Insectos Sociales

Los políticos mexicanos parecen manifestar una tendencia congénita o genética en identificar “causa” con “voluntad”.  Por naturaleza son agresivos y belicosos, y su vida consiste en gran parte el buscar algo o a alguien a quién culpar y atacar, así proyectando y transfiriendo sus ineptitudes.  Una clara compensación de su débil carácter. Lamentablemente a través del dominio de los medios de comunicación, nosotros, el pueblo, estamos adquiriendo sus hábitos. 

Sería permisible decir que los políticos se parecen a los insectos sociales en su comportamiento –no lo digo al revés, porque no quiero ofender a nadie, es decir, podría sugerir que las sociedades de los insectos tienen un parecido y relación con asuntos político-económicos pero los escritores de insectos en sus prólogos siempre hacen hincapié que cualquier semejanza es puramente “coincidencia”.  Ejemplo, suelen decir que el comportamiento de las hormigas es totalmente inhumano y que son más como un “mecanismo”, y violaríamos la ciencia sí tratáramos de leer un significado humano en sus estructuras sociales, pero es difícil no hacerlo: las hormigas cultivan fungosidad (agricultura); crían áfidos (ganadería), envían ejércitos a la guerra contra los más débiles; rocían un líquido para alarmar y confundir al “enemigo” (ácido lacrimógeno); capturan prisioneros (no respetan los derechos humanos); las hormigas tejedoras obligan a las menores a ayudarles a tejer (explotación de menores); intercambian diminutos pedacitos de una sustancia blanca, que podría ser dinero, y constantemente intercambian información, etcétera.  Pa´ pronto, hacen todo menos escuchar las peticiones o demandas del pueblo, sus subditos y trabajador@s.

 

Lo que a la mayoría de políticos les incomoda más es el comportamiento de las termitas, abejas y avispas sociales porque parece que viven doble vida como ellos: tienen vidas individuales regidos por intereses particulares y a la vez son componentes zanganos y elementos celulares, de un enorme organismo controlado desde el montículo, la colmena, o sea, el centro de operaciones gubernamentales.  Les disgusta la idea que pueda haber sociedades colectivas con la capacidad de conducirse como (un) organismo que no sea el suyo –piensan que sí tales cosas existen nada tiene que ver con ellos y si es posible exterminarlos.

 Dictadura: Sistema de gobierno en el que lo que no está prohibido es obligatorio. Enrique Jardiel Poncela

 La h

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