EXIGEN LIBERAR A SACERDOTE OAXAQUEÑO

PADRE MARTIN: UN PROFETA EN MEDIO DEL PUEBLO DE DIOS,  DEBE SER LIBERADO.

1.       Secuestrado y torturado por un grupo de priistas simpatizantes de la explotación de la mina de San José del Progreso, Ocotlán. Preso por designio de ellos.

El sábado 19 de junio el Padre Martín se dirigía, junto con el coro parroquial, a celebrar una misa solicitada por Matilde Sánchez Martínez, cuñada del expresidente municipal. La misa era a las 7 P.M. (hora de Dios).

A unos cuantos metros antes de llegar al templo, le salieron al paso muchas personas, algunas con armas; amedrentaron al coro, bajaron de la camioneta al padre, al bajarlo Angel Arango lo golpeó en la cabeza con la cacha de su pistola y, enseguida, lo empezaron a golpear todos los demás –entre otros Flora Rodríguez, Cristina Hernández, Yolanda Reyes y Silvano Vásquez-.  Cuando trataron de rescatarlo otras personas del pueblo, los que lo golpeaban sacaron armas y los obligaron a alejarse. Lo ataron de pies y manos, lo aventaron a la batea de una camioneta y se lo llevaron, durante el trayecto lo seguían golpeando. Vendado de los ojos lo trasladaron a la casa del Señor Servando Arango Rosario, ahí lo mantuvieron secuestrado torturándolo física y psicológicamente, lo amenazaban y le decían que nadie de sus amigos iba a ir por él, que lo iban a machetear y que lo iban a matar, una mujer lo golpeó con una varilla, otro hombre al que decían tío Martín lo golpeó en la cabeza. Cabeza y cuerpo del Padre eran golpeados sin misericordia hasta que alguien gritó que lo dejaran porque venía la ministerial. Entonces llevaron a la enfermera del pueblo para detenerle la sangre que fluía de la cabeza y le limpiara el resto de las heridas en el cuerpo, lo hizo y dijo: “yo ya cumplí con mi trabajo, ya me voy”. Lo sacaron a la calle enfrente de la casa de Servando y lo ataron a un palo tirado en el suelo.

Había llegado una primera vez la policía estatal con más de diez patrullas, pero no lo entregaron. Después, entre 12 y 1 de la madrugada llegaron los ministeriales, lo entregaron bajo la condición de que se lo llevaran arrestado y le imputaran cargos. El mismo Angel Arango que lo había golpeado con la pistola acompañó a los ministeriales hasta ciudad judicial para constatar que el Padre quedara bajo arresto y él, se regresó tranquilo. Al Padre, en lugar de llevarlo a que lo atendieran médicamente, lo encarcelaron. No fue sino hasta el lunes 21 que, por la intervención de 9 sacerdotes que se entrevistaron con el subprocurador Netolín Chávez, éste se comprometió a enviarlo a un hospital en un lapso de dos horas. Pasaron casi siete y entonces intentaron sacarlo a escondidas, pero su mamá se percató y no se despegó de su hijo hasta que fue llevado al hospital, ahí lo resguardan unos 7 policías.

Por cierto, en la entrevista con los sacerdotes, al cuestionarle por qué no recibía a los testigos y las pruebas de descargo, el subprocurador argumentó que con los elementos que tenían podían ya determinar que ese mismo día saliera, aunque había que tener en cuenta –dijo­- que era asunto político. En lugar de ser liberado el Padre Martín quedó en calidad de arraigado.

De todo esto hay fotos, videos o testimonios.

2.       Su labor pastoral y su enseñanza, con total fidelidad al Evangelio de Jesús y a la Enseñanza de la Iglesia.

Es absurdo que acusen al Padre Martín como el incitador de la violencia. El sacerdote es educador en la fe y no debe regirse por los gustos de la gente sino por las exigencias de la doctrina y de la vida cristiana (Cf. Ministerio y vida sacerdotal, 6). Y dijo Dios: “Llenen la tierra y sométanla. Yo les entrego para que ustedes se alimenten” (Gn 1, 28.29). “El pan que yo daré es  mi carne, y la daré para vida del mundo” (Jn 6, 51). “El párroco ha de fomentar las iniciativas con las que se promueva el espíritu evangélico, también por lo que se refiere a la justicia social” (Código de Derecho canónico, Canon 529, p. 1; Cf. Apostolado de los laicos, 14). El cuidado de la creación y la responsabilidad ciudadana para el bien común es una sola cosa con la justicia social y es, en la práctica, la vivencia del Mandamiento de Jesús: Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo  como a ti mismo.

El Padre Martín sólo ha cumplido rigurosamente con la tarea de hacer llegar al corazón de los humildes las enseñanzas de Cristo y de la Iglesia. Por eso tiene nuestra admiración y respeto.

3.       Liberarlo inmediatamente y encarcelar a sus secuestradores y torturadores son exigencias de justicia.

Nos preocupa mucho que un grupo cualquiera pueda secuestrar y torturar a quien juzgue como contrario a sus intereses, y -peor- que las instituciones del Estado encargadas de aplicar la justicia acepten las condiciones que ese grupo les impone y, en vez de apresar a los torturadores y secuestradores, se lleven detenido al secuestrado y torturado, en este caso el Padre Martín Octavio García Ortiz. Más todavía que los secuestradores y torturadores hasta acompañen a la policía para cerciorarse de que ésta cumple las condiciones.

Es de sorprender también la rapidez con que tomaron presas a 9 personas que, según datos fidedignos, ni siquiera estaban presentes en el enfrentamiento entre opositores y favorecedores de la mina de San José, y que hayan dejado en libertad inmediata a 7 del grupo contrario que habían sido presentados. La rapidez con que se actuó en este caso contrasta con el caso de Copala donde hasta ahora no hay ningún detenido que responda por los asesinatos ahí ocurridos.

La forma como ha actuado este grupo de torturadores y secuestradores y la anuencia que de hecho le han dado las instituciones de justicia,  y todavía mantener preso al Padre Martín y a quienes fueron arrestados al azar, es una vergüenza ante la nación y ante el mundo que las autoridades del Estado de Oaxaca violen los derechos humanos y la aplicación de la justicia.

En consecuencia caen por su propio peso nuestras exigencias:

1.       Liberación inmediata y sin condiciones del Padre Martín Octavio García Ortiz.

2.       La misma liberación de las nueve personas  que fueron apresadas al azar.

3.       Una investigación a fondo y un esclarecimiento creíble de los verdaderos culpables del asesinato de las 2 personas durante el enfrentamiento del Cuajilote.

4.       Aprehensión y aplicación de la justicia a los secuestradores y torturadores del Padre Martín, los cuales están bien identificados.

4.       A quienes hicieron daño al Padre Martín les decimos: Miren su conciencia a solas con Dios y vean si no necesitan su perdón y su paz. No dejen que la sangre de este justo caiga sobre ustedes y sobre sus hijos (Mt 23, 35; 27,25).

5.       Y al Padre Martín le aseguramos: ¿Puede un padre abandonar al hijo de sus entrañas?, pues aunque él te abandonara, el pueblo de Dios y nosotros sacerdotes no te abandonaremos.

Sacerdotes de las diócesis de: San Cristóbal de las Casas, Tapachula, Tehuantepec, Huautla de Jiménez, Tehuacán, Puebla, Puerto Escondido, Oaxaca, México, Cuernavaca:
Pbro. Adán Carrasco Ambrosio, Diócesis de Huautla de Jiménez

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