Los primeros en estar aquí y los últimos en recibir ayuda

Sandra Carmona

@sanmch

2011-04-25


Los primeros…

 

En México existen a la fecha un aproximado de 14 millones de habitantes indígenas, los cuales habitan en 871 municipios de la república mexicana. Contamos con 62 grupos indígenas dentro de nuestro país y ocupamos el primer lugar con mayor número de habitantes indígenas en todo Latino América.  Según las estadísticas (INEGI, 2005), en total se hablan 70 lenguas indígenas y aproximadamente 6 de cada 100 habitantes mexicanos habla alguna lengua indígena ocupando el primer lugar la lengua Náhuatl.

 

Los estados con mayor concentración de grupos indígenas (INEGI, 2005) , son Oaxaca con más del 30% de habitantes indígenas, le siguen Chiapas, Yucatán y Quintana Roo con más del 15% al 30% de habitantes indígenas y los demás estados de la República con un rango de entre 2% y 15% de habitantes indígenas. La mayor parte se concentran en la parte sur del país, como lo mencionábamos anteriormente.

 

Ahora si nos basamos en las estadísticas socioeconómicas del país (INEGI 2011) podemos observar que los estados con menor ventaja relativa son Chiapas, Guerrero y Oaxaca, casualmente los estados con mayor número de habitantes indígenas. Esta estadística se basa en 30 indicadores socioeconómicos, de los cuales solamente utilizaremos los indicadores 22 y 23 los cuales establecen el porcentaje de ingresos económicos por la población ocupada. Según los indicadores,  entre el 18% al 45% de los habitantes de estos estados perciben de más de dos y medios salarios mínimos diarios (aprox. 141.75 pesos (SAT, 2011)), mientras que solamente del 5% al 20%  de la población total de estos estados percibe más de cinco salarios mínimos diarios (aprox. 283.5 pesos).

 

Tomando en cuenta los datos anteriores, podemos regresar el tiempo a hace 28 años cuando comenzó el movimiento del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) en el estado de Chiapas. La mayoría de nosotros erróneamente creemos que este movimiento se rige por la violencia y que sus fines son solamente causar revueltas e inestabilidad política. Sus objetivos reales eran terminar con los problemas sociales: la miseria, el hambre y la opresión (Velázquez González, Eduardo “A veinte años del nacimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Notas nuevas para un problema viejo, 2004”). Desde mi punto de vista, este movimiento cuenta con fundamentos para haberse generado, tomando en cuenta que después de casi 30 años aun continúan siendo de las comunidades más pobres que existen en el país  e invisibles, ya que el gobierno en estos 30 años no los ha apoyado en nada.

 

Nosotros como mexicanos nos quejamos del racismo que recibimos en otras partes del mundo, de la desigualdad en trato y en oportunidades. Pero acaso ¿nosotros no estamos siendo racistas con nuestros grupos indígenas? Todo inicia desde el momento en que nos dirigimos hacia ellos despectivamente y creemos que por sus orígenes son menos inteligentes o valen menos. Todo esto, cuando en la vida real ellos son los que más sufren para poder sobrevivir dentro de nuestro país, los que más trabajan y menores salarios reciben. Son aquellos que fundaron nuestro país y quienes brindan orgullo con sus conocimientos y habilidades. Son aquellos que trabajan por sobrevivir y quienes luchan por sus derechos y libertades, los únicos que luchan por un país mejor y dejan de ser conformistas.

 

Ahora, podemos comprender porque el movimiento del EZLN se levantó en armas después de intentar dialogar con el gobierno pacíficamente. Ellos solicitaban autonomía, poder regir sus propias comunidades para de esta forma poder llegar a tener “trabajo, tierra, alimentación techo, salud, educación, independencia, justicia libertad, democracia, paz y derecho a la información” (Velázquez González, Eduardo “A veinte años del nacimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Notas nuevas para un problema viejo, 2004”).  Imaginemos vivir en comunidades marginadas, donde no contamos con los servicios básicos para llevar a cabo una vida, donde no sabemos si nuestros hijos sobrevivirán a su primer año de vida por la falta de salud y alimento. A caso, tú como ciudadano ¿no te levantarías en armas? ¿No exigirías tus derechos? Tenemos que comprender que ellos no luchan por poder, luchan por sus derechos.

 

Aun estamos a tiempo de poder apoyarlos y ayudarlos a salir adelante en sus vidas y comunidades. Estamos a tiempo de querer interesarnos por lo que están viviendo y como ellos solicitar que se les proporcionen los mismos derechos con los que contamos los demás ciudadanos mexicanos. Estamos a tiempo de dejar el racismo a un lado y comprender que no por el idioma, religión o estilos de vida que tengan somos diferentes unos a otros, al contrario, todos habitamos la misma tierra y tenemos algo en común “nuestro México”. Su lema es “Todo para todos. Para nosotros nada” este es el momento de cambiarlo e integrarlos al “Todo para todos.”

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