Alta frivolidad y bajo índice de lectura

Babel
Alta frivolidad y bajo índice de lectura
Javier Hernández Alpízar
En 1968 los Beatles sacaron el álbum “The Beatles”, un long play doble, con muchísimas canciones. Es uno de sus mejores acetatos, doblemente. La leyenda dice que la desaparecida estación de radio FM de la ciudad de México Rock 101 lo ubicó como el disco favorito del grupo entre los presos del penal de Santa Marta Acatitla. En el interior venía un póster, cartel, afiche, que consistía en un collage de fotos de ellos. Una de ellas, muy pequeña, mostraba a Lennon desnudo, escondido detrás de un poste. Muchos comenzaron a hablar de esa foto y a hacer un pequeño escándalo neovictoriano. El comentario de Lennon, seguimos la leyenda, es que mostraba el punto de vista muy pobre de cierto público: En lugar de hablar de la música, de dos estupendos discos en uno, hablaban de la pequeña foto.
Recientemente los zapatistas publicaron una carta, escrita y firmada por el vocero mestizo del EZLN. Es la cuarta carta de Marcos al filósofo Luis Villoro. Además de ellos dos, a partir de las cuatro cartas anteriores del EZLN han discutido escritores de la talla de Luis Villoro, Gustavo Esteva, Marcos Roitman Rosenmann y Raúl Zibechi. El intercambio ha sido desigual, algunos textos más interesantes, otros menos, pero se ha hablado de la guerra, y el EZLN ha dicho su palabra sobre ella y sobre el Movimiento Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad.
La más reciente carta, titulada “Una muerte, una vida”, tiene dos rasgos sobresalientes, que corresponden al título: La confirmación de la muerte del comandante Moisés (no el teniente insurgente Moisés). Una muerte lamentable, como lo fuera en su momento, por poner un parangón, la de la comandanta Ramona. Murió, y apenas lo confirman oficialmente los zapatistas, uno de los integrantes de la dirigencia de uno de los más importantes movimientos armados y civiles, pacífico a prueba de muchas bajas en una larga guerra sucia contra ellos. Y nadie comenta nada. Una muerte aparentemente perdida entre las de muchos otros luchadores sociales, como los tres asesinados del Movimiento por la Paz: Pedro Leyva y Trinidad de la Cruz, de Ostula y don Nepomuceno Moreno, de Sonora. En medio de una cacería de luchadores sociales, lo mismo en Juárez, donde falló el sicario que quiso matar a doña Norma Andrade, de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, que en “la ciudad más segura del mundo”, donde asesinaron a Sinhué Cuevas Mejía, luchador social estudiantil, cuyo crimen no ha resuelto el gobierno del DF.
Además, en la carta hay una noticia, al menos para mí: Resulta que el poeta Tomás Segovia, además de autor de poesía y novela, es un ensayista con ideas políticas de izquierda. Es una revelación. Y es un pensador tan riguroso y crítico que los zapatistas lo aprecian, y lo ponen entre pocos, al lado de González Casanova, Luis Villoro y Adolfo Gilly… Vaya con el poeta.
“Siempre que prevalece una u otra forma de fascismo, la verdad y la justicia toman la forma de la Resistencia.
“Pero es que además puede decirse que la izquierda es constitutivamente resistencia. Sin duda la izquierda se precipitó en nuestro siglo en un insalvable error histórico, pero ese error consistió a todas luces en creer que la izquierda podía tomar el poder. La izquierda en el poder es una contradicción, bastante nos lo ha mostrado la historia de este siglo (…).
“Hoy está claro, me parece, que la izquierda no es el otro de la derecha, situadas ambas en una relación opuesta pero simétrica respecto del poder: la izquierda es ante todo el otro del poder, el otro ámbito y el otro sentido de la vida social, lo que queda sepultado y olvidado en el poder constituido, la vuelta de lo reprimido, la voz de la vida en común ahogada por la vida comunitaria, la voz de los desposeídos antes que la de los pobres (y la de los pobres sólo porque son mayoritariamente, pero no exclusivamente, los desposeídos) – la izquierda es la Voz de los Muertos.” (Segovia citado por Marcos)
Noticia lamentable, la muerte del comandante Moisés, y noticia celebrable, la del Tomás Segovia pensador político, un descubrimiento a contramano de la muerte, en años recientes, de algo de lo mejor de los pensadores de izquierda, investigadores y escritores como Andrés Aubry, Carlos Montemayor, Carlos Lenkersdorf, Jan de Vos, el teólogo Samuel Ruiz, en años anteriores el periodista Raúl Jardón…
Pero el público, con una agenda marcada por los medios, se ha fijado solamente en el posdata de la carta, una crítica merecida a los intelectuales orgánicos de López Obrador, quienes primero lincharon a Javier Sicilia por dialogar con Calderón y por saludar de beso a Calderón y otros sujetos de la clase política. Su calumniosas e infundadas críticas contra Sicilia provocaron incluso la ruptura de Marco Rascón con La Jornada, señalando al renunciar a ella que es un instrumento de propaganda de López Obrador, donde impera la intolerancia a los críticos. Y ahora esos mismos, los Ackerman, Rodríguez Araujo, Avilés, Almeyra, no critican la estrategia de marketing, una mala copia del pacifismo sincero de Sicilia, que ha hecho AMLO con su república amorosa y su reconciliación con Televisa (a la cual le dio a ganar mucho dinero para promover su imagen, cuando disponía del erario del gobierno del DF).
Y los comentaristas de la carta, de notas “informativas” a artículos y “cartas abiertas”, han pasado en silencio lo interesante (quizás a lo Peña Nieto no la leyeron, las dos noticias importantes de la carta) y se han fijado en algo que no es novedad: Que los zapatistas no apoyan (ni tienen motivos para hacerlo) las ambiciones de poder de López Obrador.
La postura de ruptura del EZLN con toda la clase política, no solamente con AMLO, data de 2001, cuando el PRD junto con todos los partidos, traicionaron su palabra y tiraron a tacho de la basura los Acuerdos de San Andrés. Ese acto legislativo fue una declaración de guerra contra el EZLN y contra todos los indígenas. La participación de la izquierda electorera en esa guerra sucia se confirmó en 2001, cuando paramilitares del PRD dispararon e hirieron a bases de apoyo del EZLN desarmadas que iban a llevar agua a una comunidad, a la cual quitó el agua un gobierno del PRD. En Zinacantán.
Después, dos gobiernos del PRD, el de Salazar Mendiguchía, en coalición PRD-PAN y partidos menores, y luego el gobierno de Juan Sabines, apoyado por AMLO y por la coalición PRD- PT- Convergencia han mantenido y luego incrementado la contrainsurgencia paramilitar contra el EZLN, que incluye el apoyo de los gobiernos perredistas, municipales y estatal en Chiapas, de sus legisladores a nivel federal, el apoyo de AMLO a Sabines, y las campañas sucias de sus columnistas y caricaturistas contra el EZLN, así como su silencio cómplice ante la guerra contra los indígenas zapatistas. Y después de todo eso, AMLO se atreve a pedirles que “guarden silencio”. ¿Qué diferencia hay entre esa petición y la del PRI, de hacer borrón y cuenta nueva de las fechorías de Salinas y Peña Nieto? Ninguna.
Pero los zapatistas no solamente critican a AMLO, critican a toda la clase política, lo han hecho siempre. Que los medios de derecha editen eso y solamente publiquen las criticas al PRD se entiende, ¿pero que lo haga La Jornada?… También se entiende: Por una parte les ayuda a quitar la (falsa) imagen de radical que la propaganda negra le ha puesto a AMLO, y por otra, le sirve como autojustificación para las campañas negras de sus caricaturistas y columnistas contra el EZLN.
Solamente un hecho: La actual paramilitarización y guerra, no sólo contra el EZLN, sino contra las autonomías indígenas en Guerrero y Michoacán, en donde se ubican los asesinatos y la amenaza de ataque a Ostula y las desapariciones forzadas y militarización del territorio de la CRAC en Guerrero, son responsabilidad no sólo del PRI y el PAN, sino de los gobiernos perredistas de Chiapas, Guerrero y Michoacán. ¿Por qué guardar silencio ante ello? Para mantener en pie la mentira. Simplemente revisen las declaraciones de AMLO en Veracruz y la filtración de wikileaks de su reunión con un embajador de USA en 2006: AMLO ve con buenos ojos que el ejército haga la “guerra al narco”, porque “la policía es corrupta”. Una profunda coincidencia con Calderón… Pero “hay que callar, porque no es el momento”.
Será mejor, si leemos una carta, leerla completa, no sólo la posdata, en eso debemos ser diferentes a Peña Nieto. Y tenemos noticias realmente importantes, sobre el comandante Moisés, qepd, y el poeta y pensador de izquierda Tomás Segovia.

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