Director del grupo Reforma revela espionaje telefónico y acoso para influir en la línea periodística

Director del grupo Reforma revela espionaje telefónico y acoso para influir en la línea periodística

Seguiremos adelante”, dice

México, 29 de mayo 2012.- Lázaro Ríos Cavazos, director general editorial del consorcio de medios Reforma, cuya casa fue allanada la noche del martes 22 de mayo, revela que ha sido blanco de otros actos intimidatorios ya que recientemente sus conversaciones fueron escuchadas de manera ilegal.

En entrevista con el CEPET, Ríos Cavazos dice tener muy claro que el allanamiento a su morada es un intento de distraerlo de su labor profesional y, por ende, de influir en la línea de las publicaciones bajo su encargo.

En México se llevarán a cabo, el primero de julio próximo, elecciones para renovar el Congreso y para elegir Presidente. Las noticias favorables o desfavorables sobre los candidatos o sus partidos han mostrado tener un impacto directo en las encuestas de popularidad e intención del voto.

La noche del martes 22 de mayo, por cuarta ocasión en su vida como director general editorial del consorcio de medios, desconocidos entraron a la residencia del directivo del grupo Reforma sin intención de robar.

Ríos Cavazos asegura que tiene la fortaleza necesaria para no caer en el juego de sus desconocidos agresores, y continuará adelante con la misma línea editorial, tal y como lo hizo en 1994, cuando en vísperas de las elecciones federales su casa fue allanada tres veces por desconocidos que se introdujeron a su casa por varios minutos sin hurtar nada.

Y revela que hace un mes y medio cuatro de sus colaboradores recibieron en la sede del periódico Reforma en la capital del país, grabaciones de conversaciones telefónicas que sostuvo con el dueño del consorcio, Alejandro Junco de la Vega, y con el secretario particular del candidato priista a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto.

El contenido de las charlas era lo de menos, el mensaje era que estaba bajo vigilancia. La revisión de los aparatos de comunicación utilizados por Ríos Cavazos condujo a la conclusión de que era su teléfono celular personal el instrumento intervenido por escuchas desconocidos.

¿A qué podría deberse el acoso hacia su persona? No es fácil precisarlo, dice el periodista, pues el abanico de temas publicados por el periódico es muy amplio.

Hace mes y medio, recuerda, cuando sus colaboradores –entre ellos el director editorial René Delgado– recibieron las grabaciones de las conversaciones telefónicas, el diario tenía entre sus temas los cuestionamientos a la lideresa del sindicato nacional de maestros, Elba Esther Gordillo. También daba seguimiento de investigación periodística a los préstamos fraudulentos contratados por el Estado de Coahuila bajo la administración del entonces gobernador Humberto Moreira.

Con el caso Moreira hay un paralelismo: el 25 de junio del año pasado, el corresponsal de Reforma en Coahuila, fue víctima del robo de equipo de cómputo en su vivienda, suceso que coincidió con las informaciones que el Grupo Reforma publicaba sobre el enriquecimiento inexplicable de Vicente Chaires, colaborador cercano de Moreira, en esos días líder nacional del PRI y quien renunció después del escándalo.

Ahora, en los días anteriores al cuarto allanamiento del domicilio de Ríos Cavazos, Reforma describió en sus páginas los lujos de “hija de jeque” en los que vive Paulina Romero Deschamps, hija del líder del sindicato de trabajadores de Petróleos Mexicanos, de filiación priísta. El tema fue retomado ampliamente por la mayor parte de los medios de comunicación del país.

En esta ocasión, la noche del martes 22 de mayo, fue muy evidente el grado de planeación de la acción delictiva en contra del periodista.

Al parecer, comenta Ríos Cavazos, fueron dos hombres los que violentaron su domicilio. En la casa no había personas desde las 18:30 horas, cuando se retiró la empleada doméstica. Su esposa y sus dos hijos andaban en sus actividades personales y académicas.

A las 20:00 horas llegó el empleado de una empresa de seguridad privada que se encarga de la vigilancia nocturna de la casa. Y al notar que la iluminación de la recámara del hijo de Ríos Cavazos estaba encendida, pulsó el timbre de la puerta.

El vigilante esperó unos minutos. Nadie respondió a su llamado. La luz de la habitación se apagó y casi simultáneamente se iluminó la recámara de la hija de Ríos Cavazos, Entonces el guardia volvió a timbrar.

Otra vez esperó el tiempo prudente una respuesta. No la hubo, y timbró por tercera vez. En la recámara a oscuras alcanzó a ver la silueta de un hombre iluminado por la luz de un teléfono celular. Y el perro, en el patio de la casa, no dejaba de ladrar.

Por teléfono se comunicó con la esposa de Ríos Cavazos, y confirmó que los miembros de la familia no estaban en casa. Entonces, por instrucción de la señora, llamó a la Policía y al supervisor de la empresa de seguridad.

Transcurrieron entre 15 y 20 minutos entre la primera vez que el guardia pulsó el timbre y la llamada que hizo a la esposa de Ríos Cavazos, tiempo en que los intrusos estuvieron haciendo evidente su presencia en la casa.

Al ingresar los policías y los vigilantes de la empresa de seguridad, los desconocidos ya habían salido de la casa por la puerta trasera, por donde ingresaron sin que se accionara la alarma. De su paso dejaron dentro de la residencia huellas de polen de los árboles que están atrás de la residencia.

En la casa había cámaras y equipos fotográficos, computadoras de escritorio y portátiles, bienes de valor a la vista, pero los intrusos sólo dejaron sentir su presencia encendiendo las computadoras y abriendo cajones, closets y estanterías. También dejaron abiertas las puertas principales y secundarias del inmueble. De la recámara matrimonial, sólo dejaron abierto el cajón del buró cercano a la cama por el lado donde duerme Ríos Cavazos, y en el otro lado movieron de su sitio unos libros de la señora.

La Policía, comenta Ríos Cavazos, se hizo cargo de la revisión de la casa para cerciorarse que los intrusos no hayan ido a dejar “algo”. Y en cuanto a presentar denuncia formal ante las autoridades por el delito de allanamiento de morada, todavía lo está valorando porque, argumenta, los autores del allanamiento buscan distraerlo de su labor profesional y él prefiere seguir adelante.

Al respecto, en declaraciones públicas el titular de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, Jesús Rodríguez Almeida, dijo conocer del caso, en el cual se descarta el robo como móvil, pero no se ha hecho la denuncia formal necesaria para que las autoridades inicien una investigación.

El CEPET sostiene que las agresiones en contra de periodistas y medios de comunicación por motivo de su trabajo, representan un ataque en contra de la sociedad porque vulneran su derecho a estar informada. Ello de concordancia con criterios de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Al mismo tiempo, se solidariza con el periodista Lázaro Ríos Cavazos, su familia y el Grupo Reforma, ante este intento de inhibir la labor periodística a través de la deliberada intimidación.

Contacto:

CEPET

Proyecto Libertad de Expresión

libex@cepet.org

Tel. (+52) 55 8421 6060

1 comentario

  1. Jorge Reyes said,

    20 junio, 2012 a 0:48 am

    Lázaro Ríos Cavazos necesitamos más peridostas con valor como tú, un abrazo!


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