2012: Apocalipsis y turismo

Babel

2012: Apocalipsis y turismo

Javier Hernández Alpízar

Así como Platón tiene su alegoría de La Cavernapara ilustrar la condición humana -seres cuya experiencia es de sombras, apariencias, simulacros, imágenes ilusorias que vagamente reflejan la Realidad-,GyörgyLukács tiene la imagen del Gran Hotel Abismo, en un artículo escrito durante el ascenso del nazismo pero publicado post mortem. (En la web puede leerse un fragmento en Página 12: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/subnotas/3093-334-2008-06-29.html)

En lugar de una imagen para la condición humana, una imagen para el confort que impide en los pensadores el anticapitalismo. Ofrece la comodidad del capitalismo para desde ella criticar severamente cualquier cosa, desde cualquier postura radical: “El confort espiritual del Hotel se concentra en la estabilización de estas ilusiones. Se vive aquí en la más exuberante libertad espiritual: todo está permitido; nada escapa a la crítica. Para cada tipo de crítica radical –dentro de los límites invisibles– hay habitaciones especialmente diseñadas. Si alguien quiere fundar una secta en busca de una mágica solución ideológica para todos los problemas de la cultura, allí encontrará a su disposición salas de reunión destinadas a este propósito. Si uno es un “solitario” que, solo e incomprendido por todos, busca su propio camino, allí recibirá una habitación extra especialmente diseñada en la que, rodeado por toda la cultura del presente, puede vivir “en el desierto” o en la “celda monástica”. El Gran Hotel Abismo se presta para todos los gustos y está acondicionado previsoramente para todas las orientaciones. Toda forma de embriaguez intelectual, pero también toda forma de ascetismo, de autoflagelación, está igualmente permitida; y no solo permitida, sino que hay allí bares equipados con gran esplendor, que cuentan con instrumentos y aparatos de tortura fabricados con excelencia para esta necesidad. Y no solo para la soledad; también está equipado para la sociabilidad de todo tipo.”

El secreto del Hotel Abismo es practicar la “crítica radical –dentro de los límites invisibles”. Ello explica que el capitalismo como horizonte incuestionable sea el marco, el encuadre, la jaula invisible intocada de muchos pensadores, por radicales que sean para agotar temas como la sexualidad, el lenguaje e incluso los infiernos del pensamiento: “¿Deberíamos asombrarnos de que muchos intelectuales, al final de un camino agotador y desesperante, se contenten con dar cuenta de los problemas insolubles de la sociedad burguesa desde un punto de vista burgués; de que, al llegar al borde de este abismo, prefieran instalarse con comodidad en este hotel antes que quitarse sus resplandecientes vestidos y atreverse a dar el salto vital por encima del abismo? ¿Deberíamos asombrarnos de que este hotel, lujosamente equipado para las cumbres más elevadas de la intelectualidad, tenga por todas partes sus copias más provincianas y menos lujosas en el interior de la intelectualidad y de la pequeñoburguesía?”

Xalapa puede verse un poco como una de esas “copias más provincianas y menos lujosas en el interior de la intelectualidad”. Donde no solamente el capitalismo es un horizonte intocable, también lo es la figura del gobernador en turno.

Seguramente las filosofías radicales que Lukács observaba tienen su símil en la crítica académica contemporánea. En una academia que puede amar valores universales abstractos pero ser funcional al partido que sea necesario, o a la empresa que patrocine el programa de becas respectivo. La imagen del refinamiento es irónica y verosímil: “Todos pueden tener la satisfacción de representar el único ser sensato en una Torre de Babel de la locura universal. La danza macabra de las cosmovisiones que tiene lugar cada día y cada noche en este hotel se vuelve, para sus habitantes, una agradable y excitante banda de jazz, con cuya música pueden recuperarse luego de la agotadora cura del día.”

Hoy la masificación de ciertas informaciones ha extendido las posibilidades de esa imagen de Lukács. El Gran Hotel Abismo se oferta para un público más amplio.

Este año, la danza macabra de las cosmovisiones incluyó el boom de la profecía del fin del mundo o de una era del mundo en 2012, endilgada a los mayas. Lo curioso es que hay quienes sacarán provecho turístico empresarial de esa locura universal.

Por televisión escuchamos a distintos analistas que refutaban la interpretación Apocalypto de los mayas. Una de ellas, Laura Castellanos, documentó periodísticamente la trayectoria de este boom de profecías en un libro. Algunos analistas se las arreglaban para dar un sentido terrenal a la discusión, aludiendo a los mayas vivos y en resistencia, en defensa de su territorio y autonomía. Lo más irónico fue la llamada telefónica de un empresario hotelero con acento español que agradeció porque el boom pone de moda a los mayas y puede llevar más consumidores a sus hoteles. La broma final es que si el asunto es muy redituable, la operación podría repetirse en 2013.

Laura Castellanos observó que, en su investigación, los mayas que atribuyen algún sentido al catastrofismo de 2012 son quienes están más en contacto con los extranjeros.

A un nivel más amplio que el que observó Lukács en los años treintas y cuarentas, hoy el Gran Hotel Abismo invita a un público más amplio al espectáculo de “ la caída en el abismo de la desesperación” y de todo tipo de consuelos ideológicos y fetiches.

Alguna vez, un académico dela UniversidadVeracruzanapidió a la administración del Ágora dela Ciudadespacio para una conferencia sobre ética (la impartió Enrique Dussel), y la administradora de aquellos años le contestó que sí, desde luego, porque el gobierno estaba muy interesado en fomentar el “turismo cultural.”

El capitalismo ha logrado encarrilar dentro de sus límites invisibles discursos, escuelas, pensamientos ferozmente críticos de muchas cosas. Además tiene esas “copias más provincianas y menos lujosas en el interior de la intelectualidad” que incluyen la idea del fin del mundo como un objeto de consumo.

Ni siquiera el fin del mundo puede ser gratis, sin una oferta de malls- búnkers para consumir mientras pasa la hecatombe. ¿Quién puede ofrecernos un Apocalipsis sin cover? ¿Y por qué eligieron precisamente atribuírselo a los mayas, algunos de los cuales tienen una propuesta de autonomía o de muerte digna sin la asistencia de sacerdote mercado?

Como leímos en twitter, en 2012 ocurrirá lo peor: el mundo no se va a acabar. El turismo mental tampoco.


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