Banco Mundial y las paradojas de la izquierda

Banco Mundial y la paradojas de la izquierda.


por John Saxe-Fernández y Gian Carlo Delgado.
3 de Marzo de 2007.

Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM http://www.oid-ido.org/IMG/pdf/w1.pdf  Es notable en los grupos progresistas, tanto la fuerte permeabilidad de la versión “simplificada”, como la falta de información sobre la naturaleza real de instituciones tan centrales al funcionamiento del capitalismo, especialmente en su proyección de poder imperial hacia la periferia, como lo son el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). En Imperialismo Económico en México: las operaciones del BM en nuestro país (Arena. México, 2005) hemos mostrado que desde su concepción en Bretton Woods (1944), estas instituciones fueron pensadas, desde el Norte, como sustitutos del colonialismo formal de modo que, sin esos ropajes políticos, se pudiera mantener y extender el control, explotación y saqueo de los recursos naturales, los mercados y la fuerza de trabajo de Asía, África y América Latina. En virtualmente todos los sectores estratégicos de nuestros países están presentes esos organismos. Se les somete a su dinámica expoliadora y sus impactos económico-políticos, sociales y ambientales siguen siendo tan amplios como los observados en las administraciones de la época colonial, e incluso, en algunas áreas son más pronunciados. Esta tendencia se acentuó de manera notable como resultado de la crisis deudora de 1982, cuando se impuso un régimen acreedor a ultranza derivado del desvío masivo de la inversión pública a gastos no-productivos, fundamentalmente, en ese momento, hacia el servicio de la deuda. Se generaron así enormes boquetes presupuestales que estas instituciones se aseguraron cubrir con préstamos y fondos altamente condicionados. Con la complicidad y la complacencia de sus aliados de clase en el país, el proceso desemboca en una paulatina pero sistemática y creciente subordinación y desnacionalización del proceso de toma de decisiones domésticas en áreas cruciales, afectando de manera grave la economía popular, el interés público nacional (entendido como el interés de la mayoría de la población mexicana), la soberanía y la seguridad nacional. Se implanta entonces lo que se puede calificar como una guerra de clases a partir de la implementación de un vasto programa que incluye, de manera prominente, la desregulación, las privatizaciones, la apertura comercial unilateral, la reducción del gasto público, la liberación de precios a la par de la incautación de los salarios, entre otras cuestiones. De manera crónica, el esquema está diseñado para favorecer especialmente al alto empresariado doméstico e internacional, acentuando de manera espectacular la distribución regresiva del ingreso y el desempleo y con ello vulnerando la paz social y el futuro generacional. Esto, y más, es lo que en abstracto algunos llaman “neoliberalismo”, quienes al no identificar los actores, intereses e instituciones concretas involucradas, son presa fácil de la versión Disney que proyecta la imagen de que se trata de instituciones financieras “multilaterales” o “internacionales” dedicadas a fines nobles como “combatir la pobreza”. Ello podría explicar parcialmente la paradoja que se registra cuando testificamos que ciertos sectores de la izquierda establecen agendas comunes y/o vínculos profesionales con entes como el BM, al tiempo que se colocan en pie de lucha contra el “neoliberalismo”, el fraude electoral o la corrupción y en pro de la transparencia. La otra explicación sería que son propensos a la sobornización, tal y como ya se ha detectado públicamente en algunos casos. Todo indica que dejan en el baúl de los olvidos el hecho de que el ejecutivo de Estados Unidos (EUA) tiene gran preponderancia en la toma de decisiones del BM que opera bajo el principio de “un dólar un voto”. Tan es así, que es bien conocido que Washington y Europa históricamente se reparten las posiciones clave de control del BM y el FMI. Como lo ha mostrado Paul O’Neil (El precio de la lealtad. Taurus. Barcelona, 2004), ex-secretario del Tesoro de George W. Bush,
la Casa Blanca hace y deshace con esas instituciones. Las usa a su arbitrio, sea para implantar una veda de créditos a estados que suele categorizar como “delincuenciales” (rogue states), e.g. Venezuela; o bien para inducir la privatización de empresas o instituciones codiciadas por el alto capital, como las del sector energético, de transporte o el científico-tecnológico/educativo. Y es que vincularse al BM no es asunto menor. Se trata de una institución que no solamente tiene fuertes vínculos con los sectores monopólicos y oligopólicos cuyos intereses auspicia, sino que además los tiene también con el aparato de seguridad de EUA y su cambiante red de alianzas. Lo ilustra nítidamente la presidencia del ex-secretario de Defensa Robert McNamara, uno de los responsables de la guerra de Vietnam, hasta la de Paul Wolfowitz, ex-subsecretario de Defensa y actual presidente del BM, quien es uno de los principales exponentes del neo-conservadurismo estadounidense y arquitecto, junto a Ronald Rumsfeld, de la petroguerra que asola a la población iraquí y afgana en abierto rompimiento con los fundamentos del Derecho Internacional y de la normatividad derivada de los Juicios de Nuremberg.
Poder Judicial: Implicaciones y efectos de los condicionamientos del BMA pesar de tener un polvorín social a punto de estallar (e.g. Oaxaca, Chiapas) el BM y sus aliados de clase en México, insisten continuar en la misma dirección arriba descrita. Para ello ha sido imprescindible, como nunca antes, garantizar la continuidad transexenal, misma que, entre otros mecanismos, es delineada desde el BM a través de los Country Strategy Papers. Y es que el BM et al están concientes de la centralidad que adquirió desde 1996 el Poder Judicial. No es casual que en ese año se otorgara el derecho constitucional a
la Suprema Corte de Justicia de revisar las leyes electorales federales y estatales. Así, el Judicial se aseguró un rol esencial en la calificación de los procesos electorales y se perfiló como un potencial garante de la mencionada continuidad en las elecciones de 2006. No sorprende entonces encontrar ingentes esfuerzos del BM por la vía de “asesorías”, préstamos y fondos para la “modernización” precisamente del Judicial.
A través del State Judicial Modernization Supporting Access to Justice Project (Reporte No. 27946-MX. Washington, junio de 2004), el BM cubre específicamente el periodo transexenal al extenderse de 2005 a 2009 con un monto inicial de 37.5 millones de dólares y que no incluye recursos de otros donadores internacionales (véase más adelante). En el documento se nos informa que, “…el gobierno de Fox asignó una alta prioridad a las instituciones judiciales y pidió al BM su ayuda en una junta con Wolfensohn [entonces presidente del BM]”. El secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, interesado no sólo en la mencionada continuidad, sino también en la permanencia de la impunidad del sistema tras haber sido pieza clave en la multimillonaria transacción de compra-venta/desnacionalización de Banamex al avalar un precio formidablemente inflado de 12, 450 millones de dólares en comparación de su precio de privatización de 3, 000 millones de dólares (ya de por sí inflado 2.6 veces su valor en libros), precisó entonces al BM que, “…la reforma económica más importante que México necesita es la reforma judicial”. Debe aquí notarse que tal solicitud se realiza a poco más de dos años antes de las elecciones presidenciales, teniendo como objeto explícito el de subsumir al Judicial bajo los intereses del empresariado nacional e internacional como los articulados por el Consejo Coordinador Empresarial. El mecanismo operativo, indica el BM, se sustenta en una serie de programas de reforma, modernización, monitoreo y evaluación de las Cortes Estatales y ciertamente de
la Corte Federal. Interesa incidir, se puntualiza, en
la Presidencia del Supremo Tribunal de Justicia y en la reorganización de las Cortes Estatales, de su área de jurisdicción y de su personal con ayuda de actores como
la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia (CNTSJ) y
la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Otras entidades públicas, donadores internacionales (agencias de cooperación principalmente), ONG y entidades académicas son invitadas -y pagadas en su caso- para que realicen actividades de “adiestramiento” de personal y “monitoreo y evaluación”, entre otras. La intención: legitimar la “nueva” reestructuración y subordinación del Judicial, es decir de la revisión y monitoreo de cerca de los 6 mil jueces del país en todos sus rangos y funciones (magistrados, etc)! Banobras, entonces a cargo de Luis Pazos de
la Torre de conocida trayectoria ultra derechista, agrega el BM, “…ha decidido abrir una línea de crédito para asistir a los Estados en el fortalecimiento de las instituciones judiciales (Programa de Crédito). Éste ha tomado la dirección en el desarrollo de acuerdos para asistir las ramas judiciales en la mejora de su actuación”. Tal programa de crédito debe leerse correctamente como un programa clientelar de actores puntualmente reconocidos en el documento del BM como “gobernadores, jueces, la academia, empresarios, etcétera”. El Banobras, un ente que desde la década de 1980 gestiona los fondos del BM en el país, se perfila entonces como el caballo de Troya, desde el cual no sólo se influye políticamente y se genera el clientelismo, ahora hacia adentro del Judicial, sino que se induce a escenarios de gran corrupción o, como lo ha precisado el ex-jefe de economistas del BM, Joseph Stiglitz, de “sobornización”. Todo contradictoriamente bajo la cubierta de promover la eficiencia, la transparencia y la lucha contra la corrupción .
 

Texto completo en: http://www.oid-ido.org/IMG/pdf/w1.pdfPublicado por Gian Carlo Delgado en 4:51 PM 0 comentarios     Etiquetas: Banco Mundial

Soberanes y Bátiz, qué buena mancuerna harían…

Javier Hernández Alpízar

Este lunes 30 de abril, las redes de AMLO en Jalapa harán de nuevo un ejercicio de su gran capacidad de mirar para otro lado y hacer como que no pasa nada.
Son expertas en lucrar políticamente con el dolor ajeno, algo así como lo que ha venido haciendo la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra de Zongolica (CROISZ), con dirigentes tan preclaros como René Huerta Rodríguez, acusado por los familiares de Ernestina Ascencio de ser instrumento de la Segob calderonista (Abraham González Uyeda) para tratar de validar la versión oficial que defiende a los militares, y Julio Atenco Vidal, el que se ganara un hueso en el desaparecido Instituto Nacional Indigenista (INI) haciendo de esquirol “indígena” contra la marcha del Color de la Tierra en 2001. Ahora aparece el Partido de la Revolución Democrática (PRD), por medio de sus inefables diputadas, Maricela Contreras, presidenta de la Comisión de Equidad y Género, y Aliette Bautista, cuestionando el papel del de por sí cuestionable José Luis Soberanes.
Para eso votó el PRD contra la iniciativa de ley de la Cocopa y contra los acuerdos de San Andrés, para que los indígenas sigan quedando como “menores de edad”, como entidades de “interés social”, a merced del coyotaje político de grupos como la CROISZ y partidos como el PRD, hábiles para pescar a río revuelto.
¿Qué le cuestionan esencialmente a Soberanes? Le cuestionan ser una pieza del gobierno calderonista y los militares para imponer la versión oficial de que la señora Ernestina Ascencio no fue violada ni asesinada, sino que murió de anemia y de gastritis. Ciertamente, es cuestionable la triste actuación de Soberanes, en papel de lo que no es, pero se empeña en parecer: agente del Ministerio Público y abogado de oficio de los militares.
Pero saben, señores perredistas, pudo ser peor.  Sí, pudo haber sido peor, porque si el crimen contra Ernestina Ascencio hubiera sido cometido en la ciudad bajo el “gobierno de la Esperanza”, y con el expanista y neoperredista Bernardo Bátiz Velázquez como “procurador” de justicia, la investigación oficial y oficiosa también, como la de Soberanes, se habría encaminado a defender a los agresores y además habría acusado a la víctima. Habrían concluido y defendido contra viento y marea que la difunta “se suicidó”. Y los perredistas, sean las antedichas diputadas o sus redes de proselitismo electoral, harían lo que hicieron en los casos de Pável González y de Digna Ochoa y Plácido: callar, y mirar para otro lado.
Bernardo Bátiz Vázquez ha sido cuatro veces diputado federal, y, en 2000, “fue designado procurador general de Justicia del Distrito Federal por el presidente Vicente Fox, a propuesta del jefe de gobierno Andrés Manuel López Obrador.” (http://es.wikipedia.org/wiki/Bernardo_Bátiz)
Bajo su “procuración de justicia” hizo algo más que defender la versión oficial sobre los videoescándalos y sortear el affaire Ahumada–Rosario Robles– Bejarano –Imaz y demás bolsas de dinero filmadas.
El 19 de octubre de 2001 fue asesinada en la colonia Roma la abogada misanteca Digna Ochoa y Plácido. Ella había sido abogada de causas muy incómodas que involucraron como violadores de derechos humanos a policías judiciales (hoy llamados policías ministeriales) y a militares. Defendió no sólo a los campesinos ecologistas de Guerrero, Montiel y Cabrera, sino a estudiantes de la UNAM reprimidos por una conjunción del poder federal panista y el poder chilango perredista, a gente inocente acusada de pertenecer a grupos armados, a la gente más pobre. Podemos decir sin retórica que ella defendió a las víctimas de mal gobierno como habría defendido si aún viviera a los deudos de Ernestina Ascencio.
Digna Ochoa era espiada constantemente por inteligencia militar (ver el video de Canal Seis de Julio, donde ella videograbó a militares espías en una visita a Guerrero. No es casual que a dos camarógrafos de Canal Seis de Julio los golpearan policías del gobierno de la Esperanza el año pasado por filmar cómo la policía del gobierno del DF golpea a jóvenes). Había sido víctima constante de amenazas, de intentos de homicidio, de tortura e interrogatorio con todas las trazas de “investigación” militar, había tenido que irse al extranjero, y las líneas de investigación más claras para saber quién le metió dos balazos apuntaban, como en los casos de Pável González y de Ernestina Ascencio, a gente que ningún gobierno (del PAN, del PRI o del PRD) quiere incomodar.
La última infamia que cometieron contra Digna (al igual que con Ernestina Ascencio) fue mentir: Para Bernardo Bátiz, “Digna se suicidó” y fin de la discusión. (“Investigación de caso Digna concluyó hace un año: Bátiz”, El Universal, 19 de octubre de 2005) Aunque esa no fue su primera posición, ya que las primeras declaraciones de Bátiz al saberse de la muerte de Digna fueron que las hipótesis apuntaban sectores de Guerrero ligados a caciques y al Ejército (“Señalan pistas a militares y caciques: Bátiz”, El Universal 7 de noviembre de 2001). Luego de una serie de manifestaciones de comités por el esclarecimiento de los casos de Digna y Pável, colectivos estudiantiles y juveniles y simpatizantes del EZLN (manifestación reprimida con gases lacrimógenos por la policía del gobierno de la Esperanza) y de un intercambio epistolar con el Subcomandante Marcos a través de La Jornada, Bátiz dijo que el caso podría reabrirse “sólo si el Tribunal Colegiado concede el amparo a los familiares de la occisa” (“Caso Digna Ochoa podría reabrirse: Bátiz”, 9 de enero de 2005, Todito Noticias de, guácala, TV Azteca).
Pero los esfuerzos de los defensores de Digna por hacer peritajes independientes y por probar que es falsa la “hipótesis del suicidio” han sido en vano y la Procuraduría General de Justicia del gobierno de la Esperanza dio carpetazo al asunto.. Por cierto, a su abogado Leonel Rivero también lo han amenazado de muerte, con el mismo estilo de amenazas que recibía Digna, y los agresores siguen impunes.
Todavía el 5 de julio de 2005 publicó El Universal que “Prevé Bátiz que exhumación confirme suicidio de Digna Ochoa.” Y si bien, las pruebas periciales le ganaron a los deudos el amparo, la hipótesis con la que Bátiz y la procuraduría de justicia de la Esperanza se impusieron es suicidio, y fin de la discusión.
Por ello decimos que si el crimen contra Ernestina Ascencio incomodara, no al gobierno panista de Calderón, sino al gobierno perredista de la Esperanza, habrían concluido: “suicidio”. Como no es así, las diputadas perredistas, en vez de mirar para otro lado, se pegan a los deudos en busca de reflectores y de capital electorero.
Pável González González fue encontrado guindado de una cruz, en el Ajusco, con señales no sólo de homicidio, sino de tortura y violación. Esto ocurrió el 23 de abril de 2004. Sus asesinos lo sacaron de la Ciudad Universitaria (Pável era estudiante de la UNAM y de la ENAH, hacía dos carreras). Después del crimen, los colectivos de estudiantes de izquierda de la Facultad de Filosofía y Letras recibieron amenazas firmadas “por El Yunque”, quizá apócrifas, pero la intención de aterrorizarlos es evidente.
Al igual que en el caso de Digna, la explicación de “suicidio” es descabellada. Pero es así como lo explicó la PGJDF del gobierno de la Esperanza. Sin duda se quebraban la cabeza Bátiz y sus empleados: ¿Cómo explicar estos crímenes? “Suicidio”.
La impunidad para los grupos de ultraderecha que han cometido estos crímenes es tal, que a los hermanos Cerezo Contreras, presos de conciencia en Altiplano (Ex La Palma), cuando los meten a celda de castigo, los torturan y amenazan los celadores con: “¿por qué te quieres suicidar?”, “no te vayas a suicidar”. Alguno de ellos ha declarado en una carta que no se va a suicidar nunca, por si acaso… Porque con gente como los procuradores de justicia perredistas, izquierdista que aparece muerto es sinónimo seguro de “suicidio”.
Los familiares y los comités que han luchado por el esclarecimiento de los crímenes de Digna y Pável pidieron al EZLN que escribiera al respecto, y les mandaron los expedientes de sus casos. En respuesta, el EZLN mandó a Marcos a escribir una carta y fue hecha pública, así como la repuesta de Bernardo Bátiz.
Las investigaciones fueron más irregulares que las carreteras veracruzanas.
Una sola de las preguntas que le planteó a Bátiz el EZLN basta para mostrar que hay fondo: “¿Por qué la PGJDF que usted dirige se negó a recibir las pruebas de medicina forense, criminalística y química forense de los familiares, a pesar de que, según la Constitución, es un derecho de los familiares de la víctima el que aporten pruebas a la investigación? Un argumento de la PGJDF para no aceptar las pruebas de la coadyuvancia fue que el objeto de investigación se encontraba ampliamente probado por el solo hecho de haberse realizado la prueba pericial. Estas pruebas deben realizarse bajo ciertos requisitos científicos y metodológicos, lo que quiere decir que pueden ser ‘probadas’ varias veces, ¿por qué entonces cada peritaje aporta distintos resultados sobre los mismos indicios al realizar las mismas pruebas?”
Otra más, no pondremos demasiadas: “¿Por qué en los primeros dos peritajes no aparece ningún indicio que pudiera apuntar a la línea de investigación del suicidio? ¿Por qué aparece la hipótesis del suicidio hasta el tercer dictamen, el cual se realizó ocho meses después sólo con base en fotografías? ¿Cuál peritaje es el válido? ¿El que se hace observando el cadáver o el que se realiza con fotografías del cadáver?”
Nosotros tenemos un gran problema a explicar ¿Por qué el gobierno de la Esperanza se suicidó éticamente imponiendo las versiones oficiales de “suicidio” para Digna y Pável? Para mandar una señal a los de arriba: Que son un gobierno “políticamente correcto”, que no tocarían a los intocables. Porque creían que con AMLO eran elegibles por los sectores de la oligarquía que deciden allá arriba.
Pero allá arriba no los eligieron, por eso ahora Bátiz anda de gira como miembro de gabinete del gobierno inexistente de AMLO y viene a Jalapa, según podemos leer en un blog, al parecer, del perredista Atanasio García Durán, uno de los que capitaliza la movilización ciudadana tras el carisma del Peje.
El “maestro”, así lo anuncian, Bernardo Bátiz Vázquez, exprocurador de Justicia del Distrito Federal 2000 – 2006, y “secretario de justicia y seguridad” (ese es el membrete con el que lo condecoró AMLO) dará el lunes 30 de abril una conferencia “La transformación de las instituciones del estado en México”.
Como su formación es de abogado… Ya verán si alguien aguanta ese bodrio, además: ¿no dijo AMLO, su presidente del conferencista, que las instituciones en este país ya chiras pelas?
La plática es en el contexto del 30 aniversario de la Facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana y viene a sumarse a otras sesudas reflexiones, como las del invitado hace unos años por la Facultad de Historia, Dante Delgado Rannauro. Sí hay pejistas, en la academia, los hay.
La invitación en el blog de marras está firmada por el “Foro Permanente Heberto Castillo”, con el lema “ciudadanos libres trabajando por un Jalapa mejor con Atanasio García Durán.” (http://blogdeblogsmx.blogspot.com/2007/04/bernardo-btiz-el-30-de-abril-en-xalapa.html)
Vaya con la gran capacidad de los seguidores del Peje de mirar para otro lado y olvidarse de las víctimas. Les apuesto a que si a Soberanes lo bendice AMLO y lo hace parte de su gabinete (qué buena mancuerna haría con Bátiz), los seguidores lo “rescatarían” para la “izquierda”. Como a Muñoz Ledo, cuyas sesudas charlas se esfuerzan en transmitir los pejemedios por internet.

Cómo apoyar el proceso de paz en el País Vasco…

Lokarri, Red ciudadana por el acuerdo y la consulta
Lokarri, Akordioaren eta kontsultaren aldeko herritarren sarea
http://www.lokarri.org
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Iniciativa social para la convocatoria de una consulta popular 

El proceso hacia la paz se encuentra en un momento de indefinición y bloqueo. La falta de avances nos aboca a una vuelta al pasado de violencia, crispación, tensión y enfrentamiento. La mayoría de la sociedad apuesta por el fin de la violencia, el diálogo sin exclusiones y el acuerdo plural. Es el momento de que la sociedad se pronuncie de manera expresa y democrática sobre los principios que deben guiar nuestra convivencia mediante una consulta popular. La sociedad quiere tener la oportunidad y el derecho de decidir. 

Lokarri ha iniciado una recogida de 50.000 firmas ciudadanas que apoyen la presentación de una propuesta de convocatoria de una consulta popular ante el Parlamento Vasco y el Parlamento de Navarra. La solicitud se ejercerá mediante el Derecho de Petición, que permite que los ciudadanos y las organizaciones sociales puedan presentar propuestas ante las instituciones, teniendo éstas la obligación de tramitar y responder. 

Lokarri se compromete a acudir al Parlamento Vasco y al Parlamento de Navarra antes del 31 de octubre para solicitar formalmente la convocatoria de la consulta. Previamente tratará de buscar el mayor apoyo posible a esta propuesta por parte de los grupos parlamentarios. 



Otras formas de colaboración 



 • Necesitamos tu firma para apoyar la iniciativa. Puedes firmar aquí: http://www.lokarri.org/index.php/es/acerca-de-lokarri/campanas/iniciativa-social-para-la-convocatoria-de-una-consulta-popular

• También puedes colaborar con una aportación económica para costear la campaña. Información aquí: http://www.lokarri.org/index.php/es/participa/asociandote-a-lokarri

• Si quieres colaborar un poco más, puedes reunir las firmas de otras personas y enviárnoslas. Puedes bajar aquí el folleto en: http://www.lokarri.org/files/File/PDF/sinadurak-firmas.pdf

OJO: ¿Por qué estas empresas “encuestadoras” se interesan en la pena de muerte?

Apoyan 71% de mexicanos la pena de muerte: encuesta

El estudio, que forma parte de un sondeo aplicado en nueve países, señaló que 71% de los mexicanos están algo o muy a favor de la aplicación de la pena de muerte para aquellos encontrados culpables de asesinato, mientras que 26% se opone. De ese 71%, 34% dijo que está muy a favor y el 37% que algo a favor

El Universal
Viernes 27 de abril de 2007

MÉXICO (AP).-La mayoría de los mexicanos está en alguna medida en favor de la pena de muerte para los culpables de asesinato y considera que de aplicarse se reduciría el número de homicidios, reveló ayer una encuesta realizada por AP- Ipsos.
El estudio, que forma parte de un sondeo aplicado en nueve países, señaló que 71% de los mexicanos están algo o muy a favor de la aplicación de la pena de muerte para aquellos encontrados culpables de asesinato, mientras que 26% se opone. De ese 71%, 34% dijo que está muy a favor y el 37% que algo a favor.
Sin embargo, al preguntárseles qué castigo preferirían para un culpable de asesinato, sólo 46% de los mexicanos contestó que la pena de muerte. Un 43% dijo que cadena perpetua, 7% que una sentencia amplia en prisión y 4% dijo no estar seguro. El estudio también señaló que 60% consideró que si se aplicara en México la pena de muerte, los asesinatos se reducirían en 60%, mientras que para 25% se mantendrían igual y 7% opinó que aumentarían.
La encuesta en México se aplicó a mil 200 personas entre el 23 y el 25 de febrero. Pero también fue aplicada en Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur, Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y España.
En el caso de EU, 42% se mostró muy a favor de la pena de muerte, mientras que 27% se dijo algo a favor y 13% se manifestó totalmente en contra. En Gran Bretaña, 29% se mostró totalmente a favor de este castigo, y el mismo porcentaje se dijo totalmente en contra.
“Es mi forma de decir no a algo”, dijo Walter Bain, de 89 años, ex oficial de la Armada estadounidense que dijo preferir la pena de muerte a la prisión. “No me gusta la idea de que haya gente que camina por la calle y asesina a alguien a sangre fría simplemente por capricho”.
En el sondeo también se preguntó qué pena debería recibir Osama bin Laden, líder del grupo terrorista Al-Qaeda, si es capturado. Los resultados revelaron fuertes diferencias entre las opiniones estadounidenses y las de muchos de sus aliados, a excepción de México, donde los encuestados mostraron sentimientos similares a los de EU.
Un 62% de estadounidenses se mostró a favor de que Bin Laden reciba la pena capital; en México, el porcentaje fue de 55. En cambio, en Inglaterra, sólo 40% pidió para el líder terrorista la pena de muerte y, en Francia, 38%. La mayor parte de los europeos se inclinó por que Bin Laden sea condenado a cadena perpetua, sin posibilidad de salir libre.
Como dato curioso, más de una tercera parte de los estadounidenses que dijeron preferir la cadena perpetua para asesinos convictos se mostraron a favor de que Bin Laden sea ejecutado. Tal es el caso de Tieara Causell, quien opinó que los homicidas comunes deben ser encarcelados. Pero el caso de Osama, señaló, es diferente. “Él está actuando como resultado de un odio puro. Lo que él hizo es horrible, y creo que debe morir”.
México abolió formalmente los últimos vestigios de la pena de muerte en 2005, que se encontraban en el ámbito militar, aunque en el país no se ha ejecutado a nadie desde 1961.
El partido gobernante Acción Nacional (PAN) está completamente en contra de la pena de muerte y la Suprema Corte ha resuelto que no se puede extraditar a ningún sospechoso a algún país donde podría enfrentar la pena capital.

Derechos humanos e impunidad

Pablo Trejo

http://www.rumbodemexico.com.mx/macnews-core00000/notes/?id=42621

El 22 de diciembre 1997, en Chenalhó Chiapas, ocurrió uno de los actos más atroces que registra la historia contemporánea: mientras participaban de una misa, decenas de pobladores indígenas de esa comunidad, agrupados en la organización “Las Abejas”, fueron masacrados por integrantes del grupo paramilitar “Paz y Justicia”. Al paso del tiempo fueron procesados y sentenciados algunos miembros de “Paz y Justicia” y policías involucrados en los hechos, pero nunca se procesó a políticos y mandos policíacos que patrocinaron y armaron al grupo paramilitar, la justicia sólo alcanzó a los ejecutores, pero no tocó a quienes, desde las más altas esferas del gobierno de Chiapas, usaron a ese y otros grupos paramilitares para reprimir al EZLN y a grupos de la sociedad civil que disentían del gobierno chiapaneco.

El 7 de junio de 1998, en la comunidad de El Charco, municipio de Ayutla de los Libres, sucedió otra masacre en contra de campesinos indígenas en la que participó un contingente del ejército mexicano. Las distintas versiones de los hechos, entre ellas la de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, apuntan a que la acción del ejército fue irregular y violatoria de los derechos humanos, pero hasta la fecha las únicas personas procesadas han sido las víctimas acusadas de pertenecer a un grupo guerrillero y de actos de rebelión, pero en ningún momento se ha investigado a los mandos del ejército que ordenaron la masacre.

Algo similar ocurrió en el caso de Atenco, donde la CNDH, en su informe, documentó una serie de actos graves de represión en contra de la población civil, al margen de la ley y violatorios de los derechos humanos, estos actos incluyen robos; hostigamiento sexual; violaciones y asesinatos, todos ellos cometidos por la policía del Estado de México. Hasta el momento, los procesos judiciales sólo han alcanzado a policías rasos, y en ningún caso a mandos medios o superiores, y menos a los funcionarios del gobierno del estado. Más que una acción para restablecer el orden, se trató de una operación de castigo y venganza en contra de disidentes.

Otro caso más toca nuestra atención y es la muerte de la indígena Ernestina Ascencio, esta vez porque la actuación parcial de la CNDH ha despertado más dudas y sospechas en torno a un caso que desde sus orígenes estuvo plagado de abuso de poder y contradicciones entre la Comisión y la Procuraduría del estado de Veracruz.

Sobre este caso en particular, la actuación del ombudsman nacional, José Luis Soberanes, ha sido duramente criticada, sobretodo por la manera tendenciosa e imprudente con la que se ha manejado la investigación y el papel que ha asumido en la defensa de los derechos humanos de las víctimas.

Amigo lector, el problema de la impunidad en nuestro país es grave, no sólo porque los culpables de los casos que acabo de mencionar siguen libres sin pagar sus cuentas pendientes con la sociedad, sino porque esto permite que se sigan cometiendo los mismos actos por parte de autoridades y fuerzas policiales, sabiendo que al final de cuentas, sólo llegarán a ser procesados los policías de bajo rango, o los ejecutores materiales, pero en ningún caso los altos mandos o los funcionarios de gobierno.

Por ello, en la actual coyuntura es por demás importante la posición que ha asumido el titular de la CNDH, José Luis Soberanes, en torno de los hechos de Zongolica; no se trata de ver este caso como una confrontación con las instituciones que se han visto involucradas en el caso, sino como una oportunidad para hacer justicia y acabar con la impunidad.

*Diputado Secretario de la Comisión de Vigilancia de la Auditoria Superior de la Federación.

LX Legislatura.

En busca del arca de Noé

Leonardo Boff
2007-04-27

El memorándum del encuentro Bush- Lula, en marzo, acerca de la producción de etanol y de biocombustibles no deja de causar preocupaciones en los medios del pensamiento ecológico. El Informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) dejó claro que la Tierra está buscando aceleradamente un nuevo equilibrio con el aumento de su temperatura, lo que puede provocar un verdadero trastorno en los climas mundiales, una devastación de la biodiversidad y el riesgo de desaparición de millares y millares de seres humanos. Esta situación alarmante está suscitando nuevas responsabilidades en los gobiernos del mundo entero, tratando de encontrar adaptaciones y estrategias para aminorar los efectos nocivos. Por todas partes se oyen voces que hablan de la urgencia de una central mundial de poderes para hacer frente colectivamente a los problemas mundiales, y también de la necesidad de una revolución real en los modos de producción y de consumo. De lo contrario, podremos experimentar todavía en este siglo el mismo destino que los dinosaurios. Después de reinar soberanos durante 133 millones de años sobre el planeta, desaparecieron hace 65 millones de años, incapaces de adaptarse al nuevo estado de la Tierra provocado por la caída de un inmenso meteorito rasante, probablemente en el Caribe.
En el memorándum Bush- Lula se busca una alternativa al modelo energético dominante, pero no una alternativa al tipo de sociedad, que sea menos energívora y más respetuosa para con la Tierra. Lo que ambos buscan es un arca de Noé que pueda salvar el sistema imperante. Ahora cabe preguntar: ¿Puede y merece ser salvado este sistema? ¿No es él quien, con su voracidad para explotar de forma ilimitada todos los recursos de la naturaleza, es el principal responsable del calentamiento planetario? Sobre esto el IPCC no dice ni una palabra. Cálculos minuciosos revelaron que el sistema dominante y mundializado, movido a base de petróleo y con una economía de competición y no de cooperación, sólo funciona satisfactoriamente para apenas 1.600 millones de personas. Y sucede que somos cerca de 6.500 millones. ¿Qué pasa con los demás? Edward Wilson, el gran especialista de la biodiversidad, en El futuro de la vida, dejó claro que si quisiéramos universalizar el bienestar de los países industrializados, deberíamos contar con otros tres planetas Tierra iguales a ésta. Nuestro modo de vivir no es, pues, sostenible. Ahora, con los cambios climáticos, ha llegado a su fin, en el doble sentido de fin: realizó sus potencialidades (fin como objetivo alcanzado) y también llega a su fin (fin como muerte), condenado a desaparecer.
Por lo tanto, lo que está en juego no es una alternativa al modelo energético, sino una alternativa al modelo de producción y consumo, en una palabra, una alternativa de civilización. ¿De qué sirve rediseñar todo el mapa productivo brasilero para mantener el viejo sistema, si éste ya tiene los días contados? Sobre este punto el memorándum Bush- Lula no hace siquiera una sola alusión.
Los que están llamados a formular alternativas al sistema no son tanto los técnicos y los economistas, sino los pensadores que proceden de las ciencias de la vida y de la Tierra, portadores de un nuevo sueño capaz de construir un arca de Noé que incluya realmente a todos y no sólo a algunos. El reloj corre en contra nuestra. Sería deseable que en el gobierno Lula hubiese, como hay en otros países, una central para pensar esta crisis sistémica y sus posibles salidas salvadoras. Junto con tantos amantes de la Tierra, aquí dejamos este desafío.
 
 

Los Negocios Sucios de la Energía Limpia

Por: Carlos Beas Torres
 
Como animales de presa, día a día en los últimos once años, los especuladores inmobiliarios han acosado, engañado, seducido, corrompido e incluso amenazado a los ejidatarios y comuneros de diferentes pueblos del Istmo de Tehuantepec, todo con el fin de “ convencerlos” para que arrienden sus tierras, las cuales serán utilizadas para establecer un gigantesco Parque eoloeléctrico.
 
Estos agentes trabajan para Maderas y Granos de La Laguna, Aerogeneradores de México, Preneal  todas ellas pequeñas empresas de especulación inmobiliaria, cuyos propietarios son  prestanombres de funcionarios públicos ligados al Gobierno, la Secretaría de Energía o a la Comisión Federal de Electricidad, quienes por supuesto poseen información privilegiada sobre las inversiones autorizadas y los programas que serán licitados. Y además, dos de estas empresas: Vientos del Istmo y Eoliatec ya han recibido permiso de autoabastecimiento para generar energía.
 
En un primer momento, estos corredores de tierras  tratan de apartar  las tierras, por el cual pagan a los campesinos unos 100 pesos al año por hectárea. Con esa pequeña cantidad comprometen al dueño de la tierra, para que no negocie con algún otro especulador, para ello les hablan  bonito, les ofrecen de todo y resulta que cuando llega el momento de la contratación definitiva llevan de manera individual  a los ejidatarios ante un notario público donde los hacen firmar un contrato  de arrendamiento, que es verdaderamente leonino, del cual los dueños de la tierra no reciben copia y donde hay clausulados especiales señalados como anexos los cuales contienen una gran cantidad de restricciones, llegando incluso al caso de que el ejidatario tiene que pedir permiso con 30 días de anticipación para ingresar a “sus” tierras.
 
Textualmente un contrato  dice lo siguiente: el empresario podrá ” enajenar, arrendar u otorgar la posesión de cualquier manera legal, dar en usufructo y/o gravar a cualquier persona ya parcial o totalmente sus derechos de usufructo previstos en este contrato sin que para ello requiera del consentimiento del ejidatario”, ” podrá ceder a cualquier persona ya parcial o totalmente sus derechos u obligaciones derivados del presente trato…”
 
Estos contratos de arrendamiento tienen por lo general un término de 30 años y son un verdadero despojo pues incluso hay cláusulas que señalan que si muere el titular de los derechos agrarios, estos son cedidos a la empresa inmobiliaria.
 
La empresa inmobiliaria una vez siendo la titular del derecho sobre la tierra, hace una negociación directa con la CFE, siendo la cantidad que recibe, tres o cuatro veces mayor que la que percibe el dueño de la tierra. En el caso del Parque eoloeléctrico La Venta II, los dueños de la tierra han firmado convenios donde  reciben el 9% de lo que recibe un dueño de la tierra en Norteamérica y Europa.
 
Ahora bien cuando los ejidatarios se resisten a arrendar o a apartar sus tierras, entran en acción los operadores de los caciques locales, los cuales intimidan y amenazan a los campesinos o los desaniman diciéndoles, “de tu tierra ya no sacas ni para comer” . Y más aun cuando el Presidente del Comisariado Ejidal de La Venta se opuso al despojo, entró en acción la policía ministerial que le informo que se había obsequiado una orden de aprehensión en su contra por quién sabe que delitos. Rafael Solórzano Ordaz entonces renunció a su cargo.
 
Sin embargo este latrocinio se ha extendido y adquiere la dimensión de un megafraude en ejidos de Puebla y Veracruz. El caso de Inek Viento es extremo, en la zona de la pequeña ciudad de Perote,  hay ahora un verdadero escándalo, pues en el ejido de Totalco el apoderado de Inek de nombre Ralph Wegner engaño a los ejidatarios diciéndoles que pagaría 1,000 euros por renta de una hectárea y resulta que a la hora de firmar el contrato se convirtió en el pago de 14,000 pesos por 2, 659 has.. Es decir que le corresponde 68 pesos a cada uno de los 484 ejidatarios. El contrato suscrito es por 10 años. y al término de la firma de este despojo perdón del contrato el ciudadano alemán Sr. Wegner le regalo una paleta de dulce a cada ejidatario.
 
Algo turbio se esta cocinando con las llamadas energías limpias o energías alternativas. Un gigantesco despojo de tierras de propiedad social tiene lugar en estos momentos en diferentes regiones del centro y el sur del país y como es comprensible hasta ahora el Gobierno mexicano se ha negado a brindar información veraz y a realizar una consulta informada con la población impactada por estos negocios. Y los motivos de esta negativa son claros, ya que los funcionarios de Gobierno están asociados a las corporaciones europeas y norteamericanas ligadas a este sucio y rentable negocio.
 
El Plan Puebla-Panamá no esta muerto, nunca lo ha estado.
carlos_beas@yahoo.com.mx

Guatemala: Vecinos votan en contra de la hidroeléctrica Xalalá

Por Lorena Álvarez /el Periódico

Recibido por Prensa Indígena de Amílcar Castañeda, corresponsal de Prensa Indígena, El  Periódico. Guatemala, 24 de abril.- En consulta popular rechazaron el  proyecto por temor a un desplazamiento. Alrededor de 18 mil vecinos de  122 comunidades de Ixcan votaron el domingo en contra de la  construcción de la hidroeléctrica Xalalá sobre el río Chixoy.

La consulta popular en este municipio de Quiché es la última respuesta  negativa a un proyecto hidroeléctrico, por temor a que su construcción  cause un desastre ecológico, una inundación que pueda afectar sus  cultivos y la posibilidad de ser desplazados. Marcos Ramírez, alcalde  de Ixcán, dijo que no aceptan el proyecto de construcción de Xalalá,  una gran hidroeléctrica que generaría 180 megavatios, por la forma en  que ha sido planteado.

En ciernes está la construcción de una fábrica de cemento en San Juan  Sacatepéquez, por Cementos Progreso que invertirá US$350 millones en el  proyecto, la cual esta pendiente de una consulta popular que se pospuso  por falta de fondos para realizarla. Carlos Zúñiga, presidente del  CACIF, dijo que es incomprensible la oposición a proyectos que  generarían mayor dinamismo en las economías locales; oponerse es estar  en contra del desarrollo.

http://www.elperiodico.com.gt/es/20070424/actualidad/38931/

La estructura fundamental de la explotación

Xavier Gracia
Rebelión

“La producción capitalista sólo desarrolla, por tanto, la técnica y la combinación del proceso social de producción al tiempo que socava las fuentes originarias de toda riqueza: la tierra y el trabajador”
Marx

En el plano de la teoría las primeras incursiones siempre tienen un carácter provisional. En su calidad de breve introducción a la teoría del valor trabajo, necesariamente tendremos que hacer abstracción de numerosos fenómenos y niveles de análisis que modifican y alteran las múltiples formas en las que se manifiesta la ley del valor. Además, no podemos sino manifestar que la realidad, en sus determinaciones concretas, siempre se revela más rica y compleja que cualquier cuerpo de conocimiento.
Al analizar el ingreso y el consumo de las clases dominantes en las formaciones sociales precapitalistas, como en las sociedades esclavistas o feudales, uno no tiene que recurrir a la especulación ni hace falta ser una gran lumbrera. La explotación del trabajo es transparente y las formas que adquieren los mecanismos de apropiación del producto del trabajo no requieren grandes construcciones teóricas. No existe la necesidad de sustentar el conocimiento en una ciencia como la economía política para desenmarañar el conjunto de mecanismos que permiten a las clases dominantes la apropiación de una parte nada despreciable de los frutos del trabajo.
Sin embargo, bajo el capitalismo, entender las relaciones que los hombres establecen en la producción e intercambio de sus bienes y los mecanismos distributivos que determinan su participación en el fondo social de consumo es una tarea ardua y compleja. No se puede resolver directamente a través de la experimentación. Se necesita un conjunto de leyes y generalizaciones que permitan abrirnos paso a través de la enorme colección de fenómenos y manifestaciones aparentemente contradictorias que se nos presentan bajo las relaciones capitalistas de producción e intercambio.
La pregunta que tenemos que resolver es cómo se intercambian los frutos del trabajo en una sociedad en la que la producción está conformada por la acción independiente de millones de unidades privadas que producen sin ningún tipo de coordinación ni regulación. Cómo, bajo las leyes del intercambio mercantil, es posible que una parte de la población que posee la propiedad privada de los medios necesarios para llevar a cabo cualquier proceso de producción pueda apropiarse sin esfuerzo productivo alguno de la parte del león en el fondo social de consumo. Para ello deberemos entender los mecanismos que operan a las espaldas de las unidades productivas independientes que regulan la distribución del trabajo social entre las diferentes ramas y sectores de la producción y que tienen que ser extremadamente sensibles a las formas y evolución de la productividad del trabajo.

Centralidad del trabajo.

Dentro del esquema de la teoría del valor trabajo la actividad productiva del hombre ocupa un lugar central. El trabajo, entendido en sentido amplio, es la actividad consciente y a su vez social que surge de la capacidad de comunicación e interacción entre los miembros del género humano. Constituye, además, la forma mediante la cual el hombre actúa sobre su medio natural y social con el objetivo de dotarse de forma permanente de los bienes y servicios necesarios para la vida en sociedad. Por lo tanto, el trabajo se conforma como condición de existencia del ser humano en su metabolismo con la naturaleza y con los miembros de su misma especie.
A pesar de la enorme evolución de los órganos especializados del hombre, como la mano de pulgar libre y el sistema nervioso desarrollado, el ser humano no es capaz de procurarse directamente con sus manos el alimento y los bienes que necesita para su propia subsistencia. Sin embargo si que puede proyectar, producir y utilizar instrumentos de trabajo y, gracias al desarrollo del lenguaje, bosquejar una organización social que asegura la supervivencia del género humano como un organismo social. El trabajo, la organización social, el lenguaje y la conciencia son las características propias del hombre y es importante resaltar la capacidad de autoproducción del ser humano a través del trabajo y la vida en sociedad. El hombre tiene que cubrir sus necesidades básicas por medio del trabajo. Sin embargo, estas necesidades son satisfechas socialmente, es decir, no por una actividad puramente fisiológica e individual del hombre en “lucha” contra las fuerzas de la naturaleza, sino por una actividad que resulta de las relaciones mutuas establecidas entre los miembros de un grupo humano.
Históricamente, con el desarrollo de nuevos inventos, y gracias al saber acumulado por la experiencia y el conocimiento científico ha sido posible incrementar la producción de los alimentos y bienes necesarios, reduciendo al mismo tiempo, el esfuerzo físico que tenían que realizar los productores. Son las primeras manifestaciones del incremento de la productividad del trabajo. De este modo, al lado del producto necesario para la supervivencia de la comunidad se va constituyendo un excedente constante, una primera forma de sobreproducto social. La capacidad para producir este excedente es la base objetiva que hace posible el desarrollo de las primeras formas complejas en la división social del trabajo, la separación del artesanado de la agricultura, de la ciudad y el campo, pero es también el fundamento para la división de la sociedad en clases. “En una época en que dos manos no pueden producir más de lo que consume una boca no existen las bases económicas para la división en clases de la sociedad”. Mientras la sociedad es demasiado pobre y la productividad del trabajo no permite la constitución de un excedente constante, la desigualdad social apenas puede desarrollarse. Únicamente cuando la productividad del trabajo alcanza un determinado nivel se hace posible la constitución de un amplio sobreproducto permanente. De este modo, se crean las bases económicas y sociales que posibilitan que una parte de la sociedad pueda desligarse del proceso directo de producción.
Dada la complejidad de las necesidades devenidas y las características materiales del proceso productivo el hombre no puede producir directamente con sus manos y tiene que dotarse de herramientas. Es por ello que en todo proceso de producción se establecen un determinado tipo de relaciones entre los agentes y los medios necesarios para poder llevar a cabo el proceso productivo. Relaciones que, determinadas históricamente, están ligadas a las características socio-técnicas del proceso de trabajo: división técnica del trabajo, tipo de cooperación, características técnicas del medio de trabajo y moldeadas a su vez por las diversas formas que adquieren las relaciones antagonistas de clase.
En una primera aproximación es preciso entender el proceso de trabajo como la unión conflictiva entre dos tipos de relaciones. En primer lugar, las relaciones técnicas de producción son las formas de control o dominio que los miembros que intervienen en el acto productivo ejercen sobre los medios de trabajo en particular y que devienen de las características sociohistóricas del proceso técnico de la producción. Estas relaciones están determinadas por el nivel tecnológico, la profundidad de la división social del trabajo, las características científico-técnicas del proceso productivo, el conflicto entre el capital y el trabajo, etc. Es necesario huir de las concepciones que tratan de ver el desarrollo histórico de la producción como un desarrollo tecnológico lineal que puede ser refrenado o incentivado por factores sociales externos. Para nosotros, el desarrollo tecnológico es también un proceso socio-técnico que está constituido socialmente sobre la base del antagonismo entre el capital y el trabajo. Por lo tanto, la superación del capitalismo es, a su vez, la superación histórica del proceso de trabajo y de las formas de organización del mismo que han sido moldeadas por el capital.
En segundo lugar, y asumiendo que los medios de producción son las condiciones materiales de toda producción y que sin estos medios no se puede llevar a cabo proceso productivo alguno, podemos entender que aquella parte de la sociedad que logra su control o propiedad puede obligar a quienes no los poseen a someterse a las condiciones de trabajo que ellos fijen. Por lo tanto, las relaciones históricamente condicionadas que los hombres establecen en la producción en torno a la propiedad (o no) de los medios de producción constituyen el conjunto de relaciones sociales de producción.
Así, mientras el eje de las relaciones técnicas de producción va del hombre hacia las cosas, hacia su relación con los productos de la naturaleza y de las formas de organización del trabajo. Las relaciones sociales de producción tienen su centro de gravedad en las relaciones de producción y distribución que los hombres establecen entre ellos a través de la propiedad de las condiciones de trabajo.
En resumen, las relaciones de producción están constituidas por las relaciones técnicas de producción o “relaciones del hombre con la naturaleza” y las relaciones sociales de producción o “relaciones de los hombres entre sí a través de los medios de producción”. Por lo tanto es importante entender que todo proceso de producción no sólo reproduce las condiciones materiales o técnicas para su continuidad, sino que también produce y reproduce sus condiciones sociales de producción.
Siguiendo a Harnecker podemos diferenciar dos tipos fundamentales de relaciones de producción: la relación explotador/explotado y las relaciones de colaboración recíproca. En todo modo de producción en que existen relaciones de explotación por las que una parte de la sociedad se apropia de los frutos del trabajo ajeno se presentan dos grupos sociales antagónicos: los explotadores y los explotados: esclavos y amos, siervos y señores feudales, asalariados y capitalistas. Por ello, las sociedades basadas en relaciones de explotación son sociedades divididas en clases sociales. ¿Qué entendemos por clases sociales? Pues bien, para empezar, podemos aprovechar la definición que Lenin escribió en 1919 y que sostiene:

“Las clases son grandes grupos de personas que se diferencian unas de otras por el lugar que ocupan en un sistema de producción social e históricamente determinado, por su relación (en la mayoría de los casos fijada y formulada en la ley) con los medios de producción, por su papel en la organización social del trabajo y, en consecuencia, por la magnitud de la parte de riqueza social de que disponen y el modo en que la obtienen. Las clases son grupos de personas, unos de los cuales puede apropiarse el trabajo de otro en virtud de los diferentes lugares que ocupan en un sistema de economía social determinado”.

Por lo tanto, y desde nuestra perspectiva, el objeto de análisis de la economía política, aún sin olvidar el vínculo irrompible que surge entre las relaciones de producción y el proceso técnico-material, es la formación social específica que es el capitalismo, entendida como la totalidad de las relaciones de producción y distribución que constituyen su estructura económico-social.

El capital

Es norma en la economía ortodoxa definir el capital como el conjunto de los medios de producción necesarios para llevar a cabo el acto de producción haciendo abstracción de cualquier consideración social. Se identifican con el capital aquellos medios de trabajo que son imprescindibles en cualquier acto productivo, independientemente de su corteza social, con el objeto de dotar lo que es una relación social de producción, históricamente devenida, con las propiedades mismas de los requisitos de la producción. Se identifican directamente y sin distinción las relaciones técnicas y las relaciones sociales cómo si fueran inevitablemente una sola relación. Como si el proceso de producción material únicamente se pudiera llevar a cabo bajo las relaciones de producción capitalista porque se han identificado las condiciones objetivas del proceso de producción con su envoltura social.
Marx se encargó, en numerosas ocasiones, de señalar: “que el capital no es ninguna cosa, es una determinada relación social de producción, perteneciente a una determinada formación social histórica que se representa en una cosa y le presta un carácter social específico”. Por lo tanto, no es posible reducir el capital a una suma de medios de producción producidos. Falta un elemento fundamental para que las fábricas, la maquinaria y las materias primas puedan funcionar como capital. Se trata de la apropiación monopólica y coactiva e históricamente devenida que una parte de la sociedad ejerce sobre los medios de trabajo necesarios para la producción bajo el rubro de la propiedad.
La propiedad privada, y más exactamente la propiedad privada de los medios de producción, es la convención social, mutuamente aceptada por la asimilación ideológica o coactivamente impuesta por la violencia de la fuerza y la necesidad que, históricamente devenida, permite la apropiación privada del excedente social producido por la clase asalariada bajo relaciones capitalistas de producción La propiedad privada es el primer gran monopolio del que los (neo)liberales nunca hablan.
Para que los medios de producción, producidos por los obreros no lo olvidemos, puedan aparecer bajo la rúbrica de la propiedad es necesario que los productos del propio trabajo se escindan de la fuerza de trabajo y se opongan al trabajador como una fuerza hostil: “los productos de los obreros, convertidos en poderes autónomos, los productos como dominadores y compradores de sus productores”. Precisamente, esta concepción del capital como una relación social, históricamente determinada, señala una diferencia fundamental con la concepción ortodoxa sobre cuál es el objeto y los fines de la ciencia económica.

La mercancía

Bajo el capitalismo toda la riqueza social se nos presenta bajo la forma de mercancías sin embargo esto no siempre ha sido así. Hemos visto que toda sociedad tiene necesariamente que producir bienes útiles que le permitan satisfacer sus necesidades. Aunque siempre se han producido bienes útiles no siempre se han producido mercancías. Sólo aquellas economías con una fuerte división del trabajo, basadas en unidades privadas e independientes de producción e intercambio, desarrollan en profundidad los rasgos propios de la sociedad mercantil en los que las formas de regulación y distribución del trabajo se efectúa a través de los mecanismos del mercado.
Por ello es necesario distinguir un producto del trabajo de una mercancía. Un producto es el resultado del trabajo para la satisfacción propia o ajena sin la obtención de un equivalente por medio del intercambio en el mercado. Las lechugas que produzca una familia campesina para su propio consumo no tendría la consideración de mercancía en la medida en que no se han producido para el mercado y el objetivo de su producción no es el intercambio sino la satisfacción directa de las necesidades de los productores. La mercancía tiene una relación directa con la fragmentación de la propiedad privada de las unidades de producción y es en su salto de una unidad a otra donde el producto del trabajo se trasmuta en mercancía. Así, aquellos frutos del trabajo que se relacionan dentro de una misma unidad productiva no se convierten todavía en mercancías. Pensemos por un momento en las piezas que van pasando de un taller a otro en el interior de una misma fábrica. Dentro del mismo centro productivo las diferentes actividades no se intercambian como mercancías. Su conversión aparece entre los intersticios de la propiedad privada y por ello entendemos la mercancía como la forma social que adopta el producto del trabajo al intercambiarse entre unidades privadas de producción o consumo.
Esto quiere decir que la producción de bienes necesarios o productos bajo la forma social de la mercancía tiene un origen histórico que surge del desarrollo de las fuerzas productivas[1] y de la posterior aparición de la propiedad privada de los medios de producción. Precisamente, una de las características fundamentales del modo de producción capitalistas es que, además de que los bienes de subsistencia del trabajador mismo y de la sociedad en general aparecen como mercancías, también la capacidad de trabajo del hombre se constituye como tal. Lamentablemente, no podemos desarrollar aquí las enormes implicaciones que tienen sobre la subjetividad del individuo la mercantilización de su capacidad de trabajo y el hecho de que cada vez más aspectos de lo humano caigan en la esfera de la acumulación del capital por la vía de su mercantilización.
Así, la mercancía es la forma social que adquiere el producto del trabajo y la capacidad del trabajador bajo el capitalismo en un sistema de producción marcado por una profunda división y especialización del trabajo y por la propiedad privada y atomizada de los medios de producción. Con la aparición de la propiedad privada de los medios de producción, la distribución del trabajo entre las diferentes actividades, así como el reparto del producto del trabajo dejan de ser el resultado de una acción directa y consciente de los miembros de la sociedad. Cada acto de producción es el resultado de una decisión individual y privada al margen de las acciones y decisiones de las otras unidades sociales de producción.
Por lo tanto, la célula funcional del sistema capitalista es la mercancía que en su intercambio relaciona el trabajo individual de los distintos productores privados a través del mecanismo social del mercado. La división social del trabajo y la propiedad privada de los medios de producción exigen que el trabajo de las empresas, que no es directamente social, sea validado en el mercado. Eso quiere decir, que la utilidad social del trabajo cristalizado en la mercancía es reconocida sólo de manera indirecta a través de la venta de los productos en el mercado. En consecuencia, el trabajo se convierte en social sólo porque es igualado a algún otro trabajo, y esta igualación del trabajo se efectúa mediante los mecanismos de intercambio.
La mercancía es, en conclusión, todo bien susceptible de ser reproducido en gran cantidad y producido para ser vendido en un mercado. De lo anterior podemos deducir que todo producto no es necesariamente una mercancía, así los objetos artísticos, o aquellos objetos únicos que no son reproducibles como tales no tienen la consideración de mercancías. El Guernica de Picasso, en cuanto tal, es un producto y más concretamente un producto artístico. Sin embargo, las reproducciones del cuadro son mercancías porque son reproducibles mediante el trabajo. Ahora bien, como las lechugas de nuestra familia campesina, los productos que se pueden reproducir pero que no pueden o no se venden en un mercado tampoco son mercancías. Precisamente por ello, la mercancía la consideramos en su desdoblamiento como valor de uso, fruto de un trabajo concreto con el propósito de cubrir un fin específico pero también como valor, esto es como cristalización de una fracción del trabajo social total inserto en los circuitos mercantiles de producción y distribución.

Valor de uso, valor y valor de cambio.

Veamos qué queremos decir. Cuando afirmamos que una mercancía es o posee un valor de uso estamos diciendo que por sus cualidades es capaz de satisfacer una necesidad cualquiera. Esta necesidad puede ser biológica, cultural, social o inducida. Así, el valor de uso de una prenda que sería la de protegernos de las inclemencias atmosféricas, tiene además un componente social y en este caso también podemos decir que el consumo de determinadas prendas están inducidas por la industria de la moda a través de la publicidad, el cine o la televisión. En consecuencia las necesidades evolucionan con la evolución misma de la sociedad y son constituidas socialmente. Lo que debe quedar claro es que toda mercancía debe ser capaz de satisfacer alguna necesidad, tiene que tener alguna utilidad para la persona que la quiere comprar. Obviamente no establecemos aquí ninguna consideración o juicio de valor sobre la utilidad de la mercancía. La utilidad de la mercancía puede ir desde los efectos beneficiosos de la vacuna contra la poliomielitis hasta la capacidad destructiva de una mina antipersonal para desgarrar los tejidos orgánicos y producir el máximo número de lesiones. El valor de uso de las mercancías constituye el soporte material de la riqueza. Así que, en un primer momento, la riqueza vendría definida por un acerbo de bienes y servicios útiles.
Es preciso entender que la teoría del valor-trabajo excluye tajantemente al valor de uso de cualquier determinación directa del valor y del valor de cambio. Lo que constatamos en una economía mercantil es el hecho de que productos con valores de uso diferentes se intercambian en proporciones determinadas. Como los diferentes valores de uso de las diferentes mercancías son inconmensurables (no hay relación entre las cualidades de una cuchilla de afeitar y una bombilla) habría que saber qué es lo que tienen en común las distintas mercancías que permite que éstas se intercambien entre si guardando unas determinadas relaciones de intercambiabilidad.
De esta manera lo que constatamos es que mercancías cualitativamente diferentes desde la perspectiva de sus valores de uso o utilidades, deben ser cuantitativamente iguales, es decir, deben tener una sustancia común que permita que su equivalencia cuantitativa haga posible su intercambiabilidad en unas determinadas proporciones.
¿Y cuál es esta sustancia común? El trabajo que ha cristalizado en las mercancías y que representa un quantum de todo el trabajo social que la sociedad dedica necesariamente para producir e intercambiar los productos del trabajo y que son la base de la riqueza en la sociedad burguesa. El elemento común que aparece en las mercancías y que determina su relación de intercambio con el resto de las mercancías es su valor y la sustancia del valor es el trabajo. Un trabajo despojado de sus cualidades concretas e igualado socialmente por el intercambio. Es lo que Marx llamó trabajo social abstracto que es el trabajo que determina que las mercancías tengan valor, mientras que el trabajo concreto es el trabajo que determina que las mercancías posean un valor de uso. Por lo tanto, es de vital importancia entender que la sustancia del valor es puramente social y que en ella no entra ni un solo átomo de sustancia natural. El valor es la forma social e históricamente determinada del producto del trabajo en la sociedad mercantil. Por lo tanto, la ley del valor es la expresión del hecho de que en una sociedad basada en la propiedad privada e independiente de las unidades de producción el trabajo de estas unidades no puede reconocerse directamente como trabajo social si no es a través del intercambio de sus productos y de la validación por el mercado del trabajo contenido en las mercancías.
Entonces ¿cómo se mide el valor de las mercancías? Pues por la cantidad de trabajo socialmente necesario que se ha requerido para su producción teniendo presente el grado alcanzado por la productividad del trabajo. Así que por trabajo socialmente necesario entendemos el tiempo de trabajo presente y pasado (encarnado en los medios necesarios para la producción) que es requerido para producir un valor de uso cualquiera, en las condiciones medias de producción y con el grado social medio de destreza e intensidad del trabajo. Por lo tanto, este tiempo de trabajo socialmente necesario es el tiempo de trabajo abstracto creador de valor. Hace un momento insistíamos en la importancia de entender el valor como una sustancia puramente social ahora es preciso subrayar que su magnitud también es una magnitud social que resulta del grado de productividad medio alcanzado por el trabajo.
El valor se expresará en el valor de cambio de las diferentes mercancías. Por lo tanto, entendemos por valor de cambio como la relación en la que una mercancía es puesta en equivalencia con otras mercancías en el intercambio. Si suponemos que el trabajo socialmente necesario para producir un pantalón (10 horas de tsn.) es el doble del trabajo socialmente necesario para producir una camisa (5 horas de tsn.). La relación entre los tiempos de trabajo socialmente necesario o valor y que se deriva necesariamente de sus condiciones medias de producción es de 1 pantalón = 2 camisas. Así que los valores de cambio de las mercancías son sus precios relativos entendiendo su precio como la expresión de su valor de cambio en unidades monetarias. Por lo tanto, si nuestros pantalones tienen un precio de 100 euros y la camiseta, que ha costado la mitad del trabajo social necesario, es de 50 euros tenemos la misma relación 1 pantalón = 2 camisas.
En este punto es importante subrayar que bajo la producción mercantil los productos del trabajo son mercancías que se intercambian en proporción a sus valores, esto es, en proporción a la cantidad de trabajo socialmente necesario para su producción
Por lo tanto, el valor de cambio de las mercancías no es más que la forma en que se manifiesta el valor entendido este como una fracción del trabajo social distribuido entre las diversas actividades por medio de los mecanismos del mercado. Y esto ¿por qué? Porque la cantidad de trabajo social de que dispone la sociedad y que es limitado debe repartirse entre las diferentes actividades de tal manera que cada unidad de producción emplee sólo la fracción de trabajo social necesaria para responder a las necesidades de la producción y el intercambio. Como esta distribución no es un acto consciente de los diferentes agentes que participan del acto productivo debido a la atomización que se deriva de la propiedad privada e independiente de los medios de producción, la ley del valor opera como el regulador social que actúa a espaldas de los productores y que ejerce su presión a través de los valores y de los precios de las mercancías. Así, la ley del valor es la expresión de la distribución del trabajo social en las diferentes actividades productivas a través de los movimientos de los precios y de los mecanismos del mercado en la sociedad mercantil.
Resumiendo lo anterior, lo que debería quedar claro es que una mercancía posee un valor de uso que no es más que la capacidad de satisfacer una necesidad cualquiera. Posee valor en cuanto que en ella cristaliza una fracción del trabajo social total de la sociedad. Y por último, que el valor de cambio es la proporción en la que se intercambian las mercancías, que son el resultado de actos de producción por unidades independientes y viene determinado por la cantidad de trabajo social que es necesaria para su producción.

M Ð D Ð M o la circulación simple de mercancías

Entonces, visto lo anterior ¿qué sucede cuando se intercambian mercancías?
La fórmula que expresa el intercambio entre las mercancías se puede esquematizar de la siguiente manera: M Ð D Ð M. Mercancía-dinero- mercancía. Vendo mi pantalón y a cambio puedo comprar las dos camisas que necesito. O sea, transformación de mercancía en dinero y reconversión del dinero en mercancía, en definitiva vender para comprar. Así que por el contenido material de sus dos polos, el movimiento M Ð M no es más que intercambio de mercancías por mercancías en las que el dinero simplemente actúa como medio para facilitar la circulación (Un pantalón Ð 100 euros Ð 2 camisas). En este sentido, un poseedor de mercancías sólo puede presentarse ante otro como poseedor de dinero porque su propia mercancía ha mudado ya de piel desprendiéndose de su forma anterior como valor de uso. ¿Habéis pensado ya qué mercancía vendéis vosotros para comprar las mercancías que son necesarias para vuestra existencia social?
M Ð D Ð M Esta es la ley del mercado que canta la siguiente letanía: “Quien no entrega mercancía a cambio no obtiene mercancía alguna. Esta es mi justicia”. Y en efecto es su justicia porque no se cambian dos mercancías sino es sobre la base del intercambio de equivalentes en el plano de valor. Esto es, que se intercambian mercancías en proporción a los tiempos de trabajo socialmente necesarios para su producción[2]. He aquí el secreto de la igualdad y la justicia burguesa.

D Ð M Ð D o la circulación del capital

Entonces, si las mercancías se intercambian por equivalentes ¿Cómo es posible que surja una ganancia cuando con una cantidad de dinero se compran los factores necesarios para producir mercancías? ¿Cómo es posible que, en una economía mercantil, surja un excedente sobre la base del intercambio de equivalentes?
Un rasgo de vital importancia que debemos retener de cualquier sociedad mercantil es que las relaciones entre las personas se vehiculizan a través de las cosas que poseen. Así, la identificación del capital con un acervo de cosas (medios de producción) es atribuirle a las cosas las propiedades de las relaciones sociales que se establecen entre las personas. Por eso hemos insistido en definir el capital como una relación social entre los hombres que aparece como una relación entre las cosas o entre los hombres y las cosas. El capital es la relación entre el capitalista, que tiene el poder sobre el producto del trabajo a través de la propiedad y el trabajador que no dispone de ningún medio de subsistencia y que únicamente tiene una mercancía que vender: su capacidad o fuerza de trabajo.
La circulación del dinero bajo la función de capital, se expresa por la siguiente fórmula: D Ð M Ð D. Dinero-mercancía-dinero. Ahora bien, este rodeo sería absurdo y carecería de todo sentido si el proceso tuviera como resultado el intercambio polar de valores iguales pues hubiera sido más sencillo y seguro atesorar ese dinero sin someterlo al peligro de la circulación. Así que el contenido del proceso D Ð M Ð D no se debe a ninguna diferencia cualitativa (pantalón Ð camisas) de sus polos, pues ambos son dinero, sino únicamente a su diferencia cuantitativa (D Ð DÕ). Es decir, se sustrae de la circulación más dinero del que se lanzó en un principio. En este sentido la finalidad de la operación es el incremento del valor, por tanto la forma completa de este proceso es D Ð M Ð D«, donde D« = D + ÆD, es decir, igual a la suma de dinero originariamente desembolsado más un incremento. Este excedente sobre el valor inicial se llama plusvalía, en consecuencia, el valor originario no sólo se conserva sino que se modifica en su magnitud, se incrementa con una plusvalía, en definitiva, se valoriza.
Ahora bien, la transformación del dinero en capital debe analizarse sobre la base de las leyes inmanentes del intercambio de mercancías, es decir, desde el intercambio de equivalentes. Así que el capitalista compra mercancías por su valor, las vende por su valor y, sin embargo debe obtener al final del proceso más valor del que invirtió inicialmente. ¿Cómo es esto posible?
La clave tiene que estar en una mercancía que posea un valor de uso particular, la de ser fuente de valor. Un valor de uso cuyo consumo productivo genere valor, que objetive el trabajo. Esta mercancía específica no puede surgir de la cualidad innata de un objeto pues la sustancia del valor, como ya vimos, es el trabajo social necesario bajo la rúbrica del trabajo abstracto. El valor es una sustancia social y no una propiedad física de las cosas. Es por eso que la mercancía cuyo valor de uso es el incremento del valor no puede ser otra que la fuerza (o capacidad) de trabajo[3]. Como nuevo valor, la plusvalía sólo puede tener su origen en el trabajo vivo. Pero solamente es posible producir este excedente si la fuerza de trabajo vivo crea en la producción un valor superior al suyo propio. Esto implica un determinado grado de desarrollo de las fuerzas productivas, es decir, de la combinación de los medios de producción y de la potencialidad desarrollada de la fuerza de trabajo en su devenir histórico.[4]
El capitalista transforma su dinero, mediante el intercambio, en medios de producción y materias primas por un lado y en fuerza de trabajo por el otro. El valor de la fuerza de trabajo, como cualquier otra mercancía que encontremos en el mercado, se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción y reproducción. En este sentido, el valor de la fuerza de trabajo está determinado por el valor de los medios de vida necesarios para la conservación del trabajador y su familia, es decir, por sus costos de producción, o lo que es lo mismo por la cantidad de trabajo encarnada en ellos. Por su parte, y en contraste con otras mercancías, en la determinación del valor de la fuerza de trabajo entra un elemento histórico y moral que depende en gran medida del nivel civilizatorio y del mayor o menor desarrollo de determinadas necesidades sociales. Es por eso que el valor de la fuerza de trabajo se debe entender como un promedio que cubra los medios de subsistencia socialmente necesario e históricamente condicionados. Pero además, la suma de bienes de subsistencia debe permitir la crianza y formación de los hijos de los trabajadores que mañana ocuparán su puesto en el proceso productivo permitiendo así, la perpetuación de la clase trabajadora. Pues no olvidemos que el proceso de valorización del capital es a su vez el proceso de sedimentación de las relaciones sociales que posibilitan que la lógica inmanente del capital se perpetúe en el tiempo[5]. El valor de la fuerza de trabajo variará con el valor de estos medios de vida, es decir, con la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción. El límite inferior del valor de la fuerza de trabajo está constituido por el valor de una masa de mercancías fisiológicamente indispensable para su soporte vital. Si el precio de la fuerza de trabajo desciende por debajo de este umbral, situándose por debajo de su valor, la fuerza de trabajo o su segmento más desfavorecido sólo puede desarrollarse de forma raquítica.
En el proceso de trabajo, entendido como actividad que tiene como objetivo la producción de valores de uso, en el que se combinan los elementos de la naturaleza con la capacidad devenida del hombre para manipularlos, el consumo de la fuerza de trabajo por el capitalista presenta dos características básicas. En primer lugar, el obrero trabaja bajo el control del capitalista aceptando su dictadura en el centro de trabajo y en la dirección del proceso productivo. Y en segundo lugar el producto del trabajo del obrero no le pertenece a él, ni a título individual ni como clase. Le pertenece al capitalista. El valor que ha producido la capacidad de trabajo del obrero y que al capitalista únicamente le ha costado el valor de la fuerza de trabajo de un día, por ejemplo, queda en sus manos como propiedad suya encarnada en las mercancías producidas durante esa jornada laboral. Así, el resultado del proceso productivo, propiedad del capitalista, se encarna en una cantidad de valores de uso determinada. Sin embargo el valor de uso no es el fin último de la producción capitalista. El capitalista produce valores de uso, por ejemplo zapatos, porque son el sustrato material necesario del valor de cambio; y es en su calidad de productos destinados a la venta que adquieren su rango de mercancías. Ahora bien, el carácter específico de la circulación general del capital D Ð M Ð D« es la producción de una masa de mercancías cuyo valor sea superior a la suma de valores de las mercancías invertidas en su producción (medios de producción + fuerza de trabajo). En este sentido, el fin de la producción es la obtención de un plustrabajo que se objetiva en una masa acrecentada de mercancías que resultan del acto productivo y que constituye el plusproducto que permite la obtención, a través del intercambio de equivalentes, del plusvalor. El capitalista produce un valor de uso porque necesita una mercancía que posea no sólo valor, sino que además esté preñada de plusvalía.
Para comprender el proceso de valorización del capital es necesario entender que el valor que los medios de producción pierden en el consumo productivo de su valor de uso es transmitido al nuevo producto. Estos no trasmiten al producto más valor del que ellos mismos pierden por su consumo. Es por eso que cualquier medio de producción sólo cuenta en el proceso de valorización como materia que absorbe determinada cantidad de trabajo vivo. Por lo tanto, si bien es cierto que los medios de producción y la fuerza de trabajo, en la medida que constituyen los elementos necesarios del proceso productivo, contribuyen a la formación del valor de las nuevas mercancías. Los medios de producción únicamente transmiten su valor pasado generado en un proceso productivo anterior y la fuerza de trabajo creando nuevo valor.
Como los medios de producción son el resultado de una actividad laboral efectuada con anterioridad, el término trabajo debe ser entendido en el sentido de trabajo presente o trabajo vivo combinado con el trabajo pasado o trabajo muerto incorporado o materializado en los medios necesarios para producir cualquier bien o servicio. Cualquier sociedad no sólo reparte entre las diferentes actividades productivas el trabajo que es capaz de movilizar, sino también el trabajo pasado materializado en los diferentes bienes de producción. Por ello los productos del trabajo son los productos del trabajo presente combinados con los frutos del trabajo pasado.
En este sentido el capital adelantado se divide en dos fracciones. La primera fracción que corresponde al valor de los medios de producción (Mp) y que no sufre ninguna transformación cuantitativa en el plano del valor se designa como la fracción constante del capital. La segunda fracción que sirve para la compra de fuerza de trabajo (Ft) y que es la responsable del incremento del valor es la fracción variable del capital. Es decir, que el capital adelantado es igual a la suma de capital constante más el capital variable: K = C + V que es lo mismo que K = Mp + Ft. De momento, estamos en la primera parte del recorrido del capital D Ð M {Mp, Ft} y ahora nos falta por ver qué sucede en el proceso de producción: … (P)… M«- D« y poder cerrar así el circuito.
Como hemos visto más arriba, la mercancía fuerza de trabajo que compra el capitalista posee un valor de uso muy especial. Es capaz, gracias al desarrollo histórico de la productividad del trabajo, de producir (P) más valor del que ella misma consume, y por lo tanto está en condiciones de producir un excedente. En el circuito del capital, este excedente que se expresa en una masa de mercancías producidas, adopta la forma de la plusvalía, o sea, la diferencia entre D y D«. Por lo tanto, el valor final, fijado en una masa determinada de valores de uso, no es ya c + v sino que es c + v + pv. Es por eso que la relación entre la plusvalía pv y el capital variable v (Ft) define la tasa de plusvalía: tasa de pv« = pv / v.
Sin embargo, debajo de la aparente sencillez de esta fórmula encontramos el núcleo central de la estructura económica del capitalismo. Su razón de ser y por consiguiente su razón de no-ser, su pulsión vital y su estertor mortal. Pues la tasa de plusvalía refleja la relación entre los dos componentes del nuevo valor creado por la fuerza de trabajo: el primero, materializado en una cantidad de valores de uso por el cual en el intercambio de equivalente en el plano del valor se repondrá el valor de la fuerza de trabajo; y el segundo, materializado en una cantidad de valores de uso (plusproducto) por el cual en el intercambio de equivalentes se obtendrá un plusvalor que el capitalista se apropiará sin contrapartida alguna. Es decir, que la tasa de plusvalía expresa la relación entre trabajo pagado y trabajo no pagado. Esto es, la relación entre el trabajo necesario que reproduce el valor de la fuerza de trabajo y el resto de la jornada o plustrabajo en que el trabajo se objetiva en los valores de uso como plusvalía. En este sentido la tasa de plusvalía es la expresión exacta de la tasa de explotación. Así queda demostrada, desde la premisa inicial del estricto intercambio de equivalentes y en su forma pura, como es posible la explotación del trabajo. Pues a pesar de que el capitalista paga el valor de la fuerza de trabajo por su valor no le revierte todo lo que ella, en virtud de su productividad, es capaz de producir. Por lo tanto, el modo de producción capitalista se basa, al igual que sus antecesores, el sistema feudal o el esclavista, en la producción y apropiación de plustrabajo. Tras el intercambio equitativo de las mercancías se esconde la desigualdad más absoluta de la explotación de una clase por otra. En la sociedad mercantil capitalista, el plustrabajo, objetivado en una masa de plusproducto adopta la forma social específica que es la plusvalía y ésta se manifiesta en la superficie como ganancia cuando se la relaciona con el total del capital invertido.
Al analizar la jornada laboral presuponemos, como hemos venido haciendo hasta ahora, que la fuerza de trabajo se vende por su valor y que su valor se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción. En este caso, si por ejemplo la producción de los bienes de subsistencia diarios entendidos en su promedio requiere el equivalente de 4 horas de trabajo, el obrero deberá trabajar cada día 4 horas para reproducir el valor de su fuerza de trabajo. Estas cuatro horas se reflejarán en una masa determinada de valores de uso que en la venta por su valor reembolsarán el valor de la fuerza de trabajo.[6] Sin embargo, la parte de la jornada en la que el trabajador repone el valor de la fuerza de trabajo, este trabajo necesario, no define ni determina la magnitud total de la jornada laboral. En este sentido, la jornada de trabajo no es ninguna magnitud constante, sino variable. Sí que es cierto que el tiempo de trabajo necesario está determinado por la reposición del valor de la fuerza de trabajo, pero la parte del trabajo excedente, en la que se produce un plusproducto en el que se objetiva la plusvalía tiene límites fluidos. Es por eso que bajo el modo de producción capitalista el trabajo necesario no puede constituir siempre más que una parte de la jornada de trabajo. Ahora bien, la jornada laboral sí tiene un límite máximo, que está determinado doblemente por el límite físico, pues el trabajador no puede desempeñar 24 horas de trabajo diarias, pero también por el límite moral pues el trabajador necesita tiempo para poder cubrir sus necesidades en tanto que ser humano, individuo y ser social. Este elemento o nivel de sensibilidad moral, está determinado por el grado de desarrollo histórico, social y cultural, de la sociedad en la que se desenvuelve el trabajador sin olvidarnos de la importancia del grado de organización y conciencia que hayan alcanzado en tanto que clase.
En torno a la magnitud de la jornada laboral aparecen dos fuerzas antagónicas. Por un lado el trabajador, que en la medida en que adquiere conciencia, lucha por limitar su duración y por el otro el capitalista que, en tanto que personificación del capital, aspira a ampliarla al máximo. En la lucha entre el obrero y el capitalista subyace la lucha entre el trabajo necesario y el trabajo excedente. Es la expresión de la necesidad del capital de valorizarse, de absorber con su parte constante, con su trabajo muerto, la mayor cantidad posible de plustrabajo.[7] De exprimir la mayor cantidad del valor de uso de la mercancía fuerza de trabajo que era la de producir trabajo y plustrabajo, valor y plusvalor.
En este sentido la plusvalía absoluta surge por la prolongación de la jornada laboral más allá del tiempo de trabajo necesario o pagado de la fuerza de trabajo. Es por eso que la prolongación misma del tiempo de trabajo excedente o impagado es fuente de una plusvalía incrementada. Incluso manteniendo constante la tasa de plusvalía se puede incrementar la masa de ésta.[8] La extensión de la jornada laboral o su intensificación conducen a los mismos resultados pues mediante una mayor tensión, y una mayor condensación del trabajo, al eliminar cualquier tiempo muerto e incrementar el ritmo de producción, se consigue un incremento de la plusvalía en menos tiempo de trabajo. Se trata de la transformación de la magnitud de extensión en magnitud de intensidad.
Sin embargo, todavía queda otro recurso para incrementar la plusvalía incluso sin aumentar la jornada laboral. I representa una jornada laboral de 8 horas con una tasa de plusvalía del 100% (es decir 4 horas de trabajo pagado y otras 4 horas de trabajo impagado). Si disminuye el valor de la fuerza de trabajo, porque aumenta la productividad del trabajo en aquellas ramas que producen bienes que entran en el fondo de consumo de la clase trabajadora, y ahora se necesita menos cantidad de trabajo para su reproducción nos encontraríamos en el II supuesto. Aquí, con una jornada ac de 8 horas tenemos un incremento de la plusvalía b«c. Gracias al incremento de la productividad ya sólo son necesarias 3 horas para reproducir el valor de la fuerza de trabajo ab«, pasando el trabajo excedente de 4 a 5 horas.

Así, llamamos plusvalía absoluta a la plusvalía producida por la simple prolongación de la duración del trabajo y plusvalía relativa a la plusvalía que resulta de la reducción de la fracción del trabajo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo y de la consiguiente modificación relativa de las dos partes que componen la jornada laboral. Este mecanismo de ampliación del plusvalor marca su impronta al modo de producción capitalista y determina su impulso inmanente a revolucionar constantemente las condiciones técnicas y sociales del proceso de trabajo. Su objetivo es incrementar la fuerza productiva del trabajo abatiendo el valor de la fuerza de trabajo reduciendo así la fracción necesaria y aumentando su fracción excedente. De esta manera, las fuerzas sociales productivas quedan al servicio del capital en su lucha contra el trabajo. Sin lucha no enriquecen al obrero sino al capitalista que tiene su monopolio. Es por eso que todos los adelantos y todas las mejoras del proceso productivo no redundan en la reducción de la jornada de trabajo sino que obran en el sentido de aumentar los dominios del plustrabajo relativo. Incrementando el poder objetivo del capital la productividad se enfrenta al trabajador como algo ajeno y hostil. Al modificar los medios de trabajo y por tanto su relación con el trabajador aparece como una fuerza externa que objetiva el desarrollo científico y tecnológico y lo enfrenta al trabajo vivo.[9]
La productividad del trabajo significa la capacidad de producir el máximo número de productos con el mínimo tiempo de trabajo, que se expresará en mercancías más baratas. Bajo el modo de producción capitalista el incremento de la productividad del trabajo, bajo la coacción de la competencia, se convierte en ley independientemente de la voluntad del capitalista. Así, la lucha por el mercado es la lucha por la reducción del coste unitario de la mercancía y consiguiendo, sin embargo, que ésta contenga la mayor cantidad de trabajo impagado posible. Si un capitalista produce en una escala muy reducida (lo que implicará un retraso tecnológico) incorporará a sus productos, una cantidad de trabajo que excederá de la media social. En la competencia por el mercado, el capitalista individual se esforzará por rebajar el valor de cada mercancía por debajo del valor determinado socialmente introduciendo mejores técnicas e incrementando su escala de producción. Si lo consigue estará en condiciones de apropiarse de una “superganancia” que resultará de la diferencia entre el valor individual de sus mercancías y su valor social medio que determina el valor de mercado. Este proceso implica la necesidad de una expansión constante del mercado, pues el menor valor relativo de cada mercancía, es decir, su menor costo unitario, tendrá como contrapartida el mayor valor absoluto de toda la producción.
En este sentido también será necesaria la extensión cuantitativa del consumo ampliándolo a un círculo más dilatado, produciendo nuevas necesidades y creando así nuevos valores de uso portadores de plusvalía. En consecuencia, una revelación fundamental de la teoría del valor trabajo es que el efecto principal del progreso técnico es la disminución del valor de las mercancías en proporción a la disminución del trabajo social requerido para su producción. Por ello es necesario comprender que existe una diferencia entre la productividad del trabajo expresado en valores de uso y la cantidad de valor que produce el trabajo, pues una hora de trabajo abstracto siempre produce la misma cantidad de valor.[10] Precisamente por eso el progreso técnico no puede aumentar la cantidad de valor que produce una hora de trabajo social porque lo que varía con la productividad del trabajo es la cantidad y calidad de los valores de uso que se producen en un intervalo de tiempo determinado.
En una sociedad mercantil basada en la propiedad privada de los medios de producción la distribución del trabajo social no se hace de forma directa, democrática, consciente o planificada. Esta ocurre de espaldas a los productores, post festum, de forma indirecta y mediatizada por el movimiento de los precios de las mercancías que valida o no el trabajo que la sociedad ha destinado en su producción. Por eso, el trabajo contenido en las mercancías es un trabajo indirectamente social, solamente cuando las mercancías logran venderse el trabajo en ellas contenidas es sancionado como necesario por la sociedad. Las diferentes unidades económicas producen sin coordinación y con un conocimiento aproximado de qué es lo que se demanda y en qué cantidad. De esta manera, si la sociedad destina una cantidad de trabajo en producir mercancías que resultan no ser necesarias (no tiene valor de uso) o que su cantidad excede de las necesidades solventes del mercado, el trabajo en ellas contenido no será validado por el mercado. Por lo tanto no adquirirá su rango de trabajo socialmente necesario y en consecuencia carecerán de valor. Al carecer de valor no podrán intercambiarse por otras mercancías y todo el trabajo gastado se habrá esfumado.

Bibliografía Básica:

– Marx, Karl. 1976. “El capital” Akal editor. Madrid.
– Marx, Karl. 1978. “Líneas fundamentales de la crítica de la economía política (Grundrisse)” Ed. Crítica. Barcelona, 1978.
– Gill, Louis. 2002. “Fundamentos y límites del capitalismo”. Editorial Trotta. Madrid.
– Harnecker, Marta. 2003 “Los conceptos fundamentales del materialismo histórico” Ed. Siglo XXI. Buenos Aires.
– Mandel, Ernest. 1985 “El capital, cien años de controversias en torno a la obra de Karl Marx” Siglo XXI. México.
– Mandel, Ernest. 1962. “Tratado de economía marxista”. Ediciones Era. México.
– Rubin, Isaak. 1974. “Ensayos sobre la teoría marxista del valor”. Cuadernos pasado y presente. Buenos Aires.

[1] Las Fuerzas productivas son la capacidad que resulta de la combinación de los elementos del proceso de trabajo bajo las relaciones de producción específicas y que se manifiesta en una determinada productividad del trabajo. El desarrollo de las fuerzas productivas se mide por el grado de productividad del trabajo. Así, las fuerzas productivas potenciales son los elementos del proceso de trabajo cuando son considerados desde el punto de vista de su máxima capacidad técnica posible sin atender a su correspondencia con las relaciones sociales de producción.
[2] Por supesto que esto no niega que en el rico juego de la realidad concreta se puedan producir transferencias de valor por la modificación de los precios e intercambios desiguales en el plano del valor.
[3] Marx entiende por fuerza o capacidad de trabajo “el compendio de aptitudes físicas e intelectuales que se dan en la corporeidad, en la personalidad viva de un ser humano, y que éste pone en movimiento al producir valores de uso de cualquier clase”.
[4] En las cuestiones teóricas, y sobre todo en sus fundamentos, es terriblemente difícil otorgar a las consideraciones más obvias la importancia que realmente tienen. En este sentido Marx recordaba en el primer libro de El capital que: “Si el obrero necesita todo su tiempo para producir los medios de subsistencia necesarios para su mantenimiento y el de su raza, no le quedará ningún tiempo libre para trabajar gratuitamente para terceras personas. Sin cierto grado de productividad del trabajo no habrá ningún tiempo disponible para el obrero, y sin ese tiempo sobrante no habrá ninguna plusvalía, y por tanto, ningunos capitalistas, ni tampoco ningunos esclavistas, ningunos señores feudales, en una palabra, ninguna clase de grandes propietarios”.
[5] El salario repone el valor de todo el trabajo de reproducción encarnado en el trabajador o trabajadora asalariado. Aquí es preciso añadir la actividad doméstica que es trabajo porque es un acto orientado hacia las actividades productivas y reproductivas generales de la unidad familiar trabajadora. El trabajo asalariado masculino, que implica la percepción individual de la expresión monetaria del valor de la fuerza de trabajo de la unidad doméstica ha sido y es el instrumento que ha permitido sostener una de las relaciones de fuerza y dominación fundamentales del patriarcado entre la clase asalariada. Se trata, más específicamente, del monopolio de las formas y mecanismos monetarios y de intercambio que necesitan todos los miembros de la unidad doméstica para la obtención de los bienes y servicios que son requeridos para su existencia social porque éstos aparecen bajo la forma social de mercancías. Uno de los velos que oculta esta relación son los diferentes planos de abstracción que son necesarios para abordar la actividad laboral en sentido amplio y que es tan real y concreta como cualquier otra. El fetichismo de la mercancía y la cosificación dificultan, asimismo, la percepción de las diferentes relaciones sociales que están más allá de la circulación mercantil.
[6] Si el obrero sólo produjera en las 8 horas que dura su jornada laboral únicamente el equivalente en el plano de valor de su fuerza de trabajo, de su costo social, no habría ningún excedente que se pudiera realizar como plusvalía ni posteriormente como ganancia.
[7] Marx escribió con su cáustica habitual: “El capital es trabajo muerto que sólo revive, como los vampiros, chupando trabajo vivo, y vive tanto más cuanto más trabajo vivo chupe”.
[8] Si, por ejemplo, el obrero que trabajaba 8 horas al día, 4 de ellas como trabajo pagado y otras 4 como trabajo impagado (tasa de plusvalía: 100%) pasa ahora a trabajar 10 horas, 5 como trabajo pagado y 5 como trabajo impagado, se mantiene constante la tasa de plusvalía o explotación. Sin embargo ahora la masa de plusvalor que suministra cada día no son ya 4 sino 5 horas.
[9] Es importante resaltar que, con el aumento de la productividad del trabajo, es posible que el salario real o el nivel de vida del trabajador se eleven al mismo tiempo que se reduce el valor de la fuerza de trabajo. Esto dependerá de cómo se distribuye el incremento de la productividad entre el trabajo y el capital.
[10] Prescindimos aquí de las modificaciones que surgen de su expresión monetaria que surgen del cambio de valor del dinero.

México, segundo país de alto riesgo para periodistas

Con un total de 100 periodistas asesinados, el Reporte para el 2006 sobre Libertad de Prensa en el Mundo afirma que el el año pasado fue el “más salvaje y brutal en la historia moderna de los medios”. En 2005 el Instituto Internacional de Prensa reportó 65 homicidios de periodistas; es decir, 35 menos que el año pasado

Verónica Rosas
El Universal
Jueves 26 de abril de 2007

México es el segundo país más peligroso para los periodistas en el mundo, al registrar siete asesinatos el año pasado, superado sólo por Irak (46), según el reporte anual difundido ayer en Viena por el Instituto Internacional de Prensa (IPI por sus siglas en inglés).
Con un total de 100 periodistas asesinados, el Reporte para el 2006 sobre Libertad de Prensa en el Mundo afirma que el el año pasado fue el “más salvaje y brutal en la historia moderna de los medios”. En 2005 el IPI reportó 65 homicidios de periodistas; es decir, 35 menos que el año pasado.
El informe resalta que el asesinato de siete periodistas en México en el 2006, incluyendo el de un estadounidense, se produjo “a pesar de las promesas del entonces presidente Vicente Fox Quesada para mejorar las condiciones de seguridad y disminuir la impunidad”.
Asimismo, indica que los periodistas quedaron atrapados en la “guerra entre los cárteles de la droga, las confrontaciones en la comunidad de San Salvador Atenco (con 11 periodistas heridos y acusaciones de tortura y abuso sexual) y la huelga de maestros en el estado de Oaxaca”.
El IPI afirma que al menos cuatro de los periodistas asesinados eran conocidos por sus reportes sobre narcotráfico, corrupción oficial y otras actividades ilegales.
De igual forma, el reporte se refiere al acoso, amenaza y demandas de que fueron objeto algunos periodistas en México el año pasado y hace énfasis en el caso de Lydia Cacho, al tiempo que cita la desaparición de los periodistas José Antonio García Apaz y Rafel Ortiz Martínez, así como el ataque contra las instalaciones de los diarios Quequi Quintana Roo y Por Esto, ambos ubicados en el estado de Quintana Roo.
En América Latina y el Caribe se cometieron el año pasado 17 asesinatos contra periodistas, en comparación con 11 registradas en 2005. Después de México, el segundo país más peligroso de la región es Colombia, con tres homicidios.
Con 25 periodistas en prisión, Cuba es considerada como el país de la zona con más periodistas encarcelados.
Irak, el mayor riesgo
Al igual que en el reporte sobre el 2005, Irak es considerado por el IPI como el país que representa más peligro para los periodistas. El año pasado fueron ultimados en territorio iraquí 46 informadores, en comparación con 23 en 2005.
“Los periodistas y trabajadores de los medios han emergido como un objetivo claro para los ataques insurgentes. Los representantes de los medios han sido repetidamente victimizados por escuadrones de la muerte que intentan silenciar las voces a través de la violencia y la intimidación”, dice el reporte.
Agrega que el aumento de asesinatos de periodistas entre 2005 y 2006 es el más dramático desde que iniciara la invasión liderada por Estados Unidos, en marzo de 2003.
De tal suerte, Medio Oriente y África del Norte en la región más peligrosa para los informadores, seguida por Asia, donde hubo 29 asesinatos, 10 de ellos en Filipinas.
En Europa ocurrieron dos asesinatos contra periodistas, uno de ellos el de la rusa Anna Politovskaya, mismo que según el IPI “resalta los peligros de reportar en Rusia”.
El Instituto Internacional de Prensa es un sistema global de editores, ejecutivos de medios y periodistas, dedicado a salvaguardar la libertad de prensa y proteger la libertad de opinión y de expresión. Cuenta con integrantes en más de 120 países y cada año publica un reporte sobre las violaciones contra los medios en el mundo, a partir del seguimiento de la situación en más de 180 países en todo el orbe.

La libertad de prensa en México, “puro cuento”, asegura directivo de la Felap

En lo que va de los gobiernos panistas han asesinado a 34 periodistas: Teodoro Rentería

CAROLINA GOMEZ MENA (La Jornada)

Desde el comienzo del denominado “gobierno del cambio”, encabezado por Vicente Fox Quesada, a la fecha han sido asesinados 34 periodistas, lo que demuestra que en México la libertad de prensa “es puro discurso, puro cuento”, señaló Teodoro Rentería Arróyave, vicepresidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap).
Entrevistado en el contexto de un acto para conmemorar a uno de los principales fundadores de la Felap, Genaro Carnero, Rentería precisó que tan sólo en el gobierno de Vicente Fox fueron asesinados 31 periodistas, y agregó que durante la actual administración van tres informadores que han corrido la misma suerte.
Rentería sostuvo que lo único que se requiere para revertir esta situación es “la decisión política” del presidente Felipe Calderón para investigar y llevar a los tribunales a los autores materiales e intelectuales de estos homicidios, lo cual -lamentó- “todo parece indicar que no sucederá”.
Tras subrayar que “todos los casos yacen en la más vergonzosa impunidad”, Rentería sostuvo que en el periodo citado se contabiliza al menos la desaparición de seis periodistas (aún no han sido considerados como asesinatos), y detalló que hasta el año 2000 el promedio de informadores privados de la vida era de dos por año, pero ahora la cifra subió a “cinco en el mismo lapso”.
Señaló que en el informe de la Felap, cuyo corte más reciente fue el 20 de abril, se contabilizan de 1983 (año del asesinato del periodista Manuel Buendía) a la fecha, 68 homicidios de comunicadores y añadió que es “muy grave que México ocupe el primer lugar en el mundo en cuanto a asesinatos, agresiones y desapariciones de periodistas.
“Fuera de Irak, que sufre una guerra intervencionista, nosotros ocupamos el primer lugar en la escala global en agresiones y asesinatos de informadores”, de acuerdo con Rentería.
Esta situación lo único que genera es que se inhiba la labor de los trabajadores de la información, de ahí que considere que la libertad de prensa en el país “sólo se encuentra en los discursos gubernamentales”.
A la ceremonia acudieron reconocidos periodistas, entre ellos Carlos Fazio, quien aseguró que con los actuales gobiernos de derecha, el país está cercano a convertirse en “punta de lanza” para la instauración de políticas neoliberales dictaminadas por los grandes organismos financieros internacionales.
También asistió la diputada perredista Beatriz Mojica, impulsora principal de la iniciativa para “despenalizar los mal entendidos delitos de prensa, como la difamación”, señaló Rentería Arróyave al destacar que Genaro Carnero supo lo que era la represión contra la labor periodística y que por eso más de una vez pisó la cárcel.
Asimismo, sostuvo que el comunicador de origen peruano siempre hizo hincapié en la integridad que deben tener los profesionales de la comunicación, además de defender denodadamente la libertad de prensa.

Las rutas del etanol

Por: Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

La gran batalla no es contra el etanol, ese derivado vegetal que ni siquiera es nuevo, porque se utiliza como base para rones y otras bebidas y mejunjes desde hace varios siglos.

La lucha planteada lo que intenta evitar es que la codicia y el acendrado egoísmo capitalista conviertan las desiguales fuentes alimentarias del mundo en exclusivas suministradoras de ese producto, de propiedades combustibles, para la manirrota sociedad imperial…y justo esa manipulación enfermiza constituye el empeño clave de George W. Bush.

Para un Presidente asociado a los monopolios energéticos que llenan sus bolsillos a cuenta del derroche motorizado de los poderosos, sabe del agotamiento acelerado de los pozos de petróleo a escala global, realiza guerras de conquista tras los lubricantes, y habla de ‘terminar la dependencia’ con relación a los suministros externos, el agitar los mares de etanol resulta una importante salida, no importan los 900 millones de hambrientos del resto del mundo. ¡O ellos o nuestros automóviles!, insiste W. Bush.

Y qué decir del hermano floridano del presidente. El ‘prometedor’ Jeb Bush, ligado a la ralea contrarrevolucionaria latinoamericana que gusta radicarse en Miami, se ha servido apuntalar al clan familiar. Comprar y producir etanol en Brasil, ha dicho, permitirá a los Estados Unidos zafarse de los suministros petroleros que llegan desde Venezuela.

Solo que del otro lado las cosas también marchan y cambian, y sin dudas la realización este 28 de abril de la Primera Cumbre Energética Sudamericana debe resultar un gran balde de agua fría en la cabeza de Washington.

Con más razón cuando el presidente Hugo Chávez solicitó a su homólogo brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva que suministre a las refinerías venezolanas dentro y fuera del país todo el etanol necesario para mezclarlo en proporción de diez por ciento con sus producciones de gasolina.

Ello implicaría que Caracas compraría el 60 por ciento de las entregas cariocas de etanol, con el criterio de utilizarlo racionalmente y sin afectar para nada a la agricultura y la industria alimentaria, puntales que con razón Chávez pondera en toda su magnitud en la ingente batalla por dar de comer a la humanidad.

De manera que ahí están las diferencias. Mientras unos quieren etanol a cuenta del hambre de muchos, para la gente sensata, sensible y revolucionaria, la cordura en su producción y uso es asunto de primera línea, porque la vida humana no se puede trocar por el ronquido de los motores.

34 Asesinados y 5 desaparecidos

México: Comentario a tiempo
Por: Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info)

Nuevamente vuelve a moverse la lista lúgubre que enluta al gremio periodístico al hallar muerto al reportero, Saúl Noé Martínez Ortega, quien además era editor del Diario de Agua Prieta, municipio ubicado en el noroeste del estado de Sonora.

Como se recordará, el lunes dieciséis, fue plagiado por cuatro o cinco individuos fuertemente armados, quienes persiguieron al comunicador hasta las instalaciones de la Policía Municipal, sin que ninguno de sus agentes, como es costumbre, intervinieran para evitar el secuestro.

Exacto, a los ocho días del de la desaparición forzada, fue encontrado el cuerpo del colega, que al parecer fue asesinados con disparos y el acostumbrado tiro de gracia, en Casas Grandes, municipio del noroeste de Chihuahua.

Ambos entidades son fronterizas y entre los municipios las distancia es de doscientos kilómetros, aunque es de resaltarse que las separa una abrupta serranía alta, donde se supone que el crimen organizado controla la zona.

En esas condiciones, la lista mortuoria cambia de 1983 a la fecha, a 68 periodistas asesinados, y lo que es más grave, del dos mil a la fecha -gobierno de Vicente Fox Quesada y lo que va del de Felipe Calderón-, treinta y cuatro periodistas han sido asesinados y quedan cinco desaparecidos, porque dos de los plagiados, con Saúl Noé, pasaron a la lista de los muertos.

Las informaciones recabadas, nos hacen saber que los familiares de Saúl Noé Martínez Ortega, quien fue levantado, es decir, según el argot policiaco, que se trata de un plagio sin intención de rescate, confirmaron que después de ocho días localizaron sus restos la madrugada de este lunes en el municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua.

El director de la publicación Interdiario y hermano de la víctima, Erik Martínez Ortega, expuso que la Procuraduría General de Justicia de Chihuahua le comunicó el hallazgo del cuerpo de su familiar, el cual se encontraba envuelto en una cobija y en estado de descomposición por su exposición al sol, en ese lugar las altas temperaturas son comunes.

Según peritos, la víctima fue asesinada de inmediato, es decir dentro de las 24 horas después de su secuestro. Su consanguíneo explicó que el cuerpo estaba muy quemado por el sol y se desconocía su identidad, sin embargo, se le practicó la autopsia y lograron reconocerlo por un tatuaje en el hombro derecho con el nombre de su hijo mayor. ”Es Saúl”, manifestó el hermano del periodista victimado de 36 años de edad.

Son, con Saúl Noé Martínez Ortega, 68 periodistas asesinados de 1983 a la fecha, y a partir del supuesto gobierno del cambio, que encabezó Vicente Fox Quesada y lo que va del de Felipe Calderón Hinojosa, la cifra es verdaderamente espeluznante: 34 periodistas asesinados y continúan 5 desaparecidos.

Lo anterior se traduce, en cifras frías y lacerantes, que hasta el 2000 nos mataban a dos periodistas por año, a partir de que Fox tomó el Gobierno, son cinco los periodistas asesinados por año, además de que por primera vez en la historia del país se presentó el fenómeno del secuestro de informadores: siete en total, de los cuales dos fueron hallados muertos.

Para vergüenza de todos los mexicanos, nuestro país confirma que ostenta el vergonzoso primer lugar en el mundo en agresiones y atentados a periodistas. Nos solidarizamos con el grito del periodismo organizado: ¡Ya basta presidente Calderón, de tan desvergonzada y escandalosa impunidad!

La Tierra se muere, comienza la sobrevivencia

Jubenal Quispe

Como nunca antes, la humanidad inaugura un siglo que le augura impredecibles consecuencias nefastas. Luego de los dos últimos informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU, los petrodólares ya no pueden seguir desmintiendo las evidencias científicas de la degradación de la tierra. Como dijo Martín Parry, copresidente del segundo grupo de trabajo del IPCC: “Por primera vez, no estamos llamando la atención con modelos; éstos son datos empíricos, que podemos medir de verdad”.

Según estos informes, el 90% del cambio climático es ocasionado por la conducta humana. Como consecuencia de la utilización de los combustibles fósiles, la temperatura media de la tierra en el presente siglo aumentará entre 1.5º a 6º (el pasado siglo la variación fue de 0.7º).

Los mares crecerán por encima de los dos metros de altura como consecuencia de los deshielos (en el pasado siglo el aumento fue de 12 a 18 cm .).

A mediados del presente siglo la población humana será de 11 mil millones de habitantes, entonces, se presionará más a la tierra para que produzca alimentos (Actualmente más del 50% del planeta ya ha sido cultivado, pastoreado o construido).

Si en la actualidad 1,100 millones de personas no tienen acceso al agua, en el año 2030 los sedientos sumarán 3,600 millones (mientras el 11% de los ricos seguirán despilfarrando el 88% de las reservas de agua dulce del planeta).

Si ahora el éxodo humano es por razones laborales, en cuestión de 5 años el éxodo será de los refugiados climáticos. Entonces, no habrá ni primer, ni segundo mundo a dónde huir.

Mientras todo esto suceda, más del 30% de las especies de vidas se habrán convertido en nostálgicos recuerdos fotográficos. Flujos permanentes de calor, sequías, huracanes, inundaciones y hambrunas serán permanentes. (Evidencias Científicas del Cambio Climático 2007 e Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad, 1º y 2º informe del IPCC, 2007).

Según el último informe, las regiones más vulnerables son: El Ártico, África Subsahariana, los mega deltas de Asia y las islas pequeñas. En América Latina, la Amazonía del Este se convertirá en salares o estepas antes de la mitad del presente siglo. Esto último coincide con el Informe de la Universidad de Minas Gerais sobre la Amazonía , 2005, el mismo que sostiene que para el año 2050 de la Amazonía brasilera sólo quedará la mitad. Esto pone en serio peligro el equilibrio planetario.

En Bolivia, cerca del 50% del suelo ya ha sido esterilizado, y anualmente se pierde el 13% de las tierras fértiles (Informe del Vice ministerio de Agricultura, 2002). Los obispos han denunciado, el año 2000, que el acaparamiento inmoral de la tierra por los terratenientes es una de las principales causas del empobrecimiento del país (Tierra, Madre Fecunda para Todos, 2000).

Bolivia es la quinta potencia mundial en reservas de agua dulce, sin embargo, mientras millones de bolivianos carecen de agua potable, las empresas mineras, petroleras y las industrias están matando cuencas enteras en el país (Pilcomayo, Desaguadero y otros).

Bolivia es el octavo país más megadiverso del planeta, pero las semillas transgénicas, la caza y el comercio irrestricto de la biodiversidad están devastando esta riqueza colectiva invaluable. Nuestras nevadas, fuentes de agua dulce, se están agotando.

A nivel de ecología social, existe un desequilibrio inmoral: Mientras más del 60% de los bolivianos viven en la pobreza, el 10% de los más ricos (bolivianos) acapara 232 veces más que el 10% de los más empobrecidos en el país (Informe de la Fundación Milenio , 2006). Estos datos quedan pequeños para los sobrevivientes del último fenómeno del niño en Bolivia que se llevó consigo 56 personas y 8 jamás fueron halladas.

Hemos llegado al punto de inflexión ecológica. Si como especie deseamos sobrevivir al siglo XXI, no queda otro camino que la conversión ecológica. Conversión que implica una mutación mental, espiritual, afectiva y ética hacia un paradigma integral sostenible. El consumismo desenfrenado tiene que ser desterrado por un consumo responsable (ético). El despilfarro hídrico, por una cultura del cuidado. El saqueo de la tierra, por una mística de la crianza. La frenética competencia mercantil tiene que ser equilibrada por la reciprocidad solidaria. La pobreza no se vence luchando contra ella, sino contra la riqueza acumulada por unos cuantos. La contaminación atmosférica no se vence con etanol o biodiesel, sino utilizando menos coches o compartiendo los que ya tenemos. La carencia de agua no sólo se resuelve perforando más pozos o “desviando ríos”, sino cerrando las llaves. La deforestación no es cuestión sólo de plantar árboles, sino también de optimizar las hojas de papel. El problema de la basura no se supera sólo colocándola en el basurero, sino reutilizando, las veces que sea posible, las bolsas plásticas.

El problema ecológico, en última instancia, es un problema moral, y el sobrevivir a este problema depende de nuestra voluntad. Voluntad y autodisciplina no necesariamente para revertir la situación ecológica, sino para sobrevivirla. Porque ahora es cuando comienza la sobrevivencia en la Tierra.

http://alainet.org/active/16998

Lo estéril de la izquierda latinoamericana

Marcos Roitman Rosenmann

Cuando más se requiere pensar en la emergencia de alternativas, la izquierda académica con un pie en la política asume la agenda de la derecha y se parapeta en el interior de la ideología y el discurso dominante. Es decir, acepta el lenguaje, los tiempos y el debate propuesto por el poder. Así, si incorpora el pensamiento ideológico de Samuel Huntington y su concepto de las relaciones internacionales, fundado en el nuevo choque de civilizaciones, entra en el saco. Como un toro cuando acude al engaño, acaba presa del matador. Preparan seminarios, organizan discusiones y derraman tinta manifestando lo discutible de las tesis, sin señalar que dicho sujeto entró a formar parte del Consejo de Seguridad de Estados Unidos en 1977 con lo cual toda su obra está marcada por practicar una defensa a ultranza de los intereses militares y políticos del imperialismo estadunidense, en todas sus dimensiones. No debe olvidarse que fue asesor de Lyndon Johnson y justificó los bombardeos B-52 en Vietnam. En otras palabras, sus textos son una construcción ideológica para justificar la expansión de la nación estadunidense y el destino manifiesto. No responden a planteamientos teóricos. ¿Por qué no suscitan debates académicos y plantean discusiones en la izquierda tendentes a desenmascarar el sentido espúreo de introducir ruido y desviar la atención del problema sobre los fundamentos reales del debate central? No debe olvidarse que Huntington ha sido rechazado como miembro de la Academia Nacional de Ciencias estadunidense, entre otras cosas, por uso indebido y manipulación de las matemáticas en sus estudios. En otras palabras: por mentir. Ello debería ser suficiente para no perder el tiempo en sus estudios. Pero son seducidos por el canto de sirenas. No son capaces de diferenciar entre una propuesta ideológica concebida como maniobra de distracción y la estrategia de dominación cultural y explotación del imperialismo. Incluso sus textos son considerados parte importante en la formación de sociólogos, politólogos y especialistas en relaciones internacionales. Seguramente, debería hacerse lo mismo con Hitler y su obra Mi lucha para explicar teóricamente el desarrollo geopolítico del Tercer Reich. Aunque resulte una comparación extrema es de la misma liza.
Otro ejemplo similar son los debates pensados para el lustre intelectual y lucimiento personal. Ese fue el caso de Francis Fukuyama y sus tesis sobre el fin de la historia. Fiasco más que monumental en todos sus apartados. Sin embargo, tuvo adeptos que no tardaron en crear una verdadera secta. Desde la izquierda no se perdió tiempo en discutir acerca de su articulado.
Mientras se refunda el orden, tras la caída del Muro de Berlín, fecha del primer artículo, 1989, y los hacedores del poder hablan del pensamiento sistémico, la teoría de la complejidad y el orden espontáneo, los fractales, el caos y se avanza en los fundamentos de las tecnociencias como ideología para la derecha neoconservadora en su nueva visión de la historia, la izquierda sigue enzarzada con Fukuyama.
Mientras tanto, en Palo Alto se adelantan décadas. En este debate Pablo González Casanova se muestra pionero al descifrar las claves en artículos que más tarde se transforman en la obra Las nuevas ciencias y las humanidades: De la academia a la política. No obstante, en tiempo real, Fukuyama copó el espacio del debate dentro de la izquierda política mundial y se desperdiciaron años en saber si la historia realmente concluye, acaba, termina, periclita o se extingue en su sentido y finalidad. Desde la publicación en 1989 de su artículo ya señalado y El fin de la historia y el último hombre en 1992 se ocultó que ese académico participaba en el Consejo de Estado, que formaba parte del grupo fundador de la nueva derecha y sus mediocres trabajos fueron impulsados como parte de una campaña para correr una cortina de humo en favor del nuevo pensamiento articulado bajo las lógicas de la complejidad. Lo irónico es que el propio Fukuyama termina una década más tarde desdiciéndose de lo afirmado. Tejer y destejer. Eso sí, su mea culpa, no ha tenido el mismo éxito en América Latina ni en el mundo. Será cosa de vergüenza y que ya no cuenta con el andamiaje de los medios de comunicación social para suscitar debates ni publicaciones capaces de mantenerlo en el estrellato y marear la perdiz.
Así, la derecha lanza el anzuelo, la izquierda lo muerde y se engancha hasta el tuétano. Luego sus pescadores se divierten, juegan. Según las circunstancias, cambian de cebo, unas veces se llama Rostow, otras Huntington, Fukuyama, Stiglitz, Soros, incluso un vicepresidente hablando del cambio climático. Siempre pondrá uno u otro según obliguen las circunstancias; habrá para todos los gustos. Se trate de plantear el concepto de la globalización, los movimientos sociales, la gobernabilidad, la bioética, las organizaciones no gubernamentales, el terrorismo o el unilateralismo. La derecha cultural es consciente de hasta dónde está atrapada la izquierda en sus agendas. Si detectan problemas, les basta con tensar el sedal, producir el desgarro del anzuelo en sus carnes; en otros términos, llamar al orden, y ver cómo se reduce la capacidad de pensar autónomamente. La heteronomía aumenta de forma exponencial. Se condicionan las becas, los presupuestos y las invitaciones. En otro orden de cosas, la izquierda, mientras juegue a ser estéril en este campo, está cada vez más constreñida a pensar dentro de las propuestas de la derecha, configurando un perfil de eruditos sin virtud para comprender nuestras estructuras sociales y de poder. En este sentido, nuevamente la excepción está en México y viene de la mano del EZLN. La actual ciencia política, al igual que la sociología pasa por el oasis del Chiapas.
Se puede comprobar con tristeza cómo la habitual crítica al neoliberalismo no se acompaña de un diagnóstico de país, principio articulador para diseñar una alternativa donde emerjan sujetos autónomos. De esta manera, la crítica estéril se caracteriza por estar ligada al hacer de la derecha, formar parte de su proyecto político y carecer de propuesta. Convertida en lastre, sus postulados resultan atractivos por su simplicidad, pero acaban transformándose en un caballo de Troya. De tal forma que desarman la izquierda, perdiéndose la capacidad de ejercicio de juicio crítico. Otros piensan por ella. Sin una reflexión tendente a favorecer la lucha ideológica anticonformista, la derecha comienza ganando la guerra, financiando debates estériles a sus opositores para alimentar egos y editar textos para satisfacción de universitarios de la izquierda política, cuya currícula es la misma medida que su anorexia intelectual.

Para desnudar a la oligarquía

Luis Linares Zapata (La Jornada)

Es similar al provinciano antecedente del porfiriato que controlaba en unas cuantas manos gran parte de la tierra y sus rentas. Es, también como aquélla, un retrato fiel de su naturaleza: parasitaria del poder público. No acepta la menor competencia. Influye y presiona a cuanto legislador se deje para que la cubra con un marco regulador y se prolonga hasta tocar, con sus largos y abultados intereses, a jueces, notarios, gobernantes locales o policías, en intransigente búsqueda de un manto protector que la resguarde de la más pequeña de las molestias.
En fin, las oligarquías son réplicas de sus antecesores de tristes recuerdos en la historia patria. Lo grave, sin embargo, es que la mexicana no se distingue por ser un motor que impulse el desarrollo de la fábrica del país. Se rehusa, con ahínco notable, ante cualquier afectación al cuadro establecido de valores y no alienta cambios en las costumbres colectivas con el ánimo de colaborar en la maduración de la sociedad.
Por el contrario, sus integrantes son, en su casi totalidad, los que han escamoteado los requisitos que un crecimiento acelerado impone como necesarios, tales como enterar, con justicia y pulcritud, su contribución impositiva. Pero, sobre todo, obstaculiza, con todo el masivo poder que la caracteriza, el desenvolvimiento de la vida democrática de la nación.
La oligarquía mexicana se distingue, para mal, de otras que se han formado en distintos países. Ante ellas exhibe, sin pudor alguno, sus limitantes: la ignorancia grosera que le acompaña, su voracidad o el compulsivo desplante para exhibir riquezas. Se puede, a guisa de ejemplo, pasar revista de algunas de sus contrapartes para sacar moralejas o conclusiones.
En la oligarquía japonesa, bien atrincherada tras sus formidables empresas de punta, se observa una clase dirigente que da muestras de coordinar esfuerzos con todos los sectores involucrados en los procesos productivos. Para ello se vale de método, constancia solidaria y discreción. El contraste que se le impone a la versión oligárquica nacional con las elites nórdicas que radican su continuidad y progreso en una sociedad igualitaria y abierta, salta a la vista por sus efectos en la justicia distributiva. En todos los casos de elites mencionados arriba se encuentran constantes compartidas, que son verdaderos reactivos del cambio y el progreso: la confianza popular, el uso masivo de recursos para satisfacer necesidades, el decidido impulso a la investigación científica y el perfeccionamiento educativo de sus respectivas poblaciones, arraigadas vocaciones de alto contraste y quiebre con la oligarquía local.
La estadunidense, que lleva consigo el germen del ánimo imperial, acarrea dentro de sí misma tanto penas impuestas a los demás como tragedias para los suyos, puede ser otro referente obligado. La oligarquía que dirige al vecino del norte ha formado todo un formidable aparato que puede competir con el resto del mundo en sus variadas manifestaciones: industriales, financieras, culturales, de entretenimiento, comerciales, populares o artísticas. Para ello se bifurca, reproduciéndose, por todos esos ámbitos en amplios conjuntos directivos que le dan solidez, talento y capacidad de preparación para el futuro.
Los oligarcas locales son, lo vienen mostrando cada vez con mayor rigor estudios y auditorías, un conjunto de hombres (abrumadora mayoría) y mujeres que no atisban con perspectiva lejana lo que la sociedad requiere, lo que exigen las organizaciones puestas a su mando para avanzar y transformarse. Reúne, esta versión autóctona de las oligarquías, actores prepotentes, de corta mirada y de rústica imitación de lo visto, oído y desechado en otras partes. No ha fundado instituciones de avanzada, de esas que procrean nuevas formas de pensar, de actuar, de interrelacionarse con los demás. Siempre está pendiente del poder público no para templarlo, para financiar con amplitud sus urgencias y obras, sino para montarse sobre él, escatimarle recursos, para desviarlo de sus deberes o imponer sus condiciones.
Los resultados de la oligarquía mexicana son magros en cuanto a construir imperios se refiere y, cuando, como por estos días, alguno de sus destacados miembros lo intentan, siempre recurren a ventajas desleales, abusan de su dominancia en el mercado interno o se financian con abusivos controles monopólicos. Usan, con frecuencia continua, las masivas prerrogativas fiscales y demás protecciones indebidas para imponerse a la competencia externa. Pocos de sus integrantes, bien contados con los dedos, pueden vanagloriarse de haber levantado grandes negocios fincados en la propia inventiva, separados del poder público para llevar a cabo su aventura empresarial. Sus contribuciones para el mejoramiento de vida en común o para cimentar una positiva o emprendedora visión del mundo, son escasas.
Pero mucho de ese mundo de privilegios comienza a desajustarse, a dar paso a una mayor vigilancia social, a plantear alternativas que pueden trastocar al menos parte sustantiva de la oligarquía mexicana.
Su pasada intervención, contrariando de manera flagrante la vida democrática del país, fue uno de sus excesos que, paso a paso, va mostrando sus nocivos efectos. Ayudó a socavar las instituciones electorales que se habían edificado después de un dilatado periodo de atropellos y faltas flagrantes a la soberanía popular. Es causa eficiente, irresponsable, de la cruda y profunda división del país y de la pérdida de confianza en cruciales instituciones, pues las envilecieron con sus trampas, abusos e impunidad.
Pero la inevitable circulación de datos, de denuncias informadas, de proyectos alternos, de ofertas políticas socializadoras, de estudios sobre su conducta, la van desnudando frente a la ciudadanía. De continuar con su actitud retardataria y hasta criminal la oligarquía hará que se le pierda el poco respeto que, con dificultades crecientes, conserva aún entre los grupos más conservadores de la sociedad.

George W. Bush y el arte de la guerra Sun Tzu y la estrategia fallida del imperialismo en Irak

Por: Alan Woods (NUESTRA AMERICA)
http://www.argenpress.info/nota.asp?num=041846&Parte=0

Las reglas de la guerra han sido cuidadosamente estudiadas desde hace al menos 2.500 años, cuando Sun Tzu, el gran experto militar chino, escribió su famoso tratado: El arte de la guerra. Este texto ha sido estudiado meticulosamente desde entonces por los generales, incluidos los generales del ejército norteamericano, y es considerado como uno de los tratados más magistrales jamás escritos sobre el tema. Y a pesar del inmenso desarrollo tecnológico desde los días de Sun Tzu, los conceptos básicos que él desarrollo son tan válidos hoy como cuando fueron escritos. 

Sun Tzu dice: 

“La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado; un asunto de vida o muerte, el camino hacia la supervivencia o la destrucción. Por lo tanto, es imperativo estudiarla profundamente”. 

Estas palabras son muy ciertas. Podrían provocar pesar a los moralistas, pero durante toda la historia humana los asuntos más serios siempre se han decidido por la fuerza de las armas. Esto se aplica tanto a las guerras como a las revoluciones. El estudio de la guerra, de las tácticas y estrategia militar tienen una gran importancia. El comportamiento de las fuerzas estadounidenses en Irak ha revelado una completa ignorancia de incluso los principios más básicos establecidos hace 2.500 años con gran brillantez por el maestro Sen Tzu. Comencemos con los prolegómenos. 

Sobre la preparación Sun Tzu dice: 

“El general que gana una batalla hace muchos cálculos en su templo aquí gana la batalla. 

El general que pierde una batalla hace pocos cálculos con antelación. Hacer muchos cálculos lleva a la victoria y pocos cálculos a la derrota: ¡cuánto más ningún cálculo en absoluto! Por atención a este punto yo puede prever que es probable ganar o perder”. 

Los imperialistas norteamericanos, es verdad, hicieron muchos cálculos antes de invadir Irak, pero todos estaban equivocados. La frase más famosa de Sun Tzu es: 

“Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla”. 

Cuando él lanzó su aventura iraquí, George Bush no comprendía el caos en el que se metería. No entendía al enemigo, no comprendía las limitaciones de sus propias fuerzas y la psicología de su propio pueblo. Asumía que la aplastante superioridad militar de sus fuerzas armadas sería suficiente para garantizar una victoria rápida y absoluta. Asumía que la población de Irak saludaría a las fuerzas norteamericanas como libertadores, o al menos no serían capaces o estarían dispuestos a luchar contra ellas. Asumía que la población de EEUU continuaría apoyando la guerra tanto tiempo como fuera necesario. Todas estas presunciones estaban equivocadas. 

Es verdad que a la mayoría de los iraquíes no les gustaba Sadám Hussein. Pero les gustan aún menos las fuerzas de ocupación norteamericanas. En todas las encuestas recientes la aplastante mayoría de los iraquíes piensan que con Sadám Hussein estaban mejor e incluso una mayoría más grande quiere que los estadounidenses y sus aliados se vayan. Pero los norteamericanos no tienen prisa por salir. 

Por otro lado, el ocupante actual de la Casa Blanca y Comandante en Jefe del ejército norteamericano, fracasó en comprender la limitación de sus propias fuerzas. Toda la tecnología del mundo no servirá para un ejército desmoralizado que ha perdido toda confianza en su misión y que ya no tiene voluntad de luchar. Los soldados no quieren ir a Irak, y esto es especialmente así en el caso de los reservistas. El hecho de que un porcentaje desproporcionado de las tropas norteamericanas sean pobres, negros o hispanos, se suma al descontento y al resentimiento. Esto puede crear una situación explosiva en las filas del ejército durante el próximo período. 

Por último, pero no menos importante, está la opinión pública en EEUU, que nunca fue muy entusiasta con la aventura iraquí de Bush, pero que ahora se girado decisivamente contra la guerra. Saben que han sido arrastrados a una guerra con excusas falsas y cada nueva muerte de un joven soldados estadounidenses profundiza aún más esta animosidad hacia la guerra y contra el presidente que la inició. Las manifestaciones en las calles de ciudades norteamericanas aumentarán en alcance y radicalización. Los Republicanos se enfrentan a la debacle en las próximas elecciones. Esto a su vez está provocando divisiones en las filas de los congresistas republicanos, que están muy vinculados a sus puestos en el Capitolio y a todos los privilegios que lo acompañan. Como resultado, George W. Bush se está convirtiendo rápidamente en el presidente más impopular de la historia norteamericana. 

La importancia de la dirección

Sobre la cuestión de la dirección Sun Tzu dice lo siguiente: “Y el general que comprende como emplear las tropas, es el árbitro del destino de la nación, el hombre de quien depende si la nación estará en paz o el peligro”. 

Con sus acciones George W. Bush ha puesto realmente la nación en peligro. La excusa original para invadir Irak fue el atentado terrorista del 11 de septiembre. La población estadounidense fue engañada para que creyera que Irak albergaba a al Qaeda, a pesar de que el régimen baathista secular de Bagdad y al Qaeda eran enemigos acérrimos. En Irak antes de la invasión no existían células de al Qaeda. Ahora hay muchas. El Irak ocupado se ha convertido en un imán para todos los yihadistas del mundo y está actuando como centro de operaciones para al Qaeda y organizaciones similares en Oriente Medio. De este modo, lejos de aumentar la seguridad de EEUU y Oriente Medio, la invasión de Irak ha tenido exactamente el efecto contrario. Debemos recordar otro de los aforismos de Sun Tzu: “Haces desaparecer la energía de sus ejércitos y desmoralizas a sus generales”. 

Algunas frases de Sun Tzu se pueden tomar como una crítica directa a George W. Bush. El dice: 

“Sopesa la situación antes de efectuar movimiento alguno (…) Tras prestar atención a mi consejo y planes, el general debe crear una situación que contribuya a su cumplimiento. Por situación quiero decir que debe tomar en consideración la situación del campo, y actuar de acuerdo con lo que le es ventajoso”. 

George Bush no reflexiona. Reacciona a los acontecimientos y lo ha estado haciendo desde el principio. Pero aún, ignora el consejo que le han dado personas más capaces y representantes inteligentes de la clase dominante (Grupo de Estudios Iraquíes), que le pidieron que hiciera una retirada escalonada de Irak y llegara a un acuerdo con Siria e Irán. 

En lugar de seguir este sano consejo, George W. Bush propone la táctica de la “oleada”, es decir, enviar aún más tropas para que mueran en Irak. Esto no derrotará a los insurgentes sino que empeorará aún más la situación. Esta última política tiene toda la apariencia de algo que no ha sido sopesado sino rápidamente improvisado. La prensa burguesa lo ha descrito correctamente como una apuesta irresponsable, un último intento desesperado de evitar una derrota. No tendrá el efecto deseado. No resolverá el caos en Irak sino que extenderá la inestabilidad a toda la región. 

Sun Tzu continúa: “En la guerra los estrategas victoriosos sólo buscan la batalla después de haber ganado la victoria, mientras el que está destinado a la derrota primero lucha y después busca la victoria”. 

La segunda variante también es exactamente aplicable a George Bush. 

La economía de la guerra 

Sun Tzu dice: “En operaciones bélicas, cuando se requieren mil carros rápidos de cuatro caballos, mil carros pesados, y mil soldados; cuando han de transportarse provisiones para un millar; cuando existen gastos en casa y en el frente, y estipendios para enviados y consejeros, el coste de materiales como goma y laca, carros y armaduras, asciende fácilmente a mil piezas de oro al día. Un ejército de cien mil hombres puede ser puesto en campaña solo cuando este dinero está en la mano”. 

El dedicó una gran parte del estudio a la economía de la guerra y hoy la cantidad necesaria para mantener un ejército moderno en el terreno de batalla son muchas, muchas veces más que en su época. El gasto es más ruinoso si la guerra se prolonga, por eso Sun Tzu insistía en que se debían evitar las campañas largas: 

“Una victoria rápida es el principal objetivo de la guerra. Si la victoria tarda en llegar, las armas pierden el filo y la moral decae. Si las tropas atacan ciudades, su fuerza se desgasta. Cuando un ejército se implica en una campaña prolongada, los recursos del estado disminuyen rápidamente. Cuando tus armas están melladas y el ardor decae, tu fuerza exhausta y el tesoro gastado, los jefes de los estados vecinos tomarán ventaja de la crisis para actuar. En ese caso, ningún hombre, por sabio que sea, será capaz de evitar las desastrosas consecuencias que de ello resulten. Por todo ello, mientras que hemos oído mucho acerca de despilfarros estúpidos en tiempo de guerra, no hemos visto aún una operación inteligente que fuese prolongada. Nunca ha existido una guerra larga que haya beneficiado al país”. 

Sun Tzu decía: “dado que lo único valioso en la guerra es la victoria, no prolonguéis las operaciones”. Bush y Rumsfeld pensaban que la guerra de Irak rápidamente terminaría y basaron sus cálculos económicos en esta variante. Pero como la guerra se ha prolongado, los costes económicos se han disparado. La “solución” de George Bush al atolladero iraquí es enviar más tropas. Esto inevitablemente llevará a nuevas bajas norteamericanas (y, por supuesto, iraquíes). Eso tendrá un efecto serio sobre el ambiente de la opinión pública norteamericana, como ya señalé en mi artículo: Tambores de guerra en Washington, la última oportunidad de Bush. Pero también existe un enorme coste en términos puramente monetarios. 

El coste de la guerra es ya ruinoso. Las estimaciones originales variaban pero eran algo similar a 50-60 millones de dólares. Pero el coste real ya está en 350.000 millones de dólares. Según la última investigación del Congreso, la guerra está costando 2.000 millones de dólares semanales y la cifra final nadie la sabe. Un cálculo reciente sitúa la factura final en la región en los 2 billones de dólares, si se incluyen los costes a largo plazo de los heridos en la guerra. La conclusión es inapelable: ni el país más rico del planeta puede soportar esta hemorragia de sangre y tesoro. Tarde o temprano, EEUU tendrá que abandonar Irak. Dejará tras de si una situación infinitamente peor a la que tenían antes de invadir. 

La forma en que los ejércitos de la antigüedad tenían de hacer frente a este drenaje era vivir a costa de la tierra, es decir, vivir saqueando el país del enemigo. Esta también era la intención original de George W. Bush y de las grandes empresas norteamericanas que le apoyaron. 

Sobre este tema Sun Tzu decía: 

“El soldado habilidoso no pone un segundo impuesto, ni carga sus carros de suministro en más de dos ocasiones. Trae el material de guerra de su propia casa, pero el forraje del enemigo. De este modo el ejército tendrá alimentos suficientes para sus necesidades. 

Cuando saqueas un territorio, deja que el botín se divida entre tus hombres, cuando capturas nuevo territorio, divídelo en parcelas para el beneficio de la soldadesca”. 

De que existían planes para el saqueo de Irak, en particular sus ricos recursos petroleros, no hay ninguna duda. Desgraciadamente, los planes no salieron como estaban planificados. La reconstrucción es otra forma de saqueo. Las grandes empresas norteamericanas como Halliburton han sido recompensadas con lucrativos contratos valorados en miles de millones de dólares. Pero con el aumento del número de contratistas asesinados y secuestrados, esto se ha convertido en una proposición arriesgada. En cuanto a los soldados, la única recompensa que pueden encontrar es la pérdida de la vida, de un brazo o una pierna. Las guerras no son tan rentables como solían ser, ¡en particular para los soldados que son los que realmente combaten! 

La idea era saquear los enormes suministros petroleros de Irak para financiar la ocupación y pagar las facturas de las grandes empresas norteamericanas implicadas en la estafa de la “reconstrucción”. 

Desafortunadamente, la producción petrolera ha sido imposible debido a la insurgencia, y cosas como los oleoductos son objetivos tentadores para los rebeldes. 

Sun Tzu advirtió enérgicamente contra las guerras lejos de casa: 

“Cuando un país se empobrece a causa de las operaciones militares, se debe al transporte de provisiones desde un lugar distante. Si las transportas desde un lugar distante, el pueblo se empobrecerá. Los que habitan cerca de donde está el ejército pueden vender sus cosechas a precios elevados, pero se acaba de este modo el bienestar de la mayoría de la población. Cuando se transportan las provisiones muy lejos, la gente se arruina a causa del alto costo. En los mercados cercanos al ejército, los precios de las mercancías se aumentan. Por lo tanto, las largas campañas militares constituyen una lacra para el país. 

“Con la pérdida de base y el agostamiento de la fuerza, las casas de la población quedarán al descubierto y tres décimas partes de sus ingresos desaparecerán; mientras que los gastos del gobierno por carros rotos, caballos cansados, cascos, arcos y flechas, lanzas y escudos, mantos protectores… supondrá cuatro décimas partes de su ingreso total” 

Los costes prohibitivos de enviar a grandes números de soldados a largas distancias y después mantener el suministro durante un período prolongado, se ha convertido en una pesadilla logística. El drenaje de recursos de EEUU ya está teniendo un efecto sobre el presupuesto federal, que ya sufría un déficit sustancial incluso antes del inicio de la guerra. El gobierno está ya hablando de reducir el gasto en sanidad y pensiones. Esta es una variante de la política de Goehring de “armas en lugar de mantequilla”. Y la carga de las armas aumenta en la medida que el imperialismo norteamericano insiste en mantener su papel mundial y su ambición imperial de intervenir en cualquier lugar bajo el sol. 

En opinión de Sun Tzu, la peor política de todas el asedio de ciudades amuralladas. Dice lo siguiente: 

“La peor táctica es atacar a una ciudad. Asediar, acorralar a una ciudad sólo se lleva a cabo como último recurso. Emplea no menos de tres meses en preparar tus artefactos y otros tres para coordinar los recursos para tu asedio. Nunca se debe atacar por cólera y con prisas. Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan. Por lo tanto, un verdadero maestro de las artes marciales vence a otras fuerzas enemigas sin batalla, conquista otras ciudades sin asediarlas y destruye a otros ejércitos sin emplear mucho tiempo. 

Un maestro experto en las artes marciales deshace los planes de los enemigos, estropea sus relaciones y alianzas, le corta los suministros o bloquea su camino, venciendo mediante estas tácticas sin necesidad de luchar”. 

Desde la época de Sun Tzu la técnica de la guerra ha cambiado tanto que no se reconocería. Los ejércitos normalmente no asedian ciudades y éstas no tienen murallas. Si hay una ciudad en el camino simplemente se bombardeo o destruye con una combinación de bombas, cohetes y artillería, ese fue el destino de Faluya, la primera Guernica del siglo XXI. Sin embargo, estos comentarios mantienen toda su validez en el caso de Irak. Lo que está diciendo el maestro chino es: no te quedes atascado en actividades militares prolongadas como son los asedios, que sólo provocan bajas excesivas y son una hemorragia económica seria. Pero eso es precisamente lo que están haciendo los norteamericanos en Irak. 

Condiciones físicas 

Según Sun Tzu, el arte de la guerra está gobernado por cinco factores constantes, que deben ser tenidos en cuenta en las deliberaciones, cuando se está buscando determinar las condiciones sobre el terreno. Los factores son los siguientes: (1) la doctrina; (2) el cielo; (3) el terreno; (4) el mando; (5) el método y la disciplina. Para decidir cuál de los dos ejércitos ganará es necesario responder a las siguientes preguntas: 

“¿Qué dirigente es más sabio y capaz? ¿Qué comandante posee el mayor talento? ¿Qué ejército obtiene ventajas de la naturaleza y el terreno?” 

Cuando Sun Tzu habla del cielo no habla de los dioses. En realidad, la religión no juega ningún papel en el arte de la guerra. Esta palabra significa noche y día, frío y calor, tiempo y estaciones. Es decir. Hace referencia a los factores climatológicos y geográficos, el tiempo y el terreno, etc., 

“El terreno implica las distancias, y hace referencia a dónde es fácil o difícil desplazarse, y si es campo abierto o lugares estrechos, y esto influencia las posibilidades de supervivencia”. 

Las tropas de la coalición en Irak están luchando en unas condiciones físicas desfavorables, en un terreno difícil al cual no están acostumbrados. Si los desiertos son difíciles, las calles abarrotadas y las callejuelas de Bagdad son aún peores. Cada casa se convierte en una potencial fortaleza enemiga, cada venta en un potencial escondrijo para un francotirador. El calor, las moscas, los mosquitos, el polvo, empeoran las cosas, debilitando la moral de los soldados y aumentando su nerviosismo. Una ráfaga de fuego desde una ventana superior disparada por un asaltante invisible provoca una reacción nerviosa, con frecuenta implica la muerte de civiles, hombres, mujeres y niños. Esto no sirve para derrotar al enemigo sino que sólo acrecienta el odio de la población hacia las fuerzas ocupantes. 

La moral 

Además de los factores originales, la moral, el terreno, el clima, etc., añade lo siguiente: 

“¿En qué ejército se observan mejor las regulaciones y las instrucciones? ¿Qué tropas son más fuertes? ¿Qué ejército tiene oficiales y tropas mejor entrenadas? ¿Qué ejército administra recompensas y castigos de forma más justa? Mediante el estudio de estos siete factores, seré capaz de adivinar cual de los dos bandos saldrá victorioso y cual será derrotado. 

El general que siga mi consejo, es seguro que vencerá. Ese general ha de ser mantenido al mando. Aquel que ignore mi consejo, ciertamente será derrotado. Ese debe ser destituido”. 

Numéricamente, el ejército norteamericano debería ser más fuerte en tropas bien entrenadas. Pero esto por sí mismo no es suficiente para determinar el resultado. Napoleón explicaba la importancia vital que tiene la moral en la guerra. Podríamos añadir que la moral incluye no sólo la moral de los soldados en la línea de frente, sino también de los civiles en la retaguardia. Este factor hoy es un factor incluso más importante que lo era en China en tiempos de Sun Tzu, quien escribe: 

“La moral significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro”. 

Esta es la primera condición para llevar a cabo una guerra victoriosa y es la primera que ha fallado para el gobierno de EEUU. La conducta de la guerra, basada en las mentiras que han quedado al descubierto, ha alejado a la opinión pública estadounidenses, que ciertamente ya no apoya a Bush ni a su guerra. La hostilidad hacia la guerra en Irak, el hecho de que es una guerra injusta, la idea de que “nuestros chicos están muriendo por nada”, a su vez se transmite a los soldados y mina su moral. 

Las tropas norteamericanas en Irak no creen que estén luchando una guerra justa. Aquellos que al principio podían creerlo, pronto se convencieron de lo contrario a través de su propia experiencia. Pronto se dieron cuenta de que la población iraquí les ve como invasores extranjeros, no como libertadores, y quieren verles fuera de Irak. Las tropas estadounidenses, por tanto, no tienen incentivo para luchar y morir por una causa en la que no creen. Por otro lado, los combatientes de la resistencia creen fervorosamente en lo que están luchando y están dispuestos a morir, si es necesario, para conseguir su objetivo. La primera condición para ganar una guerra está por tanto ausente. 

La cuestión de la disciplina en última instancia está determinada por la cuestión de la moral. Las tropas de la coalición obedecen mecánicamente órdenes, pero su corazón no, por eso no lucharán eficazmente. Ven pocas recompensas para lo que están haciendo y mayoritariamente ven su estancia en Irak como un castigo. Cuanto más tengan que servir en Irak, y cada vez con más frecuencia, menos dispuestos estarán a luchar. En contraste, los iraquíes están luchando por su país, sus familias y su futuro. Están motivados para luchar y esto crea una disciplina interna y una disposición al sacrificio que, en última instancia, les da la victoria sobre las fuerzas de la coalición mejor armadas y más profesionales. 

Es verdad que los norteamericanos tienen armas superiores y la ventaja de la tecnología moderna, satélites, visión nocturna, etc., Pero los insurgentes tienen la ventaja del apoyo de la población, de la que son indistinguibles, de la que pueden salir para luchar y después de nuevo desaparecer. Métodos como los atentados suicidas son la “respuesta del hombre pobre” al armamento sofisticado. Es la respuesta final porque dice que el insurgente está dispuesto a morir por la causa. 

“Trata bien a los prisioneros” 

Sobre el tratamiento a los prisioneros Sun Tzu dice: 

“Los soldados prisioneros deben ser bien tratados, para conseguir que en el futuro luchen para ti. A esto se llama vencer al adversario e incrementar por añadidura tus propias fuerzas”. 

En la prolongada guerra protagonizada por el Ejército de Liberación Popular de Mao Tse Tung, éste siguió este buen consejo. Los numerosos prisioneros capturados por el ELP no eran golpeados ni torturados, les dieron comida y los Comisarios del Ejército Rojo les daban charlas. Cuando se confiscaba la tierra a los terratenientes se repartían parcelas de tierra a los soldados del ejército de Chiang Kai Shek. Eran liberados y enviados a casa. Las noticias de la revolución agraria se extendieron como un reguero de pólvora y el ejército de Chiang tuvo la tasa de deserciones más altas de la historia de cualquier ejército. 

Esto fue posible porque el Ejército Rojo llevó a cabo una lucha revolucionaria. Pero como explicaba Clausewitz, la guerra es la continuación de la política por otros medios. Una guerra revolucionaria se puede hacer con métodos revolucionarios, pero una guerra imperialista injusta sólo se pude realizar con los métodos de represión más brutales. Esto, sin embargo, es contraproducente. 

Las fuerzas de la coalición tratan a sus prisioneros con una enorme brutalidad, como reveló el escándalo de Abu Ghraib ante los ojos del mundo entero. Prisioneros indefensos golpeados, atacados sexualmente, humillados y violados por sus torturadores. Esta tortura tiene un elemento racista y esto es bastante natural. El imperialismo es la esencia destilada del capitalismo y el racismo es la esencia destilada del imperialismo. 

Las tropas norteamericanas, que los medios de comunicación mundiales intentan presentar como los “libertadores de Irak”, consideran a la población iraquí como especies racialmente inferiores, y los tratan de la manera correspondiente. El efecto inevitable es aumentar cada vez más el número de reclutas para la insurgencia. 

Sin embargo, el ejército norteamericano no tiene el monopolio de la brutalidad. Acaba de terminar un juicio a soldados británicos acusados de torturar y asesinar a un prisionero iraquí. Los soldados entraron en un hotel de Basora, donde supuestamente había armas ocultas. Entonces arrestaron al personal del hotel, que fue llevado a un centro de detención donde fueron golpeados y torturados brutalmente. Un hombre, casado y con hijos, fue golpeado hasta la muerte. Uno de los soldados británicos entretenía a sus compañeros golpeando a los prisioneros indefensos hasta que gritaban. A esto lo llamaba su “coro”. Esto quedó grabado en un vídeo de uno de estos “caballeros” como si fuera un recuerdo, como un vídeo de vacaciones. Aunque la prueba estaba más allá de toda duda, el resultado del juicio fue la absolución de todos los acusados. Estas son las bendiciones de la civilización que las fuerzas de la coalición han llevado al pueblo de Irak. ¡Y después se extrañan de que los iraquíes quieran que se vayan! 

Los insurgentes y el arte de la guerra 

Sun Tzu dice: “El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo. 

Golpear al enemigo cuando está desordenado. Prepararse contra él cuando está seguro en todas partes. 

Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte”. En Irak todos estos preceptos se siguen al pie de la letra, por parte de los insurgentes. Están llevando a cabo una táctica clásica de guerra de guerrillas, la única táctica posible cuando el enemigo disfruta de una clara superioridad militar. Igual que el ejército regular colonial norteamericano que luchó y derrotó a los británicos en el siglo XVIII, los insurgentes iraquíes, por utilizar una expresión de Engels, se niegan a bailar el minueto con el enemigo, sino que se basan en la táctica relámpago. Evitan la táctica de batalla campal donde necesariamente serían derrotados, y atacan al enemigo donde él no está preparado, aparecen donde nadie les espera. 

Sun Tzu añadía: “Antiguamente, los guerreros expertos se hacían a sí mismos invencibles en primer lugar, y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios. Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo; aguardar para descubrir la vulnerabilidad del adversario significa conocer a los demás. La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario. Por esto, los guerreros expertos pueden ser invencibles, pero no pueden hacer que sus adversarios sean vulnerables”. 

Una vez más esto es aplicable, no a las fuerzas de la coalición, sino a los insurgentes iraquíes. Sun Tzu dice: 

“Los expertos en defensa se esconden en las profundidades de la tierra; los expertos en maniobras de ataque se esconden en las más elevadas alturas del cielo. De esta manera pueden protegerse y lograr la victoria total”. 

Los insurgentes se ocultan en los rincones más profundos, no de la tierra, sino de la población, surgen rápidamente para atacar y después desaparecen de nuevo. 

Sun Tzu decía que: “Así pues, la regla de la utilización de la fuerza es la siguiente: si tus fuerzas son diez veces superiores a las del adversario, rodéalo; si son cinco veces superiores, atácalo; si son dos veces superiores, divídelo. 

Si tus fuerzas son iguales en número, lucha si te es posible. Si tus fuerzas son inferiores, mantente continuamente en guardia, pues el más pequeño fallo te acarrearía las peores consecuencias. Trata de mantenerte al abrigo y evita en lo posible un enfrentamiento abierto con él; la prudencia y la firmeza de un pequeño número de personas pueden llegar a cansar y a dominar incluso a numerosos ejércitos”. 

Una vez más, estas tácticas se están aplicando en Irak, pero no por los norteamericanos, sino por los insurgentes. Las guerrillas evitan las batallas abiertas con fuerzas norteamericanas superiores y sólo atacan cuando tienen ventaja. Esto es visto como cobardía y traición por parte de los estadounidenses, que olvidan que son precisamente las mismas tácticas utilizadas por sus antecesores en la lucha para expulsar a las fuerzas ocupantes británicas en la Guerra de la Independencia. 

Sobre los aliados 

“Por tanto, si ignoras los planes de tus rivales, no puedes hacer alianzas precisas”. 

Este es un consejo excelente, que los estadounidenses harían bien en seguir. Para encubrir la verdad desnuda de la agresión norteamericana contra Irak, Bush rápidamente reunió la llamada Coalición de la Voluntad. Pero muchos de sus aliados no estaban dispuestos a luchar en serio una vez quedó claro que la guerra en Irak iba a durar tanto tiempo. España tuvo que retirar sus tropas después de que el pueblo español echara bruscamente al gobierno de derechas de Aznar. Ahora Blair ha tenido que anunciar su abandono principalmente como resultado de la debacle en Irak, no está claro cuando durará allí el contingente británico. 

Las cosas no van mejor para los demás “aliados” de EEUU. Francia tiene su propia agenta en Oriente Medio, que entra en conflicto abierto con los de EEUU. Alemania no muestra inclinación alguna a participar y ya tiene suficientes problemas debido al mantenimiento de sus tropas en Afganistán. 

Las cosas van aún peor para Turquía, un aliado clave en la región. Los norteamericanos dependen mucho de sus bases en Turquía para el transporte de tropas y suministros. Pero durante la invasión, Turquía puso objeciones al uso de estas bases, esto recordó a Washington que Ankara tiene sus propios intereses en la región, que no siempre corresponden con los de EEUU. Los turcos se oponían al establecimiento de una región kurda autónoma en el norte de Irak, porque acusan a los kurdos iraquíes de apoyar a los rebeldes kurdos dentro de Turquía. Pero los kurdos son el principal aliado estadounidense en Irak y Washington no puede perderles. Esto representa para Bush una contradicción irresoluble. 

La reanudación de las hostilidades del PKK kurdo dentro de Turquía ha elevado la tensión en la frontera. El ejército turco dice que el PKK tiene bases dentro de la zona kurda de Irak y está buscando una excusa para invadir. Es un secreto a voces que Turquía tiene ambiciones territoriales en el norte de Irak, sobre todo en la zona petrolera que rodea Mosul y Kirkuk. Estas son zonas kurdas, donde ya ha habido conflictos intensos entre kurdos y árabes, suníes y chiíes. Existe el peligro de la ruptura de Irak, que sería explotada por Turquía, Irán y Siria. Este no es un escenario agradable para Washington. 

El colapso de Irak también ha llevado al fortalecimiento de la influencia iraní, tanto dentro de Irak como en toda la región. Esto no es bien recibido por EEUU y menos aceptable para Arabia Saudí e Israel. Es parte de la razón de la creciente tensión entre EEUU e Irán por la cuestión nuclear. Esto puede llevar a nuevas y violentas explosiones que no estaban previstas por Washington pero que se han creado debido a sus acciones, porque tienen la misma delicadeza que un elefante en una tienda de porcelana. 

“En el arte práctico de la guerra, es mejor conservar el territorio del enemigo entero e intacto, arrasar y destruir no es bueno. Es mejor capturar un ejército entero que destruirlo, capturar un regimiento, un destacamento o una compañía entera que destruirlos”. 

En cuanto a mantener intacto el territorio del enemigo, el efecto de la invasión ha sido exactamente el contrario. Como hemos visto, los norteamericanos han causado la violencia sectaria fratricida entre chiíes y suníes, han puesto en movimiento un proceso que perfectamente podría llevar a la ruptura de Irak en líneas religiosas y lingüísticas. Esto llevará a más derramamiento de sangre, mucho peor que todo lo que hemos visto hasta ahora. 

Cómo ganar sin luchar 

Sun Tzu decía: “De ahí que luchar y conquistar en todas vuestras batallas no es la suprema excelencia, la suprema excelencia consiste en romper la resistencia del enemigo sin luchar”. 

Napoleón decía que la guerra era la más complicada de todas las ecuaciones. Su resultado siempre es incierto y el precio del fracaso puede ser muy alto. Por lo tanto, recomendaba a los ejércitos y las naciones evitar la lucha a menos que fuera absolutamente necesario. Irónicamente expresa la misma sabiduría el lema del cuerpo de marines norteamericano: “Habla suavemente y lleva un gran palo”. El lema de la actual administración estadounidense es: “Grita al máximo de tu voz y golpea todo lo que se mueva con un gran palo”. 

El verdadero arte de la guerra es conseguir tus objetivos sin disparar un solo tiro. Podría ser posible conseguirlo a través del uso de la diplomacia, una rama bastante importante de la guerra, aunque la diplomacia efectiva siempre depende, en última instancia, de que se utilice la amenaza de la fuerza. De la misma manera, el éxito de las negociaciones en las luchas industriales depende de la amenaza de la acción huelguística. Algunas veces la simple amenaza de huelga es suficiente para que los empresarios cedan. 

Elegir el momento correcto, tener en cuenta la situación, los beneficios de la empresa, la fuerza del sentimiento de unidad en el centro de trabajo, etc., ese es el arte de la guerra aplicado a la lucha industrial. La huelga será necesaria o no dependiendo de estos factores. 

Sin duda el imperialismo norteamericano podría haber puesto sus manos en el petróleo iraquí sin tener todos estos problemas y el coste de la guerra. Hay otros muchos métodos para conseguir este objetivo. Pero George W. Bush y la camarilla derechista republicana de la Casa Blanca, estaban absolutamente decididos de ir a la guerra. Tenían planes para la invasión de Irak y el derrocamiento de Sadám Hussein mucho antes del 11 de septiembre, en realidad, mucho antes de la elección de Bush junior. En las mentes febriles de estos fanáticos, la estrategia general del imperialismo norteamericano de dominio del mundo adquirió una forma extrema y fantástica. Incluso se enloquecieron al creer que todo lo que hacía falta era invadir e introducir la “democracia” en Irak y que todo Oriente Medio caería en los brazos de EEUU, de la noche a la mañana. 

“No cometer errores es lo que establece una victoria segura, pero eso significa conquistar a un enemigo que ya está derrotado”. George Bush ha cometido todos los errores concebibles, y unos cuantos inconcebibles. Y en la guerra, se paga un precio muy caro por los errores. 

Por citar a un famoso estadista francés, esto era peor que un crimen, era un error. Los imperialistas norteamericanos tuvieron muchas oportunidades para corregir este error. La burguesía europea con más experiencia les avisaba constantemente contra la invasión. Sólo el patético títere Blair decía “amén” a todo lo que salía de la Casa Blanca. Ahora las carreras de Bush y Blair están en ruinas junto con todas sus ilusiones sobre el “nuevo Irak”. Esto habría ido mucho mejor si se hubieran tomado la molestia de leer a Sun Tzu.

Otro verso para la paz

Livia Díaz, Poza Rica, Veracruz, México/ 24 de abril de 2007.
Los ojos del mundo estarán por cinco días en una pequeña aldea hebrea, adonde los poetas que la II intifada distanció enrareciendo el ambiente de reconciliación, repercutiendo en el nivel político, literario y en la normalidad ciudadana, tendrán un encuentro.
El encuentro de Nissan Meghar, Israel en el que por 7 años participaron intelectuales judíos y árabes drusos, contará con la asistencia de poetas palestinos de Gaza, los musulmanes de Jordania, poetas de Egipto y se esperan sirios” destacó el Poeta Carlos Morales, portavoz en España y en América Latina del Movimiento Galileo de Meghar.
Entrevistado en Madrid, a pocas horas de partir con ese destino, dijo que “Está previsto que 25 poetas lean su obra en español, inglés, árabe y hebreo durante cinco días. Si todo va bien, y los sirios se suman, habrá en total unos treinta creadores en acción…”
Por su parte y en la misma conferencia virtual, Margalit Matitiahu, secretaria general de la Federación de Escritores de Israel, dijo que “Este es el encuentro que une a dos pueblos. Tendremos un encuentro con lecturas durante tres días en el Centro de Cultura del Colegio Meghar. Los poetas visitarán escuelas, y hay también recorridos y visitas en aldeas del Monte Carmelo.”
Para este encuentro se han hecho traducciones del árabe al hebreo para mejorar la comprensión. Es llamado “Nissan – Megar”, por que Nissan es el mes hebreo de la primavera, y Meghar es el nombre de la aldea. Lo fundaron los poetas Ortzion Bartana, poeta judío; Naim Ataide, poeta Druso, y los hebreos Margalit Matitiahu y Yoav Hayek.
Sobre las condiciones actuales en que se desarrollará el encuentro dijo Margalit Matitiahu “Estamos en una época más tranquila en el norte de Israel. En esta aldea viven juntos drusos, cristianos y musulmanes.”
“Lo más importante de este encuentro es el diálogo. Conocer a los poetas árabes. Hablar juntos los poetas judíos. No hay más mejor de estar oyendo la voz y mirando los ojos. Es un acercamiento importante”, dijo Margalit Matitiahu en tanto sobre lo mismo Carlos Morales dijo: “Yo creo que esta vuelta es lo más importante. Está escrito en la naturaleza de los hombres que el sentido común acaba reduciendo el espacio en el corazón de las llamas del rencor colectivo y de la locura.”
Y es que, para el director de la editorial española El Toro de Barro, “cuando estas palabras se enrosquen a los pies de algún lector adormecido y distante, las calles de la pequeña aldea árabe de Meghar se habrán convertido en un ariscado pero amable caserío para un puñado de escritores que, perteneciendo a países -y civilizaciones – tradicionalmente enfrentados, han decidido sentarse – juntos – en torno a misma mesa para compartir, mediando un te caliente, la voluptuosidad de su literatura, y para hacer alarde público ante sus pueblos -víctimas de los venenos religiosos y nacionalistas – de que, si se quiere,  no es difícil convivir en paz.”
Pregunta: ¿La voz de los poetas es importante en la búsqueda de la paz Margalit?
Margalit Matitiahu: Me parece que palabras de poetas e intelectuales tiene influencia cuando se escribe y se habla en los medios de comunicación. Lo que no sabe el público y lo tienen que saber, es el contenido de los diálogos que se producen en estos encuentros. El mundo no conoce otra realidad. Es muy importante saber y tener idea sobre las personas que pueden salir en una llamada de acercar a los intelectuales. En este encuentro los Poetas que vienen de países europeos, siempre dicen que no sabían que se pueden encontrar poetas judíos y árabes hablando juntos.
La Federación de Escritores en Israel une a 14 asociaciones de escritores, que escriben en 14 lenguas. Margalit Matitiahu lleva más de 20 años al frente de esta federación.
P: Margalit, ¿tú como poeta qué quieres de esta reunión?
Margalit Matitiahu: Hay muchos judíos que vinieron de muchos países encontrando por fin la tierra en que ya no son más minoría o perseguidos. Para mí este encuentro es una vez más, la oportunidad de hablar y dialogar con los poetas palestinos, decirles que tienen con quién hablar y hacer cosas. Eventos que pueden acercarnos a una paz. Yo tengo la esperanza de que estos poetas encuentren en nosotros una mano que les diga que un día vendrá y tendrán un país palestino.
P: ¿Siguen siendo perseguidos en la actualidad?
Margalit Matitiahu: Ya no son perseguidos como antes, pero hay eventos que recuerdan lo pasado.
P: ¿Porqué eligen esa aldea?
Carlos Morales: Es la patria chica de Naim Araidy, uno de los fundadores del movimiento y tal vez, el más carismático de sus líderes. Allí nació el proyecto, allí se gestó. Por otro lado, es tal vez la ciudad que mejor expresa el espíritu de Galilea: la coexistencia entre las religiones es realmente casi perfecta, y su ayuntamiento, enteramente compuesto por ciudadanos árabes, es de los que con un sentido más estricto defiende la coexistencia.
P: ¿Tiene antecedente este evento?
Carlos Morales: No. Es el único de estas características en el mundo. Fuera de los que él mismo -mundo- ha creado con su terca presencia desde finales de los años noventa, no hay más antecedentes que faciliten el camino, no hay nada, nada…
P: ¿De ahí podría establecerse que el 27 de abril será una fecha histórica?
Carlos Morales: Esta vez sí. La vuelta de los hijos pródigos hay que interpretarla, sin duda alguna, como una señal. Pero no está claro si estamos ante la expresión de una tendencia venturosa hacia la reconciliación social, o ante un gesto idealista de un puñado de hombres y mujeres valerosos.
P: ¿”Hijos pródigos”?
Carlos Morales: Sí. Lo importante ahora no es tanto que el congreso vuelva a celebrarse, sino el que hayan vuelto los poetas palestinos de Gaza, y los árabes egipcios y jordanos.
P: ¿Porqué?
Carlos Morales: Se estuvo a punto de conseguir que asistiera una delegación libanesa, pero no pudo ser… Bueno, el hecho de que los poetas árabes vuelvan que hacen su vida en el centro mismo del conflicto y de la marea yihaidista vuelvan a sentarse con los judíos en una misma mesa, es una señal inequívoca de que  los discursos fanáticos están perdiendo credibilidad y de que las personas están empezando a tener opciones de dar un paso adelante frente a los radicales, poniendo en riesgo su prestigio profesional y, todavía aún, su propia vida.
Y eso, desde los tiempos de los Acuerdos de Oslo, no se había vuelto a ver…  En medio ha habido una II Intifada, una guerra en Afganistán, una en Irak, y otra en el Líbano. Todo esto genera un ambiente poderosísimo, poco propicio para el encuentro multicultural y lo importante es que, a pesar de eso la gente que estaba sigue estando donde estaba, y la gente que decidió marcharse porque le resultaba imposible compartir mesa y palabras con escritores de pueblos enemigos, ha decidido volver… En ese sentido, sí, creo que estamos en una fecha histórica.
P: ¿Movimiento Galileo?
Carlos Morales: Sí, Meghar está en el corazón de Galilea. ¿Te acuerdas de ese dicho bíblico que decía que “nada bueno puede venir de Galilea”? Eso lo decían, y lo siguen diciendo, los santones…. los fanáticos,  tanto musulmanes como judíos.
P: ¿Y tú que piensas? ¿es hora de retrucar el dicho?
Carlos Morales: ¿Yo? Pienso que es hora de hacer el dicho verdad. De meterle no un dedo, sino dos en los ojos del fanatismo…
P: ¿Qué conoces por fanatismo?
Carlos Morales: La creencia en que existe una verdad absoluta, y en que esa verdad, además de absoluta, es única y debe de ser acatada sin excepción alguna por la sociedad en que se vive.

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