Unidad de la clase política represora

Babel
Unidad de la clase política represora
Javier Hernández Alpízar
La represión en Chiapas alcanzó en febrero un nuevo clímax deliberado del poder que devela la situación del país, especialmente la unidad de la clase política firme incluso por debajo de sus caníbales luchas electoreras, sea entre partidos, bloques alianzas o cacicazgos transexenales.
El hecho de que grupos de base, de choque, paramilitares priistas e incluso evangélicos (también priistas) operen no solamente con la complicidad, sino con el apoyo logístico y operativo de la policía estatal (dependiente del gobierno perredista de Juan Sabines), la policía federal y el ejército (del poder federal panista), revela la profunda unidad del poder, sin importar los colores partidarios, a la hora de reprimir, de intentar someter a quienes defienden tierra, territorio, autonomía, dignidad.
El dos de febrero, 60 paramilitares priistas, apoyados por la policía estatal y federal desalojaron violentamente a integrantes de la Otra Campaña que administraban una caseta de cobro en la entrada a las Cascadas de Agua Azul. Ya antes el gobierno de Sabines había comprado publicidad en las tarjetas de Telmex precisamente con una foto de las Cascadas de Agua Azul. El propósito es que sean administradas por el gobierno de Chiapas y para beneficio de empresas privadas, para lo cual el grupo de choque priista es solamente el brazo armado del Ecoturismo a la Sabines.
El día tres los indígenas ejidatarios de Bachajón fueron duramente reprimidos durante una protesta: cargaron contra ellos medio millar de policías federales estatales y del ejército. Detuvieron a 117 personas, prácticamente a todos los que estaban en el lugar, y todavía quedan 10 presos políticos en Playas de Catazajá, presos de conciencia tzeltales.
Durante esos días habían iniciado un ayuno presos de La Voz del Amate, y presos solidarios con la Voz del Amate, es decir, presos de conciencia y personas injustamente presas por represiones anteriores, algunas ya en el gobierno perredista de Sabines, otras incluso antes, del gobierno que llegó por alianza PAN PRD, de Salazar Mendiguchía.
El trece de febrero, el grupo paramilitar Ejército de Dios- Alas de Águila –grupo comandado por el pastor evangélico Esdras Alonso– disparó contra ejidatarios de Mitzitón que resisten el proyecto de despojo de sus tierras ejidales para una autopista del plan Milenio o Mesoamérica. Aquí los paramilitares actúan como brazo armado del proyecto carretero aprobado por el gobierno estatal, el federal y las bancadas legislativas de todos los partidos, incluidos los de “izquierda”. Hubo un herido de bala y dos personas golpeadas. El ataque paramilitar ocurrió en presencia de funcionarios de gobierno y la policía, pero con total impunidad, al igual que el bloque carretero que los paramilitares realizaron dos días después.
El 22 de febrero, en solidaridad con los ejidatarios agredidos de Bachajón y de Mitzitón, el Consejo Autónomo de la Zona Costa de Chiapas realizó un bloqueo carretero, al final, cuando ya habían levantado al bloqueo y comenzaban a retirarse, un operativo policiaco del gobierno de Sabines reprimió a los manifestantes y detuvieron a 56 personas, incluidos niños y niñas, de las cuales quedaron presas 16, y luego fueron incomunicados y trasladados al penal El Amate los abogados del Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa:  José María Martínez Cruz, Eduardo Alonso Martínez Silva y el director del centro: Nataniel Hernández Núñez.
En un comunicado, los tres defensores de derechos humanos han denunciado que acudieron al llamado porque supieron que estaban deteniendo a manifestantes y “se nos solicitaba apoyo para documentar violaciones a derechos humanos ya que hombres, mujeres y niños estaban siendo detenidos por la policía sectorial sin causa justificada.”
Eso los convirtió a ellos en víctimas de detención arbitraria, violencia física y verbal (tortura), golpes, insultos, con frases que revelan el irrespeto a los derechos humanos que priva en Chiapas y en el país: : “pendejos de los derechos humanos”, “pinches abogadillos pendejos por más que sean abogados los va a cargar la chingada”.
Los sometieron a incomunicación, coacción física y psicológica, aislamiento, rendir declaraciones sin asistencia de un defensor elegido por ellos. Trece personas firmaron “declaraciones” sin que les permitieran revisarlas, es decir, les inventaron autoinculpaciones.
Los trasladaron también de manera arbitraria al penal por el delito de “motín”, un cargo por un delito político.
Estas situaciones pintan de cuerpo entero el gobierno de Sabines, apoyado para llegar al poder por López Obrador y la coalición PRD- PT- Convergencia, de extracción priista, como la mayoría de los candidatos de esa coalición, quien tiene excelentes relaciones con su padrino político, lo mismo que con Felipe Calderón y su gobierno.
Las elecciones los pueden enfrentar, pero la represión los une, pues a unos y otros los incomodan las organizaciones, comunidades y pueblos, las autonomías y los procesos políticos que no están subordinados a sus líderes y candidatos.
Ante esta represión, ya hubo nuevas manifestaciones y resistencia en Chiapas, y un mitin en la ciudad de México, afuera de la representación del gobierno chiapaneco.
Además, a la huelga de hambre de los presos de la Voz del Amate y los solidarios con ellos, se suma otra huelga de hambre de tres mujeres, por la liberación de otros presos políticos, anteriores a este represivo mes de febrero en Chiapas: Violeta Cruz, de 29 años de edad, esposa de Armando Méndez Núñez, su hija, Orbelina Méndez Cruz, de 13 años;  Agrentina Gutiérrez, de 27, esposa de Amílcar Méndez Núñez, y Pedro Méndez Núñez, hermano de los detenidos, dos presos integrantes de la Otra Campaña.
El comunicado que entregaron al gobierno de Chiapas dice: “Mientras la retórica del gobernador se llena de reconocimientos al zapatismo, sus acciones fortalecen la estrategia contrainsurgente contra sus comunidades. Mientras desde los discursos el gobernador niega la persecución y la represión, hoy las cárceles se llenan para controlar y desarticular a quienes de manera independiente luchan y se organizan. Mientras el gobernador habla de la reducción de la pobreza, los billetes salen para controlar y cooptar y a la vez aislar a quienes de forma digna y rebelde se niegan a ser controlados…El viejo priismo vestido de izquierda gobierna como lo hacen sus contrapartes en Guerrero o incluso en Ciudad de México: imponiendo megaproyectos, repartiendo cheques, golpeando a quien decide no recibirlos.”
Participaron al micrófono integrantes de colectivos y organizaciones como Notilibertas, La´ak Hormiga, jóvenes en resistencia alternativa, Uníos, la Voz del Anáhuac y por el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco, el ex preso de conciencia Ignacio del Valle.
En estos días han aparecido dos convocatorias: la del Movimiento por Justicia del Barrio, la Otra Nueva York, a realizar jornadas de manifestaciones los días 7 y 8 de marzo, el lunes 7 por la liberación de los presos políticos de Chiapas, y el mastes 8 por las mujeres zapatistas y de la Otra Campaña.
Después se publicó la convocatoria de la campaña Miles de Rabias, Vivan las Comunidades Zapatistas, para realizar acciones de difusión y movilizaciones durante los tres próximos meses. En marzo con el tema de la lucha de las mujeres zapatistas, en abril con el tema de la lucha por la tierra y el territorio en la comunidades zapatistas, y en mayo con el tema: educación y trabajo en las comunidades zapatistas.
Además, Miles de Rabias propone como fecha central para movilizaciones el 5 de mayo, en que se cumplen cinco años de la represión –también con la complicidad de los principales partidos políticos: PAN, PRI y PRD, al igual que en Chiapas– en San Salvador Atenco y especialmente de la marcha civil y pacífica de la Otra Campaña que retomó Atenco, después del terror que había dejado entre la población, y que denunció que la represión salvaje, violadora de los derechos humanos, la complicidad de partidos y medios privados.
La historia se repite, incluso con muchos actores que regresan. La presencia del FPDT en la lucha por los presos de conciencia de Chiapas es altamente simbólica. El poder ha podido golpear al movimiento, pero no ha logrado desviarlo de su camino. Por eso la lucha zapatista sigue siendo un referente para estos pueblos, comunidades y organizaciones, porque no solamente resiste, sino que construye.
Lo más valioso de Chiapas no son las imágenes de consumo turístico que promueve su mal gobierno sino, como dijera doña Trini de Atenco: que es “el corazón de la resistencia.”

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