El elefante o cómo nos va en la feria


Javier Hernández Alpízar
Dicen que cada quien habla según le va en la feria, aunque en algunas ferias también se habla poco y se dice menos: “véndame esto”, precisamente por la falta de feria. De manera que para algunos expositores debe ser aburrido que en la feria del libro el público vaya a echarse un “taco de ojo” de libros, en vez de comprar.
No obstante la austeridad, esa astringencia económica, el calor en la ciudad y la falta de liquidez en la economía personal del personal, tuvo lugar la feria, nos referimos a la Feria Internacional de Libro Universitario (FILU).
Ya ni nos quejamos demasiado. Se comenta que el programa estuvo menos nutrido que en otras ferias, otros años, otros sexenios, incluso en ferias ya no digamos universitarias, sino en ferias del libro infantil y juvenil, las tradicionales en el Colegio Preparatorio.
Pero “a música gratis no se le ve colmillo”, y los parroquianos y circunstantes se dejaron caer para escuchar a Los Folkloristas, pioneros de esos géneros en los circuitos universitarios, hoy plenamente instalados en el así llamado “gusto del público, lo mismo que a los Cojolites y a los Aguas Aguas (echando mensaje de no más violencia en esta ciudad, antes de hacer las maletas para irse a las europas).
Además, entre cumplirse un capricho no muy caro, comprando de lo que se desea aquello que se alcanza a pagar, asistieron a conferencias, mesas y hasta a escuchar (en masa y por tandas) a los moneros que piden la paz. De todas las cosas que andan predicando los moneros, la que me parece más interesante, propia y atendible, es la que quizá menos será recuperada por la banda: Dejar de consumir drogas, “ni un churrito, ni una piedrita”, dijo el Fisgón. Pero soy pesimista, creo que es más fácil convencer a un abstencionista de votar o a un fanático del voto de boicotear una elección, que hacer esa huelga de consumo que sugieren los moneros, en su vertiente peace and love.
Una de las pocas mesas a las que asistí –y creo que no estuvo del todo en el programa de la feria, sino paralela– fue muy, pero muy interesante, desde el tema de la convocatoria anunciado en el cartel: “Violencia, cultura y medios de comunicación”, en el Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación de la Universidad Veracruzana.
En un salón lleno de escuchas atentos, la mayoría jóvenes, participaron Susana Kaiser, de la Universidad de San Francisco, Berkeley; Clemencia Rodríguez de la Universidad de Ohio; y de la universidad anfitriona Leticia Cufré.
Susana Kaiser expuso algunos avances de su investigación sobre cómo están preservando y transmitiendo la memoria de la gravísima violencia (asesinados, torturados, presos de conciencia, bebés robados a presas de conciencia, desaparecidos) bajo la dictadura militar. Un espacio del horror la Escuela de Mecánica Superior de la Armada (ESMA), donde los militares vivían a cuerpo de rey a unos metros de las secciones de salvajes torturas, en un edificio en medio de multifamiliares y cientos de viviendas que hoy es un museo para la memoria, para que los visitantes no olviden algo que, al parecer, ni el edificio puede olvidar, pues está casi sobrenaturalmente frío.
Clemencia Rodríguez expuso sobre una investigación amplia de las radios comunitarias en Colombia en medio del conflicto. Es autora del libro Lo que le vamos quitando a la guerra: http://www.c3fes.net/docs/presentacion_introduccion_quitandoguerra.pdf .
Muy interesante resultó escuchar que los medios comunitarios, ciudadanos, en Colombia no solamente se multiplicaron, hay radios y televisoras comunitarias, y son tan importantes y tan fuertes en su demanda que lograron legislaciones que las respetan y promueven (al revés de México, donde en la ley no existen y en la práctica son criminalizadas y perseguidas por la Policía Federal, como brazo armado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, el gobierno federal, los estatales, municipales y caciques regionales).
En Colombia las radios comunitarias no cumplen funciones informativas, no tienen noticieros, no dan cobertura informativa a la guerra, ni le dan voz a ningún grupo armado, llámese ejército, guerrilla, narco, paramilitares, a nadie.
Las radios comunitarias dicen: todos ellos tienen sus medios, nosotros solamente damos voz a los civiles, los no armados, los ciudadanos, las comunidades.
Y no solamente les dan voz, sino que están a su lado. Tratan de ser vehículos, mediadores, para la resolución pacífica de conflictos, haciendo comunicación “performativa” y no violenta.
Hacen lo que recomienda Italo Calvino en Las ciudades invisibles, en medio del infierno encuentran aquello que no es infierno y le dan espacio y procuran que dure. Dicho en términos más terrenales: visibilizan y fomentan los espacios de vida cotidiana no violenta, la parte de la vida del pueblo que no ha sido colonizada por la guerra.
Así, fomentan la lengua, la cultura, las costumbres, todo lo que les da identidad, les  permite defender la vida, la paz, la dignidad del pueblo, y reproducir esa vida y esa cultura de la paz, de la civilidad.
Y no es mediante mensajes sobre la paz o mensajes sobre cómo resolver los conflictos de manera no violenta, sino fomentando en sus foros el diálogo, la mutua comprensión, la resolución de conflictos con la radio como uno de los mediadores e impulsores de la paz.
A pregunta del público, Clemencia Rodríguez puso un ejemplo, y aclaró que esto se puede leer en su libro: En una comunidad, donde hay un lugar que fue público, una plaza, un parque, y donde ocurrió un hecho violento que aterrorizó a la población (por ejemplo una explosión) hacen un ciclo de cine. Ponen una película divertida, simplemente (“Rayitas”), y logran que la gente salga de nuevo al espacio público, lo retome y resignifique: Al final, dos señores rompen el temor, la desconfianza mutua que la guerra ha fomentado, y platican sobre la película: “¿puede una cebra correr y competir con un caballo?”
En Atenco hicieron falta dinámicas así. Actividades artísticas, talleres de dibujo para los niños, para que tanto menores como adultos recuperaran la plaza que había ensangrentado la PFP el 4 de mayo de 2006 con una operación de control de población hecha a propósito para sembrar el terror (Peña Nieto y García Luna, entre los autores intelectuales del hecho).
Y a propósito de México, sin duda el público pensaba en México mientras oía hablar de Argentina y Colombia.
Leticia Cufré comentó cómo estudiantes de un telebachillerato donde no funcionaban las televisiones ni las computadoras, ni en la biblioteca había libros (no en Colombia ni en Haití, en Xalapa, Ver.), estudiantes en la pobreza económica y la miseria de recursos educativos y de autoafirmación, no ven la violencia cotidiana: Les preguntan si han sido víctimas o participado en prácticas violentas y contestan que no, pero más tarde, cuando la investigación continúa, comentan que sí, y va saliendo la violencia que está ahí, sin que la noten:
“¿Cómo podemos tener un elefante en la sala de la casa y no verlo?”, dijo como analogía la psicóloga Leticia Cufré. Sin duda los medios corporativos y empresariales han ayudado mucho para que no veamos el elefante. Lo pasan ellos por la TV, y parece siempre lejano, y tan irreal y aburrido como una telenovela mexicana.
Como no queremos cerrar con un dato angustiante el texto, un chiste final: En un concurso internacional de policías, distintas corporaciones policiacas de diferentes países van rompiendo un récord: Quién traerá más rápido un conejo marcado y liberado en un espeso bosque. La policía mexicana tarda muchos días y llega con un elefante muy golpeado y lastimado que a gritos jura y perjura: “Soy un conejo, les juro que soy un conejo”.
Para qué nos preocupamos, en México no hay elefantes, esas cosas pasan solamente en otros países…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: