El retorno de los dinosaurios

Fernando Álvarez Montoya* 

 

   Indiscutible. México atraviesa por la peor  crisis de su historia. Primero, los altos índices de inseguridad y de violencia que, por más de cuatro años tienen a la sociedad mexicana secuestrada. Segundo, la credibilidad de la misma hacia sus gobernantes y a los procesos electorales delimitada.  Sociedad  (60 por ciento) que no acude a las urnas porque  no cree  que el  voto, elemento  que posibilita la transición hacia otro gobierno “diferente” le mejore sustancialmente su calidad de vida. Dejar hacer, dejar pasar. Actitud, que permite que sólo un restringido sector de la sociedad legitime lo que un amplio  deslegitima al no ejercer su derecho al sufragio.  Deber es reconocer  que,  quien ganó en el Estado de México fue la abstención, la desesperanza. 

   En los pasados comicios electorales (Estado de México, Nayarit, Coahuila e Hidalgo) dominó una  sociedad no dispuesta a participar en la fiesta electoral  “pan y circo”,  que hacen los dueños de la política en México con el fin de legitimarse en el poder.  Una sociedad no empoderada en la política, despolitizada. Una sociedad no dispuesta a poner un  ¡alto!, un ¡basta ya! …de tanta corrupción e impunidad. También, una sociedad de memoria frágil, volátil,  que no recuerda, que pronto olvida. Sólo diez años bastaron (desgobiernos panistas) para que 15 millones de mexicanos echaran al cesto de la basura 72 años  de historia  sombría. Ausente en la historia y también en la memoria de los que votaron;  asesinatos, corrupción y arbitrariedad.  Olvidaron que 72  años de “Dictadura perfecta” no les fue suficiente a la casta dorada. Empecinada familia corrupta priísta  que viene por más. No hay duda. 

   Lo que  recientemente sucedió en el  proceso electoral del Estado de México, y en otras entidades federativas del país  es una muestra clara de lo que le depara a México en los próximos comicios del 2012.  Es irrefutable, el Partido Revolucionario Institucional  (PRI) regresa a los Pinos. En ausencia de tribunales electorales confiables  y, la persistente presencia e intromisión de los poderes fácticos (televisa, Carlos Salinas, Grupo Atlacomulco, Gordillo,…) en el quehacer de la política electorera en México  se viabiliza el “Retorno de los dinosaurios”.   La familia de dinosaurios del (PRI)  se prepara para dar el zarpazo el año venidero.  

   Viejas mañas se reciclan. ¿Democracia,… cuál? Acarreo de votantes, compra de votos, retención de credencial, despensas, gastos multimillonarios de campaña, intimidación, cohecho. Ėstas, y mil trampas más le permitieron el  “triunfo” al PRI en los pasados comicios del 3 de julio.  Ėstas, son las mismas que se van a repetir el próximo año.  Nada ni nadie los detiene, con marrullerías, como en el pasado lo hizo. Están pavimentando el camino que los llevará  a la presidencia de la Republica. 

   México nunca  ha vivido una autentica democracia. Lo que sucedió en el año 2000 en la supuesta “transición hacia la democracia” fue un intento fallido, que posteriormente deviene en una “Democracia fallida” Y esto, porque los que recién llegaron no supieron consolidarla, es más, ni siquiera lo intentaron. No se necesita hurgar mucho en los…  ¿por qué?  Los resultados están a la vista, lastiman la conciencia. La actual presencia de un Estado que presenta fisuras, resquebrajamientos, aún más,  un Estado, en estado deplorable.  Violencia extrema, desempleo, pobreza, corrupción, impunidad, desigualdad social, ausencia de oportunidades, emigración, liderazgos corruptos…y mucho más. Esto es lo que los gobiernos del Partido Acción Nacional no supieron acabar, y ésto, como bandera y con la demagogia, los grupos fácticos  preparan el camino que le permita al PRI regresar al poder.   

    Ante una ausencia de líderes honestos, de una sociedad que se resiste a participar en la política,  para evolucionar  el país. Transformarlo  es, prácticamente una quimera.   Si la sociedad no se decide a participar, a hacer política lo que falta por hacer es sumamente difícil. México no cambiará,  aún más, a México (si llega el PRI) le esperan  tiempos  más difíciles. 

 La sociedad mexicana lo sabe,  y lo sabe bien. La hipotética democracia que se vive en México, no la ha podido sacar del ostracismo, del subdesarrollo, de la pobreza.  Saben que, charlatanes de la política, demagogos requieren de sus favores sólo cuando necesitan de su voto. Después, destierro y olvido.  Es, por esto que la sociedad mexicana se resiste a votar. Para qué votar, si todo sigue igual o peor. 

 México no registra en su historia (excepto, tal vez  Benito Juárez y Lázaro Cárdenas) gobiernos que estuvieran  comprometidos con los anhelos del pueblo. Gobiernos corruptos, dictaduras tras dictaduras.  Y  ahora, la derecha reaccionaria panista demostró palmariamente que no pudo. Si se escarba un poco en la historia de México se descubrirá, que los grupos conservadores y reaccionarios enquistados en la iglesia católica  y en el PAN le han hecho más daño a la sociedad mexicana que bien.  Se observa con claridad, como a través de Felipe Calderón la derecha conceptualiza… “la paz, el orden y el progreso”. 40mil muertos solo en lo que va del sexenio. ¡Dios salve a los mexicanos del PAN, pero también del PRI!

   Una izquierda dividida, fragmentada, caníbal, sin rumbo. Sin plataforma política, sin ideología. Tambaleante sin principios, ni clase se mimetiza con la derecha con el firme propósito de sólo acceder al poder.  Rémoras del presupuesto. Tal vez sería muy aventurado asegurar que en México no existe una izquierda “pura”   Y si existe, el Estado la tiene confinada con la represión  a la ilegalidad. La supuesta izquierda, la que se conoce se encuentra incrustada en  el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y partidos enanos satelitales. Izquierda “light” que aboga por cambios sociales, pero no muchos, porque le hacen daño.

   Es, por esto, que no está muy “jalado de los pelos”  asegurar que los mexicanos reestrenarán un “nuevo PRI”,  sin saber, que es el mismo “viejo PRI”  porque todavía guarda muy bien sus malas mañas.  

  A estas alturas detener el advenimiento del PRI, a la presidencia de la Republica mexicana es sumamente difícil, pero no imposible. Sólo la decidida participación de la sociedad en el que hacer de la política en México lo podrá detener.  Los mexicanos tienen la palabra.  

*Investigador Educativo y Licenciado en Educación

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