* Los caminos del poeta rebelde

Por Manuel Fuentes Muñiz* CIMAC

A Cristina Auerbach, incansable defensora de mineros

Las noticias que nos llegan de todas partes del incremento de la violencia en nuestro país nos hacen entender los caminos que sigue ahora el poeta Javier Sicilia en Estados Unidos.

Pretende recorrer 13 estados y 27 ciudades advirtiendo que la violencia es una responsabilidad compartida de la sociedad y los gobiernos.

La violencia de la que alerta tiene que ver con personas desaparecidas, levantones, secuestros, asesinatos a mansalva de personas inocentes, de luchadores sociales, de periodistas que siguen cayendo, de decenas de miles de huérfanos y viudas sin apoyo gubernamental.

Los jóvenes son los mayores afectados de esta tragedia. Lo mismo son víctimas de la violencia o pertenecen a las bandas de los narcotraficantes que se esparcen por todo el país y que los cooptan desde temprana edad hasta ser los mayores consumidores de la droga, pero también son quienes sufren el mayor número de encarcelamientos.

En las dos giras anteriores llevadas a cabo en México, una hacia el norte y otra hacia el sur fueron cientos de personas agraviadas por la violencia quienes se acercaron a ese movimiento para hacerse escuchar.

Se acercaron a Sicilia porque el gobierno mexicano los sigue ignorando y no hay espacio para hacerse escuchar. Las denuncias penales son un mero trámite que se archivan en el olvido.

Los familiares van una y otra vez a los ministerios público para saber si hay alguna noticia del familiar desaparecido o secuestrado y la respuesta siempre es la misma: “Estamos investigando”. Pero en los hechos no hay intención de hacerlo.

No sólo es la incapacidad policiaca, su falta de pericia o la falta de personal, es la complicidad que permea en todos los espacios y no se puede detener. La percepción ciudadana al acudir a una agencia policiaca es como entrar a la cueva de Alí Babá y los 40 ladrones.

El Ministerio Público parece el empleado de los secuaces y los policías sus malandros operadores. No hay camino para la justicia ni con quién acudir. La esperanza de justicia se aleja cada día sobre todo ante un gobierno que agoniza y que vive en su fantasía de logros nunca materializados.

La Caravana por la Paz emprendida por el poeta Sicilia por el país del norte es una acción ciudadana de dar voz a quienes los gobiernos han ignorado. Una acción ciudadana con más credibilidad que la de cualquier gobierno y más en estos tiempos.

En México a Sicilia cierta izquierda y cierta derecha lo miran con recelo porque no lo puede controlar ni usar en su beneficio, es un poeta rebelde. Calderón lo usó al inicio para encaramarse como un gobernante de apertura, pero su incapacidad de respuesta pronto lo arrinconó en el desdén y el repudio. Ahora prefiere alejarse de él.

Este recorrido que inició Sicilia en la ciudad de Los Ángeles buscará remover conciencias y nuevos aliados. La lucha contra el consumo de las drogas que se esparce en suelo norteamericano y la venta sin control de armas será la referencia central en cada ciudad donde llegue.

Será un reclamo a los gobiernos, a los legisladores para que tomen medidas serias ante este problema que crece sin control. Pero también será mostrar con los testimonios de las y los familiares de víctimas que lo acompañan que hay un México que se deshace en nuestras manos, y que sin embargo quiere reconstruirse día a día con una esperanza de paz.

*Abogado y académico, especialista en temas de justicia, consejero de la CDHDF.

Correo: mfuentesmz@yahoo.com.mx
Twitter: @Manuel_FuentesM

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