogo y negociación, los cerró. Este esquema de relación entre campesinos y autoridades es el que explotó el 3 de mayo, ante un nuevo abuso policial contra ocho floricultores.”
Como ven, existen elementos para lanzar la hipótesis de que lo sucedido se enmarca en un plan para provocar y buscar el pretexto para reprimir. Un incidente que realmente no era grande recibió una respuesta desmedida, entre lo cual se incluye el consignar al dirigente Ignacio del Valle al penal de máxima seguridad de La Palma y argumentar una orden de aprensión en su contra que supuestamente estaba desde febrero, y que casualmente hasta ahora se activó.
Esto sólo se puede explicar por una gran estupidez o por una gran perversión. Y estos tipos no son tontos.
Ahora el sistema repite machaconamente por todas sus bocas los mismos puntos: que se trataba de un grupo minoritario (¿cuántas veces lo habrán repetido en esos días el presidente, su vocero y el gobernador del estado?) que eran delincuentes y peligrosos y que había que restablecer el estado de derecho. Nadie se ha salido del guión. En México hay disciplina.
Hasta ahora es lo que tengo. Aclaro que este correo fue elaborado a todo vapor entre la noche del viernes 5 y la mañana del sábado 6. Así pues, me falta revisar las noticias de hoy. Es casi seguro que haya otro correo.
Espero que sigan bien.

¿Quién salvará a México?

Por: José Francisco Gallardo Rodríguez
Los acontecimientos de Lázaro Cárdenas en el problema minero y de Atenco II, como hechos más recientes de violencia policiaca, obligan a replantear nuevamente la actuación del ejército y de las fuerzas de seguridad pública en México.

La violencia debe reprobarse venga de donde venga, todo el país fue testigo de los abusos de poder y de una venganza de Estado, a través de imágenes que le dieron la vuelta al mundo, todos la condenamos, demandamos una investigación y justicia pero el gobierno de los tres partidos en el poder, soberbios, no hicieron caso a los reclamos sociales, tuvieron que asestar un golpe los organismos internacionales de derechos humanos -Amnistía Internacional, Human Rigths Watch y Naciones Unidas- “el gobierno de Fox tiene regresiones en el tema de derechos humanos”, para que se tomaran cartas en el asunto. 

Así las cosas, el sistema constitucional se soporta en cuatro pilares fundamentales: gobierno, hacienda, justicia y seguridad; ésta última es una principalísima función del Estado que la ley fundamental encomienda al ejército. Sus tareas se constituyen en defender la integridad de la nación, promover la paz interna y ayudar a la población civil en casos de desastre, a través de mecanismos y prevenciones institucionales que lo excluyan de toda participación deliberativa.

No obstante, como cuerpo pensante no sólo tiene el derecho, sino la obligación de conocer las instituciones que ha jurado defender, guardar y hacer guardar. En este sentido, si consideramos que la función adscrita al ejército es de cuño netamente política en cuanto implica garantizar la integridad y el orden institucional de la nación, resulta contrario y a toda luz inconstitucional que las fuerzas armadas se desempeñen en actividades policiacas que son actividades esencialmente administrativas y del orden civil.

La Constitución claramente prevé la función del ejército en tiempo de paz “las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”, sin que le sea permitido, por ningún motivo, intervenir en asuntos civiles sino cuando la autoridad legítima invoque el auxilio de su fuerza en caso necesarísimo.

No se olvide, que la utilización del ejército nunca debe exceder las limitaciones impuestas por las garantías individuales, que constituyen un valladar común al ejercicio del poder público, las que cobran singular majestuosidad cuando preservan los derechos fundamentales frente a la fuerza militar, que es el instrumento más poderoso del que dispone la autoridad.

Si bien se entiende el espíritu constitucional, se trata de evitar la utilización de las instituciones para fines distintos para los que fueron creadas: desvíos de poder, abusos que invadan las atribuciones de las autoridades civiles, pues cuando sucede, es razón para que haya querellas, disputas y discordias, las cuales perturban no sólo la buena armonía entre los funcionarios públicos, sino hasta ponen en riesgo el régimen legal y la paz pública, haciendo que las leyes guarden silencio al estrépito de las armas.

De lo anterior se desprende que el ejército no debería intervenir en aspectos de la vida civil, sino es, mediante la suspensión de garantías, que implica estar frente a una situación de extrema gravedad para la República, como la alteración del orden externo e interno, son éstas las dos causas admitidas universalmente por todos los países que han legislado en la materia.

Toda actividad del poder que tienda a disminuir en el seno de la nación el espíritu del constituyente, de la libertad, y a oscurecer la idea del derecho y de la justicia, irá contra su objeto. ¿Quién salvará a México? Se necesita un hombre de Estado.
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Atenco, Fox y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas

Por: Damián López López (especial para ARGENPRESS.info)

Hace unos días México entró a formar parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Y todo por méritos propios, bastaría con mencionar las últimas tres buenas acciones llevadas a cabo por el gobierno de este país para merecerse esta notable distinción: 

- Represión Policial contra mineros en Lázaro Cárdenas, dos mineros muertos y 41 heridos.

- 65 mineros atrapados en una mina de Coahuila, el gobierno no hace nada por rescatarlos.

- Barbarie y masacre policial en San Salvador Atenco, un niño de 14 años asesinado por un disparo de un policía estatal, más de 200 detenidos de forma ilegal, 5 extranjeros deportados de forma ilegal; así como tortura, maltrato, abuso sexual y violaciones, sobre todos los detenidos y deportados.

No se cuales son los criterios necesarios para entrar a formar parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, pero que en los países que lo consiguen se respeten los derechos humanos de las personas, creo que no es uno de los requisitos indispensables para obtenerlo.

Lo ocurrido en San Salvador Atenco es difícil de imaginar, y realmente es la gota que colma el vaso en demasiados aspectos. Un país en el que se cometen estas atrocidades no puede ser considerado desarrollado y mucho menos podría entrar a formar parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

En el caso de San Salvador Atenco, desde el pasado 20 de abril, en la ciudad de Texcoco, estado de México, granaderos y policías estatales se encontraban inmersos en una confrontación con los vendedores ambulantes de Texcoco y el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT). Los vendedores ambulantes se negaban a ser desalojados de las calles de la ciudad, el gobierno municipal sin embargo quería limpiar las calles de gente pobre que afea la ciudad a favor de los grandes centros comerciales y contra la venta ambulante. El FPDT son campesinos que se niegan a que sus tierras sean expropiadas por el gobierno para la construcción de un nuevo aeropuerto. No porque estos campesinos se nieguen a la construcción del aeropuerto, sino porque nadie les quiere vender tierra, por lo que si dejan que les quiten su tierra estarían renunciando a sus costumbres, a sus tradiciones y a su forma de vida. Tal vez la solución para ellos hubiese sido algo tan simple como que el gobierno, en lugar de expropiarles la tierra se las hubiese cambiado por otros terrenos, tierra por tierra, para que ellos pudiesen seguir siendo lo que son “campesinos”.

El pasado 3 de mayo, los gobiernos municipales, estatales y federales, decididos a desquitarse con el FPDT por su incesante rebeldía, enviaron a San Salvador Atenco a la fuerza policial para reprimir a ese pueblo y a su movimiento social. Se produjeron graves enfrentamiento entre la policía y la gente del pueblo. El resultado numerosos heridos (tanto ciudadanos como agentes de “seguridad”), 60 detenidos y un niño de 14 años, Javier Cortes Santiago, de la comunidad de Acuexcomas, perteneciente al municipio de San Salvador Atenco, es asesinado por un disparo de la policía.

La inhumana dureza de la represión policial, así como el asesinato del niño de 14 años por un disparo de la policía motivó a que muchas personas a nivel individual o colectivo decidiesen ir a San Salvador Atenco como observadores y así poder dar a conocer a la opinión pública lo que allí estaba pasando. Puesto que aquí en México ante cualquier tipo de manifestación o actividad en la que el pueblo alce la voz pidiendo justicia social las ordenes literales que recibe la policía de parte del gobierno son muy claras “pegarle a la gente cuando no halla medios de comunicación”. De la misma forma, los medios de comunicación alternativos que cubren la “Otra Campaña” que está realizando el Subcomandante Marcos por todos los estados de México, decidieron dirigirse a San Salvador Atenco para documentar e informar de todas las violaciones de derechos humanos que allí se estaban produciendo.

El jueves 4 de mayo el gobierno federal de Vicente Fox Quesada, el gobierno estatal del estado de México y el gobierno municipal de San Salvador Atenco, mandaron un dispositivo policial de 3.000 efectivos policiales para reprimir a un total de 300 personas incluyendo a periodistas y observadores de derechos humanos.

No tengo palabras para explicar la masacre que se perpetró en San Salvador Atenco el día 4 de junio. Se montó un desmedido dispositivo policial con ordenes muy claras, para aniquilar al movimiento social que existía en San Salvador Atenco. Tres mil policías entrenados para masacrar a todo lo que encontrasen a su paso. Desde las 6.00 de la mañana de ese fatídico 4 de mayo, hora en que las campanas anunciaron que aquel ejercito de policías entraba en el pueblo. La policía inundo el pueblo de gas lacrimógeno, y después fue arrasando con todo lo que fue encontrando a su paso. Las personas eran salvajemente reducidas a golpes, toletazos y patadas. A pesar de tenerlas controladas y reducidas a sus pies seguían pegándoles hasta dejarlas bañadas en su propia sangre. Sólo entonces los arrastraban hasta un camión policial donde amontonaban los cuerpos maltratados y ensangrentados unos sobre otros. No hicieron distinciones, todo aquel que encontraban a su paso corría la misma suerte. Casa por casa fueron sacando a fuerza de salvajes golpes a todo el que encontraban.

Una vez que llenaban los camiones de cuerpos se dirigían al penal de Almoloya en Santiaguito, estado de México. Y aunque parezca imposible fue en estos traslados donde los policías más se ensañaron con estas personas inocentes cuyo único delito fue encontrarse en San Salvador Atenco.

La intención del gobierno al reprimir con esta sin igual dureza y crueldad, es que el pueblo mexicano comprenda que es lo que le pasa a todo aquel que alza la voz y pide justicia. Es un escarmiento para que a nadie se le pase por la cabeza la idea de reclamar sus derechos en este país. 

Durante todo el trayecto entre el San Salvador Atenco y el penal la policía no dejó de dar golpes, amenazar y aterrorizar a las personas que allí transportaban. Y como siempre, como en toda sociedad machista (y México lo es, y de que forma), las mujeres son las que se llevaron la peor parte. Los policías quitaron la ropa a las mujeres y empezaron a abusar sexualmente de ellas. Mientras que ellas permanecían con la cabeza tapada con una capucha, los policías las tocaban, pellizcaban y en los peores casos muchas fueron violadas. Pero como todo estaba preparado de antemano, los policías llevaban preservativos para no dejar pruebas (hecho del que algunos miembros superiores de la policía se reían irónicamente al decir “bueno y las violaciones como podéis demostrarlas”), cuando se les acabaron los preservativos empezaron a introducirles objetos. Todo esto a mujeres que habían sido golpeadas, y se encontraban ensangrentadas amontonadas sobre otros cuerpos ensangrentados. Algunas incluso fueron obligadas a practicarle sexo oral a los policías (pueden parecer palabras demasiado malsonantes, sádicas tal vez, pero es que así ocurrieron los hechos).

Al llegar al penal, nadie pudo hablar con sus abogados y no fueron revisados adecuadamente por médicos, sino que directamente fueron encerrados.

Entre estas personas se encontraban los cinco extranjeros detenidos, de los cuales dos eran españolas María Sostres y Cristina Valls, dos chilenos Valentina Palma Novoa y Mario Alberto Aguirre Tomic, y la alemana Samantha Diezman. Además de ser detenidos de forma ilegal, golpeados, aterrorizados y sufrir abusos sexuales, fueron deportados de manera completamente ilegal.

Nunca imaginé que pudiese llegar a escribir palabras tan crueles y malsonantes como las que he escrito, pero a pesar de todo nunca podría transmitir la barbarie y el terror que padecieron estas personas inocentes. Para entender un poco mejor lo que sufrieron estas personas deberían leer el testimonio de la chilena Valentina Palma Novoa, sólo personas como ellas que sufrieron aquellas inhumanas agresiones podrían acercarnos un poco a lo que ella junto con el resto de las victimas sufrieron. El testimonio de Valentina puede encontrarse en Internet o en periódicos como “El Universal” de México, donde se publicó su testimonio el pasado 10 de mayo. Sólo así podrían hacerse una idea de la magnitud de la barbarie cometida por las fuerzas policiales de México. Es difícil imaginar que una persona por si sola sea capaz de actuar de una forma tan calculada, con unos objetivos tan claros para golpear, maltratar, torturar, aterrorizar y violar. Sin embargo todos los efectivos policiales actuaron de la misma forma. Estaban entrenados para ello. Todo estaba calculado con premeditación y alevosía. 

En declaraciones de tres policías estatales que aparecían en un video con la cara tapada y la voz distorsionada para no ser reconocidos declararon que las ordenes eran “llevarnos a la gente que pudiéramos, todo lo que se moviese”, también declararon “la orden siempre es tajante cuando vamos en servicios de estos, pegarle a la gente cuando no se encuentren los medios de comunicación. Y en este caso pues la orden fue pegarle a todo lo que se moviese”… “la orden era a todo lo que estaba allí, porque inclusive se detuvo a mucha gente que ni tenia nada que ver, algunas iban a trabajar, algunos estaban en sus bicicletas viendo nada más, también se les subió a los camiones a toda la gente que se encontraba en la calle y a la que sacamos de sus domicilios”… “en algunos domicilios se les apunto a las personas. Las señoras son las que más querían defender a sus esposos y a sus hijos, y en algunos domicilios si hubo disparos” y al referirse al policía estatal que asesino a Javier el niño de 14 años declararon “sacó el arma y disparó”. Las pruebas realizadas han demostrado que el disparo se produjo a menos de 60 centímetros del cuerpo del niño.

Mientras todo esto ocurría los malos medios de comunicación oficiales se encargaron de centrar toda la atención solamente en el preciso momento en el que algunos ciudadanos de San Salvador Atenco se defendían de los policías, imágenes difundidas para justificar la injustificable barbarie cometida.

Un niño de 14 años ha sido asesinado, hay más de 210 detenidos, personas desaparecidas, personas deportadas, personas torturadas y personas violadas. Todo ello llevado a cabo por la policía local, estatal y federal de México. La policía Local responde a la autoridad local de San Salvador Atenco, la policía estatal responde a la autoridad del gobierno del estado de México y la policía federal responde a la autoridad del gobierno presidido por Vicente Fox Quesada. La policía es sólo una herramienta del gobierno. Los culpables sabemos pues quienes son.

Culpables son todos aquellos que observan pasivamente sin hacer nada al respecto. Cuando existen países como este en los que no se respetan los derechos humanos de las personas. La obligación de los demás países es presionar para que estos países empiecen a respetar los derechos fundamentales de las personas, y no fomentar las relaciones con esos países. Bueno ese es mi modesto punto de vista.

A pesar de todo, al alzar la vista descubres que aunque a los que les corresponde hacer algo al respecto no lo hacen (porque al fin y al cabo todos los gobiernos acaban demostrando que son iguales), pues descubres que el pueblo es el pueblo. Y son ellos los que luchan y están ahí para defender y apoyar a sus ciudadanos. Desde el mismo día en el que fueron detenidos de forma ilegal estas inocentes personas se estableció un plantón frente al penal en el que se encuentran recluidos. En el que personas individuales, familiares, amigos y organizaciones permanecen y permanecerán hasta que salga el último preso político de San Salvador Atenco. Ha habido actos de solidaridad en 22 países de todo el mundo con los presos políticos de San Salvador Atenco. Los propios presos se han declarado en huelga de hambre. Es tarea de todos aportar nuestro granito de arena, no sólo para que los culpables paguen por lo que hicieron y se haga justicia, sino para que nunca más se repita en ningún punto de este planeta lo que sucedió en San Salvador Atenco. Alza tu voz para que la voz del pueblo rompa los muros que injustamente roban la libertad a los presos políticos. ¡Libertad para los presos políticos de San Salvador Atenco! Que aparezcan los desaparecidos, vivos se los llevaron y vivos los queremos.
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TLC, ALCA y militarización

Javier Hernández Alpízar
Informó El Universal: “Policías municipales de Santa Cruz Amilpas agredieron ayer a balazos en San Sebastián Tutla (Oaxaca) a profesores que participaban en la campaña de limpieza de propaganda electoral “… ¿Qué está pasando en México? ¿Son simples “excesos” tantas ocasiones en que la policía dispara contra huelguistas, manifestantes, obreros, campesinos, maestros, ? ¿O les dieron la orden de disparar?…
Acaban de hundir en el total descrédito al gobierno mexicano como violador de los derechos humanos con la brutal represión en Atenco, ante la cual grupos y personas de todo el mundo recuerdan los muertos en La Parota, Guerrero; en San Blas Atempa, Oaxaca; en Lázaro Cárdenas Michoacán; los de Pasta de Conchos, Coahuila; la salvaje represión en Guadalajara, Jalisco; la impunidad de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, feminicidios que se extienden por otros estados: Chiapas, Oaxaca, DF, Estado de México; los casos de escandalosa protección de pederastas: políticos, empresarios, clérigos, maestros. Las agresiones contra defensores de los derechos humanos que van del asesinato como a Digna Ochoa y a Griselda Tirado Evangelio a las amenazas de muerte como a Melanie y el Comité Cerezo, y no se diga la lista creciente de periodistas asesinados y los que son demandados por “calumnia” o “difamación”, con trampas como el fallido complot de violación contra Lydia Cacho. En resumen, México es un país donde se criminaliza a las víctimas y se protege a sus victimarios.
Ante le hacho de que el “voto útil” de 2000 llevó al poder a una cúpula panista neoliberal, infiltrada por el Yunque, corrupta, represiva, que usa el terror para intentar inducir el “voto del miedo”, normalmente nos quedamos en análisis de superficie, que propone algún voto útil contra otro voto útil y se queja de una elección de estado que pone en desventaja a quienes en el pasado organizaban las elecciones de estado.
Mientras la policía dispara contra quienes protestan en defensa de los más elementales derechos, el gobierno de los Estados Unidos militariza la frontera. Pero igualmente preocupante es la progresiva militarización en México: militarización de la policía, militarización de las zonas indígenas (como Zongolica), militarización de la frontera sur (so pretexto de la Mara Salvatrucha y el “narco”). Es el cumplimiento de acuerdos firmados por el gobierno mexicano a espaldas del pueblo mexicano para convertir a los militares y policías mexicanos, de facto, en una extensión local de la migra estadounidense y un cuerpo de “control de población” en defensa de los intereses de los Estados Unidos:
En La Parota, como en El Cajón, Nayarit, y otros lugares, para construir presas cuya electricidad servirá a la industria norteamericana en México; en Atenco, para “recuperar el control” de una zona a donde no renuncian todavía a “expropiar”, sea para revivir el proyectado y antes frustrado aeropuerto, o para tiendas Wal-Mart y negocios de ese tipo; en el Istmo de Tehuantepec, para asegurar el paso de las mercancías gringas y ahorrarse la ida hasta el Canal de Panamá; en Montes Azules y otras “reservas ecológicas” para asegurarle el control de la biomasa a la industria estadounidense…
Las leyes que ha venido aprobando la clase política apuntan a eso, la Ley Indígena Bartlett- Cevallos- Ortega a negar el derecho a los indígenas sobre sus territorios; la ley Monsanto, a asegurar que los transgénicos hagan de México su paraíso; la ley Televisa, privatizando el uso del aire como medio de transmisión de las ondas radioeléctricas. Lo acordado, como las privatizaciones (y la intervención de la PFP para reprimir a los estudiantes que se oponen a la privatización de la educación, por ejemplo), la conversión de las “fuerzas del orden” en garantes de los intereses gringos, explica por qué el “aterrizaje suave en la democracia” se dio hacia una derecha infiltrada (infestada) de fascistas, y por qué la política del gobierno aupado por el “voto útil” es tan abiertamente proBush y enemiga de todo gobierno latinoamericano que se oponga a los designios de USA: “Somos sus socios en la seguridad contra el terrorismo, sus aliados en la guerra contra las drogas y el crimen, en el impulso por la prosperidad económica. Trabajemos juntos como vecinos, como amigos”, expresó Vicente Fox, citado por La Jornada, el jueves 25.
No es un asunto ideológico, no es un atávico antiamericanismo. Es el avance de la subordinación de la elite mexicana a los intereses del grupo en el poder en los Estados Unidos. Con el TLC, Carlos Salinas de Gortari firmó la primera parte la anexión de México como invitado menor a un bloque hegemonizado por Washington. Luego de Zedillo, la consecuencia lógica fue llevar al poder al ala más derechista de la clase política mexicana: el PAN, el Yunque, el foxismo, y ahora el “felipismo”.
Nada casual es que el gobierno mexicano actúe como un consulado de Washington en México y un esquirol en América Latina contra la resistencia a Washington que representan en mayor o menor grado Cuba, Venezuela, Brasil y hoy Bolivia.
“Para Estados Unidos, más que para ningún otro país en este continente –escribe Juan Manuel Sandoval, investigador del INAH–, la dimensión geopolítica está intrínsecamente vinculada a la económica y a la comercial. De hecho, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue visto primeramente por la Casa Blanca como una cuestión geopolítica, de seguridad nacional, para asegurar un vecino estable en el sur. En esta perspectiva, el gobierno estadounidense ha venido desarrollando un mayor control no sólo económico sino político y militar en la frontera entre ambos países (la cual es clave en su estrategia regional de integración del TLCAN por localizarse ahí las principales industrias de punta y otros recursos estratégicos), bajo el pretexto de detener la inmigración indocumentada, el narcotráfico y el terrorismo. De esta manera han trasladado su frontera sur geopolítica al Istmo centroamericano, donde se aplican, para el control de la región que va desde Puebla hasta Panamá, medidas copiadas o MADE IN USA”.
Este control geopolítico de las regiones fronterizas de nuestro país –continúa Sandoval–, forma parte de la denominada nueva “Gran Estrategia” estadounidense, en la cual México es una “pieza vital” para el éxito o fracaso de esta estrategia sobre cooperación en materia de seguridad para todo el continente. Y es que a Estados Unidos le preocupa mantener el control sobre un vecino estable en el sur de su frontera, ya que de ello depende la posibilidad de extender su nuevo proyecto de seguridad a todo el hemisferio. De acuerdo con Michael Dziedzic, Coronel de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, y experto en cuestiones militares de México:
“Desde una perspectiva geopolítica, nuestra capacidad para desempeñar un papel preponderante en el escenario mundial resultaría muy afectada si surgieran disturbios graves al otro lado de nuestra frontera sur, y nuestra actual estrategia militar quedaría poco menos que trunca. Sin embargo, igualmente importantes son los resultados positivos que produciría una relación geopolítica estrecha entre Estados Unidos y México. No sólo facilitaría en gran medida la labor de abordar los asuntos mutuos de seguridad a lo largo de la frontera, sino que se lograrían grandes avances en la formación de un régimen de seguridad hemisférica”. (Sandoval, “ALCA y la nueva seguridad regional hemisférica”, en clientes.igo.com.mx/9631/articulos/red074.htm)
Que John Dimitri Negroponte, el operador de Reagan en la guerra contra la Nicaragua sandinista, embajador de Washington en México durante el sexenio de negociación del TLC, operador en la construcción de un Estado títere en el Irak invadido, sea hoy director de investigación nacional de los Estados Unidos y prepare “una Contra en gran escala” (Gastón Pardo, http://alainet.org/active/11529); que los asesores de la guerra sucia en Atenco, y en la campaña sucia para inflar a Calderón Hinojosa sean dos gringos: Dick Morris y Rob Allyn, como denunció Al Giordano en http://www.narconews.com/, son apenas la superficie de las turbias aguas, por debajo está la integración militar de México al comando Norte, bajo el mando de los Estados Unidos, como explica Sandoval: “algunas cosas se han avanzado en este proyecto de integración regional militar, bajo la hegemonía estadounidense, en el cual nuestro país -que era el más renuente a hacerlo- ha ido estrechando cada vez más sus relaciones militares con los estadounidenses, en lo que el Secretario de Defensa William Perry denominó como el “Tercer Vínculo” -la relación de seguridad-, dada la “cercanía” ya existente entre ambos países en política y economía. Durante la ceremonia que se le ofreció en el Campo Militar Número Uno el 23 de octubre de 1995, en la que participaron 200 jefes de alto rango y 10 mil soldados -y se le rindieron honores con 21 cañonazos-, Perry resaltó la importancia de la cooperación bilateral en materia de seguridad, porque en ese aspecto “nuestros destinos también están vinculados inextricablemente”. Y agregó: “el futuro que vislumbramos es el de nuevas generaciones de personal militar estadounidense y mexicano compartiendo sus experiencias, entrenamientos y objetivos en la lucha contra el narcotráfico.” Esta colaboración militar ha estado también enfocada a tratar de acabar con el llamado conflicto chiapaneco, el cual se inició con el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación nacional (EZLN) el 1º de enero de 1994.” (Sandoval, loc cit). 
Lo que estamos viendo es la salida militar a toda protesta (por legal, pacífica, electoral o humanitaria que sea) del pueblo en México, y como modelo deseado por Estados Unidos para toda Latinoamérica: “el reforzamiento de las zonas militares en el norte de México -y en general en todo el país- en la última década, responde, más que a una política de defensa del territorio nacional, a un mayor involucramiento de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico y contra el “terrorismo”, asumiendo así funciones de carácter más policiaco que militar y con una mayor vinculación a las Fuerzas Armadas estadounidenses en términos de capacitación, abastecimiento de armamento y adoctrinamiento –explica Sandoval–. Además de una mayor colaboración, como lo muestra la propuesta que “la Armada de México presentará ante la cancillería para ser abordada durante la Conferencia de Seguridad Hemisférica que se llevará a cabo en la ciudad de México en octubre próximo”, de acuerdo con el Secretario de Marina, Marco Antonio Peyrot, quien aseguró que la Armada está preparada para enfrentar cualquier escalada terrorista, agregando que “es para incrementar la capacidad de respuesta ante una contingencia de tal envergadura que se mantiene una estrecha relación con la Marina de Estados Unidos”.
En resumen, sintetiza Sandoval esta subordinación del gobierno de Fox a Bush: “el gobierno mexicano ya no ve con preocupación hacia el norte, del cual considera parte a nuestro país y, con ello, ha aceptado tácitamente entrar en la esfera geoestratégica y de seguridad nacional estadounidense, sentando las bases para que México sea el modelo a seguir en el proceso de integración de todos los países latinoamericanos y del Caribe (con excepción de Cuba) al Área de Libre Comercio de las Américas.”

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