Las víctimas mexicanas del holocausto

Monumento a las víctimas del holocausto

Por: Raúl Olmos
Fuente: am.com.mx
Mie Ene 19 2011 (14 Shevat, 5771)
El 13 de agosto de 1940, un tren con cientos de prisioneros salió de la cárcel IX A, ubicada en la población alemana de Ziegenheim. Su destino: el campo de concentración nazi de Mauthausen, en Austria. En uno de los vagones viajaba un mexicano: José Sánchez Moreno Gualda, de 31 años de edad.
José Sánchez fue el primero de once mexicanos apresados por las fuerzas nazis, y transferido a campos de concentración entre 1940 y 1944, revela información obtenida por a.m. a través de solicitudes de información enviadas a cinco países.
Del total de mexicanos presos, tres eran de Guadalajara, uno de Puebla, una mujer de Chihuahua y el resto de la Ciudad de México.
Diez de ellos eran jóvenes. Cinco tenían menos de 30 años, otros cinco entre 31 y 34 años y sólo una persona –Anita Germaine- tenía 44 años.
El menor era Joseph Salazar, quien al momento de su captura tenía sólo 26 años.
Cinco de los mexicanos fallecieron en campos de concentración y otros cuatro fueron reportados como “desaparecidos”.
De sólo dos mexicanos se tienen datos fehacientes, documentales, de que sobrevivieron al exterminio nazi.
Voluntarios en la guerra
¿Por qué hubo mexicanos apresados por los nazis? La historia es compleja.
Cuando estalló la Guerra Civil en España, hubo mexicanos que se integraron como voluntarios con los republicanos.
Así ocurrió con Felipe López, José Sánchez Moreno Gualda, Feliciano Catalán, Luis Moch Pitiot y Joseph Salazar.
Al asumir el poder Francisco Franco, todos estos mexicanos que luchaban en España huyeron a Francia, en donde fueron apresados.
En respuesta a una solicitud de información de a.m., el Ministerio del Interior de Austria precisó que en el caso del mexicano José Sánchez Moreno Gualda, su detención se debió a que pertenecía a la Red de Voluntarios Españoles de la Guerra (Rotspanier).
“Muchos republicanos españoles que fueron detenidos en campos franceses fueron entregados a la Policía Secreta del Estado (“Gestapo”), después de que las tropas alemanas ocuparon el norte de Francia. El “Reichsführer-SS” Heinrich Himmler ordenó que todos los españoles voluntarios de guerra debían ser tomados en ‘custodia protectora'”, explicó en su respuesta el magistrado Jochen Wollner.
En la respuesta, aportó documentos de la estancia de ese mexicano en el campo de Mauthausen: De acuerdo con el registro oficial, nació el 5 de octubre de 1909 en la Ciudad de México. En 1940 ingresó en el campo de prisioneros de guerra IX-A Ziegenheim, en donde también estuvo preso el que luego sería presidente de Francia, Francois Miterrand.
El 13 de agosto del mismo año fue transferido al campo de concentración de Mauthausen con la matrícula 3777.
Al ingresar a Mauthausen, se le asignó el número de prisionero 11514.
En aquel campo nazi permaneció esclavizado más de un año, hasta que fue transferido a la prisión de Gusen, en donde murió el 22 de septiembre de 1941. Pasó 13 meses y 9 días encerrado, sometido a la esclavitud de los nazis.
“Causa de la muerte: Bronconeumonía”, anotaron en 1941 los nazis en su acta de defunción.
Pero 57 años después, el 24 de febrero de 1998, se anexó a su acta la verdadera causa del deceso: “Muerto en deportación’.
“Por favor, tenga en cuenta que la causa determinada de la muerte no se correlaciona necesariamente con las razones reales de la desaparición del prisionero”, precisó el magistrado Jochen Wollner en la respuesta enviada a a.m.
Más detenciones
Tres meses después de la muerte de José Sánchez Moreno Gualda, otro mexicano fue transferido al mismo campo de concentración de Mauthausen.
El 19 de diciembre de 1941, un tren con prisioneros salió del Stalag XVII B, ubicado cerca de la población de Krems, en Austria, con destino a Mauthausen. Entre los pasajeros iba Luis Moch Pitiot, registrado con la matrícula 5035.
De acuerdo con su expediente, Moch Pitiot nació el 28 de julio de 1913 en la Ciudad de México, de manera que cuando fue enviado a Mauthausen tenía 28 años de edad.
No se sabe si este mexicano sobrevivió a la esclavitud en el campo de concentración, pues no hay registros ni de su liberación ni de su muerte. Es uno de los miles de casos “en circunstancias desconocidas”, según apuntan las autoridades austriacas.
25 meses después de la deportación de Moch Pitiot, los nazis enviaron a otro campo de concentración a tres mexicanos: Felipe López, Feliciano Catalán y Joseph Salazar, los tres originarios de Guadalajara, Jalisco.
El 17 de enero de 1944, los tres jaliscienses fueron subidos a un tren en Compiegne, Francia, junto con otros mil 900 prisioneros. Su destino final sería el campo de concentración de Buchenwald, ubicado en Alemania. Sin embargo, no todos concluyeron el viaje. En el trayecto fallecieron 679 personas y 57 desaparecieron durante la deportación.
Las condiciones en el tren eran infrahumanas. Decenas de personas se apilaban en cada vagón, algunos sin abrigo, sin alimentación y sin agua. Cuando ocurrió el traslado era pleno invierno, así que muchos fallecieron de frío.
Sólo 10 de los pasajeros lograron evadirse durante el viaje.
Diez días después, el 27 de enero de 1944, salió de Compiegne otro tren con destino a Buchenwald; entre los prisioneros que realizaron ese viaje iba el mexicano Juan del Pierro.
En ese segundo convoy fallecieron 510 viajeros, de un total de 1,584; otros 63 fueron reportados como ‘desaparecidos’.
Liberados… y desaparecidos
El jalisciense Feliciano Catalán fue uno de los pasajeros que sobrevivió a la travesía en el llamado ‘tren de la muerte’.
Estaba por cumplir 34 años cuando fue internado en Buchenwald. En ese sitio sobrevivió casi 15 meses, realizando trabajos forzados, con una mínima alimentación.
El 11 de abril de 1945, cientos de desesperados internos, consumidos por la inanición, tomaron el control del campo. Ese mismo día, más tarde, arribaron soldados de Estados Unidos a consumar la liberación de los 20 mil presos que habían sobrevivido a la esclavitud y a la tortura de los nazis.
Entre los liberados había dos mexicanos: Feliciano Catalán –ya para entonces de 35 años- y Felipe López, de 29 años.
De Joseph Salazar, el otro jalisciense internado en Buchenwald, no se sabe si falleció, si escapó o si fue liberado. Acababa de cumplir 26 años cuando desapareció en aquel campo nazi.
También fue reportado desaparecido Juan del Pierro, de 28 años de edad.
De un campo a otro
En el lapso de un mes, Fernando González estuvo recluido en cuatro diferentes prisiones o campos de concentración nazis en Francia y en Alemania.
En junio de 1944 fue internado en Compiegne, en Francia, y casi de inmediato fue transferido al campo de concentración de Nauengamme.
A principios de julio fue enviado al campo de Sachsenhausen y de ahí lo enviaron a realizar trabajos forzados a Falkensee, cerca de los bordes de Berlín, en donde los presos eran alojados en nueve barracones rodeados por alambradas electrificadas.
Al igual que sus otros compatriotas, le tocó presenciar la muerte de cientos de prisioneros. En el tren que lo llevó de Compiegne a Nauengamme iban 2 mil 62 pasajeros, de los cuales 786 fallecieron en el viaje.
Este prisionero mexicano fue forzado a trabajar en la fábrica de armamentos Deutsche Maschinenbau AG (Ingeniería Alemana de Maquinaria o DEMAG), ubicada cerca del campo de concentración, según el archivo de Sachsenhausen.
El 2 de mayo de 1945, las fuerzas rusas liberaron el campo, pero se ignora si entre los liberados estaba Fernando González. Su paradero es un misterio.
“En relación a Fernando González me gustaría informarle lo siguiente: Casi todos los documentos de la sede de Sachsenhausen, incluyendo el índice de la tarjeta de los detenidos y casi todos los archivos de los detenidos fueron destruidos por las SS (la Schutzstaffel o escuadrón de defensa de los nazis) en la primavera de 1945, antes de la liberación del campo de concentración”, explicó Robert Parzer, funcionario del Archivo del Memorial de Brandemburgo, en respuesta a una solicitud de información de a.m.
De la escasa información que se rescató, Parzer reportó una ficha en la que menciona datos generales del prisionero mexicano.
“En esta base de datos he encontrado un registro de Fernando González (…) El documento dice que se registró en el campo de concentración Sachsenhausen el 2 de julio de 1944 por el número de prisionero 84467. Él estaba en el subcampo de Falkensee, donde los prisioneros tuvieron que trabajar para DEMAG (Deutsche Maschinenbau AG)”, mencionó el funcionario alemán.
Además, proporcionó a a.m. una ficha en la que detalla que Fernando González fue registrado en Sachsenhausen como originario de Tehuacán, Puebla, en donde nació el 19 de agosto de 1914. Cuando fue internado en el campo de concentración estaba por cumplir 30 años.
Su ficha tiene un error en el apellido, pues fue registrado como Conzales.
“Debido a problemas de comunicación entre los internos y el secretario del campamento era común, que los nombres y las fechas de los reclusos fueran registrados incorrectamente”, explicó al respecto Robert Parzer.
Cuatro mexicanas asesinadas
Auschwitz es considerado el peor campo de exterminio en la historia de la humanidad.
En ese sitio fueron asesinadas al menos un millón de personas.
A diferencia de otros campos en donde los prisioneros eran utilizados como esclavos, en Auschwitz el objetivo no era la explotación de la fuerza laboral, sino el exterminio.
Para ello el campo contaba con 4 crematorios con cámaras de gas; en cada uno cabían hasta 2 mil 500 prisioneros.
A ese campo de exterminio a gran escala fueron enviadas en 1943 cuatro mujeres mexicanas de origen judío, que habían sido arrestadas en Francia, cuando estaban de viaje.
Susanne y Denise Klotz, originarias de la Ciudad de México, fueron arrestadas y enviadas a mediados de 1943 al campo de internamiento de Drancy, ubicado en un barrio al noreste de París, el cual acababa de ser tomado por las fuerzas alemanas. Su único ‘delito’: ser judías.
Susanne (que ostentaba el apellido falso Marx), tenía 33 años de edad, mientras que Denise era un año mayor.
El 31 de julio de 1943, ambas fueron obligadas a subir a un tren con destino a Auschwitz. Cinco días después, fue reportada su muerte.
“Muerta en deportación”, se inscribió en sus actas de defunción, fechadas el 5 de agosto de 1943.
Tres meses después, otra mujer mexicana fue enviada de la misma prisión francesa de Drancy al campo de exterminio alemán.
La chihuahuense Elisia (o Alice) Dreyfus salió el 31 de octubre de 1943 con destino a Auschwitz, donde falleció. Tenía 31 años de edad.
Dos semanas después, una cuarta mujer mexicana fue enviada en un ‘tren de la muerte’ al mismo campo. Esta última víctima se llamaba Anita Germaine Guggenheim (aunque su apellido original era Ullman).
La mujer, nacida el 10 de enero de 1899 en la Ciudad de México, fue reportada muerta el 25 de noviembre de 1943, a los 44 años de edad.
Ewa Bazan, integrante de la Oficina de información del Museo de Auschwitz-Birkenau, confirmó que estas mexicanas aparecen en las listas de deportación, aunque advirtió que no quedaron más registros documentales.
“Sus nombres se mencionan en las listas de deportación de Drancy a Auschwitz. No hay información sobre su destino ulterior”, precisó la funcionaria en respuesta a una solicitud de información de a.m.
“Nos gustaría explicar que durante la evacuación y la liquidación de campo de Auschwitz, por orden de las autoridades, casi todos los documentos importantes del campo de concentración -incluyendo los archivos personales de los presos-, fueron destruidos”.
Las autoridades francesas emitieron un decreto en el que ordenaron agregar las palabras “Muerte por deportación” en los certificados de defunción de las cuatro mexicanas.
Y en todos los casos se añadió además el dato: Muertas en Auschwitz.

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4 comentarios

  1. frank said,

    17 marzo, 2012 a 16:41 pm

    exelente articulo….ya me habia preguntado esto antes, hubo mexicanos en los campos de concentracion????—y ya quedo aclarado…gracias y saludos

  2. Viktor said,

    19 noviembre, 2012 a 2:32 am

    yo también siempre me pregunte que si hubo mexicanos en los campos de concentración, pues fue una guerra mundial, y no seria mundial si mexico no andaria por alli jajaja

  3. 10 diciembre, 2012 a 10:34 am

    Buscando por Antonio Pitiot (español de Gijón), que fué apresado en París en 1940, encontré que otro con mismo apellido: Luis Moch Pitiot, tambien fué prisionero de los alemanes. Es de mi interés tener contacto con sus familiares. Gracias.

  4. Monik Vag said,

    10 diciembre, 2012 a 12:56 pm

    QUE INTERESANTE!!
    ESTUVE INVESTIGANDO ACERCA DE ESTO Y QUE BUENO QUE
    LO PUBLICARON AUNQUE ME GUSTARIA SABER QUE FUE
    DE LOS 2 SOBREVIVIENTES :)


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