México: retrato en blanco y negro

Babel
México: retrato en blanco y negro
Javier Hernández Alpízar
Insistimos: La diferencia entre la imagen que nos dan los medios privados y públicos de nuestro país y la imagen que necesitamos conocer es más grande que la diferencia entre una fotografía tamaño infantil en blanco y negro y una fotografía de cuerpo entero a color y tamaño natural.
El problema no es la presencia o ausencia de un comunicador o comunicadora en un noticiero. El problema no es la censura, la agresión, la amenaza, el asesinato, la desaparición de decenas de periodistas, pues aunque sumados nos dan una imagen terrible del país en materia de libertad de expresión, libertad de prensa y derecho a estar informados (los tres terriblemente disminuidos, amenazados y lesionados), la suma de las violaciones a derechos humanos individuales apenas apunta al fondo: La política de Estado (con la cual se quiere decir: los tres niveles de gobierno, del federal al municipal, pasando por el estatal y por los poderes de hecho, perdonen el pleonasmo) de violar sistemática, deliberada y generalizadamente el derecho a la información y la expresión, como corolario de una violación masiva y sistemática de los derechos humanos.
En tanto que a la población, con diversos grados de intensidad, pero en un mismo esquema de violencia, se le somete a una práctica de terror generalizado –del cual en este momento Juárez, con los feminicidios y los asesinatos y agresiones a defensoras de derechos humanos como una campaña deliberada, y en Chiapas, donde las agresiones de paramilitares con la connivencia del gobierno estatal perredista y el federal panista borran toda diferencia aparente de colores partidarios–, los noticieros, los comentarios, las editorializaciones son el reflejo de una política distractora.
Mientras el gobierno mexicano se subordina más a las directrices del gobierno de los Estados Unidos y el segundo le va exigiendo más subordinación y metiendo mano abiertamente en todo lo que concierne a las políticas de seguridad y defensa, la presidencia y los medios comerciales le dan vuelo a una reedición en clave de farsa de “la guerra de los pasteles” por un conflicto diplomático concienzudamente elaborado con torpezas y falsedades.
Un gobierno panista que ha sido entreguista, extranjerista a más no poder, se pone la casaca de la soberanía nacional; un gobierno panista que ha solapado la impunidad de la mayor parte de los crímenes en el país durante sus dos sexenios en el poder, se pone la bandera de no a la impunidad de una presa francesa. Mientras algunas voces y medios alertan sobre el injerencismo y la posibilidad de una mayor intervención del gobierno estadounidense en México, la diplomacia mexicana juega a las guerras de desaires con la diplomacia francesa.
Y así en cada caso, los más elementales derechos humanos como el derecho a la vida, a la integridad física, a la certeza jurídica, a la justicia, a la libertad de expresión, a los derechos de los pueblos indios, a la protección de los defensores de derechos humanos, son pisoteados de manera violenta, agresiva, cínica, en Ciudad Juárez, Chihuahua, y en Mitzitón y Bachajón, Chiapas, en la Xochistlahuaca, Guerrero, de la agredida Radio Ñomndaa, en cada lugar donde alguien intenta construir de manera autónoma su derecho a la justicia, a la paz, a una vida humana digna de ese nombre, mientras los medios de masas nos inventan una agenda cada día, con el rating de sus estrellas, sus escándalos, la construcción mercadotécnica de candidaturas, las encuestas electoreras… los chismes de la farándula.
En el noticiero Imagen, el inefable Pedro Ferriz Jr comenta los sucesos en el mundo árabe con una profecía de Nostradamus, trivializando lo que temen y desean exorcizar: El día en que fracase su tesonero y esmerado trabajo de desinformar y desmovilizar a la gente.
Alguna vez entrevistaron, en un impreso, a Paco Stanley, quien acababa de ser candidato por el PRI a una silla en la Asamblea de Representantes del DF y había perdido a elección. En las respuestas al reportero confirmó su militancia partidista y negó la posibilidad de volver a ser candidato. Expresó que seguiría ayudando a su partido con lo que hacía diariamente. Sabía que la trivialidad de su humor –bajo en calorías y neuronas– de la televisión del medio día militaba en favor del poder y el status quo. Tontos no son.
A menos que otras voces se abran paso para comunicarnos el país que no conocemos, que no escuchamos, solamente tendremos dos sopas: Los noticieros que funcionan como estenógrafos del poder desde la derecha, con los funcionarios de gobierno, los panistas y priistas más retrógrados, y los noticieros que funcionan como estenógrafos del poder desde la “izquierda” electoral, con los perredistas de distintas tribus y sus partidos satélites, y hasta con los priistas y panistas “progres”, que de vez en cuando se lanzan contra sus correligionarios.
Entre ambos tipos de noticieros nos dan ese retrato en blanco y negro, impreso en tamaño infantil, que obtenemos por los medios electrónicos quienes pretendemos estar “bien informados”.
El resto del país sangra, pero tal vez aún no duele mucho porque el sistema nervioso no acaba de ser informado…

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