Estadísticas y pasteles

Babel

Estadísticas y pasteles

Javier Hernández Alpízar

Cuando Borges decía que “la democracia es una exageración de las estadísticas” seguramente se refería a esto. A esta “democracia sin adjetivos” ni sustantivos, tan interesante como “un taco de pollo sin pollo”, como dirían respectivamente Enrique Krauze y Mario Moreno Cantinflas.

Lo más curioso es que los temas importantes no están por ningún lado. Los candidatos tienen proyectos de nación que parecen hechos en otro mundo, uno que existe en sus encuestas y sus propios “medios de comunicación”.

¿Algún candidato, movimiento electoral o partido ha dicho una palabra, por ejemplo, acerca del proyecto de mina a cielo abierto “Caballo Blanco”, que impulsa la minera canadiense GoldGroup Mining en Actopan, Ver? ¿Alguno de los think tanks de los candidatos tiene alguna idea sobre lo que puede pasar con esa combinación de una hidroeléctrica y una extractora de oro a sólo tres kilómetros de distancia? ¿Escucha usted hablar a alguien de eso que puede ser la diferencia entre tener y no tener futuro en México?

Desde luego que no: Lo que se disputa es un equipo administrador del mismo modelo fracasado. La ruta que llevó al desastre a Islandia, Grecia, Italia, el Estado español, los Estados Unidos, el norte de África, Chile, es la que dogmáticamente se sigue en México, y la única fórmula es “honestidad”, una “nueva forma de hacer política” o algún otro eslogan.

Los mexicanos que aún participan de ese ritual se orientan por una serie de corazonadas, simpatías y antipatías, tomadas del modelo de la farándula y los procesos electorales (que no democráticos) son tan vacíos como una nominación en el programa televisivo Big Brother, donde van quedando eliminados uno a uno para dejar solitario al ganador de Presidente por un Sexenio.

En el país cuyo modelo democrático nos proponen seguir –lo hicieron desde el inicio los fundadores de México en su elite, desde el nombre de “Estados Unidos Mexicanos”–, la policía desaloja a los Indignados que piden democracia, porque no la hay, pero en México nos proponen “alcanzar” lo que allá ha demostrado su fracaso.

Los movimientos sociales mexicanos que han cuestionado los problemas de fondo en México son mirados, estudiados y saludados con atención en otros países, pero aquí la política formal los excluye de su mirada, porque la clase política aprende a no incomodar, a no tocar al menos del uno por ciento, al fin que “no todo el que tiene es malvado”.

Decidir si corre o no el riesgo el país –México–, al explotar una mina a cielo abierto en las narices de la nucleoeléctrica de Laguna Verde debería ser un tema en cuyo debate serio, real, y con carácter decisorio, estuviera involucrada la mayoría de los ciudadanos del país, pero ese tema no alcanza a figurar en las estadísticas.

Así, la democracia se ha vaciado de contenido, y los profesionales de ese sinsentido se dedican a contar simpatías de personajes que no conocen realmente sus simpatizantes y votantes, pero cuya presencia mediática cuesta millones de pesos al sistema electoral, un sistema sin credibilidad ni garantías, exento de una revisión ciudadana real.

En el Estado español los manifestantes piden una democracia real; en los Estados Unidos encaran al 1% que excluye al resto del mundo. En México, los temas graves, que pueden ser la diferencia entre que exista o no exista el país en un futuro cercano, son ignorados por la mayoría. Son decididos por una pequeña burocracia irresponsable, a la cual nadie vigila ni le puede pedir cuentas.

Y a quien no se interese en esa pasarela de aspirantes a administradores del desastre le dirán que está “despolitizado”. Desandar el camino para reencontrarlo, será quizá la conclusión cuando venga la resaca electoral. Mientras tanto, los poderes fácticos se han servido todo el pastel, el territorio del país, para sus hidroeléctricas, sus minas a cielo abierto y la violencia estructural contra el 99 por ciento.

*** En Xalapa: Videos y trova en el cumpleaños del EZLN: A la proyección de dos videos zapatistas, titulados: “La rebelión bajo sitio”, y: “Sigue la mata dando”, así como la actuación de compositor de trova Mauricio Díaz, invita el colectivo Zapateando, este jueves 17 de noviembre, a las 18:00 horas en la Academia Mexicana de la Educación, sita en Bocanegra No. 10, cerca del Estadio Colón.
Bajo el lema “Nosotros soñamos la paz con justicia y dignidad”, esta actividad, de entrada libre, es en la fecha del 28 aniversario de la fundación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

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