Todo lo sólido se desvanece en el aire

Babel
Todo lo sólido se desvanece en el aire
Javier Hernández Alpízar
La frase la tomó Marshall Berman del Marx del Manifiesto del Partido Comunista: Marx explica con ella cómo en el capitalismo nada es ya sagrado, excepto el dinero, el capital, el valor económico: ni la religión, ni la filosofía, ni los ideales, ni la justicia, ni el derecho, ni el filantropismo, ni el amor. Todo para el capital tiene valor económico, precio, y ningún otro valor.
Con esa frase tituló Marshall Berman un libro en el que analiza el terreno común de la modernidad (generalmente referida a las ideas, la filosofía, la ciencia, la industria, la historia) y el modernismo (más referido a lo artístico, digamos de Baudelaire para acá).
El capitalismo impone como hegemónica su manera de (des)valorar el mundo: todo tiene precio. Como diría Luis Eduardo Aute, si es verdad lo que dice Cateano Veloso de que la canción es la forma popular de la filosofía: “Hoy cualquier cerdo es capaz de quemar el Edén por cobrar un seguro”.
La inversión de los valores termina en lo que diría Erich Fromm: se ama lo muerto, el trabajo pasado, la mercancía, su representante fetichizado el dinero, el oro. Es amor por la muerte y lo muerto, y odio a la vida y lo vivo, todo sacrificable, seres humanos, flora, fauna, aire, agua, mundo, vida. Es necrofilia. Por ello nada debería sorprender que el sistema tienda a asumir formas totalitarias, fascistas, o inspiradas en ellas.
En química, que lo sólido se desvanezca en el aire se llama sublimación, como el hielo seco, la naftalina y muy pocas sustancias sólidas: sale el vapor tóxico de una sustancia sólida sin pasar por lo líquido.
La descripción que nos hizo, en entrevista, Mario Martínez Ramos, miembro fundador del Frente Amplio Opositor a la Minera San Xavier (FAO), y también fundador de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), acerca de cómo la canadiense Minera San Xavier destruyó el cerro de San Pedro es la correspondencia física, química, metalúrgica, de la ideología capitalista descrita por Marx y por Marshall Berman: Lo sólido se desvanece en el aire.
En lo físico, el cianuro de sodio disuelto en agua se evapora en su mayor parte y sus vapores tóxicos se suman, en nube de ácido cianhídrico, a los polvos tóxicos dejados por las explosiones y el proceso de trituración del Cerro de San Pedro.
Lo sólido se desvanece en el aire en forma de gases tóxicos. Un cerro que significaba vida, especies animales y vegetales, protección a la ciudad de San Luis de los vientos, captación y emanación de agua, se desvanece en una nube tóxica dejando abajo el cadáver del cerro en un par de montones tóxicos inservibles para la vida por cientos de años, y debajo los drenajes ácidos, como una especie de imagen del infierno de Dante.
Pero hubo otro sólido que se desvaneció en el aire, la promesa de la modernidad: La idea del Estado como garante de la justicia y los derechos, los decretos que hacían del Cerro de San Pedro un área natural protegida, flora, fauna, montaña, tierra, agua, aire. Los decretos que defendían el patrimonio histórico cultural, templos del siglo XVII, también se desvanecieron bajo la corrosión de la venalidad.
Las autoridades políticas, legales, ambientales, académicas trituradas, diluidas en cianuro, evaporadas en la nube tóxica de la corrupción.
Ahora la amenaza de esa letal modernidad sin bozal quiere hincar su diente en Wirikuta, territorio sagrado de los wirráricas (huicholes): Para ellos es lugar de peregrinación, dijo Sicilia: es como si quisieran demoler el Cerro de Tepeyac, un lugar sagrado. Para los wirráricas, Wirikuta es donde nació el mundo, el cosmos, como el Edén para quienes creen en al Biblia.
Los estadounidenses bombardearon en Irak templos, ruinas de ciudades, destruyeron bibliotecas antiguas, con sabidurías que quizá superan a la occidental, destruyeron lugares sagrados para la tradición del Islam, la judía y la del cristianismo. Todo para obtener petróleo.
Es cierto, Aute, hoy cualquier cerdo es capaz de quemar el Edén por cobrar un seguro.
Y en Alto Lucero y Actopan, Caballo Blanco quiere detonar toneladas de explosivos diariamente pos seis años a tres mil metros de los reactores nucleares de Laguna Verde, y la empresa canadiense rebautizada como Minera Cardel acusa a sus críticos de “no tener ética”.
Ante la incompatibilidad de las explosiones y los ácidos con la cercanía de la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde es muy audible y escandaloso el silencio de la Central, de la Comisión Federal de Electricidad, de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardas, de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, de los gobiernos municipales de Actopan y Alto Lucero, el gobierno estatal y el nacional, las docenas de académicos especializados en temas ecológicos de universidades e institutos: Lo que creíamos sólido resultó un sólido sublimable, que también se desvanece en el aire.
El capital cumple su ciclo, inverso al camino de la fotosíntesis, el único proceso antientrópico en la naturaleza: El capital inicia con materia viva, orgánica, superior en su proceso de energía y de vida, y la degrada a formas inferiores de inercia aparentemente viviente, burócratas que sólo usan el cerebro reptílico (lo dijo Carl Sagan y Kafka lo suscribiría), Estados que se disuelven en cianuro, lugares sagrados, santuarios de aves y especies vegetales tan antiguas como los dinosaurios, las cícadas, vida que se disuelve en ácidos, para obtener como trofeo oro y plata que no podrán devolverle la vida a nadie.
¿Quieren una imagen más clara del capitalismo? Eso, o un ave acuática completamente bañada en petróleo.
Wirikuta es sagrada para seres capaces aún de amar la vida. Los Cerros de La Paila y Las Cruces son sagrados para quienes aman la vida.
Para empresas, gobiernos, funcionarios, no son nada. Sus éticas ya se disolvieron en cianuros y otros tóxicos hace mucho.
El 20 de enero a las 16:30 horas en Monterrey, Nuevo León, protestarán frente a la embajada de Canadá contra la minera canadiense que quiere destruir el lugar donde nació el cosmos: Wirikuta. En estos días, la Semarnat cumple con el trámite, eso es para ellos, de que se inconforme alguien y pida una audiencia pública sobre los riesgos de la mina a tajo abierto Caballo Blanco.
Nuestra pancarta en estas dos protestas es este verso de una canción de Luis Eduardo Aute: “Hoy cualquier cerdo es capaz de quemar el Edén por cobrar un seguro”.

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1 comentario

  1. 13 enero, 2012 a 13:22 pm

    […] Javier Hernández Alpízar / Babel 12/01/2012 […]


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