“La gente cambia…”, AMLO defiende a Bartlett, en Política con p de prostitución

POLÍTICA CON P DE PROSTITUCIÓN

*** “No me caía bien, pero me partí la madre por Calderón”, Manuel Espino

*** “La gente cambia…”, AMLO defiende a Bartlett

*** A salto de mata, gobernadores priístas

Por Fernando Miranda Servín.

El pasado 2 de marzo, dentro de las monumentales instalaciones de la vieja estación de Ferrocarril de la ciudad de Durango, estuvieron presentes los señores Julio Scherer Ibarra, Alfonso Durazo Montaño y Manuel Espino, presentando el libro titulado Calderón de cuerpo entero, del maestro del periodismo mexicano, Julio Scherer García. Y la voz de Manuel Espino, ex presidente nacional del PAN en la antesala y durante las elecciones de 2006, sonó clara en el remodelado recinto rielero: “No me caía bien, pero me partí la madre para que Calderón fuera presidente de la República en el 2006… yo ya sabía bien quién y cómo era, pero tuve que apoyarlo porque era lo políticamente correcto ya que yo era el presidente nacional del PAN”.

Una vez hecha la presentación del libro, en el espacio interactivo entre presentadores y público, micrófono en mano me dirigí a Manuel Espino diciéndole que lo políticamente correcto hubiera sido que informara a la opinión pública y a los militantes panistas los motivos por los cuales no le caía bien Felipe Calderón, y si aún así la militancia blanquiazul hubiera insistido en apoyar a Calderón en sus aspiraciones para ser candidato a la presidencia, lo políticamente correcto hubiera sido que renunciara a la presidencia nacional de PAN. “Pero lejos de hacer esto –le dije-, usted decidió partirse la madre por él. Luego entonces, usted es en buena parte responsable de que un sujeto como Felipe Calderón haya llegado a la presidencia de la República”.

En su contestación, ya sin el tono jactancioso que había utilizado minutos antes, a Manuel Espino no le quedó de otra más que reconocer que efectivamente él era corresponsable de que Calderón hubiera llegado a la presidencia de México, “pero no soy responsable de lo que ha hecho como presidente porque cada quien es responsable de sus actos”, enfatizó.

“Cuando acudía a las entrevistas con Don Julio, en las que bebíamos muchas tasas de café, al principio iba con cierto recelo, pero poco a poco este maestro del periodismo se fue ganando mi confianza y supe que no me pondría una trampa”, contó Manuel Espino.

Lo cierto es que las entrevistas que Julio Scherer les hizo a estos conocidos políticos mexicanos para escribir su magistral libro fueron trampas tan sutiles que ni Manuel Espino ni Alfonso Durazo se dieron cuenta que habían quedado enredados en la fina telaraña de sus propias palabras.

Hoy, coyuntural o no, el libro Calderón de cuerpo entero, más que describir la personalidad que ya conocíamos del presidente Felipe Calderón, exhibe la decadencia de la política mexicana al proyectar la imagen de un ex presidente nacional del PAN carente de convicciones políticas y personales, a quien le cae mal un sujeto por ser prepotente y déspota y por ser un tomador necio que a güevo quiere que todos tomen alcohol al parejo de él, pero sin embargo se “parte la madre” para llevarlo a la presidencia de la República. Así las cosas, ni Pepe El Toro pudo ser más fajador que Manuel Espino, chingao.

Calderón de cuerpo entero también expone las cualidades cirqueras de Don Alfonso Durazo Montaño, otrora de los pocos políticos prestigiados del PRI que sí cumplía sus promesas al pueblo de México como subdelegado en la delegación Cuauhtémoc, construyendo centenares de viviendas para los damnificados de los terremotos de 1985, y como subdirector del CREA dándole empleo a infinidad de jóvenes artistas. A la sazón, Durazo Montaño sería uno de los más fieles colaboradores de Luis Donaldo Colosio Murrieta, como su secretario particular; más tarde, por azahares poco coherentes del destino, Don Alfonso fue el vocero oficial del primer presidente panista de México, Vicente Fox, cargo que abandonaría luego de un pleito con la esposa del empresario cocacolero… “yo le hice su discurso de toma de posesión a Fox y ni siquiera lo revisó antes de leerlo en el Congreso de la Unión”, refirió Durazo Montaño, ahora colaborador cercano de Andrés Manuel López Obrador como coordinador del Movimiento de Reconstrucción Nacional en Sonora y probable candidato al senado. Ni el circo Atayde podría tener a tan hábil trapecista.

Días después, las páginas de los periódicos, noticieros de radio y televisión, y las redes sociales, comentarían que López Obrador defiende a capa y espada al nefasto político poblano Manuel Bartlett Díaz, ex secretario de Gobernación lamadridista y principal artífice del fraude electoral más escandaloso de la historia del país, en agravio de Cuauhtémoc Cárdenas y del pueblo de México, aquél 1 de julio de 1988. Un día antes, Francisco Javier Ovando y Román Gil Heraldez, colaboradores cercanos del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas y expertos en logísticas y estrategias electorales, fueron arteramente asesinados en la ciudad de México. Y es que ahora Manuel Bartlett ya es flamante candidato al senado por la “izquierda” mexicana que encabeza López Obrador, porque para este líder político no hay ningún ciudadano mejor que Bartlett para disputar ese escaño en Puebla estas próximas elecciones… chingao.

Mientras tanto, los gobernadores de Tamaulipas, Manuel Cavazos, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, son investigados por la PGR por sus presuntos vínculos con el crimen organizado, y la vox populi manifiesta que en ese mismo tenor deberían estar los ex gobernadores de Veracruz y Durango, Fidel Herrera Beltrán e Ismael Hernández Deras, hoy tambaleante candidato del PRI duranguense al Senado. Y al gober precioso, Mario Marín, no le preocupan para nada las acusaciones de enriquecimiento ilícito en su contra pues ya puso tierra y mar de por medio, y ahora disfruta en Europa los más de 10 mil millones de pesos que saqueó del erario poblano. Lo más probable es que Humberto Moreira le dé alcance pronto.

Esto es solamente una parte de la degradación a la que ha llegado la política en manos de esta clase de personajes pertenecientes a la partidocracia criminal mexicana, que quizá ya esté viviendo sus últimos años atragantada en su propia gula de impunidad, corrupción, cinismo, violencia y muerte que ha provocado ya la indignación y el repudio de una sociedad que forzosamente deberá negarse a vivir el futuro negro que nos ofrece como única opción de gobierno.

Tendremos que ser los ciudadanos los que le quitemos ya nuestro país de las manos a esta partidocracia infame para construir una nueva nación en la que los mejores ciudadanos, no los políticos, sean los responsables de llevar a buen puerto a las próximas generaciones.

 

Cd. De Durango, Dgo.

13 de marzo de 2012.

 

fermis9@hotmail.com

1 comentario

  1. Ivan el fisgón said,

    22 mayo, 2012 a 17:30 pm

    No hay memoria, ahora es Bartlett como en su tiempo fue Muñoz Ledo o Camacho Solís, quienes mamaron de la ubre priista y cometieron un sin fin de atropellos….ah pero como ahora son de la “izquierda” todo se les perdona el culpable fue el sistema……..por eso estamos jodidos en México porque no hay memoria y si no q1ue le pregunten a Cardenas sobre la caida del sistema


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