Augusto César Sandino, inspirador y guía

(Por Roberto Pérez Betancourt)

Argenpress, AIN, 21 de febrero.- Este 21 de febrero se cumplen 73 años  del vil asesinato del nicaragüense Augusto César Sandino, desafiante de  los invasores norteamericanos hasta expulsarlos de su tierra amada. A  su ejemplar valentía se suma la claridad de sus ideas en la defensa de  la causa de los humildes, que lo convirtieron en inspirador y guía de  su pueblo.

El afán de luchar por un mundo más justo le nació a Sandino desde  pequeño, cuando conoció la angustia de arrastrar los pies descalzos y  llevar el estómago vacío por las montañas de su país, cargando un  jolongo que iría llenando con cada pepita del ‘rojito’ arrancada de los  cafetos, soñando con el premio de una sopa de frijoles al final de la  larga jornada.

Había nacido el 18 de mayo de 1895 en el poblado de Niquinohomo,  departamento de Masaya y a los 15 años de edad conoció de la invasión  de Estados Unidos para apoyar a elementos serviles que se apoderarían  del gobierno, y dos años después bebió en el ejemplo del patriota  Benjamín Zeledón, quien cayó combatiendo a los usurpadores.

Sandino viajaría por Centroamérica y México, donde su acervo cultural y  político se enriquecería con experiencias directas como jornalero en  plantaciones bananeras, minas, talleres fabriles y pozos petroleros,  mientras asistía a distancia al panorama de ocupación militar de su  tierra por parte de la soldadesca estadounidense.

El primero de junio de 1926 ya está en Nicaragua. El 26 de octubre se  alza en armas con algunos trabajadores del mineral de San Albino y se  incorpora a la causa constitucionalista. Los años siguientes serán de  incesante batallar para la formación de un ejército guerrillero, cuya  dotación principal sería el valor y el amor por la justicia para  enfrentar en desiguales batallas a los soldados del imperio.

‘General de hombres libres’ sería llamado Sandino, y su singular  ejemplo de rebeldía trascendería las fronteras de Nicaragua para  expandirse por Latinoamérica y el mundo.

En noviembre de 1932, Juan Bautista Sacasa es electo presidente de  Nicaragua. El primero de enero del año siguiente triunfa la causa  sandinista al retirarse los invasores norteamericanos. Sacasa asume la  presidencia y Anastasio Somoza García la jefatura de la Guardia  Nacional. Sandino viaja a Managua en febrero y firma un tratado de paz.  El escenario queda preparado para la traición.

El 21 de febrero de 1934, al bajar la loma de Tiscapa, después de una  cena con Sacasa, Sandino es capturado y posteriormente asesinado con  los generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor, por orden de  Somoza. Poco antes, su hermano Sócrates corrió la misma suerte. El  coronel Santos López, quien participaría posteriormente en la fundación  del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), logra escapar.

Años después, tras un largo período de lucha armada, el Frente  Sandinista derrocó a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle -hijo de  Somoza García-. Los guerrilleros entraron en la capital, Managua, el 19  de julio de 1979.

Se instauró en Nicaragua un régimen popular bajo la presidencia de  Daniel Ortega Saavedra, quien en sucesivos comicios retuvo la primera  magistratura para el FSLN, pero tuvo que enfrentar la oposición  constante de Estados Unidos, cuyos gobernantes reeditaron viejas  páginas intervencionistas mediante una guerra ilegal, propiciando armas  y financiando a los contrarrevolucionarios.

En esa confrontación de varios años se estima que perecieron unos 38  mil nicaragüenses y el país tuvo pérdidas económicas por 17 mil  millones de dólares. Bajo la encubierta injerencia norteamericana,  Nicaragua sufrió progresivamente un desgaste mayúsculo en todos los  órdenes, que benefició a la larga a los opositores, favorecidos con el  dinero de Washington. En 1990 el FSLN perdió las elecciones y cedió la  presidencia a Violeta Barrios de Chamorro.

Tras padecer 16 años de gobiernos neoliberales pro estadounidenses, en  los comicios de noviembre de 2006 el Frente, con su líder Daniel  Ortega, retornó a la primera magistratura de Nicaragua, donde debe  hacer frente y vencer una difícil situación socioeconómica, herencia de  los últimos regímenes padecidos.

En ese contexto, el ejemplo y las enseñanzas de César Augusto siguen  siendo faro inspirador para los revolucionarios nicaragüenses, quienes  no desmayan en su reiterado empeño de construir una sociedad justa y  soberana

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1 comentario

  1. HGFHGFHGF said,

    27 agosto, 2007 a 13:14 pm

    JHGJHGHGGIUYI IUYHIUYIUYIU YUCUMAJAMA…………


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