Contra el nihilismo de futuro

 

Javier Hernández Alpízar

 

“Ten cuidado con el presente que construyes, debe parecerse al futuro que sueñas.” Mujeres Creando

 

Así dice una pinta, una pintada, un rayón, un graffiti de esos que en las sociedades autoritarias, bajo las dictaduras militares en el Cono Sur y en ciudades en plena “democracia” como Tuxtla Gutiérrez y Xalapa de Enríquez, están prohibidos.

La frase, excelente, lúcida, prueba de que el Espíritu sopla donde él quiere, nos recordó por contraste semántico un concepto del filósofo checo de la época de la Primavera de Praga, Karel Kosík, aquél de la Dialéctica de lo concreto.

La frase de Kosík es: “nihilismo de futuro”, y expresa algo que seguramente las víctimas del socialismo real sufrieron en carne propia, tanto como lo padecemos hoy las víctimas del capitalismo real, de las democracias de bajísima intensidad, de las democracias “precarias” (con casas de cartones y colchones viejos) como la mexicana:

El futuro es tan maravilloso que “justifica” y “legitima” todos los sacrificios en el presente: sacrificar vidas, sacrificar generaciones, sacrificar seres humanos que morirán en una cruenta transición: Los quinquenios del socialismo real y el aplastamiento de la primavera de Praga; la masacre de Tlatelolco el 2 de octubre; las víctimas de las dictaduras militares en el Cono Sur; los sexenios y décadas perdidas en México, bajo gobiernos de derecha y de extrema derecha; las décadas perdidas en América Latina, bajo el esquema de sustitución de importaciones, bajo el neoliberalismo, bajo todas las políticas probadas y fallidas; las generaciones sacrificadas en campañas, como dice Rubén Blades en el son Pablo Pueblo: “que prometían futuro en lides politiqueras”.

Así como a las generaciones de Karel Kosík y los sesentaiocheros las sacrificaba la presunta dictadura del proletariado en aras del comunismo- Reino de Dios- que vendría, así sacrifica el capitalismo generaciones humanas, naciones, pueblos en aras de un desarrollo hacia la utopía cada vez más anémica del libre mercado.

Ese discurso es conocido: Contra él se están rebelando los pueblos en el Estado español como antes en Islandia, Grecia, Italia, Marruecos, Túnez, Libia, Egipto, como hace ya años de resistencia de piedras contra tanques en Palestina. “Padece el hambre ahora, por un futuro liberado.” “Soporta la guerra ahora, por la paz futura”. “Construye la dictadura hoy, por la democracia del mañana.” “Siembra la muerte hoy para cosechar la vida”. Claro, no lo dicen de manera explícita, para eso está el lenguaje orwelliano de la Cocacola: “Hay más personas felices en los países menos ricos” y de los partidos políticos: “Votar contra mí es la guerra”, “Somos la única opción”, etcétera.

Incluso en el plano individual y familiar, el sistema promete la felicidad para mañana, para el futuro, para después de la jubilación, a cambio del sacrificio de hoy: sacrifica tus horas de comida, el tiempo que le puedas quitar a tu familia y dar a la empresa donde trabajas, ahórralo para el futuro, como los personajes de la novela de Michael Ende, Momo.

Desde luego, es el argumento principal, no por falaz menos socorrido, de la guerra: “Si deseas la paz, prepárate para la guerra”. Así creció el armamentismo, el arsenal nuclear capaz de destruir decenas de veces el planeta Tierra, bajo el argumento de disuadir al rival.

Así nos quieren vender la guerra en México: Después de casi cinco años de guerra y de más de 40 mil muertos y desaparecidos prometen acabar con la “misión” en 2017 (¿después de igual o mayor número de muertos?).

Se llama a la sociedad al sacrificio por la “paz futura”. Sacrificio con discriminación de clase, porque no son los hijos de la clase política quienes se matan en las balaceras. 

Una mentira tan transparente como “construir la paz a fuerza de balas, a fuerza de muertes” es repetida hasta que la “vuelven verdad”.

Por eso es tan refrescante la verdad que grita en el muro, y por algo prohiben escribir en los muros, uno de los pocos espacios que queda(ba)n a quienes no tienen foros: “Ten cuidado con el presente que construyes, debe parecerse al futuro que sueñas” Mujeres Creando. Acompañada, la pinta, con una A, de acracia, anarquía.

De paso: Los anarquistas son mucho, pero mucho más, que artífices de petardos. Sus verdaderas bombas son garbanzos de a libra como esa frase, que debiera ser de Pero Grullo, pero que en el reino de la mentira y la violencia suena, por contraste, como una iluminación. Claro: Si deseas la paz, prepárate para la paz, no para la guerra; no puedes caminar hacia la democracia por la vía de la dictadura.

Los pueblos dicen: Queremos la paz, la democracia, los derechos humanos, ahora, no mañana, ni en un futuro que se aleja conforme nos acercamos. Digamos no al nihilismo de futuro, no al sacrificio de generaciones, naciones y pueblos en aras de un futuro que no es más que una abstracción.

Hay que construirlo en el presente, en el aquí y ahora, nosotros. Cualquier idea que implique sacrificar a muchos o pocos hoy, de entrada, no es buena idea. Alto a los sacrificios, que el futuro comience hoy.

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1 comentario

  1. Rodolfo Plata said,

    25 mayo, 2011 a 10:23 am

    DEMOCRACIA REAL, “AHORA”. IMPIDAMOS QUE LA DERECHA COSECHE LOS FRUTOS DE LA JUSTA INDIGNACIÓN CIUDADANA EXPRESADA EN LAS MANIFESTACIONES DEL 15M AL HABER CASTIGADO A LA IZQUIERDA EN LOS SUFRAGIOS DEL 22M. QUITEMOS A LOS POLÍTICOS EL PODER DE SOMETERNOS A SUS MEZQUINOS INTERESES SIN QUE NADA LO IMPIDA. Democracia es el gobierno del pueblo, pero delegamos la toma de decisiones de gobierno dando un poder en blanco a nuestros representantes electos cuantitativamente sin asegurar su fidelidad y desempeño específico. Este es un error capital de la democracia, origen delitos de lesa patria que quedan impunes debido a que los diputados y senadores se convierten en cabilderos al servicio de oscuros intereses para urdir latrocinios legalistas que benefician a imperios y potentados. Esta felonía de tracto continuo exige perfeccionar la democracia inmediatamente, abrogando la partidocracia en imponiendo la auto-gestión legislativa de tal manera que sean las propias organizaciones sociales, y no los representantes surgidos de los partidos políticos, los que promuevan las leyes y tomen decisiones de gobierno, a efecto de acabar con los privilegios e impunidad de políticos y potentados. Jose Saramago: La democracia en crisis.: http://www.youtube.com/watch?v=m1nePkQAM4w&feature=relatedhttp://www.youtube.com/watch?v=HMsKSnpF-a4


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