La filosofía slow

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http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Habitat_Urbano/La_filosofia_slow

‘Slow cities’, ‘slow sex’, ‘slow food’, ‘slow life’, ‘slow work’, podemos hablar del movimiento slow como una filosofía de vida, una filosofía de la lentitud; no olvidemos quien ganó la carrera entre la tortuga y la liebre. Prueba a ir más despacio.

El capitalismo ofrece un billete de ida hacia la extenuación, para el planeta y quienes lo habitamos. Podemos vivir mejor si consumimos, fabricamos y trabajamos a un ritmo más razonable. Al centrar la puntería en el falso dios de la velocidad, alcanza el corazón de lo humano en la era del chip de silicio. El beneficio máximo del movimiento Slow sólo se conseguirá si vamos más allá y reflexionamos sobre nuestra manera de hacerlo todo. Un mundo realmente lento requiere nada menos que una revolución del estilo de vida.

El tiempo no puede colonizar nuestras vidas, sino que hay que devolverlo a las personas para que pueda ser un tiempo vivido plenamente. /Más/, /antes/ y /más rápido/ no son sinónimos de /mejor/, y educarnos para la lentitud significa ajustar la velocidad al momento y a la persona.

Partidarias del buen vivir, las denominadas ciudades Slow tienen como premisa adueñarnos del tiempo para disfrutarlo de un modo inteligente. El movimiento de Slow Cities (Cittaslow) se organiza para certificar aquellas ciudades donde la obligación es comer bien, dedicarnos al placer, el cuidado del medio ambiente, el patrimonio y sobre todo la filosofía de disfrutar la vida en todo momento, y optimizando nuestro tiempo.

Slow Food es la respuesta de vanguardia a los efectos degradantes de la cultura de la comida industrial y rápida -fast food- que estandariza las técnicas de producción y la oferta de productos, nivelando y homogeneizando los sabores y los gustos.

El movimiento por una comida lenta promueve una nueva cultura del placer basada en la lentitud, el conocimiento, la hospitalidad y la solidaridad. Sus objetivos son claros: reencontrar el placer de la buena mesa, incentivar la buena gastronomía y el buen vino, y propiciar la educación de los sentidos para redescubrir la riqueza de los aromas y los sabores.

Protege la biodiversidad profundamente amenazada por el uso de agroquímicos, agrotóxicos y transgénicos, apoyando y promoviendo la producción orgánica. Intenta impedir la desaparición de alimentos y sistemas de producción artesanal, favoreciendo el desarrollo de innumerables microeconomías de regiones marginales. Enfrenta la estandarización de la comida y los sabores artificiales de una cultura que impone el consumo a la vez que el empobrecimiento de los sentidos.

El slow sex una forma de disfrutar de nuestros cuerpos donde se valora más la calidad que la cantidad, extenso juego previo, mientras susurramos a nuestras parejas y miramos a los ojos, emparentado con el sexo tántrico, la seducción se empareja con el placer de descubrir a través de los sentidos.

El coste humano de este ‘turbocapitalismo’; actualmente existimos para servir a la economía, cuando debería ser a la inversa. La actual cultura del trabajo está minando nuestra salud mental.

“ ¿No pueden comprender los trabajadores que, al trabajar en exceso agotan sus fuerzas y las de su progenie que están extenuados y, mucho antes de que les llegue el momento, son incapaces de hacer nada; que absorbidos y brutalizados por ese vicio, ya no son hombres sino fragmentos de hombres que matan todas las bellas facultades de su interior para no dejar viva y floreciente más que la furiosa locura del trabajo?”. Ecoportal.net

Paul Lafargue. El derecho a la pereza (1883)

Decrecimiento

http://www.decrecimiento.info

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Alerta Lavida sobre nueva mina a cielo abierto, ahora en Perote

La población de Perote estaría nuevamente en riesgo –dijo Guillermo Rodríguez Curiel–, ya que para la extracción de oro se utiliza cianuro para lavar la tierra y extraer el mineral I Foto Platanegra.mx

Al señalar que el gobierno federal continúa otorgando concesiones a empresas mineras, Guillermo Rodríguez Curiel, miembro de La Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental (Lavida) dio a conocer que en el municipio de Perote, una filial de la empresa Silver ha iniciado trabajos de exploración para una mina de cielo abierto de la que se extraerá oro del cerro La Preciosa.

En entrevista, Rodríguez Curiel dijo la empresa Chesapeake Gold Corp, filial del grupo Silver, ya empezó trabajos de exploración, la mina estaría a un lado de las Granjas Carroll de México, hasta la zona arqueológica de Cantona, donde se pretende sacar oro.

Ya están en etapa de prospección –señaló–y para ello no requieren de concesión porque la norma 120 se los permite y continúan con su etapa de exploración para poder perforar el suelo y sacar las muestras para saber cuál es la cantidad de oro para saber qué cantidad de oro hay por metro cuadrado, para ver si es rentable o no.

La población de Perote estaría nuevamente en riesgo –dijo–, ya que para la extracción de oro se utiliza cianuro para lavar la tierra y extraer el mineral, y eso es devastador para el medio ambiente, por eso Lavida está en etapa de información a la sociedad, para explicarles qué problemas traería, porque las mineras son empresas de muerte.

Asimismo, dijo que el gobierno de Enrique Peña Nieto sigue dando concesiones para la instalación de minas en el país, en San Luis Potosí, Zacatecas e Hidalgo y para el estado de Veracruz hay alrededor de 60 concesiones ya otorgadas en las pasadas administraciones , las más conocidas las de Las Minas y la de Caballo Blanco y la que se pretende instalar en la sierra de Santa Marta, en el sur de Veracruz.

En conferencia de prensa dio a conocer que ambientalistas y asociaciones civiles realizarán el 26 de febrero en la capital del estado un congreso en el que hablarán sobre los conflictos socioambientales de Veracruz: Caballo Blanco, presas hidroeléctricas de Zongolica y Amatlán, insuficiencia renal en Tierra Blanca y contaminantes orgánicos persistentes en la cuenca baja del río Coatzacoalcos.

El miembro de Lavida dijo: “queremos que se resuelva, confiamos en que respondan y hagan valer el derecho ambiental y si no lo quieren hacer valer, nosotros los ciudadanos los obligaremos a que se cumpla con la justicia ambiental”.

Entre los ponentes estarán Omar Gómez, representante de la oficina de la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México, Arely Sandoval, coordinadora del programa Social Watch México y Equipo Pueblo AC.

Del verbo acordar

http://www.jornada.unam.mx/2013/02/18/opinion/022a1pol
Gustavo Esteva
Los problemas constitucionales, decía La­salle, no son problemas de derecho, sino de poder.

Las reformas constitucionales pactadas en San Andrés el 16 de febrero de 1996 no tenían aún forma jurídica. Eran asunto de un poder misteriosamente ejercido por una capacidad política llena de imaginación.

Estábamos preparados para la guerra, no para el diálogo, decía perplejo el subcomandante Marcos en marzo de 1994, apenas tres meses después del levantamiento, ante el diálogo de catedral. Los zapatistas no sabían cómo entablarlo… pero aprendieron pronto. Y si aquel diálogo no prosperó no fue solamente por el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Fue porque del otro lado no aprendían. Pensaban, con Camacho a la cabeza, que todo se resolvería con dinero: un buen programa de desarrollo para los pobres indios marginados, con electricidad, educación, salud y todo lo demás. La puerca torció el rabo cuando los pobres indios incluyeron en el diálogo libertad, justicia y democracia y afirmaron que todo era cuestión de dignidad.

No se cuenta aún la historia de los diálogos de San Andrés, que merece relato puntual y detallado. Tras la cuidadosa negociación de su formato en San Miguel, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) dio la primera sorpresa con sus asesores: más de un centenar de personas variopintas, en que sólidos dirigentes indígenas se mezclaban con prominentes intelectuales y especialistas.

Los zapatistas no necesitaban asesoramiento alguno para negociar sus cosas. Pero no iban a eso a San Andrés. Cuando un asesor les preguntó por su noción de autonomía, para orientar el asesoramiento, respondieron sonriendo: Tenemos nuestra propia noción, que aplicamos todos los días. Pero no es la única que hay en el país ni es necesariamente la mejor. Los hemos invitado para traer a la negociación una noción de autonomía que refleje lo que quiere el conjunto de los pueblos indios.

Es la tónica que define a los zapatistas. Son mayoritariamente indígenas, pero no constituyen un movimiento indígena; no reducen sus reivindicaciones a lo indígena ni a sí mismos. Para todos todo, nada para nosotros no es lema de campaña, sino principio ético rigurosamente respetado.

Poco avance se registró en las primeras dos sesiones del diálogo. Mientras los asesores del EZLN trabajaban frenéticamente, forjando consensos y propuestas, pocas y malas señales venían del lado del go­bierno. El comisionado convocó alguna vez a una reunión urgente a los asesores. Ustedes y los zapatistas están hablando todo el tiempo de dignidad. Queremos que nos expliquen bien a qué se refieren. Pero no bastaron las explicaciones. El asunto quedaba claramente por encima de sus entendederas.

Entre las sesiones segunda y tercera del diálogo el EZLN convocó al Foro Nacional Indígena. Por primera vez en 500 años los pueblos indios del país se reunieron por propia iniciativa. Cientos de dignos representantes discutieron por muchos días hasta que surgió un mandato claro. Del foro brotó la decisión y el impulso que crearon el Congreso Nacional Indígena. Sus ideas siguen siendo fuente de inspiración.

Una nueva negociación, cuando los acuerdos se empantanaron, desembocó en una iniciativa de reforma constitucional. Aunque formalmente sólo el gobierno federal suscribió el acuerdo, lo hicieron también todos los partidos en el Congreso. Fue un compromiso de Estado que sigue sin cumplirse.

Cuarenta millones de mexicanos acudieron a los mítines de la caravana que recorrió diez estados en 2001, para llevar al Congreso el punto de vista de los zapatistas en la Marcha del Color de la Tierra. Miles de organizaciones y millones de personas respaldaron la iniciativa Cocopa. No hubo una sola organización que se opusiera públicamente a ella. Pero todos los partidos en el Congreso produjeron una contrarreforma. La Suprema Corte se lavó las manos.

¿Qué hacer cuando los tres poderes constituidos se niegan a aceptar la voluntad mayoritaria de la nación? ¿Qué hacer cuando violan continuamente la ley que han impuesto a la población, abusan de ella e instalan un estado de excepción no declarado? ¿Qué hacer cuando siguen pensando que bastarán algunas salpicadas de dinero y desarrollo, como fueron a ofrecer a Las Margaritas?

De manera callada, aunque no sigilosa; a partir de la voluntad orgánica que forma su propio orden interno; como capacidad de resistencia que transforma en coraje transformador la digna rabia; como digna respuesta ante el horror que desde arriba se instala, los pueblos crean su propio estado de excepción. Tiene diversas formas, tiempos y nombres en distintas geografías. Pero ahí van. Paso a paso. Cada vez más firmes. Abiertos al concierto, a un acuerdo entre ellos capaz de detener el horror que cunde. Como los zapatistas, ellos cumplen y respetan los acuerdos de San Andrés. Para muchos, son su ley.

gustavoesteva@gmail.com

Transición traicionada

Informe Sexenal 150
http://www.jornada.unam.mx/2013/02/16/opinion/017a2pol
Miguel Concha Malo
En su búsqueda por defender y promover los derechos humanos, especialmente de los más pobres y desprotegidos, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez ha asumido la necesidad de construir una agenda civil que nos conduzca a una democracia más plena, en el contexto de un Estado incapaz de garantizar los derechos fundamentales. Muestra de ello es su más reciente informe, donde recuerda, por ejemplo, a Jacinta Francisco Marcial, acusada por el presunto secuestro de seis agentes de la extinta AFI, en el municipio de Amealco, Querétaro. Esta mujer ñhañhú había sido condenada, sin tener acceso a la justicia, a 21 años. Afortunadamente, alcanzó su libertad el 16 de septiembre de 2009.

La publicación habla también de los campesinos ecologistas Rodolfo Cabrera y Teodoro Montiel y de los defensores comunitarios del agua José Ramón Aniceto y Pascual Agustín, recientemente liberados por la SCJN. Estas y otras historias, como la del indígena mazahua Hugo Sánchez Ramírez, son presentadas en Transición traicionada: los derechos humanos en México durante el sexenio 2006-2012. El informe, presentado por una organización que en 2013 cumplirá 25 años de tenaz labor, es muestra del vigor de una sociedad civil cansada de esperar al Estado, una sociedad que busca impulsar una agenda amplia en esta materia. En 302 páginas, el libro devela relaciones sustantivas entre temas presuntamente divorciados entre sí: los abusos del Ejército, en relación con la contaminación atroz, producto de la industria minera; la interrelación de políticas antimigratorias y su vinculación con algunas alianzas con el gobierno de Estados Unidos; las violaciones al debido proceso, vinculadas también con dinámicas de discriminación y criminalización; la actual protesta social, y la resistencia contra el olvido de las desapariciones forzadas en los años 70 y 80. Todo, en el contexto de un Estado neoliberal y militarizado.

A partir de datos concretos ubica algunos patrones en las violaciones de derechos humanos a lo largo del sexenio de Felipe Calderón, para tratar de comprender su gravísimo incremento. El saldo de esta transición traicionada, parece concluir, fue el desgaste abusivo del bono democrático del año 2000. Doce años después no encontramos un abatimiento del carácter sistemático de las violaciones a los derechos humanos, por el contrario, en el contexto de la guerra contra el crimen organizado destacan las cifras de la emergencia humanitaria. Éstas van de 60 mil a los más de 100 mil asesinatos, sin contar a las y los desaparecidos, desplazados e injustamente encarcelados, ni a los periodistas y personas defensoras asesinadas o desaparecidas. Esta pincelada no incluye también cuántos huérfanos, viudas, deudos y víctimas invisibles sufren por esas muertes violentas. Además, apenas alcanza a dar una idea de la indigna pesadilla de los crímenes contra migrantes en tránsito por territorio mexicano. Mención aparte merece el capítulo que aborda la pobreza y exclusión en el sexenio del presidente del empleo. En él se describe cómo los trabajos de al menos la tercera parte de la población son precarios y violatorios de sus derechos laborales.

También se descubre cómo la pobreza volvió más vulnerable a la mayor parte de la sociedad mexicana. El libro del Centro Prodh, en fin, describe las circunstancias que han ocasionado que el país esté sufriendo una catástrofe económica, política, social y ambiental. Dividido en siete capítulos, se inicia con un panorama general; continúa con una pormenorizada descripción de las graves afectaciones de los derechos económicos, sociales y culturales, y dimensiona la violencia de Estado, al tiempo que denuncia la ausencia de la justicia transicional que estaba por venir. No olvida la lucha cotidiana de los indígenas ante la exclusión de que son sujetos, desde la negación de su autonomía hasta su criminalización. Destaca que en diversas regiones de la República los gobiernos, empresas y poderes fácticos han arrinconado a diversos colectivos con violencia y diezmado sus tierras, montes, aguas, bosques y comunidades. Documenta igualmente la sobrexplotación, contaminación y destrucción del medio ambiente y afirma que las minas en exploración o explotación abarcan casi la tercera parte del territorio nacional. Los datos duros de este informe dejan clara la creciente importancia de la labor de las personas y organizaciones defensoras de derechos humanos, así como la de las y los comunicadores. Pero también constatan la gravedad del acoso que sufren, de la violencia con la que se les pretende cercar para restringir los derechos de todos y todas, al grado de convertir a México en uno de los lugares más peligrosos para vivir. En respuesta al clamor de una sociedad que se organiza para defender los derechos de las personas y sus reclamos legítimos, casi siempre reprimidos, el libro lleva un cintillo que expresa: Del surgimiento de las resistencias a la consolidación del espacio civil. Esta frase ilustra lo que el Centro Prodh quiere comunicar: no podemos esperar más al Estado; con esto procura la memoria, lucha contra la amnesia y se hace parte de una sociedad que reivindica sus derechos como una identidad irrenunciable. La estructura del informe propone igualmente una lectura de la agenda pendiente para el movimiento nacional de derechos humanos. Delinea también algunos retos para quien detenta el poder del Estado, y remarca la exigencia civil para el establecimiento de políticas públicas enmarcadas en la progresividad de los derechos humanos.

El informe puede ser consultado en www.centroprodh.org.mx.

Informe completo aquí.

UNA HISTORIA DE DESPOJO EN OAXACA

Una imagen de la resistencia en Oaxaca

Una imagen de la resistencia en Oaxaca

http://kantolibre.wordpress.com/2013/02/06/analisis-semanal-de-noticias-28-01-al-02-02-13/

Kantolibre N° 15

UNA HISTORIA DE DESPOJO EN OAXACA

LA VÍA ZAPATISTA

UNA HISTORIA DE DESPOJO EN OAXACA

Como empiezan todas las historias, había una vez en cualquier pueblo de Oaxaca una familia que vivía de su campo sembrando maíz, frijol, calabaza, hortalizas, alfalfa, sorgo, etc., con lo que se alimentaban ellos y los animales de su granja –pollos, gallinas, chivos, cabras, borregos, vacas, toros- (a esta familia la puede cambiar de ubicación y pueden vivir en una laguna, rivera de un rio o en una playa de la pesca).

Sus tierras, sus tradiciones, en fin su cultura son herencia de sus padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y otro etc. mas, han sobrevivido por siglos a crisis, desastres naturales y sobre todo invasiones que con toda la ambición han tratado de despojarlos de sus tierras y forma de vida.

Pero un día llega a su casa un güero (gringo, canadiense, español, etc. la nacionalidad es lo de menos) acompañado por un representante agrario y su presidente municipal para avisarle que sus tierras han sido concesionadas por el gobierno federal para construir un, una… -puede ser un molino para generar energía, una presa, una mina, una autopista, un “súper” del Wal-Mart, o cualquier otro de los llamados megaproyectos.-

Por supuesto que esto significa que tendrá que abandonar sus tierras, dejar su forma de vida y buscar otra para vivir, pero claro que sus autoridades le dicen que también ha llegado un paquete de “apoyos” del gobierno como piso firme, oportunidades, despensas mensuales, la promesa de echar andar proyectos productivos y claro empleo por supuesto eventual y mal pagado pero empleo al fin.

La familia dice que no, que no están de acuerdo, que son sus tierras y no están en venta y que ell@s son sus legítim@s dueñ@s así que busquen a otros y otras que si quieran vender o prestar sus tierras pero al salir a la calle se dan cuentan que a todos les han dicho lo mismo y que en la casa del presidente municipal amaneció una camionetota de esas que solo ven en la tele.

Así que se ponen de acuerdo, se organizan para rechazar este proyecto pero los güeros dicen que ellos ya pagaron al gobierno por sus tierras y que si no se las entregan de inmediato tendrán que pedirle al gobierno que les aplique la “ley”.

Esto sale en los periódicos, se escucha en la radio y en la TV y empiezan a llegar policías al pueblo, la gente preocupada van a buscar a su autoridad pero el presidente dice que son ordenes de arriba y que mejor hagan lo que dicen los güeros, que no sean necios que además será para su beneficio.

Esto no es una historia ficticia es lo que está sucediendo o lo que se sucederá en Oaxaca en muchos pueblos.

Pero la historia tiene un giro diferente ya que el pueblo harto de su gobierno desconoce a sus autoridades, se organizan y nombran a sus propias autoridades, corren a los extranjeros, a los policías y además llaman a todos los pueblos de la región a organizarse y luchar por la defensa de su tierra y su territorio.

Entonces los gobiernos y los medios de comunicación dirán que son unos indios tontos y necios enemigos del progreso y el desarrollo a la par la empresa contratará a matones que armará para que asolen la región y no los dejen vivir tranquilos hasta que acepten entregar sus tierras a los güeros.

Los gobiernos a través de los partidos políticos intentaran convencer al pueblo de que entreguen sus tierras y prometerán todo tipo de programas para que acepten.

Como ya dije esto está sucediendo en todo el estado con diferentes finales es una disyuntiva que están enfrentando los pueblos y que además los están confrontando será su capacidad de organización, su nivel de conciencia, su unidad y porque no el apoyo de los solidarios y organizaciones sociales para acompañarlos en este proceso a tomar las mejores decisiones y lograr sobrevivir a esta nueva invasión.

Si hoy esta historia se parece a lo que está pasando en el pueblo de San Dionisio del Mar tal vez mañana esto se parecerá a lo que pase en el suyo.

LA VÍA ZAPATISTA.

Desde el 21 de diciembre del año pasado los zapatista han estado dando a conocer varios comunicados la mayoría no muy claros, ni para quienes son adherentes militantes o simpatizantes y/o solidarios.

He escuchado como los antizapatistas desde la izquierda han descalificado, menospreciado y hasta atacado la postura del zapatismo ante este “nuevo gobierno”.

Para algunos solo es una jalada más del Sub o un intento de protagonismo ya que se cree que la vía zapatista no existe o es una utopía de indios que no quieren entrarle al progreso y que incluso quieren regresar a vivir en las cavernas.

Yo he sido un simpatizante zapatista desde aquel 94 cuando despertaron a muchos mexicanos y mexicanas que estaban convencidos que ya estábamos alcanzando el primer mundo.

Después de los diálogos de San Andrés y hasta la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, incluyendo obviamente la Otra Campaña, creo que no solo yo estuve muy confundido y esperando algo más de los zapatistas.

Vimos montarse sobre el zapatismo a muchos oportunistas que aprovechando el supuesto silencio o su poca participación en la escena nacional del EZLN utilizaron la bandera zapatista para navegar en este turbio mar que se convirtió la política y así lograr beneficios políticos pero sobre todo económicos o peor aún asesinando a sus propios paisanos como lo han hecho los del MULT con los triquis disidentes enturbiando y ensuciando el zapatismo.

Pero lo que vimos en este regreso a la vida pública en especial con el número 5 de los comunicados Ellos y Nosotros, la sexta, han dado claridad y sobre todo un deslinde de los oportunistas.

Sin salirme del tema, en Oaxaca el 2006 vivimos un revuelta masiva donde un enorme cantidad de la población salió a las calles a enfrentar a un gobierno autoritario que estuvo a punto de caer y que si se logró mantener en el poder fue gracias a un acuerdo en ese momento con el entrante FECAL y por la actitud que tomaron dentro de ese movimiento los grupos oportunistas que negociaron su futuro político que hoy los llevaron a compartir el poder con Gabino Cué.

Desde entonces he participado en varios intentos de organización y coordinación donde he tratado de hacer ver la necesidad de señalar a quienes quieren mantenerse abajo pero que son parte ya de los de arriba.

Yo mismo a veces me preguntaba si tenían razón los que en pos de la unidad decían que tenemos que organizarnos con esos oportunistas porque no había de otra y que incluso no metiéramos a la discusión esto ya que podríamos pasar como sectarios o peor aún como policías.

Hoy que los zapatista han sido claro con quienes quieren trabajar y han dado por terminada la Otra Campaña siento que no estaba del todo mal con mí pensar.

Y es que la vía zapatista que ha optado por la autonomía se ha deslindando de los gobiernos de arriba así sea de derecha, centro o izquierda porque son ellos los que han entregado nuestro país a los grandes ricos del mundo traicionando una y otra vez al pueblo pobre.

Imagínese usted que está luchando contra un proyecto extranjero y una organización, ONG o partido de “izquierda” que dice apoyarlo en su lucha que se sienta con usted en una movilización y que incluso llegan a tomar su lucha en la vía jurídica y entran con usted a las mesas de negociación con el gobierno y los empresarios, en ese momento se sienta con usted a su lado, pero también son parte del gobierno, tiene diputados, secretarios, subsecretarios y recibe recursos del gobierno, pregúntese realmente con quien está.

¿Se puede estar con los de abajo y con los de arriba al mismo tiempo? ¿Se puede servir a 2 amos a la vez?

Creo que sin duda alguna los últimos comunicados de los zapatista no serán bien vistos por aquellos que han hecho negocio con la bandera zapatista, que traerán inconformidad para los de la izquierda de arriba para los que buscan los templetes (que es una forma de estar arriba) para salir en la foto y en los medios.

Pero para los que sí creemos que abajo y desde la autonomía sí se puede iniciar a cambiar esta realidad y construir otro mundo posible estamos de acuerdo con los zapatista y como dicen que ser de la SEXTA no se necesita membrete ni filiación oficial, estamos de acuerdo y decididos a trabajar con ell@s.

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Los acuerdos de San Andrés, 17 años después

http://www.jornada.unam.mx/2013/02/12/opinion/023a1pol
Luis Hernández Navarro
Este 16 de febrero se cumplen 17 años de la firma de los acuerdos de San Andrés entre el gobierno federal y el EZLN. En ellos el gobierno federal dio respuesta a una parte de las demandas enarboladas por los zapatistas, las relacionadas con los derechos y la cultura indígenas. Allí se plasmaron los resultados de la primera mesa de trabajo de cinco programadas entre las dos partes para resolver las causas que propiciaron la insurrección de enero de 1994. A pesar del tiempo transcurrido, el gobierno federal sigue sin cumplir los acuerdos.

El proceso de negociacion de la Mesa I duró poco más de cuatro meses. Siguió a cinco meses de pláticas entre el EZLN y el gobierno federal para definir los procedimientos y los contenidos del diálogo. San Andrés fue importante no sólo por sus resultados, sino también por la manera sin precedente en que participó la sociedad civil en el proceso de paz. Las negociaciones lograron involucrar amplias franjas de la sociedad y poner la cuestión indígena en el centro de la agenda nacional.

En lugar de negociar su proyecto particular, los zapatistas convocaron a participar en la negociación como asesores e invitados a una amplia gama de dirigentes indígenas, académicos e intelectuales, con arraigo y conocimiento en el tema. Sus puntos de vista distaban mucho de ser homogéneos. La diversidad de sus planteamientos fue la tónica de los debates. Pese a ello, fue posible llegar a consensos.

Los acuerdos de San Andrés se firmaron en un momento de enorme agitación política en el país. Catalizado por el levantamiento del EZLN, emergió un beligerante movimiento indígena nacional. La devaluación del peso en diciembre de 1994 precipitó una enorme ola de inconformidad y el surgimiento de vigorosos movimientos de deudores con la banca. Los conflictos poselectorales en Tabasco y Chiapas se convirtieron en un reclamo na­cional en favor de la democracia. El conflicto entre Carlos Salinas, el presidente saliente, y Ernesto Zedillo, el entrante, adquirió proporciones mayúsculas.

Como hizo ahora Enrique Peña Nieto con la firma del Pacto por México, Ernesto Zedillo trató de paliar la crisis promoviendo la firma de un acuerdo político nacional con los cuatro partidos políticos con registro: PRI, PAN, PRD y PT. Sin embargo, el proyecto abortó ante el incumplimiento gubernamental de limpiar los comicios de Tabasco, y como resultado del fracaso de la ofensiva militar ordenada contra el zapatismo el 9 de febrero de 1995.

La firma de los acuerdos de San Andrés por el gobierno federal no fue un hecho ajeno a esta situación de malestar social generalizado en el país. Con ellos, el gobierno buscó desactivar el descontento y ganar tiempo para realizar una maniobra política de mayor aliento: la negociación de una reforma electoral.

Efectivamente, de manera paralela al diálogo con el EZLN y sus aliados, la administración de Zedillo impulsó con los partidos un pacto que dio a luz una nueva reforma política definitiva. Esa negociación fue bautizada en su momento como los acuerdos de Barcelona, porque las pláticas para fraguarla se efectuaron en las oficinas del subsecretario de Gobernación, Arturo Núñez, ubicadas en la calle de Barcelona en la ciudad de México.

La nueva reforma política consistió –básicamente– en la ciudadanización del Instituto Federal Electoral (IFE), la creación del Tribunal Federal Electoral, poner límite a la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados, ampliar la pluralidad en la composición del Senado, establecer la afiliación individual a los partidos, crear un nuevo sistema de financiamiento de los partidos, y dar el carácter de diputados a los integrantes de la Asamblea Legislativa del DF.

La nueva reforma política propició un reparto real del poder entre los tres principales partidos. Ellos participaron en la integración del IFE y del Tribunal Federal Electoral.

El nombramiento de los consejeros ciudadanos se efectuó fuera del Legislativo y con la condición de que las pláticas fueran secretas. El PRI propuso a José Woldenberg, Mauricio Merino y Jacqueline Peschard. Por el PAN fueron promovidos Alonso Lujambio, Juan Molinar y José Barragán. Y por el PRD fueron seleccionados Jaime Cárdenas, Emilio Zebadúa y Jesús Cantú.

Como ha señalado Miguel Ángel Romero, gracias a esa reforma política Zedillo construyó una parte de sus mecanismos de poder transexenal. Y, como ha dicho Rosalbina Garavito, se adoptó un rasgo de modernidad política sin cambiar la esencia del régimen autoritario.

En las elecciones federales esa redistribución del poder dio frutos para los partidos de oposición. En 1997 ningún partido tuvo mayoría absoluta en el Congreso de la Unión, y el PRD ganó el gobierno de las ciudad de México, electo por primera ocasión en décadas. Y en 2000, en las elecciones presidenciales triunfó Vicente Fox.

Sin embargo, esta negociación reforzó el monopolio partidario de la representación política, dejó fuera de la representación institucional a muchas fuerzas políticas y sociales no identificadas con estos partidos, y conservó, prácticamente intacto, el poder de los líderes de las organizaciones corporativas de masas.

En esas circunstancias, el gobierno federal hizo abortar los acuerdos de San Andrés. Incumplió su compromiso de promover una reforma constitucional sobre derechos y cultura indígenas, y no hizo una sola oferta sustantiva en la Mesa de Democracia y Justicia. Al tiempo, siguió con su política de paramilitarizar el conflicto, provocando la masacre de Acteal, y atacó violentamente varios municipios autónomos.

Desde entonces han proliferado los conflictos políticos y sociales al margen de la esfera de la representación institucional en todo el país. Sus protagonistas están fuera o en los bordes de la política institucional. Los acuerdos de Barcelona los echaron de la mesa de negociación.

A 17 años de la firma de los acuerdos de San Andrés, mediante el Pacto por México, el gobierno federal y la clase política buscan recetar la misma medicina que en 1996. Falta ver si el México de abajo aguanta.

La transición política en México, a costa de los acuerdos de San Andrés

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Luis Hernández Navarro, la transición política mexicana fue el resultado de una alianza entre Zedillo y los partidos políticos, que marginó del proceso al  EZLN y a todas las fuerzas políticas que los apoyaban. Dio así inicio la etapa (terminal) del sistema político posrevoucionario -tambien llamada por muchos ‘transición política’ y que hoy pretende reeditarse, cerrando aun mas el sistema (reelección, bipartidismo regional, partidos verticales, burocracias eternas). Por eso la llamo terminal: en lugar de abrirse a la sociedad se cierra cada vez mas sobre si misma, síntoma evidente de su decrepitud, su disfuncionalidad. La ciudadanización del subsistema electoral fue en realidad su partidización, lo que hoy nadie pondría en tela de juicio, ni los propios transitólogos.
Escribe Hernández Navaro al respecto:
“… esta negociación reforzó el monopolio partidario de la representación política, dejó fuera de la representación institucional a muchas fuerzas políticas y sociales no identificadas con estos partidos, y conservó, prácticamente intacto, el poder de los líderes de las organizaciones corporativas de masas... 
En esas circunstancias, el gobierno federal hizo abortar los acuerdos de San Andrés. Incumplió su compromiso de promover una reforma constitucional sobre derechos y cultura indígenas, y no hizo una sola oferta sustantiva en la Mesa de Democracia y Justicia..
… de manera paralela al diálogo con el EZLN y sus aliados, la administración de Zedillo impulsó con los partidos un pacto que dio a luz una nueva reforma política definitiva. Esa negociación fue bautizada en su momento como los acuerdos de Barcelona, porque las pláticas para fraguarla se efectuaron en las oficinas del subsecretario de Gobernación, Arturo Núñez, ubicadas en la calle de Barcelona en la ciudad de México.”
 La piedra en el zapato del sistema -hoy mas que nunca con el PRI en la presidencia- fue y es el EZLN, que forma parte destacadísima de las acciones que han tomado pueblos y comunidades para enfrentar el franco deterioro de sus condiciones de vida como consecuencia del nuevo ‘modelo de desarrollo’ . Lo que se pretendió resolver con una traición, beneficiando a los dirigentes partidistas y sus anhelos ‘democraticos’, acabó simplemente dejando el conflicto ‘latente’, alientando la ilusión de que los zapatistas desistirían o simplemente, y para confirmar su racismo, no estarían a la altura de las circunstancias. Hoy, frente a las fuerza de sus acciones y el fortalecimiento de sus sistemas normativos, Peña pretende reeditar la política de ‘ni te veo ni te oigo’ cerrando más el sistema para mantener un remedo de ‘control político’… hasta donde el cuerpo aguante.
No sería demasiada arriesgado suponer que, al igual que en 1996 la sociedad se mantenga al margen pero un sector significativo de ella puede hacer la diferencia y poner en el mapa la reedición de los acuerdos de San Andrés, agotando todos los espacios que se habían abierto 17 años atrás para reconfigurar el sistema político. El acierto del texto de Hernández Navarro radica en colocar al movimiento zapatista en el centro de la tan traída y llevada ‘transición democrática’ que hoy, de cara a su fracaso, parece querer ser manipulada para que todo siga igual. La opción autoritaria parece ser la mas fuerte. Hoy estamos viviendo en un país que poco imaginaron en aquellos años en que México arribó a la ‘democracia’. La pobreza y la militarización parecen las dos caras de una misma moneda; el desprestigio de todo el estado de derecho y sus instituciones se mantiene y crece, particularmente los partidos políticos y todo el sistema de representación política.
La otra opción no puede ser otra que impulsar la lucha zapatista para crear un mundo donde quepan muchos mundos. Un mundo ajeno al control de los pocos sobre los muchos con enormes desigualdades. El único polo político que tiene una propuesta con un alto sentido ético y convencido del agotamiento del régimen es la del EZLN. Los partidos políticas y el estado de derecho se encuentran muy debilitados pero mantienen los hilos del poder institucional y la capacidad para reprimir. Los hechos no están consumados y las opciones están claras. Habrá que elegir sobre la marcha, caminando con otros para definir el destino caminando.

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Muchas voces contra las agresiones medioambientales

http://revistasoberaniaalimentaria.wordpress.com/2011/04/10/muchas-voces-contra-las-agresiones-medioambientales/

(*)Octavio Rosas Landa

México es hoy un nudo de contradicciones económicas, políticas, sociales y ambientales. Todas ellas dan cuenta de un mismo patrón de guerra contra las comunidades locales, sus modos tradicionales de vida, sus saberes, sus tierras, sus semillas, sus aguas, sus bosques, su cultura, su historia, su salud. En este artículo nos centraremos en resaltar las alianzas que surgen para contrarrestar las agresiones medioambientales.

Desde 1994, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), cada uno de los gobiernos en turno ha actuadopara imposibilitar la vida comunitaria en el campo y en los barrios populares de las ciudades mexicanas.

A la población campesina e indígena, el TLCAN les obligó a competir en absoluta desventaja con la agroindustria subsidiada de Estados Unidos, centrada en los transgénicos, la ganadería industrial y las plantaciones de monocultivos (de árboles, cereales y frutos comerciales, de agrocombustibles). A millones de trabajadores y trabajadoras urbanos se les impuso una reducción criminal del salario y, poco a poco, se les fue restringiendo el acceso al espacio urbano por medio de la expansión salvaje de centros comerciales, vías de circunvalación, gasolineras, ciudades dormitorios, hasta clubes de golf o enormes zonas de urbanización periférica (villas miseria) conectadas directamente al mercado global, pero carentes de lazos con los barrios vecinos, convertidos en verdaderas barriadas, favelas o slums, como dice Mike Davis, en su Planeta de ciudades miseria.

A 17 años del inicio del TLCAN, lo que quedó claro fue que cada uno de los gobiernos de México dio pasos medidos para generar ‘ventajas competitivas’ a las empresas estadounidenses. Uno, la abolición de facto de cada una de las garantías laborales  y salariales a la clase trabajadora mexicana para abaratar su fuerza de trabajo y atraer inversiones extranjeras de alto y rápido rendimiento. Y dos, la desregulación ambiental, orientada a garantizar la impunidad de las empresas que generasen cualquier tipo de saqueo de recursos naturales o su destrucción mediante el vertido de residuos o emisiones tóxicas en los suelos, aguas y aire de las comunidades mexicanas.

Como resultado de este penoso proceso, el campo mexicano es hoy una zona de desastre: México importa 40% de los alimentos que consume, cada minuto emigra una persona mexicana a Estados Unidos, el espacio rural es codiciado no por su agricultura campesina y duradera sino por sus minerales, para la instalación de grandes presas, para saquear el agua de los ríos y los acuíferos o como recipiente de las basuras urbanas, las aguas negras o la agroindustria del narco.

Y las ciudades, intransitables ya por el exceso de automóviles privados, se están volviendo inhabitables por la violencia (destacar el feminicidio instalado en Ciudad Juárez), por la degradación de la convivencia —engendrada por el empleo de miles de niños, niñas y jóvenes en la economía criminal— y por el deterioro de la salud de sus habitantes (México ya es el primer país en el mundo en obesidad infantil y el segundo en diabetes y obesidad adulta).

El saldo general del colapso ambiental de México es entonces mayor que la suma de los agravios locales y regionales vividos por las comunidades de todo el país en estas tres décadas: el 70% de los ríos del país están tan contaminados que sus aguas son veneno puro para quienes viven en sus orillas; en 30 años se ha triplicado el número de acuíferos sobreexplotados, por el dispendio agroindustrial y el saqueo urbano de las aguas rurales; México pierde diversidad biológica y bosques a un ritmo vertiginoso; las tierras de cultivo de alimentos están amenazadas tanto por la expansión invasora de las ciudades miseria como por la siembra “experimental” de maíces, soya  y otras especies de transgénicos (por no mencionar opiáceos y marihuana en las sierras) y el territorio nacional se balcaniza en una guerra sin fin entre las facciones de los narcoempresarios que participan ya en 22 de los 23 ramos reconocidos de la economía criminal global.

En medio de estas y otras agresiones privatizadoras y destructoras del tejido social mexicano, muchas comunidades campesinas, indígenas y urbano populares han opuesto resistencia. Pero la mayoría de las luchas socio-ambientales de las comunidades locales mexicanas se desarrolló de manera invisible, dispersa, inconexa, aislada y en completa desventaja jurídica y política frente a gobiernos locales, estatales y el federal, que nunca han dejado de actuar como defensores de oficio de las empresas privadas mexicanas y extranjeras. Así hoy, aunque el gobierno federal mexicano por un lado simula ante el mundo su “compromiso” con la preservación ambiental, por el otro difama, desconoce, golpea y criminaliza todo intento de crítica y defensa colectiva de la autonomía de los pueblos e impide que éstos decidan informada y democráticamente sobre el uso de sus territorios y recursos comunitarios.

Por ello, en agosto de 2008 nació la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales (ANAA), cuyas principales reivindicaciones son:

  • Que se realice un diagnóstico real de las afectaciones ambientales y a la salud humana derivadas de 17 años de libre comercio y se reconozca que México vive un colapso social y ambiental sin precedentes.
  • Que se detenga la criminalización y la persecución política que sufren los y las activistas ambientales del país.
  • Que se cancelen todas las concesiones de tierras, bosques y aguas a proyectos mineros, carreteros, agroindustriales, de presas o basureros.
  • Que se reinstale la moratoria definitiva a la siembra “experimental” (y de cualquier otro tipo), de cultivos transgénicos, especialmente en el caso del maíz.

Después de seis asambleas nacionales en apenas dos años y medio, la ANAA sigue sumando voces y aliados en México y en otras partes del mundo (como La Vía Campesina, la RIGAS en Italia, las redes de solidaridad en Europa y América Latina, Estados Unidos y Canadá). Las muchas voces que resuenan en los espacios comunitarios de diálogo e intercambio de ideas y estrategias expresan el diverso campo de posibilidades que todavía custodian los pueblos de México para detener la barbarie que nos acecha a todas las personas en estos tiempos difíciles.

Octavio Rosas Landa es miembro del Consejo de Representantes de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, en México.

Smithfield en México: destrucción ambiental y de la salud
Octavio Rosas Landa, Asamblea Nacional de Afectados Ambientales
El valle de Perote, ubicado en el oriente de México, en la frontera que divide a los estados de Puebla y Veracruz es, desde 1994 (año de entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte) la sede de uno de los más dañinos proyectos de producción agroindustrial que existen en todo el país. En ese valle, donde habitan aproximadamente 30 mil personas, la empresa trasnacional estadounidense Smithfield Foods (principal productora de carne de cerdo del mundo y llamada Granjas Carroll de México en nuestro país) comenzó, primero, adquiriendo tierras (aprovechando la contrarreforma constitucional que eliminó la protección a la propiedad de las tierras campesinas en 1992) y, después, instalando módulos de cría y engorda de cerdos en gran escala (aproximadamente un millón por año) que desde hace 15 años son responsables de la depredación de los acuíferos del valle, de la contaminación del suelo, el aire y el agua y de la destrucción de la salud de la población, hasta el punto de convertirse en un factor de riesgo que pudo haber originado el estallido de la pandemia de influenza porcina (luego llamada Influenza A1H1) en abril de 2009. Sin embargo, la población reaccionó. Desde 2006, los y las pobladores de diversas comunidades (Chichicuautla, La Gloria, Alchichica, entre otras) iniciaron una lucha, primero, para impedir la expansión de las granjas, y después, para detener la represión jurídica y política iniciada por la empresa y los gobiernos de Puebla y Veracruz contra sus habitantes. Hasta ahora, la lucha de las comunidades ha logrado detener la construcción de más módulos de cría industrial de cerdos en la región, pero el daño ocasionado por la empresa sigue impune, mientras los y las pobladores buscan la solidaridad de otras luchas en México y otras partes del mundo para detener a esta criminal empresa.

No las uses: Frases cliché de periodistas

portadacliches

http://www.clasesdeperiodismo.com/2012/12/10/no-las-uses-frases-cliche-de-periodistas/

A fines de 2010 publicamos un artículo sobre frases cliché de periodistas, una evidencia de lo poco que leemos, tal como lo dijimos en ese momento. Varios de nuestros lectores nos pidieron republicar el post y aumentar algunas frases más.

  1. Fuentes fidedignas indicaron que un funcionario cercano al poder dijo…
  2. Confuso incidente.
  3. El sol calaba hasta los huesos.
  4. En ese justo momento.
  5. El día de mañana.
  6. En un día como hoy.
  7. Más sin embargo
  8. En el marco de.
  9. Lo que viene siendo.
  10. Dos cadáveres se encontraron.
  11. No descartó.
  12. El líquido elemento.
  13. Nunca imaginó lo que iba a ocurrirle.
  14. Temió lo peor.
  15. Le escurrió una lágrima por la mejilla.
  16. El cantante X  hizo vibrar a X fanáticos.
  17. “La familia de la víctima exigió justicia”.
  18. Las autoridades adelantan operativos para dar con los responsables del crimen.
  19. Luz verde para…
  20. Momentos de angustia y desesperación vivieron….
  21. Que las autoridades tomen cartas en el asunto…
  22. X dio rienda suelta a sus bajos instintos….
  23. Caluroso recibimiento
  24. La nave siniestrada
  25. Desde el lugar de los hechos.
  26. El muerto respondía al nombre de…
  27. Cabe mencionar/resaltar que
  28. Los delincuentes se fueron con rumbo desconocido…
  29. Al interior de…
  30. … “nunca se imaginó”. Por ejemplo: al salir de su casa lo asaltarían
  31. El vital líquido (agua)
  32.  Voraz  / dantesco incendio.
  33. Un típico caso de violencia escolar…
  34. Un crimen pasional…
  35.  Nos metemos de lleno a… (para desarrollar un tema)
  36. Si la cámara me acompaña.
  37. Tenemos un programón (autohalago).
  38. Hacemos un cortecito …
  39. Tenemos que decirlo…
  40. Efectivamente, como se comenta…
  41. Se trata de algo que nadie sospechaba…
  42. Sí, así es, alrededor de la madrugada sucedió…
  43. Sin duda será algo que no, no se olvidará…
  44. Y resulta que esto volvió a suceder, si lo oye bien…
  45. Es así como sucedió…
  46. Nadie se explica lo que pasó…
  47. Y entonces se volvió a repetir…
  48. Y aún faltan mucho más.
  49. En el punto más álgido de la conversación…
  50. Delicia de grandes y chicos.
  51. Justamente…
  52. Las acciones coadyuvaron a las acciones de apoyo.
  53. En estos momentos nos encontramos en las afueras del … donde el proceso se desarrolla con total normalidad.
  54. En breve.
  55. A la fecha.
  56. Voceros afirmaron.
  57. Nuestras fuentes.
  58. Giro de 360 grados.
  59. Habló fuerte.
  60. Se hizo escuchar.
  61. Las reacciones no se hicieron esperar.
  62. Un abanico de propuestas.
  63. Macabro crimen.
  64. Escena de sangre.
  65. Un dolor indescriptible.
  66. Una pequeña inocente víctima.
  67. Desnaturalizado padre / madre.
  68. Reducido a cenizas / Solo quedaron cenizas.
  69. Una lágrima cayó sobre sus mejillas.
  70. Una profunda pena.
  71. La prensa está a la expectativa.
  72. En las redes sociales se comenta…  (de estos tiempos).
  73. En Twitter se dice (de estos tiempos).
  74. Es 2.0 (de estos tiempos).
  75. Un número indeterminado.
  76. Miles de miles de personas.
  77. Lo pasó por agua tibia.
  78. Horripilante hecho.
  79. Motivos personales.
  80. Razones desconocidas.
  81. La prensa aguarda.
  82. Asesino a sueldo.
  83. Todo por dinero.
  84. En la zona de desastre.
  85. Pisando fuerte.
  86. Una densa humareda.
  87. Un inesperado arcoiris.
  88. Radiante sol.
  89. La impresionante luna.
  90. Inesperado giro.
  91. Duerme el sueño de los justos.
  92. La penosa enfermedad.
  93. Transmisión ininterrumpida.
  94. En vivo y en directo..
  95. El caso policial.
  96. El temblor sorprendió…
  97. Bala perdida.
  98. Tecnología de punta / Tecnología de última generación.
  99. La inocencia perdida.
  100. Secreto a voces.
  101. El nosocomio más cercano.
  102. Cristiana sepultura.
  103. Sería un ajuste de cuentas.
  104. Riguroso luto.
  105. El hoy occiso.
  106. Tensa calma.
  107. La sagrada imagen.
  108. Un total de…
  109. Con un nudo en la garganta…
  110.  De acuerdo a…
  111.  Enardecidos pobladores.
  112.  Inescrupulosos sujetos.
  113. Toda vez que…
  114. Lo sacaron de los fierros retorcidos.
  115. Visiblemente lastimado.
  116. Con lágrimas en los ojos.
  117. Tomar cartas en el asunto.
  118. Tensa calma .
  119. Según reportes preliminares.
  120. Ola de homicidios, ola de sicarios, ola de taxistas violadores.
  121. Marco incomparable.
  122. Fueron pasto de las llamas.
  123. Macabro hallazgo.
  124. Proyectil de arma de fuego.
  125. Brilló por su ausencia.
  126. Hasta las últimas consecuencias.
  127. Férreo hermetismo.
  128. El flagelo de la droga.
  129. El accidente dejó un saldo de… (muertos o heridos).
  130. No hubo víctimas que lamentar.
  131. A lo largo de todo el país.
  132. Accidente de grandes proporciones.
  133. Altas horas de la madrugada.
  134. Amigos de lo ajeno.
  135. Batalla campal.
  136. Dramáticos momentos.
  137. Efectuar disparos.
  138. En plena vía pública.
  139. Fue enfático al señalar.
  140. Heridas de consideración.
  141. Los antisociales.
  142. El prontuariado delincuente.
  143. Recurso hídrico.
  144. Se debate entre la vida y la muerte.
  145. Trágico accidente.
  146. Total hermetismo.
  147. Sin lugar a dudas.
  148. Interpuso sus buenos oficios
  149. Con voz entrecortada
  150. En pleno centro de la ciudad.
  151. El billete verde
  152. Puso el dedo en la llaga.
  153. En el tapete

En España:

  1. Se explica algo y, a continuación, tras un punto y seguido se cuenta el porqué con un “y es que…” Por ejemplo, “El alcalde destituyó a su concejal de Hacienda. Y es que las pruebas que mostró en rueda de prensa eran contundentes…”
  2. Otro ejemplo: La autovía del Cantábrico “acumula” 7 años de retraso.

Nota: Muchas de las expresiones fueron remitidas desde México, Colombia, Venezuela, Chile y España

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*Nota:  acentuamos crimen con la intención de dar cuenta que es tildado en muchos diarios, lo cual es lamentable. Muy pocos lectores se han dado cuenta.

En marcha, nueva estrategia contra pobladores de Atenco

Punks en marcha de apoyo a Atenco

Punks en marcha de apoyo a Atenco

La Jornada
11 de febrero de 2013
Megaproyectos chocan con la persistencia de los ejidatarios
En marcha, nueva estrategia contra pobladores de Atenco
Blanche Petrich/I
Enviada

San Salvador Atenco, Méx. Al ingeniero Roberto Muñoz Espinoza se le ve frecuentemente visitando a los ejidatarios de los pueblos de la cuenca texcocana: Atenco, Nexquipayac, Acuexcomac. Es representante de la empresa Alter Consultores, que se dedica a hacer diagnósticos de riesgo ejidal, comunal y de la pequeña propiedad. Su compañía ha sido contratada por el consorcio español OHL precisamente para gestionar la compra de terrenos en Atenco. En sus visitas de casa en casa suele decir a los ejidatarios de Acuexcomac que los de San Salvador y la colonia Francisco I. Madero ya decidieron aceptar su oferta para adquirir sus tierras; a los de Atenco y Madero repite el mismo cuento, pero a la inversa. Con engaños, a veces sí logra convencer a algunos.

Años atrás Muñoz trabajó de visitador de la Procuraduría Agraria. Por tanto, tiene todos los datos de las tierras, los límites, las extensiones, los planos. Y conoce a los ejidatarios del municipio. Sólo que ahora utiliza la información que obtuvo como servidor público para ponerla al servicio de OHL y usarla contra el interés de los campesinos.

Sabemos que Santa Isabel Ixtapa, cuenca lechera de la región, vendió todo su agostadero, 500 hectáreas. Y en Nexquipayac, otras 360. La colonia Francisco Madero, que también forma parte del municipio, cedió 40. Son apenas pequeñas porciones, pero esos sitios ya vendidos están situados estratégicamente alrededor de San Salvador. Aquí es donde está la mayor presión, porque no queremos vender nada. Somos su piedra en el zapato, indica Jorge Flores, integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT).

Este es el núcleo ejidal más grande de los cinco pueblos que conforman el municipio, con 958 ejidatarios registrados.

Según el FPDT, las compras que ha hecho hasta ahora la Comisión Nacional del Agua no son del todo legales, porque por ley las asambleas ejidales tenían que ser consultadas. Pero a los que vendieron les aconsejaron no llevar su decisión a las asambleas.

Los agricultores de la cabecera de Atenco ni siquiera han aceptado dar por recibidos los proyectos que les enviaron desde 2008. Pero otras comunidades han ido cediendo poco a poco.

No es que sea demasiado terreno. El problema es dónde están situadas las tierras ya compradas; en las orillas, rodeándonos. Lo que quieren es aislarnos, expresa Jorge Flores.

En estas localidades proliferan nuevas agencias automotrices. Ahora circula dinero y algunos lugareños pueden hacerse de un automóvil, una camionetita. Sólo que el vehículo tendrá cuando mucho una o dos décadas de vida útil, y los orgullosos propietarios de hoy el día de mañana ya no tendrán auto. Ni sus terrenos.

Estas presiones son apenas una faceta de una estrategia mayor.

Los territorios de San Salvador Atenco, situados estratégicamente al oriente del desecado lago de Texcoco, siguen siendo codiciados por inversionistas nacionales e internacionales, por sus cabilderos y por las autoridades federales y mexiquenses. Entre las empresas más activas está precisamente OHL. El gobierno del estado de México es uno de sus mejores clientes. Según su portal en la red, son los principales concesionarios en el cobro de peaje de carreteras en México, entre otras el Circuito Exterior Mexiquense y el Viaducto Bicentenario. Operan el Aeropuerto Internacional de Toluca. Son inversionistas de la supervía del Distrito Federal y el proyecto Región Malinche, en Puebla.

Pero los megaproyectos –aeropuerto, autopistas, centros comerciales y hoteleros, fraccionamientos con rascacielos para una franja de altos ingresos y el plus del rescate de la zona lacustre de Texcoco– topan con la terquedad de los propietarios de la tierra, que pese a sostenerse desde hace décadas con una economía mixta (manufacturera y de servicios, además de rural) no quieren dejar de ser campesinos.

No entienden el amor a la tierra

Hay algo que esos señores no entienden: el amor a la tierra. Tampoco entienden que nosotros, sin nuestras parcelas, dejamos de existir. Todo esto desaparecería. Habla Ignacio del Valle, activista histórico en esta región, dirigente del FPDT, ex preso político. Desde la ventana del auditorio de la Casa Ejidal, en el centro del pueblo, señala la plaza, la capilla de San Salvador, el mercado, el globero apostado bajo un árbol, la tortillería de la esquina, los perros pulgosos echados al sol, los bicitaxis. Por la calle pasa en esos momentos, con gran algarabía, una comparsa del carnaval: banda de música, payasos con paraguas, santiagos, forajidos y arrieros enmascarados, muchachos disfrazados de viejas. Repite: Todo desaparecería. Hasta el carnaval.

Por invitación de Trinidad Ramírez, dirigente también, organizadora de mujeres y esposa de Del Valle, La Jornada regresa a Atenco. Un grupo de integrantes del FPDT desea explicar su sentir ante lo que llaman estrategias perversas y encubiertas de empresarios y dependencias gubernamentales para doblegarlos.

“No se acuerdan –puntualiza Trinidad– que aquí ya corrió la sangre; que en estas calles ya hubo violencia, balas, muertos. Que nosotros ya hemos pagado con vidas y cárcel nuestra determinación de permanecer aquí, de no dejar que nos arrebaten lo que ha sido nuestro desde hace siglos, lo que es de nuestros hijos y nietos.” Habla de los hechos violentos del 3 y 4 de mayo de 2006, cuando detonó el conflicto entre el gobierno de Enrique Peña Nieto, entonces gobernador del estado de México, y el FPDT, que había acumulado una fuerza considerable en la cuenca texcocana. La intervención policiaca –federal y estatal– fue cruenta: un niño y un joven muertos, decenas de heridos, mujeres violadas por los agentes de la fuerza pública, centenares de detenidos, tortura, juicios viciados, sentencias penales hasta por más de 60 años que fueron revocadas por la Suprema Corte de Justicia.

En el auditorio de la Casa Ejidal se desarrolla la conversación con Santiago Medina, Jorge Oliveros, Jorge Flores, Bonifacio Ruiz, Juan Guevara y la incansable Trini.

Oferto una buena lana: Luege

Es como una pinza, explica Oliveros Herrero, hombre que se enorgullece de levantar, él solo, hasta 15 tambos de maíz en cada cosecha. Por un lado nos quieren matar de sed. En los últimos meses, de los ocho pozos que teníamos y eran administrados por las autoridades ejidales, nos acaban de inhabilitar seis. Por otro, promueven con engaños la división y la ambición entre las familias. En 2001, cuando el ex presidente Vicente Fox emitió 19 decretos para expropiar 5 mil 474 hectáreas, les ofrecían 7.20 pesos por metro cuadrado. Dos años después, ante la movilización de los campesinos, tuvo que derogarlos. En 2011, cuando la Comisión Nacional del Agua consiguió comprar mil 600 hectáreas supuestamente para el proyecto Zona de mitigación y rescate del lago de Texcoco, su ex director, José Luis Luege, dijo en una entrevista con Javier Salinas, corresponsal de La Jornada: Aprovecho para ofertar una buena lana. Pretendía adquirir al menos mil hectáreas más. Pagaban poco más de 150 pesos el metro cuadrado.

Para los inversionistas existe un sueño de altos vuelos y mayor rentabilidad, que puede verse plasmado en los proyectos de desarrolladores como Ciudad Futura. En su portal en la red parece un entorno casi onírico, dominado por los tonos azules y verdes para disfrute de una franja de alto poder adquisitivo. Justo en medio de esa ciudad futura, que ahora sólo existe en maquetas de los grandes consorcios, como un nudo gordiano, está Atenco, con su población originaria aferrada a la tierra.

“En ese futuro que ellos imaginan no estamos nosotros. Sentimos que la amenaza está latente, añade Del Valle. Por eso esta rebeldía. No es por necedad, sino por necesidad.”

El reverso del zapatismo

Gustavo Esteva

  • Lunes, 04 Febrero 2013 

Es difícil concebir algo más insensato e irresponsable o de más serias consecuencias que autorizar el cultivo comercial de maíz transgénico.

 

Antonio Turrent mostró su insensatez en estas páginas (La Jornada, 11/1/13). El transgénico no elevaría la producción donde se propone emplearlo, 3 millones de hectáreas de las mejores tierras cultivadas con maíz en México. La contaminación transgénica destruiría las capacidades productivas en 5 millones de hectáreas, en las que sólo pueden prosperar razas nativas especializadas, creadas en el curso de milenios, de las que dependen millones de familias campesinas y buena parte de la comida mexicana.

 

La decisión continúa una tradición irresponsable que busca eliminar la base campesina del país. La Constitución de 1917 fue fórmula de compromiso. Las tendencias antiagrarias se hicieron sentir inmediatamente y culminaron en 1928. Poco después de fundar la primera encarnación del PRI, Calles anunció el fin del reparto agrario. Se fijaría un plazo breve para que los pueblos pudieran pedir tierras. Tras ese término, ni una palabra más sobre el particular. Entonces dar garantías a todo el mundo, pequeños y grandes agricultores, para que surja la iniciativa y el crédito público.

 

Según Calles, el reparto llevaba a los campesinos al desastre, porque les creamos pretensiones y fomentamos su holgazanería. “Si hemos de ser sinceros con nosotros mismos, tenemos la obligación de confesar, los hijos de la Revolución, que el agrarismo, tal como lo hemos entendido y practicado hasta ahora, es un fracaso (…) Hemos venido dando tierras a diestro y siniestro, sin que éstas produzcan nada sino crear a la nación un compromiso pavoroso”. Ese reparto a diestro y siniestro sólo entregó, entre 1917 y 1930, la décima parte de las tierras en poder de las haciendas y a menudo se redujo a reconocer el reparto efectuado por los propios campesinos, principalmente los zapatistas.

 

El anuncio de Calles no quedó sin respuesta. La Liga Nacional Campesina, que luchaba por los objetivos agrarios de la Revolución e impulsaba un enfrentamiento radical con el latifundismo, encabezó un movimiento para reconstituir las filas campesinas, el cual, en 1934, forzó un viraje de las políticas oficiales al retomar, con Cárdenas, el aliento agrarista y el respaldo a los campesinos. Larevolución verde no pudo impedirlo y perduró con altibajos por varias décadas.

 

Lo que ahora se cocina es aún más grave que la ofensiva neoliberal desatada en 1982. De la Madrid empezó a desmantelar el aparato de apoyo a los campesinos. En 1991 Hank declaró cínicamente que su obligación como secretario de Agricultura era sacar del campo a 10 millones de campesinos. Usabiaga amplió la meta de desalojo a 20 millones apenas tomó posesión como secretario de Agricultura de Fox.

 

La decisión sería incluso más grave que la contrarreforma constitucional de 1992, porque los campesinos han tenido siempre la opción de conservar sus tierras. Con los transgénicos no habría opción. Nuestro maíz, en toda su riqueza, dejaría de existir; y con él, literalmente, los campesinos y el país. El lema Sin maíz no hay país, acuñado por Marco Díaz León, fue adoptado en 2003 por una campaña nacional que perdura hasta hoy. No es mero acierto formal. Define una historia y dos proyectos políticos enfrentados.

 

A pesar del empeño de deshacerse de los campesinos, su número es mayor que nunca. A pesar del empeño por destruir la tortilla, para sustituirla con chatarra de trigo, sigue siendo componente central de la dieta mexicana. Declararnos gente de maíz no es solamente una bella metáfora. Aquí inventamos el maíz y el maíz nos inventó. Mientras más sabemos de él mejor logramos conocernos.

 

Deshacerse ahora de los campesinos no sólo busca como siempre el reino de la agricultura industrial nacional y extranjera. Es ahora condición del despojo que forma parte de la ola mundial de ocupación territorial, para explotaciones salvajes que intentan rescatar al capital de su predicamento actual.

 

Hace 100 años los zapatistas realizaron directamente el reparto que los gobiernos emanados de la Revolución querían posponer. En 1994 los nuevos zapatistas hicieron posible que el reparto agrario llegara por fin a Chiapas, en una digna respuesta a la contrarreforma de 1992 y a la entrada en vigencia del TLCAN. Con ella se inició la etapa mundial de luchas contra la globalización neoliberal.

 

Lo que el gobierno intenta hoy no es sólo el reverso de esas tradiciones zapatistas. Sería dispararse al pie, porque la base campesina que quiere eliminar ha sido siempre sustento del PRI. Sería también el camino de la destrucción nacional: usar los cimientos para un techo falso. Y sería la gota que derramara el vaso: la agresión que el pueblo mexicano no podría soportar.

 

gustavoesteva@gmail.com

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La CIA y la guerra fría cultural

 http://www.oocities.org/ar/veaylea2002/petras/01-02ciaguerrafria.htm

James Petras

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Frances Stonor Saunders, Who Paid the Piper: The CIA and the Cultural Cold War [“Quién Pagó: La CIA y la Guerra Fría Cultural”] (Londres, Granta Books)

Este libro presenta un informe detallado de los medios por los que la CIA se infiltró e influenció en una amplia gama de organizaciones culturales, a través de los grupos que le servían de pantalla y mediante organizaciones filantrópicas amistosas como las Fundaciones Ford y Rockefeller. La autora, Frances Stonor Saunders, detalla cómo y por qué la CIA realizó congresos culturales, montó exposiciones y organizó conciertos. La CIA también publicó y tradujo a autores conocidos que seguían la línea de Washington, patrocinó el arte abstracto para contrarrestar el arte con algún contenido social y, subvencionó a periódicos, por todo el mundo, que criticaban el marxismo, el comunismo y las ideas políticas revolucionarias y absolvían, o ignoraban, la política imperialista violenta y destructiva de los EE.UU. Para servir estas políticas, la CIA pudo reclutar a algunos de los exponentes occidentales más estentóreos de la libertad intelectual, llegando hasta a tener a algunos intelectuales directamente en la nómina de la CIA. Muchos se involucraron conscientemente en los “proyectos” de la CIA, y otros entraban y salían de su órbita, pretendiendo ignorar la conexión con la CIA después de que sus patrocinadores de la CIA fueron desenmascarados a fines de los años 60 y de la guerra de Vietnam, después de que la marea política derivara hacia la izquierda.

Las publicaciones anticomunistas estadounidenses y europeas que recibían fondos directa o indirectamente incluían a Partisan Review, Kenyon Review, New Leader, Encounter y muchas otras. Entre los intelectuales que fueron financiados y ascendidos por la CIA se encontraban Irving Kristol, Melvian Lasky, Isaiah Berlin, Stephen Spender, Sydney Hook, Daniel Bell, Dwight MacDonald, Robert Lowell, Hannah Arendt, Mary McCarthy, y muchos otros en los Estados Unidos y Europa. En Europa, la CIA estuvo particularmente interesada en la “Izquierda Democrática” y la promovía así como a exizquierdistas, comprendiendo a Ignacio Silone, Stephen Spender, Arthur Koestler, Raymond Arond, Anthony Crosland, Michael Josselson y George Orwell.

Aguijoneada por Sydney Hook y Melvin Lasky, la CIA jugó un papel decisivo en la financiación del Congreso por la Libertad de la Cultura, una especie de OTAN cultural que agrupó a toda clase de izquierdistas y derechistas “antiestalinistas”. Tenían plena libertad para defender los valores culturales y políticos occidentales, atacar al “totalitarismo estalinista” y andaban con mucho cuidado cuando se trataba del racismo o el imperialismo de los EE.UU. Ocasionalmente, los periódicos subvencionados por la CIA publicaban una opinión marginalmente crítica de la cultura de masas estadounidense.

Lo que fue particularmente extraño respecto a esta colección de intelectuales financiados por la CIA fue no sólo su parcialidad política, sino su pretensión de que eran desinteresados buscadores de la verdad, humanistas iconoclastas, intelectuales librepensadores o creadores del arte por el arte, que se interponían contra los corruptos “escritorzuelos comprometidos” amansados por el aparato estalinista.

Es imposible creer sus aseveraciones de ignorancia de los lazos con la CIA. ¿Cómo podían ignorar la ausencia en las publicaciones de toda crítica básica a los numerosos linchamientos en todo el sur de los Estados Unidos durante todo ese período? ¿Cómo podían ignorar la ausencia, durante sus congresos culturales, de críticas contra la intervención imperialista de los Estados Unidos en Guatemala, Irán, Grecia y Corea que produjeron millones de muertes? ¿Cómo podían ignorar las burdas excusas en las publicaciones en las que escribían por todo crimen imperialista en su época? Todos Fueron soldados: algunos charlatanes, vitriólicos, groseros y polémicos, como Hook y Lasky; otros elegantes ensayistas como Stephen Spender o informadores farisaicos como George Orwell. Saunders retrata a la elite de distinguidos universitarios WASP

( White Anglo Saxon Protestant [persona de la clase privilegiada de los EE.UU., blanca, anglosajona y protestante, N.d.T.]) de la CIA que movía los hilos y a los vitriólicos exizquierdistas judíos que increpaban a los disidentes izquierdistas. Cuando la verdad salió a la luz a fines de los años 60 y los “intelectuales” de Nueva York, París y Londres fingieron su indignación por haber sido utilizados, la CIA contraatacó. Tom Braden, que dirigía la división de Organizaciones Internacionales de la CIA, los desenmascaró al detallar cómo todos debían haber sabido quién pagaba sus sueldos y estipendios (397-404.)

De acuerdo con Braden, la CIA financió a su “burbuja literaria,” como el partidario de la línea dura de la CIA Cord Meyer llamaba a los ejercicios intelectuales antiestalinistas de Hook, Kristol, y Lasky. Refiriéndose a las publicaciones más prestigiosas y mejor conocidas de la supuesta “Izquierda Democrática” (Encounter, New Leader, Partisan Review), Braden escribió que el dinero que recibían provenía de la CIA y que “un agente se convirtió en director de Encounter” (398.) Al llegar el año 1953, dice Braden, “estábamos operando o influenciando en organizaciones internacionales en todos los terrenos” (398.)

El libro de Saunders suministra información útil sobre varios aspectos importantes respecto a los métodos utilizados por los agentes intelectuales de la CIA para defender los intereses imperialistas en los frentes culturales. También inicia una importante discusión de las consecuencias a largo plazo de las posiciones ideológicas y artísticas defendidas por los intelectuales de la CIA.

Saunder refuta las afirmaciones (hechas por Hook, Kristol y Lasky) de que la CIA y sus fundaciones amigas daban ayuda sin condiciones. Demuestra que “se esperaba que los individuos y las instituciones subvencionadas por la CIA actuaran como parte… de una guerra de propaganda.” La propaganda más efectiva era definida por la CIA como aquella en la que “el sujeto se mueve en la dirección que uno desea por razones que cree son propias.” Aunque la CIA permitía que sus activos en la “Izquierda Democrática” chacharearan de vez en cuando sobre la reforma social, lo que les interesaba en primer lugar, financiaban más generosamente y fomentaban con la mayor prominencia era la polémica “antiestalinista” y las diatribas literarias contra los marxistas occidentales y los escritores y artistas soviéticos. Braden llama esto la “convergencia” entre la CIA y la “Izquierda Democrática” europea en la lucha contra el comunismo. La colaboración entre la “Izquierda Democrática” y la CIA incluía el rompimiento de huelgas en Francia, la delación de estalinistas (Orwell y Hook) y campañas encubiertas de calumnias para impedir que artistas izquierdas recibieran reconocimiento (incluyendo la propuesta de otorgar el Premio Nobel a Pablo Neruda en 1964 [351.)

La CIA, como el brazo del gobierno de los EE.UU. más preocupado por pelear la Guerra Fría cultural, se concentró en Europa en el período inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Habiendo sufrido casi dos décadas de guerra capitalista, depresión y ocupación de posguerra, la inmensa mayoría de los intelectuales y sindicalistas europeos eran anticapitalistas y especialmente críticos con pretensiones hegemónicas de los Estados Unidos. Para contrarrestar el atractivo del comunismo y el crecimiento de los partidos comunistas europeos (especialmente en Francia e Italia), la CIA elaboró un programa a dos niveles. Por un lado, como señala Saunders, se promocionaba a ciertos autores europeos como parte de un explícito “programa anticomunista.” Los criterios de los comisarios culturales de la CIA para decidir sobre los “textos adecuados” incluían “toda crítica a política exterior soviética y al comunismo como forma de gobierno que consideremos objetiva (sic), convincentemente escrita y oportuna.” La CIA tenía sumo interés en publicar a excomunistas desilusionados como Silone, Koestler y Gide. La CIA promocionaba escritores anticomunistas financiando fastuosas conferencias en París, Berlín y Bellagio (con vistas al Lago Como), donde científicos sociales y filósofos objetivos como Isaiah Berlin, Daniel Bell y Czeslow Milosz predicaban sus valores (y las virtudes de la libertad y la independencia intelectual occidentales, con los parámetros anticomunistas y pro-Washington definidos por sus benefactores de la CIA)- Ninguno de estos prestigiosos intelectuales se atrevió a presentar alguna duda o pregunta sobre el apoyo estadounidense a las matanzas masivas en la Indochina colonial y Argelia, la caza de brujas de intelectuales estadounidenses o los linchamientos paramilitares (Ku Klux Klan) en el sur de los Estados Unidos.

Preocupaciones tan banales significarían “hacer el juego de los comunistas,” de acuerdo con Sydney Hook, Melvin Lasky y la gente de Partisan Review, que buscaban ansiosamente fondos para su operación literaria prácticamente en quiebra. Muchos de los supuestamente prestigiosos periódicos literarios y políticos anticomunistas hubieran desaparecido rápidamente si no fuera por los subsidios de la CIA que compraba miles de copias para luego distribuirlos gratuitamente.

La segunda pista cultural en la cual operaba la CIA era mucho más sutil. Promocionaba orquestas sinfónicas, exposiciones de arte, ballet, grupos de teatro y conocidos intérpretes de jazz y ópera con el objetivo explícito de neutralizar el sentimiento antiimperialista en Europa y generar el aprecio por la cultura y el gobierno de los EE.UU. La idea detrás de esta política era exhibir la cultura de los EE.UU., para conquistar la hegemonía cultural y así apuntalar su imperio económico-militar. A la CIA le gustaba especialmente enviar artistas de color a Europa –sobre todo cantantes (como Marion Anderson), escritores, y músicos (como Louis Armstrong)- para neutralizar la hostilidad europea hacia las políticas interiores racistas de Washington. Si no se circunscribían al guión artístico estadounidense y se aventuraban a hacer críticas explícitas, se les borraba de la lista, como sucedió con el escritor Richard Wright.

El grado del control político de la CIA sobre la agenda intelectual de estas actividades artísticas aparentemente apolíticas fue demostrado claramente por la reacción de los editores de Encounter (Lasky y Kristol, entre otros) frente a un artículo publicado por Dwight MacDonald. MacDonald, un intelectual anarquista inconformista, fue durante mucho tiempo colaborador del Congreso por la Libertad de la Cultura dirigido por la CIA y Encounter. En 1958 escribió un artículo para Encounter con el título de “América América,” en el que expresó su repugnancia frente a la cultura de masas estadounidense, su materialismo vulgar y su falta de civismo. Fue un rechazo de los valores estadounidenses que constituían el principal material de propaganda en la guerra cultural de la CIA y de Encounter contra el comunismo. El ataque de MacDonald contra “el decadente imperio estadounidense” fue demasiado para la CIA y sus agentes intelectuales en Encounter. Como indicara Braden, en sus pautas para los intelectuales, “que no debiera exigirse a las organizaciones que perciben fondos de la CIA que deban apoyar todos los aspectos de la política de los EE.UU.” pero invariablemente había un límite – sobre todo cuando se trataba de la política exterior de los EE.UU. (314.) A pesar de que MacDonald era un antiguo responsable de Encounter, el artículo fue rechazado. Las pretensiones santurronas de escritores de la Guerra Fría como Nicola Chiaromonte, que escribió en la segunda edición de Encounter, que “el deber que ningún intelectual puede evadir sin degradarse es denunciar las ficciones y negarse a llamar “verdades,” a las “mentiras útiles,” no se aplicaban por cierto a Encounter y a su distinguida lista de colaboradores cuando era cosa de mencionar las “mentiras útiles” del Occidente.

Una de las discusiones más importantes y fascinantes del libro de Saunders es sobre el hecho de que la CIA y sus aliados en el Museo de Arte Moderno (MOMA – [sigla en inglés, N.d.T.]) invirtieron vastas sumas de dinero en la promoción de la pintura abstracta expresionista (PAE) y los pintores correspondientes como un antídoto contra el arte con un contenido social. Al fomentar la PAE, la CIA rechazó a los derechistas del Congreso (de los EE.UU., N.d.T.) Lo que la CIA veía en la pintura abstracta expresionista era una “ideología anticomunista, la ideología de la libertad, de la libre empresa. Al ser no-figurativa y políticamente silenciosa era la verdadera antítesis del realismo socialista” (254.) Veían la PAE como la verdadera expresión de la voluntad nacional. Para soslayar las críticas de derecha, la CIA se tornó hacia el sector privado (especialmente el MOMA y su co-fundador Nelson Rockefeller, quien se refirió a la PAE como “la pintura de la libre empresa”.) Muchos directores del MOMA tuvieron lazos que venían de largo con la CIA y estaban más que dispuestos a ayudar a promover a la PAE como un arma en la Guerra Fría cultural. Exposiciones fuertemente subvencionadas de PAE fueron organizadas por toda Europa, se movilizó a los críticos de arte, y las revistas de arte produjeron como salchichas artículos plenos de elogios muníficos. Los recursos económicos combinados del MOMA y de la Fundación Fairfield dirigida por la CIA aseguraron la colaboración de las galerías más prestigiosas de Europa las que, por su parte, pudieron influenciar la estética en toda Europa.

La PAE como ideología del “arte libre” (George Kennan, 272) fue utilizada para atacar a los artistas políticamente comprometidos en Europa. El Congreso por la Libertad de la Cultura, (el frente de la CIA) puso todo su peso detrás de la pintura abstracta contra la estética figurativa o realista, en un acto político explícito. Comentando el papel político de la PAE, Saunders señala: “Una de las características extraordinarias del papel que la pintura estadounidense jugó en la Guerra Fría cultural no es el hecho de que se hizo parte de la empresa, sino que un movimiento que se declaraba tan deliberadamente como apolítico, se haya hecho tan intensamente politizado” (275.) La CIA asoció a artistas y al arte apolítico con la libertad. Esto estaba orientado hacia la neutralización de los artistas de la izquierda europea. La ironía, desde luego, era que la apariencia apolítica existía sólo para el consumo por la izquierda.

De todas maneras, la CIA y sus organizaciones culturales pudieron modelar profundamente el escenario del arte de la posguerra. Muchos prestigiosos escritores, poetas, artistas y músicos proclamaron su independencia de la política y declararon su creencia en el arte por el arte. El dogma del artista o del intelectual libre, como alguien desconectado del compromiso político, ganó en ascendencia y domina hasta nuestros días.

Aunque Saunders ha presentado un cuadro magníficamente detallado de los lazos entre la CIA y los intelectuales y artistas occidentales, deja sin explorar las razones estructurales para la necesidad que tuvo la CIA de imponer el engaño y el control sobre la disidencia. Su discusión se centra en su mayor parte en el contexto de la competencia política y el conflicto con el comunismo soviético. No hay un intento serio de ubicar la Guerra Fría cultural de la CIA en el contexto de la lucha de clases, de las revoluciones indígenas del tercer mundo y de los desafíos marxistas independientes contra la dominación económica imperialista de los EE.UU. Esto lleva a Saunders a elogiar selectivamente a algunas empresas de la CIA a costa de otras, a algunos agentes sobre otros. En lugar de ver la guerra cultural de la CIA como parte de un sistema imperialista, Saunders tiende a criticar su naturaleza engañosa y claramente reactiva. La conquista cultural de Europa del Este y de la antigua URSS por los EE.UU. y la OTAN debiera disipar rápidamente cualquier noción de que la guerra cultural haya sido una acción defensiva.

Los orígenes mismos de la Guerra Fría cultural están arraigados en la lucha de clases. Desde el comienzo, la CIA y sus agentes de la AFL-CIO (Federación Americana del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales, N.d.T.) de los EE.UU. Irving Brown y Jay Lovestone (excomunistas) gastaron millones de dólares en la subversión de sindicatos militantes y en el rompimiento de huelgas a través del financiamiento de sindicatos socialdemócratas (94). El Congreso por la Libertad de la Cultura y sus intelectuales progresistas estaban financiados por los mismos agentes de la CIA que contrataron a los gángsteres de Marsella para romper la huelga de los estibadores en 1948.

Después de la Segunda Guerra Mundial, con el descrédito en Europa Occidental de la antigua derecha (comprometida por sus relaciones con los fascistas y un sistema capitalista débil), la CIA comprendió que, para demoler a los sindicatos y a los intelectuales opuestos a la OTAN, debía encontrar (o inventar) una Izquierda Democrática para entablar combate en la guerra ideológica. Se estableció un sector especial de la CIA para esquivar las objeciones de los parlamentarios de derecha. La Izquierda Democrática fue utilizada esencialmente para combatir a la izquierda radical y para dar un brillo ideológico a la hegemonía estadounidense en Europa. En ningún momento se permitió que los pugilistas ideológicos de la izquierda democrática forjaran las políticas y los intereses estratégicos de los Estados Unidos. Su papel no era hacer preguntas o presentar exigencias, sino que servir al Imperio en nombre de “los valores democráticos occidentales.” Sólo cuando en los EE.UU. y en Europa apareció una oposición masiva a la Guerra de Vietnam, y quedaron al descubierto las coberturas de la CIA, muchos de los intelectuales promocionados y financiados por la CIA desertaron y comenzaron a criticar la política externa de los EE.UU. Por ejemplo, después de pasar la mayor parte de su carrera en la nómina de la CIA, Stephen Spender se convirtió en un crítico de la política de Vietnam de los EE.UU., como lo hicieron algunos de los colaboradores de Partisan Review. Todos alegaron ser inocentes, pero pocos críticos creyeron que un romance tan largo y tan profundo, con tantas publicaciones y tantos viajecitos pagados a congresos, podría transcurrir sin que se enteraran de algo.

La participación de la CIA en la vida cultural de los Estados Unidos, Europa y otras regiones ha tenido consecuencias importantes a largo plazo. Muchos intelectuales fueron recompensados con prestigio, reconocimiento público y fondos de investigación, precisamente por operar dentro de las anteojeras ideológicas fijadas por la Agencia. Algunos de los nombres más importantes en la filosofía, la ética política, la sociología y el arte, que se hicieron conocidos en las conferencias y las publicaciones financiadas por la CIA, continuaron estableciendo las normas y los estándares para la promoción de la nueva generación, basándose en los parámetros establecidos por la CIA. No fue el mérito ni la capacidad, sino la política –la línea de Washington- lo que definió la “verdad” y la “excelencia” y las cátedras futuras en prestigiosos establecimientos académicos, fundaciones y museos.

Las eyaculaciones retóricas antiestalinistas de los EE.UU. y de la Izquierda Democrática europea y sus proclamaciones de fe en los valores democráticos y la libertad, fueron una cobertura ideológica útil para los abyectos crímenes del Occidente. Una vez más, en la reciente guerra de la OTAN contra Yugoslavia, muchos intelectuales de la Izquierda Democrática se han alineado con el Occidente y el ELK (KLA – sigla en inglés, Ejército de Liberación de Kosovo, N.d.T.) en su sangrienta purga de decenas de miles de serbios y el asesinato de numerosos civiles inocentes. Si el antiestalinismo fue el opio de la Izquierda Democrática durante la Guerra Fría, el intervencionismo por los derechos humanos tiene el mismo efecto narcotizante en la actualidad, y engaña a los izquierdistas democráticos contemporáneos.

Las campañas culturales de la CIA crearon el prototipo para los intelectuales, académicos y artistas aparentemente apolíticos de la actualidad, divorciados de las luchas populares y cuyo valor aumenta proporcionalmente en relación con la distancia que mantienen de las clases trabajadoras y con su proximidad a las prestigiosas fundaciones. El rol patrón de la CIA del profesional de éxito es el del guardián ideológico, excluyendo a los intelectuales críticos que escriben sobre la lucha de clases, la explotación clasista y el imperialismo estadounidense declamando que se trata de categorías “ideológicas,” no “objetivas.”

La singular, duradera y dañina influencia de la gente del Congreso por la Libertad de la Cultura de la CIA no fue su defensa específica de las políticas imperialistas de los EE.UU., sino su éxito en la imposición a generaciones sucesivas de intelectuales de la idea de que se excluya cualquier discusión prolongada del imperialismo de los EE.UU. de los medios culturales y políticos influyentes. El problema no es que los intelectuales o artistas de la actualidad puedan o no tomar una posición progresista sobre uno u otro tema. El problema es la creencia dominante entre los escritores y artistas de que las expresiones sociales y políticas antiimperialistas no debieran aparecer en su música, sus pinturas y en escritos serios, si quieren que su trabajo sea considerado de mérito artístico sustancial. La victoria política perdurable de la CIA fue que convenció a los intelectuales de que el compromiso político serio y duradero es incompatible con la seriedad del arte y la erudición. En la actualidad los valores de la Guerra Fría de la CIA son visibles y dominantes en la ópera, el teatro y las galerías de arte, así como en las reuniones profesionales de académicos: ¿Quién se atreve a desnudar al emperador?

Copyright “Monthly Review” , noviembre de 1999.

 

Origen: Monthly Review, Noviembre 1999
Traducido por Germán Leyens y revisado por Déborah Gil, febrero de 2001


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El rey burgués

El rey burgués

Autor: Rubén Darío

¡Amigo! El cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Un cuento alegre… así como para distraer las brumosas y grises melancolías, helo aquí:
Había en una ciudad inmensa y brillante un rey muy poderoso, que tenía trajes caprichosos y ricos, esclavas desnudas, blancas y negras, caballos de largas crines, armas flamantísimas, galgos rápidos, y monteros con cuernos de bronce que llenaban el viento con sus fanfarrias. ¿Era un rey poeta? No, amigo mío: era el Rey Burgués.

Era muy aficionado a las artes el soberano, y favorecía con gran largueza a sus músicos, a sus hacedores de ditirambos, pintores, escultores, boticarios, barberos y maestros de esgrima.

Cuando iba a la floresta, junto al corzo o jabalí herido y sangriento, hacía improvisar a sus profesores de retórica, canciones alusivas; los criados llenaban las copas del vino de oro que hierve, y las mujeres batían palmas con movimientos rítmicos y gallardos. Era un rey sol, en su Babilonia llena de músicas, de carcajadas y de ruido de festín. Cuando se hastiaba de la ciudad bullente, iba de caza atronando el bosque con sus tropeles; y hacía salir de sus nidos a las aves asustadas, y el vocerío repercutía en lo más escondido de las cavernas. Los perros de patas elásticas iban rompiendo la maleza en la carrera, y los cazadores inclinados sobre el pescuezo de los caballos, hacían ondear los mantos purpúreos y llevaban las caras encendidas y las cabelleras al viento.

El rey tenía un palacio soberbio donde había acumulado riquezas y objetos de arte maravillosos. Llegaba a él por entre grupos de lilas y extensos estanques, siendo saludado por los cisnes de cuellos blancos, antes que por los lacayos estirados. Buen gusto. Subía por una escalera llena de columnas de alabastro y de esmaragdina, que tenía a los lados leones de mármol como los de los tronos salomónicos. Refinamiento. A más de los cisnes, tenía una vasta pajarera, como amante de la armonía, del arrullo, del trino; y cerca de ella iba a ensanchar su espíritu, leyendo novelas de M. Ohnet, o bellos libros sobre cuestiones gramaticales, o críticas hermosillescas. Eso sí: defensor acérrimo de la corrección académica en letras, y del modo lamido en artes; ¡alma sublime amante de la lija y de la ortografía!

¡Japonerías!¡Chinerías! Por moda y nada más. Bien podía darse el placer de un salón digno del gusto de un Goncourt y de los millones de un Creso: quimeras de bronce con las fauces abiertas y las colas enroscadas, en grupos fantásticos y maravillosos; lacas de Kioto con incrustaciones de hojas y ramas de una flora monstruosa, y animales de una fauna desconocida; mariposas de raros abanicos junto a las paredes; peces y gallos de colores; máscaras de gestos infernales y con ojos como si fuesen vivos; partesanas de hojas antiquísimas y empuñaduras con dragones devorando flores de loto; y en conchas de huevo, túnicas de seda amarilla, como tejidas con hilos de araña, sembradas de garzas rojas y de verdes matas de arroz; y tibores, porcelanas de muchos siglos, de aquellas en que hay guerreros tártaros con una piel que les cubre hasta los riñones, y que llevan arcos estirados y manojos de flechas.

Por lo demás, había el salón griego, lleno de mármoles: diosas, musas, ninfas y sátiros; el salón de los tiempos galantes, con cuadros del gran Watteau y de Chardin; dos, tres, cuatro, ¿cuántos salones?

Y Mecenas se paseaba por todos, con la cara inundada de cierta majestad, el vientre feliz y la corona en la cabeza, como un rey de naipe.

Un día le llevaron una rara especie de hombre ante su trono, donde se hallaba rodeado de cortesanos, de retóricos y de maestros de equitación y de baile.

-¿Qué es eso? -preguntó.

-Señor, es un poeta.

El rey tenía cisnes en el estanque, canarios, gorriones, censotes en la pajarera: un poeta era algo nuevo y extraño.

-Dejadle aquí.

Y el poeta:

-Señor, no he comido.

Y el rey:

-Habla y comerás.

Comenzó:

-Señor, ha tiempo que yo canto el verbo del porvenir. He tendido mis alas al huracán; he nacido en el tiempo de la aurora; busco la raza escogida que debe esperar con el himno en la boca y la lira en la mano, la salida del gran sol. He abandonado la inspiración de la ciudad malsana, la alcoba llena de perfumes, la musa de carne que llena el alma de pequeñez y el rostro de polvos de arroz. He roto el arpa adulona de las cuerdas débiles, contra las copas de Bohemia y las jarras donde espumea el vino que embriaga sin dar fortaleza; he arrojado el manto que me hacía parecer histrión, o mujer, y he vestido de modo salvaje y espléndido: mi harapo es de púrpura. He ido a la selva, donde he quedado vigoroso y ahíto de leche fecunda y licor de nueva vida; y en la ribera del mar áspero, sacudiendo la cabeza bajo la fuerte y negra tempestad, como un ángel soberbio, o como un semidiós olímpico, he ensayado el yambo dando al olvido el madrigal.

He acariciado a la gran naturaleza, y he buscado al calor del ideal, el verso que está en el astro en el fondo del cielo, y el que está en la perla en lo profundo del océano. ¡He querido ser pujante! Porque viene el tiempo de las grandes revoluciones, con un Mesías todo luz, todo agitación y potencia, y es preciso recibir su espíritu con el poema que sea arco triunfal, de estrofas de acero, de estrofas de oro, de estrofas de amor.

¡Señor, el arte no está en los fríos envoltorios de mármol, ni en los cuadros lamidos, ni en el excelente señor Ohnet! ¡Señor! El arte no viste pantalones, ni habla en burgués, ni pone los puntos en todas las íes. Él es augusto, tiene mantos de oro o de llamas, o anda desnudo, y amasa la greda con fiebre, y pinta con luz, y es opulento, y da golpes de ala como las águilas, o zarpazos como los leones. Señor, entre un Apolo y un ganso, preferid el Apolo, aunque el uno sea de tierra cocida y el otro de marfil.

¡Oh, la Poesía!

¡Y bien! Los ritmos se prostituyen, se cantan los lunares de la mujeres, y se fabrican jarabes poéticos. Además, señor, el zapatero critica mis endecasílabos, y el señor profesor de farmacia pone puntos y comas a mi inspiración. Señor, ¡y vos lo autorizáis todo esto!… El ideal, el ideal…

El rey interrumpió:

-Ya habéis oído. ¿Qué hacer?

Y un filósofo al uso:

-Si lo permitís, señor, puede ganarse la comida con una caja de música; podemos colocarle en el jardín, cerca de los cisnes, para cuando os paseéis.

-Sí, -dijo el rey,- y dirigiéndose al poeta:

-Daréis vueltas a un manubrio. Cerraréis la boca. Haréis sonar una caja de música que toca valses, cuadrillas y galopas, como no prefiráis moriros de hambre. Pieza de música por pedazo de pan. Nada de jerigonzas, ni de ideales. Id.

Y desde aquel día pudo verse a la orilla del estanque de los cisnes, al poeta hambriento que daba vueltas al manubrio: tiririrín, tiririrín… ¡avergonzado a las miradas del gran sol! ¿Pasaba el rey por las cercanías? ¡Tiririrín, tiririrín…! ¿Había que llenar el estómago? ¡Tiririrín! Todo entre las burlas de los pájaros libres, que llegaban a beber rocío en las lilas floridas; entre el zumbido de las abejas, que le picaban el rostro y le llenaban los ojos de lágrimas, ¡tiririrín…! ¡lágrimas amargas que rodaban por sus mejillas y que caían a la tierra negra!

Y llegó el invierno, y el pobre sintió frío en el cuerpo y en el alma. Y su cerebro estaba como petrificado, y los grandes himnos estaban en el olvido, y el poeta de la montaña coronada de águilas, no era sino un pobre diablo que daba vueltas al manubrio, tiririrín.

Y cuando cayó la nieve se olvidaron de él, el rey y sus vasallos; a los pájaros se les abrigó, y a él se le dejó al aire glacial que le mordía las carnes y le azotaba el rostro, ¡tiririrín!

Y una noche en que caía de lo alto la lluvia blanca de plumillas cristalizadas, en el palacio había festín, y la luz de las arañas reía alegre sobre los mármoles, sobre el oro y sobre las túnicas de los mandarines de las viejas porcelanas. Y se aplaudían hasta la locura los brindis del señor profesor de retórica, cuajados de dáctilos, de anapestos y de pirriquios, mientras en las copas cristalinas hervía el champaña con su burbujeo luminoso y fugaz. ¡Noche de invierno, noche de fiesta! Y el infeliz cubierto de nieve, cerca del estanque, daba vueltas al manubrio para calentarse ¡tiririrín, tiririrín! tembloroso y aterido, insultado por el cierzo, bajo la blancura implacable y helada, en la noche sombría, haciendo resonar entre los árboles sin hojas la música loca de las galopas y cuadrillas; y se quedó muerto, tiririrín… pensando en que nacería el sol del día venidero, y con él el ideal, tiririrín…, y en que el arte no vestiría pantalones sino manto de llamas, o de oro… Hasta que al día siguiente, lo hallaron el rey y sus cortesanos, al pobre diablo de poeta, como gorrión que mata el hielo, con una sonrisa amarga en los labios, y todavía con la mano en el manubrio.

¡Oh, mi amigo! el cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Flotan brumosas y grises melancolías…

Pero ¡cuánto calienta el alma una frase, un apretón de manos a tiempo! ¡Hasta la vista!

Sobre el autor. 
Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, 18 de enero de 1867 – León, 6 de febrero de 1916), fue un poeta nicaragüense, máximo representante del Modernismo literario en lengua española.

Más de Rubén Darío

Intelectuales al servicio de la CIA

http://www.puntofinal.cl/566/intelectuales.htm

La guerra fría cultural

Una investigadora británica ha descrito cómo la CIA reclutó a intelectuales del “mundo libre” para su programa de control ideológico, aplicado apenas terminó la segunda guerra mundial. Las 600 páginas de La CIA y la guerra fría cultural(*), de Frances Stonor Saunders, recorren los millonarios esfuerzos de Estados Unidos por imponerse sobre la cultura y el arte del campo socialista.

Saunders caracteriza la guerra fría como la lucha por el control de las mentes entre los dos bloques políticos -socialismo versus capitalismo- que se confrontaron hasta fines de los 80. La eficacia del lavado de cerebro implementado por la CIA explicaría la sumisión europea de hoy a la política imperial de George W. Bush.

“…Y la verdad os hará libres (Juan 8:32)” reza en las paredes de la CIA en Langley, Virginia. Sin embargo, la agencia elevó el embuste a la categoría de ideario filosófico. Acuñó la doctrina de “la mentira necesaria”, puso los dólares y aportó la retórica sobre “libertad” y “cultura”.

Esta prédica libertaria inundó Europa y América Latina mientras Estados Unidos aún aplicaba el apartheid y experimentaba fármacos de “control mental” en pacientes siquiátricos. En esos años, el FBI llevó a la silla eléctrica a Ethel y Julius Rosenberg, en un juicio amañado mientras el macarthismo arruinaba la vida de miles de ciudadanos acusados de pro comunistas.

La CIA sostenía que la Unión Soviética perseguía a los artistas e intelectuales disidentes, justo cuando en EE.UU. ocurría lo mismo bajo el imperio de la delación y la caza de brujas. El pasado que abordó la escritora es prácticamente igual al presente. Sólo que ahora el “comunismo” tiene como sustituto al “terrorismo”.

El Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC) fue el instrumento central de la operación ideológica de la CIA, constituido como una organización asentada en París con apoyo de los servicios de inteligencia francés y británico. Washington “pagó la música”… sin fijarse en gastos. Entre crímenes y golpes de Estado, la CIA se dio tiempo para funcionar también como ministerio de la Cultura.

 

SARTRE NO SE CONTAGIO

 

La revista Encounter -Encuentro- fue el “acorazado insignia” de esta operación. O más bien el transatlántico de lujo del Congreso norteamericano, porque pagó viajes, hoteles, becas, artículos, ediciones, conciertos y exposiciones. Pocos artistas e intelectuales se resistieron a aparecer en las 50 revistas “culturales” de la CIA y el CLC, a publicar sus libros en grandes tiradas, a que sus piezas musicales fueran ejecutadas por la Sinfónica de Boston o que sus obras fueran mostradas en exposiciones itinerantes del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

La CIA embaucó o utilizó a sabiendas a la intelectualidad europea y latinoamericana durante más de dos décadas. Cuando The New York Times destapó la olla, en mayo de 1967, todos dijeron “yo no sabía”. Encounter se hundió ese mismo año, lentamente, como el Titanic, pero… en 1996 fue reflotada en España como Encuentro.

Excepto Jean Paul Sartre, Albert Camus y otros pocos, la Europa pensante cayó en las redes de la fachada cultural de la CIA, urdida por el agente Michael Josselson. La intelectualidad se mostró dispuesta a ingerir el discurso de “libertad cultural” y a repeler todo lo que oliera a Unión Soviética.

Desde el filósofo pacifista británico Bertrand Russell al ideólogo demócrata cristiano Jacques Maritain, las mentes más brillantes del Viejo Mundo se pusieron al servicio de Estados Unidos. La cruzada cultural fue financiada con partidas secretas del Plan Marshall y dinero lavado por la CIA a través de una docena de fundaciones estadounidenses.

Bertrand Russell presidió la telaraña del CLC internacional. Dimitió cuatro veces, hasta que en 1956 se alejó para siempre. El centro en París tuvo también sucursales en otros países de Europa, América Latina y en India, además del American Committee for Cultural Freedom, que se disolvió en Nueva York en 1957, tras grandes pleitos internos entre “duros” y “blandos”.

El CLC acogió como directivos, participantes activos o simpatizantes a Igor Stravinsky, Benedetto Croce, T.S. Elliot, Karl Jaspers, André Malraux, Ignacio Silone, Jean Cocteau, Isaiah Berlin, Ezra Pound, Claude Debussy, Laurence Oliver, Salvador de Madariaga y muchos otros. El líder del CLC en Chile fue Jaime Castillo Velasco(1), ideólogo de la DC y valiente defensor de derechos humanos durante la dictadura.

Cuando el CLC se constituyó en Berlín, en 1950, la CIA pagó los gastos de 200 delegados y 4.000 asistentes recibidos por el alcalde Ernest Reuter, un ex comunista que conoció a Lenin. Entre otros acudieron Arthur Koestler, Arthur Schlesinger Jr. (después asesor de J.F. Kennedy), Sydney Hook (ex izquierdista radical), James T. Farrel, Tennessee Williams, el actor Robert Montgomery, David Lilienthal (jefe de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos), Sol Levitas (editor de New Leader), George Schuyler (editor del Pittsburg Courier) y el periodista negro Max Yergan. La presencia de “gente de color” contrarrestaba las críticas europeas a la segregación racial.

También participaron los británicos Hugh Trevor-Roper (que resultó crítico y desde el principio sospechó la ingerencia de la CIA), Julian Amery, A.J. Ayer, Herbert Read, Harold Davis, Christopher Hollis, Peter de Mendelssohn. Desde Francia llegaron Malraux, Jules Romain, Raymond Aron, David Rousset, Rèmy Roure, Ander Phillip, Claude Mauriac y George Altman. De Italia, Ignacio Silone, Guido Piovene, Altiero Spinelli, Franco Lombardi, Muzzio Mazzochi y Bonaventura Tecchi.

En el festival Berliner Festwochen, convocado en 1964 por el alcalde de Berlín, Willy Brand, el CLC financió la participación de Günther Grass, Jorge Luis Borges, Langston Hughes, Roger Caillois, Woly Soyinka, Cleant Brooks, Robie Macauley, Robert Penn, Warren James Merrill, John Thompson, Ted Hughes, Herbert Read, Peter Russel, Stephen Spender, Pierre Emmanuel, Derek Walcott y muchos más, entre ellos Keith Botsford, encargado de la CIA-CLC para América Latina.

La Fundación Fairfield fue la principal tapadera de la CIA para encubrir los gastos. En el rubro “Viajes y estudios” hubo una multitud de beneficiarios, entre otros Mary McCarthy, el pintor chileno Víctor Sánchez Orgaz, el poeta Derek Walcott, Patricia Blake, Margerita Buber-Neumann, Lionel Trilling y Alfred Sherman, colaborador de The Spectator.

Los líderes del Comité Americano fueron Hook, Irving Kristol -después ferviente partidario de Reagan- y Sol Stein, un trío de ex izquierdistas. Entre los “blandos” figuraron Schlesinger, Koestler, Reinhold Niebuhr, Henry Luce, dueño de Time-Life, James T. Farrel, Richard Rovere, de The New Yorker, Norman Thomas, ex presidente del Partido Socialista y candidato a la Casa Blanca en seis ocasiones, y Phillip Rahv, director de Partisan Review.

El CLC prefirió a intelectuales de Izquierda no comunistas o, al menos, a anticomunistas moderados tipo Bertrand Russell. Pero en Nueva York se impusieron los “duros”, como Lionel y Diana Trilling, y la conexión sionista de Jason Epstein, James Burnham, Arnold Beichmann, Peter Viereck, Clement Greenberg, Elliot Cohen, director de Commentary, y los izquierdistas Mark Rothko y Adolph Gottlieb.

Pocos escritores y artistas de Estados Unidos desoyeron los llamados del CLC, entre otros Arthur Miller, Norman Mailer, Erskine Caldwell, Upton Sinclair, Howard Fast, Ben Shahn, Ad Reinhart, Paul Robeson, George Padmore y John Steinbeck, quien después sucumbió, al final de su vida, apoyando la guerra en Vietnam.

 

LA CIA PAGO LA MUSICA

 

Estados Unidos estimó que la música calaba la mente y la sensibilidad europeas más rápido que otras artes. Por eso, el lavado de cerebro comenzó con grandes conciertos, organizados por el agente Nicolás Nabokov, un mediocre y frustrado compositor ruso -primo del autor de Lolita-, quien organizó conciertos y festivales reclutando músicos alemanes, sin asco por su pasado nazi. Bien pagados, actuaron la Sinfónica de Boston y la soprano negra Leontine Pryce. Yehudi Menuhin, su maestro rumano Georges Enesco y los ex nazis Herbert Von Karajan y Wilhelm Furtwängler que recibieron becas y dinero.

Desde su primer festival musical de 1951, Nabokov consiguió obras o actuaciones de Igor Stravinsky, Aaron Copland, Samuel Barber, del New York City Ballet, la Boston Simphony Orchestra, James T. Farell, W.H. Auden, Gertrude Stein, Virgil Thompson, Allen Tate, Glenway Westcott, la participación del Museo de Arte Moderno de Nueva York y de muchos otros.

Tampoco negaron su colaboración Cocteau, Malraux, De Madariaga, Oliver, William Walton, Benjamin Britten, la Opera de Viena, la Opera del Covent Garden, la Trouppe Balanchine, Czeslaw Milosz, Ignacio Silone, Denis de Rougemont y Guido Piovene.

El elenco de setenta artistas negros de la ópera Porgy and Bess hizo presentaciones por casi diez años. También actuaron Dizzy Gillespie, Marian Anderson, William Walfield, y multitud de artistas seleccionados por un comité secreto de presentaciones culturales coordinado con el Departamento de Estado.

 

PROMOCION DEL LIBRO

Y LA LECTURA

 

La CIA no descuidó los libros. Publicó millones de ejemplares además de lanzar tras “la cortina de hierro” miles de biblias. “Los libros son diferentes a todos los demás medios de propaganda -escribió uno de los jefes del Equipo de Acciones Encubiertas de la CIA-, fundamentalmente porque un solo libro puede cambiar de manera significativa las ideas y la actitud del lector hasta un grado que no se puede comparar con el efecto de los demás medios, (por lo que) la publicación de libros es el arma de propaganda estratégica (de largo alcance) más importante”.(2)

“Hacer que se publiquen o distribuyan libros en el extranjero sin que aparezca la influencia de Estados Unidos, subvencionando de forma encubierta a las publicaciones extranjeras o a los libreros” fue un objetivo de la CIA. “Hacer que se publiquen libros que no estén ‘contaminados’ por ninguna vinculación pública con el gobierno de los Estados Unidos, especialmente si la situación del autor es ‘delicada’”.(3)

Cuatro cuartetos, de T.S. Elliot, fue arrojado como arroz sobre los países socialistas, mientras La tierra baldía se reproducía una y otra vez. Hubo versiones cinematográficas de los libros de George Orwell y se reprodujo Regreso de la URSS: el cero y el infinito, de André Gide y El libro blanco de la revolución húngara, de Melvin Lasky, un ex marxista que merodeó en el Cominform, la contraparte soviética del CLC. A fin de cuentas, la CIA no hizo más que responder a lo que hacían los soviéticos.

También se publicaron títulos de Herbert Lüthy, Patricia Blake, Max Hayward, Leopoldo Labedz, Bertrand de Jouvenel, Nicolo Tucci, Luigi Berzini, Boris Pasternak, Nicolás Maquiavelo, André Gide, Louis Fischer, Richard Wright, y… Anton Chéjov, traducido y publicado por la Chekhov Publishing Co., editorial subsidiada en secreto. La CIA también publicó a agentes de sus propias filas, como John Hunt, James Michener y William Buckley, a quien la agencia encomendó “que ayudase a otro intelectual, el marxista peruano Eudocio Ravines, a terminar su influyente libro El camino de Yenán(4). El esfuerzo editorial CIA-CLC reprodujo también La nueva clase, de Milovan Djilas, un estudio sobre la nomenklatura, y otros textos “significativos” editados por Frederick A. Prager Inc. Los “intelectuales propios”, en tanto, publicaban artículos en todos los medios influidos o controlados por la CIA.

 

COMPAÑEROS DE VIAJE

 

La CIA llamaba “compañeros de viaje” a los amigos de los comunistas, pero también reclutó los suyos para el CLC, de preferencia intelectuales progresistas bien vacunados contra el virus del comunismo. William Donovan, uno de los fundadores de la CIA, se hizo amigo en Europa de Antoine de Saint-Exúpery y de Ernest Hemingway. Hemingway, sin embargo, jamás se interesó en el CLC y terminó siendo espiado por el FBI durante 25 años, hasta su muerte en 1961. Edgard J.Hoover supo cuando el Nobel se internó con nombre falso en una clínica de Minnesota para tratarse una depresión que lo condujo al suicidio.

Notorias compañeras de viaje del CLC-CIA fueron Hanna Arendt, ex pareja del filósofo alemán Martin Heidegger -quien no se llevó mal con los nazis-, y su íntima amiga, Mary McCarthy.

También se involucraron, participaron y/o beneficiaron otros notables como Alberto Moravia, quien asistió a un evento “cultural” armado por Nabokov en 1960 en la isla veneciana San Giorgio, junto con John Dos Passos, Julian Huxley, Mircea Eliade, Thornton Wilder, Guido Piovene, Herbert Read, Lionel Trilling, Robert Pen Warren, Stephen Spender, Isak Dinesen, Naum Gabo, Martha Graham, Robert Lowell, Robert Richman, Franco Venturi, Iris Murdoch, Daniel Bell, Armand Gaspard, Anthony Hartley, Richard Hoggart y el indio Jaya Praksash Narayan, entre muchos otros.

La Fundación Ford fue la más relevante lavadora de dinero para actividades “culturales”, aunque la CIA también levantó tapaderas propias y seguras como la Fundación Farfield, cuyo “palo blanco” fue “Junkie” Fleischmann, folclórico millonario que terminó creyéndose “mecenas” a costa del dinero ajeno.

Además se usaron las fundaciones y/o fondos Andrew Hamilton, Bacon, Beacon, Borden Trust, Carnegie, Colt, Chase Manhattan, Edsel, Florence, Gotham, Hobby, Hoblitzelle, Kentfield, Josephine and Winfield Baird, J.M. Kaplan, Lucious N. Littauer, M.D. Anderson, Michigan, Rockefeller, Ronthelyn Charibable Trust, Shelter Rock, Price, etc.

El dinero circuló por una maraña de sociedades culturales en cuyos consejos se repetían los nombres de directores de fondos, fundaciones, bancos y hasta agentes de la CIA. La agencia adquirió maestría en evadir impuestos por sus “donaciones” encubiertas y dificultó las investigaciones que en los 60 haría el congresista Wright Patman y en los 80, el senador Frank Church.

 

LAS REVISTAS

 

Las revistas financiadas por el CLC-CIA dieron trabajo a una multitud de colaboradores mediocres y desconocidos. El plan era “poner a navegar en primera clase a figuras de segunda”, en compañía de intelectuales relevantes que sabían o no para quién trabajaban. La agencia de noticias Forum World Features y las radios Europa Libre y Liberty emplearon una multitud de periodistas e intelectuales.

La primera revista fue Der Monat, fundada en Berlín en 1949, como un “puente ideológico” con los escritores europeos, dirigida por Lasky, del trío que forjó estas redes (con Nabokov y Joselsson). Encounter llegó a ser la más importante, también dirigida por Lasky, gran censurador de los artículos críticos a Estados Unidos de autores que de verdad creyeron estar haciendo “periodismo libre de opinión”. Preuves se fundó en París en 1951, como antagonista de Les Temps Modernes de Sartre y Simone de Beauvoir. Paris Review apareció en 1953, animada por George Plimpton y el agente de la CIA Peter Matthiessen: allí trabajó Frances Fitzgerald, hija del jefe de la CIA encargado de planificar el asesinato de Fidel Castro.

En Italia aparecieron Libertà della Cultura y Tiempo Presente (1956), animadas por Silone y Nicola Chiaromonte como desafío a Nuovi Argumenti (1954), de Alberto Moravia. Nuova Italia, dirigida por Michael Goodwin, soló recibió subsidios. Otro grupo, en el que también estuvo Silone, animó en Londres Censorship (1964-67), que en 1972 reapareció como Index on Censorship, financiada esta vez por la Fundación Ford.

El periódico izquierdista francés Franc-Tireur recibió subsidios del CLC cuando lo dirigía George Altman, al igual que el Figaro Littéraire. En lengua árabe apareció Hiwar, en 1962. Transition, en Uganda, 1968; Quadrant, en Australia -todavía existe-; Quest en la India, 1955; y Jiyu, en Japón. Hubo otras que integraron la vasta madeja, como Forum, National Review, Science and Freedom y Soviet Survey.

En Estados Unidos hubo publicaciones propias y otras subsidiadas mediante compra de ejemplares que la CIA-CLC distribuían en Europa y el resto del mundo: Partizan Review, Daedalus, Hudson, Kenyon, Poetry, Sewanee y The Journal of the History of Ideas. La CIA aportaba las plumas de Kostler, Chiaromonte, Mary McCarthy, Alfred Kazin y otros, por cuenta del American Committee. New Leader, a cargo de Levitas, recibía subsidios de Times Inc. a cambio de “información sobre tácticas y personalidades del comunismo en todo el mundo”.

 

LIBRO CON FINAL ABIERTO

 

Cuadernos fue lanzada en París en 1953 para penetrar el mundo intelectual de América Latina. Su primer director fue Julián Gorkin, dramaturgo y novelista hispano, co-fundador, en 1921, del Partido Comunista de Valencia, España, y ex activista del Cominform. Después que Cuba popularizó la revista Casa de las Américas, Cuadernos se transformó en los 60 en Mundo Nuevo5, bajo la conducción del uruguayo Emir Rodríguez Monegal. Los grandes de la literatura regional, como el argentino Julio Cortázar, rehusaron publicar en sus páginas.

Ya no existe el CLC, pero la CIA no ha abandonado su misión. En 1996 lanzó en Madrid la revista Encuentro, dirigida por el cubano Jesús Díaz, con financiamiento de la Fundación Ford y del Fondo Nacional para la Democracia, “organización privada sin fines de lucro” creada en 1983 “para promover la democracia a través del mundo”. También financia en Venezuela a las organizaciones empresariales que conspiran contra el gobierno de Hugo Chávez.

“Siempre cabe la posibilidad de que un libro de ficción arroje alguna luz sobre las cosas que antes fueron contadas como hechos”, escribió Hemingway, en el prólogo de París era una fiesta. Saunders hizo lo contrario: relató hechos verídicos para desmontar una ficción que también atañe al presente. Una vez más, la realidad es superior a la ficción. Como el juego sucio no ha terminado, la historia tiene abierto el final.

El hispano Javier Ortiz se formuló una pregunta inevitable: “¿Qué profesionales españoles de la comunicación serán los que trabajan para la CIA? No me refiero a gente que lo esté haciendo sin conciencia de ello -que de ésos puede haber toneladas-, sino a los que lo hacen a sabiendas, porque están en nómina”. Las dudas de Ortiz son válidas en todo el planeta y para todas las profesiones vinculadas a la cultura

 

ERNESTO CARMONA

 

Notas

*) Publicado por la Editorial de Ciencias Sociales de Cuba, con prólogo de Ricardo Alarcón de Quesada y traducción de Rafael Fonte. Who paid the piper? The CIA and the cultural cold war (¿Quién pagó la música? La CIA y la guerra fría cultural) apareció por primera vez en inglés en 1999, edición de Granta Books, Londres.

1) Castillo se desvinculó cuando supo que el CLC era una pantalla de la CIA.

2) Página 341, Chief of Cover Action Staff, CIA, citado en Final Report of the Church Committee, 1976.

3) Ibid.

4) Eudocio Ravines llegó a Chile como agente de la Tercera Internacional a “supevisar” el Frente Popular, a fines de los 30. El camino de Yenán describe su traición al Partido Comunista.

5) Saunders no abordó América Latina en su libro, sin embargo, sobre el CLC en la región ver Mundo Nuevo, cultura y guerra fría en la década del 60, de María Eugenia Mudrovcic -profesora de la Universidad de Michigan-, Beatriz Viterbo Editora, Rosario, Argentina, 1997.

 

 

(Revista “Punto Final”, edición N^566, 30 de abril, 2004)

Inician siembra de transgénicos en Veracruz, acusa investigador

http://jornadaveracruz.com.mx/Nota.aspx?ID=130113_000221_891
Jair García / domingo, enero 13, 2013
México tiene las semillas para producir los alimentos que se requieren, pero el gobierno federal y los estatales ceden a la presión e intereses económicos de las compañías de transgénicos s Foto Agencias

En Veracruz ya hay soya y maíz transgénicos, pues en el primer cultivo ya se cuenta con la autorización federal y estatal, mientras que en el segundo, simplemente existe un “mutis” y ojos cerrado por parte de las autoridades, mencionó el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en derecho indígena, Francisco López Bárcenas.

Advirtió que empresas como Monsanto y los propios gobiernos federal y estatales promocionan el uso de transgénicos como una medida para salir de la pobreza y acabar el problema de la crisis alimentaria. “El problema en México de la crisis alimentaria, no es la falta de alimentos, sino el acaparamiento por parte de unas empresas, así como el estricto control sobre las semillas, todo orientado para que comiencen a utilizar los transgénicos que producen empresas como Monsanto, Syngenta Agro, PHI y Dow Agrosciense”, añadió.

Señaló que de acuerdo con documentos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), existen permisos para la siembra de soya transgénica en entidades como Yucatán, Chiapas, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Chihuahua, Coahuila, Durango, Sinaloa, Nayarit, Sonora, Baja California Sur y de México. En el caso de Veracruz, son los municipios como Papantla, Pánuco, Ozuluama, El Higo, Tempoal, Pueblo Viejo y Tampico Alto donde se cuenta permiso para el uso de la soya transgénica.

Lamentó que a los productores se les hace creer que el uso de transgénicos es la solución a sus problemas económicos, pues les garantizan grandes cosechas, siempre y cuando compren todo el kit que ofrecen las empresas que los elaboran. Dijo que desde 2009 hay peticiones de empresas como Monsanto para plantar maíz transgénico en Veracruz y aunque oficialmente no hay una aprobación, aseguró que ya hay registros en varios puntos.

“La siembra de transgénicos la han vendido como métodos para superar la pobreza y que haya alimentos. No tenemos una crisis de escasez de alimentos y ése no es el problema, sino quién los controla”, expresó. López Barcenas aseguró que México tiene semillas para producir los alimentos que se requieren, pero el gobierno federal y los estatales ceden a la presión e intereses económicos de las compañías de transgénicos.