Montemayor detonó renacer de letras indígenas

Presentaron Los tarahumaras en el Palacio de Minería

Susana de la Garza, viuda del colaborador de La Jornada, participó en el acto donde se dio a conocer el volumen trilingüe español/tarahumara/inglés

La educación no ha aportado aprendizajes desde la raíz de nuestro pueblo, alerta Makawi, poeta y músico rarámuri

Ericka Montaño Garfias / La Jornada

“Desde sus primeros encuentros, los misioneros y soldados españoles apreciaron en los tarahumaras su gran capacidad de caminantes y corredores, y por consiguiente, es casi constante la referencia a sus fuertes pies y resistentes piernas. La palabra tarahumara alude a la rapidez de los corredores. Por influencia del cahita o del varojío, o incluso del castellano, se ha sustituido la ‘r’ inicial del rará, que significa pie, por una ‘t’, huma o juma que significa correr, y el sufijo ra o re es un participio: el sentido final es el ‘que ha corrido a pie’.”

Así inició Carlos Montemayor (Parral, 1947-ciudad de México, 2010) el segundo capítulo de su libro Los tarahumaras: pueblo de estrellas y barrancas, el cual fue presentado la noche del pasado miércoles. Se trata de una nueva edición del título que se publicó por primera vez en 1995, apenas unos meses después del levantamiento zapatista, y que ahora aparece en una edición trilingüe –castellano, rarámuri e inglés– del gobierno de Chihuahua, por conducto del Programa Editorial del Gobierno del Estado.

La redición del volumen coincide con el tercer aniversario luctuoso del narrador, ensayista, poeta, traductor, analista, tenor, investigador, activista social e impulsor de las lenguas indígenas, ocurrida el 28 de febrero de 2010.

El lado indigenista del autor

La nueva edición de Los tarahumaras: pueblo de estrellas y barrancas es de pasta dura y reúne una nueva selección de imágenes captadas por Ignacio Guerrero Olivares, Emilio Montemayor, Tania Petite, Arturo Rodríguez Torija, Gerard Tournebize y David Lauer Read, quien fue el encargado de la edición fotográfica y el traductor del texto al inglés. El poeta y músico rarámuri Martín Makawi realizó la traducción a la lengua de los tarahumaras.

El libro se divide en ocho capítulos: Encuentros y desencuentros, El caminante celeste, Juicios y prejuicios, Las columnas del mundo, La danza celeste, El jícuri y lo sagrado, ¿Quiénes son los rarámuris?, y ¿Quiénes son los chabochis?

Familia y amigos acudieron a la presentación del volumen (el cual se puede adquirir en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería), en la que participaron Susana de la Garza, viuda de Carlos Montemayor; Víctor Orozco, catedrático de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez; Enrique Servín, coordinador del programa institucional de atención a lenguas y literatura indígenas del Instituto Chihuahuense de la Cultura; Martín Makawi y David Lauer.

Amo y señor, 1994, fotografía de Arturo Rodríguez Torija que ilustró la primera edición del libro Los tarahumaras: pueblo de estrellas y barrancas, de Carlos Montemayor, en 1995, que ahora se incluye en la redición de 2012

El texto de Carlos Montemayor consta “de sus análisis, sus citas de algunos de los momentos más brillantes en la interpretación de la cultura tarahumara. Sus comentarios, sus reflexiones”, dijo Enrique Servín, quien destacó uno de los aspectos del autor de Las armas del alba que a veces se llegan a perder:

“Este aspecto, opacado por su importancia como activista social, novelista, estudioso de la cultura griega, latina, música, hombre brillante, polifacético. Este aspecto es su lado como indigenista, analista y promotor de ese otro aspecto de lo mexicano que son los pueblos indígenas.”

La vida de Montemayor, recordó Servín, cambió cuando comenzó a impartir talleres para escritores en lenguas indígenas en Oaxaca. “Ya era muy conocido como novelista, traductor, analista de lo clásico, y este viraje no fue necesariamente bien recibido en el medio intelectual mexicano; no faltaron los comentarios irónicos y las burlas”.

Sin embargo, “se abrió un nuevo capítulo; es el resurgimiento de las literaturas indígenas en México; hay movimientos, obras sólidas, los espacios editoriales consolidados, y México se convierte en punta de lanza en este ámbito. Ni en Estados Unidos o Canadá está tan avanzado este proceso”.

En el libro, Montemayor, quien fue colaborador de La Jornada, “analiza desde fuera y desde dentro lo tarahumara”, añadió el funcionario.

Universo visual

David Lauer, en tanto, subrayó que las imágenes seleccionadas para este volumen intentan acercar a los lectores al universo visual de este pueblo que habita en el norte de Chihuahua.

Un pueblo que a lo largo de los siglos ha sido despojado no sólo de su territorio, de acuerdo con el breve recorrido histórico que trazó el investigador Víctor Orozco, sino que la educación occidentalizada pone en jaque su forma de ser y estar en el mundo.

Martín Makawi advirtió: “Muchos de los rarámuris de hoy están desviados, porque la educación no ha sido un aportador de los aprendizajes desde la raíz de nuestro pueblo; ha sido un aportador de otros caminos, de otra cultura, no de lo propio, eso es lo que pasa”.

Al hacer la traducción “entendí muchas cosas que no sabía, y que llevo en el corazón.

“¿Hacia dónde puedo caminar para encontrar la verdadera educación para mí, para mis hijos y para mi pueblo?”

1 comentario

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