El Mal Tono, impunidad en Veracruz

Javier Hernández Alpízar
El Buen Tono era un cigarro, en tiempos en que la publicidad era casi inocente. Comparada con la sofisticada publicidad de hoy, armada hasta los dientes de conductismo y otras formas de manipulación psicológica, era naif la publicidad de jabones que patrocinaban la incipiente radio en México, y los cómics publicitarios que difundían el hábito de fumar como de “buen tono”. Hoy esa inocencia se ha perdido, las campañas de publicidad son muy tendenciosas, y el caso “El Buen Tono” hoy deja mal sabor de boca.
Porque El Buen Tono es un periódico agredido en el municipio de Córdoba, Veracruz. Así lo informa el Centro de Periodismo y ética Pública (CEPET) en su blog: Programa de libertad de expresión, http://libexmexico.wordpress.com/
La entrada se titula: “Grupo armado incendia las instalaciones del periódico veracruzano El Buen Tono”. La nota es escueta : “En los primeros minutos de este domingo un grupo de al menos 15 hombres armados irrumpió e incendió las instalaciones del periódico El Buen Tono, que se edita en la ciudad de Córdoba. Los delincuentes quemaron la sala de redacción, oficinas ejecutivas y el área de recepción, confirmaron directivos del rotativo, que este fin de semana cumplió un mes en circulación.” Complementan la información los enlaces a las notas de La Jornada, Tele Sur y el Informador.
El asunto es grave, equiparable a la agresión de Noticias, bajo el gobierno de Ulises Ruiz en Oaxaca, por ejemplo, pero en un contexto agravado porque México es el país más peligroso en el mundo para los trabajadores de la prensa y la comunicación, y porque los asesinatos, y desapariciones de periodistas, arrestos de twitteros, compras masivas de diarios como Reforma y el semanario Proceso, y ahora la agresión a El Bueno Tono, en conjunto, hacen de Veracruz la entidad política más peligrosa de México para los trabajadores de la comunicación.
Veracruz no deja de estar en el foco de atención mundial, lugar donde ha quedado desde el desafortunado encarcelamiento de Maruchi Bravo Pagola (@maruchibravo), una ex funcionaria priista crítica de los dos más recientes gobiernos del PRI en el estado, y del profesor Gilberto Martínez Vera (@gilius_22).
A Veracruz lo observan atentamente los mismo los hackers de Anonymous que los más importantes grupos de defensa de la libertad de expresión como Contingente MX, Article19, Reporteros sin Fronteras, el Cepet, pasando por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la cual ha impugnado ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación la llamada “Ley Duarte” (a pesar de que el gobernador le niega su apellido) que tipifica el delito de “alteración del orden público”.
El juez español Baltazar Garzón ha salido a la defensa de la “Ley Duarte”, en un intento de balancear la mala imagen que ésta ha dejado, al ser criticada en todo el país y a nivel internacional como un regreso al delito de “disolución social”. El delito de “disolución social” fue tipificado por Ávila Camacho para enfrentar a posibles infiltrados nazis, poco antes de la segunda guerra mundial, pero jamás fue aplicado contra los simpatizantes del fascismo (como José Vasconcelos), sino contra los líderes sindicales como Demetrio Vallejo, militantes comunistas, estudiantes y disidentes políticos.
El problema es que, para una persona informada, detrás del prestigio de Baltazar Garzón por haber enfrentado con la justicia a Pinochet, está la complicidad del juez español con la política de terror de estado contra los independentistas de varias naciones del Estado español. Un botón de muestra es el testimonio dado en Xalapa por el ex preso político Ramón Piqué, quien tras ser torturado fue interrogado por Baltasar Garzón, a quien le comunicó que fue torturado y quien ignoró el “dato”. En una plática impartida por el independentista catalán en el auditorio del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la Universidad Veracruzana, en la cual explicó la importancia de documentar y denunciar la tortura, el lingüista y defensor de los derechos humanos proyectó un video con testimonios de torturados y torturadas en el Estado español.
El público ––formado por estudiantes, tesistas y maestros de posgrado– quedó asombrado de saber que “en España” seguía ocurriendo, en pleno postfranquismo, la tortura. Cf: “La tortura en el Estado español: Baltazar Garzón hizo caso omiso de las huellas de golpes por la Guardia Civil”, en: https://zapateando2.wordpress.com/2008/10/24/la-tortura-en-el-estado-espanol-baltazar-garzon-hizo-caso-omiso-de-las-huellas-de-golpes-por-la-guardia-civil/

Baltasar Garzón no es ajeno al terror político que se intentó justificar tildando a los procesados como “terroristas”. Por eso debe gustarle la idea de que en Veracruz se haya detenido a una twittera priista por “terrorista”, y que ella, de acuerdo con su testimonio en el Senado de la república, haya sido torturada, que hayan golpeado sus captores a su nieto de seis años cuando la buscaban, y que le hayan decomisado como “evidencia” en su contra un ejemplar de Proceso. Todo eso denunció la twittera.
Baltazar Garzón cometió un yerro al defender una ley represiva en Veracruz. Ahora la agresión a un periódico dirigido por un simpatizante panista no mejora la imagen, ni la del gobierno veracruzano, quien no ha resuelto ningún caso de agresión a la prensa, ni la del juez Garzón que ha defendido leyes represivas.

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