La tenaz persistencia zapatista

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=161844&titular=la-tenaz-persistencia-zapatista-
Raúl Zibechi
Gara

 

De la movilización de las comunidades zapatistas que tuvo lugar el pasado mes de diciembre, cree Raúl Zibechi que los movimientos antisistémicos y anticapitalistas de América latina debieran extraer importantes enseñanzas, con el fin de poder romper el «cerco» del progresismo. Entre ellas, la importancia del compromiso militante o la necesidad de persistir en lo que cada quien cree.

 

La movilización de las comunidades zapatistas el 21 de diciembre y los tres comunicados del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) el 30 del mismo mes fueron recibidos con alegría y esperanza por muchos movimientos antisistémicos y luchadores anticapitalistas en América Latina. De inmediato los medios de comunicación de estos movimientos reflejaron en sus páginas la importancia de la masiva movilización, que se produce en momentos difíciles para quienes siguen empeñados en resistir el sistema de muerte que nos des-gobierna.

Los últimos años han sido especialmente complejos para los movimientos que se empeñan en construir un mundo nuevo desde abajo. En la mayor parte de los países de América del Sur la represión contra los sectores populares no ha cesado, pese a que la mayoría de los gobiernos se denominan progresistas. En paralelo, han puesto en marcha un conjunto de «políticas sociales» destinadas, según dicen, a «combatir la pobreza», pero que en realidad buscan impedir la organización autónoma de los pobres o neutralizarla cuando ya alcanzó cierto grado de desarrollo.

Las políticas sociales progresistas, como bien lo muestran los casos de Argentina, Brasil y Uruguay entre otros, no han conseguido disminuir la desigualdad, ni distribuir la riqueza ni realizar reformas estructurales, pero han sido muy eficaces a la hora de dividir organizaciones populares, introducir cuñas en los territorios que controlan los sectores populares y en no pocos casos desviar los objetivos de la lucha hacia cuestiones secundarias. No han tocado la propiedad de la tierra y de otros medios de producción. Las políticas sociales buscan atenuar los efectos de la acumulación por desposesión sin modificar las políticas que sustentan este modelo: la minería a cielo abierto, los monocultivos, las represas hidroeléctricas y las grandes obras de infraestructura.

Con las excepciones de Chile y Perú, donde la lucha del movimiento estudiantil y la resistencia contra la minería siguen vivas, en la mayor parte de los países la iniciativa ha pasado a los gobiernos, los movimientos antisistémicos son más débiles y están más aislados, y hemos perdido horizonte estratégico. El trabajo territorial urbano, desde el que se lanzaron formidables ofensivas contra el neoliberalismo privatizador, se encuentra en un callejón con difícil salida a corto plazo, toda vez que los ministerios de desarrollo social, de economía solidaria y otros, han comenzado a infiltrarse en los territorios en resistencia con programas que van desde las transferencias monetarias a las familias pobres hasta diversos «apoyos» a emprendimientos productivos. Inicialmente los movimientos reciben estas ayudas con la esperanza de fortalecerse, pero en poco tiempo ven cómo cunde la desmoralización y disgregación en sus filas.

¿Qué puede hacer un colectivo de base cuando levanta un bachillerato popular en un barrio, con enorme sacrificio en base al trabajo colectivo, al observar cómo poco después el Gobierno crea otro bachillerato en las inmediaciones, con mejor infraestructura, cursos idénticos y hasta poniéndole nombres de conocidos revolucionarios? La respuesta es que no sabemos. Que aún no hemos aprendido a trabajar en los que fueron nuestros territorios y ahora son espacios invadidos por legiones de trabajadores y trabajadoras sociales con discursos muy progres, y hasta radicales, pero que trabajan para los de arriba.

El zapatismo ha salido fortalecido de esta política de cerco y aniquilamiento, militar y «social», donde el Estado se empeñó a fondo en dividir a través de «ayudas» materiales como complemento de las campañas militares y paramilitares. Por eso muchos y muchas recibimos con enorme alegría la movilización del día 21. No porque sospecháramos que ya no estaban allí, algo que solo los que se informan por los medios pueden creer, sino porque comprobamos que es posible atravesar el infierno de la agresión militar sumada a políticas sociales de contrainsurgencia. Conocer, estudiar, comprender la experiencia zapatista es más urgente que nunca para los que vivimos bajo el modelo progresista.

Es cierto que el progresismo juega un papel positivo respecto a la dominación yanqui al buscar cierta autonomía para un desarrollo capitalista local y regional. Frente a los movimientos antisistémicos, sin embargo, los que pretenden seguir el camino de la socialdemocracia no se diferencian en absoluto de los gobiernos anteriores. Es necesario comprender esta dualidad dentro de un mismo modelo: la colisión progresista con los intereses de Washington pero dentro de la misma lógica de acumulación por desposesión. En sentido estricto se trata de una disputa por quiénes son los beneficiarios de la explotación y opresión de los abajos, papel en el cual las burguesías locales y los administradores de los partidos de «izquierda» aliados con cierto sindicalismo empresarial, reclaman parte del botín.

El recorrido zapatista nos deja algunas enseñanzas a los movimientos y personas que vivimos «cercados» por el progresismo.

En primer lugar, la importancia del compromiso militante, la firmeza de valores y principios, el no venderse ni claudicar por más fuerte y poderoso que parezca el enemigo y por más aislados y débiles que sean los movimientos antisistémicos en un momento dado.

En segundo, la necesidad de persistir en lo que cada quien cree y piensa más allá de los resultados inmediatos, de los supuestos éxitos o fracasos momentáneos, en coyunturas que muchas veces son fabricadas por los medios. Persistir en la creación de movimientos no institucionalizados ni prisioneros de los tiempos electorales es la única forma de construir con solidez y a largo plazo.

Tercero, la importancia de una forma diferente de hacer política, sin la cual no hay nada más allá de lo mediático, lo institucional o lo electoral. Un intenso debate atraviesa a no pocos movimientos sudamericanos sobre la conveniencia de participar en elecciones o de institucionalizarse de diversos modos, como forma de evitar el aislamiento del trabajo territorial y para ingresar en la «verdadera» política. Los zapatistas nos muestran que hay otras formas de hacer política que no giran en torno a la ocupación de las instituciones del Estado y que consisten en crear, abajo, formas de tomar decisiones en colectivo, de producir y reproducir nuestras vidas en base al «mandar obedeciendo». Esa cultura política no es adecuada para quienes pretenden usar a la gente común como escaleras para aspiraciones individuales. Por eso tantos políticos e intelectuales del sistema rechazan esos nuevos modos, en los cuales deben subordinarse a lo colectivo.

Cuarto, la autonomía como horizonte estratégico y como práctica cotidiana. Gracias al modo como las comunidades resuelven sus necesidades, hemos aprendido que la autonomía no puede ser sólo una declaración de intenciones (por más valiosa que sea) sino que debe asentarse en la autonomía material, desde la comida y la salud hasta la educación y la forma de tomar decisiones, o sea de gobernarnos.

En los últimos años hemos visto experiencias inspiradas por el zapatismo fuera de Chiapas, incluso en algunas ciudades, lo que muestra que no se trata de una cultura política que tiene sólo validez para las comunidades indígenas de aquel Estado mexicano.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130106/381125/es/La-tenaz-persistencia-zapatista

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¿Y si los Tarahumaras gobernaran Chihuahua?: Mind Games

ezln3http://www.losangelespress.org/y-si-los-tarahumaras-gobernaran-chihuahua-mind-games/

Crónica sarcastrónica de… Un viaje al epicentro de la tierra (Un estudio profundo del inconmensurable fenómeno del zapatismo)

 Por Vinicio Chaparro*

Capítulo Siete

Mind Games

Ya me imagino el alud de críticas que recibiré por usar un título en inglés para una entrega sobre el zapatismo. ¡Reportero chafa!, ya lo oigo. No me la voy a acabar. ¡Uuuh!, de seguro que Proyecto Nedni, La División del Norte y Los Ángeles Press perderán un gran número de lectores nacionalistas y sus bonos descenderán peligrosamente en La Bolsa de Valores de Niu York. Cuando regrese no se si tendré empleo. Y, a la mejor, ni oficina. Creo que nos va a ir pior con el rating que cuando la confusión de los norvietnamitas.

Pero deben de saber que el título no es nada espontáneamente anglo, es en honor a aquella vieja canción del maese Lennon, Mind Games, que significa juegos mentales (para los que no espik inglich, y también para no decir un disparate muy feo), y esto se hace porque vamos a hacer unos pequeños ejercicios mentales. Y les pondremos música de fondo. Y con ello, con ese ambiente musical y espiritual, se podrán percatar que este artículo está diseñado para los yoguis. No, no, no. No para el Oso Yogui, sino para los que hacen un nudo con sus piernas, juntan las puntitas del dedo índice y pulgar de cada mano, cierran sus ojitos y dicen, Ooooooooommmmmmm. A ésos.

Y aprovecharemos la ocasión para alinear un poco los chakras, en lo que se refiere a la conceptualización sobre el poder indígena. Y nada mejor que los yoguis y los monjes del Tíbet para esta difícil dinámica espiritual.

¡Ah!, y no van a poder cerrar sus ojitos, porque entonces ¿cómo van a leer el texto?, esperemos que esta omisión no altere el proceso de la alineación de los chakras.

Así que, ¡Posición de Loto!…¡¡¡Yá!!!

Pero primero, perdón por la interrupción, antes de empezar a decir Ommmmm, permítanles decirles de dónde surgió la idea de estos juegos mentales.

En total creo que durante todo el Viaje al epicentro de la tierra estuve en tres o cuatro ocasiones en alguna reunión con alguna Junta de Buen Gobierno, fueron reuniones cortas y concisas, pero me permitieron ahondar más el presente estudio y a apreciar mejor como se gobiernan los zapatistas. Unos días es poco tiempo para ver todo pero, a ojo de buen cubero, esas cortas reuniones arrojaron algo a mi desvalida vida de reportero. A mis conocimientos sobre el zapatismo real. Sobre la cuestión del poder indígena, claro.

Zapatistas en la lucha por la dignidad. Foto: aztecanoticias.com.mx

No es conveniente ofrecer muchos detalles sobre estas apreciaciones porque la CIA y el Departamento de (des)Inteligencia del gobierno de Calderas, ya están esperando con desesperación cada capítulo de esta crónica sarcastrónica para ver qué aprenden de los zapatistas. ¿Ya vieron que el hipótrica de Calderón dijo la frase de “la satisfacción del deber cumplido”? Qué descaro, ahora hasta los pobres panistas se empiezan a fusilar las frases más famosas del Sup Marcos, pareciera. Al rato van a decir que “mandan obedeciendo”. Hubo un presidente municipal panista en Chihuahuita La Bella (la nostalgia empieza a hacer estragos con mis reportes y mis recursos literarios), que al terminar su mandato también dijo sentirse con “la satisfacción del deber cumplido”. Después caería en la cárcel por un fraude millonario. Juanito Blanco, creo que se llamaba. No lo olviden, porque quiere ser senador.

Esos panistas, ya no saben de dónde sacar frases chidas y pegadoras para impresionar al Populus tremulodies, que es el nombre científico de los mexicanos, (porque siempre estamos trémulos). Pos por eso creo que no es conveniente darles frases gratis a esos ilustres caballeros. Así que con todo cuidado y discreción les contaré lo que se puede contar. E imaginen lo demás. Entre líneas.

Lo que vi, con estos ojos que se han de comer los gusanos, es que estos jóvenes jefes integrantes efímeros de las juntas de buen gobierno, tienen una conducta muy diferente a todos los miles de burócratas que he tratado en mi larga vida de renegado e hijo de Gengis Kan. Por eso defiendo la tesis de que hay otro México. Sin tanta burocracia. Ésa que nos hace rechinar los dientes y emitir malas palabras. Y éso, ya es mucho decir.

Es difícil de creer pero lo primero que noté es, que estos jóvenes del gobierno zapatista tienen otra conducta diferente a cualquier que hayamos visto en los funcionarios actuales del resto de México. Para empezar, rápido atienden tu solicitud de audiencia, te reciben en cuanto tienen la primera oportunidad, te escuchan atentamente (aunque lo que les propongas sea una verdadera barrabasada), te tratan como igual, se consultan entre sí en tzotzil (o tzeltal) y anotan todo. Son astutos. Toman todo con seriedad. Y te dan respuestas concretas a tus propuestas. Y cumplen. Y, en una observación muy cercana, parece que sólo piensan en la revolución, en su eterna lucha contra el capitalismo. En que los indios sean igual que los demás. En un mundo imposible que les parece posible.

“Seguiremos luchando” decían repetidamente. No eran muy expresivos pero no dejaban de decirlo. En Oventik y en La Garrucha se repitió esta advertencia. Dos palabras. Sólo dos.

Neozapatista Foto: UNAM / Gualberto Díaz

Horas y horas atienden a la gente que va a verlos. Al final, van y revisan el funcionamiento del Caracol, sobre todo de la pequeña tiendita zapatista. Hacen sumas, preguntan cosas y se alejan a otro quehacer. No los vi parar durante todo el día.

Y ya noche, cuando sonaba las cuerdas de una guitarra en unos troncos enfrente de nuestro comedor, tocando “Cartas marcadas”, hasta se daban tiempo para ir a convivir un rato con nosotros antes de hacer la mimi. Tempranito en la mañana ya estaban de pie, atendiendo más gente. Fácil, fácil, trabajan más de doce horas diarias. Ah, y no cobran ni un cinco partido por la mitad. Ah, y mantienen su energía a base de tres elementos fundamentales de la tabla periódica zapatoza: frijoles negros, café negro y tortilla dura.

De ahí sacan todo su vigor. No los vi comer otra cosa, aunque por su complexión física parecía que ni siquiera sabían de la existencia del caviar.

Durante mi larga lucha contra la opresión del individuo y la devastación de los recursos naturales he visitado muchos, muchos funcionarios, y lo visto aquí me sorprendió y me impactó tanto como el mismo relato de Rosa López.

Pareciera que estos jóvenes luchan contra el burocratismo igual que lo hacía El Che.

El zapatismo ha superado en la práctica el grave cáncer que ha destruido imperios enteros. El fucken burocratismo (perdón por el exabrupto gabacho) que nos convierte en limosneros de la justicia. Sabemos que el burocratismo soviético (y el güey de Stalin, güey es poco, junto con su espantoso culto a la personalidad), fue la clave del derrumbe de la comunidad socialista de tiempos de la URSS. Y ni modo que digan que no.

Y esto que vi es alentador, como propuesta para una nueva sociedad.

A pesar de lo lunático de mis propuestas, de hacer clubs de ecología, talleres de barro, de inglés y todas las loqueras que fluyen en mi mente, estos chavos zapatistas me escucharon con atención, para al final decirme, “lo someteremos a la asamblea, nosotros no decidimos”.

Y pues también tuve varias pláticas con otros zapatistas, funcionarios del Caracol, ya lo había mencionado en otra ocasión, y empecé a alucinar un extraño sueño mortal.

Pues resulta que no podía deshacerme de mi nostalgia chihuahueña-manzanera y, como en una película de blanco y negro, borrosa como en una bola de cristal, mi mente viajó a mi tierra tarahumara de inmediato. Pensaba, y me preguntaba, con todos aquellos ejemplos, ¿y si los tarahumaras (raramuris, debemos decir) gobernaran mi estado?

Pueblo Rarámuri Foto: http://www.adnpolitico.com

¡Uta!, sería un duro ejercicio mental, muchos no lo soportarían y tronaría su cerebro como palomita de maíz. ¿Se imaginan que los Raramuris gobernaran Chihuahua? Ora sí, digan Ooooooommm. Concentración. Empiezan los juegos mentales.

Juguemos. Pongan la rola de Lennon.

¿Cómo se vería un tarahumara guarachudo y zapetón como gerente de un banco, firme y firme papeles y dando órdenes para todos lados? Imagínense que el rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua es un raramuri científico egresado de Harvard. Imaginen que el mismísimo gobernador del estado fuera un “compadre”, (así se dicen ellos), ¿difícil? A ver, vuelvan a decir Oooommm. ¿No se puede?

Bueno ahora traten de imaginar que los diputados fueran raramuris. O que los grandes ganaderos o industriales del estado fueran raramuris. O traten de imaginar que los huaraches y las patas rajadas llenaran la universidad. Que los vestidos coloridos se llenaran de polvo de gis.

O que los compadres se pudieran echar un T-Bon de chorrocientos pesos y unos alicapucez en La Calesa (el restaurant de mayor tradición burguesa de Chihuahuita La Bella), sería difícil de imaginar. ¿Verdad que son puras…puros juegos mentales?

Eso vino a mi imaginación cuando conocí el gobierno del Caracol. Y la única droga que había en todo el Caracol era la cafeína. Así que Oooooommmmm…sigan intentándolo. ¿No pueden? Joy, joy. Sólo en La Garrucha se puede hacer esto.

* Enviado especial de Proyecto Nedni

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Lessons in organization and dignity from the Zapatistas

http://wagingnonviolence.org/2013/01/lesson-in-organization-and-presence-from-the-zapatistas/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+WagingNonviolence+%28Waging+Nonviolence%29
by | January 3, 2013

Thousands of Zapatistas marched silently through the city of San Cristóbal de las Casas in the Mexican state of Chiapas on December 21, 2012. (WNV/Marta Molina)

Thousands of Zapatistas marched silently through the city of San Cristóbal de las Casas in the Mexican state of Chiapas on December 21, 2012. (WNV/Marta Molina)

January 1 was the anniversary of the public appearance of the EZLN, the Ejército Zapatista de Liberación Nacional, in 1994. From early in the morning on December 31, 2012, thousands of families arrived carrying food, blankets and supplies in the town of “Caracol” de Oventic, located about 40 miles from San Cristóbal de las Casas, in the Mexican state of Chiapas. In Oventic, where the Zapatista Council of Good Governance is located, thousands celebrated 19 years of struggle and resistance during a political-cultural festival that lasted until dawn. Two days before, the EZLN published a communiqué explaining its next steps, following the recent massive mobilization on December 21.

What the Zapatistas achieved in Chiapas could only have been achieved with dignity, organization and discipline. On the day that the Mayans predicted the end of one calendar cycle and the beginning of another, at least 50,000 Mayan Zapatistas came out of their autonomous zones to march in silence in five Chiapas cities: Ocosingo, Palenque, Altamirano, Las Margaritas and San Cristóbal de las Casas.

This action was the largest nonviolent mobilization in the history of the Zapatista movement, even larger than the march last May when 45,000 members came out in support of the Movement for Peace with Justice and Dignity, led by poet Javier Sicilia, which demands an end to the drug war. The December 21 march demonstrated a level of discipline and coordination not seen since the initial Zapatista uprising on January 1, 1994, when tens of thousands of armed Zapatistas seized cities across Chiapas, declaring war on the government of then-president Carlos Salinas de Gortari and rejecting the ratification of the North American Free Trade Agreement.

This past December’s march came less than a month after the inauguration of President Enrique Peña Nieto, whose controversial election heralded massive demonstrations by various social movements, who see the new president as part of a corrupt media-government oligarchy. In this context, the action — the largest Zapatista mobilization in nearly two decades — carried a clear message: The other world we need to build can only be achieved by organization, discipline and daily coordinated efforts.

The tens of thousands of indigenous Mayans marched in absolute silence. Was this the resurgence of the Zapatistas? A reappearance? No. They came to tell the people of Mexico and the world that they had never gone away. They had prepared for more than 19 years to come “out of the darkness” on January 1, 2013. Since then, they have not stopped working, organizing and struggling. We saw this on December 21 in the eyes of the marching youth who were born and raised in the Zapatista struggle and are now 18 years old. We saw it in the women who marched with their babies — the future of struggle, their reason to keep fighting.

Waiting for a word

Throughout the day, observers anticipated a communiqué in each of the towns where the Zapatistas marched. Yet, they walked — orderly, unarmed and in absolute silence — without any accompanying message. Subcomandante Marcos, the spokesperson of the EZLN, was not present. Those who marched covered their faces with ski masks and carried the Zapatista flag: a black rectangle with a red star in the center and the letters EZLN.

Never before had a Zapatista action generated so much anticipation for a communiqué, the standard way the movement communicates with the outside world. On the night of November 17, the day that marked 29 years since the founding of the EZLN in 1983, an advisory appeared in Spanish on the Zapatista webpage: “Coming soon, words from the Clandestine Indigenous Revolutionary Committee.” Within a week, it disappeared. The message was republished on December 17, only to disappear that evening. Two days before the action, it reappeared. Given the back and forth, observers anxiously awaited word from the Zapatistas. What no one expected was that the first paragraph of the communiqué would come in the form of a silent march.

Finally, at the close of December 21, Marcos issued a written communiqué, which took the form of a question, a protest and an expectation:

Did you hear it?

It is the sound of your world crumbling.

It is the sound of our world resurging.

The day that was day, was night.

And night shall be the day that will be day.

Democracy!

Liberty!

Justice!

From the Mountains of Southeastern Mexico

For the Clandestine Indigenous Revolutionary Committee — General Command of the EZLN

Subcomandante Insurgente Marcos, Mexico, December 2012

 

Online, the communiqué appeared with an audio clip of the song “Like the Cicada.” Composed by María Elena Walsh in 1978 during Argentina’s brutal military dictatorship, the lyrics symbolize the struggle for democracy in Argentina and served as a parallel message to Marcos’s concise and poetic communiqué.

So many times they killed me, so many times I died. Regardless here I am, resurrected. I give thanks to disgrace, and to the fisted hand because it killed me so cruelly, and yet I kept singing.

Singing to the sun like a cicada, after a year underground, just like a survivor who returns home from war.

So many times they erased me, so many times I disappeared, to my own burial I went, alone and crying. I made a knot in the handkerchief but I forgot afterwards that it wasn’t the only time, and I kept singing.

So many times they killed you, so many times you’ll be resurrected, so many nights you’ll spend in desperation. At the moment of failure and darkness, someone will rescue you to go on singing.

Clues to the message

What did the Zapatistas want to express with the question, “Did you hear it?,” which became an oxymoron embodied by the 50,000 people who marched without uttering a word. Five marches in complete silence, a statement in the form of a question and Walsh’s lyrics that hope for the resurgence of a new world — each provide clues that help us understand the events that occurred on December 21. That day, the men and women’s silent presence was a reminder and a challenge: We are doing our due work — are you? While the world we know crumbles, the group continues building another reality “in which many worlds can fit,” as Marcos has written. These Mayan Zapatistas, like the song describes, are reborn every day and continue singing despite efforts to kill or erase them. They continue singing “to the sun, like a cicada after a year underground, just like a survivor returning home from war.”

A lesson in organization and discipline

Compared to the sometimes-chaotic mobilizations that occurred on the streets of Mexico City on December 1, the day that the controversial President Enrique Peña Nieto was inaugurated, the EZLN’s silent marches stand out as examples of organization and dignity. Although it rarely rains in Chiapas during the winter season, December 21 began and ended with an incessant downpour, and the sound of the raindrops became the only noise accompanying the march. Despite the weather, in the city of San Cristóbal de las Casas alone at least 20,000 Zapatistas marched that morning — disciplined and orderly — from the town of San Juan Chamula to the plaza at the center of the city.

Around 7:30 a.m., trucks loaded with Mayan Zapatistas arrived in San Juan Chamula. With their faces covered, they carried a piece of white cloth with a number sewn into the fabric and wore red bandanas tied around their necks. Men, women, and children arrived. Some women wore traditional indigenous outfits, whose patterns along the borders of the cloth identified their native communities.

“How many are you?” one observer asked an organizer who was carrying a radio transceiver.

“I don’t know, but more are coming,” he replied.

“What time did you all head out?” the crowd pressed.

“Our community, we left at 3 a.m.” he said.

The Zapatistas began walking toward the center of the city in columns of four. Like the snail they identify with, they moved slowly, awaiting the contingents of Zapatistas that continued to arrive. Demonstrating the event’s organization, they grouped themselves according to the numbers — 1 through 29 — that were sewn into their ski masks. A few Zapatistas walked alongside the columns, acting as marshals in case anyone stepped out of line. They charted a straight path down the streets until they broke the columns to create the pattern of a snail shell as they walked.

By noon, a massive group of Zapatistas had reached Diego de Mazariegos Street, a main avenue in downtown San Cristóbal de las Casas. There were so many people marching that observers could not see the horizon beyond them. Thousands of women and men, grandmothers and grandfathers, teenagers, children and babies flooded into the plaza. They formed a U shape, quickly falling into position like a tidal wave of black dots or the rows of worker ants whose route is unchangeable. They appeared infinite: thousands cloaked in black ski masks who had come to show the world that the rest of us, too, must do our work. In perfect coordination, the Zapatistas climbed onto a wooden platform that had been installed during the action and, still in complete silence, raised their fists.

Zapatistas from contingent number 29 raised their fists atop the platform in downtown San Cristóbal de las Casas on December 21, 2012. (WNV/Marta Molina)

Zapatistas raise their fists atop the platform in downtown San Cristóbal de las Casas. (WNV/Marta Molina)

Without words, the symbolism was nevertheless clear. The Zapatistas were saying: We are here, and we are fighting. They were continuing the struggle, despite the end of calendar cycles — whether it be a six-year presidential cycle or a 394-year Mayan calendar period.

After descending from the platform in the central plaza, the Zapatistas re-grouped behind the city government offices. Nearby was the cathedral where, in 1994, Subcomandante Marcos met with Manuel Camacho Solís, a government official sent by former President Salinas de Gortari, after armed Zapatistas seized the city, freed the prisoners inside the jail and set fire to a handful of police precincts. In perfect order the Zapatistas once again formed columns and began marching to the outskirts of the city, where they departed hours later in hundreds of trucks.

In the other cities where they marched — Palenque, Ocosingo, Las Margaritas and Altamirano — they arrived and departed in the same fashion. By the end of the day when Marcos issued the communiqué, all had returned to their communities to continue building the solutions to their 13 demands: shelter, land, work, food, health, education, information, culture, independence, democracy, justice, liberty and peace. They returned to their communities, in short, to continue building autonomy.

Many in mainstream media later reported that the march represented the Zapatista “resurgence.” In reality, the public appearance was designed to remind the world that the movement had never gone away. The children who marched on December 21 had been born in Zapatista communities; they are already living in this other world as the dominant one crumbles. The dignified silence of the Zapatistas resounded as they spoke with their feet and charted a path that showed onlookers the distance that is left to travel. For the rest of the world — struck by their dignified presence and the vigilance of the “Enough!” that they have been proclaiming since 1994 — December 21 was a lesson in dignity, organizing and discipline.

Zapatistas Marcos IV ‘The Pains from Below’

http://bsnorrell.blogspot.mx/2013/01/zapatistas-marcos-iv-the.html?spref=tw

Friday, January 25, 2013

Them and Us Part 4: The Pains from Below by Subcomandante Marcos

Espanol
THEM AND US
IV.- The Pains From Below

January 2013.

How many times have the cops stopped us on the street for the crime of “having a suspicious face” or a mohawk, and then after a beating and extortion they let us go?
“Repression and Criminalizatoin,” Anarchist Black Cross-Mexico.  January 2013
-And [what do you say] to the young people who see you as a hero and an example of a person who has been unjustly punished by a repressive system?
 
-That I’m not a hero.  That every one of the young people who hit the streets every day to organize and change this unjust society and this economic and political system are heroes.  They organize, they defend themselves… That they shouldn’t be afraid, that fear is going to change sides–
Alfonso Fernández, detained in prison after N14 in the Spanish State, interviewed by Shangay Lily in Kaos en la Red.  January 2013. [1]
“An enemy is needed to give the people hope. (…) That said, the feeling of identity is based in the hatred of those who aren’t the same.  It is necessary to cultivate hate as a civil passion.  The enemy is the people’s friend.  They need someone to hate so that they feel justified in their own misery.  Always.  Hatred is the true primordial passion.”
Umberto Eco.  The Prague Cemetery.

Where and when did the violence start?

Let’s see.

In front of a mirror, on any calendar, and in any geography…

Imagine that you are different from everyone else.

Imagine that you are something very other.

Imagine that you have a certain skin or hair color.

Imagine that they look down on you and make fun of you, that they persecute you, that they jail you, that they kill you because of it, for being different.

Imagine that since the day you were born, the system has repeatedly told you that you are something weird, abnormal, sick, that you should be sorry for who you are and, after blaming it on bad luck or divine justice, you should do everything you can to change this “factory defect.”

/ And of course, look, we have a product that easily works w-o-n-d-e-r-s with congenital defects.  This way of thinking relieves rebelliousness and that annoying complaining about everything.  This cream changes skin color.  This hair dye gives you a fashionable shade.  This course about “how to win friends and be popular on the internet” gives you everything you need to be a modern person.  This treatment will give you your youth back.  This DVD will show you how to act at the table, on the street, at work, in bed, during illegal muggings (robbers), during legal muggings (banks, government officials, elections, legally established businesses), at social gatherings… what?  Oh, they don’t invite you to social gatherings? … ok, it also tells you how to make it so they do invite you.  In short, here you will know the secret of how to succeed in life.  Leave Lady Gaga and Justin Bieber in the dust on Twitter with your number of followers!  It includes a mask of your choosing.  We have them all!  Even a CSG [Carlos Salinas de Gortari] mask… ok, ok, ok, that was a bad example, but we do have one for any need.  So they won’t look at you with disgust anymore!  So they no longer call you a degenerate, indian, prole, black, region 4, zombie, zapatistaphile! /

Imagine that, in spite of all your efforts and good deeds, you can’t seem to hide your skin or hair color.

Now imagine that a campaign is launched to eliminate all of those who are like you.

It’s not that there’s an event to kick it off, or a law that establishes it, but you realize that the whole system starts to work against you, and against people like you.  The whole society turns into a machine whose goal is to annihilate you.

First there’s looks of disapproval, disgust, distain.  Then there’s the insults, attacks.  Then there’s detainees, deportees, prisoners.  Then there’s cadavers here and there, legal and illegal.  Finally there’s an actual campaign, the machine at full capacity, to disappear you and all of those who are like you.  The identity of those who make up society is maintained through hatred towards you.  Your crime? Being different.

You still don’t see it?

Ok, imagine that you are… (use masculine, feminine, or other pronouns, depending on the case).

An indigenous person in a country dominated by foreigners.  A flock of military helicopters is headed toward your lands.  The press will say that the wind farm occupation impedes the reduction of pollution or that the jungle is being destroyed.  “The eviction was necessary to reduce global warming,” says the Interior Minister.

A black man in a nation dominated by whites.  A WASP judge is going to sentence him.  The jury found him guilty.  Amongst the evidence presented by the prosecutor is an analysis of his skin color.

A Jew in Nazi Germany.  The Gestapo officer stares at him.  The next day the official report will say that the human race has been purified.

A Palestinian in present-day Palestine.  The Israeli army’s missile is aimed at the school, hospital, neighborhood, house.  Tomorrow the media will say that they took out military targets.

An immigrant on the other side of any border.  The border patrol approaches.  The next day there won’t be anything about it in the news.

A priest, nun, layperson who sided with the poor, in the middle of the Vatican’s opulence.  The Cardinal’s sermon is against those who meddle in worldly affairs.

A street vendor in an exclusive mall in an exclusive residential zone.  A truck full of riot police parks. “We defend free trade,” the government delegate will declare.

A woman by herself, day or night, on public transportation full of men.  A small tick in the “gender violence” statistics.  The cop will say: “it’s that sometimes they provoke them.”

A gay by himself, day or night, on public transportation full of machos.  A small tick in the “homophobic violence” statistics.

A sex worker on a strange street and someone else’s corner… a squad car pulls up.  “The government is cracking down on white slavery,” the press will say.

A punk, a Rastafarian, a rudeboy, a cholo, a metal head, on the street at night… another squad card approaches.  “We’re putting a stop to antisocial behavior and vandalism,” says the elected official.

A graffiti artist “tagging” the World Trade Center… another squad car pulls up.  “We’ll do everything necessary in order to have a beautiful and attractive city for tourism,” says some official.

A communist at a rightwing fascist party meeting.  “We’re against the totalitarianism that has done so much damage around the world,” says the party president.

An anarchist in a communist party meeting. “We are against the petit bourgeois deviations that have done so much damage to the global revolution,” says the party’s chairman.

A segment from the “31 minutos” news broadcast on the CNN news ticker.  Tulio Triviño and Juan Carlos Bodoque look at each other, disturbed, but they don’t say anything. [2]

An alternative band trying to sell its CD at a concert starring Lady Gaga, Madonna, Justin Bieber, whoever comes after them.  The cops approach.  The fans scream like crazy.

An artist performing traditional indigenous dances outside of the great cultural center where the (yes-gala-invitation-only-we’re-sorry-ma’am-you’re-getting-in-the-way) Bolshoi ballet company is performing.  Security proceeds to reestablish calm.

An old man in a meeting chaired by Japanese finance minister Taro Aso (he studied at Stanford and just a little while ago asked that the elderly “hurry up and die already” because it’s really expensive to keep them alive).  Social spending is cut even further.

An Anonymous criticizing a Microsoft-Apple shareholders meeting about copyrights.  “A dangerous hacker behind bars,” the media will say.

A young Mapuche who, in Chile, demands his ancestors’ territory as he watches the olive-green offensive roll in with tanks and carabineers.  The bullet that fatally wounds him in the back will not be punished.

A youngster and/or student or unemployed worker at a military-police-civil guard-carabineer checkpoint.  The last thing he heard?  “Shoot!”

An indigenous Nahua in the offices of a transnational mining company.  Men in uniforms kidnap him.  “We’re investigating,” say respective governments.

A dissident in front of a grey metal fence that’s been erected, while on the other side the Mexican political class bites their tongues about yet another imposition.  He’s hit with a rubber bullet that causes him to lose an eye or break his skull. “It’s called uniting for the good of the country.  It’s time to put the bickering behind us,” say the talking heads on the news.

A peasant in front of an army of lawyers and police hearing that the land that he works, where his parents, grandparents, great-grandparents, and so on were born and grew up, now belongs to a real estate company, and that you’re depriving the poor businessmen of something that legally belongs to them.  Jail.

Someone who opposes the electoral fraud sees how 40 thieves and their boot-lickers are exonerated.  The mockery: “We’ve got to turn over a new leaf and look forward.”

A man or woman approaches to see what all the ruckus is about and is suddenly surrounded by law enforcement.  While they shove, beat, and kick her or him as they take her to the squad car, you manage to see that a well-known television channel’s cameras are pointed somewhere else.

An indigenous Zapatista in the bad government’s (PRI-PAN-PRD-PT-MC) jail for years.[3]  He reads in the newspaper: “Why did the EZLN reappear now that the PRI has returned to power?  Very suspicious.”

-*-

Are you still with us?

Now…

Do you feel with certainty that you’re out of place?

Do you feel the fear from being ignored, insulted, beaten, mocked, humiliated, raped, imprisoned, murdered just because of who you are?

Do you feel the impotence of not being able to do anything to avoid it, to defend yourself, to be heard?

Do you curse the moment that you went to that place, the day you were born, the hour you began to read this text?

Several of the aforementioned examples have names, calendars, and geographies:

Juan Francisco Kuykendall Leal.  The compa “Kuy,” adherent to the Other Campaign, professor, thespian, director.  Skull smashed open on December 1, 2012, by a shot from “law enforcement.”  He planned to do a play about Enrique Peña Nieto.

José Uriel Sandoval Díaz.  Young student at the Autonomous University of Mexico City and member of the Student Struggle Committee.  He lost an eye in the repression on December 1, 2012, as a result of a “law enforcement” attack.  He was planning  to resist the imposition of Enrique Peña Nieto.

Celedonio Prudencio Monroy.  Indigneous Nahua.  Kidnapped on October 23, 2012 by “law enforcement.”  He was planning to resist the plundering of Nahua lands by mining companies and loggers.

Adrián Javier González Villareal.  Young student at the National Autonomous University of Nuevo Leon’s Mechanical and Electrical Engineering Department in Mexico, murdered in January 2013 by “law enforcement.”  He was planning to graduate and become a successful professional.

Cruz Morales Calderón and Juvencio Lascurain.  Peasants taken prisoner in Veracruz, 2010-2011, by “law enforcement.”  They were planning on resisting the plundering of their lands by real estate companies.

Matías Valentín Catrileo Quezada.  Young indigenous Mapuche, murdered on January 3, 2008, in Chile, Latin America, by “law enforcement.”  He was planning on resisting the plundering of Mapuche land by the government, estate owners, and transnational companies.

Francisco Sántiz López, indigenous Zapatista, unjustly imprisoned by “law enforcement.”  He was planning on resisting the government counterinsurgency campaign of [former Chiapas governor] Juan Sabines Guerrero and [former president] Felipe Calderón Hinojosa.

-*-

Now… don’t despair, we’re almost done…

Now imagine that you aren’t afraid, or you are but you get it under control.

Imagine that you go and, in front of the mirror, not only do you not hide anything or cover up your difference with makeup, and instead you emphasize it.

Imagine that you turn your difference into a shield and weapon, you defend yourself, you find others like you, you organize, you resist, you struggle, and without even realizing it, you go from “I’m different” to “we’re different.”

Imagine that you don’t hide behind “maturity” and “good judgement,” behind “now is not the time,” “the conditions aren’t right,” “we have to wait,” “it’s useless,” “there’s no way to fix it.”

Imagine that you don’t sell out, that you don’t give up, that you don’t give in.

Can you imagine it?

Ok, well even though neither we nor you know it yet, we’re part of a “we” that’s bigger and has yet to be built.

(to be continued…)

From any corner of any world.

SupMarcos.
Planet Earth.
January 2013.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Listen and watch the video that accompanies this text:

M.I.A, Born Free from ROMAIN-GAVRAS on Vimeo.

“Born Free” by M.I.A. (Mathangi “Maya” Arulpragasam).  Video director: Romain Gavras (son of Costa Gavras).  Photography: André Chemetoff.  Produced by: Mourad Belkeddar.  Executive Producer: Gaetan Rousseau / Paradoxal.  This video was censored by YouTube due to its content.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=8N-77YpUcOU

“Burnin’ an Lootin” by Bob Marley.  Video is the beginning of “La Haine” (“The Hatred”), written and directed by Mathieu Kassovitz, 1995.  Subtitles in Spanish.

Translated from the original Spanish by Kristin Bricker.

Las enseñanzas de los zapatistas

EZLN_by_Mikele
http://eleconomista.com.mx/antipolitica/2013/01/26/las-ensenanzas-zapatistas
26 Enero, 2013 – 14:38

El zapatismo está de moda otra vez. Al menos para quienes las personas, los procesos, los pueblos existen únicamente si salen en los medios.

A partir de la poderosa manifestación silenciosa, y estruendosa en mensajes, del pasado 21 de diciembre, y de los comunicados emitidos por la comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y por el subcomandante Marcos, muchos en el país y en el mundo siguen las noticias que los medios publican de los zapatistas.

El zapatismo nunca se fue, como dan cuenta los constantes comunicados de las juntas de buen gobierno. Pero en términos mediáticos, al zapatismo se le desapareció en los últimos años.

Esta es el tipo de lecturas que condiciona una mirada entrenada en la lógica mediática que impera en la política liberal. Se existe como sujeto político sólo si se aparece en los medios. Esto es una tontería. El sujeto político existe cuando decide existir. Los zapatistas lo llaman caminar en silencio.

No es el caminar en silencio la única aportación del zapatismo. A lo largo de los 19 años de su aparición pública han hecho aportaciones relevantes a otras formas de hacer política.

Una muy importante, es la congruencia entre el decir y el hacer, y esto en sí mismo es más radical que cualquier discurso revolucionario. La política liberal está llena de candidatos que dicen una cosa en campaña y hacen otra en el gobierno, llámese Carlos Salinas, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto o Barak Obama, Lula da Silva o Mariano Rajoy. Mentirle a la población es una de las “cualidades” de todo político profesional que se respete. El EZLN, en cambio, anuncia cada uno de sus pasos en una declaración pública que puede ser verificable.

Más allá de esas formas de hacer política, se encuentra un proceso de construcción de autonomía que puede considerarse uno de los ejercicios más consolidados en la historia de las luchas por el cambio social.

En la política liberal hay desencanto con lo que llaman democracia y que se convierte en un sistema político en el que no se consulta a la población sobre los asuntos más importantes; hay desencanto e irritación con los partidos, con la clase política que miente y que encima se aprovecha de su cargo para enriquecerse a costa de la población. La gente está harta de pagar impuestos sin que el gobierno le retribuya a la comunidad.

Pues resulta que en silencio, poco a poco, no sin contradicciones, los zapatistas han ido construyendo en sus comunidades relaciones sociales y políticas en donde no hay partidos políticos, no hay clase política profesional, no hay campañas electorales despilfarradoras, no hay cobro abusivo de impuestos, no hay gobernantes que toman decisiones unipersonales que afectan a la mayoría.

No es poco para comunidades que cuando se alzaron en armas en 1994 declararon que preferían morir luchando que morir por enfermedades curables. Son las enseñanzas del zapatismo, en contraste con el estruendo de un sistema político liberal que se cae a pedazos porque la mayoría de la gente ya no cree en el.

rubenmartinmartin@gmail.com
Twitter: @rmartin1011

El territorio como espacio emancipatorio

http://red-latina-sin-fronteras.lacoctelera.net/post/2013/01/25/el-territorio-como-espacio-emancipatorio

Raúl Zibechi

Los movimientos de base territorial, rurales y urbanos, integrados por indígenas y afrodescendientes, campesinos y sectores populares, jugaron un papel decisivo en la resistencia y deslegitimación del modelo neoliberal. Desde sus territorios lanzaron formidables ofensivas que abrieron grietas en el sistema de partidos sobre el que se asienta la dominación y modificaron el escenario geopolítico regional. De modo directo e indirecto, influyeron en lo local, lo nacional, regional y global.

Han jugado y jugarán también un papel decisivo en la construcción de un mundo nuevo. Si ese mundo, como señala Immanuel Wallerstein (La Jornada, 12 de enero de 2013), será el resultado de una infinidad de acciones nanoscópicas, las pequeñas mariposas capaces de construirlo habitan territorios en los que resisten y en ellos pueden construir relaciones sociales diferentes a las hegemónicas. No es con manifestaciones ni declaraciones, por más masivas y necesarias que sean, como se crea el socialismo, sino con prácticas sociales en espacios concretos. Territorios en resistencia que son a la vez espacios en los que va naciendo lo nuevo.

Hasta ahí, son temas que hemos venido debatiendo en los últimos años. El capitalismo puede ser derrotado si somos capaces de expropiarle los medios de producción (y de cambio) en un largo proceso. Pero la cuestión no se agota allí. El sistema aprendió a desorganizar, diluir, cooptar y aniquilar por la fuerza (todo junto, no una u otra acción) a los sujetos nacidos y arraigados en la resistencia territorial. La combinación de fuerza bruta (militar y policial) con políticas sociales para combatir la pobreza es parte de esa estrategia de aniquilación.

Ante esta situación compleja y difícil, crece la tentación de replegarse de los territorios en los que nacieron múltiples sujetos colectivos, buscando lugares más propicios donde seguir creciendo. A veces se apuesta por lo sindical, otras a lo estudiantil y en otras por lo electoral. Un debate de este tipo atraviesa sobre todo a movimientos en Argentina, Chile, Paraguay y Perú, aunque está presente en casi todos los países.

Es cierto que lo territorial por sí solo no alcanza. Que debe incluir formas diferentes de hacer política donde la gente común decida y ejecute; que hace falta crear formas de poder distintas a las estatales; que para garantizar la autonomía territorial es imprescindible asegurar la sobrevivencia material, o sea salud, educación, vivienda y alimentación para todos y todas.

Pero no podemos olvidar que los territorios son claves para la lucha por un mundo nuevo por dos razones, digamos, estratégicas: se trata de crear espacios donde podamos garantizar la vida de los de abajo, en todas sus multifacéticas dimensiones; y porque la acumulación por despojo o guerra ?que es el principal modo de acumulación del capitalismo actual? ha convertido a los movimientos territoriales en el núcleo de la resistencia. La mutación del capitalismo que conocemos como neoliberalismo es guerra contra la vida.

A ellas se podría agregar un tercer argumento: sólo es posible resistir en las relaciones tejidas en torno de valores de uso, ya sean materiales o simbólicos. Si sólo nos movemos en las esferas de los valores de cambio, nos limitamos a reproducir lo que hay. Cerrados los poros de la vida en las fábricas por el posfordismo, es en los territorios, barrios, comunidades o periferias urbanas donde ?aun esos mismos trabajadores? se vinculan entre sí en formas de reciprocidad, ayuda mutua y cooperación que son relaciones sociales moldeadas en torno del intercambio de valores de uso.

No es una cuestión teórica y por lo tanto sólo se puede mostrar. Se conoce y se practica, o no se entiende. Resistir hoy es proteger la vida y construir vida en territorios controlados colectivamente. El punto es que si abandonamos los territorios, ganaron los de arriba. Y en este punto no hay dos caminos. Sólo queda hacerse fuertes y autónomos allí, neutralizando las políticas sociales que quieren destruir lo colectivo salvando al pobre individualmente.

El pueblo mapuche resiste desde hace cinco siglos aferrándose a sus territorios. Así derrotaron a los conquistadores españoles, y en ellos se repusieron de la derrota que les infligió la República criolla en la guerra de exterminio conocida como Pacificación de la Araucanía en la segunda mitad del siglo XIX. En sus territorios aguantaron el diluvio de la dictadura pinochetista y las políticas antiterroristas de la democracia, debidamente condimentadas con políticas sociales para someter con migajas lo que no pudieron con palos.

No es la excepción sino la regla. Chiapas, Cauca, Cajamarca donde se resiste el Proyecto Conga, Belo Monte, El Alto o el conurbano de Buenos Aires, entre muchos otros, muestran que la combinación de guerra y domesticación son los modos de esterilizar las resistencias. Lo que diferencia esos territorios es que allí existen los modos de vida heterogéneos sobre los cuales es posible crear algo distinto a lo hegemónico. No nos engañemos: esa posibilidad no existe hoy ni en las fábricas ni en los demás lugares donde todo son valores de cambio, desde el tiempo hasta las personas.

Por eso las políticas sociales se han territorializado, porque los gestores del capital percibieron que allí venían perdiendo pie ante el nacimiento de sujetos integrados por los que no tienen nada que perder: mujeres, hombres y jóvenes sin futuro en este sistema, aquellos que por el color de su piel, su cultura y su modo de ser no tienen cabida en las instituciones, ni siquiera en las que se reclaman de izquierda o defensoras de los trabajadores. Allí sólo existen como representados, o sea como ausentes.

No hay alternativas al trabajo territorial, ni atajos para hacer más corto y soportable el camino. La experiencia reciente muestra que es posible doblegar el cerco del sistema contra nuestros territorios, superar el aislamiento, sobrevivir y seguir adelante. Persistir o no, es una cuestión de pura voluntad.

fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/01/25/opinion/021a1pol#

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El ‘veneno’ que comemos

http://www.nodo50.org/ciencia_popular/

“La cadena de alimentación está contaminada”, mantiene la periodista francesa especializada en agroalimentación Marie-Monique Robin, que acaba de publicar en España el libro Nuestro veneno cotidiano, una investigación sobre las sustancias químicas que llegan a nuestro plato.

Analiza con detalle las moléculas químicas a las que estamos expuestos en nuestro entorno y en nuestra alimentación.

Las analiza, partiendo de “lo más simple y de lo menos discutible”, como las “intoxicaciones agudas y después crónicas de los agricultores expuestos directamente a los pesticidas” hasta llegar a lo más complejo: los efectos a dosis pequeñas de los residuos de productos químicos que
“todos tenemos en el cuerpo”.

Dos años de investigaciones por Asia, Norteamérica y Europa, testimonios de expertos, multitud de informes de miembros de agencias de regulación alimentaria y estudios científicos avalan este nuevo trabajo, en el que la periodista sostiene que miles de moléculas químicas han invadido nuestra alimentación desde la Segunda Guerra Mundial y que “solo un diez por ciento de ellas ha sido estudiadas seriamente”.

“Esta invasión química está vinculada al desarrollo de la sociedad de consumo, que ha provocado la salida al mercado de miles de productos de
consumo corriente cuya fabricación o transformación se basa en unos procesos químicos cuya toxicidad está muy mal evaluada”, según la
periodista.

Una crítica que realiza Robin tras analizar el sistema de evaluación de los productos químicos tal como lo practican las agencias de
reglamentación nacionales o europea, como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que se basan en el principio de Paracelso, el médico suizo del siglo XVI que afirmó que solo la dosis hace el veneno.

Inspirándose en este principio, según cuenta la autora, las agencias de reglamentación desarrollaron una norma llamada ingesta diaria admisible
(IDA), que “es la dosis de veneno químico que se supone que podemos ingerir cada día sin enfermar”.

Esta IDA es “un engaño que no protege a los consumidores, sino a los fabricantes”, según la autora de El mundo según Monsanto, un ensayo sobre esta multinacional de semillas transgénicas a la que acusa de practicas “mafiosas”.

¿Y cómo afecta esta “invasión” a nuestro cuerpo? Para responder a esta pregunta Robin parte por explicar qué son lo que los científicos llaman
“perturbadores endocrinos”, una clase de productos químicos que es particularmente peligrosa, unas moléculas químicas que son hormonas de síntesis o que imitan la acción de las hormonas naturales.

“Están en todas partes, como el bisfenol A en los biberones, en los recipientes de plástico duro o en las latas de conservas, los ftalatos en
los plásticos blandos o el PFOA en las sartenes antiadherentes (teflón), los cosméticos, los detergentes, y, por supuesto, los pesticidas”, según la especialista.

Estas hormonas de síntesis tienen la capacidad de actuar a unas dosis “infinitesimales, muy inferiores a la IDA y desempeñan un papel particularmente nocivo en relación a los embriones y fetos”.

“Miles de estudios llevados a cabo en animales -prosigue- demuestran que llevan a cánceres que depende de las hormonas (de mama, próstata,
testículos), a problemas reproductivos (esterilidad, malformaciones congénitas), de diabetes o de obesidad en adultos que estuvieron expuestos en el vientre de su madre”.

En el caso de estas moléculas, según la periodista, no es “la dosis la que hace el veneno”, sino el momento de exposición. “La epidemia del cáncer no se debe al envejecimiento de la población. Las estadísticas demuestran que la tasa de incidencia aumenta en todas las franjas de edad, tanto en los jóvenes como en las personas mayores. Por lo tanto, estamos ante una auténtica ‘epidemia’, por retomar las palabras de la OMS”, según Robin.

Esta epidemia, a su juicio, se debe al “medio ambiente y al modo de vida”, como dice que le explicó Christopher Wild, director del Centro
Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, en sus siglas en inglés), que depende de la OMS .

En los últimos 30 años, tal y como señala, el índice de cáncer ha aumentado más de un 40% y el incremento de enfermedades como la leucemia y
los tumores cerebrales en niños ha sido aproximadamente del 2%.

Además, en los países desarrollados, también se han multiplicado los problemas de origen neurológico (Parkinson y Alzaheimer) y las
disfunciones en la reproducción.

Ante esta situación, Robin urge a tomar medidas para prohibir estos “perturbadores endocrinos”, que “tienen además la capacidad de interactuar en nuestros organismos a unas dosis extremadamente bajas”, como un residuo de pesticidas que se encuentra en una fruta o verdura.

Mientras se espera a que se retiren del mercado cientos de moléculas “extremadamente tóxicas, lo mismo que muchos pesticidas”, habría que
informar, según Robin, a las mujeres embarazadas para que eviten todos los alimentos procedentes de la agricultura química o los productos
transformados de la industria agroalimentaria, o los cosméticos no biológicos (en particular los desodorantes).

¿Qué podemos hacer para liberarnos de esta contaminación química?: Robin lo tiene claro, fomentar una transición generalizada a la agricultura
biológica”. “Hay que comer productos bio, y sobre todo los niños más pequeños”, concluye. (lavanguardia)

http://www.nodo50.org/ciencia_popular/
 

Exigen que se haga justicia a Diego Lucero

http://www.jornada.unam.mx/2013/01/15/politica/009n2pol

La Jornada

A 41 años de la “ejecución extrajudicial” de Diego Lucero Martínez, fundador de la Liga Comunista 23 de Septiembre, la fundación que lleva el nombre de este personaje demandó a las autoridades correspondientes que dicten justicia en este caso a fin de terminar con más de cuatro décadas de impunidad.

La Fundación Diego Lucero emitió un comunicado en el que recordó que el asesinato de este luchador social y sus compañeros, el 15 de enero de 1972, son algunos de los “delitos de lesa humanidad en los que incurrió el Estado” durante la llamada guerra sucia y que continúan impunes.

La impunidad en que permanecen las matanzas de estudiantes del 2 de octubre de 1968, en Tlatelolco, y la del 10 de junio de 1971, en San Cosme; la desaparición forzada de más de mil 200 detenidos, las decenas de ejecuciones extrajudiciales y las torturas a innumerable número de personas en esa época “explica en gran medida que en la actualidad persistan prácticas represivas que violan los preceptos constitucionales y los derechos humanos”.

El organismo civil recordó que en enero de 1972 Lucero y otros de sus compañeros fueron “ejecutados extrajudicialmente” en Chihuahua, tras ser detenidos por integrantes de la policía judicial estatal y luego interrogados por agentes de la Dirección Federal de Seguridad, que encabezaban Luis de la Barreda Moreno y Miguel Nazar Haro.

La agrupación enfatizó la necesidad de “recuperar, reivindicar y transmitir la memoria histórica de la lucha de estas personas caídas en Chihuahua hace 41 años; de analizar el contenido de su compromiso social; de exigir justicia y poner fin a la impunidad estableciendo la responsabilidad jurídica de quienes cometieron delitos de lesa humanidad”

MEXICO: Acuerdos de San Andrés: 17 años de incumplimiento activo

http://www.jornada.unam.mx/2013/01/15/opinion/016a2pol

Magdalena Gómez

La Jornada

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ha recolocado en la agenda política el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés. Es legítimo que lo haga, pues constituyen un parteaguas emblemático en la conflictiva relación con el Estado mexicano en el marco de un diálogo suspendido. Considero que ello no implica confianza en que en 2013 el priísmo al timón tomará en serio unos acuerdos que fueron saboteados por esta fuerza inmediatamente después de ser firmados.

Pero algo harán discursivamente, por lo cual es importante advertir que ya no se trata solamente de incluir o modificar una frase en el texto constitucional de 2001, pues durante más de una década se ha operado una política de Estado antiautonómica, por esencia neoliberal, que hemos caracterizado como indigenismo de baja intensidad.

Por otra parte, al momento de firmar los acuerdos referidos no se incluyeron temas que hoy son centrales, como lo relativo a recursos genéticos, biopiratería, siembra de maíz transgénico, entre otros, cuyas normas deben reformarse. Y no vale decir que el Estado está obligado sólo respecto al contenido de los acuerdos en virtud de que al intentar cumplirlos, caso hipotético, debe enmarcar sus propuestas en los derechos vigentes, cuyo origen son los convenios internacionales de derechos humanos.

Hoy se cuenta, por ejemplo, a partir de 2007, con la declaración de Naciones Unidas sobre pueblos indígenas; también con la reforma al artículo primero constitucional, el convenio 169 de la OIT cobra relevancia similar a la Constitución. Además, si bien los acuerdos de San Andrés fueron elaborados con la más amplia consulta y participación, una nueva reforma debe realizarse con respeto al derecho a consulta previa, libre e informada de todos los pueblos indígenas del país, en lógica de alcanzar el consentimiento previo.

Ya hemos documentado cómo en 2001 se expresó en la contrarreforma indígena la definición de una razón de Estado frente a los pueblos, que se reflejó en eludir que la implicación de los derechos fuera otorgarles poder con el reconocimiento a la autonomía y libre determinación. Se procuró evitar que los pueblos indígenas se reconstituyeran y contaran con el uso y disfrute de los recursos naturales en sus tierras y territorios y negarles el carácter de entidades de derecho público.

En conclusión, si se pretendió que el artículo segundo constitucional fuera la evidencia del cumplimiento a los emblemáticos acuerdos de San Andrés, encontramos en su texto el reflejo de la esquizofrenia que desnuda la estrategia frente a los pueblos indígenas.

En su apartado A se dice que los pueblos indígenas tienen autonomía y libre determinación, y en el B se les niega, al sentar las bases también constitucionales de la antiautonomía, señalando o reiterando que el Estado aplicará programas, sólo que no se vinculan ambos apartados y en la práctica el B camina, ese sí con plena autonomía respecto a los pueblos.

La clase política mexicana se mostró dispuesta a continuar tratando a las y los integrantes de los pueblos indígenas como potenciales beneficiarios individuales de derechos que son propios de todas y todos, indígenas o no. Hoy como ayer las políticas de combate a la pobreza son el caballo de Troya contra los derechos colectivos de los pueblos.

Basta con revisar las reglas de operación de Oportunidades (DOF, 2009) para dar cuenta de la ausencia de intervención de las autoridades indígenas de pueblos y comunidades, lo más colectivo que encontramos es la unidad familiar.

En esta década hubo recambio institucional indigenista que ofrece a los pueblos más de lo mismo sólo que con nuevo disfraz.

La Comisión Nacional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDPI) también aplica políticas marginales, como en su tiempo el Instituto Nacional Indigenista (INI) y, sin embargo, valida y aplica la contrautonomía de derechos reconocidos a los pueblos.

Es evidente que el grueso de la política que impacta a los pueblos indígenas no se impulsa desde ahí.

Son principalmente Sedeso, Semarnat y Secretaría de Economía quienes se hacen cargo de la misma, esto es, la inclusión de familias indígenas en programas de combate a la pobreza y las masivas concesiones mineras y otros megaproyectos. Hemos señalado sólo la punta del iceberg de los saldos del incumplimiento a los acuerdos de San Andrés. De manera que hacer cuadros comparativos entre qué decía la iniciativa Cocopa y qué debe decir está fuera de lugar.

¿Estará dispuesto el Estado a revisar las concesiones otorgadas a trasnacionales mineras en territorios indígenas? ¿Se evaluará el destino de la danza millonaria que se ha considerado “presupuestos indígenas transversales”? ¿Colocarán en los pueblos y sus comunidades la definición y operación de los llamados recursos de combate a la pobreza? ¿Da para tanto la supuesta voluntad oficial, o está en lógica de simulación y contención, preludio de nuevas traiciones de febrero?

El EZLN y la errática crítica de sus críticos

Arsinoé Orihuela
Rebelión
Para quienes insisten en afirmar que el EZLN no figura en el acontecer de la arena política nacional, o bien, que sólo figura accesoriamente, basta observar el vendaval de opiniones que desencadenó la reciente marcha silenciosa de las comunidades autónomas en Chiapas para desmentir el aludido subprotagonismo de los zapatistas. Lástima que el inusitado tumulto tuvo como divisa dominante la crítica doliente de la ortodoxia errante.

En entrevista con Julio Scherer, allá por las postrimerías de la Marcha del Color de la Tierra, el subcomandante Marcos expuso sucintamente la concepción de rebeldía que explica al EZLN: “En el caso de los movimientos de rebelión, gana el que no muere… en el caso del rebelde, basta con que persista, con que resista… para erosionar el poder”. En una demostración inequívoca de consistencia, que extrañamente no reconocen sus críticos “revolucionarios”, el movimiento zapatista ha conquistado su propósito primario: a saber, persistir, sobrevivir. Y si alguien considera que esta persistencia no ha redituado política o socialmente, tan sólo véase la influencia de los principios neozapatistas en el abanico de movilizaciones que han germinado desde la génesis e irrupción del EZLN: la horizontalidad dialógica, el reconocimiento de la diferencia, la disidencia apartidista, la no institucionalización de la resistencia, la autonomía comunitaria, la oposición creciente al progresismo.

Estos criterios ético-políticos, si bien aún embrionarios, se traducen, en el terreno de la práctica política zapatista, como un rechazo a cualquier proyecto sociopolítico con tintes hegemónicos; por ejemplo, la conformación de un frente amplio que emane de la clase política (sueño húmedo de Guillermo Almeyra, y otros “revolucionarios clásicos”). Para esta visión frentista doctrinaria –protoperonista–, la fuerza numérica posee un valor crucial, acaso primigenio, en cuanto posibilita la conquista de la hegemonía. Pero en Chiapas disienten con esta fórmula: para los zapatistas, la única contrahegemonía auténtica es la antihegemonía. Marcos hace notar: “Detrás de la hegemonía está la trampa; la trampa de repetir la historia una y otra vez. No es posible construir la homogeneidad sobre el otro”. El distanciamiento del zapatismo con la política electoral no es fortuito: es un esfuerzo deliberado para evitar la trampa referida, la repetición de la historia, la reedición de la derrota, la alienación de la voluntad en provecho de una “acción conjunta” cuyos resultados estén supeditados a la homogeneidad de un poder inicuo. E insisten legítimamente: “Para que vamos a preocuparnos si el gobierno es de derecha, izquierda o centro, si finalmente allí no se están tomando las decisiones fundamentales”.

Cuando se le atribuye al EZLN “limitaciones, carencias y errores de una dirección muda e impasible durante largo tiempo ante los horrores provocados por el fraude que impuso en Los Pinos a Calderón” (G. Almeyra), se soslaya irresponsablemente que la irrupción, persistencia e indestructibilidad de la resistencia zapatista constituye la denuncia más categórica (también la más congruente) a toda la podredumbre que corroe al corpus institucional.

El zapatismo empuña una bandera diametralmente distinta a la que pretenden endosarle desde el “revolucionarismo clásico”: activamente desaprueban fórmulas eficientistas e idearios encuadrados en los confines de la política electoral; y en cambio juzgan que los cambios de larga duración requieren resistencias de largo alcance y duración.

Anclada en categorías decimonónicas, la errática crítica de los críticos no alcanza siquiera a comprender mínimamente el corazón programático e ideológico del zapatismo. Continúa invocando proselitistamente la comunión de las “izquierdas”, la primacía de la política partidaria-electoral, en lugar de celebrar el potencial que se aloja en la diversidad de resistencias que por fortuna dispone México.

Para conveniencia de los despistados críticos del zapatismo, dejemos que el sub Marcos esboce con manzanas el compás filosófico que guía las incomprendidas acciones de los zapatistas: “En el momento en que el EZLN se convierta en un proyecto revolucionario, en algo que devenga en un actor político, en un actor político dentro de la clase política, el zapatismo habrá fracasado como propuesta política”.

Blog del autor: http://lavoznet.blogspot.com.es/2013/01/el-ezln-y-la-erratica-critica-de-sus.html
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Las Preguntas del Caracol – Trailer

La entrañable transparencia del zapatismo contemporáneo

http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/43335-la-entra%C3%B1able-transparencia-del-zapatismo-contempor%C3%A1neo.html

por Rafael de la Garza Talavera

Viernes, 11 de Enero de 2013
La entrañable transparencia del zapatismo contemporáneo
La marcha del silencio de los zapatistas en Chiapas demuestra la existencia de un movimiento antisistémico vigente, con la fuerza suficiente para remover las pantanosas aguas de la política institucional y revitalizar la discusión con respecto a la misión del zapatismo contemporáneo fuera de ellas.

 

El conocimiento posmoderno… es un conocimiento sobre las

condiciones de posibilidad. Las condiciones de posibilidad

de la acción humana proyectada en un mundo a partir

de un espacio–tiempo local.

Boaventura de Sousa Santos.

Epistemología del Sur

La marcha del silencio de los zapatistas en Chiapas demuestra la existencia de un movimiento antisistémico vigente, con la fuerza suficiente para remover las pantanosas aguas de la política institucional y revitalizar la discusión con respecto a la misión del zapatismo contemporáneo fuera de ellas. A estas alturas resulta imposible seguir pensando que su legitimidad depende exclusivamente de la posibilidad de que el movimiento genere cambios en la correlación de fuerzas políticas comúnmente agrupadas en izquierda y derecha. Su legitimidad depende más bien de su capacidad para mantener a sus bases de apoyo en la construcción de su autonomía, del fortalecimiento de su identidad colectiva y de sus formas de organización. Las recientes acciones confirman que ese proceso no se ha detenido, a pesar de lo que digan analistas, políticos y ‘simpatizantes’.

Se ha vuelto un lugar común para los críticos ‘bien intencionados’ del laboratorio zapatista que si su lucha no lleva agua para el molino de otros movimientos, o remedos de tales como MORENA, simplemente no sirve para nada. En esta visión del frente popular, tan cara a la vieja guardia de la izquierda ortodoxa, los continuadores de la lucha de Emiliano Zapata tienen la obligación de ser la locomotora que jale los vagones-luchas populares para arribar al paraíso revolucionario. Sólo estimulando al movimiento obrero, campesino y popular puede tener el zapatismo carta de naturalización revolucionaria. De otro modo será simplemente un movimiento más, sin presencia ni legitimidad para ser considerado parte de la heroica lucha por un mundo de seres humanos libres de la explotación y la miseria.

En este sentido, se ha acusado al EZLN de mantener un inexplicable silencio frente a los horrores de la guerra civil impulsada por Felipe Calderón y el Pentágono, olvidando que en su momento salieron miles y miles a las calles de San Cristóbal de las Casas para apoyar la Marcha Nacional por la Paz y la Justicia, encabezada por Javier Sicilia en mayo del 2011. Más aún: en su andar por los caminos de las lucha por la dignidad, las bases zapatistas han enfrentado agresiones sistemáticas a su vida y patrimonio –como a las que ahora estamos expuestos todos- denunciadas por sus juntas de gobierno desde su fundación en 2003, sin emitir una sola queja o reproche por la ausencia de movilizaciones de apoyo de los que ahora les echan en cara su supuesto silencio ante la sombra de muerte y desapariciones forzadas que ensombrece al país.

En el fondo está, insisto, la ilusión de una marcha general que agrupe a todos los desposeídos y críticos de la realidad que nos asfixia para tomar el poder y acabar con el régimen imperante. No se concibe así la posibilidad de cambiar las cosas día a día, en la práctica cotidiana, en el espacio inmediato, negándole al poder, centímetro a centímetro, segundo a segundo, su capacidad para imponer un estilo de vida, una historia, una cultura, una visión de mundo.

Los procesos en la educación que se están llevando a cabo en sus territorios demuestra la firme convicción de que solo por medio de una educación nutrida por los principios de su visión de mundo  lograrán romper con la hegemonía del consumismo y la explotación. Siguiendo la propuesta de Paulo Freire, quien definió a la educación como un proceso de emancipación a partir de la realidad presente, de los problemas identificados en la cotidianeidad, los zapatistas construyen su autonomía sigilosamente, evitando así reproducir las ideas dominantes del liberalismo caduco.

Asimismo, las juntas de gobierno ponen piedra sobre piedra para hacer realidad la autogestión, la resolución de conflictos a partir de valores propios y teniendo en cuenta a la comunidad como eje central de la impartición de justicia. Se ha comentado que su efectividad y legitimidad rebasa las fronteras de sus espacios de control, atrayendo a campesinos de localidades aledañas para solicitar sus oficios para resolver sus conflictos, evidenciando así la ineficacia y corrupción de los sistemas judiciales liberales, que no obedecen sino a los intereses de los dueños del dinero. Todo esto y más en un contexto de carencias inocultables que hacen la vida difícil para las comunidades zapatistas. Pero no por eso se puede descalificar el proceso, pues afuera de ellas y en un mundo caracterizado por la abundancia, la pobreza crece exponencialmente y la injusticia es la marca distintiva de un capitalismo depredador e inhumano.

Y lo anterior puede ser constatado por cualquiera que viaje a las comunidades zapatistas en Chiapas con un espíritu abierto y libre de los prejuicios de la modernidad caduca. En lugar de encontrar seres sometidos, envilecidos por la desesperanza y la molicie -enfermos gracias a los excesos de una alimentación industrializada y basada en la lujuria de los sentidos- se puede observar a personas que más allá de poseer se afanan por ser, a pesar de las agresiones del poder o las carencias materiales. Sin nada que ocultar, los zapatistas caminan construyendo autonomía, construyendo conocimiento en la acción. Casi siempre le dejan ordenar las palabras al que coloca un marco para dirigir nuestra mirada desde afuera, y que inmerso en él nos lo traduce, exasperando a las buenas conciencias y provocando la ira de los esclavos.

Es por eso que creo que la influencia de sus luchas no puede ser medida en función de su impacto mensurable en la salud de una república que los ha olvidado y ninguneado por siglos. Y a pesar de ello, la contribución fundamental del zapatismo contemporáneo se manifiesta sobre todo en su esfuerzo por construir conocimiento significativo, una potentia que se justifica por sí misma. Al procurar día a día evitar ser explotados, ninguneados, marginados y al mismo tiempo, evitar dominar a otros, dirigir a otros, las comunidades zapatistas edifican un mundo inspirado en la dignidad humana en las mismísimas montañas del sureste mexicano y de cara al mundo. Se comprende que los que no conciben un mundo diferente, ensimismados en un paradigma social caduco,  les resulta imposible valorar semejante lucha. Les parece absurda, irracional; pero para los que nadan contra la corriente, para los que consideran, como los estudiosos de la física cuántica, que los movimientos aparentemente invisibles generan grandes cambios, la entrañable transparencia del zapatismo es un acicate para seguir remando.

http://lavoznet.blogspot.mx/2013/01/la-entranable-transparencia-del.html

Los jóvenes mexicanos abrazan el suicidio

11 de enero de 2013
Los jóvenes mexicanos abrazan el suicidio
Juan Pablo Proal
Has tenido una vida. Ha habido momentos en que tenías una vida. Cierto, ya no te acuerdas muy bien; pero hay fotografías que lo atestiguan. Probablemente era en la época de tu adolescencia, o poco después. ¡Qué ganas de vivir tenías entonces! La existencia te parecía llena de posibilidades inéditas. Podías convertirte en cantante de variedades; o irte a Venezuela.

Michel Houellebecq.

Uno de los discursos más gastados apunta al lugar común: “invirtamos en nuestro futuro, los jóvenes”. Si hacemos un corte de caja hasta este momento, podemos decir que el saldo final advierte que México apostó a perder. Las nuevas generaciones fueron alimentadas con veneno, bombardeadas con frustrados sueños artificiales y explotadas por la cruel cultura de la ganancia sin escrúpulos.

La investigadora Emilia Lucio, de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional Autónoma de México, dio la bienvenida a 2013 con una cifra que paraliza: el suicidio juvenil es una de las tres causas de muerte en menores de edad, precedida por los accidentes automovilísticos y el cáncer.

Una de las características naturales de la condición humana es la tristeza y la frustración; así como alcanzamos estados de plenitud o dicha, también experimentamos dolor y depresión. No es extraño que algunos pensemos en algún momento en el suicidio, pero es sólo eso, un mal momento, una temporada de crisis, una idea que se consume. Quien decide ponerle punto final a la experiencia de vida es porque llegó a un estado de desesperanza extremo y permanente.

De acuerdo con los más recientes estudios del Instituto Nacional de Psiquiatría, los suicidios entre niños se incrementaron 150 por ciento y en jóvenes un 74 por ciento.  ¿Qué hace que una generación entera acelere sus estados de hartazgo? Basta leer los indicadores sociales para encontrar pistas contundentes.

En México seis de cada diez jóvenes no estudian ni preparatoria ni universidad, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En los tiempos de la brutal competencia para entrar al mercado laboral, carecer de estudios profesionales es casi garantía absoluta de ser excluido del mundo profesional y, por ende, de concretar los más elementales anhelos de la vida adulta.

El porcentaje restante de los jóvenes mexicanos no estudia ni trabaja o, si tiene alguna remuneración, está sumido en la infame explotación del subempleo. En la última década el desempleo en este sector de la población pasó de 5.3 a 10.3 por ciento. Y siete millones de jóvenes no realizan actividades académicas o laborales.

De acuerdo con el INEGI, sólo el 30 por ciento de los egresados encuentra empleo en el primer año y de ese porcentaje, únicamente una tercera parte se desenvuelve en actividades relacionadas con las carreras que estudió.

Pocos concluyen la preparatoria (51.2 por ciento) y muchos menos continúan sus estudios a los 20 años de edad (22 por ciento). Además, hay una ola de jóvenes excluidos del sistema educativo del país debido a la escasa oferta de universidades públicas. Año con año, miles tocan una y otra vez la puerta de alguna institución, sufriendo la terrible experiencia del rechazo. En el periodo de admisión 2012, la UNAM no aceptó al 90 por ciento de los aspirantes, el equivalente a 60 mil personas.

En ese lapso, estos jóvenes, en su amplia mayoría miembros de familias que viven al día y cubriendo las mínimas necesidades básicas, se ven orillados a ser presas de la explotación del sistema de consumo. El 66 por ciento de menores de entre 12 y 24 años padecen el subempleo, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo. Están disfrazados con gorritos ridículos en franquicias norteamericanas que les retribuyen horas y horas de explotación con ínfimos pagos. Carecen de prestaciones y conviven con sueños que comienzan a frustrarse por la realidad.

Las universidades privadas de calidad están ceñidas a la elite. A veces ofrecen pequeñas concesiones y becas para incluir a la clase media. Algunos pocos logran entrar en instituciones de pésimo prestigio, negocios ruines que lucran con la esperanza de los estudiantes. En los últimos seis años, la Secretaría de Educación Pública (SEP) sancionó a cuatro de cada diez programas de licenciatura de universidades privadas por no cumplir con los requisitos de calidad (El Universal, 9 de enero de 2013).

“No nos culpen por querer ser ricos y famosos, éramos extremadamente pobres”, con estas palabras el vocalista de la banda The Who, pilar del rock británico, explica en el documental Amazing Journey la travesía que vivió para cumplir sus sueños juveniles en medio de una nación azotada por la posguerra. La cultura de consumo y los medios masivos han hecho de este, el sueño americano, el símbolo de la realización humana. Los contenidos para jóvenes apuntan a ese trayecto: conseguir una mujer físicamente perfecta o un hombre con músculos torneados, automóviles deportivos, casas en la playa, alcanzar la fama, gozar de vacaciones frente al mar, ropa de diseñador actualizada a la temporada en turno, el teléfono más moderno… Esta imagen frustrante llega a todos los hogares, a todos los jóvenes mexicanos.

Aplastados por una realidad ajena a los espejismos de la mercadotecnia, sin estudios, trabajo digno ni esperanzas, muchos de estos jóvenes son quienes finalmente se incorporan a los indicadores de adicción, a las filas del narcotráfico y a las estadísticas de suicidio anual.

Cuatro de cada cien jóvenes mexicanos son alcohólicos y el 1.5 por ciento son drogadictos, según la Encuesta Nacional de Adicciones 2011; peor aún, cerca de un millón son vulnerables a caer en manos del crimen organizado (El Universal, noviembre de 2010).

En el saldo de la narco-economía, la población más afectada también es la juvenil. Un total de mil 746 estudiantes fueron reportados como desaparecidos en el sexenio anterior (Proceso, 1887). Y la tasa de homicidios por cada cien mil personas afectó a 7.71 jóvenes de entre 20 y 24 años de edad; 6.6, de 25 a 29 y 5.6 de 15 a 19.

Si es verdad que el futuro de cada nación radica en sus jóvenes, los años venideros serán para México mucho más crueles que los ya vividos. La realidad actual es apenas un asomo de lo que viene.

No podemos esperar un futuro alentador para una generación que fue excluida, pisoteada, explotada y ridiculizada. A la que se le vendieron sueños artificiales que tal vez nunca podrá concretar.

Se acepta como una verdad que, mientras esté en sus manos, el ser humano sólo tiene una opción: vivir o morir. En su ensayo El mito de Sísifo, el Nobel de Literatura francés Albert Camus lo plantea mejor: “No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio”. Está claro que, con impactante velocidad, cada vez más jóvenes mexicanos eligen ponerle fin a todo. Y esto es un reflejo del fracaso de México como nación.

La nueva generación del EZLN

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9 de enero de 2013 ·
Un zapatista carga a su hijo durante la marcha del 21 de diciembre en Chiapas. Foto: Marta Molina

Un zapatista carga a su hijo durante la marcha del 21 de diciembre en Chiapas.
Foto: Marta Molina

MÉXICO, D.F. (apro).- Algunas veces los cambios en las organizaciones o sociedades son difíciles de detectar, salvo si se mira en los detalles.

El pasado 21 de diciembre miles de zapatistas marcharon en silencio en cinco cabeceras municipales de Chiapas. La disciplina era evidente, nadie se salió de la formación, nadie profirió insultos ni pintarrajeó casas o comercios.

Pero lo que pasó desapercibido para muchos llamó la atención a quienes conocen a los pueblos indígenas (zapatistas o no). Entre las largas filas había hombres jóvenes cargando a sus hijos, amarrados con rebozos a su pecho, un detalle que representa un cambio de conducta, que es lo más difícil para cualquier individuo u organización.

Una imagen parecida la observé en febrero de 1995 en uno de los refugios de las comunidades de base que huyeron del Ejército y la policía cuando el presidente Ernesto Zedillo giró una orden de aprehensión en contra del subcomandante Marcos y otros integrantes de la comandancia zapatista.

Una noche, en plena cañada, la comandancia de la zona decidió mover a más de mil 200 zapatistas de una montaña a otra. Al llegar al punto de reunión, una mujer joven traía a un niño en brazos y a otro lo llevaba de la mano. Además, cargaba un enorme costal con sus pocas pertenencias que había sacado de su casa antes de huir. No podía con todo y se tropezaba. Al verla, un joven miliciano armado con un rifle de asalto se acercó para ayudarla.

“A ver, te ayudo. Amárrame al niño en el pecho”, le dijo.

La joven tomó a su hijo y se lo fijó con un nudo hecho con su rebozo sobre el pecho del miliciano zapatista.
“Ahora échame el costal atrás”, le ordenó poniéndose el mecapal en la frente al tiempo de que se ponía el rifle de asalto a un costado.

Los dos comenzaron a caminar juntos, ella llevaba al otro niño agarrado de la mano y se perdieron en la oscuridad.

Esa imagen era parte de un gesto de solidaridad ante una situación adversa. Pero los hombres con los niños amarrados en el pecho marchando por las calles de San Cristóbal de las Casas era más bien la señal de un cambio interno dentro del EZLN, un cambio significativo si recordamos que al inicio de la lucha las mujeres eran relegadas, en su mayoría, hasta que se creó la ley de mujeres dentro del propio ejército zapatista.

Desde 1994, cuando apareció públicamente, el EZLN dio muestras de su capacidad de adaptación, cambio y transformación no obstante tener una estructura militar como esqueleto de la organización.

Luego de declarar la guerra al Estado mexicano, los zapatistas tomaron como bandera la lucha por los derechos y cultura indígena, a pesar de que este tema no estaba en la Primera Declaración de la Selva Lacandona. Luego empezaron a tomar perfil de movimiento social indígena para unirse a los demás pueblos, conformando el Congreso Nacional Indígena.

Al mismo tiempo, se enlazaron con distintas organizaciones sociales de México y muchos otros países, dando las bases del movimiento globalifóbico. Posteriormente el EZLN dio los pasos de su transformación social al construir los “Caracoles” y las “Juntas de Buen Gobierno” que abarcan a 45 municipios rebeldes, como parte de los diálogos de San Andrés Larráinzar que sostuvo con el gobierno federal y que no fueron respetados.

La senda zapatista ha sido, pues, de cercanía con la sociedad, de alejamiento con los actores y partidos políticos, y de cambios constantes internamente.

La imagen del joven zapatista cargando al niño en la marcha del 21 de diciembre muestra en el detalle esa evolución interna, el nuevo papel que hombres y mujeres están teniendo dentro de la organización, el perfil de los nuevos cuadros del EZLN formados en los últimos 19 años.

Luchar “abajo y a la izquierda”: EZLN

Luchar “abajo y a la izquierda”: EZLN
Buscan tender puentes hacia movimientos sociales
José Gil Olmos e Isaín Mandujano/Fotos: AP y Reforma
6 Ene 2013 – 01:27

Oventic, Chis.- A las 21:30 horas del 31 de diciembre, el caracol zapatista de Oventic era un hervidero de sombras azules y negras concentradas en la enorme plancha construida en 1995. No fue como en años anteriores, en los que el grupo guerrillero salía a colgar un anuncio en la entrada de los centros de reunión con la leyenda: “Nos fuimos de vacaciones, nos vemos el próximo año”.

Esta vez, miles de indígenas de las comunidades de base zapatistas llegaron al caracol “Resistencia y Rebeldía por la Humanidad” a celebrar 19 años de la declaración de guerra, en una fiesta que duró hasta las cinco de la mañana del martes 1 de enero –como lo dijo un alto mando del EZLN–, pero también para anunciar una nueva etapa de lucha encaminada a la creación de una amplia red de movimientos sociales, dice el sociólogo Pablo González Casanova, observador cercano de la lucha zapatista desde su surgimiento en 1994.

El 30 de diciembre por la noche, el EZLN difundió tres comunicados en su página electrónica http://enlacezapatista.ezln.org.mx, que fueron leídos el martes 1 durante el Tercer Seminario Internacional de Reflexión y Análisis “Planeta Tierra: Movimientos Antisistémicos”, realizado a las afueras de San Cristóbal de las Casas por el Centro Indígena de Capacitación Integral “Fray Bartolomé de Las Casas” AC, Universidad de la Tierra Chiapas (Cideci-Unitierra), al que asistieron representantes de organizaciones sociales e indígenas de México, América Latina y Europa.

En uno de ellos, los zapatistas hablan del nuevo camino que tomará su lucha después de 19 años de la declaración de guerra lanzada al gobierno federal el 1 de enero de 1994, cuando tomaron siete cabeceras municipales de Chiapas:

“Intentaremos construir los puentes necesarios hacia los movimientos sociales que han surgido y surgirán, no para dirigir o suplantar, sino para aprender de ellos, de su historia, de sus caminos y destinos.”

Luego, al final de una lista de seis puntos, en los que reafirma su pertenencia al Congreso Nacional Indígena, su crítica a la clase política mexicana y a los medios de comunicación y el emplazamiento al gobierno de Enrique Peña Nieto de continuar o no con la estrategia de contrainsurgencia, el EZLN anuncia:

“En los próximos días, a través de sus comisiones Sexta e Internacional, dará a conocer una serie de iniciativas, de carácter civil y pacíficas, para seguir caminando junto con los otros pueblos originarios de México y de todo el continente, y junto a quienes, en México y en el mundo entero, resisten y luchan abajo y a la izquierda.”

A partir de ahí, la mayoría de los asistentes al encuentro ofrecieron su apoyo al EZLN, entre ellos los integrantes del Congreso Nacional Indígena, del Movimiento por la Paz con Justicia de Dignidad y adherentes a la Otra Campaña. Incluso al terminar el encuentro se hizo un reconocimiento a los 19 años de lucha del EZLN por parte de todos los asistentes, algunos de ellos de Argentina, Chile, Ecuador, Estados Unidos, Italia, Perú, entre otros.

“Agradecemos al Ejército Zapatista de Liberación Nacional por enseñarnos el camino y dejarnos las huellas de sus pasos”, dijo uno de los organizadores, tras lo cual la mayoría se levantó con el puño izquierdo en alto y comenzó a entonar el himno zapatista, que lleva como música la de Carabina 30-30, evocando los primeros días de 1994.

González Casanova y los asistentes a dicho encuentro esperan que en los próximos días el EZLN emita más comunicados en los cuales defina las nuevas iniciativas encaminadas a una salida pacífica a la violencia que hoy vive el país y que redunde en el fortalecimiento de los movimientos sociales nacionales e internacionales. Al cierre de esta edición los zapatistas aún no subían ningún comunicado a su página electrónica.

La fiesta

Oventic fue construido en 1995 como “Aguascalientes II”, luego de que el “Aguascalientes I” de La Realidad fue destruido ese mismo año por el Ejército, cuando el gobierno de Ernesto Zedillo emitió una orden de captura contra el subcomandante Marcos.

Oventic se erigió en respuesta a esa acción militar y en su construcción participaron miles de indígenas, universitarios y activistas de varios países. En 2003, los zapatistas decidieron transformar La Realidad, el ejido Morelia, La Garrucha, La Realidad y Oventic en caracoles, como una nueva propuesta de autogobierno indígena; esta última localidad se constituyó en el caracol II.

Por su cercanía con San Cristóbal de Las Casas –a una hora de camino de montaña –, Oventic ha fungido desde entonces como uno de los principales referentes del zapatismo para grupos sociales y activistas mexicanos y extranjeros.

La mañana de 31 de diciembre decenas de camionetas comenzaron a llegar a Oventic, procedentes de las comunidades de base de los pueblos, comunidades y parajes de las montañas pobladas de pinos, fresnos y alcanfores. La mayoría eran jóvenes. Iban vestidos con sus mejores ropas y zapatos; ninguno llevaba pasamontañas.

El terreno, rodeado de altísimos árboles, ocupa varias hectáreas. Ese día, la reja de entrada era vigilada por un grupo de indígenas con pasamontañas. Adentro hay una clínica, una escuela, talleres de artesanías, cocina popular, la casa de la Junta de Buen Gobierno y una explanada con canchas de basquetbol.

La instrucción era precisa: impedir el paso a la prensa y que los invitados de la sociedad civil accedieran a las instalaciones rebeldes hasta que se acabara de dar el mensaje político, después de la medianoche. Y así fue.

A las 10:30 de la noche, bajo un cielo despejado, algunos reporteros vieron el festejo zapatista desde lejos. Fue una mujer la que inició los honores a la bandera nacional y a la enseña zapatista. Desde la entrada se alcanzaban a ver los contingentes de hombres y mujeres indígenas bien formados, disciplinados, ante los símbolos patrios y del movimiento armado, apenas alumbrados por unos focos.

Luego del Himno Nacional vino el discurso en tzotzil de un alto mando zapatista, que pudo ser grabado pues se escuchaba claramente en los altavoces, lo que permitió conocer parte de su contenido.

“Que no se les olvide que el año 1994 declaramos la guerra al gobierno y ahora lo estamos celebrando. En esos tiempos hubo mucha muerte y sufrimiento y en 2013 se tiene una nueva etapa”, dijo el alto mando zapatista encargado de dar el mensaje a los miles de congregados en ese centro social, educativo y de gobierno del EZLN.

Y continuó: “Hombres y mujeres de todos los parajes, aquí estamos juntos por la pobreza que hemos sufrido… (Por eso) iniciamos la guerra en 1994. Ya no debe haber más sufrimiento y más pobreza, eso ya no lo vamos a permitir en este año de 2013.

“En estos 19 años todos los compañeros que estamos reunidos tenemos que evitar que el gobierno nos quiera seguir diciendo y haciendo lo que quiera. Estamos mejorando nuestra vida… Nosotros, como personas que estamos acá, queremos paz, justicia y dignidad. Lo que buscamos es solución en los tres niveles de gobierno.

“Estamos reunidos varios pueblos gracias a que viene el próximo año, tratamos de (que) no haya más sufrimientos ni guerras. Nosotros hemos sufrido mucho y nos han atacado. Pedimos armonía y paz para todos los que estamos reunidos, hombres, mujeres, niños y adolescentes; comprendamos lo que estamos haciendo.”

Poco antes de la medianoche la comisión de seguridad pidió a los reporteros retirarse de la entrada y salir del poblado. A los invitados especiales sólo se les permitió el acceso al terminar el largo discurso.

La fiesta terminó alrededor de las cinco de la mañana del martes 1. Horas después, los reporteros regresaron a ver si aún continuaban los festejos. Los vigilantes les dijeron que ya no había nada, que todo estaba en calma. Al mediodía, el caracol de Oventic estaba vacío.

A unos kilómetros de ahí, por la entrada de San Andrés Larráinzar, había un grupo de soldados apostados a un lado de una Hummer armada con metralletas en el toldo; ellos también se habían enterado del festejo zapatista.

Luego de permitir que les tomaran una foto antes de partir al puesto militar de San Andrés, preguntaron: “¿Todo está tranquilo arriba?”. Al corroborar que la celebración había sido pacífica, sonrieron y comentaron: “Aquí estamos tranquilos. En el norte es donde está el peligro, acá hasta nos sentimos seguros”.

“Ya se mira el horizonte”

El martes 1, muy temprano, las comunidades de base que se concentraron en los cinco caracoles se retiraron a sus pueblos y parajes. En Oventic, con un desvelo en los ojos que no podían cubrir con el pasamontañas, los zapatistas dieron la bienvenida a grupos de jóvenes mexicanos y extranjeros que pasaban a conocer las instalaciones y los murales de la escuela, la clínica y la casa de la Junta de Buen Gobierno. A los reporteros se les siguió negando la entrada.

Desde Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado, el gobernador Manuel Velasco emitió un mensaje, en un intento por congraciarse con el EZLN. Expuso que respetaba su territorio y anunció la liberación de dos de sus simpatizantes; incluso comentó que los Acuerdos de San Andrés sobre la autonomía de los pueblos indígenas del país tenían que cumplirse.

Entrevistado al respecto, González Casanova, exrector de la UNAM, reitera que el nuevo planteamiento del EZLN es fortalecer la organización de los pueblos como una nueva política en la que la democracia retome su auténtico significado: el poder del pueblo.

“Se ha hablado del poder popular sin que en la práctica sea fácil o posible superar. Ahora sí es posible hacer consultas, pero para hacerlas es necesaria una organización desde las bases”, precisa.

–¿Esa es la apuesta social del EZLN?

–Yo no quisiera interpretar su apuesta. Lo que sí le puedo decir es que, por su trayectoria y su mensaje, están buscando redes de poder distribuido, que antes era imposible realizar. Están planteando por ahí una solución para un rumbo menos peligroso, menos corrompido e injusto como el que estamos viviendo.

El autor de La democracia en México, libro de referencia para muchas generaciones, sostiene que el nuevo llamado del EZLN abre la oportunidad para pensar y organizar una inmensa red de colectivos en defensa del territorio de la Tierra; de ahí su trascendencia.

González Casanova, quien participó en los diálogos de San Andrés Larráinzar como miembro de la Comisión Nacional de Intermediación que estuvo encabezada por el obispo Samuel Ruiz, insiste: “Al abrirse a la diversidad en el mundo, como lo acaba de hacer el movimiento zapatista, tenemos que plantearnos el problema de las resistencias frente a la nueva ofensiva de este gran capital, del capital corporativo y los complejos militares, empresariales, mediáticos y políticos”.

Gustavo Esteva, Premio Nacional de Economía Política, expresidente de la Sociedad Mexicana de Planificación y miembro del Consejo del Instituto de Naciones Unidas para la Investigación del Desarrollo Social, sostiene que si algo han dicho los zapatistas con sus últimas apariciones y comunicados es que ha llegado la hora de la sociedad civil.

“Ellos están haciendo y harán todo lo que les toca. Y falta ver lo que nos toca hacer a nosotros. Para quienes estaban en el desconcierto, en la parálisis, llegó la hora de moverse, pero también tienen que moverse los confundidos. Ellos no son nuestros enemigos. Todavía son millones y millones de mexicanos los que creen que a golpe de urnas pueden detener el horror y cambiar la situación.”

Esteva asegura que los zapatistas no reaparecieron en las últimas semanas tras un largo silencio de comunicados, sino que fueron los medios de comunicación los que quisieron olvidarlos, al igual que los dos gobiernos federales del PAN.

Según él, es claro que en su más reciente mensaje el EZLN no llamó a sepultar la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, sino más bien a ratificarla, a retomar su postulado y a darle el significado que tiene.

“En tiempos muy oscuros, en tiempos muy cerrados, de pronto los zapatistas nos dan la posibilidad y la esperanza de que otro mundo y otra forma de lucha social es posible”, sostiene.

Transgénicos llegan al DF

http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/01/08/transgenicos-llegan-al-df/
8. enero, 2013 Elva Mendoza

Las principales concentraciones urbanas del país esperan la llegada de maíz transgénico proveniente de los estados norteños de Sinaloa y Tamaulipas. Los habitantes del Distrito Federal, Tijuana, Monterrey, Guadalajara, entre otras ciudades, consumirán, indiscriminadamente, tortillas, tamales, pozole o edulcorantes hechos con el maíz MON 603, el mismo grano con el que fueron alimentadas 200 ratas que desarrollaron tumores y muerte prematura luego de 4 meses de dieta. Pese a que el Gobierno del Distrito Federal cuenta con un Programa de Protección de las Razas de Maíz, la estrategia únicamente evita la siembra del organismo modificado. Sobre el consumo, aclara la administración capitalina, no tiene injerencia

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía estima que más de 8 millones de personas habitan la Ciudad de México. Con tan sólo 1 mil 500 metros cuadrados, que representa menos del 0.1 por ciento del territorio nacional, la metrópoli forma parte de la lista de las concentraciones urbanas más grandes del mundo, entre las que se encuentran Tokio, Japón; Nueva York, Estados Unidos; Bombay, India; Sao Paulo, Brasil; Shanghái, China; Dhaka, Bangladesh, y Buenos Aires, Argentina.

Sin posibilidades de frenar el consumo masivo del maíz MON 603  en la segunda ciudad más grande del mundo, el Gobierno del Distrito Federal se apresta a declarar su postura en contra de los organismos genéticamente modificados y aclara que no posee injerencia sobre ello.
México “debería de ir avanzando en la protección de sus cultivos, principalmente al ser centro de origen. Es su obligación. En el resto del país se tendría que estar avanzando para evitar cultivos de maíz transgénico”, dice Jorge Fuentes, exvocero de la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal, a nombre de la entonces titular, Martha Delgado, quien no respondió personalmente a los cuestionamientos hechos por Contralínea.
Fuentes asegura que la posición de la Secretaría del Medio Ambiente, y de su titular, es en contra de los transgénicos. Explica que en la Ciudad se evita el contagio de especies a través del monitoreo en lo que corresponde a las siembras.
“El Gobierno del Distrito Federal es el único que tiene una declaratoria de protección de su territorio. Sin embargo, no tenemos injerencia en cuanto al consumo. Nuestra obligación es la protección y el campo de la Ciudad”.
De aprobarse las solicitudes ingresadas en septiembre de 2012 por las trasnacionales Monsanto y Pioneer Hi-Bred, en los próximos meses las concentraciones urbanas del país estarían consumiendo el maíz MON 603 proveniente de Sinaloa y Tamaulipas.
El Programa Nacional de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio indica que las ciudades del país se sitúan sobre el 0.4 por ciento del territorio nacional, en alrededor de 800 mil hectáreas, y concentran al 65 por ciento de la población total mexicana.
A través del consumo diario de tortillas, tamales, pozole, edulcorantes, estabilizadores o excipientes, la población quedará totalmente expuesta a los efectos del organismo genéticamente modificado.
Infografía:

El Programa

El 29 de octubre de 2009, el gobierno del Distrito Federal publicó en su órgano informativo el Acuerdo por el que se Expide el Programa de Protección de las Razas de Maíz del Altiplano Mexicano para el Distrito Federal. En el documento, el gobierno de la Ciudad declara a su territorio libre de transgénicos y sienta los lineamientos para evitar que sobre el suelo de conservación se siembre maíz genéticamente modificado.
“Es interés del Gobierno del Distrito Federal generar los instrumentos y desarrollar las acciones encaminadas a proteger y preservar las razas de maíz del altiplano y sus variedades locales, garantizando su conservación y la sustentabilidad del territorio en que se produce, así como el mejoramiento de la calidad de vida de los productores”, señaló el Ejecutivo local en el Acuerdo.
Se ha identificado que el altiplano del centro de México es uno de los centros de origen y domesticación del grano. Comprende al Distrito Federal, Tlaxcala, Estado de México, Hidalgo, Querétaro, así como algunas regiones de Puebla, Morelos y Guanajuato.
Hasta ahora, en el suelo de conservación del Distrito Federal se han localizado seis razas de maíz nativo y más de 40 variedades, además, se ha identificado la presencia del teocintle.
En las delegaciones Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Magdalena Contreras, Milpa Alta, Tlalpan, Tláhuac y Xochimilco existen 28 mil 599 hectáreas de uso agrícola y se cultivan anualmente alrededor de 3 mil hectáreas de maíz, principalmente para autoconsumo de la población rural de la Ciudad de México, por lo que se considera que el cultivo del grano en el Distrito Federal está fuertemente ligado a tradiciones culturales y en menor medida a su productividad.
Los primeros pobladores en la cuenca de México la habitaron hace 22 mil años, y se estima que los pueblos originarios se asentaron en los suelos de conservación desde hace unos 8 mil años.

Decadencia del suelo de conservación

No obstante que el otrora gobierno de Marcelo Ebrard avalara la importancia del suelo de conservación del Distrito Federal, también reconoce que el impulso a la urbanización hizo que se perdieran 17 mil hectáreas agrícolas y forestales.
Del total del territorio en el Distrito Federal, el 42 por ciento corresponde a áreas verdes. De acuerdo con información proporcionada por Luis Zambrano, investigador en el Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, de 2005 a 2009, el 15 por ciento del suelo de conservación había sido urbanizado.
En la década de 1940 los pueblos originarios estaban constituidos en núcleos agrarios, 81 eran ejidos y 12 comunidades. Hacia la década de 1970 quedaban únicamente 46 con propiedad social de la tierra.

Planteamientos del Plan de Protección

A pesar de no estar incluidas en los catálogos de los bancos de germoplasma (genes que se transmiten por reproducción a la descendencia), el gobierno del Distrito Federal considera que las razas de maíz de la Ciudad pueden ser consideradas como parte del acervo genético de los maíces característicos de la meseta central del altiplano de México.
“El suelo de conservación del Distrito Federal es una zona que naturalmente puede utilizarse como un reservorio del germoplasma nativo de la región de los valles altos de México y un área de protección del maíz mexicano para las generaciones futuras.”
Al identificar al maíz como bien común y patrimonio histórico, el Programa plantea proteger, preservar y garantizar la conservación de las razas del altiplano y sus variedades locales, a través del rescate, fomento y consolidación de los policultivos del agroecosistema milpa, con base en el maíz nativo; establecer sistemas y mecanismos de monitoreo permanente para prevenir, evitar y remediar la introducción de transgenes en las razas de maíz nativo; elaborar un padrón georreferenciado y un sistema de monitoreo permanente de productores y parcelas en las que se lleve a cabo la conservación y producción del grano originario; contar con fuentes seguras de semillas de maíz nativo; conocer los circuitos de las semillas de maíz que se siembran en suelo de conservación del Distrito Federal, así como la interrelación entre productores; supervisar el intercambio de semillas e identificar los circuitos de comercialización de semillas de maíz de dudosa procedencia o con contaminación transgénica; la creación de un museo de la diversidad del maíz de la Ciudad de México y el respeto a la legislación internacional en la materia.
En caso de contaminación con maíz transgénico, señala el gobierno del Distrito Federal, se procederá a la remediación a través de un análisis detallado del cultivo, semillas y partes vegetativas, y de un programa de limpieza genética desarrollada por investigadores del Colegio de Postgraduados y la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
En febrero de 2012, la Secretaría del Medio Ambiente, en coordinación con la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y el Centro Nacional de Investigación y Capacitación Ambiental del Instituto Nacional de Ecología, inauguró el laboratorio de diagnóstico molecular para detectar granos alterados genéticamente. El centro de investigación tuvo un costo de más de 4 millones de pesos y se encuentra dentro de la Comisión de Recursos Naturales.
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Fuente: Contralínea 316 / enero de 2013

Peña, Wayne y la seguridad

http://www.jornada.unam.mx/2013/01/07/opinion/019a1pol
Carlos Fazio
A cinco semanas de la entronización cívico-militar de Enrique Peña como administrador de los intereses de los poderes fácticos y el capital transnacional, el arranque de la nueva era del Partido Revolucionario Institucional (PRI) arroja pocos datos duros. A escala práctica, lo más visible en la transición ha sido el protagonismo del embajador de Estados Unidos, Anthony Wayne, con eje en la agenda de seguridad y la contrarreforma energética. También algunos ajustes retóricos en el discurso oficial de turno, dirigidos a promover la amnesia histórica y la destrucción de la memoria, y la reaparición de los halcones como grupo de choque del Estado, combinada con el uso de las balas de goma por los fusileros de Manuel Mondragón y Ángel Osorio Chong, con la complicidad de Marcelo Ebrard.

En el plano simbólico, destaca el hecho de que en el momento de su entronización en el Congreso, fue el general comandante de estado mayor quien le acomodó la banda presidencial a Peña y no un representante de la soberanía popular. Aunque en rigor, como ocurrió hace seis años en Los Pinos, la ceremonia de transmisión del mando se dio al filo de la medianoche en Palacio Nacional, cuando en un singular evento protocolario Felipe Calderón entregó la bandera a su sucesor, y Peña procedió a tomar protesta a los nuevos responsables de las fuerzas armadas y del gabinete de seguridad nacional, en una ceremonia más militar que civil, homosintonizada a través de la cadena monopólica mediática privado-estatal.

Envueltos en la vieja iconografía priísta, ambos actos y escenarios fueron decorados, iluminados, concebidos y configurados como acontecimientos litúrgico-mediáticos para las cámaras de la televisión. Salvo algunas pequeñas escaramuzas de legisladores de oposición, en el recinto de San Lázaro la operación guarura funcionó. A su vez, el blindaje mediático de Estado copó las estaciones de radio y televisión. Con intermitencia, debajo de las pantallas aparecieron dos cintillos: el arranque y nueva era. Lo cual remite al conocido análisis de Walter Benjamin en el epílogo de su pequeño ensayo La obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica, sobre la estetización de la política y lo que eso significa: el arranque de una nueva era de violencia extrema.

Escribió Benjamin: Todos los esfuerzos por un esteticismo político culminan en un solo punto. Dicho punto es la guerra. Profético, Benjamin escribió ese texto en 1935, en pleno ascenso del nazismo. El acontecimiento mediático de la entronización de Peña, culminada a coro con el mexicanos al grito de guerra, fue un verdadero ejemplo de una estetización superlativa de la política y anuncio de otro sexenio de liturgia kitsch exacerbada. Es decir, como en el calderonismo, de violencia, miedo y terror, siempre culminando en una invocación a guerra y más guerra.

Los ajustes para la nueva guerra de Peña contra el pueblo están en curso. Subordinado a la agenda de seguridad de Washington –como garantía para la imposición de la contrarreforma energética: la privatización de Pemex, con el petróleo y el gas shale como las frutas maduras a enajenar por Luis Videgaray y Pedro Joaquín Coldwell–, Peña ha sido empujado a adoptar algunos cambios de forma para que todo siga igual. Bajo el monitoreo in situ del embajador Wayne y de Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, el equipo de seguridad del nuevo régimen ha ido tomando contacto directo con sus contrapartes en Washington y con los elementos de las agencias de inteligencia, policial y militar estadunidenses que operan en el territorio mexicano.

Los encuentros de Wayne y Napolitano con los secretarios Miguel Ángel Osorio Chong, Emilio Chuayffet y Luis Videgaray, de Gobernación, Educación y Hacienda respectivamente, y con el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, y el encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Pública federal, Manuel Mondragón, en el marco de la Declaración sobre la administración de la frontera en el siglo XXI (mecanismo ejecutivo bilateral suscrito por los presidentes Calderón y Barack Obama en mayo de 2010), junto con las filtraciones sobre la designación del ex procurador Eduardo Medina Mora como próximo embajador en Washington, formaron parte de los amarres para la continuidad de la agenda de seguridad en su nueva fase.

Precedidas del breve encuentro Peña/Obama en Washington el 27 de noviembre –cuando el jefe de la Casa Blanca propuso el tuteo como forma de relación a su homólogo mexicano: El primer punto de la agenda es que tú me llames Barack y yo te llamaré Enrique–, las asimétricas conversaciones de poder de Napolitano y Wayne con los funcionarios mexicanos deben de haber versado sobre el nuevo giro de la Iniciativa Mérida, el aterrizaje de la Gendarmería Nacional, el uso y aplicación de la Plataforma México, la formación de una supersecretaría de Gobernación (que coordinará todos los centros de inteligencia civil), y la necesidad de introducir cambios retóricos en el discurso del nuevo régimen en relación con el eje seguridad-educación-derechos humanos, elementos que han aparecido ya en el discurso de Peña.

El enfoque policiaco en el gasto de la Secretaría de Gobernación, que en 2013 destinará 76 por ciento de sus recursos a tareas de seguridad nacional y pública, y donde destaca una partida de mil 500 millones de pesos para la creación de una Gendarmería Nacional, es tal vez lo más significativo del arranque de la nueva era del PRI. Aunque en principio, la construcción de una policía de élite, con disciplina militar, capacitación de alto nivel y elevados sistemas de control y confiabilidad, y formada por 10 mil elementos del Ejército y la Marina, es un remedo de la Policía Federal del calderonismo, cuerpo al que sustituye la nueva Gendarmería y que quedará relegado ahora, previa su reorganización, a misiones especiales.

Cuatro textos para entender qué está pasando con el EZLN

Movilización del EZLN, Seminario Movimientos Antisistemicos y otras actualizaciones en Chacatorex
http://ladobe.com.mx/2013/01/cuatro-textos-para-entender-que-esta-pasando-con-el-ezln/
6 enero, 2013 |

Lado B

@ladobemx

El 21 de diciembre el EZLN se hizo escuchar. Desde ese día ha dado señales no sólo de vida, sino de que ha llegado el momento de actuar, es un llamado a la ciudadanía, al país.

Previendo que nuestros lectores -igual que nosotros- estaban de vacaciones y quizás un poco desconectados del mundo, Lado B recomienda a continuación la lectura de cuatro textos, además de las cartas y los comunicados emitidos por los zapatistas y el subcomandante Marcos, para entender lo que pasó y está pasando en el sur de México.

1) Hicieron el mismo recorrido que el 1 de enero de 1994, desde las comunidades de la sierra y la selva de Chiapas a las cabeceras municipales pero esta vez sin armas, cubiertos por sus pasamontañas, pañuelo rojo al cuello. Con paso lento pero firme, hombres, mujeres, niños y jóvenes marcharon en silencio el 21 de diciembre de 2012. No hubo consignas, no hubo gritos, sólo el murmullo de los pasos bajo una llovizna constante.  En torno a 40 mil zapatistas llegaron a las plazas de San Cristóbal de las Casas y otras cuatro ciudades chiapanecas, levantaron el puño, esperaron y se fueron. “¿Escucharon?” preguntaba horas después el subcomandante Marcos en un comunicado.

Sí. México escuchó o, al menos, oyó el grito. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) no pudo haber elegido mejor momento. Las imágenes recorrieron las televisiones cuando el mundo entero miraba al país en plena vorágine del supuesto ‘fin del mundo’.  El silencioso reclamo llegó incluso hasta el Congreso mexicano, que antes de concluir el año pidió al nuevo gobierno del PRI el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, unos pactos que  garantizaban los derechos de los indígenas de todo el país pero que son una asignatura pendiente desde que se firmaron, en 1996.

Lea aquí el reportaje de Periodismo Humano.

2) Un recorrido por estos 29 años del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), permite ver la coherencia y congruencia de un movimiento iniciado por un grupo de tres indígenas y tres mestizos que llegaron a la Selva Lacandona en el otoño de 1983. No todo empezó con el levantamiento armado con el que se dieron a conocer la madrugada del primero de enero de 1994. Diez años precedieron el momento en el que se darían a conocer al mundo entero y casi 19 han pasado desde que lanzaron la Primera Declaración de la Selva Lacandona. De este proceso se ha hablado y escrito mucho, pero valga el aniversario para recordar retazos de la historia de un movimiento que se instaló en la vida política del país y del mundo, y que sigue siendo un referente de organización para innumerables movimientos que luchan, como ellos, por libertad, democracia y justicia.

Aquí puede leer el texto completo de Desinformémonos

3) La reaparición del EZLN frente al inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto “no era algo calculado por el propio equipo del mexiquense”, considera Jenaro Villamil y asegura que “en la sociedad del espectáculo político es difícil entender y captar las señales de movimientos como el EZLN. Por eso, su capacidad para volver a atraer la atención constituye el inicio de un nuevo ciclo”.

Lea su artículo completo aquí.

4) En el sitio Enlace Zapatista, puede consultar los comunicados del EZLN. El que dieron a conocer el 21 de diciembre intitulado “¿Escucharon?”, el que fue publicado el 30 de diciembre anunciando sus siguientes pasos, el que ese mismo día dirigió el subcomandante Marcos al gobierno de Peña Nieto, en respuesta a las declaraciones de Miguel Ángel Osorio Chong y la carta a Luis H. Álvarez.

5) Finalmente recomendamos el reportaje de José Gil Olmos e Isaí Mandujano publicado en el número de la revista Proceso que se encuentra circulando esta semana, y del cual se publica un extracto en su página web.

 

 

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