Director del grupo Reforma revela espionaje telefónico y acoso para influir en la línea periodística

Director del grupo Reforma revela espionaje telefónico y acoso para influir en la línea periodística

Seguiremos adelante”, dice

México, 29 de mayo 2012.- Lázaro Ríos Cavazos, director general editorial del consorcio de medios Reforma, cuya casa fue allanada la noche del martes 22 de mayo, revela que ha sido blanco de otros actos intimidatorios ya que recientemente sus conversaciones fueron escuchadas de manera ilegal.

En entrevista con el CEPET, Ríos Cavazos dice tener muy claro que el allanamiento a su morada es un intento de distraerlo de su labor profesional y, por ende, de influir en la línea de las publicaciones bajo su encargo.

En México se llevarán a cabo, el primero de julio próximo, elecciones para renovar el Congreso y para elegir Presidente. Las noticias favorables o desfavorables sobre los candidatos o sus partidos han mostrado tener un impacto directo en las encuestas de popularidad e intención del voto.

La noche del martes 22 de mayo, por cuarta ocasión en su vida como director general editorial del consorcio de medios, desconocidos entraron a la residencia del directivo del grupo Reforma sin intención de robar.

Ríos Cavazos asegura que tiene la fortaleza necesaria para no caer en el juego de sus desconocidos agresores, y continuará adelante con la misma línea editorial, tal y como lo hizo en 1994, cuando en vísperas de las elecciones federales su casa fue allanada tres veces por desconocidos que se introdujeron a su casa por varios minutos sin hurtar nada.

Y revela que hace un mes y medio cuatro de sus colaboradores recibieron en la sede del periódico Reforma en la capital del país, grabaciones de conversaciones telefónicas que sostuvo con el dueño del consorcio, Alejandro Junco de la Vega, y con el secretario particular del candidato priista a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto.

El contenido de las charlas era lo de menos, el mensaje era que estaba bajo vigilancia. La revisión de los aparatos de comunicación utilizados por Ríos Cavazos condujo a la conclusión de que era su teléfono celular personal el instrumento intervenido por escuchas desconocidos.

¿A qué podría deberse el acoso hacia su persona? No es fácil precisarlo, dice el periodista, pues el abanico de temas publicados por el periódico es muy amplio.

Hace mes y medio, recuerda, cuando sus colaboradores –entre ellos el director editorial René Delgado– recibieron las grabaciones de las conversaciones telefónicas, el diario tenía entre sus temas los cuestionamientos a la lideresa del sindicato nacional de maestros, Elba Esther Gordillo. También daba seguimiento de investigación periodística a los préstamos fraudulentos contratados por el Estado de Coahuila bajo la administración del entonces gobernador Humberto Moreira.

Con el caso Moreira hay un paralelismo: el 25 de junio del año pasado, el corresponsal de Reforma en Coahuila, fue víctima del robo de equipo de cómputo en su vivienda, suceso que coincidió con las informaciones que el Grupo Reforma publicaba sobre el enriquecimiento inexplicable de Vicente Chaires, colaborador cercano de Moreira, en esos días líder nacional del PRI y quien renunció después del escándalo.

Ahora, en los días anteriores al cuarto allanamiento del domicilio de Ríos Cavazos, Reforma describió en sus páginas los lujos de “hija de jeque” en los que vive Paulina Romero Deschamps, hija del líder del sindicato de trabajadores de Petróleos Mexicanos, de filiación priísta. El tema fue retomado ampliamente por la mayor parte de los medios de comunicación del país.

En esta ocasión, la noche del martes 22 de mayo, fue muy evidente el grado de planeación de la acción delictiva en contra del periodista.

Al parecer, comenta Ríos Cavazos, fueron dos hombres los que violentaron su domicilio. En la casa no había personas desde las 18:30 horas, cuando se retiró la empleada doméstica. Su esposa y sus dos hijos andaban en sus actividades personales y académicas.

A las 20:00 horas llegó el empleado de una empresa de seguridad privada que se encarga de la vigilancia nocturna de la casa. Y al notar que la iluminación de la recámara del hijo de Ríos Cavazos estaba encendida, pulsó el timbre de la puerta.

El vigilante esperó unos minutos. Nadie respondió a su llamado. La luz de la habitación se apagó y casi simultáneamente se iluminó la recámara de la hija de Ríos Cavazos, Entonces el guardia volvió a timbrar.

Otra vez esperó el tiempo prudente una respuesta. No la hubo, y timbró por tercera vez. En la recámara a oscuras alcanzó a ver la silueta de un hombre iluminado por la luz de un teléfono celular. Y el perro, en el patio de la casa, no dejaba de ladrar.

Por teléfono se comunicó con la esposa de Ríos Cavazos, y confirmó que los miembros de la familia no estaban en casa. Entonces, por instrucción de la señora, llamó a la Policía y al supervisor de la empresa de seguridad.

Transcurrieron entre 15 y 20 minutos entre la primera vez que el guardia pulsó el timbre y la llamada que hizo a la esposa de Ríos Cavazos, tiempo en que los intrusos estuvieron haciendo evidente su presencia en la casa.

Al ingresar los policías y los vigilantes de la empresa de seguridad, los desconocidos ya habían salido de la casa por la puerta trasera, por donde ingresaron sin que se accionara la alarma. De su paso dejaron dentro de la residencia huellas de polen de los árboles que están atrás de la residencia.

En la casa había cámaras y equipos fotográficos, computadoras de escritorio y portátiles, bienes de valor a la vista, pero los intrusos sólo dejaron sentir su presencia encendiendo las computadoras y abriendo cajones, closets y estanterías. También dejaron abiertas las puertas principales y secundarias del inmueble. De la recámara matrimonial, sólo dejaron abierto el cajón del buró cercano a la cama por el lado donde duerme Ríos Cavazos, y en el otro lado movieron de su sitio unos libros de la señora.

La Policía, comenta Ríos Cavazos, se hizo cargo de la revisión de la casa para cerciorarse que los intrusos no hayan ido a dejar “algo”. Y en cuanto a presentar denuncia formal ante las autoridades por el delito de allanamiento de morada, todavía lo está valorando porque, argumenta, los autores del allanamiento buscan distraerlo de su labor profesional y él prefiere seguir adelante.

Al respecto, en declaraciones públicas el titular de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, Jesús Rodríguez Almeida, dijo conocer del caso, en el cual se descarta el robo como móvil, pero no se ha hecho la denuncia formal necesaria para que las autoridades inicien una investigación.

El CEPET sostiene que las agresiones en contra de periodistas y medios de comunicación por motivo de su trabajo, representan un ataque en contra de la sociedad porque vulneran su derecho a estar informada. Ello de concordancia con criterios de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Al mismo tiempo, se solidariza con el periodista Lázaro Ríos Cavazos, su familia y el Grupo Reforma, ante este intento de inhibir la labor periodística a través de la deliberada intimidación.

Contacto:

CEPET

Proyecto Libertad de Expresión

libex@cepet.org

Tel. (+52) 55 8421 6060

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Videocracia y paparazzi

Babel

Videocracia y paparazzi

Javier Hernández Alpízar

Algunas reflexiones sobre la videocracia, aprovechando la enorme libertad de expresión que tenemos en México para opinar críticamente sobre todo lo que pasa en la política en Italia. Por supuesto que estas reflexiones nacen de mi experiencia como homo videns (diría Giovanni Sartori) al encontrarme el documental en Once TV, el canal que salva a la televisión “abierta” (como llaman a la que no es por cable) con algunas cosas que ver.

Videocracia (Erik Gandini, 2009, producida por Atmo, como el filme Surplus) es una película crítica acerca del magnate italiano Silvio Berlusconi. Para entender el caso, válgase un poco la analogía: Imaginen que Carlos Salinas de Gortari no fuera la mano que mece la cuna, que Peña Nieto no fuera el candidato del sistema aupado por Televisa, y que los magnates de la TV cómo Azcárraga, no fueran simples empresarios: fundidos todos en un único personaje, a un tiempo el dueño de la TV, candidato y el político en el poder. Esta especie de neo-Duce italiano fue Silvio Berlusconi, en la tierra heredera de Maquiavelo y Benito Mussolini.

Algo que me pareció revelador, y me mueve a escribir esto, es la dinámica del juego mediático: La construcción de un personaje de poder y de glamour mediante una cuidadosa edición para la TV de su imagen, su vida, su “personalidad” y “sofisticación” tiene, forzosamente, su lado oscuro, la sombra que proyecta ese cuerpo o ectoplasma, casi que la sombra de su holograma: los paparazzi.

Es decir, así como la construcción de una imagen etérea, idealizada, perfecta e inalcanzable –suma de genes, más ejercicios, dietas, cirugías plásticas, vestuarios, maquillajes, fotografía, iluminación, cuidadas cámaras y ediciones, incluidos los photoshops, para generar a una modelo (el nombre lo dice, un arquetipo, un ideal a seguir o copiar)– genera el resentimiento que hace necesitar a la espectadora humillada de una foto que desmitifique a la idealizada, que muestre una llantita, alguna celulitis, un maquillaje corrido, una patita de gallo, algo que muestre que la diosa es otra mortal; de la misma manera, al diseñador y curador de una imagen mediática, comercial y /o política le sigue, como a la luz la sombra, el paparazzi.

En el documental sobre Berlusconi, el personaje antagónico es Fabrizio Corona: él odia a los famosos, los sabe vacíos, no los ve como personas, sino como dinero y negocios, y con el dinero que gana mediante la publicación de fotos escandalosas, o mediante el chantaje y el pago de dinero por no publicarlas, se considera un moderno Robin Hood: le quita algo a los ricos, para tenerlo él.

La necesidad psicológica de realización, de crecimiento, de ser amado o deseado, que motiva la fábrica de ilusiones que antes fuera el cine y hoy es la televisión y quizás la internet, genera esos héroes o heroínas que encarnan el ideal de belleza y felicidad (que eso sea falso, es casi parte de la naturaleza misma, como en el poema de Ernesto Cardenal “Oración por Marilyn Monroe”, cuando el director dice “corte” se ve que todo era un set, y la actriz es un ser humano huérfano, su dignidad profanada por la empresa, y el negocio, la Twenty Century Fox, que convirtió la casa de oración en una cueva de ladrones, que dice el poeta).

La necesidad psicológica de no rendir pleitesía a un igual hace que endiosemos a los poderosos, los famosos o los exitosos, pero el costo en resentimiento que ello genera hace nacer como subproducto la industria de la infamia y la desacralización, los programas de chismes, las revistas de paparazzi.

El mismo deseo (masculino y femenino) que hace querer poseer o ser como tal o cual famosa tiene su contraparte en el deseo de verla o verlo humillado en al foto que lo saque en bragas, ebria, ebrio o caído.

Entonces, la industria del diseño de “personalidades” arrolladoras como mercancías trae aparejada a la industria de la infamia: las fotos o videos que permitan la fantasía obscena con el objeto de culto.

Esto parece muy claro, pero no es solamente porque se trate de una industria del simulacro. No es mera banalidad posmoderna: Es también política y poder, perdonen por las malas palabras. Ya Maquiavelo decía que la inmensa mayoría de los súbditos no conocen cómo es en verdad el Príncipe, sino su apariencia, de manera que el Príncipe puede seguir las crudas y cruentas leyes de la realpolitik, siempre que aparente ser muy moral y si fuera necesario, parecer incluso piadoso. La piel de oveja ha sido necesaria siempre, solamente que ahora es muy sofisticada, toda una industria de la imagen, pero nada nuevo bajo el sol.

Lo interesante es que también hay la necesidad de ver caer a los ídolos, de sacrificarlos, ahora acribillados por cámaras de foto y de video. Y casi nos atreveríamos a decir que mientras más complejo y sofisticado es el producto- mercancía- imagen que el poder encumbra, con mayor encarnizamiento habrá paparazzi que quieran mostrar las costuras del traje, bajo las cuales, siempre, todos los reyes del mundo han ido desnudos.

Pero entre ambos gestores de imágenes hay una fatal reciprocidad: Cada uno necesita del otro para que el negocio funcione así. Sin el adulador que crea la imagen “perfecta” no habría la necesidad del paparazzo que fisgonee buscando la arruga o la media corrida.

Y quizás sin el que afea la imagen, la baja del pedestal, no habría nuevos lugares vacíos que llenar en el apetito de fetiches, cuya satisfacción es negocio del fabricante de ídolos.

Desde luego, estamos en el nivel de la superficie, el más frívolo, pero el poder y todos sus mecanismos (hasta lo obsceno) están debajo de todo ese oropel, y siguen funcionando como en los tiempos de Maquiavelo, de Mussolini y de Berlusconi.

Quizá por ello en México el terreno electoral ha devenido lo que hoy es: un duelo entre fabricantes de ídolos y paparazzi. El apasionamiento con que es seguido por cierto público no es muy distante del que hace al público seguir a las estrellas del espectáculo, como fan o como detractor, para verlo eternizado en su mica como mercancía perfecta o para verlo o verla tirado o tirada en el arrollo tras la orgía.

Una buena medida para no quedarse en ese nivel del consumo sería quizá descender al infierno de la producción. ¿De dónde salen los kilowats de luz, las toneladas de vestuario, los kilos de maquillaje, incluso la energía del deseo?, sin la cual la mercancía perdería su eficacia como fetiche. Hacer algo como ver una revista pasada de moda, donde lo que en otro tiempo fue perfecto se mira como ridículo. ¿Y en política, cómo se logra eso? Tenemos que sumar a Maquiavelo y Sartori más, qué más, quizá Slavoj Zizek.

Política del lenguaje: The Politics of Language and the Language of Political Regression

25.05.2012

James Petras

Rebelión

El capitalismo y sus defensores mantienen el domino a través de los «recursos materiales» de cuyo control disponen, en especial el aparato del Estado y sus empresas productivas, económicas y comerciales, así como mediante la manipulación de la conciencia popular a través de ideólogos, periodistas, profesores universitarios y publicistas, que fabrican los argumentos y el lenguaje donde enmarcar los asuntos diarios.

Hoy día, las condiciones materiales de la inmensa mayoría de la población trabajadora se han deteriorado enormemente cuando la clase capitalista ha depositado la totalidad de la carga de la crisis y la recuperación de sus beneficios sobre las espaldas de las clases asalariadas. Uno de los aspectos llamativos de esta regresión en curso y sostenida de los niveles de vida es la ausencia de un levantamiento social importante hasta la fecha. Grecia y España, con una tasa de desempleo superior al 50 por ciento entre la población de 16 a 24 años y de casi el 25 por ciento en general han vivido una docena de huelgas generales y numerosas protestas de ámbito nacional en las que han participado millones de personas; pero no han conseguido producir ningún cambio real de gobierno, ni de política. Los despidos masivos y los dolorosos recortes salariales, de pensiones y servicios sociales prosiguen. En otros países, como Italia, Francia e Inglaterra, las protestas y el descontento encuentran expresión en el espacio electoral, donde se ha expulsado de sus cargos a quienes los ocupaban, que han sido sustituidos por la oposición tradicional. Pero a lo largo de toda la agitación social y profunda erosión socioeconómica de las condiciones de vida y de trabajo, la ideología dominante que da forma a los movimientos, los sindicatos y la oposición política es reformista : emite llamamientos para defender las prestaciones sociales existentes , incrementar el gasto público y las inversiones y ensanchar el papel del Estado allá donde la actividad del sector privado no ha conseguido invertir o crear empleo. En otras palabras: la izquierda proponer preservar aquel pasado en el que el capitalismo sintonizaba con el estado de bienestar.

El problema es que este «capitalismo del pasado» ha desaparecido y ha emergido un nuevo capitalismo más virulento e intransigente creando un nuevo marco mundial y un aparato del Estado poderoso y afianzado inmune a todo llamamiento a la «reforma» y reorientación. La confusión, frustración y desorientación de la oposición popular masiva se debe, en parte , a la adopción por parte de autores, periodistas y profesores universitarios de izquierda de los conceptos y el lenguaje propugnado por sus adversarios capitalistas: un lenguaje concebido para hacer ininteligibles las auténticas relaciones sociales de explotación brutal, el papel central que desempeñan las clases dominantes en la inversión de las conquistas sociales y los vínculos profundos entre la clase capitalista y el Estado. Los publicistas, universitarios y periodistas capitalistas han desarrollado toda una letanía de conceptos y términos que perpetúan el gobierno capitalista y distraen a los críticos y a las víctimas de quiénes son los responsables de este marcado deslizamiento hacia el empobrecimiento generalizado.

Incluso cuando formulan sus objeciones y denuncias, los críticos del capitalismo utilizan el lenguaje y los conceptos de sus defensores . En la medida en que el lenguaje del capitalismo ha ingresado en el lenguaje general de la izquierda, la clase capitalista ha consolidado una hegemonía o dominio sobre sus adversarios más antiguos. Peor aún: la izquierda, al combinar algunos de los conceptos básicos del capitalismo con críticas aceradas, crea ilusiones sobre la posibilidad de reformar «el mercado» para que sirva a fines populares. Esto no consigue identificar a las principales fuerzas sociales que deben ser expulsadas de las alturas del control de la economía, ni el imperativo de desmantelar un Estado clasista. Mientras que la izquierda denuncia la crisis capitalista y los rescates de la banca por parte del Estado, su propia pobreza de pensamiento socava el desarrollo de acciones políticas masivas. En este contexto, el «lenguaje» de la confusión se convierte en una «fuerza material»: un vehículo del poder capitalista cuyo uso principal es desorientar y desarmar a sus adversarios anticapitalistas y obreros. Lo hace asimilando a sus críticos intelectuales mediante el uso de términos, los marcos conceptuales y el lenguaje que presiden el análisis de la crisis capitalista.

Los eufemismos fundamentales que prestan servicio de la ofensiva capitalista

Los eufemismos tienen un doble significado: lo que connotan los términos y lo que realmente significan. Las concepciones eufemísticas bajo el capitalismo connotan una realidad favorable o una conducta y actividad aceptables que están absolutamente disociadas del engrandecimiento de la riqueza de la élite y la concentración de poder y privilegio. Los eufemismos disfrazan el empuje de las élites de poder para imponer medidas de clase y reprimir sin que se les identifique adecuadamente , ni se les haga responsables , ni sean blanco de la oposición de la acción popular masiva.

El eufemismo más habitual es el término «mercado», al que se atribuyen rasgos y potencialidades humanas. Como tal, se nos dice que «el mercado requiere recortes salariales», disociándolo así de la clase capitalista. Los mercados, el intercambio de bienes o la compra y venta de artículos llevan existiendo desde hace miles de años en diferentes sistemas sociales de contextos enormemente diferenciados. Han sido globales, nacionales, regionales y locales. Involucran a distintos agentes socioeconómicos y comprenden unidades económicas muy diferentes, que abarcan desde iniciativas comerciales de ámbito estatal gigantescas hasta plazas de pueblos y aldeas campesinas en régimen de semi-subsistencia. Los «mercados» han existido en todas las sociedades complejas: esclavistas, feudales, mercantiles, de principios del capitalismo y del capitalismo tardío competitivo, monopolista industrial y financiero.

Cuando se estudian y analizan los «mercados» y con el fin de dar sentido a las transacciones (a quién benefician y a quién perjudican), se debe identificar con claridad las clases sociales principales que dominan las transacciones económicas. Escribir en general sobre «los mercados» es engañoso porque los mercados no tienen existencia independiente de las relaciones sociales que definen qué se produce y qué se vende, cómo se produce y qué constelaciones de clases sociales conforman la conducta de los productores, los vendedores y la mano de obra. La realidad del mercado actual se define por los bancos y las corporaciones multinacionales mastodónticas, que dominan los mercados de trabajo y de bienes. Escribir acerca de «los mercados» como si se desenvolvieran en una esfera situada al margen y más allá de las atroces desigualdades de clase es ocultar la esencia de las relaciones de clase contemporáneas.

Para comprender mínimamente la situación, es fundamental tener en cuenta, pero se deja al margen de los análisis actuales, el poder incontestado de los capitalistas propietarios de los medios de producción y distribución, la propiedad capitalista de la publicidad, los banqueros capitalistas que conceden o deniegan créditos y las autoridades del Estado (designadas por capitalistas) que «regulan» o desregulan las relaciones comerciales. Los resultados de sus políticas se atribuyen a las demandas de ese «mercado» eufemístico que parecen estar divorciadas de una realidad brutal. Por tanto, como dan a entender los propagandistas, ir contra «el mercado» es oponerse al intercambio de bienes:algo a todas luces absurdo. En cambio, identificar las demandas que el capitalismo impone a la mano de obra, incluyendo los recortes en salarios, bienestar y seguridad, es enfrentarse a una forma de conducta mercantil explotadora concreta según la cual los capitalistas pretenden obtener mayores beneficios en perjuicio de los intereses y el bienestar de la mayoría de trabajadores asalariados.

Al refundir las relaciones mercantiles de explotación capitalistas con los mercados en general, los ideólogos obtienen varios resultados: disfrazan el papel fundamental de los capitalistas al tiempo que evocan una institución con connotaciones positivas, es decir, un «mercado» en el que las personas adquieren bienes de consumo y se «socializan» con amigos y conocidos. En otras palabras, cuando «el mercado», al que se retrata como un amigo y benefactor de la sociedad, impone medidas dolorosas lo hace supuestamente por el bienestar de la comunidad. Al menos, eso es lo que los propagandistas empresariales quieren que la opinión pública crea cuando comercializa su imagen virtuosa del «mercado»; enmascaran la conducta predadora del capital privado de perseguir mayores beneficios.

Uno de los eufemismos más habituales lanzados en plena crisis económica es la «austeridad», un término empleado para encubrir la cruda realidad de los recortes draconianos de salario, pensiones y bienestar social, así como el acusado incremento de los impuestos regresivos (IVA). Medidas de «austeridad» significa políticas para proteger e incluso incrementar los subsidios del Estado a las empresas y generar mayores beneficios para el capital y mayores desigualdades entre el 10 por ciento más rico y el 90 por ciento más pobre. La «austeridad» lleva implícita disciplina, simplicidad, ahorro, responsabilidad, límites con los artículos de lujo y el gasto, evitación de gratificación inmediata en aras de la seguridad del futuro… una especie de calvinismo colectivo. Connota un sacrificio compartido hoy día por el futuro bienestar de todos.

Sin embargo, en la práctica, la «austeridad» describe políticas diseñadas por la élite financiera para instaurar reducciones de los niveles de vida y los servicios sociales específicos de clase (como la salud y la educación) disponibles para trabajadores y asalariados. Significa que se pueden desviar fondos públicos en una medida aún mayor para pagar las elevadas tasas de interés a los ya acaudalados titulares de bonos de deuda, al tiempo que se somete a la política pública a los dictados de los amos del capital financiero.

En lugar de hablar de «austeridad», con sus connotaciones de disciplina severa, los críticos de izquierda deberían describir con claridad las políticas de la clase dominante contra las clases trabajadoras y asalariadas, que incrementan las desigualdades y concentran aún más riqueza y poder en la cúspide de la pirámide social. Las políticas de «austeridad» son, por consiguiente, una expresión de cómo las clases dominantes utilizan el Estado para depositar la carga del coste de sus crisis económica sobre el trabajo.

Los ideólogos de las clases dominantes asimilaron conceptos y términos que la izquierda utilizaba originalmente para promover mejoras en el nivel de vida y los convirtieron en sus guías. Dos de esos eufemismos, tomados de la izquierda, son «reforma» y «ajuste estructural». «Reforma», durante muchos siglos, se refería a cambios que reducían las desigualdades e incrementaban la representación popular. «Reformas» eran cambios positivos que aumentaban el bienestar público y limitaban los abusos de poder de los gobiernos oligárquicos y plutocráticos. Sin embargo, durante las tres últimas décadas los principales economistas académicos, periodistas y autoridades bancarias internacionales han subvertido el significado de «reforma» para convertirlo en su contrario: ahora alude a la supresión de los derechos laborales, el fin de la regulación pública del capital y el recorte de subsidios públicos que facilitan el acceso de los pobres a la comida y el combustible. En el vocabulario capitalista actual, «reforma» significa inversión de cambios progresistas y restauración de los privilegios de los monopolios privados. «Reforma» significa fin de la seguridad laboral y promoción del despidos masivo de trabajadores mediante la reducción o eliminación de las indemnizaciones por despido. «Reforma» ya no significa cambios sociales positivos; ahora significa inversión de aquellos cambios que tanto esfuerzo costaron y restauración del poder sin límites del capital. Significa retorno a la fase anterior y más brutal del capital, anterior a la existencia de organizaciones sindicales, cuando la lucha de clases fue eliminada. De ahí que «reforma» signifique ahora restauración de privilegios, poder y beneficios para los ricos.

De manera similar, las cortesanas lingüísticas de la profesión económica han cooptado el término «estructural», como cuando se emplea en «ajuste estructural», para ponerlo al servicio del poder desbocado del capital. Nada menos que a finales de la década de 1970, cambio «estructural» aludía a la redistribución de tierras de los grandes terratenientes para los sin tierra; cambio de poder de los plutócratas a las clases populares. «Estructuras» se refería a la organización de poder privado concentrado en el Estado y la economía. Hoy día, sin embargo, «estructura» se refiere a las instituciones y políticas públicas que nacieron de las luchas sindicales y ciudadanas para garantizar la seguridad social, para proteger el bienestar, la salud y la jubilación de los trabajadores. «Cambios estructurales» es hoy día el eufemismo para aplastar esas instituciones públicas, poner fin a las restricciones sobre la conducta depredadora del capital y destruir la capacidad de la mano de obra para negociar, luchar, o preservar sus conquistas sociales.

El término «ajuste», como en «ajuste estructural», es en sí mismo un eufemismo anodino que lleva implícito la sintonización , la modulación cuidadosa de las instituciones y políticas públicas para que recuperen la salud y el equilibrio. Pero, en realidad, «ajuste estructural» representa un ataque frontal contra el sector público y un desmantelamiento generalizado de la legislación protectora y los organismos públicos organizados para proteger la mano de obra, el medio ambiente y los consumidores. «Ajuste estructural» enmascara un ataque sistemático contra los niveles de vida del pueblo en beneficio de las clases capitalistas.

La clase capitalista ha cultivado toda una cosecha de economistas y periodistas que hacen proselitismo con un lenguaje desvaído, evasivo y engañoso con el fin de neutralizar la oposición popular. Por desgracia, muchos de sus críticos «de izquierda» suelen recurrir a la misma terminología.

Dado que la corrupción generalizada del lenguaje es tan preponderante en los debates actuales sobre la crisis del capitalismo, la izquierda debería dejar de recurrir a este conjunto de eufemismos engañosos asimilados por la clase dominante. Resulta frustrante ver la facilidad con la que los siguientes términos entran en nuestro discurso:

Disciplina de mercado.- El eufemismo «disciplina» connota un carácter fuerte, serio y deliberado ante los obstáculos, en contraposición a la conducta evasiva e irresponsable. En realidad, cuando se empareja con «mercado» se refiere a que los capitalistas se aprovechan de los trabajadores desempleados y utilizan su influencia y poder políticos para despedir masivamente a los trabajadores e intimidar a quienes conservan un empleo para ser más explotados y recibir más carga de trabajo, con lo que producen más beneficios por menos sueldo. También encubre la capacidad de los amos capitalistas de elevar la tasa de beneficio reduciendo los costes sociales de producción, como la protección laboral y medioambiental, las prestaciones sociales y las pensiones.

«Shock de mercado».- Se refiere a que los capitalistas se dedican a realizar despidos masivos y bruscos, recortes salariales y reducción de planes de salud y pensiones con el fin de mejorar las cotizaciones bursátiles, aumentar los beneficios y garantizar mayores incentivos para los directivos. Al vincular el término neutro y anodino «mercado» con «shock», los apologistas del capital disfrazan la identidad de los responsables de las medidas, de sus brutales consecuencias y los inmensos beneficios de que goza la élite.

«Demandas del mercado».- Esta expresión eufemística está pensada para antropomorfizar una categoría económica, para difuminar las críticas de quienes detentan el poder y son de carne y hueso, sus intereses de clase y sus garra despótica sobre la mano de obra. En lugar de «demandas del mercado», la expresión debería decir: «la clase capitalista ordena a los trabajadores que sacrifiquen sus salarios y su salud para garantizar más beneficios a las corporaciones multinacionales», un concepto claro que tiene más probabilidades de despertar la ira de quienes se ven afectados negativamente.

«Libre empresa».- Eufemismo ensamblado a partir de dos conceptos reales: la empresa privada que busca el lucro y la libre competencia . Al suprimir la imagen subyacente del beneficio privado de la minoría en perjuicio de los intereses de la mayoría, los apologistas del capital han inventado un concepto que subraya las virtudes individuales de la «empresa» y la «libertad», en contraposición a los vicios económicos auténticos de la codicia y la explotación.

«Libre mercado».- Eufemismo que presupone la competitividad libre, justa e igualitaria en mercados no regulados, restando importancia a la realidad del dominio del mercado por parte de monopolios y oligopolios dependientes de los rescates estatales masivos en tiempos de crisis capitalista. «Libre» alude específicamente a la ausencia de normativas públicas e intervención del Estado que defiendan la seguridad laboral, así como la protección de los consumidores y el medio ambiente. En otras palabras, «libertad» enmascara la desvergonzada destrucción del orden ciudadano por parte de los capitalistas privados a través del ejercicio desbocado del poder político y económico. «Libre mercado» es el eufemismo para aludir al gobierno absoluto de los capitalistas sobre los derechos y los medios de vida de millones de ciudadanos; en esencia, la auténtica negación de la libertad .

«Recuperación económica».- Esta expresión eufemística significa recuperación de los beneficios por parte de las principales corporaciones. Disfraza la ausencia total de recuperación de los niveles de vida de las clases media y trabajadora, la inversión de los beneficios sociales y las pérdidas económicas de los titulares de hipotecas, los deudores, los desempleados de larga duración y los propietarios de pequeñas empresas en quiebra. Lo que se pasa por alto con la expresión «recuperación económica» es que el empobrecimiento masivo acabó convirtiéndose en un requisito esencial para la recuperación de los beneficios empresariales.

«Privatización».- Este concepto describe la transferencia de empresas públicas (por lo general, las que arrojan beneficios) a grandes capitalistas bien relacionados a precios muy inferiores al de su valor real, lo que conduce a la pérdida de servicios públicos, de empleo público estable y al aumento de los costes para los consumidores cuando los nuevos propietarios privados elevan los precios y despiden a trabajadores… todo en nombre de otro eufemismo, la «eficiencia» .

«Eficiencia».- Aquí la eficiencia no se refiere más que a las cuentas de resultados de una empresa; no refleja los elevados costes de la «privatización» soportados por los sectores correspondientes de la economía. Por ejemplo, la «privatización» del transporte añade costes a las empresas volviéndolas menos competitivas en relación con sus competidores de otros países; la «privatización» elimina servicios en regiones menos lucrativas, lo que desemboca en el colapso económico local y el aislamiento con respecto a mercados nacionales. A menudo, las autoridades, que sintonizan con los capitalistas privados, retirarán deliberadamente inversiones de empresas públicas y nombrarán a compinches políticos incompetentes en el marco de una política de paternalismo con el fin de degradar servicios y fomentar el descontento público. Esto genera una opinión pública favorable a la «privatización» de la empresa. Dicho de otro modo: la «privatización» no es una consecuencia de las ineficiencias intrínsecas de las empresas públicas, como les gusta argumentar a los ideólogos del capitalismo, sino un acto político deliberado concebido para reforzar los beneficios del capital privado a costa del bienestar público.

Conclusión

El lenguaje, los conceptos y los eufemismos son armas importantes de la lucha de clases «desde arriba», concebidos por periodistas y economistas capitalistas para maximizar la riqueza y el poder del capital. En la medida en que los críticos progresistas e izquierdistas adoptan estos eufemismos y su marco de referencia, sus críticas y las alternativas que proponen se ven limitadas por la retórica del capital. Poner «comillas» entre los eufemismos puede ser una señal de desaprobación, pero no sirve para promover un marco analítico distinto, necesario para el éxito de la lucha de clases «desde abajo». Y lo que es igual de importante, elude la necesidad de una ruptura fundamental con el sistema capitalista, incluido su lenguaje corrupto y sus conceptos engañosos. Los capitalistas han derribado las conquistas más esenciales de la clase trabajadora y nosotros no podemos contraatacar el dominio absoluto del capital. Esto debe volver a plantear la cuestión de la transformación socialista del Estado, la economía y la estructura de clases. Una parte intrínseca de este proceso debe ser el rechazo absoluto de los eufemismos utilizados por los ideólogos capitalistas y su sustitución sistemática por expresiones y conceptos que reflejen fielmente la cruda realidad, que identifiquen claramente a los responsables de esta decadencia y que definan a los agentes políticos de la transformación social.

Traducción de Ricardo García

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18.05.12

The Politics of Language and the Language of Political Regression

James Petras

Capitalism and its defenders maintain dominance through the ‘material resources’ at their command, especially the state apparatus, and their productive, financial and commercial enterprises, as well as through the manipulation of popular consciousness via ideologues, journalists, academics and publicists who fabricate the arguments and the language to frame the issues of the day.

Today material conditions for the vast majority of working people have sharply deteriorated as the capitalist class shifts the entire burden of the crisis and the recovery of their profits onto the backs of wage and salaried classes. One of the striking aspects of this sustained and on-going roll-back of living standards is the absence of a major social upheaval so far. Greece and Spain, with over 50% unemployment among its 16-24 year olds and nearly 25% general unemployment, have experienced a dozen general strikes and numerous multi-million person national protests; but these have failed to produce any real change in regime or policies. The mass firings and painful salary, wage, pension and social services cuts continue. In other countries, like Italy, France and England, protests and discontent find expression in the electoral arena, with incumbents voted out and replaced by the traditional opposition. Yet throughout the social turmoil and profound socio-economic erosion of living and working conditions, the dominant ideology informing the movements, trade unions and political opposition is reformist: Issuing calls to defend existing social benefits, increase public spending and investments and expand the role of the state where private sector activity has failed to invest or employ. In other words, the left proposes to conserve a past when capitalism was harnessed to the welfare state.

The problem is that this ‘capitalism of the past’ is gone and a new more virulent and intransigent capitalism has emerged forging a new worldwide framework and a powerful entrenched state apparatus immune to all calls for ‘reform’ and reorientation. The confusion, frustration and misdirection of mass popular opposition is, in part, due to the adoption by leftist writers, journalists and academics of the concepts and language espoused by its capitalist adversaries: language designed to obfuscate the true social relations of brutal exploitation, the central role of the ruling classes in reversing social gains and the profound links between the capitalist class and the state. Capitalist publicists, academics and journalists have elaborated a whole litany of concepts and terms which perpetuate capitalist rule and distract its critics and victims from the perpetrators of their steep slide toward mass impoverishment.

Even as they formulate their critiques and denunciations, the critics of capitalism use the language and concepts of its apologists. Insofar as the language of capitalism has entered the general parlance of the left, the capitalist class has established hegemony or dominance over its erstwhile adversaries. Worse, the left, by combining some of the basic concepts of capitalism with sharp criticism, creates illusions about the possibility of reforming ‘the market’ to serve popular ends. This fails to identify theprinciple social forces that must be ousted from the commanding heights of the economy and the imperative to dismantle the class-dominated state. While the left denounces the capitalist crisis and state bailouts, its own poverty of thought undermines the development of mass political action. In this context the ‘language’ of obfuscation becomes a ‘material force’ – a vehicle of capitalist power, whose primary use is to disorient and disarm its anti-capitalist and working class adversaries. It does so by co-opting its intellectual critics through the use of terms, conceptual framework and language which dominate the discussion of the capitalist crisis.

Key Euphemisms at the Service of the Capitalist Offensive

Euphemisms have a double meaning: What terms connote and what they really mean. Euphemistic conceptions under capitalism connote a favorable reality or acceptable behavior and activity totally dissociated from the aggrandizement of elite wealth and concentration of power and privilege. Euphemisms disguise the drive of power elites to impose class-specific measures and to repress without being properly identified, held responsible and opposed by mass popular action.

The most common euphemism is the term ‘market’, which is endowed with human characteristics and powers. As such, we are told ‘the market demands wage cuts’ disassociated from the capitalist class. Markets, the exchange of commodities or the buying and selling of goods, have existed for thousands of years in different social systems in highly differentiated contexts. These have been global, national, regional and local. They involve different socio-economic actors, and comprise very different economic units, which range from giant state-promoted trading-houses to semi-subsistence peasant villages and town squares. ‘Markets’ existed in all complex societies: slave, feudal, mercantile and early and late competitive, monopoly industrial and finance capitalist societies.

When discussing and analyzing ‘markets’ and to make sense of the transactions (who benefits and who loses), one must clearly identify the principle social classes dominating economic transactions. To write in general about ‘markets’ is deceptive because markets do not exist independent of the social relations defining what is produced and sold, how it is produced and what class configurations shape the behavior of producers, sellers and labor. Today’s market reality is defined by giant multi-national banks and corporations, which dominate the labor and commodity markets. To write of ‘markets’ as if they operated in a sphere above and beyond brutal class inequalities is to hide the essence of contemporary class relations.

Fundamental to any understanding, but left out of contemporary discussion, is the unchallenged power of the capitalist owners of the means of production and distribution, the capitalist ownership of advertising, the capitalist bankers who provide or deny credit and the capitalist-appointed state officials who ‘regulate’ or deregulate exchange relations. The outcomes of their policies are attributed to euphemistic ‘market’ demands which seem to be divorced from the brutal reality. Therefore, as the propagandists imply, to go against ‘the market’ is to oppose the exchange of goods: This is clearly nonsense. In contrast, to identify capitalistdemands on labor, including reductions in wages, welfare and safety, is to confront a specific exploitative form of market behaviorwhere capitalists seek to earn higher profits against the interests and welfare majority of wage and salaried workers.

By conflating exploitative market relations under capitalism with markets in general, the ideologues achieve several results: They disguise the principle role of capitalists while evoking an institution with positive connotations, that is, a ‘market’ where people purchase consumer goods and ‘socialize’ with friends and acquaintances. In other words, when ‘the market’, which is portrayed as a friend and benefactor of society, imposes painful policies presumably it is for the welfare of the community. At least that is what the business propagandists want the public to believe by marketing their virtuous image of the ‘market’; they mask private capital’s predatory behavior as it chases greater profits.

One of the most common euphemisms thrown about in the midst of this economic crisis is ‘austerity’, a term used to cover-up the harsh realities of draconian cutbacks in wages, salaries, pensions and public welfare and the sharp increase in regressive taxes (VAT). ‘Austerity’ measures mean policies to protect and even increase state subsidies to businesses, and create higher profits for capital and greater inequalities between the top 10% and the bottom 90%. ‘Austerity’ implies self-discipline, simplicity, thrift, saving, responsibility, limits on luxuries and spending, avoidance of immediate gratification for future security – a kind of collective Calvinism. It connotes shared sacrifice today for the future welfare of all.

However, in practice ‘austerity’ describes policies that are designed by the financial elite to implement class-specific reductions in the standard of living and social services (such as health and education) available for workers and salaried employees. It means public funds can be diverted to an even greater extent to pay high interest rates to wealthy bondholders while subjecting public policy to the dictates of the overlords of finance capital.

Rather than talking of ‘austerity’, with its connotation of stern self-discipline, leftist critics should clearly describe ruling class policies against the working and salaried classes, which increase inequalities and concentrate even more wealth and power at the top. ‘Austerity’ policies are therefore an expression of how the ruling classes use the state to shift the burden of the cost of their economic crisis onto labor.

The ideologues of the ruling classes co-opted concepts and terms, which the left originally used to advance improvements in living standards and turned them on their heads. Two of these euphemisms, co-opted from the left, are ‘reform’ and ‘structural adjustment’. ‘Reform’, for many centuries, referred to changes, which lessened inequalities and increased popular representation. ‘Reforms’ were positive changes enhancing public welfare and constraining the abuse of power by oligarchic or plutocratic regimes. Over the past three decades, however, leading academic economists, journalists and international banking officials have subverted the meaning of ‘reform’ into its opposite: it now refers to the elimination of labor rights, the end of public regulation of capital and the curtailment of public subsidies making food and fuel affordable to the poor. In today’s capitalist vocabulary ‘reform’ means reversing progressive changes and restoring the privileges of private monopolies. ‘Reform’ means ending job security and facilitating massive layoffs of workers by lowering or eliminating mandatory severance pay. ‘Reform’ no longer means positive social changes; it now means reversing those hard fought changes and restoring the unrestrained power of capital. It means a return to capital’s earlier and most brutal phase, before labor organizations existed and when class struggle was suppressed. Hence ‘reform’ now means restoring privileges, power and profit for the rich.

In a similar fashion, the linguistic courtesans of the economic profession have co-opted the term ‘structural’ as in ‘structural adjustment’ to service the unbridled power of capital. As late as the 1970’s ‘structural’ change referred to the redistribution of land from the big landlords to the landless; a shift in power from plutocrats to popular classes. ‘Structures’ referred to the organization of concentrated private power in the state and economy. Today, however, ‘structure’ refers to the public institutions and public policies, which grew out of labor and citizen struggles to provide social security, for protecting the welfare, health and retirement of workers. ‘Structural changes’ now are the euphemism for smashing those public institutions, ending the constraints on capital’s predatory behavior and destroying labor’s capacity to negotiate, struggle or preserve its social advances.

The term ‘adjustment’, as in ‘structural adjustment’ (SA), is itself a bland euphemism implying fine-tuning , the careful modulation of public institutions and policies back to health and balance. But, in reality, ‘structural adjustment’ represents a frontal attack on the public sector and a wholesale dismantling of protective legislation and public agencies organized to protect labor, the environment and consumers. ‘Structural adjustment’ masks a systematic assault on the people’s living standards for the benefit of the capitalist class.

The capitalist class has cultivated a crop of economists and journalists who peddle brutal policies in bland, evasive and deceptive language in order to neutralize popular opposition. Unfortunately, many of their ‘leftist’ critics tend to rely on the same terminology.

Given the widespread corruption of language so pervasive in contemporary discussions about the crisis of capitalism the left should stop relying on this deceptive set of euphemisms co-opted by the ruling class. It is frustrating to see how easily the following terms enter our discourse:

Market discipline – The euphemism ‘discipline’ connotes serious, conscientious strength of character in the face of challenges as opposed to irresponsible, escapist behavior. In reality, when paired with ‘market’, it refers to capitalists taking advantage of unemployed workers and using their political influence and power lay-off masses workers and intimidate those remaining employees into greater exploitation and overwork, thereby producing more profit for less pay. It also covers the capacity of capitalist overlords to raise their rate of profit by slashing the social costs of production, such as worker and environmental protection, health coverage and pensions.

‘Market shock’ – This refers to capitalists engaging in brutal massive, abrupt firings, cuts in wages and slashing of health plans and pensions in order to improve stock quotations, augment profits and secure bigger bonuses for the bosses. By linking the bland, neutral term, ‘market’ to ‘shock’, the apologists of capital disguise the identity of those responsible for these measures, their brutal consequences and the immense benefits enjoyed by the elite.

‘Market Demands’ – This euphemistic phrase is designed to anthropomorphize an economic category, to diffuse criticism away from real flesh and blood power-holders, their class interests and their despotic strangle-hold over labor. Instead of ‘market demands’, the phrase should read: ‘the capitalist class commands the workers to sacrifice their own wages and health to secure more profit for the multi-national corporations’ – a clear concept more likely to arouse the ire of those adversely affected.

‘Free Enterprise’ – An euphemism spliced together from two real concepts: private enterprise for private profit and free competition. By eliminating the underlying image of private gain for the few against the interests of the many, the apologists of capital have invented a concept that emphasizes individual virtues of ‘enterprise’ and ‘freedom’ as opposed to the real economic vices of greed and exploitation.

‘Free Market’ – A euphemism implying free, fair and equal competition in unregulated markets glossing over the reality of market domination by monopolies and oligopolies dependent on massive state bailouts in times of capitalist crisis. ‘Free’ refers specifically to the absence of public regulations and state intervention to defend workers safety as well as consumer and environmental protection. In other words, ‘freedom’ masks the wanton destruction of the civic order by private capitalists through their unbridled exercise of economic and political power. ‘Free market’ is the euphemism for the absolute rule of capitalists over the rights and livelihood of millions of citizens, in essence, a true denial of freedom.

‘Economic Recovery’ – This euphemistic phrase means the recovery of profits by the major corporations. It disguises the total absence of recovery of living standards for the working and middle classes, the reversal of social benefits and the economic losses of mortgage holders, debtors, the long-term unemployed and bankrupted small business owners. What is glossed over in the term ‘economic recovery’ is how mass immiseration became a key condition for the recovery of corporate profits.

‘Privatization’ – This describes the transfer of public enterprises, usually the profitable ones, to well-connected, large scale private capitalists at prices well below their real value, leading to the loss of public services, stable public employment and higher costs to consumers as the new private owners jack up prices and lay-off workers – all in the name of another euphemism, ‘efficiency’.

‘Efficiency’ – Efficiency here refers only to the balance sheets of an enterprise; it does not reflect the heavy costs of ‘privatization’ borne by related sectors of the economy. For example, ‘privatization’ of transport adds costs to upstream and downstream businesses by making them less competitive compared with competitors in other countries; ‘privatization’ eliminates services in regions that are less profitable, leading to local economic collapse and isolation from national markets. Frequently, public officials, who are aligned with private capitalists, will deliberately disinvest in public enterprises and appoint incompetent political cronies as part of patronage politics, in order to degrade services and foment public discontent. This creates a public opinion favorable to ‘privatizing’ the enterprise. In other words ‘privatization’ is not a result of the inherent inefficiencies of public enterprises, as the capitalist ideologues like to argue, but a deliberate political act designed to enhance private capital gain at the cost of public welfare.

Conclusion

Language, concepts and euphemisms are important weapons in the class struggle ‘from above’ designed by capitalist journalists and economists to maximize the wealth and power of capital. To the degree that progressive and leftist critics adopt these euphemisms and their frame of reference, their own critiques and the alternatives they propose are limited by the rhetoric of capital. Putting ‘quotation marks’ around the euphemisms may be a mark of disapproval but this does nothing to advance a different analytical framework necessary for successful class struggle ‘from below’. Equally important, it side-steps the need for a fundamental break with the capitalist system including its corrupted language and deceptive concepts. Capitalists have overturned the most fundamental gains of the working class and we are falling back toward the absolute rule of capital. This must raise anew the issue of a socialist transformation of the state, economy and class structure. An integral part of that process must be the complete rejection of the euphemisms used by capitalist ideologues and their systematic replacement by terms and concepts that truly reflect the harsh reality, that clearly identify the perpetrators of this decline and that define the social agencies for political transformation.

Allanan la casa del director editorial de grupo periodístico

 México, 23 de mayo 2012.- El domicilio del director general editorial del Grupo Reforma, Lázaro Ríos Cavazos, fue allanado anoche por desconocidos sin robar ningún tipo de objeto.

El hecho ocurrió a las 20:00 horas de ayer, cuando la casa se encontraba sola, indica la nota informativa publicada hoy en el diario Reforma, editado en la capital del país.  

“A esa hora, llegó el guardia de seguridad encargado de ella quien, desde la calle, advirtió luces encendidas y timbró sin obtener respuesta. Al observar que la luz de una recámara fue apagada y encendida otra, así como al detectar la figura de una persona a partir del destello de la pantalla de un teléfono celular, volvió a timbrar sin que nadie acudiera a abrirle.

“Verificó, entonces, vía telefónica, si los familiares del periodista se encontraban en el interior y, al advertir que todos ellos estaban fuera, avisó al periodista lo que ocurrió y llamó tanto a una corporación privada de seguridad como a la Policía Preventiva”, describe la nota informativa.

Al llegar, elementos de la Policía y de la corporación privada, en compañía de algunos familiares de Ríos Cavazos, ingresaron a la residencia y se percataron del allanamiento sin que se hubiera robado nada.

En la casa había cámaras y equipos fotográficos, computadoras de escritorio y portátiles así como bienes de valor a la vista, pero los intrusos sólo dejaron sentir su presencia encendiendo las computadoras y abriendo cajones, closets y estanterías.

También dejaron deliberadamente abiertas las puertas principales y secundarias del inmueble. Los agresores entraron por la parte posterior del predio que colinda con otra calle y presumiblemente por ahí mismo se dieron a la fuga.

El CEPET buscó hacer contacto con Ríos Cavazos, sin logarlo.

La nota informativa publicada por el matutino refiere que en vísperas de la elección de 1994, fue allanada otra casa donde residió el director editorial de Grupo Reforma. También en aquella ocasión desconocidos violentaron el domicilio de Ríos Cavazos sin robar algún objeto.

Agrega que el 25 de junio del año pasado, el corresponsal del diario en Saltillo, Coahuila, fue víctima del robo de equipo de cómputo en su vivienda, suceso que coincidió con las informaciones que Grupo Reforma publicaba sobre el enriquecimiento inexplicable de Vicente Chaires, colaborador cercano del exgobernador Humberto Moreira y en esos días líder nacional del PRI.

En esta ocasión, la publicación no establece una posible relación entre el allanamiento del domicilio de su director editorial y la labor periodística.

Hace apenas unos días, el 18 de mayo, el diario presentó imágenes del lujo y dispendio en el que vive Paulina Romero Deschamps, hija del líder del sindicato de trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex), Carlos Romero Deschamps, quien oficialmente percibe un salario mensual de 24 mil 633 pesos como obrero de la paraestatal.

Desde ese día, esta información ha sido retomada y reiterada con alta frecuencia por todos los medios del país, y ha sido tema en las campañas de los tres principales candidatos a la Presidencia de la República.

El CEPET sostiene que las agresiones en contra de periodistas y medios de comunicación por motivo de su trabajo, representan un ataque en contra de la sociedad porque vulneran su derecho a estar informada. Ello de concordancia con criterios de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Al mismo tiempo, exhorta a las autoridades a que se realice una investigación a profundidad para que estos hechos no queden impunes y se determine si el ataque está vinculado con el trabajo periodístico de Lázaro Ríos Cavazos y los diarios del Grupo Reforma. 

Contacto:  
libex@cepet.org

Podrían ser desalojadas trece familias en Cosautlán

Demanda civil basada en documento apócrifo
Periciales mostraron falsedad de contrato de compraventa
Juez se negó a dar orden de aprehensión
MP ya recurrió la negativa del juez
Xalapa, Ver.– Trece familias que suman entre 65 y 70 personas en la comunidad Casa Quemada, municipio de Cosautlán de Carvajal, corren el riesgo de ser desalojadas en las próximas horas de sus casas, en las cuales llevan viviendo casi 50 años.
La orden de lanzamiento ya está dada, pero la base de la acción contra ellos es un contrato de compraventa en favor de Leonardo Muños Demanos, que los afectados han denunciado como “falsificado”, y por el cual, denuncian, de acuerdo con la investigación 1255/ 209, la prueba pericial lo encontró falso, los firmantes como testigos han declarado ante el Ministerio Público que no firmaron ni estuvieron presentes en la supuesta compraventa.
Una inicial defensa legal deficiente les hizo perder tiempo, y en tanto que una orden de aprehensión contra el demandado por falsificar un contrato de compraventa no ha sido obsequiada, ya hay sobre ellos la orden de desahucio, dada por el juez segundo de primera instancia, para realizarse el 25 o el 26 de mayo.
Además de hacer llegar un informe a la oficina del gobernador del estado, entregado el 25 de mayo, dieron a conocer públicamente su situación.
Son familias que hace casi 50 años viven en el terreno de un abuelo. Los herederos se beneficiaron de la sucesión testamentaria, pero uno de ellos, “al ver que le iba a tocar nada más una parte, interpuso un contrato de compraventa y demandó a sus demás familiares como invasores.” Esa demanda los tiene al borde de que la seguridad pública los desaloje.
La denuncia por falsificación de documento puesta por los afectados data de 2009, pero la han hecho “tardada”. Luego hubo un cambio de funcionarios en el Ministerio Público, y el nuevo titular hizo los estudios periciales en el estado, encontrado que el documento es falso. El juez le negó una orden de aprehensión y el recurso ante esa negativa está actualmente en los tribunales.
Si se cumple la sentencia por la falsificación de documentos –explicó el asesor legal José Luis Delgado–, se vendría abajo la demanda civil contra las familias que hoy están el peligro de ser desalojadas.

Wirikuta, Caballo Blanco y lo sagrado

Babel
Wirikuta, Caballo Blanco y lo sagrado
Javier Hernández Alpízar
Recuerdo haber escuchado –y visto en video– una conferencia de Boaventura de Sousa Santos en la cual explica que cada tradición cultural tiene sus filones progresistas y sus filones autoritarios, que en diversos sistemas de valores de Occidente y de Oriente hay diferentes concepciones de la dignidad, algo como lo que en Occidente llamamos los “derechos humanos”, los que para Occidente suelen ser vistos primero desde el individuo y solamente después del socialismo como derechos sociales o colectivos, pero concepciones no occidentales van más allá e incluyen en el sentido de la dignidad a la naturaleza.
Comenta de Sousa Santos cómo los indígenas colombianos se negaban a la extracción de petróleo en sus territorios, alegando que se trata de la sangre de la Madre Tierra. La concepción de muchos pueblos indígenas acerca de lo sagrado, que incluye a los elementos naturales, a la Madre Tierra, a las montañas, desiertos, ríos, bosques, lagos, selvas, mares, volcanes, puede parecer extraña a la mirada liberal y mercantilista de la empresa occidental, pero tiene mucho sentido hoy que la Tierra protesta por los excesos de la explotación industrial: los excesos en el gasto de la energía, y sobre todo, del uso de combustibles fósiles que en el pasado fueron motores del auge del capitalismo y hoy son señal de alarma, tanto por la crisis climática que promueven como por su cercano agotamiento.
Ese tipo de problemas, los límites del planeta frente a la insaciable barriga del sistema industrial capitalista, son parte de lo que ha permitido entender el discurso de los grupos indígenas como algo más que romanticismo y nostalgia bucólica. El sentido profundo de la célebre carta del jefe Seattle (www.ciudadseva.com/textos/otros/seattle.htm), por ejemplo, se actualiza cuando los grupos indígenas nómadas del norte del continente, especialmente del occidente y el norte de México, como son los wixáricas (conocidos por quienes no hablamos su lengua como “huicholes”, por nuestra deficiencia de pronunciación), defienden el carácter sagrado de Wirikuta, el lugar donde el universo nació, según su concepción cosmogónica. Destruir Wirikuta sería como bombardear el Edén, pero bueno ya el ejército de Estados Unidos bombardeo en Irak cunas de las civilización y la humanidad. Como canta Luis Eduardo Aute: “Hoy cualquier cerdo es capaz de quemar el Edén por cobrar un seguro”.
Sin embargo, no es imposible para un occidental entender el sentido de lo sagrado extendido a la naturaleza, pero para compartirlo tiene que ir en contra de la imagen del mundo como mercancía a la cual el capitalismo nos ha llevado: Todo el discurso que hace de la naturaleza entera un “recurso natural” –quizá por eso la Semarnat, desde el nombre, tiene una vocación más por explotar a la naturaleza que por defenderla– y de todo proceso natural un “desperdicio” a menos que se convierta en dinero. Si el petróleo o el oro se quedan en el subsuelo, si el agua no se embotella y vende, si los ríos llegan hasta el mar sin dejar un negocio a su paso por una turbina, son desperdicios, derroches.
Esta visión cosificadora y mercantilizadora ha colonizado todas las prácticas, los ámbitos de la vida, las costumbres, las ideas y la imaginación en el mundo. Un profesional se ve a sí mismo como una mercancía con mucho valor agregado que debe aprender a venderse a mejor precio: Así el cuerpo humano mismo es visto como naturaleza– recurso natural y susceptible de todo tipo de negocio, donde los derechos humanos son una especie de freno a la libre empresa y el lucro.
El anuncio de que las mineras canadienses desisten de emprender la explotación minera en Wirikuta, y que el lugar sagrado de los wixáricas podría ser declarado como área natural protegida, es alentador, pero debemos entenderlo en su contexto. No ha cambiado la visión de las mineras canadienses, millonarios gambusinos modernos, ni la del gobierno federal, esclavo mental del colonialismo más burdo, al igual que muchos gobiernos de otros niveles de prácticamente de todo el espectro electoral.
Lo interesante aquí es que una fuerte presión social, encabezada por los propios indígenas en defensa de su territorio sagrado, acompañada de muchos solidarios, algunos de ellos mediante la música y el arte, han complicado los tiempos y los esquemas de inversión y de lucro de las empresas canadienses, obligándolas a desistir, al menos por ahora. No es tampoco alentador el nombre de “reserva minera”.
Esto es importante, porque idénticos valores ambientales e históricos- simbólicos eran baluartes a defender en el Cerro de San Pedro, imagen que hoy solamente existe en el escudo de armas se San Luis Potosí, pero no impidieron a la minera San Xavier, con la complicidad del gobierno federal y el estatal, destruir el patrimonio histórico y natural.
Frecuentemente inversiones como tiendas de WalMart y de Costco han agredido al patrimonio natural e histórico como en el Casino de la Selva en Cuernavaca, Morelos, o en otros sitios arqueológicos e históricos, y ha prevalecido el afán de lucro por encima del respeto a valores trascendentes. En Veracruz, la imposición y la normalización del Festival Tajín es el ejemplo patente.
En los cerros de La Paila y Las Cruces, lo que defienden la Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental y el Pacto por un Veracruz Libre de Minería Tóxica es un conjunto de valores históricos, arqueobotánicos, muy complejos, irremplazables, más allá de unos ejemplares de cícadas, en el fondo, eso y más es lo que los indígenas llaman sagrado: la raíz, el cordón umbilical que nos ata al mundo, a la Madre Tierra, pero no es expresado de manera clara y directa en los argumentos de la discusión.
Hace falta mucho para entenderlo. Javier Sicilia puso un símil que los católicos guadalupanos podrían entender para entender la defensa de Wirikuta. Es como si quisieran derruir el Cerro del Tepeyac para sacar oro.
Lo expresa de modo admirable el jefe Seattle al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce, al decir cosas como: “Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.
“Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.
“Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.”
Es el tipo de argumentos que no entienden la Profepa, la Semarnat, los gobiernos de diferentes niveles, y mucho menos las empresas transnacionales ávidas de ganancias. Pero son los argumentos más relevantes para los pueblos. Lo que los promotores del extractivismo llaman “desarrollo” es el enriquecimiento de sus empresas, pero la estela de muerte de la tierra, del agua, de las plantas y animales y las personas, la pagan las comunidades.
Por ello es importante, además del obstáculo que una resistencia ciudadana o popular le representa a las empresas canadienses, o de donde sean, que en el ánimo de quienes defienden la vida y el territorio vayan siendo más sensibles y conscientes las visiones como las del Jefe Seattle o de los wixáricas. La tierra es sagrada, todo lo que hagamos contra ella lo hacemos contra el suelo donde pisamos, que nos sustenta, lo hacemos contra nosotros. No es solamente porque un caso específico alcance un alto grado de difusión o porque cerca de Caballo Blanco esté una planta nuclear y otros elementos que hacen temer por la seguridad de todos (aunque esto sea cierto), es porque: “Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.”
Boaventura de Sousa Santos dice que cada tradición puede retomar los elementos más progresistas que tenga y que, para paliar la incompletud de sus alcances, puede dialogar con las otras tradiciones y su sabiduría sobre la dignidad: Nuestros “derechos humanos” tanto individuales y colectivos o sociales son insuficientes, nos falta el sentido de lo sagrado que tienen para otros pueblos la tierra y la naturaleza. Si no logramos recuperarlo, destruiremos lo que hace posible la vida, toda, y con ella la nuestra.

Jazz por las Patronas: En apoyo al trabajo de mujeres que dan de comer a migrantes

Cada tren lleva entre 700 y 1, 400 personas buscando la vida

A escuchar buena música y a donar artículos básicos

Xalapa, Ver.– A beneficio del trabajo solidario con los migrantes centroamericanos que realizan las mujeres de La Patrona, municipio de Amatlán de los Reyes, tendrá lugar nuevamente, Xalapa, Ver., una actividad artística de apoyo: Jazz por las Patronas.

Participarán conjuntos como Rolando Alarcón Trío, Ejazz, Quintero Bosque de Niebla y Aijazz Cuarteto. El festival Jazz por las Patronas será el sábado 2 de junio en la Plaza Xallitic, de 16:00 a 22:00 horas. La entrada es libre y gratuita.

La cooperación es en especie, y se pueden donar: arroz, frijol, aceite, atún, sardinas, bolsas de hilo de rafia, dulces, jitomate, ropa, tenis, botellas de agua, tetrapack de leche y bolsas de cacahuates. Se recibirán las donaciones el día del festival o en La Rueca de Gandhi.

Las mujeres solidarias de La Patrona “todos los días preparan comida para los cientos de migrantes centroamericanos que viajan por México rumbo a los Estados Unidos y la reparten en las vías mientras el tren avanza. En esta labor llevan al menos quince años.”

Comentan ellas siempre la primera vez que “escucharon la voz de los hombres y mujeres que colgados del tren les decían: “Madre, regálame tu pan, madre, regálame tu leche”. No podían ver los rostros, tan sólo el brazo extendido; ellas también han extendido su mano y les han dado de comer y de beber.”

En las últimas semanas no se dan abasto, preparan 20 kilos de arroz que no alcanzan para todos los que viajan, Así lo han comentado en su muro de Facebook: “en esta semana los trenes estuvieron y están pasando llenos de migrantes… El jueves 3 de mayo pasaron dos trenes, en total 700 o 750 migrantes; el viernes pasaron tres trenes: en total 850 o 900 sueños; el sábado como 1, 400 vidas buscando oportunidad de superación. Las Patronas, partiéndonos en mil pedazos, guisando el doble o el triple, tan sólo el sábado se guisaron 45 kilos de arroz, 15 de frijol, 10 kilos de soya, 100 latas de atún, 100 botes de verdura, 10 kilos de tortilla, pan de agua y pan de dulce de la recolecta, 100 paquetes de galletas de animalitos y agua. Por ello les solicitamos su ayuda o colaboración en la recolección de botellas, porque no tenemos y sólo vamos al día con las botellas que llenamos, oraciones y bendiciones para todos”. 

Jazz por las Patronas es la segunda jornada artística solidaria “Va por las Patronas”, porque, expresan los convocantes “las Patronas nos necesitan, pues cada vez hay más migrantes que pasan frente a su comunidad y las raciones que les preparan no alcanzan.” 

Quien no está en Xalapa, puede apoyar depositando la cuenta bancaria de las Patronas: Bancomer 0190082074, a nombre de María Antonia Romero Vázquez. Más información sobre quiénes son Las Patronas y cómo participar y ayudar en el blog: http://www.vaporlaspatronas.wordpress.com

Alejandro Solalinde, no al sectarismo

Babel

Alejandro Solalinde, no al sectarismo

Javier Hernández Alpízar

Yo también recuerdo esa entrevista que le hizo Javier Solórzano al padre Alejandro Solalinde en el Hay Festival de Xalapa. Al final el público también hizo preguntas y comentarios, pero la mayor parte de la conversación fue entre el periodista y el sacerdote católico y defensor de los migrantes. Hoy que Solalinde sale a Europa a defender los derechos de los migrantes desde allá, poniendo distancia de un país en el que lo han amenazado de muerte seis veces, vale la pena recordar algunas de las enseñanzas del defensor de derechos humanos.

Una que me impresionó mucho fue la ausencia de sectarismo. En política se usa mucho la palabra y también el sectarismo en sí, pero su origen es precisamente religioso. Es respecto a la Iglesia Católica, que desde el nombre se asume universal y única, que las demás religiones, especialmente las otras religiones cristianas, se motejan de “sectas”, es decir, escisiones, fragmentaciones, desprendimientos. La palabra secta alude así a la incompletud e ilegitimidad de quienes así son etiquetados.

Cuando le preguntaron a Alejandro Solalinde si entre los defensores de migrantes que participan en el trabajo de Hermanos del Camino, en Ixtaltepec, Oaxaca, hay conversaciones, debates o intentos de proselitismo religiosos, contestó que no. Cada quien tiene su religión, o es ateo, pero los une el trabajo por los migrantes.

Puso como ejemplo al tesorero del albergue, la persona más honrada en el manejo de dineros que pudiera pedir el proyecto, el tesorero es Testigo de Jehová. “Si algún prejuicio me quedara ahí se me quitaría”, comentó Solalinde.

Y es que el sectarismo es una especie de discriminación. Pretende catalogar a los seres humanos en legítimos y no, en genuinos y no, en originales y copias, pero sobre todo en aceptables y rechazables.

Me asombró que precisamente de un sacerdote de una fe religiosa viniera esa postura un tanto más oriental: Lo importante es cómo se vive, el camino ético que se sigue, y las creencias por lo demás son respetables.

Eso me ayuda a entender, por ejemplo, que pueda coincidir en posturas específicas sobre la necesidad de la paz y un alto a la violencia en México con personas como un mormón, Julián Lebarón, o católicos como Javier Sicilia, siempre que apostemos a una práctica de verdad en ese sentido.

El ejemplo de Solalinde y del grupo de trabajo Hermanos del Camino es claro: Coincidir en ayudar concretamente al prójimo, trabajar por ello, y dejar el asunto de los dogmas de fe al ámbito de lo privado.

Una sociedad verdaderamente laica no tendría por qué asustarse de que haya personas con diversas formas de fe, ni por coincidir con ellas en un camino hacia la búsqueda del bien común.

Ahora que Solalinde se vuelve un emigrante el mismo por ayudar a los migrantes, combatir la discriminación, el mote de “sectas” para quienes no comparten nuestros dogmas, será un buen homenaje.

Los derechos humanos son un eje de acción compatible con muchas doctrinas, credos y formas de fe, religiosas, humanistas o políticas (en el buen sentido de la palabra, si lo hay). Quizá cuando Alejandro Solalinde vuelva a tierras mexicanas podríamos recibirlo con más bajos índices de discriminación a las “sectas”. Y más altos índices de trabajo, a ras de suelo, por el bien común.

 

Carlos Fuentes y el México balcanizado

Babel

Carlos Fuentes y el México balcanizado
Javier Hernández Alpízar
Me niego a pasarme las horas escribiendo esquelas. Así que entre las manifestaciones contra Enrique Peña Nieto, el exilio del padre Alejandro Solalinde para tierras europeas por una sexta amenaza de muerte, y la muerte natural del autor de Cristóbal Nonato, ah, y también el libelo de Televisa contra Carmen Aristegui… en lugar de una esquela, se antojan unas serpientes y escaleras, con la caótica eficiencia de esa especie de Aleph para el exhibicionismo y el vouyerismo, la comunicación, el espionaje y el papaloteo mental llamado Facebook.
Comencemos por Carlos Fuentes, no porque sea uno de nuestros autores favoritos, sino porque a fin de cuentas, incluso nuestros autores no favoritos forman parte de la realidad que está ahí, en la cotidiana disciplina de masticar el mundo.
Independientemente de que su figura nos parece la de un sujeto bien acomodado, que supo entender la necesidad del sistema político mexicano de tener críticos a modo, y de moda, hay imágenes de su escritura que atinan en el blanco que es este país cada vez más negro.
El país balcanizado que Carlos Fuentes usa como telón de fondo para la farsa en su novela Cristóbal Nonato se ha hecho realidad. Si en su novela México se ha reducido territorialmente casi al viejo Anáhuac, y el resto del país son ya enclaves de explotación de las compañías petroleras… En México, la destrucción del pacto social de la Revolución Mexicana que las élites han ido trabajando, a marchas forzadas, desde Miguel de la Madrid y Salinas hasta Calderón, ha dado por resultado un país así, prácticamente balcanizado. Repartido entre gubernaturas que son feudos, sometido a toda clase de poderes formales e informales, fácticos y otros más fácticos aún.
Como dijera un minero guanajuatense que defiende la dignidad de la minería tradicional frente a la minería tóxica, lo que ocurre es que confundimos a la nación o a la patria con un gobierno o con un partido político. Así lo entronizó el PRI: los colores de la bandera eran los mismos que los del partido del Estado. Pero ese encarnizado partidarismo no solamente no cedió con la presunta “transición democrática”, sino que favoreció y ahondó la balcanización mental, moral y casi territorial del país. Ningún grupo soporta una simple broma sobre su candidato. “Quien no está conmigo está contra mí”, es la divisa.
En Cristóbal Nonato, a la aguda crisis que no pueden responder ni los políticos ni los economistas responde un hacedor de ensueños que disfraza a una joven secretaria de Madre de todos los mexicanos, con un atuendo que combina rasgos de Marilyn Monroe, la Virgen de Guadalupe y hasta la Coatlicue… Y la engañifa, llevada al extremo de dopar a una tímida secretaria con boleros que le suban la moral. “Usted es la culpable, de todas mis angustias…”. Pero funciona: Un pueblo que debería estar hambriento de justicia y respeto a sus derechos, se conforma con la consolación de una “Mamá Doctora” que le sirva de numen.
El tono de la novela es así, fársico, al grado que un crítico la tildó de joseagustinear demasiado, pero el México de hoy que recibe las noticias de la muerte del novelista, el exilio del defensor de los migrantes, el libelo contra Aristegui, la enjundia de los jóvenes contra el candidato del PRI, etcétera, es un México tan balcanizado como el que Carlos Fuentes describió en Cristóbal Nonato.
Además de los cacicazgos por gubernaturas, hay zonas controladas por todo tipo de poderes y alianzas. Televisa gobierna, manoseando mentes, más que legisladores o magistrados, y la invención de todo tipo de adefesios y fantoches va desde la construcción de candidatos o candidatas, a la fama de edecanes- conejitas de Playboy.
De manera que un pueblo, espantosamente parecido al de la novela de Fuentes, que debería estar hambriento y sediento de justicia y respeto a sus derechos, parece con más ganas de divertirse, de olvidar, de banalizar… Por suerte, la mirada que encuentra ese México de farsa trágica no es infalible. Seguramente hay aún una nación debajo de ese montón de llagas y lágrimas. Gente que no identifica a la patria con un gobernante, candidato o partido; gente que no espera el consuelo de una figura mediática que alivie sus dolores con entretenimiento; gente que está dispuesta a tratar de reunir los miembros de este Pinocho desensamblado en que nos han convertido a México.
Esa gente aprenderá de Carlos Fuentes lo que pueda aprender y desechará el oropel; esa gente construirá un país en el que no solamente Carmen Aristegui  sino hasta el más humilde comunicador o comunicadora sea respetado por su trabajo; ese gente construirá las condiciones no solamente para que regresen el padre Alejandro Solalinde y todos los exiliados –los físicamente exiliados y los exiliados en la meditación interior que hoy no dicen palabra alguna porque nadie parece escuchar–, sino un país que premie la valentía y las ganas de trabajar de todos los migrantes, o mejor, en donde nadie se vea forzado a emigrar para resolver una necesidad tan básica como el comer.
Esto no esquela, y no porque sea o no Carlos Fuentes uno de nuestros autores favoritos, sino porque el país, México, es todavía, sírvanos de apoyo la retórica, una obra inconclusa.

Agotadas las promesas…

 

Babel
Agotadas las promesas…
Javier Hernández Alpízar
Bastaría una sola voz para que tuviera validez la protesta. Una voz que dijera: “el rey va desnudo”. Si es verdad, entonces el que lo digan uno, diez o cien no lo hace más ni menos verdadero. Pero los reyes deben contar entre los más enfermos de paranoia. Es un mundo entero el que les pueden robar, una corona que cualquiera querría, una parafernalia de miles, millones de espots… ejem, quiero decir, detalles que cuidar. Toda esa industria de la imagen es una invitación a la Ley de Murphie: Si algo puede fallar, fallará.
Además de la voz que grita que “el poder está desnudo”, es importante que los demás se fíen de sus sentidos, no de la parafernalia ni de la propaganda. Siempre ha sido atributo del poder el manejo de imagen, los actos solemnes, las grandilocuencias, los pajes y las genuflexiones, los “negros de casa” a lo Aguilar Camín… pero, afortunadamente, una voz que grita la desnudez del poder no ha de faltar.
Por ello la repuesta del equipo de campaña de Peña Nieto ha sido la única que puede dar: Repetir mil veces que la protesta fue mentira, que fue “orquestada”, que a Chuchita la bolsearon… Y la paranoia: ¿cuál es la malvada mano detrás del zapatazo?
Ojalá que los espectadores dejemos de serlo, que no solamente miremos, entre el horror y el asco, que el poder en México hoy está desnudo –como dijera en la FILU la doctora Rina Roux, es el “nudo poder”–, sino que veamos que el poder no puede estar desnudo para siempre, necesita las miradas crédulas, supersticiosas, que lo vistan de oropeles, que le regalen votos, suspiros, comentarios y aplausos a cambio de promesas o migajas.
La reflexión gramsciana que trajeron a colación los autores del libro colectivo editado por la UAM Xochimilco “Violencia y crisis del Estado, Estudios sobre México”, es que el poder es una especie de ready made con una parte de violencia (la espada) y otra parte de acuerdos (o promesas, como diría Simone Weil).
Quien obedece lo hace por temor a la violencia represiva, acompañado de la esperanza en el cumplimiento las promesas del poderoso (orden, seguridad, “paz” social). Cuál componente predomine hace las muchas variantes de los poderes en el mundo histórico. A veces no es necesaria la promesa, basta un gesto que lo parezca y las ganas de creer del súbdito, pero cuando ya nadie cree en sus gestos, sus promesas ni sus palabras (recordemos la estima en que se tenía la “palabra de rey”) quiere decir que ese elemento del poder, el capaz de generar esperanzas, expectativas, se ha agotado.
Acabado el consenso, la obediencia de grado, acabada la legitimidad como le llaman los teólogos del poder, se ve que siempre, por debajo de los ropajes de cordero, el poder ha sido un lobo. Entonces no le queda más que el temor, generar una especie de síndrome de Estocolmo masivo, para provocar un temor que se confunda con la esperanza, que se disfrace de “voto razonado” u “obediencia debida”.
Es lo que pasa con el poder ahora en México: Peña Nieto es solamente uno de los más encumbrados cachorros de esa cuna de lobos, no el único, pero su caso ayuda a mirar en él lo que pasa con el poder en México.
Fiel a la perniciosa doctrina liberal desmanteló el sistema de atraer pleitesías mediante “favores”, algunos incluso legislados como derechos y otros, despojados de buen nombre jurídico, mera corrupción. (Aunque no olvidemos que esos derechos fueron el resultado de la correlación de fuerzas al fin de la Revolución Mexicana.) Al quedarse sin esos recursos que apagaban rebeldías, se agudizó la capacidad de los subalternos para apreciar las patas del lobo bajo el manto del cordero.
En mi opinión falta ampliar esa visión desnudadora del poder, no remitirla solamente a Peña Nieto y la manada de lobos que representa (Grupo Atlacomulco, Salinas, Televisa) sino ver que otras manadas de lobos no son más “legítimas” porque tengan aún habilidad para disfrazarse de corderos. Y sobre todo, saber que los demás lo también lo saben, que es ya una opinión masiva que ningún espejito mágico bien pagado es capaz de cambiar.
Si ya no creemos en las promesas del poder, entonces por qué buscar esperanzas en otros traficantes de promesas. La más terrenal de las fuentes de esperanzas está entre quienes ya saben y comparten, y actúan en consecuencia, la clara imagen de que el rey va desnudo y ya sus promesas no valen ni el trozo de plástico en que están impresas.

¿El mundo al revés?

Babel

¿El mundo al revés?
Javier Hernández Alpízar
En un performance que han usado los ocupas y los indignados, incluso en Xalapa, un personaje se pone un pantalón en el torso, unos zapatos en las manos y camina cual mosca patas arriba, queriendo indicar que es el mundo el que está al revés.
¿El mundo al revés? Si es así, no debe ser una imagen simplista. Algo más que el hecho de que un candidato muestre la foto de un político villano de cabeza, porque hasta George W. Bush era capaz de mirar un libro cabeza abajo. Un mundo al revés no es solamente una imagen invertida como en la caja oscura de la cámara fotográfica que imitaba el proceso de crearse las imágenes del ojo al cerebro.
Un mundo al revés es donde a Héctor Aguilar Camín, queriendo criticarlo, lo llaman “gentlemen”, cuando más que a un gentlemen parece un clon de Carmen Salinas. Un mundo al revés es como una Ciudad Gótica con el Pingüino, el Guasón y el Acertijo en el gobierno o en las candidaturas para seguir gobernando y con Batman, Robin y Gatúbela en la prisión o el descrédito. Como ese mitin en el centro de San Salvador Atenco, cuando la otra campaña era una multitud solitaria y solidaria con Ignacio del Valle y cientos de presos y presas de conciencia, con toda la clase política cómplice, por acción, omisión y aquiescencia, y el sub Marcos dijo: en el Estado de México, es Peña Nieto quien debería ir a la cárcel y es Ignacio del Valle quien debería gobernar.
La situación de que sea la gente buena, la gente noble, la gente generosa la que padece la represión, mientras que sus represores siguen una carrera política ascendente, es un mundo al revés, dicho sea con el estómago de fuera por el asco.
Ahora la represión en Atenco es arma arrojadiza entre quienes reprimieron, quienes aplaudieron la represión (el “orden” y la “mano firme”) y quienes se quedaron callados respetuosos de las encuestas. Los políticos siguen aspirando a nuevos cargos, las reprimidas en Atenco siguen demandando justicia, ya a nivel internacional.
Un mundo al revés es algo más que un mundo donde los patos les tiran a las escopetas… Porque no se trata de la inversión simétrica de una imagen. Es la situación donde quien trabaja es castigado, quien estudia es reprimido, quien defiende a su prójimo es amenazado para disuadirlo, pero quien solamente especula con el dolor de las víctimas puede aspirar a algo, acomodarse en los sótanos de la condición humana que son los altos balcones del poder.
Entonces cómo, ocupados en estar indignados, podemos hacer el performance o la performance de un mundo al revés: ¿una escena en que un hombre sale y le da una paliza a las personas que llenan una plaza? Sería demasiado mecánico, porque ese uno es el déspota sólo mediante la complicidad de muchos.
Para entender cómo decimos que está al revés el mundo tenemos que imaginar la estructura de una pieza dinámica, donde las fuerzas que empujan hacia arriba, en la escala del poder y la riqueza, recogen a las peores de las criaturas y las encumbran, premian y empinan, pero la gente mejor, quien quiere amar, dar, sembrar, compartir, es depreciada, perseguida y encerrada como Alberto Patishtán y Mumia Abu-Jamal.
El mundo al revés es como el silencio de Dios que dijeron los místicos, donde la noche oscura se devora al sol, como en el terror pánico prehispánico, donde los monstruos pueden hacer pasto de los seres humanos… pero ¿tiene ese mundo al revés un límite? ¿Puede acabarse como el capítulo de una novela de Ernesto Sabato?
El mundo al revés es quizá como una escultura mal modelada, inacabada, con los miembros deformados, pero no se puede acabar con la espátula de uno. Tiene que hacerse con la conciencia y las manos de todos, Todos saber y todos decir y promover que Patishtán debe salir libre, pero también que jamás Juan Sabines debe ser promovido políticamente por haber reprimido a los chiapanecos.
A poner todos a Ciudad Gótica en orden. Dejar de llamar gentlemen a los fulleros, comenzar a decir y hacer lo que de verdad ven nuestros ojos y no lo que repite  Vázquez Raña como propaganda para toda la nación… parece una tarea titánica… En un mundo de humanos y no de titanes, se necesitan muchos, muchas, se necesita mucho para que deje de estar al revés el mundo.

Siguen movilizaciones en repudio al asesinato de Regina Martínez

Velas en la Lerdo el martes 8 por periodistas ultimados
Indignación por los crímenes: encuentro de defensores de DH
Piden esclarecimiento y sanciones a responsables: Centro Prodh
Exigen medidas a gobiernos federal y estatal para que no se repita
Criminalizadas la protesta social y la exigencia de derechos
Afectados indígenas, comunidades, periodistas y ciudadanos
Xalapa, Ver.– Bajo el lema “Juntas y juntos exijamos justicia”, las organizaciones civiles en Xalapa y el estado siguen convocando a movilizaciones de repudio al asesinato de la periodista veracruzana Regina Martínez Pérez, a más de una semana de haber sido hallado en su casa el cuerpo sin vida de la corresponsal de Proceso.
Mediante un cartel electrónico que circula por las redes sociales, con la imagen de cámaras de fotografía en el suelo frente a una reja, organizaciones civiles convocan, este martes 8 de mayo, a las 12:00 horas, en la Plaza Lerdo de esta capital, a “encender una vela en memoria de Regina Martínez, Guillermo Luna, Gabriel Huge, Esteban Rodríguez, Yolanda Ordaz, Miguel Ángel López Velasco, Misael López Solana y Noel López Olguín, periodistas asesinados en el estado de Veracruz.”
Por otra parte, el Pronunciamiento del Segundo Encuentro Regional de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos, realizado en Xalapa los días 4 y 5 de mayo, y convocado por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez AC, se expresó al respecto en los siguientes términos: “Manifestamos de manera enérgica nuestra indignación por el reciente asesinato de la periodista Regina Martínez y de Esteban Rodríguez e Irasema Becerra, así como de los reporteros gráficos Guillermo Luna y Gabriel Huge. Exigimos el pronto esclarecimiento de los hechos, la sanción a los responsables y medidas de no repetición de los gobiernos de Javier Duarte y Felipe Calderón”.
Grave situación de los derechos humanos, señalan defensores
El pronunciamiento describe un oscuro panorama de violación de los derechos humanos y el riesgo para quienes los defienden en el estado de Veracruz, pero concluye: “En medio de esta difícil situación las y los defensores continuaremos nuestra labor acompañando de manera cercana a quienes aspiran al pleno ejercicio de sus derechos humanos”.
Firmado además del Centro Prodh, por organizaciones como la Universidad Veracruzana Intercultural sede Totonacapan, el Colectivo de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos, la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los derechos para todas y todos” y la Misión de Derechos Humanos de la Sierra Gorda de Querétaro, el pronunciamiento denuncia que “las y los defensores de derechos humanos enfrentamos un clima cada vez más adverso, caracterizado por amenazas, hostigamiento, fabricación de delitos, persecución y ausencia de condiciones idóneas para cumplir nuestra labor.” De las políticas públicas, advierten que “no están pensadas para procurar la vigencia plena de los derechos humanos y la marginación de grupos en situación de vulnerabilidad está en aumento”.
Los principales problemas encontrados en un diagnóstico regional para el estado veracruzano son, respecto a los derechos civiles y políticos, “la falta de libertad de expresión manifestada en el asesinato, hostigamiento e intimidación de las y los periodistas, el incremento de los feminicidios, la impunidad, la trata de personas, la desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales, la creciente presencia militar y la prisión a luchadores sociales por el ejercicio de su labor”.
Para los pueblos indígenas, los principales problemas son “la discriminación, falta de libertad de expresión en lenguas indígenas, el despojo de tierras y recursos naturales, el incremento de la pobreza por la falta de trabajo y la migración, la dependencia y control por parte de los programas de (entrecomillados) apoyos gubernamentales”.
En el caso de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, el pronunciamiento expresa como principales problemas: “rezago educativo, falta de acceso a la salud, crecimiento desordenado de las ciudades, privatización y afectación de los recursos naturales, reordenamiento y control territorial, falta de fuentes de trabajo y condiciones laborales adecuadas, concentración de los servicios en las ciudades en detrimento de las comunidades.”
Hace referencia especial a los megaproyectos “como la minería tóxica y proyectos hidroeléctricos”, de los cuales señala que “constituyen una grave amenaza para los pueblos, que además de la merma de los recursos disponibles ven afectados sus derechos humanos, al ser abiertamente atacados por quienes ostentan los intereses económicos que provocan la resistencia. En otras palabras, estos derechos no son una prioridad en el estado de Veracruz”.
Asimismo, manifiesta especial preocupación por los transmigrantes en México “quienes enfrentan un clima de violencia extrema e invisibilidad de la violación de sus derechos en su tránsito por el estado de Veracruz. Además, aquellas personas que los defienden son atacadas y hostigadas por la labor de ayuda humanitaria que realizan.”
Todos estos problemas se han agravado en los últimos años, manifiestan las y los defensores de derechos humanos: “nos preocupa especialmente el aumento de la violencia, la inseguridad, las desapariciones forzadas, los asesinatos, el miedo a denunciar y la criminalización de la protesta social y de la exigencia de derechos. La falta de investigación, que alienta la impunidad, nos impide señalar a los responsables directos de la situación. Sin embargo sí identificamos y señalamos al Estado, por acción, por omisión o por aquiescencia, como responsable de este clima generalizado de violación a los derechos humanos.”
El pronunciamiento está firmado en Xalapa el 5 de mayo por veintiún organizaciones defensoras de derechos humanos como el Voluntariado de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana, Pastoral de Migrantes de la Diócesis de Sa Andrés de la Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana, el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres “Kalli Luz Marina” AC, Buscamos a Nuestras Hijas AC, “Masewal Ixtlamachilis”, el Centro de Derechos Humanos Toaltepeyolo y el Centro de Derechos Humanos de los Pueblos del Sur “Bety Cariño”.

Presentación del disco Rola la lucha zapatista

Programa Hijos de la Tierra: Semanario Socioambiental de Mexico y el mundo

http://hijosmadretierra.blogspot.mx/2012/05/programa-61-hijos-de-la-tierra-mayo.html

 

A: Presentación

Canción  Latinoamérica  de Calle 13 

B. Solidaridad con Cheran Canción Cheran de AHO Colectivo 

– Audio Declaración del mitin

– Audio Entrevista Hector Guerra

C. Foro Internacional por la defensa de Los Chimalapas Canción Agua Diosa  Susana Harp Agua diosa 

– Audios comuneros

D.  Encuentro rumbo a Rio + 20  Canción con todos  de Mercedes Sosa

-Audios Objetivos del Foro

-Audio de Carlos Beas

E. Resumen socioambiental Ríos y Megaproyectos Canción YO lo vi de Cayo Vicente

— Comunicado REDLAR sobre Picachos 

— Cecop: a nueve años de lucha

—Atenco a 6 años del Crimen de Estado

—Victoria por la Defensa del Río USUMACINTA

F. Resumen socioambiental mineria  Oscar Chávez Se vende mi país

–Declaración del Movimiento Mesoamericano contra la Megaminería Tóxica

–Mineria en Guatemala por la salida de Gold Corp 

G. Alternativas Eco Impermeabilizante de baba de nopal Canción Madre tierra de  Camila Riquelme 

 Entrevista con Doña Maria Felix Guzmán de Veracruz

H. Agenda Canción Pescado Envenenado de  Choc Quib Town 

— Actividades por Atenco

–Encuentro Anticapitalista en Cheran

—Wirikuta fest

—Taller de comunicadores

—baile del TPP

—-Encuentro de Jovenes por la Emergencia Nacional en Durango

—Jornada Nacional e Internacional de Solidaridad con los Zapatistas.

 

Descárgalo en

http://archive.org/details/Programa61HijosDeLaTierra1Mayo2012

Y no te pierdas el 

 TALLER DE COMUNICACIÓN POPULARPARA LOS DERECHOS HUMANOS  los días 17 al 19 de mayo mas información


En Somontes seguimos resistiendo y trabajando la tierra

http://red-latina-sin-fronteras.lacoctelera.net/post/2012/04/29/andalucia-somontes-seguimos-resistiendo-y-trabajando-la

De trabajador@s Somonte somontepalpueblo@gmail.com
25 de abril de 2012

Enviamos el 7º comunicado de la Asamblea de Ocupantes de Somontes. Agradecemos el apoyo de tantos compañeros y compañeras que nos estáis escribiendo y ayudando de muchas maneras. El SAT de los pueblos de Sevilla y Sierra de Cádiz ha decidido celebrar el 1º de Mayo en Somontes, a partir de las 11 de la mañana. A los compañeros que se manifestarán en Sevilla y Córdoba os esperamos más tarde. A partir de la próxima semana se comenzará la plantación de pimientos, calabacines y alcegas. El dinero recibido se comenzará a invertir en material de riego, estiércol y otros gastos de la plantación. Los agentes de la Guardia Civil siguen llegando cada día a pedir documentación, incluso en el tajo, a parar los coches que llegan a la finca y a acosarnos para que nos vayamos. Esperamos que esta semana se convenzan de que No dejaremos de trabajar la tierra y que si vienen sea con herramientas de labranza. El recurso judicial presentado contra la orden de desalojo ha sido desestimado por la jueza, lo que ha sido recurrido a su vez ante la Audiencia Provincial. Os avisaremos lo más pronto posible de cualquier incidente que pudiera producirse. Gracias y Revolución Agraria!!

* La Cuenta del Banco actual es la siguiente: 
TITULAR: Sindicato de Obreros del Campo y Medio Rural

CODIGO CUENTA CLIENTE: 02370053909160548289

IBAN: ES42 BIC/SWIFT: CSURES2 CXXX
ENTIDAD: BBK BANK CAJASUR S.A.U.
OFICINA: Posadas-Gaitan; C/ Gaitan, 22 Esquina a C/ Mesones, Posadas.

* Pedimos que sigáis enviando peticiones de apoyo a la Junta de Andalucía y al PSOE, a las siguientes direcciones:

– José Griñán: Consejería de la Presidencia – Junta de Andalucía;  Av. Roma, S/N, 41013 , SEVILLA

Faxes: 955 035 522 (Presidencia); 955 035 526 (Consejería de la Presidencia); 955 032 134 (Consejería de Agricultura).

http://www.juntadeandalucia.es/presidente/contact      
http://www.juntadeandalucia.es/organismos/presidente/correo.html

– PSOE Andalucía: San Vicente, nº 37 (41002) de Sevill;  Fax: 955550001; < info@psoeandalucia.com >

Comisión de Comunicación:  Cualquier información, visitas y contacto podéis hablar con Florence 00-34-653304692

Tenemos una nueva página en FACEBOOK: http://www.facebook.com/pages/Somonte/219067778201567

y pronto comenzará a funcionar el sitio web en http://www.somonte.net

Séptimo Comunicado
de la ASAMBLEA DE OCUPACIÓN DE TIERRAS DE SOMONTES

Trabajadores/as del mundo, Somonte Vive después de 50 días de ocupación, con mas salud si cabe que
nunca a pesar de de la orden de desalojo, de la presión y la vigilancia a que estamos siendo sometidos a
diario por parte de la Guardia Civil, Pese a ello nosotros/as seguimos firmes en nuestros propósitos y más
duros ante la adversidad.

Compañeros/as la Asamblea de Somonte se siente orgullosa de la demostración de solidaridad de
nuestros hermanos/as trabajadores/as del mundo, estáis dando un ejemplo de unidad resistencia y lucha
contra el capitalismo. La solidaridad nos llega de todos los lugares de la tierra, con llamadas, mensajes,
correos, aportaciones económicas etc. y sobre todo muchas personas ayudando a trabajar la tierra. Mujeres
y hombres del pueblo de Andalucía, País Valencia, Catalunya, Euskal Herria, Extremadura, Madrid, Castilla
La Mancha, Aragón, de los pueblos de Alemania, Francia, Suiza, Canadá, Brasil, México, Colombia,
Ecuador, Argentina, luchadores/as del MST, de Chiapas, organizaciones como el 15M, Huertos Urbanos,
CGT, EQUO, los Comités de Apoyo de Granada, Córdoba, Málaga, todos los medios de información
revolucionarios Radio Televisión de Marinaleda, Tropycal TV, Damia Caro Mark Bellido, Alberto Almansa,
Televisión de Écija etc. que con sus cámaras y su trabajo de difusión ayudan y participan en nuestra causa,
a todos/as aquellos que se nos pueden olvidar pero no por ello dejan de ser tan importantes y necesarios:

¡¡UN FUERTE ABRAZO DE SOMONTE COMPAÑERO/AS !!

La situación actual de los trabajos de la tierra se nota día tras día, la faenas son cada vez mas duras,
durante 5 días hemos limpiado de piedras 3 hectáreas y recogido varias toneladas, contando con
compañeros/as de Granada, Valencia, México y Francia. Hacía más de 30 años que en esta finca no trabajaba
una cuadrilla. Sólo hace falta mirar a nuestro alrededor y divisar miles de hectáreas de tierras fértiles todas
en manos de terratenientes y comprobar que la única tierra que se está trabajando es Somontes. Se ha
laboreado la tierra para prepararla y está ya lista para la siembra de pimiento y calabacín. En esta faena no
podemos obviar la gran ayuda que nos ha prestado el pueblo de Paradas poniendo a nuestra disposición un
tractor. También hemos limpiado a mano el pozo, trabajo duro y peligroso pero de mucho provecho ya que
hemos conseguido sacar 2 m3 de fango y así aumentar la capacidad de agua llegando a más de 20.000 litros.
Ha quedado limpio y listo para regar la cosecha cuando sea necesario. El huerto está todo sembrado, verde y
precioso como la tierra misma, en pocos días recogeremos los primeros frutos. La cabaña ganadera ha
aumentado: contamos con 60 gallinas además del querido chivito Somonte. También tenemos un carnero al
que hay que buscarle oveja para comenzar a criar y esperemos que sea el principio de uno de nuestros
proyectos para Somontes: tener una piara de ganado.

Como veis compañeros/as la lucha en Somontes continúa, sin dudas, sin miedos y sabiendo que si nos
desalojan volveremos una y otra vez más si hace falta. Con vosotros/as estamos seguros que lo
conseguiremos, la utopía es posible y el derecho de los pueblos a comer, a vivir dignamente y a trabajar la
tierra está por encima de cualquier ley del planeta. Acabemos con los opresores, delincuentes, parásitos y
sicarios del capitalismo que roban y saquean la tierra llevando al hambre, a la miseria y condenando a una
muerte lenta y dolorosa a millones de hermanos/as en el mundo. Sabemos que la lucha será dura y peligrosa
que llevamos siglos intentándolo y que aún no lo hemos conseguido, pero creemos que ya está todo dicho,
que no podemos esperar más y que es el momento: el único camino ha de ser la unidad y la Revolución.
Saludos revolucionarios

¡POR EL DERECHO A VIVIR, LUCHEMOS POR LA TIERRA!
¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE!

Somontes 24 de abril de 2012

 

 

Andalucia: Por la Tierra! Video Entrevista en la Asamblea de Ocupantes de Somonte  

http://red-latina-sin-fronteras.lacoctelera.net/post/2012/04/27/andalucia-entrevista-lola-la-asamblea-ocupantes-de

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Aumentan violencia y abuso sexual contra las niñas

* Aumentan violencia y abuso sexual contra las niñas 

— Faltan acciones y normas para garantizar sus derechos

 

Por Gladis Torres Ruiz 

 

Explotación sexual, trata, pobreza y falta de derechos forman parte de la cruel realidad para millones de niñas y niños en México.

 

Este 30 de abril, Día de la Niñez, no hay nada que celebrar, coinciden activistas por los derechos de la infancia, quienes advierten que el Estado mexicano ha sido omiso ante problemáticas emergentes que agobian a las y los menores de edad, tales como violencia, abuso sexual y trata de personas.

 

En México hay 39 millones 226 mil 744 personas de entre 0 y 17 años de edad, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010. La cifra representa el 34.91 por ciento de la población nacional. Del total de menores de edad, 19 millones 351 mil 565 son niñas y adolescentes, es decir el 50 por ciento.

 

Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en nuestro país 3.3 millones de niñas y niños no asisten a la escuela. La mayoría proviene de familias en situación de pobreza y de comunidades indígenas.

 

En 2011 el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reportó que 21.4 millones de la población de 0 a 17 años de edad están en situación de pobreza. Un aumento respecto a 2010 cuando la cifra era de 20.8 millones.  

 

“En general en México la infancia se encuentra desprotegida, no es sujeta de derechos; seguimos viendo a las niñas y los niños como objetos de protección o de perversión… es terrible, es una cotidianidad el maltrato a la infancia”, denuncia Mayra Rojas, directora de la organización civil Infancia Común.

 

Nashieli Ramírez, coordinadora de la agrupación Ririki Intervención Social, apunta que a la pobreza y exclusión que padecen millones de niñas y niños se suma la violencia desatada por el narcotráfico. Es uno de los problemas emergentes que no ha sido atendido por las autoridades, recalca. 

 

“NATURALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA” 

 

Ramírez sostiene que como consecuencia de la “guerra contra el narco” declarada por Felipe Calderón, la infancia es una de las poblaciones más afectadas por las agresiones tanto de las bandas criminales como de las fuerzas del Estado, sobre todo en entidades como Chihuahua, Nuevo León, Michoacán o Veracruz.

 

La directora de Ririki explica que otra arista de esta violencia es que ante la pérdida de espacios públicos, niñas y niños terminan “secuestrados en sus casas”, además de que las y los menores de edad comienzan a ver esos fenómenos como “normales”, es decir “naturalizan la violencia”. 

 

La Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) registra que los homicidios dolosos de niñas, niños y adolescentes en el país se incrementaron en 30 por ciento en un año. Tan sólo de enero a abril de 2010 hubo 60 muertes, mientras que de enero a abril de 2011 se registraron 84 asesinatos.

 

Mayra Rojas agrega también se agudiza la explotación sexual infantil. “Ahora los criminales se llevan a las niñas, niños y adolescentes para utilizarlas como servidumbre o para servicios sexuales y trata. Las niñas no tienen ninguna posibilidad de salir de esos espacios”, observa.

 

La organización civil Justicia para Nuestras Hijas reporta que en Chihuahua más de la mitad de las mujeres desaparecidas en 2010 son niñas, y recalca que el mayor riesgo de desaparecer lo corren las adolescentes de entre 13 y 17 años de edad.

 

Al respecto, Rojas señala que hay reportes de que en Chihuahua y Nuevo León la delincuencia secuestra a niñas y adolescentes de entre 12 y 18 años para explotarlas sexualmente. “Tenemos conocimiento de niñas en Chihuahua que, yendo con sus familias en sus carros, son detenidas por sicarios, quienes las bajan del vehículo y les disparan a los demás”, relata.

 

ANIQUILACIÓN SOCIAL 

 

La activista considera que esa violencia contra las niñas contribuye a que cada vez más se destruya el tejido social: “Es una especie de aniquilación frente a las ya de por sí pocas oportunidades de escuela y trabajo”.

 

Por ello demanda que se legisle a partir de los derechos de las niñas, “que se les vea como sujetas de derecho y no sólo de protección”.

 

En el año 2000 se aprobó la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Desde 2010 el Congreso discute –a partir de una serie de iniciativas para reformar la normatividad vigente– una Ley General de Protección Integral de los Derechos de la Niñez. 

 

Expertos en infancia y hasta la UNICEF alertan que el nuevo proyecto carece de los “mínimos necesarios” para garantizar los derechos infantiles.

 

Juan Martín Pérez, director de la Redim, abunda que la iniciativa tiene “graves deficiencias”, ya que plantea resolver problemas de la infancia pero no dice cómo.

 

Un ejemplo es que no contempla abatir la explotación sexual infantil y se limita a una lógica “proteccionista”, cuando debiera ser una ley con énfasis en la promoción y garantía de los derechos de las y los niños. “Es sólo un decálogo de buenas intenciones”, afirma.

Letra muerta, leyes vigentes sobre infancia

* Letra muerta, leyes vigentes sobre infancia 

— Jueces y abogados ignoran su existencia

Por Gladis Torres Ruiz, CIMAC

Los avances legislativos para garantizar los derechos de la infancia en México se han convertido en letra muerta, aseguran organizaciones de la sociedad civil.

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), adoptada por la Asamblea General de la ONU el 20 de noviembre de 1989, fue firmada por México ese mismo año y entró en vigor el 21 de septiembre de 1990. 

Pero fue hasta abril del año 2000 cuando se aprobó la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, la cual entró en vigencia en mayo de 2001. Esta norma faculta a las autoridades federales y estatales para que, en el marco de su competencia, tomaran medidas a favor de la infancia.

El proceso ha sido lento, dice a Cimacnoticias Nashieli Ramírez, directora de la organización Ririki Intervención Social, ya que la ley implicaba que las 32 entidades federativas generaran sus propias normas, las cuales no eran acordes con la legislación federal. Hasta ahora el único estado que carece de ley de infancia es Chihuahua. 

Se han creado leyes locales, modificado códigos, se adecuó la Ley de Justicia Juvenil en 2006, sin embargo las normas no han sido suficientes; lo que se necesita es una política de Estado que garantice los derechos de la infancia, subraya Ramírez.

Otras organizaciones, como la Red Incidencia Civil en la Educación, señalan que las leyes que contienen postulados de la CDN no garantizan avances a favor de las y los niños.

Esas leyes que surgieron por el impulso de la sociedad civil organizada han quedado en letra muerta porque no han sido difundidas ampliamente, de modo que abogados litigantes, jueces e incluso las personas beneficiarias ignoran que existen. Por tanto no son invocadas en casos en los que se vulneran los derechos de niñas y niños, aseguran activistas.

Agregan que la normativa no está complementada con medidas que las hagan válidas a través de instancias accesibles y organismos públicos competentes. 

Las organizaciones citan como ejemplo los casos de violencia en contra de niñas y niños, quienes se enfrentan al “anquilosado y burocrático aparato oficial que impide acciones inmediatas y efectivas, para hacer cesar tal violencia e impedir que se repita, volviendo además casi imposible la reparación de los daños ocasionados”.

La semana pasada en la Cámara de Diputados quedó pendiente la aprobación de la Ley General de Protección Integral de los Derechos de la Niñez.

Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), considera que ese proyecto no garantiza los derechos de la infancia.

La iniciativa presentada por la diputada del PRI Yolanda de la Torre y avalada por la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables, carece de mecanismos para atender las problemáticas que afectan a las niñas y los niños, explica.

Nashieli Ramírez agrega que esa ley no cuenta con los elementos suficientes para operar, y señala que niñas y niños tienen derecho a la educación y la alimentación, pero no dice cómo se cumplirán esas garantías.

“El problema no es que no nos hayan convocado (a opinar sobre la ley); el problema es que no está bien hecha. En lugar de sacarla seis minutos antes de que acabe el periodo de sesiones, podemos darnos el tiempo de sacar una buena ley”, apunta la activista.