Se le cae el teatrito a minera candiense Caballo Blanco

Babel
Se le cae el teatrito a minera
Javier Hernández Alpízar
Alegría y tristeza. Alegría de enfrentar la realidad sin falsificaciones, y comprobar que no es un pequeño grupo el que se interesa por el destino de su mundo, su tierra, el suelo que pisa. Pero sentimientos encontrados, al contrastar el compromiso con la vida de unos, con la pulsión de muerte que domina a los mineros, enfermos de la fiebre del oro que nuevamente desangra a África y América Latina.
Así vemos la cuestión, al hacer el balance personal del Festival artístico en Xallitic, el sábado 25 de febrero, para impulsar el Pacto por un Veracruz Libre de Minería Tóxica.
Loe elementos graves son los que configuran el tema que convoca. La presencia de las ambiciones desmedidas de empresas transnacionales que han destruido el patrimonio natural, histórico y están enfermando a la población, en el Cerro de San Pedro, demolido y lixiviado por la Minera San Xavier, como expresó en su testimonio una representante del Frente Amplio Opositor, de San Luis Potosí.
Además, enterarse de primera mano cómo la Mina Cuzcatlán no solamente viola la ley y corrompe instituciones, también divide y enfrenta a la población incluso armando con R-15 a paramilitares que, como en Colombia, son “gobernantes” a nivel municipal.
Pero el vocero de la Coordinadora de Pueblos de Valle de Ocotlan, que defiende su territorio, su agua y sus vidas, dijo palabras justas, llenas de vida, de conciencia, y que convocan a eso precisamente a la conciencia y organización.
El parto público del Pacto por un Veracruz Libre de Minería Tóxica está marcado por el dolor de saber que es grave la amenaza sobre los cerros de La Paila, Las Cruces y Bandera, y que además no se detiene ahí, pues hay una docena de lugares más en la mira de los caza fortunas. Dos de ellos que nos deben poner en alerta: En Perote, zona ya dañada por Granjas Carroll, en las Minas, cerca de las Vigas, otro proyecto de extracción de oro con métodos tóxicos, y uno más, agárrese lector, en lo que queda de los Tuxtlas, sí en la selva de Los Tuxtlas.
Por otra parte, además del horror de la pulsión de muerte de los toxicómanos del oro (en Colombia se dice que el oro es la nueva cocaína y el fenómeno atrae a los mercenarios de la guerra que antes atrajo el polvo blanco, como publicara la revista Gatopardo), contrasta con la música, la danza, el teatro, la poesía, el canto, la palabra, el compromiso de los ya más de un millar de firmantes del pacto.
Los participantes solidarios danzaron al tambor mexica, hicieron teatro con la luz del cocuyo rebelde a la explotación o cantaron de la trova al postrock, y tocaron, del son huasteco al jazz y a la chunchaca. Por ello corríamos la broma, un grupo de música sofisticada como el rock progresivo que de llamara Cycada Dioon Edule, y otro de chunchaca que se llamara Los Encinos Tropicales, como las dos especies prehistóricas amenazadas por el, ya reconocido públicamente, devastador proyecto minero Caballo Blanco.
Es decir, el tema ha salido del secreto o la discreción en que la empresa canadiense y los por ella cooptados deseaban,  gracias a, y a pesar de los múltiples defectos y el no ser vinculante ni resolutiva, la reunión informativa en Alto Lucero, ahora el Pacto, el Festival y la marcha del próximo 11 de marzo en el Puerto: Se comienza a ventilar públicamente el horror.
Las declaraciones de deslinde, de franco desmarcarse, de instituciones como la Secretaría de la Defensa Nacional (*), aclarando que no están vigentes los permisos para usar explosivos de GoldGroup, y que está por ende fuera de la ley, y del gobierno estatal, diciendo que no quiere a Caballo Blanco, no son para ilusionarse, porque, como dice el chiste lépero: “el dinero es cabrón”, y las experiencias de lugares como San Luis Potosí y Oaxaca lo confirman, pero sí indican que se ha convertido en una papa caliente.
Es mal visto públicamente, y los involucrados tenderán a negarlo (lo había hecho la rectoría de la Universidad Veracruzana o a distanciarse (ahora la Sedena y el gobernador Duarte).
¿Qué sigue? Quizá lo primero es no bajar la guardia con las declaraciones de algunos gobernantes.
LaVida ha mencionado un plebiscito y vale la pena explorarlo e impulsarlo. En tanto, la sociedad jarocha se autoconvoca, el 11 de marzo, a las 16:00 horas, en el Parque Zamora de Veracruz Puerto, para una marcha contra la mina tóxica.
En parte, ya se les cayó el teatrito.
Pero el camino es todavía largo. El fenómeno de la nueva fiebre del oro, y como dijo el joven Bernardo, de San José del Progreso, Ocotlán, Oaxaca, la nueva guerra de conquista, no es de un día, no es un tema local, ni siquiera nacional. La sangre que están derramando en África y América Latina las mineras transnacionales son la muestra de la nueva barbarie tecnificada que nos agobia. Hace falta unir a muchos, organización y conciencia.
* Cf la nota de La Jornada Veracruz: Cualquier detonación en minera Caballo Blanco, fuera de la ley, en http://jornadaveracruz.com.mx/Noticia.aspx?ID=120224_130440_326

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: