La estrategia inadecuada

Babel
La estrategia inadecuada
Javier Hernández Alpízar
Alguna vez que Don Gato organizó a su pandilla para hacer lo que siempre ellos, gatos neoyorquinos, quieren hacer, el american dream, devenir magnates, uno de sus felinos le preguntó si había una estrategia. A lo que Top Cat respondió con una pregunta, si Hitler y Napoleón tuvieron una estrategia. Sí, fue la repuesta. Uno de los cultos gatos de la pandilla comentó que ambos personajes fueron derrotados. Y Don Gato escanció su sabiduría: “Es por esa razón que no tenemos una”.
Los políticos sí tienen una estrategia, y, grosso modo, consiste en lograr lo que persigue Don Gato: ser unos magnates, pero para ello, antes, tienen que conquistar el poder político.
La sociedad se divide entonces, toma partido, se apasiona, apoya a un clan, facción, candidato, grupo, mafia, y promueve un cambio en la elite. Pero para la sociedad civil no hay mucha ganancia en la estrategia. Como segundo método, con resignación, algunos realistas llaman al “voto responsable” por el menos peor.
Mientras esa lucha de perros y gatos allá arriba moviliza dineros, televisoras, columnistas, algunos ciudadanos toman la armadura de Don Quijote y desafían al candidato que ven como lo pésimo. Y hay consenso, con sólidas razones, para darle a lo pésimo un rostro y nombre: Enrique Peña Nieto.
Pero la estrategia para menguar su lugar en las encuestas y quizá en la elección, la “encuesta definitiva”, podría ser, para usar el concepto técnico con que calificó Javier Sicilia la torpe guerra de Calderón: contraproductiva.
El escritor esloveno Slavoj Zizek (Hay dos libros conseguibles en Siglo XXI, El sublime objeto de la ideología, y El acoso de las fantasías, además de muchos textos en revistas y en la web) cuenta que a ellos -izquierda ilustrada europea- cometieron el error de arremeter contra un candidato de la derecha fascista exhibiendo que era un ignorante, un inculto, un iletrado. Pero como incluso en Europa la elite ilustrada no es el común de la gente, la mayoría iletrada se identificó más con el candidato de la derecha que con los antipáticos, pedantes, señoritos ilustrados. (Erich Fromm dice que Hitler tenía al hablar en público los ademanes de un histérico, pero eso hizo identificarse más con él a una sociedad alemana enferma de Miedo a la libertad.)
Cuando leí eso, el comentario de Zizek, me acordé de Chente Fox. Claro: El de las botas y sombrero vaquero, los monosílabos: “Ya”, “Hoy”. La clase media ilustrada se burló hasta el cansancio de su ignorancia, de sus lapsus, de que inventara autores inexistentes como “José Luis Borgues”, pero el sujeto ganó la presidencia, nos gobernó seis años y es uno de los que sentaron las bases del actual desastre. Su difunto secretario de gobernación (un puesto maldito en México, algunos bromean pidiendo que hagan titular de gobernación a Peña Nieto) arremetió contra la novela corta Aura, de Carlos Fuentes, y logró convertirla en un BestSeller, aunque quizá muchos de los lectores que buscaron en ella pornografía salieron decepcionados de sus páginas.
No funcionó la andanada de críticas contra el bigotudo con botas por razones análogas a las que Slavoj Zizek aduce para el caso europeo.
Ahora, Peña Nieto enseñó el cobre. Una muestra de lo que es la clase política en nuestros días. Como expresa un colega reportero jalapeño, hoy nos gobierna el lumpen. Y la lectura no es lo suyo. Los únicos textos impresos que conocen de sobra son los del papel moneda.
Lo que puede ocurrir con esa campaña de críticas contra el carnicero de Atenco es que sirva de catársis a una clase media que lee libros, y vota, pero ha sido impotente para cambiar el país. (Hemos sido, mea culpa.)
Mientras tanto, las mentes y corazones de los encuestados- votantes se disputan en horario estelar en televisión. Los asesores de una convención panista fueron Chespirito, Eugenio Derbez y Adal Ramones, si la memoria no me falla. Una entrevista con Lucero o en un show cómico puede ganar muchos votos. La estéril guerra de twitts solamente confirma el voto duro.
Alguien que lo comprende es AMLO. Por eso ha dado su enésimo camaleónico cambio: Del “Al diablo con las instituciones”, al “A las instituciones, con el diablo” si es preciso. Y del anatema contra Televisa, a la república amorosa con ella. No es nuevo, es un revival, ya que Televisa fue plataforma de AMLO cuando el dinero del gobierno del DF le permitía tener a Televisa como cara acompañante. La deuda del PRD con Televisa fue parte de lo que llevó a la entonces presidenta del PRD y precursora de la república amorosa (junto con Ahumada) Rosario Robles a pedir dinero a Fox  y a Salinas para pagar las letras vencidas…
A Peña Nieto la acusación de analfabetismo no le merma simpatías en un país de analfabetas funcionales, por eso AMLO, más pragmático, corteja a quienes en verdad pueden decidir la “contienda”. La de 2006 la decidieron ellos (junto con Elba Esther Gordillo y su IFE), y sobre todo Carlos Slim, quien primero apoyó a AMLO, pero ante el fraude, en lugar de sumarse al “voto por voto” cambió de parecer y “reconoció” a Calderón. Slim fue el gran y resignado elector que dirimió el conflicto aceptando al candidato de Televisa –TV Azteca. Ahora por ello, los candidatos cortejan a esos grandes medios- electores, para que les logren el milagro de juntar los votos mágicos.
Una campaña que no use el populismo mediático (idéntico en derechas e “izquierdas”) está condenada a que nadie la lea, o casi nadie fuera del voto duro. No es casual que hoy un portal jalapeño anuncie que un “músico fidelista” quiere la candidatura del PRD veracruzano a una diputación federal por Boca del Río: http://plumaslibres.com.mx/2011/12/12/musico-fidelista-ahora-busca-postulacion-por-el-prd/
Byron Barranco cantó que Fidel Herrera era su candidato a presidente. Hoy canta que hay que votar por Morena y cuidar las urnas de la elección. Ahí está la campaña que jala masas: la música de pésima calidad, las letras versadas por el CEN del partido, el ritmo pegajoso, las cualidades de una mercancía populista que puede servir al PRI, al PAN, al PRD y a quien sea. Pero los lectores de La Jornada al parecer no reparan en quién toca el son que ellos bailan. Y con sus chistes sobre el candidato del PRI no adelantan.
Sabiduría de Don Gato, si los que tienen semejantes estrategias pierden, eso nos enseña mucho de qué estrategias no seguir… Quienes quieran ver el video del bardo de Fidel Herrera y de AMLO por Morena en You Tube, está en: http://www.youtube.com/watch?v=OCuMemFUwG8
PD: ¿Cómo se llama el conductor que en 2006 les hacía a los candidatos, al final de cada entrevista, preguntas de cultura general y exhibía su ignorancia de informaciones básicas tipo “maratón”? ¿Recuerdan que AMLO se negó a contestar las preguntas de cultura general? A pregunta del entrevistado, el candidato explicó que él representa un “proyecto de nación” y, claro, no podía exponer ese precioso tesoro intentando contestar en qué año fue destruida Constantinopla o cuál es la raíz cuadrada de 9… ¿Si, en lugar de elecciones, hicieran un examen del Ceneval a los suspirantes?

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