La transición política en México, a costa de los acuerdos de San Andrés

EZLN_by_Mikele
Luis Hernández Navarro, la transición política mexicana fue el resultado de una alianza entre Zedillo y los partidos políticos, que marginó del proceso al  EZLN y a todas las fuerzas políticas que los apoyaban. Dio así inicio la etapa (terminal) del sistema político posrevoucionario -tambien llamada por muchos ‘transición política’ y que hoy pretende reeditarse, cerrando aun mas el sistema (reelección, bipartidismo regional, partidos verticales, burocracias eternas). Por eso la llamo terminal: en lugar de abrirse a la sociedad se cierra cada vez mas sobre si misma, síntoma evidente de su decrepitud, su disfuncionalidad. La ciudadanización del subsistema electoral fue en realidad su partidización, lo que hoy nadie pondría en tela de juicio, ni los propios transitólogos.
Escribe Hernández Navaro al respecto:
“… esta negociación reforzó el monopolio partidario de la representación política, dejó fuera de la representación institucional a muchas fuerzas políticas y sociales no identificadas con estos partidos, y conservó, prácticamente intacto, el poder de los líderes de las organizaciones corporativas de masas... 
En esas circunstancias, el gobierno federal hizo abortar los acuerdos de San Andrés. Incumplió su compromiso de promover una reforma constitucional sobre derechos y cultura indígenas, y no hizo una sola oferta sustantiva en la Mesa de Democracia y Justicia..
… de manera paralela al diálogo con el EZLN y sus aliados, la administración de Zedillo impulsó con los partidos un pacto que dio a luz una nueva reforma política definitiva. Esa negociación fue bautizada en su momento como los acuerdos de Barcelona, porque las pláticas para fraguarla se efectuaron en las oficinas del subsecretario de Gobernación, Arturo Núñez, ubicadas en la calle de Barcelona en la ciudad de México.”
 La piedra en el zapato del sistema -hoy mas que nunca con el PRI en la presidencia- fue y es el EZLN, que forma parte destacadísima de las acciones que han tomado pueblos y comunidades para enfrentar el franco deterioro de sus condiciones de vida como consecuencia del nuevo ‘modelo de desarrollo’ . Lo que se pretendió resolver con una traición, beneficiando a los dirigentes partidistas y sus anhelos ‘democraticos’, acabó simplemente dejando el conflicto ‘latente’, alientando la ilusión de que los zapatistas desistirían o simplemente, y para confirmar su racismo, no estarían a la altura de las circunstancias. Hoy, frente a las fuerza de sus acciones y el fortalecimiento de sus sistemas normativos, Peña pretende reeditar la política de ‘ni te veo ni te oigo’ cerrando más el sistema para mantener un remedo de ‘control político’… hasta donde el cuerpo aguante.
No sería demasiada arriesgado suponer que, al igual que en 1996 la sociedad se mantenga al margen pero un sector significativo de ella puede hacer la diferencia y poner en el mapa la reedición de los acuerdos de San Andrés, agotando todos los espacios que se habían abierto 17 años atrás para reconfigurar el sistema político. El acierto del texto de Hernández Navarro radica en colocar al movimiento zapatista en el centro de la tan traída y llevada ‘transición democrática’ que hoy, de cara a su fracaso, parece querer ser manipulada para que todo siga igual. La opción autoritaria parece ser la mas fuerte. Hoy estamos viviendo en un país que poco imaginaron en aquellos años en que México arribó a la ‘democracia’. La pobreza y la militarización parecen las dos caras de una misma moneda; el desprestigio de todo el estado de derecho y sus instituciones se mantiene y crece, particularmente los partidos políticos y todo el sistema de representación política.
La otra opción no puede ser otra que impulsar la lucha zapatista para crear un mundo donde quepan muchos mundos. Un mundo ajeno al control de los pocos sobre los muchos con enormes desigualdades. El único polo político que tiene una propuesta con un alto sentido ético y convencido del agotamiento del régimen es la del EZLN. Los partidos políticas y el estado de derecho se encuentran muy debilitados pero mantienen los hilos del poder institucional y la capacidad para reprimir. Los hechos no están consumados y las opciones están claras. Habrá que elegir sobre la marcha, caminando con otros para definir el destino caminando.

en 09:36

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1 comentario

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