No te preocupes, ocúpate

Fernando Álvarez Montoya

Investigador Educativo y Licenciado en Educación 

 

   En charla  amena, compartiendo inquietudes  con Chayito, mujer amable, bajita de estatura, regordeta  y de  avanzada edad.  75 años comenta: – ¡No don Fernando, el país nunca va a cambiar!-  -Desde niña, siempre ha sido lo mismo. -¡El gobierno abusón y todos los policías son unos corruptos!-. ¡No se puede hacer nada! Replique. -¡Será, Chayito! -Será, que nosotros, la generación adulta no nos hemos ocupado, que nosotros, con nuestra actitud comodina e incongruente silencio también hemos sido cómplices-. -¿Será cierto, que los mexicanos vivimos esta situación y, tenemos esta clase de gobierno por callados y agachones?.. –  Así es, don Fernando, el país nunca va a cambiar, y si cambia,  ni usted ni yo lo vamos a ver-. 

   Tal vez, las palabras de Chayito encierren una gran verdad. Admonición que muestra palmariamente   lo que millones de mexicanos creen con certeza.  “El país nunca va a cambiar”.  Obviamente, no comparto esta idea.  México necesita, le urge, un cambio real, verdadero.  Una transformación que trastoque sus cimientos, su “sistema” y, a partir de lo  que se echó  por tierra. Empezar a construir  desde abajo, desde la sociedad civil una patria equitativa,  justa, democrática y generosa. Una patria en la que no exista tanta inequidad, injusticia y pobreza. Una patria donde quepamos todos y todas. 

   Los recientes acontecimientos a nivel mundial, la primavera árabe y su resonancia internacional demuestran que si se puede, que si es posible que las sociedades oprimidas  del todo el mundo empiecen a ocuparse por resolver  problemas que les son comunes. Pobreza, desempleo, ausencia de oportunidades, injusticia y desigualdad social. 

   El capitalismo rapaz, depredador da muestras que no tiene patria, que su patria es el dinero y su insaciable acumulación. El orden económico actual ha generado  que el 99% de la población mundial “viva” a expensas de lo que  imponga  y le  conceda   sólo el 1%. Hoy más que nunca le explotación, la esclavitud han encadenado  a millones de seres de todos los países del mundo.  Hoy, en este momento sólo el 1%  es dueño de la tierra y acaparador de  sus riquezas. 

   Sociedades sometidas y enajenadas  de todo el orbe empiezan a organizarse en un. ¡ya basta! solidario e internacional. Sociedades atrapadas unas  por dictaduras y, otras por  el engaño y  la corrupción empiezan ya a ver con  mucha claridad   que un sistema económico perverso los humilla y los somete. Erguidos y sin arriar banderas, cientos, miles, toman plazas, cuestionan a sus gobernantes, sus sistemas económicos, sus parlamentos. Exigen empleos bien remunerados. Demandan educación pública gratuita y de calidad. Sociedades que derrumban dictadores, emplazan a gobiernos. Sueñan e intentan construir un mejor mundo. En esa brega se encuentran, millones luchando por alcanzar algo que les es inalienable por derecho natural. Justicia e igualdad social. 

   México no es ajeno a estos hechos,  aún a pesar de la inseguridad  y de la terrible violencia que azota al país. Los jóvenes, la sociedad civil en su conjunto empieza a ocuparse de resolver sus dificultades, empieza a cuestionar, a participar. De momento, al parecer, sólo se  vislumbra la construcción de la Democracia a través del sufragio… ¿será? Otros, que no son mayoría, le apuestan a la transformación del país, por y desde la sociedad civil. Desde abajo. Pero lo que sí es cierto, -sin duda-,  que la mayoría de la población mexicana le apostará al cambio desde los partidos políticos. Unos se aventuraran a apostarle a una izquierda desdibujada, de caricatura que ofrece un cambio esperanzador, radical. Amor y Paz. En México no existe una izquierda pura, y si existe, se encuentra en la clandestinidad.  Sólo  saltan a la palestra charlatanes que se dicen de izquierda. Difícil que lleguen a la grande, pero no imposible. Otros tantos,  le seguirán apostando a más de lo mismo. A una derecha conservadora a ultranza, represiva, y  en lo postrimer y peor de su etapa: dictatorial. Más de 10 años en el poder y palpablemente demostraron que no pudieron, que les quedó grande el traje, por lo mal que gobernaron al país. Seguro es que ya no regresan.   Adiós, y como miles de mexicanos han manifestado. ¡Ojalá nunca regresen!.  Lo último, lo peor. El causante de todas las desgracias que vive México. El PRI. Muy probable su regreso. Si así sucediera. -¡dios, no lo quiera!-  El diablo agarre confesados a los mexicanos. 

   Apostarle a un cambio real de la sociedad a través del parlamentarismo es una quimera. En México “el horno no está para hacer bollos”  Son tantos y muchos los agravios que se han cometido en  contra de los mexicanos que difícilmente este procedimiento (el voto) pueda sanar las heridas de una sociedad que ha sido vejada históricamente por los hombres del poder y del dinero. De aquí nacen las declaraciones que rayan en lo absurdo y soso. De que la clase política en México (lo que menos tiene es clase) amenace con sancionar penal y/o económicamente a los mexicanos que no acudan a votar ¡increíble! Detrás de la exigencia  existe el temor de que la sociedad no sufrague. Así mismo, a las espaldas también de  la amenaza, viene el deseo de que la sociedad les legitime, sea cómplice de tanta corrupción y abusos que cometen  los gobernantes. 

   Quizás, es por esto  la insistencia de que la sociedad mexicana debe de pasar a un segundo plano: de preocuparse, a ocuparse y, de ocuparse en preguntar lo siguiente:

 ¿Por qué, el salario es tan exiguo? No alcanza

¿Por qué, si gobiernan tan mal. Los monos que ocupan los principales puestos de gobierno, son los mismos? Por qué no se cambian, o mejor dicho., los cambian por otros que tengan el verdadero interés de servir a la patria y no servirse de ella.

  ¿Por qué tanta corrupción e impunidad? 

¿Cuál es el origen de tanta violencia?  

¿Por qué no se demanda una educación pública de calidad y totalmente gratuita?

¿Por qué la sociedad mexicana no se preocupa y cuestiona su sistema económico, su sistema parlamentario?

¿Por qué no se preocupa y cuestiona mientras que él, como un simple trabajador va a recibir un aguinaldo de 4.000 pesos, mientras toda la fauna política gobernante recibe cientos de miles?

 Si va a votar, ¿Por qué no se preocupa?  Y se ocupa por saber…  ¿por quién?

¿Por qué no demanda y exige seguridad?

   Cierto es también, que el cambio que ofreció el PAN en el año 2000 fue un cambio…. ¡pero de reversa!. El desarrollo, el crecimiento económico, la disminución de la desigualdad social, la justicia,  una equitativa y justa   distribución de la riqueza no se vio por ningún lado.  

   Más aún, la violencia  extrema desatada, la inseguridad que desde hace más de 5 años  permea a lo ancho y  largo del país  por la guerra que el ejecutivo mexicano le declaró a los cárteles de la droga y, la hipotética complicidad de la autoridad con alguno de ellos, tiene atrapada a la sociedad entre dos fuegos y, el temor de ser un víctima  colateral.

   Es por esto, que la sociedad mexicana debe de dejar de preocuparse y empezar a ocuparse en arreglar  muchas asignaturas pendientes. Empezar a encontrarle solución a los muchos ¿por qués?. Los mexicanos tienen la palabra. 

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