Intervención de Slavoj Zizek en Liberty Plaza, Nueva York

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En el crack de 2008 se destruyó más propiedad privada, conseguida con gran esfuerzo, que si todos los presentes se pusieran a destruir día y noche durante semanas. Nos dicen que somos soñadores. Los verdaderos soñadores son aquellos que piensan que las cosas seguirán siendo como son indefinidamente. Nosotros no somos soñadores, sino los que estamos despertando de un sueño que se ha convertido en pesadilla. No estamos destruyendo nada, sino siendo testigos de cómo el sistema se destruye a sí mismo.

 

Todos hemos visto la clásica escena de los dibujos animados en la que un coche se acerca a un precipicio y sigue rodando ignorando que está sobre el vacío, y sólo cae cuando el conductor mira hacia abajo y se da cuenta de ello. Esto es lo que estamos haciendo aquí. Estamos diciendo a los chicos de Wall Street “¡eh, mirad abajo!”

En abril de 2011 el gobierno chino prohibió que apareciesen en TV, películas o novelas todas aquellas historias que hiciesen referencia a realidades alternativas o viajes en el tiempo. Esta es una buena señal para China, puesto que significa que la gente aún sueña con alternativas, así que hay que prohibir este sueño. Aquí no se piensa prohibir nada de eso, porque el sistema en el poder incluso ha suprimido nuestra capacidad para soñar. Fijaos en las películas que vemos todo el tiempo. Es fácil imaginar el fin del mundo, un asteroide que destruya el planeta y ese tipo de cosas. Pero no se puede imaginar el fin del capitalismo. Así que, qué es lo que hacemos aquí? Dejadme que os cuente un viejo chiste muy bueno de los tiempos del comunismo…

Un tipo de Alemania del Este fue enviado a trabajar en Siberia. Sabía que su correo sería supervisado por los censores, así que propuso a sus amigos establecer un código. Si la carta que enviase estaba escrita con tinta azul, entonces lo que en ella se dijera sería cierto y si estaba escrita con tinta roja sería falso. Transcurrido un mes sus amigos recibieron su primera carta. Estaba escrita por entero en azul y decía: todo es maravilloso aquí. Las tiendas están repletas de buena comida. Los cines pasan buenas películas occidentales. Los apartamentos son grandes y lujosos. La única cosa que no se puede comprar es tinta roja.

Así es como vivimos. Tenemos todas las libertades que queremos, pero nos falta tinta roja, el lenguaje con el que expresar nuestra no-libertad. La manera en que se nos enseña a hablar acerca de la libertad, la guerra, el terrorismo y demás falsifica la libertad. Y esto es lo que estáis haciendo aquí: nos estáis dando tinta roja a todos.

Pero hay un peligro. No os enamoréis de vosotros mismos. Lo estamos pasando bien aquí, pero recordad: los carnavales son baratos, lo que importa es el día siguiente. Cuando volvamos a nuestra vida normal, habrá cambios entonces? No quiero que alguna vez recordéis estos días como, “oh, éramos jóvenes y fue muy bonito”. Tened en cuenta cual es nuestro mensaje fundamental: que tenemos derecho a pensar alternativas. La regla se ha roto. No vivimos en el mejor de los mundos posibles, pero hay un largo camino por delante. Nos enfrentamos a cuestiones ciertamente difíciles. Sabemos lo que no queremos, pero, ¿sabemos lo que queremos? ¿Qué organización social puede reemplazar al capitalismo? ¿Qué nuevo tipo de líderes queremos?

Recordad: el problema no es la corrupción o la codicia. El problema es el sistema que os empuja a rendiros. Estad atentos no sólo a los enemigos, sino a los falsos amigos que ya están actuando para diluir este proceso. De la misma manera en que os dan café sin cafeína, cerveza sin alcohol o helado sin nata, tratarán de convertir esto en una protesta moral inofensiva.

La razón por la que estamos aquí es que estamos hartos del mundo que recicla latas de Coca-Cola, del mundo del capuccino Starbucks, del mundo que destina un 1% de la riqueza a los niños que pasan hambre. Ya no es suficiente para que estemos a gusto, después de que se hayan subcontratado la guerra y la tortura e incluso después de que las agencias matrimoniales subcontraten a diario hasta nuestra vida amorosa.

Podemos ver que durante un largo tiempo permitimos que nuestro compromiso político también fuera subcontratado. Lo queremos recuperar. No somos comunistas. Si el comunismo significa el sistema que colapsó en 1990, recordad que hoy esos comunistas son los capitalistas más eficientes y desarraigados. En China hoy tenemos un capitalismo que es aun más dinámico que vuestro capitalismo americano pero que no necesita democracia. Esto significa que cuando critiquéis el capitalismo, no os permitáis que os chantajeen con la idea de que estáis en contra de la democracia. El matrimonio entre la democracia y el capitalismo se ha acabado.

El cambio es posible. Así que, ¿qué es lo que consideramos posible hoy? Sólo hace falta seguir los medios. Por un lado, en lo que respecta a tecnología y sexualidad, todo parece ser posible. Puedes viajar a la luna. Puedes ser inmortal con la ayuda de la biogenética. Puedes tener relaciones sexuales con animales o lo que sea. Pero mirad el campo de la sociedad y de la economía. En ambos, casi todo se considera imposible. Quieres subir un poco los impuestos para los ricos, te dirán que es imposible, perdemos competitividad. Quieres más dinero para sanidad: te dicen, imposible; esto significa un estado totalitario. Algo falla en un mundo donde se te promete la inmortalidad pero en donde no se puede gastar un poco más para sanidad. Puede que debamos marcar nuestras prioridades directamente aquí. No queremos niveles de vida más altos. Queremos niveles de vida mejores. El único sentido en el que somos comunistas radica en que nos importan los bienes comunes. El bien común de la naturaleza. El bien común de lo que es privatizado por la ley de propiedad intelectual. El bien común de la biogenética. Por esto y sólo por esto debemos luchar.

El comunismo fracasó absolutamente. Pero los problemas de los bienes comunes están aquí. Te están diciendo que aquí no somos americanos. Pero los fundamentalistas conservadores que reivindican ser verdaderamente americanos, necesitan que se les recuerde algo. ¿Qué es el cristianismo? Es el Espíritu Santo. ¿Qué es el espíritu Santo? Es una comunidad igualitaria de creyentes que están conectados por el amor mutuo y que sólo tienen su propia libertad y responsabilidad para hacerlo. En este sentido el Espíritu Santo está aquí ahora. Y allí en Wall Street hay paganos que están adorando ídolos blasfemos. Así que sólo necesitamos paciencia. Lo único que me atemoriza es que un día nos vayamos simplemente a casa y después nos reunamos una vez al año, tomando una cerveza y recordando nostálgicamente el buen rato que pasamos aquí. Prometámonos que este no será el caso.

Sabemos que las personas a menudo desean algo pero no lo quieren realmente. No tengáis miedo a querer realmente lo que deseáis. ¡Muchas gracias!

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El periodismo está estallando

Conferencia ofrecida por el catedrático y periodista español radicado en Francia, Ignacio Ramonet en el Teatro Sanguily de la Universidad de La Habana, el pasado miércoles 7 de diciembre de 2011 

 

 

por Ignacio Ramonet 

 

Buenos días. Señor decano, señoras vicerrectoras, profesores, querido Alfredo Guevara, queridos amigos. Es para mí un gran honor tomar la palabra aquí en el seno de esta prestigiosa universidad y en particular hacerlo en este momento para precisamente tratar de evocar los temas de mi último libro que se llama La explosión del periodismo, y que espero se pueda editar y publicar aquí en este momento estamos haciendo gestiones para lograrlo, y que los estudiantes, en particular de comunicación y periodismo, si están interesados evidentemente lo puedan leer y quizás les pueda servir para su carrera, para su propia actividad comunicacional.

 

Como le dije al decano yo quisiera, en un cuarto de hora o veinte minutos, hacer una pequeña síntesis de lo que trata este libro. Quizás algunos de ustedes, si se interesan por la Comunicación y el Periodismo, ya conocen otros de mis trabajos sobre la comunicación como La tiranía de la comunicación, Cómo nos venden la moto, o Propagandas silenciosas… y este libro que se llama La explosión del periodismo tiene un subtítulo: “De los medios de masa a la masa de medios”. Estamos en un momento en que el periodismo está estallando, literalmente estallando, y está estallando esencialmente porque ha recibido el impacto de internet. Todos ustedes conocen la riqueza de lo que propone internet. 

 

El internet tiene una característica, que es que nos permite a cada uno de nosotros hoy tener un medio, gracias a tecnologías muy elementales. No hace falta ser un sabio tecnológico para utilizar internet; tecnologías relativamente baratas, no hace falta ser millonario para equiparse de un teléfono inteligente, un iPad o de un pequeño ordenador… Claro, evidentemente en Cuba no tienen ustedes esas cuestiones (risas), pero hace poco estaba precisamente en Madrid dando una conferencia delante de estudiantes, o bien en Brasil, estoy dando una conferencia en la Universidad de Brasilia y mientras yo hablaba los estudiantes, en vez de mirarme a mí, lo que miraban era su teléfono, porque estaban todos enviando tweets, es decir, pequeños mensajes que resumían lo que yo iba diciendo en 140 caracteres. 

 

Aquí el problema es que ustedes tienen, quizás, el más perverso de los bloqueos. No hablo del bloqueo económico, comercial, que ya sabemos hasta qué punto causa estragos en la economía de Cuba desde hace 50 años. Yo creo que en este momento para vuestra generación, para la generación de los estudiantes o de los menores de 30 años, el bloqueo electrónico, el bloqueo informático, el bloqueo de Internet. Yo diría que aquí hasta cuando se tiene internet y todo el mundo no lo tiene porque es demasiado poco el fluido [ancho de banda], el internet que se usa es un internet prehistórico. 

 

El internet que yo utilizo, por ejemplo, en el hotel, primero: cuesta una fortuna y además, es prehistórico, porque hoy día internet de banda ancha permite recibir una película inmediatamente, se puede ver en directo una película, mientras que aquí cargar un texto ya tarda mucho tiempo, cargar una fotografía puede tardar muchísimo…, y eso ocurre en razón de este bloqueo electrónico, que yo espero que se pueda suprimir gracias al cable de conexión con Venezuela y que ustedes puedan tener acceso a un internet libre, porque no tener internet hoy es como si en una sociedad de otra época no hubiese acceso a la imprenta, por ejemplo. Y lo que la imprenta provocó como cambios fundamentales en materia del saber, del conocimiento, de la ampliación de la cultura, de la multiplicación de las universidades, del cambio en las élites culturales que provocó el Renacimiento, todos esto es el significado de internet. Que una generación no pueda disponer de internet hoy es algo que puede tener consecuencias en la manera de adquirir cultura. 

 

Evidentemente hay otras maneras que siguen siendo útiles, pero esta es indispensable. Por eso yo espero que se pueda resolver, en particular, gracias a este cable que va a poder permitir, a través de Venezuela y del satélite Simón Bolívar que posee Venezuela, que ustedes dispongan como todas las generaciones de su edad del mundo un internet rápido de banda ancha. 

 

Dinamita 

 

El Periodismo hoy, a escala internacional, está siendo literalmente dinamitado por internet. ¿Por qué? Primero porque internet está permitiendo que cada ciudadano tenga acceso a una información sin absolutamente depender de los grandes medios centrales de antes y, por otra parte, el nuevo dispositivo tecnológico hace que cada ciudadano no sea únicamente receptor de la información, que fue la norma durante mucho tiempo desde que existen los medios de comunicación de masas. 

 

Los medios de comunicación de masas no existen desde hace mucho tiempo. Como ustedes saben, solo existen desde la segunda mitad del siglo XIX. Las comunicaciones de masas tienen 150 años, pero con internet esto está cambiando porque antes había un emisor del mensaje, que dominaba en definitiva la comunicación desde un polo central, lo que yo llamo en el libro los “medios soles”, es decir, el medio era como un sol que es único en nuestra galaxia y ese “medio sol” iluminaba, o ilustraba, o domesticaba a los ciudadanos. 

 

En cambio hoy tenemos lo que yo llamo en el libro los “medios polvo”, porque son granitos cada ciudadano, al disponer simplemente de un teléfono inteligente, o de un pequeño ordenador o de un iPad, ya puede él mismo o ella misma enviar mensajes, puede corregir la información que ha dado el medio central, puede completar la información que se ha dado con imagen, texto, video; o sea, hay una ruptura de los roles que hasta ahora estaban definitivamente fijos: el emisor, por una parte, y el receptor, por otra. El emisor que era activo y el receptor que era pasivo. 

 

El receptor podía pensar lo que fuera del mensaje que recibía, podía no estar de acuerdo, podía pensar que ese mensaje contenía errores o no era suficientemente completo; pero no lo podía expresar más que en su entorno, en su comentario. En cambio hoy no solo lo puede expresar, sino que él mismo puede emitir información y por consiguiente hoy tenemos el final del monopolio de la información que han ejercido los grandes medios dominantes en nuestras sociedades. 

 

Hoy día todo el mundo produce o puede producir información, en el mundo desarrollado evidentemente. No olvidemos que hay una gran brecha informática, una gran brecha electrónica, no olvidemos que casi la mitad de la población del mundo, el 40%, vive con menos de 2 CUC al día, y por consiguiente no tiene acceso tampoco a la electrónica, no tiene acceso siquiera a la electricidad: hay 1.500 millones de personas en el mundo que no tienen acceso a la electricidad. 

 

Lo que estoy diciendo no se aplica al conjunto del mundo y digamos que nuestro mundo sigue estando caracterizado por la pobreza, que es muy importante, aunque está disminuyendo. En los últimos años se calcula que unos 150 millones de habitantes han dejado de ser pobres, en particular en América Latina gracias a las políticas de desarrollo social implementadas en países como Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador. Se estima que en los últimos ocho años, nada más que en América Latina 80 millones de personas han salido de la pobreza, porque hay un progreso en particular en el caso de América Latina. 

 

Brecha electrónica 

 

Pero hay una brecha electrónica, por eso no conviene generalizar, pero lo que digo se aplica en particular a los países desarrollados o a núcleos urbanos en el conjunto del mundo, porque hasta en los países pobres, en las capitales o en las grandes ciudades existen minorías privilegiadas o más acomodadas que disponen de estas tecnologías y por consiguiente hoy hay esta ruptura del monopolio, lo que hace que cada ciudadano tenga este carácter al que yo llamo de “web actor”, es un actor de la web. Es decir, puede entrar en la web y al entrar en la web puede modificar, puede comunicar, etc. 

 

Las redes sociales han ampliado el fenómeno. Hasta ahora se hablaba del internet con esta posibilidad de tener un blog, de escribir su propia versión, editorializar, etc.; pero últimamente han aparecido lo que llamamos redes sociales, es decir Facebook no sé si alguno de ustedes tiene su propio perfil en Facebook y también Twitter; se ha desarrollado de esa manera la posibilidad de comunicar, de crear grupos que comunican únicamente a través de estas redes sociales. 

 

De hecho, por ejemplo hoy en Francia los jóvenes ya no se comunican con mensajes electrónicos (SMS), sino que se comunican a través de la mensajería de Facebook y esta red social está teniendo cada vez más la posibilidad de transformarse en un universo de tipo comunicacional total. Pero de igual manera esto va muy rápido. Si hubiésemos hablado aquí de estos temas hace cuatro años no hubiésemos mencionado ni a Twitter, ni Facebook, ni el iPad, nada de esto existía hace cuatro años. Lo cual quiere decir que estamos apenas en el alba de lo que internet puede suponer como cambios importantes. Si tuviésemos que hablar de aquí a cuatro o cinco años es posible algo como Facebook ya no tenga la importancia de ahora. Hace tres o cuatro años quizá hubiésemos hablado de Myspace. Y hoy en día Myspace no le interesa a nadie, ya prácticamente no tiene existencia, cuando era un fenómeno que preocupaba enormemente hace algunos años. 

 

Los galeotes de la web 

 

Bien, esto hace que hoy, por ejemplo, cuando hablamos de la profesión de un periodista nos encontramos ante una situación muy particular. Por una parte se ha degradado socialmente, es decir, en los países desarrollados en la medida en que cada persona puede hoy proponer información, entonces eso hace que la cantidad de periodistas potenciales es tan enorme que en definitiva el estatuto del periodista se ha banalizado y la mayoría de los periodistas han pasado a tener sueldos muy bajos. Primero, muchos periódicos están cerrando, centenares de periódicos están desapareciendo: se está produciendo lo que yo llamo una gran extinción de la prensa de papel, en particular, decenas de miles de periodistas han perdido su empleo. 

 

En Estados Unidos, en los últimos años, 35 mil periodistas han perdido su empleo y sin embargo, las facultades de Periodismo y Comunicación en Europa o Estados Unidos siguen formando cada año a centenares de miles de profesionales que en general van a ser muy explotados. 

 

Hoy día hay una condición se les llama, en particular, “los galeotes de la web” o “los esclavos de la web” porque los periódicos y todos los medios existentes, ya sea de prensa escrita, radio o televisión tienen ahora una versión on-line y necesitan evidentemente personal para hacer esa versión. Por tanto, reclutan a personas, en particular los jóvenes que salen de las universidades y que están sobreexplotados: trabajan enormemente y no son bien pagados. 

 

También hay una degradación de la condición social del periodista. En la medida en que los grandes patronos de la prensa o de los medios ponen en competencia a los verdaderos profesionales con todo aquel o aquella que ofrece información por un precio muy barato. Hasta el punto de que han surgido, todo esto está en el libro, han surgido lo que se llama “las fincas de contenido” o “las granjas de contenido”, es decir hay ahora unos “granjeros” de nuevo que se dedican a proponerles a todos los internautas de todo el mundo que hablen español, por ejemplo, que escriban sobre tal o más cual tema y efectivamente reciben miles de ofertas porque lo que más abunda en la tierra ahora es gente que ha hecho estudios superiores. En los países nunca había tantos estudiantes como ahora. Nunca ha habido tanta educación como ahora y de hecho en los países desarrollados el mayor número de los jóvenes de una generación pasa por la Universidad. 

 

La mayoría de una generación pasa por la Universidad. Es decir, la mayoría de esa generación sabe leer y escribir y puede proponer textos en el mercado de la oferta y la demanda donde tiene valor. Entonces se crean estas “granjas”, en la que estos nuevos “granjeros” tienen opciones de textos y estos se cuelgan en Internet. En general estos textos son sobre temas muy prácticos como turismo, gastronomía, jardinería o temas de vida cotidiana. Estos textos se cuelgan con publicidad y solo se les paga a los periodistas que han propuesto esto en la medida en que los lectores que lo lean en la pantalla de sus ordenadores van a clickear sobre la publicidad que está en torno que ha hecho este web actor. Solo si hay clics en la publicidad de al lado, entonces se les paga algunos céntimos y la norma es que por cada de uno de esos artículos se paga una miseria. 

 

Esta situación crea por alguna parte esta degradación. Pero también estamos ante una ocasión excepcional para la nueva generación de periodistas. Primero, nunca los periodistas han estado tan bien formados como ahora, porque durante mucho tiempo los periodistas se formaron de manera salvaje, autodidactas, etc. Ahora los periodistas, los comunicadores, se forman en universidades. Las últimas generaciones de los últimos quince o veinte años tienen la mejor formación de la historia del periodismo. Segundo, estas nuevas herramientas tecnológicas permiten ahora a un grupo de jóvenes periodistas organizarse con muy poco material y así se pueden crear nuevos medios de comunicación, nuevos periódicos, etc. 

 

En muchos países se están creando cantidad de diarios en la web y en particular en los Estados Unidos los periódicos que existen en la web han cambiado la manera de hacer periodismo. Se crean periódicos, mientras aparecen otros de nuevo tipo ya que quienes lo están leyendo también pueden contribuir, es decir que no hay una función fija de emisor y receptor, sino que todo emisor es receptor y todo receptor es emisor. Entonces se crea en este momento una nueva generación de diarios electrónicos, una nueva generación de periodistas electrónicos lo que hace que cambie la concepción de la información en una perspectiva más positiva. Muchas gracias. (Aplausos) 

 

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Conferencia ofrecida por el catedrático y periodista español radicado en Francia, Ignacio Ramonet en el Teatro Sanguily de la Universidad de La Habana, el pasado miércoles 7 de diciembre de 2011. Transcrita, editada y versionada para Youtube y DivShare por los estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana: Tayna Camila Martínez Ajuria, Hansell Pavel Oro Oro, Omairy Lorenzo Álvarez, Aileen Infante Vigil – Escalera, Max Barbosa Miranda, Yeleina Guerra Salarichs, Abel Lescaille Rabell y David Vázquez Abella 

 

 

Tomado de Cubadebate

La guerra del capitalismo y los indignados de la tierra

Conferencia presentada el 6 de octubre en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM

Pablo González Casanova

Rebelión

A Samir Amin, en su cumpleaños

La necesidad de profundizar en los movimientos y movilizaciones de 2011 requiere analizar la coyuntura. También exige plantear el problema como un proceso histórico. Este no se limita a los ciclos del capitalismo y su crisis. Es más bien parte de una guerra que empezó después de la derrota de la Alemania nazi. La postguerra no tiene nada de postguerra… En los 66 años que lleva ni un mes ha estado en paz el mundo.

Tras la rendición del Eje nazi-fascista la lucha de clases y la lucha por el control de la periferia mundial, correspondieron al principal tipo de guerra que libraron las grandes potencias encabezadas por el bloque occidental y por el bloque soviético.

Conscientes uno y otro de que la guerra nuclear los llevaría a una destrucción mutua no dejaron de amenazarse con bombas y misiles, en que pronto los soviéticos mostrarían la superioridad de su bomba de hidrógeno. Amenazas y competencia en la capacidad de lanzamiento de bombas nucleares fueron una parte de la llamada “Guerra Fría”. La otra fue una lucha ideológica y mediática. En aquélla Estados Unidos haría ver que no se quedaba atrás y hasta pondría un hombre en la luna. En poco tiempo, varias potencias, unidas a las anteriores, participarían en una guerra de bravuconadas, no por ello menos peligrosa. De otro lado, las campañas anticomunistas y antiimperialistas se pusieron al orden del día. A la guerra de las armas se añadió la guerra de las ideas, de las imágenes y los sonidos, y toda suerte de recursos para someter al enemigo.

La guerra real del capitalismo se centró en ganar y dominar a la clase trabajadora en todo el mundo y a los movimientos de liberación en el mundo colonial.

Las potencias dominadas por las corporaciones y por el capital financiero aplicaron políticas que combinaban la represión, la cooptación y la corrupción.

Usaron estrategias y modelos sutil y técnicamente calculados con el fin de dividir y debilitar a los trabajadores y a los movimientos de liberación nacional.

El plan de una nueva especie de imperialismo colectivo y en redes fue encabezado por Estados Unidos con el Plan Marshall, y por Europa con la aplicación del modelo de “welfare state” (o “estado de bienestar”) para la mediatización de una fuerte proporción de la clase obrera y de los sectores medios, así como para el incremento de la demanda en el mercado interno de cada país.

La contribución de Estados Unidos fue muy importante también para la instauración en África, el mundo árabe y el sur de Asia del tipo de neocolonialismo en que ese gobierno y sus oligopolios habían adquirido una gran experiencia con los países pseudoindependientes de América Latina y el Caribe.

En medio de constante luchas, el plan estratégico del neocolonialismo occidental logró transformar los movimientos de liberación nacional en movimientos neocoloniales con sus nuevas “burguesías compradoras”.

En efecto el plan de conjunto incluía políticas de “desarrollo” industrial, económico y social que abrían el mercado para las exportaciones al Sur por parte de las grandes corporaciones del Norte.

Aunque las resistencias al nuevo proyecto imperialista no fueron menos importantes y además de los genuinos movimientos de liberación la URSS apoyó a numerosos movimientos a finales del siglo XX, en esa batalla, como en otras de la Guerra Fría, resultó victorioso Occidente.

En todos los casos los países imperialistas combinaron los objetivos de dominación y de acumulación. En todos.

Las inversiones de guerra sirvieron para acumular poder y riquezas.

Los presupuestos y endeudamientos públicos sirvieron para impulsar la economía de guerra y para dominar a los países endeudados.

A finales de siglo, con la victoria en la “Guerra Fría, el principal sostén del modo de dominación y acumulación capitalista siguió siendo la guerra. Sólo que, en la nueva etapa, cambió el peso relativo de las políticas de mediación y de las políticas de represión.

Si siempre se combinaron mediación y represión, siempre de dieron en proporción variable la zanahoria y el garrote, el pan y el palo, la concesión como política social y el clientelismo reducido de los capos políticos, así como la cooptación, la corrupción y la represión de colectividades e individuos. Además los derechos sociales tendieron a sustituirse por meros actos de caridad o por cohechos y sobornos de los jefes y sus pequeños grupos.

Ya las variaciones geográficas habían mostrado la diferencia de trato a los pueblos y los trabajadores de los países metropolitanos y coloniales o neocoloniales. En estos últimos siempre se dio un mayor peso al uso del garrote, del palo, y al de la represión mezclada a la corrupción. Ese peso aumentó con el neoliberalismo.

Desde los años setenta, y sobre todo desde los ochenta, las variaciones políticas aumentaron conforme pasaba el tiempo. En un momento dado las políticas que antes se aplicaban en las periferias se empezaron a implantar en el centro. Los trabajadores con derechos empezaron a perder sus derechos A finales de los años noventa y principios del siglo XXI esas medidas se agudizarían y llegarían a prevalecer en el conjunto de bloque occidental.

El líder indudable de todo el proyecto seguiría siendo el gobierno de Estados Unidos encabezado por el complejo militar-empresarial-político-y-mediático. Estados Unidos era y es el imperialismo más experimentado en frenar las concesiones del “Estado social” y en manejar como países coloniales a repúblicas formalmente independientes.

El complejo militar-empresarial y político que gobierna Estados Unidos es también el más experimentado en someter a los propios gobiernos metropolitanos y a sus complejos militares-empresariales. Háyase debilitado o no, en el año 2011, Estados Unidos comprobó su liderazgo en el Consejo de Seguridad y en los complejos militares empresariales de cada uno de los países del Consejo de Seguridad. El capitalismo al estilo estadounidense se fue imponiendo en todos y cada uno de los países de Europa.

Al amparo de los negocios y de los poderes militares, el neoliberalismo de Friedman y de los Chicago Boys se impuso en todas las socialdemocracias. Al modelo neoliberal y monetarista se apegan hoy las políticas de las finanzas, de las corporaciones, de los Estados, de los mercados y de los sistemas políticos e informáticos.

La reestructuración neoliberal de todas las empresas e instituciones del mundo occidental y sus zonas de influencia fue especialmente diseñada para optimizar utilidades y disminuir riesgos. A ella se ajusta la dominación de trabajadores, pueblos, ciudadanos y clientelas. A su aplicación corresponde la colosal acumulación de utilidades y riquezas en menos del 1% de la población mundial a costa de pueblos y trabajadores, en su condición de ciudadanos y de asalariados.

No sólo se aplicó la congelación de salarios nominales, ni sólo se abatió ésta por la inflación y el desempleo que sobre las familias obreras pesa, ni sólo se redujeron o eliminaron los llamados salarios indirectos: También se empobreció a los trabajadores como ciudadanos de repúblicas tributarias y como sujetos de impuestos. Se les empobreció mediante políticas deliberadas de endeudamiento externo y público sujeto a variables y usureros intereses, con cargas fiscales que disminuyeron los impuestos a los más ricos y aumentaron los impuestos a los más pobres, con asignación de presupuestos que privaban de inversiones y gastos sociales a los pueblos e incrementaban las inversiones y gastos destinados a apoyar el funcionamiento de las corporaciones.

A esas políticas se añadieron las de apropiación de territorios y riquezas malbaratadas o violentamente ocupadas en sucesivos actos de guerra abierta y encubierta. También se añadió la apertura de mercados que impulsara la competencia desleal en apoyo a las grandes corporaciones imperialistas y en detrimento de los pequeños y medianos empresarios de los países periféricos y de las propias metrópolis, no se diga de la enorme cantidad de trabajadores que esas actividades ocupaban y que perdieron su empleo.

Las combinaciones óptimas de la acumulación relativa, tecnológica y tecno-científica, se combinaron así con las de la acumulación salarial nominal y real, directa e indirecta, impositiva, crediticia, de presupuestos e inversiones públicas, de trabajador@s formales e informales, regulad@s y desregulad@s, precari@s, endeudad@s y esclavizad@s, adult@s, jóvenes y niñ@s

En el nuevo modelo de dominación y acumulación, a la rica experiencia de la dominación de clase, heredada del esclavismo, del feudalismo y el colonialismo, se añadió la no menos rica del capitalismo mercantil, industrial y financiero, monopolista y oligopólico, nacional, internacional, transnacional y multinacional. Un capital muy variado en sus organizaciones y experiencias.

La guerra y la lucha por el poder y los negocios se sirvieron de los flamantes modelos econométricos e interdisciplinarios a su servicio y llegaron a descubrir “juegos de guerra y de negocios” en los que “se gana o se gana”, y que se llaman en inglés “win-win”.

Los modelos “win-win”se usan mucho. Se usaron por ejemplo en la reciente crisis de 2011 en la que los banqueros y compañías amenazaron con declararse en quiebra y pusieron a los gobiernos a su absoluto servicio.

Los propios gobiernos de las grandes potencias subsidiaron la crisis. No se diga ya sus subalternos Para colmo la decisión de todos los gobiernos consistió en encomendar a que quienes habían generado la crisis que fueran quienes la resolviesen, lo que ya están haciendo a su manera, en que preparan de pies a cabeza una nueva crisis para 2012.

Las corporaciones y el capital financiero que las acompaña revelan con sus políticas que siguen firmemente decididos a ganar, tanto con la crisis como con el pago de la crisis, así sea a costa de los pueblos y de los trabajadores de la periferia y del centro del mundo. Es más, sus accionistas, gerentes y funcionarios que han decidido resolver la crisis en esos términos, son plenamente conscientes de que las resistencias y oposiciones van a crecer de una manera descomunal. Los problemas están técnicamente previstos y ellos están preparados psicológica, militar, política, mediática, racional y dogmáticamente. Están decididos a enfrentarlos con nuevas combinaciones y aplicaciones de sus políticas de represión, mediatización, intimidación y confusión. Su prepotencia y fanatismo les hace pensar como en tiempos de Hitler que tienen toda la superioridad necesaria para imponer sus valores e intereses.

Los señores del mundo consideran que para triunfar es necesario enfrentar con firmeza y serenidad los problemas que ellos mismos han creado al impulsar sus empresas y provocar, junto con los efectos deseados, otros no deseados. Con un estilo a la vez tecno-científico y hobbsiano, apoyados por el dios de los puritanos y por el darwinismo de los colonialistas anglosajones se proponen medidas entre las que destacan algunas como las siguientes:

1. Se proponen continuar impulsando los conocimientos más avanzados de las tecno-ciencias y de los sistemas complejos, para que las mega-empresas y redes del mundo libre y occidental, así como sus proyectos de dominación global, sigan operando exitosamente en medio de una transición al “colapso” que ellos mismos y sus ideólogos ven como un peligro que se puede enfrentar, incluso si se realiza una transición a otro modelo de dominación y acumulación, o si, dentro del mismo, se aumenta la importancia de la represión, la corrupción, la robotización y la depredación.

2. A las medidas anteriores añaden como efectos colaterales deseados la disminución de los recursos y subsidios a la educación en todos sus niveles, incluido el de la enseñanza media y superior, pues para incrementar la productividad y optimizar las utilidades, son más eficientes la automatización y robotización, por lo que resulta cada vez más innecesario y hasta estorboso el trabajador especializado y el profesional, no se diga ya el alfabetizado y escolarizado que sólo usan lo que saben para crear problemas.

Una fobia semejante a la que se da hacia la educación ocurre contra los servicios e inversiones sociales, que al disminuir sus recursos públicos o ser privatizados requieren un número muy reducido de profesionistas y técnicos de alto nivel e incluso de nivel medio, por lo que es necesario acabar con el exceso de estudiantes universitarios y de egresados, que aparte de resultar meros sobrantes son un factor demagógico de desestabilización.

3. A los problemas del desempleo y la “deseducación” intencionalmente buscados añaden los del contenido de la educación y los del control de los educadores. El nuevo pensamiento de la extrema derecha en ascenso considera necesario profundizar y ampliar las políticas de la OCD para disminuir la importancia de las humanidades, de la filosofía, de la historia, de la literatura, y para reducir los conocimientos científicos a cursos generales o de “divulgación” en que se avive la admiración a la figura de los grandes científicos –como Einstein- sin que los admiradores se enteren de sus métodos y técnicas de observación, de modelación, de formalización, cálculo, interpretación y análisis, temas todos cuyo solo enunciado ha de parecer insoportable e indescifrable a la inmensa mayoría de los seres humanos.

4. Con la privatización de las universidades, determinan el fin de las llamadas “libertades académicas” (en inglés “academic freedoms”) y la eliminación de la llamada “autonomía universitaria” En el modelo avanzado buscan integrar los centros educativos a las corporaciones.

5. Medidas semejantes se aplican a la investigación científica de punta, como ya ocurre con la farmacéutica y muchas otras especialidades.

6. En cuanto a las escuelas para trabajadores y campesinos, en especial nocturnas y rurales, consideran que deben eliminarse para disponer así de elementos menos conflictivos.

7. Impulsores de la llamada “sociedad del conocimiento”, los grupos de “élite” buscan privatizar integralmente el conocimiento. La literatura académica contra esta ofensiva es muy abundante

8. Inclinados a aceptar que en la actualidad el conocimiento es la principal fuente productiva, como sostienen algunos teóricos se da una importancia considerable al conocimiento privatizado de pequeños grupos de excelencia.

9. De realizarse el proyecto, el conjunto de la educación humana se volvería funcional a un sistema de producción y servicios en el que la desindustrialización, la “descampesinización” y el desempleo logren el necesario equilibrio mediante un “descrecimiento” que frene todo proyecto educativo y cultural ajeno a las empresas lucrativas.

Ya en la actualidad se ha formado una competencia excesiva para las corporaciones sobre todo con países emergentes como la India y China, no se diga con los que muestran seguir caminos parecidos.

10. Para impedir una creciente competencia es particularmente útil la política de presupuesto equilibrado. Obliga a los gobernantes endeudados a recuperar el equilibrio fiscal sin desarrollo, o contra el desarrollo industrial, agrícola y de servicios.

11. En cuanto a las políticas de control de los trabajadores regularizados no sólo se presionan por aumentar en todo el mundo la desregulación en marcha. También se fortalece el control de los trabajadores con sindicatos coparticipes de la empresa, y con agentes abiertos y encubiertos de las propias mega-empresas y, sobre todo, con un crecimiento transnacional de las “empresas subrogadas” que se encuentran en países donde se puede encontrar trabajo barato de cuyo control se ocupan los patronos con quienes se contrata.

12. En cuanto a los inmigrantes que entran a un país sin el permiso legal de trabajar, cuando exceden el número necesario se apoya a los trabajadores nacionales en sus manifestaciones de rechazo y protesta, e incluso se estimulan sus sentimientos racistas y sus fobias contra los extranjeros. Se les acusa de venir a quitar sus fuentes de trabajo a los “nacionales”, de abatir los salarios y de contribuir a que se violen los derechos laborales. Los empresarios de cada territorio señalarán las cuotas de trabajadores sin papeles a los que necesitan emplear para la producción y los servicios de bajo costo, y las autoridades permiten una cuota razonable de trabajadores sin papeles que cobran salarios bajos, que aceptan jornadas largas y que no protestan, amenazados como están de ir a la cárcel o de ser devueltos al infierno de donde huyeron arriesgando hasta su propia vida. En los casos extremos de corrientes de trabajadores innecesarios que buscan entrar sin papeles se usan cazadores que los liquidan en el camino o guardias fronterizos, incendiados en odios patrióticos, encargados de eliminar incluso físicamente a los contingentes de sin papeles que se empeñen en entrar. Así se siembra el miedo entre los aspirantes y sus prójimos, y se impone el respeto a la prohibición de que no entren sin el permiso correspondiente del gobierno.

13. Los dirigentes del sistema están decididos a aplicar de manera cada vez más firme políticas que controlen la nueva situación crítica en que se encuentran los estados-nación desestructurados, los sistemas políticos desprestigiados y los gobiernos asociados y subrogados contra los que se levanta la mayoría de su población. En ese terreno se sigue la tradición de las potencias coloniales de apoyar a las tribus sometidas que se enfrentan a una tribu dominante. Asumen el papel de empresas liberadoras o civilizadoras. Los imperios y sus soldados luchan por la libertad del país que someten. Así, cuando es necesario, apoyan a los enemigos del dictador, al pueblo que se rebela, como recientemente se hizo en el caso de Mubarak en Egipto, y como se hará en el futuro aunque el dictador indiciado haya sido amigo y socio del imperio, como ocurrió ayer en Irak y recientemente en Libia. Cada vez que convenga se dará la razón al pueblo en su lucha por la libertad y se asegurará al mismo tiempo la instalación un gobierno protegido, plenamente subordinado a las metrópolis o a la metrópoli.

14. En cuanto a las manifestaciones y movilizaciones que se están dando contra el sistema de partidos permitirá al capital corporativo hacer el doble juego de “ganar o ganar”. Los votantes darán la bienvenida a un gobierno conservador e incluso de extrema derecha, que substituya al gobierno que dijo ser democrático y no lo fue. Incluso apoyarán a los que desde la derecha luchen por un estado sin partidos- Evitar cualquiera de esas salidas políticas será el gran problema de los nuevos movimientos democráticos. Si no se logra la violencia será explícita

15. En todo caso para el sistema el problema principal no es dominar con partidos o sin partidos. El problema es que los gobiernos obedezcan los dictados del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, y de las organizaciones regionales de la banca y las corporaciones. La nueva política por lo general derivará en el apoyo a la derecha como ya se manifiesta en las urnas por el triunfo de los partidos conservadores y por la enorme abstención de los ciudadanos que no quieren votar. Frente a esa realidad los partidos de la izquierda que apoyó todas las medidas neoliberales pretenderán que los nuevos movimientos están haciendo el juego a la derecha y al imperialismo; pero las bases sociales difícilmente volverán a sumarse a la izquierda parlamentaria que en la práctica compartió y apoyó las medidas neoliberales.

16. En ciertos momentos y circunstancias las fuerzas de la extrema derecha se verán en la necesidad de apoyar a los ciudadanos y de apoyarse en ellos para establecer un nuevo sistema político de carácter electoral y civil –en el que es ejemplar el caso de Colombia-, o que si es militar, mantenga al sistema de partidos en nombre de la libertad y la democracia, como hizo Pinochet en Chile y como lo hacen sus sucesores.

17. En todo caso para la extrema derecha será muy importante seguir luchando por “la democracia” y “la libertad”, y en situaciones críticas podrá usar las propias elecciones para dar los golpes de Estado necesarios sosteniendo que el candidato que perdió es el que ganó y sosteniendo en el poder al candidato que los golpistas digan que ganó, como ha ocurrido en México desde 1988 con golpes de Estado institucionales dirigidos por los civiles.

18. Todos los síntomas indican hoy que se dará una importancia creciente a la economía de guerra y a las guerras de contrainsurgencia. Unas y otras ya se han convertido en su movilización y aprovisionamiento en guerras contra el “terrorismo” o contra el “narcotráfico”.

19. Muchas de las nuevas guerras contra el terrorismo y el narcotráfico se complementarán con “guerras virtuales” para una nueva ocupación colonial, para una nueva desregulación social y para una nueva comedia democrática con “aristocracias hereditarias” como las que Jefferson exaltó. Guerras “virtuales” y reales se llevarán a cuanto país o territorio sea necesario para que los “juegos de guerra virtual” hagan perder a las nuevas generaciones rebeldes el sentido de la lucha y el sentido de la vida. En esos juegos de “win-win”, ya pierdan los gobiernos semi-coloniales, los terroristas o los narcos, ganarán las corporaciones en sus ventas de municiones y armas, con sus aparatos de dominación que ocuparán nuevos espacios, y con el debilitamiento de los movimientos sociales o rebeldes que se verán envueltos en luchas más difíciles de entender y de superar que las luchas de las tribus o las sectas.

20. Se violarán cada vez que sea necesario tanto el orden jurídico mundial y los acuerdos que tome el Consejo de Seguridad, así como la legislación constitucional y el derecho positivo de cada país, hechos que abrirán el paso a la toma de decisiones que quedará al arbitrio de los más fuertes.

21. No se hará ningún caso de las críticas y denuncias de crímenes contra la propiedad o las personas, y se seguirán cometiendo los actos ilegales que se estaban cometiendo antes de que fueran objeto de críticas, protestas o presiones.

22. Se considerará como no negociable y “value free” todo lo que disminuya la creciente dominación y acumulación de las corporaciones.

23. Se aumentará la red de bases militares en el mundo, y de naves y submarinos nucleares en los océanos.

24. Se buscarán acuerdos con China, con la India, y dentro del propio Bloque Occidental, para un nuevo pacto colonial global que permita disminuir a un mínimo las fricciones inevitables en el nuevo reparto del mundo.

25. Se lanzará una macro-ofensiva de corrupción y represión a cargo de los altos funcionarios de las embajadas y los bancos y de las ONG -u organizaciones supuesta o realmente no gubernamentales, así como de las agencias especiales-. Al efecto se gastarán billones (en el sentido castellano) de dólares y se fijarán cuotas para los altos funcionaros a sobornar, para los grandes negocios a realizar y para las “acciones cívicas” y caritativas destinadas a cooptar y corromper a las masas. En la agudización de la gran crisis se manejarán sumas macroeconómicas para las políticas de corrupción de espectro completo. El aumento de fondos para corromper se combinará con la aplicación de políticas represivas abiertas y encubiertas y con la proliferación de víctimas individuales y colectivas, buscadas y no buscadas.

26. Se usarán, cuando así convenga, las políticas de apoyo a los rebeldes y a sus luchas de tal modo que luchas y rebeldes se vuelvan parte del sistema de dominación contra el que pretendan luchar.

27. Se mantendrá una gran firmeza en el conjunto de la política neoconservadora sin la menor concesión a las negociaciones sociales. Con el estilo firme de “la Dama de Hierro”, de Augusto Pinochet o de Ronald Reagan se logrará una autoridad indiscutible para las mega-empresas, sus aliados, asociados y subrogados, y un creciente apoyo para la política de recolonización del mundo y de desregulación de los trabajadores, e incluso para el control del exceso de población sobrante mediante políticas de genocidio directo e indirecto como las que ya se han venido aplicando o se empiezan a aplicar en países como Palestina, Somalia, Etiopía, Hait y muchos otros de los que la gente se olvida con suma facilidad.

28. Todas las medidas se basarán en un credo democrático y religioso, conocedor de “la naturaleza humana” y de “la ciencia rigurosa” en el que uno de los apoyos de las corporaciones, de sus gobiernos y sus países será Dios. Con ese objeto se combinará la razón con la fe, y una y otra con el valor de defender a la patria, a la familia y a la persona.

El éxito de las políticas de dominación y acumulación capitalista es innegable. También lo son sus inmensas limitaciones y crisis, sobre todo con las políticas de “retroalimentación positiva” que la extrema derecha está aplicando y que está decidida a aplicar en el futuro inmediato.

El creciente predominio de la extrema derecha no sólo llevará a ampliar el mundo de la miseria y la desesperación. También aumentará las amenazas de destrucción de la Tierra. Ambas afirmaciones son rigurosamente científicas,

El gran peligro de lo que se llama ecocidio desde hace tiempo muestra un proceso de aceleración creciente, cada vez más difícil de controlar. Ni el empobrecimiento del 80% de la población humana ni la destrucción del planeta son fenómenos puramente naturales, si por naturales se entiende que en ellos no tiene responsabilidad el ser humano.

Miseria y destrucción de la vida en el planeta son fenómenos antropógénicos, como sostuvieron los dos mil científicos de la Comisión Intergubernamental reunida en París hace dos años. Esa gran Comisión se reunió a evaluar los peligros del cambio climático, que por sí solo amenaza la vida en la Tierra. Otras amenazas de igual o parecida magnitud han sido confirmadas una y otra vez por la comunidad científica, como el hoyo de ozono, como la salinización de los mares, como la desforestación, como la desertificación, o los estallidos nucleares.

Miseria y amenazas crecientes a la vida en la tierra no sólo son fenómenos antropogénicos. Son efecto del actual sistema de dominación y acumulación movido por el afán de lucro, por la optimización de utilidades y por la acumulación de poder y riquezas en beneficio de las corporaciones transnacionales, de sus grandes propietarios y accionistas, de sus altos funcionarios y gerentes, que han aprendido un negocio óptimo en que sin el menor riesgo ganan con la crisis que provocan y ganan con el dinero que sus gobiernos les dan para que resuelvan la crisis a costa de una población en la que prolifera el desempleo agrícola, industrial y de servicios hoy acelerado por las nuevas políticas que ellos mismos imponen Tan disparatado proceso es un drama para la humanidad y una amenaza para sus propios demiurgos. Las políticas contra las crisis de 2008 y 2011 no son políticas anti-cíclicas, no son políticas para controlar o aminorar la crisis. Son políticas para hacer de la crisis un negocio redondo y la base de una nueva expansión corporativa desreguladora y recolonizadora. Las corporaciones financieras que dieron inmensas facilidades de crédito a gobiernos, empresas y personas sin capacidad de pago, sabían perfecamente que sus deudores iban a entrar en crisis y a la hora en que la estallaron por un lado privatizaron altas proporciones de las riquezas naturales, los bienes y las empresas públicas de gobiernos y estados-nación. Al mismo tiempo impusieron a sus propios gobiernos una política que impidiera la crisis de sus empresas, lo que lograron a costa de las poblaciones y naciones despojadas y con el increíble pretexto de que así y con más rigurosas políticas de ajuste presupuestaliban a resolver la crisis… Las medidas y razones de la crisis y de las falsas soluciones a la crisis son llana y sencillamente indignantes.

Por otra parte las políticas con las que las fuerzas que dominan el mundo actual han respondido y piensan responder a los movimientos sociales sistémicos y antisistémicos indican que los peligros avizorados van a aumentar. Su creciente apoyo a la extrema derecha confirma que la decisión tomada es continuar estructurando un capitalismo en el que las corporaciones asuman la responsabilidad de proteger por todos los medios la maximización desbocada de utilidades y riquezas. Esa política, en la que se dará más de lo mismo, provocará similares efectos a mayores escalas y llevará a aplicar en grande las políticas represivas y depredadoras.

El nivel de conciencia de ese peligro es muy bajo. En los círculos dominantes y en las propias élites políticas e intelectuales quienes se oponen a la ultraderecha tienen crecientes posibilidades de perder: sus propuestas políticas son muy inferiores a las necesarias para resolver, así sea de forma limitada los problemas humanos y ecológicos.

En cuanto a los movimientos sociales y políticos, sistémicos y antisistémicos, enfrentan serias limitaciones y contradicciones. Sobre ellos pesan las crisis de la socialdemocracia, la crisis y caída de los bloques socialistas antes encabezados por Rusia y China, y del nacionalismo revolucionario. A ello se añaden numerosas divisiones de sus integrantes, que no sólo provienen de la crisis de las ideologías revolucionarias y progresistas sino de la dificultad de resolver –así sea para una cuarta parte de la población- los problemas de empleo, educación, salud y techo. Otro problema de primordial importancia es la falta de un proyecto alternativo, elaborado y universal que precise cómo acercarnos a la construcción de otro modo de dominación y acumulación capaz de asegurar la vida y la libertad humana.

Reconocer estos problemas por ningún motivo debe desanimar a las fuerzas emancipadoras. Reflexionar sobre estos problemas es tarea de cualquiera que quiera pensar y actuar en serio. Pero su formulación misma constituye otro grave obstáculo cuando se piensa la solución en términos de un política socialdemócrata; o populista, o estalinista, o anarquista.

El panorama sería desolador si no existieran nuevos proyectos y experiencias que se centran en un concepto memorioso y creador de la democracia como poder del pueblo, y del pueblo trabajador, que es parte del demos, sea pueblo de esclavos; de siervos, asalariados, excluidos y discriminados

El proyecto de una democracia directa apunta cada vez más al logro de un poder del pueblo que use los medios del gobierno y al que no usen los gobiernos como medios de las corporaciones.

El proyecto entraña una democracia que respete el pluralismo religioso e ideológico; que articule el poder de las comunidades; de los colectivos y los ciudadanos; que enfrente la corrupción, el arma secreta del capitalismo, con el arma secreta de los pueblos; que es la moral colectiva; y que piense por qué luchar, y cómo luchar para ganar.

No poner freno al reconocimiento de los obstáculos es fundamental para superarlos. Hoy implica pensar en los movimientos sociales que estallaron en 2011 y que plantean el problema de la democracia directa y de cómo usan los humanos los medios e impiden que los medios de represión y corrupción enajenen a los humanos.

La tarea es enorme. También es factible. Implica la organización desde lo local hasta lo global así se parta de La Habana o de la Lacandona, de Atenas o el Cairo, de Londres, Wisconsin o Nueva York, o de la Puerta del Sol, donde surgió el grito de los condenados de la tierra, que hoy son los indignados de la tierra.

Declaración de principios de la ocupación de Nueva York

Declaración de principios de la ocupación de Nueva York

http://www.prensaindigena.org.mx/?q=content/usa-declaraci%C3%B3n-de-principios-de-la-ocupaci%C3%B3n-de-nueva-york

 

(Por Asamblea General de NYC)

SinPermiso, 9 de octubre.- El presente documento ha sido consensuado por la Asamblea General de NYC con fecha del 29 de septiembre de 2011.

En estos momentos en los que nos reunimos solidariamente para expresar un sentimiento de injusticia generalizada, no debemos perder de vista lo que nos ha unido. Escribimos estas palabras para que todos aquellos que se sientan agraviados por los poderes corporativos del mundo sepan que nosotros también estamos a su lado.

Como un solo ser, unidos, nos encontramos ante una realidad en la que el futuro de la especie humana depende de la cooperación de sus miembros; en la que nuestro sistema debe proteger nuestros derechos y, en caso de que el sistema se corrompa, queda en manos de las personas proteger sus propios derechos y los de sus vecinos.

En la que un gobierno democrático deriva su competencia legítima de su pueblo, pero las corporaciones no piden permiso para expoliar la riqueza de la gente o de la Tierra; y en la que no es posible una democracia real, cuando el proceso depende de los poderes económicos.

Apelamos a ustedes en un momento en el que las corporaciones, que ponen por encima el beneficio a las personas, sus propios intereses a la justicia, y la opresión a la igualdad, son las que manejan nuestros gobiernos. Nos hemos reunido aquí pacíficamente, pues es nuestro derecho, para que se conozcan estos hechos.

Las corporaciones se han quedado con nuestras casas mediante procesos ilegales de ejecución hipotecaria, a pesar de no contar con la hipoteca original.

Con total impunidad, se han quedado con los rescates provenientes del dinero de los contribuyentes, al mismo tiempo que continúan concediéndoles exorbitantes primas a sus directivos.

Han perpetuado la desigualdad y la discriminación en el entorno laboral en función de la edad, el color de la piel, el sexo, la identidad de género y la orientación sexual.

Han emponzoñado las reservas alimenticias por su negligencia, y han minado el sistema agrario mediante la monopolización.

Han sacado provecho de la tortura, la reclusión y el trato cruel de innumerables animales, y se han puesto de acuerdo para ocultar dichas prácticas.

Han tratado constantemente de despojar a sus empleados de sus derechos a la hora de negociar un aumento de sueldo o unas condiciones laborales más seguras.

Han esclavizado a los estudiantes con decenas de miles de dólares en deudas para recibir una educación, que es en sí misma un derecho fundamental de los seres humanos.

Han externalizado sistemáticamente la mano de obra y empleado dicha externalización como medida de presión para recortar la asistencia sanitaria y el sueldo de los trabajadores.

Han manipulado a los tribunales para obtener los mismos derechos que las personas, sin que recaiga sobre ellas ningún tipo de culpabilidad o responsabilidad.

Han despilfarrado millones de dólares en equipos de asesoramiento jurídico para encontrar el modo de librarse de contratos de cara a las coberturas sanitarias.

Han comerciado con nuestra privacidad como si fuera una materia prima más.

Han empleado las fuerzas militares y policiales para impedir la libertad de prensa. Se han negado deliberadamente a retirar del mercado productos defectuosos que ponían en peligro vidas, únicamente en pro de su beneficio propio.

Son las que establecen las políticas económicas, a pesar de los fracasos catastróficos que dichas políticas han producido y continúan produciendo.

Han donado grandes sumas de dinero a los políticos, que son los responsables de dictar las normas que las regulan.

Continúan bloqueando formas alternativas de energía para que sigamos dependiendo del petróleo.

Continúan bloqueando los medicamentos genéricos que podrían salvar vidas o proporcionar una útil ayuda, únicamente con la intención de proteger sus inversiones que ya han producido sustanciosos beneficios.

Han ocultado deliberadamente derrames de petróleo, accidentes, fallos en la contabilidad e ingredientes inactivos, solamente en pro de su beneficio propio.

Han mantenido deliberadamente a la gente desinformada y con miedo, mediante su control de los medios de comunicación.

Han celebrado contratos privados para acabar con la vida de presos, incluso cuando se habían presentado dudas legítimas sobre la culpabilidad de los mismos.

Han perpetuado el colonialismo tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Han participado en actos de tortura y en el asesinato de civiles inocentes en el extranjero.

Continúan creando armas de destrucción masiva para ganar contratas con el gobierno.*

»»A la gente de todo el mundo:

Nosotros, la Asamblea General de la Ciudad de Nueva York que ocupa Wall Street en Liberty Square, les instamos a que reivindiquen su poder.

Ejerzan su derecho a reunirse pacíficamente; a ocupar el espacio público; a crear un proceso para gestionar los problemas a los que nos enfrentamos; y a generar soluciones accesibles para todos.

A todas las comunidades que entren en acción y formen grupos inspirados en la democracia directa, les ofrecemos apoyo, documentación y todos los recursos que tenemos a nuestra disposición.

¡Únanse a nosotros para que su voz también sea oída!

*Esta enumeración de agravios no es cerrada ni está completa.

Asamblea General de NYC.

http://nycga.cc, 30 de septiembre de 2011.

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4476

Un fuego encendido contra la noche oscura

Declaración de la Red de Intelectuales y Artistas En Defensa de la Humanidad

Después de 500 años de resistencia y en el momento de celebración de los bicentenarios de la Independencia, el planeta se encuentra frente a una nueva ofensiva devastadora de Estados Unidos y los poderosos del mundo. La lucha tenaz de vastos movimientos populares y gobiernos revolucionarios y progresistas por la democracia, la justicia social y el derecho a ejercer su identidad -en el Norte de África, el Medio Oriente, el Sudeste de Asia, el Caribe y la América Latina– es confrontada con nuevos escenarios de guerra con modalidades múltiples que abarcan todas las dimensiones de la vida y de los territorios.

La civilización creada por el capitalismo, incapaz de resolver los problemas generados por su propio desarrollo, los exacerba en su avance implacable contra la naturaleza y contra la humanidad.

Nuestra América ocupa un lugar destacado en esta crisis general. La presencia de realidades nuevas, que se manifiesta en la integración, cooperación solidaria y esperanza que significa la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), y organismos como la Unión de Naciones del Sur (UNASUR) y la naciente Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), enfrentan la renovación en escala ampliada de viejos factores de riesgo y dibujan un escenario de ocupación total. Con 20 nuevas bases militares de Estados Unidos; con golpes de estado como vieja-nueva estrategia imperial; con acuerdos de seguridad, invasores de las soberanías de los pueblos; con ejercicios de entrenamiento y patrullaje permanentes; con megaproyectos como el Plan Puebla Panamá y la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica se tienden las condiciones para la transformación masiva de nuestras riquezas hídricas, bióticas, energéticas y mineras en nuevo capital natural y de nuestras riquezas culturales en capital humano y mercancía intelectual.

Ante la catástrofe civilizatoria la disyuntiva es de vida o muerte. Nuevas formas de dominación, apropiación y expansión del capitalismo conducen a nuevos desafíos que nuestros saberes deben aprender a enfrentar. Es necesario fortalecer nuestras capacidades de intelección para descifrar y adelantarnos a esta carrera suicida.

Es urgente consolidar las bases sobre las que se levante un mundo emancipado, sin colonialismos, sin colonias ni imperios, sin esclavitud ni racismos, sin sometimiento de ninguna forma de vida.

El diálogo entre las cosmovisiones y las tradiciones liberadoras de la humanidad, la poesía, los cantos, la danza, el arte y la imaginación creadora de nuestros pueblos, contribuirán a encontrar los nuevos lenguajes y decisivos caminos para la emancipación material, cultural y espiritual, en el abrazo con todos los pueblos de la Tierra.

Por esto, intelectuales y artistas de América Latina y el Caribe nos proponemos:

1.    Movilizarnos en contra de las guerras y expansiones territoriales de los poderosos del mundo, en cualquier parte que ocurran.

2.    Luchar por una democracia participativa de amplia base popular, respetuosa e incluyente de nuestras diversidades, que amplíe los espacios políticos de acuerdo entre las visiones y prácticas culturales diferentes y garantice condiciones de justicia, paz, autodeterminación e independencia de todos los pueblos.

3.    Como parte del proceso emancipatorio general, celebrar y defender los logros y conquistas de los movimientos sociales y de los gobiernos revolucionarios y progresistas, sin dejar de trascenderlos en pos de alcanzar los amplios horizontes que dibujan nuestras utopías.

4.    Movilizar todas nuestras energías para lograr la desmilitarización y la salida de las fuerzas extranjeras de Haití, agravio contra la dignidad, la justicia, la democracia, la soberanía y la inteligencia de un pueblo que fue capaz de conducir la primera lucha de Independencia del planeta contra la expansión genocida con la que se fundó el sistema-mundo capitalista. Necesitamos crear un acercamiento solidario de los pueblos del mundo con Haití  -como el que han mantenido Cuba y Venezuela- ante los estragos de la ofensiva a la que han sido sometido por los intereses imperiales.

5.    Empeñarnos en crear condiciones para lograr una paz verdadera para el pueblo colombiano, sabiendo que es necesaria para asegurar condiciones democráticas y de paz justa en todos nuestros territorios. Instar a la UNASUR y a todas las instancias regionales e internacionales a trabajar por la democracia y la paz en un país que suma ya 600 mil muertos en un genocidio continuado y permanente. Colombia es un espejo para el futuro de varios de nuestros países.

6.    Participar en el amplio debate sobre la situación y perspectivas de Nuestra América y el mundo en las vísperas de la Cumbre de Río + 20 que impulsan pensadores y movimientos sociales en todo el planeta.

7.    Generar un amplio debate sobre sentidos y significados de una realidad compleja y abigarrada que se modifica y profundiza sus contradicciones, a la vez que abre múltiples horizontes utópicos y exige nuevas energías y saberes a la lucha emancipatoria.

8.    Hacer frente a la guerra mediática con un trabajo sistemático y consistente en la batalla de las ideas y en la construcción de sentidos comunes emancipatorios y comprometidos con la liberación de nuestros pueblos. Buscar formas de expresión e interlocución que involucren todo el espectro de nuestros lenguajes, cosmovisiones y la riqueza de nuestras culturas; que apoyen las iniciativas existentes de comunicación alternativa y que se apropien de las nuevas herramientas tecnológicas sin desestimar las antiguas.

9.    Ampliar nuestro involucramiento activo en la lucha contra la impunidad bajo todas sus modalidades, cotidianas y casi invisibles como las que operan en los microespacios, y de gran envergadura como las invasiones, bombardeos o bloqueos a algunos territorios del mundo. Exigir sin descanso el levantamiento del bloqueo a Cuba y juicio y castigo a todos los genocidas, donde quiera que se encuentren.

10. Celebrar y comprometer la voluntad política de la Red en la articulación con las movilizaciones de los pueblos, de los jóvenes, de las mujeres, de los indígenas, de los excluidos, de las diversidades sexuales, de los diferentes, de los indignados, de los agraviados y de los luchadores del mundo entero. Sus combates son los nuestros.

La Red de intelectuales y artistas En Defensa de la Humanidad se suma y convoca a todas las organizaciones y redes de pensadores críticos, luchadores sociales y artistas comprometidos para fortalecer los esfuerzos de construcción del nuevo mundo no capitalista que dibujan nuestros horizontes.

El desafío es enorme.

Ningún esfuerzo o ninguna lucha son prescindibles.

Ningún pueblo es sacrificable.

Se acerca el tiempo en que nuestra querida patria, la América, llegará a ser esa gloriosa parte del globo que la naturaleza quiso que fuese.

Francisco de Miranda

La Habana, julio 30 de 2011

— 

Ana Esther Ceceña

Observatorio Latinoamericano de Geopolítica

Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM

(52 55) 5623 0100 extensión 42418

www.geopolitica.ws

Discurso de Sicilia. Mesas de Trabajo con gobierno federal

Discurso de Sicilia. Mesas de Trabajo con gobierno federal. 21 de julio, 2011

Ceremonia de instalación de las mesas de trabajo con el Poder Ejecutivo 

Palabras de Javier Sicilia

Señor Secretario, señores funcionarios,

Compañeros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

Antes de dar inicio a esta mesa queremos citar unos versos del poeta Miguel Hernández: “No hay extensión más grande que esta herida,/ lloramos nuestra desventura y sus conjuntos/ y sentimos más la muerte que la vida”. Por ello, pido a todos los aquí presentes nos pongamos de pie y guardemos un minuto de silencio por nuestros muertos y nuestros dolores.

Llegamos a la instalación de esta mesa de seguimiento del diálogo que dio inicio en el Castillo de Chapultepec entre el Gobierno Federal y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, con la esperanza de que este esfuerzo sirva en verdad para detener la violencia en nuestro país. Llegamos a este Museo de Antropología –que resguarda la memoria de nuestras raíces– con el corazón aún más lastimado que el pasado 23 de junio en que nos encontramos con el presidente Felipe Calderón. Al día de hoy han muerto miles de mexicanos a manos de otros mexicanos, centenares de ciudadanos y de migrantes centroamericanos han sufrido secuestros y desapariciones forzosas en la oscuridad de esta terrible noche que vive nuestra patria y que el mundo observa con perplejidad y tristeza.

Cada uno de los desaparecidos y asesinados en nuestro país es una prueba brutal de la profunda equivocación de la estrategia contra el crimen organizado y de la absurda imposición que de esa estrategia ha hecho el Gobierno de los Estados Unidos de América, y confirma la incapacidad del gobierno que ustedes encabezan para garantizar la paz y la seguridad, las libertades y los derechos, el desarrollo social y la prosperidad de los mexicanos. No hay progreso social en la guerra: las balas imposibilitan el derecho a la vida y violentan el ejercicio pleno de todos los demás. No hay desgarramiento más grande para una nación ni muestra más fehaciente del fracaso de la generación que la encabeza que la guerra civil, y nosotros padecemos una particularmente sangrienta y sin objeto claro.

Hemos oído diferentes explicaciones y distintos repartos de la culpa. Nosotros no pensamos que la responsabilidad es de una sola persona. Entendemos que se trata de un problema complejo, de orden social y político, humano e incluso espiritual. No creemos que señalar con el dedo ni pedir cabezas sea una solución seria. Preferimos unir nuestra energía en favor de la fraternidad y no de la confrontación. No vamos a renunciar al diálogo con nadie y lo vamos a buscar con todos, porque la causa de la paz nace del reconocimiento de la humanidad del otro, y reconocer su humanidad implica escuchar sus palabras y estar dispuesto al intercambio de ideas y acuerdos en beneficio de todos los mexicanos.

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad ha nacido de las víctimas de la violencia, personas de distintas condiciones sociales, ideas y credos, que hemos perdido seres queridos en esta espiral de odio y destrucción. Somos familiares de policías muertos en el cumplimiento de su deber y tratados con la misma impunidad, de secuestrados y secuestradas, de desaparecidos y desaparecidas, de acribillados y acribilladas, de torturados torturadas, de asesinados y asesinadas, de mujeres vulneradas y martirizadas hasta la muerte. Nos acompañan otros que sienten empatía con nosotros, gente generosa capaz de ponerse en nuestros zapatos y entender que en esta guerra todos, en mayor o menor medida, somos víctimas, y que nuestro fin es el bien común: profesionistas, académicos, defensores de derechos humanos, estudiantes, trabajadores, campesinos, comerciantes, artistas, intelectuales, poetas, vecinos y amigos. Lo que entre todos reclamamos hoy es que se escuche a las víctimas de la guerra y se reconozca su existencia y el derecho que tienen a la justicia, a la dignidad, a la atención por parte del Estado y a la solidaridad de toda la sociedad.

Nuestro Movimiento no sólo se conforma con la atención de las víctimas, pues no nos reúne exclusivamente el deseo de brindarnos apoyo en la resolución de nuestros casos particulares. Hemos pasado del caso de mi hijo Juan Francisco y de sus amigos, Gabriel, Julio y Luis, a la acción cívica, y de ésta, que continuamos, al de los casos específicos que presentamos en el discurso del 8 de mayo y en el Alcázar del Castillo el 22 de junio, y de ellos al de todas las víctimas de este país. Tanto dolor no ha sido ni es evitable. Lo que venimos a decir y defender aquí de nuevo, en esta instalación de las mesas de trabajo, es que la paz es posible y necesaria. No nos conformamos con paliativos, no queremos “humanizar” esta guerra, ni permitiremos que nadie se aproveche o lucre con nuestro dolor: les exigimos a ustedes que cumplan su función social como garantes de la seguridad, los derechos y las libertades de las personas. Nuestro objetivo no se limita únicamente a procurarnos justicia, sino a exigir un cambio profundo de las políticas de seguridad pública. Un cambio, mediante el cual pasemos de modelos militaristas y policíacos, que tanta sangre nos está costando, a modelos que privilegien la salud del tejido social y que partan de considerar y estimular la vida comunitaria y la participación ciudadana.

Han tenido suficiente tiempo para poner a prueba sus tesis belicistas, un tiempo demasiado largo y con altísimo costo de vidas. Las autoridades, ustedes o quienes los releven en el cargo, y la sociedad toda, deberemos emprender tarde o temprano el camino de la paz. Nosotros comenzamos a andar juntos por este camino desde el mes de abril, y por este camino llegamos hasta este museo, emblema de fundaciones, para inaugurar estas mesas de trabajo que no serán una mera continuación del primer diálogo con el Ejecutivo Federal en el Castillo de Chapultepec, sino la profundización de un diálogo que reconozca la existencia de una emergencia nacional, que urja a los poderes ejecutivos federal, estatales y municipales a asumir sus responsabilidades, que den respuestas claras y decisivas a los familiares de las víctimas y que de inmediato pongan en marcha acciones en favor de la convivencia. Su objetivo es generar procesos y acciones que vayan abriendo paso a la paz con justicia y dignidad que la ciudadanía reclama y al segundo diálogo concertado con el Poder Ejecutivo para el 23 de septiembre en el mismo Alcázar del Castillo de Chapultepec.

Las mesas serán cuatro.

Mesa 1. Gestión de justicia no sólo de los casos específicos que visibilizamos en el documento del 8 de mayo y en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, sino de todos los que han sido objeto de esta absurda estrategia de guerra. Lo que implica no sólo la solución jurídica de los casos específicos, sino también a) la creación de una estrategia de clasificación de los diversos casos según las problemáticas y los agresores responsables (aparatos de Estado, crimen organizado, crímenes menores que son producto de los vacíos y de las impunidades) y la identificación de los responsables; b) las vinculaciones e informaciones entre las diversas dependencias para la profundidad en las averiguaciones; c) iniciativas que permitan a las procuradurías estatales y los ministerios públicos realizar el trabajo que no están haciendo (tema que, entre otros, será motivo de nuestro diálogo con Conago); d) elaboración de manuales y recomendaciones sobre los modelos en que operan las diversas ramas del crimen organizado y menor.

Mesa 2. Nuevo modelo nacional de relación, valoración y justicia a los derechos de las víctimas. Para nosotros, y para la ciudadanía entera, no basta el avance en la Justicia estructural que atienda las causas y garantice la vigencia de los derechos violados de las víctimas. Por ello, en esta mesa queremos reflexionar y acordar respecto de: 1) El perdón del Estado. Aunque en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, el Presidente de la República pidió perdón por no haber cuidado la seguridad de los ciudadanos, ese reconocimiento no es aún cabal ni profundo. Por ello, exigimos que se reconozca plenamente la deuda que el Estado tiene con las víctimas, con sus familias y con la sociedad entera. Insistimos en que el Presidente, en su calidad de representante del Estado Mexicano, está obligado a pedir un sincero perdón a la nación, en particular a las víctimas, porque aunque la violencia se atribuye a los criminales, la estrategia para enfrentarlos también ha sido causa de agresiones que es necesario reconocer. 2) La visibilización de las víctimas, mediante la creación de un organismo ciudadano autónomo –una Comisión de la Verdad, la Justicia y la Reconciliación o una Fiscalía Social de la Paz—cuya función sea establecer y vigilar el cumplimiento del quehacer público en la visibilización de todas las víctimas –sean inocentes o culpables–, investigaciones y sentencias e indemnizaciones a las familias de los inocentes. 3) Crear una Ley de Víctimas que las atienda y las proteja –ley que debe ser creada y aprobada lo más pronto posible por todos los poderes de todas las entidades y generar así una política pública (instituciones, normas y recursos) especializada en el acompañamiento y la protección de las víctimas, mediante un programe que obligue a las autoridades correspondientes a reparar lo que esta guerra y la impunidad está causando en las familias. Es indispensable también crear un mecanismo de protección a periodistas y defensores de derechos humanos. 4) Establecer mecanismos para sancionar a los funcionarios involucrados en redes de complicidad o delitos de omisión. 5) Hacer un seguimiento del video de los dolores que recogimos en la Caravana del Consuelo y que le entregamos al Presidente de la República con la solicitud de que se pasará en todas las secundarias y preparatorias del país, y se hicieran mesas de reflexión y análisis con los alumnos, a fin de recuperar nuestra memoria y de ayudar a que esta realidad se detenga y no se repita nunca más.

Mesa 3. Nuevo Modelo de Estrategia de Seguridad que se oriente a los Derechos Humanos y a la Paz. A pesar de la actitud del Presidente de la República de mantener su estrategia de seguridad, una estrategia a todas luces fallida en el dolor, el sufrimiento y el horror que vivimos, urge detener esta guerra y encontrar condiciones para hacer una paz con justicia y dignidad. Para ello es necesario terminar con el enfoque militarista de combate al crimen organizado mediante un enfoque más amplio y estructural que contenga: 1) El diagnóstico de las causas de la violencia. 2) El diseño de una estrategia que parta de los conceptos de seguridad humana y ciudadana, con un énfasis absoluto en los derechos humanos, y no en la seguridad de las instituciones y en la violencia armada, como hasta ahora se ha hecho para nuestra desgracia. 3) El diseño de estrategias alternativas y ciudadanas que, con el apoyo del Estado y en acuerdo con las necesidades de cada lugar, apunten a la reconstrucción del tejido social y conduzcan al retiro paulatino del ejército de las calles. 4) La generación de mecanismos para abrir foros de debate sobre la despenalización de ciertas drogas y la reducción de su demanda. 5) La creación de controles democráticos de nuestras policías mediante, por ejemplo, un Auditor Policíaco Independiente de la Policía Federal, y crear padrones de seguimiento para saber dónde se encuentran los policías que no pasaron las pruebas de confianza. 6) La propuesta de una iniciativa que aumente y redefina los recursos económicos y las matrículas, porque les estamos cerrando el porvenir a nuestros niños y jóvenes. Ellos se están convirtiendo en la mayoría de las víctimas de esta guerra porque son desaparecidos y asesinados o porque se vuelven el ejército de reserva de la delincuencia. No podemos aceptar más que el destino de nuestros hijos y de nuestros nietos sea la migración, la miseria o la violencia.

Mesa 4. Impulso de mecanismos de Democracia Participativa y Democratización de Medios. Exigimos una renovación profunda del sistema político mexicano, una renovación que permita empoderar a la ciudadanía en los asuntos del buen gobierno y permita así poner un coto a la partidocracia que tanto daño está haciendo y que irremisiblemente hará que las próximas elecciones sean las de la ignominia. Para ello proponemos condiciones que permitan la revocación de mandato, el referéndum, la consulta y la iniciativa ciudadana, el plebiscito, el voto blanco, las candidaturas ciudadanas, la reelección razonada, la limitación del fuero y las acciones colectivas amplias e incluyentes.

 

 

 

Estas son las demandas de la ciudadanía que expresamos en nuestro primer diálogo con el Poder Ejecutivo y que mantenemos vigentes como herramientas indispensables para que podamos hablar de un proyecto consensado de país.

 

Esperamos que los trabajos de estas mesas puedan ser fructíferos y permitan poner un poco de ese suelo que ya no sentimos bajo nuestros pies y que corre el peligro de llevar a la nación a la muerte de la democracia y al desastre del nihilismo y del autoritarismo.

 

México D.F. Museo de Antropología, 21 de julio de 2011

En estos momentos oscuros. Proporción y revolución

Javier Sicilia

Este texto, de acuciante actualidad, se presentó en el Seminario Internacional de Reflexión y Análisis (diciembre de 2009-enero de 2010) en torno al libro colectivo El planeta Tierra. Movimientos antisistémicos, resultado del Coloquio en Memoria de Andrés Aubry (2008); ambos eventos, de inspiración zapatista, se efectuaron en la Universidad de la Tierra, Cideci (San Cristóbal de las Casas, Chiapas).

En estos momentos oscuros, nos hemos vuelto a reunir para seguir pensando en lo que se discutió en 2008, rememorando al gran Andrés Aubry: el planeta Tierra y los movimientos antisistémicos. Las conclusiones resultaron más que certeras, en medio de la crisis que pensadores como Iván Illich, Jacques Ellul, Günther Anders y Hannah Arendt habían anunciado cincuenta años atrás con deslumbrante precisión. Las soluciones, sin embargo, permanecen difusas.

No es extraño. Vivimos un parteaguas histórico que, semejante al del siglo XII que inauguró para el mundo la era instrumental que nos acompañó hasta mediados del siglo XX, llegó a su límite para dar paso a una era inédita, la de los sistemas, que nos obliga a pensarla y a pensarnos frente a su nueva y descomunal destructividad. Por otro lado, nos encontramos en un punto en que se ha vuelto inviable la idea misma de revolución, como la concebimos desde que Gregorio vii, también en el siglo XII, llevó a cabo la primera reforma total del mundo.

Pueden esgrimirse tres razones. Primero, el fracaso de las ideologías históricas (en las que incluyo al liberalismo que nos asuela) ha hecho perder cualquier credibilidad en un cambio violento que mejore la suerte de los marginados.

Segundo, la toma del poder mediante la violencia es, como señalaba Albert Camus en 1948, “una idea romántica” que la sofisticación del armamento de los ejércitos ha vuelto ilusoria.

Tercero, suponiendo que pudieran repetirse 1810, 1910, 1956 en Cuba o, para referirnos a las revoluciones cuyas ambiciones eran universales, 1789 y 1917, no tendrían eficacia a no ser que Estados Unidos pudiera ponerse entre paréntesis y aislarse del mundo.

Sin embargo, las crisis que vivimos —graves turbulencias económicas, guerra entre el gobierno y el crimen organizado, inoperancia de los partidos y las instituciones del Estado, movilizaciones sociales crecientes, aumento del despojo, la miseria, las fuerzas represivas y la criminalización de las protestas, destrucción cada vez más acendrada del campo y el ambiente, traiciones a las conquistas laborales que nacieron de 1910—, nos colocan en estado de revolución, es decir, en la necesidad de un cambio profundo.

¿Qué hacer?

Esa pregunta que Lenin se formuló y respondió en 1902, vuelve a planteársenos con la misma perentoriedad de entonces, pero —he allí la condición inédita de nuestro tiempo— con la imposibilidad de responderla en los términos en que lo hizo el líder de la revolución bolchevique.

Pensando en la manera de enfrentar esta pregunta, encontré otra reflexión de Albert Camus, en su discurso de recepción del premio Nobel de literatura:

Cada generación se cree predestinada para rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no lo rehará. Pero quizá su tarea es mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida en la que se mezclan las revoluciones decadentes, las técnicas que se han vuelto demenciales, los dioses muertos y las ideologías extenuadas, en la que los poderes mediocres pueden destruirlo todo, pero ya no saben convencer, en la que la inteligencia se ha rebajado hasta hacerse servidora del odio y de la opresión, esta generación ha tenido que restaurar en sí misma, a partir de sus únicas negaciones, un poco de lo que constituye la dignidad del vivir y del morir.

Esa afirmación es también la nuestra. De los mejores de la generación de Camus a los mejores de las generaciones jóvenes —pienso en el movimiento zapatista, los Sin Tierra de Brasil, las comunidades del Arca—, el sentido que ocupa nuestra mente y nuestro quehacer ya no es el sueño de abstracciones que en nombre del mañana (Cielo, Paraíso, Proletariado, Raza, Democracia, Libertad) pueden arrasar a hombres, mujeres, niños, culturas vivas y tierra. Se trata de conservar los mundos que otros prepararon para nosotros, con el fin de que los que ahora están en él y los que vienen tengan un suelo, una memoria y una relación armoniosa con la tierra, las criaturas y sus prójimos.

Hay una diferencia entre Camus y nosotros. Él pertenecía a una generación de posguerra, cuando la técnica desarrollada por los nazis estuvo a punto de desintegrar el mundo. Creía que los países que lo habían vencido en nombre de la libertad podrían crear un pacto que permitiera una paz duradera; creía, en este sentido, en una revolución internacional y universal que lograra crear un Parlamento que, elegido democráticamente a través de elecciones mundiales, pusiera “la ley por encima de los gobernantes y de los gobiernos” y pudiera distribuir equitativamente “hombres, materias primas, mercados comerciales y riquezas espirituales”. Creía en la moral, en las instituciones políticas y las “utopías relativas.” Creía, como era el entusiasmo de la época, en el progreso ordenado por la moral y la recta razón.

Nosotros pertenecemos a generaciones que, después de la muerte de Camus, han visto el arrasamiento de la globalización, la decadencia de las instituciones, y el Mercado voraz. La continuación de los genocidios en nombre de la Democracia o de Dios, la continuación de la eugenesis del doctor Menguele en la manipulación genética y la exploración del genoma, arropadas por la asepsia de los laboratorios modernos y bajo la supervisión de los expertos ojos de los bioquímicos. Hemos visto el arrasamiento de los bosques y del campesino, la destrucción de culturas, mujeres, hombres, niños y ambiente en nombre del capital y el desarrollo. El fin del aquí, el allá, el más allá y las relaciones interpersonales, es decir, somáticas, cara a cara, por el espacio cibernético; la invasión del espacio público por el privado a través de la telefonía celular, y del espacio privado por el público a través de la televisión. Hemos visto el sometimiento de nuestra autonomía, y de nuestra libertad en el común, por el enchufamiento a todo tipo de sistemas: educativo, médico, carretero, televisivo, hidráulico, funerario.

Camus no tuvo tiempo de ver lo que otros más jóvenes, como Illich o Ellul, pudieron ver en su vejez, y que los indios y los despojados de sus ancestrales modos de vida viven día con día: la destrucción del suelo, el desarraigo, el fin de un mundo en armonía con los sentidos, el fin del mundo de la proporción. Si el que vivió Camus era un mundo que, como atestiguó Paul Celan en su poema Fuga de la muerte, desaparecía en el aterrador humo de la técnica de los hornos crematorios, el nuestro, como atestiguó Iván Illich, es un mundo cuyo símbolo es el disco virtual de la computadora donde todo puede desaparecer como desaparezco una línea que me disgusta apoyando mi dedo sobre la tecla delete (suprimir).

 

La historia, aunque viene de lejos y puede rastrearse a través de la lenta corrupción de lo mejor que llegó al mundo en el pobre pesebre de Belén, la lenta corrupción de la caridad y su sorprendente gratuidad tiene, en el orden de nuestro mundo sistémico, una historia próxima.

En la larga entrevista que al final de su vida le hizo David Cayle,y (La era de los sistemas) Iván Illich señalaba que en la primera mitad del siglo XX, en 1936 para ser precisos, empezó la extinción de la era instrumental —que nació en el siglo xii con la conciencia de las herramientas y los grandes cambios técnicos que se sucedieron a partir de ella— y se abrió una era sistémica a partir del concepto de Alain Turing sobre la creación de un aparato de cálculo teórico, una “máquina universal”, “de estados discretos”, mejor conocida como “máquina de Turing” —origen de lo que llamamos “inteligencia artificial”.

Digamos, para distinguirlas y evitar caer en discursos extremadamente teóricos, que una herramienta, a diferencia de un sistema, es distinta a mí, puedo tomarla y dejarla, emplearla o no. Hay una distancia, una distalidad, una exterioridad y una libertad de uso. En cambio, en un sistema, cuya metáfora más completa es la computadora, me encuentro enchufado, soy parte de éste. Un automóvil —pensemos en ese “vocho” que la imbecilidad de Vicente Fox quería que cada mexicano poseyera, y no en uno de esos nuevos modelos climatizados y computarizados que fabrican las automotrices de todo el mundo— es todavía una herramienta, una herramienta compleja, sí, heterónoma, que preludia al sistema, pero aún herramienta. Si decido subirme debo utilizar una llave para encender el switch e incluso, en un momento determinado, emulando a Jean Robert, puedo mandarla a la chingada y ponerme a caminar. Sin embargo, una vez que lo puse en marcha y me enchufo a un conjunto de sistemas —carretero, de tránsito, jurídico—, soy una pija enchufada a un conjunto de extraños y complejos circuitos de los que no puedo prescindir si quiero usar esa herramienta.

Esto mismo puede aplicarse a la educación y a esos monstruos cibernéticos llamados Elba Esther y Lujambio, a la medicina, y al más terrible de todos, el sistema al que todos los otros están interconectados: la producción industrial, con su estructura técnica y sus herramientas y producciones complejas, el Mercado y el Estado.

De igual manera que interiorizamos con el transporte la necesidad de movernos en sus sistemas y trabamos nuestros pies para hacer la menor compra en un supermercado o, para decirlo con Illich, de igual manera interiorizamos “la necesidad de salud y cuidados afirmando el derecho al diagnóstico, los analgésicos y los cuidados preventivos”. De esa misma forma, bajo el imperio de la industrialización, el Mercado y su custodio el Estado, interiorizamos otra gama inmensa de derechos: el derecho a un trabajo bien remunerado, celulares, la computadora, la televisión, la democracia representativa; en fin, al dinero (el sistema fundamental que interconecta todos los sistemas bajo una de las formas más pueriles de la ética: el valor).

Desde que el capitalismo estableció el dinero como la medida suprema de una sociedad basada en la fabricación de valores, todo lo que entra en contacto con éste queda hechizado y subyugado por su poder. Desde ese momento es posible tasar cualquier cosa producida por las estructuras sociales como valor y bien, e interconectarlas. Ya se trate del empleo, la salud, el transporte, la escuela, un celular, una televisión, una homilía, una iglesia o el amor, el dinero se ha vuelto la categoría trascendental que interconecta todo. Ya no son Dios, que para Nicolás de Cusa era la coincidentia oppositorum, “la unidad de todos los contrarios”, ni las virtudes, ni los principios, los que fundan las relaciones humanas, sino el dinero, que garantiza la interconexión de la sociedad entera a través de las necesidades que nos imputa, convirtiendo todo en un “bien” que es tasado en su valor y puede incrementarse al infinito.

Esto, ya en sí mismo grave, no es lo peor. Lo peor es que el sistema nos ha enceguecido por completo. Si —vuelvo a Illich— en los años setenta, cuando todavía la era instrumental y la sistémica estaban empalmadas, “se podía hablar en términos  plausibles de la ‘secularización de la esperanza’, [y] la sociedad perfecta, el futuro ideal, el más allá del horizonte despertaban todavía un deseo”; si en ese entonces la gente tenía  fe en el poder de las instituciones y en su propia capacidad de participar en ellas —“aunque fuera un engaño”—,[…] en la nueva era, el tipo humano es un individuo que, cogido por los tentáculos del sistema social, ha sido tragado por él” y ya no puede participar de ninguna esperanza. “Sorbido por el sistema se mira como un subsistema, con frecuencia un sistema inmune, apto para mantener un equilibrio provisional a través de cualquier cambio en su entorno”.

Esta realidad hace que los que están más conectados al sistema quieran más dosis sistémicas, y los que cada vez son más excluidos —porque el sistema al igual que arrasa e incluye, segrega y despoja— exigen, como seres hechizados por éste, su derecho a enchufarse y gozar de la alegría de percibirse como un subsistema inmune.

De allí el malestar que vivimos; de allí  también que vivamos en estado de revolución.

Sin embargo, la revolución que necesitamos no es la misma a la que después de 1789 nos acostumbramos y que a lo largo más de dos siglos se ha expresado con muchos rostros. Esas revoluciones terminaron por administrar la instrumentalidad y por conducirnos, de otra manera, al mundo sistémico que vivimos. La revolución que necesitamos es una que nos lleve a la conciencia de la proporción que la era instrumental, la de las herramientas complejas y, con mayor profundidad y horror la era sistémica, nos han arrancado.

En contra del sistema y de la instrumentalidad compleja del industrialismo la proporcionalidad es una realidad humana, es decir, somática; lo saben las culturas campesinas e indias, que mantienen una escala y relaciones directas con sus prójimos y el suelo. Es una “relación de naturaleza apropiada” que, como pensó Leopold Kohr y Gandhi lo vivió en su programa económico para India, nos invita a reflexionar sobre lo que conviene hacer guiados por el conocimiento del bien como virtud y no como valor. Una relación que, al mismo tiempo que conserva la memoria del mundo que otros prepararon para nosotros nos permite, sin violentarlo, hacerlo más habitable.

La asociación de lo apropiado y cierto sitio permite mirar la condición social del hombre como (usaré las palabras de Illich) “ese límite siempre único y creador de frontera en el seno del cual cada comunidad puede comprometer la discusión sobre lo que debería permitirse y lo que debería excluirse. Preguntarse por lo que siendo apropiado o conveniente en cierto lugar conduce directamente a reflexionar sobre lo bello y el bien. La verdad del juicio que resultará de esa reflexión será esencialmente” ajena a la economía, el valor, el dinero y la interconexión. Lo apropiado, que sólo puede nacer de una relación proporcional, cara a cara, es siempre una relación de conocimiento de los otros y lo otro —tierra, aire, animales, plantas— y, en consecuencia, una relación de conservación y de servicio en el sentido antiguo de hospitalidad. Contra el sistema, donde la ética se reduce a cifras y utilidad para optimizar valores y asegurar mediante el Mercado y el dinero un carburante ilimitado, una sociedad sabe buscar el bien que conviene en el seno de una condición humana: en una comunidad, una tradición y un límite. Dos posibles nombres de esa proporcionalidad dentro de la sociedad sistémica que nos rodea serían, por un lado la subsistencia, y por el otro la economía informal, o “expolar” como la llamó Chayanov, de la que han hablado Jean Robert y Teodor Shanin. Paradójicamente a causa del sistema, ambas están desenchufadas de él y por lo mismo, fuera tanto del polo del Mercado como del Estado. Ambas en condiciones de vivir dentro de esa proporcionalidad.

 

Desde el levantamiento zapatista en enero de 1994 hasta la formación de los Caracoles en 2003, esta proporcionalidad no sólo se puso en evidencia, sino que causó un revuelo mundial que desgraciadamente terminó por no entenderse. Me explico. En la lucha zapatista, los hombres, atrapados en el malestar de la civilización sistémica, vieron intuitivamente, mediante ese saber oscuro de la poesía, una manera de escapar al sistema y volver a la proporción. Sin embargo, pese al largo trabajo zapatista de poner a hablar a la sociedad civil para que a través de su propia reflexión pudiera poner en claro desde sí misma lo que ellos le habían despertado de manera intuitiva, no se logró. La razón es la ceguera que, como señalé citando a Illich, produce el sistema en la percepción humana. Agobiados en nuestra humanidad por el sistema, todos queremos recuperar el mundo, pero nadie quiere desenchufarse de aquello que el sistema interiorizó en nosotros; nadie, por lo mismo, quiere renunciar y asumir una pobreza, una proporción, una subsistencia voluntaria. Por el contrario, en nombre de los axiomas del sistema, quieren enchufar a los indios a éste y convertirlos, sin darse cuenta de que los marginados del sistema son seres desarraigados que, expoliados por el mismo sistema y sin poder ya reconocer su saber y su fuerza, buscan enchufarse infructuosa y desesperadamente. Muy pocos, en el fondo, saben comprender esa lección: tanto la destrucción de la economía campesina como “la criminalización de la economía informal; los esfuerzos que hacen los economistas para no verla[s], y su negación por parte de los intelectuales, son ejemplos de una característica general de la historia de Occidente que es también la guerra contra la subsistencia”. Son una característica propia de la civilización sistémica, que ha logrado velar la sabiduría de la percepción humana hasta pervertir sus más sanas reacciones.

¿Cómo mostrar esta verdad, esa revolución que sigue en la entraña del zapatismo y pocos han comprendido? Quizá la manera sea multiplicar foros, revistas y artículos que hablen sobre la proporción y pongan en claro lo que en los Caracoles y en las economías informales es una práctica de vida, y en la sociedad civil sólo una intuición, una revelación oscura. Esto permitiría proteger, conservar la vida de los que en México tienen una respuesta, e iluminar las conciencias. Una revolución de otra naturaleza, enclavada en los antiguos parámetros, sería una revolución infructuosa que terminaría destruida y asimilada por el sistema. Tenemos que elegir hoy entre el sistema y la proporción. Sólo podemos hacerlo mediante lo que también nos ha enseñado el zapatismo: la paciencia, la perseverancia y la conservación de un mundo, aunadas a la reflexión y la difusión de estas ideas que pocos comprenden y que son necesarias más que nunca.

La crisis del sistema, como la de los imperios, es una crisis fatal cuya caída nadie podrá detener. Al pensar en el zapatismo me viene a la memoria un hecho histórico. Cuando en el siglo IV, Constantino I, tratando de salvar al imperio romano, mediante el Edicto de Milán dio rango imperial a la Iglesia e inició la corrupción del Evangelio, un grupo de hombres, llamados más tarde los “padres del desierto”, abandonaron las ciudades del imperio y se asentaron en los desiertos de Siria y Egipto. Estos hombres, con inmensa lucidez, debieron intuir no sólo que no podía existir un “Estado cristiano”, sino que la libertad que trajo el Evangelio era incompatible con un control desde arriba, ajeno a la vida comunitaria. Para ellos, la única sociedad cristiana era del orden de la proporción, un lugar donde los hombres fueran realmente iguales y donde la única autoridad por encima de Dios fuera la carismática autoridad de la sabiduría, de la experiencia y del amor encarnado en un común.

Cuando el imperio se desmoronó, estos marginales, asentados en las afueras de las ciudades, salvaron al mundo y crearon la vida de subsistencia de los feudos, antes que la rearticulación imperial de la Iglesia los corrompiera.

Algo de esto hay en el mundo zapatista. La conservación de una sabiduría ancestral y una orientación del hombre en un mundo limitado, el redescubrimiento de la proporción que, como decía Platón en el Timeo, “es la más bella de todas las ligas o relaciones entre dos elementos”. Mientras, en la civilización sistémica, la igualdad implica la idea del hombre universal como subsistema que consume bienes uniformes y globales (y que, como dice Roberto Ochoa, al contraponer “los intereses de todos”, mediante “la ambición de todos los bienes” crea un estado perpetuo de competitividad y guerra), bajo la proporción cada persona y cultura florecen a su manera, “recibiendo el abono de la proporcionalidad como nutrimento de belleza y bondad en las relaciones, la sabiduría del  complemento, el equilibrio, la consonancia, la justicia y la [verdadera] paz”.

Esto es lo que el zapatismo nos ha enseñado. Lo que hay que sostener como una realidad revolucionaria nueva que, para volver a Camus, puede evitar que el mundo se deshaga y la habitación que nuestros ancestros prepararon para nosotros se preserve para los que vienen.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés.

 

Javier Sicilia (ciudad de México, 1956) reunió su poesía en La presencia desierta. Ha escrito tres novelas, entre ellas la extraordinaria Viajeros en la noche. Dirige la revista Conspiratio.

Pacto por un México en paz, con justicia y seguridad (texto de los seis puntos)

 

(Texto del Pacto por un México en paz,  leído por la activista Olga Reyes y Patricia Duarte, madre de la guardería ABC, durante el mitin en la plancha del Zócalo ante miles de personas).

 

I RAZONES DE URGENCIA


Ante la emergencia nacional, hoy más que nunca resulta necesario tomar medidas urgentes para detener esta guerra con su escalada de violencia y regenerar el tejido social y comunitario.

Este momento histórico adverso y profundamente violento es resultado de estructuras económicas y sociales que generan desigualdad y exclusión. Aquí impera la muerte lenta causada por la miseria, la pobreza, el desempleo, la falta de oportunidades para el desarrollo pleno de nuestras vidas y por la destrucción del ambiente.

La guerra contra el narcotráfico es una manifestación de políticas y acuerdos internacionales que sitúan a México como el campo de batalla donde a los pobres de este país y Centroamérica les toca pagar una alta cuota de vidas humanas para que las drogas lleguen a su destino y consoliden grandes negocios.

Frente a este escenario el Estado ha optado por una estrategia militar para enfrentar al crimen organizado y la protesta social privilegiando un proceso de militarización intensivo y extensivo de la seguridad pública, no sólo por el amplio despliegue de las fuerzas militares en territorio nacional, sino también por la creciente presencia de los mandos castrenses en la dirección de las policías civiles.

Resultado de esta estrategia que pone en el centro la confrontación violenta es una guerra civil donde mexicanos matan mexicanos, generando 40 mil ejecuciones en lo que va del sexenio.

Sólo en el mes pasado, en abril, se contabilizaron mil 427 asesinatos considerando los cuerpos hallados en las narcofosas. Las víctimas civiles se cuentan ya por miles en todo el país, más de 230 mil personas desplazadas, 10 mil huérfanos la Redim calcula 30 mil, aunque no es una cifra oficial, 10 mil secuestros de migrantes, más de 30 alcaldes asesinados.

Un componente fundamental que explica esta escalada de violencia y guerra es la enorme corrupción y su infiltración en el Estado en todos sus niveles.

La impunidad es otro de los factores que determinan lo que hoy sucede en el país: 98.3% de los delitos quedan impunes Tenemos un sistema de procuración e impartición de justicia incapaz de investigar y sancionar a quienes cometen los delitos y la violación de derechos.

 

II VISIÓN COMÚN CON EXIGENCIAS MÍNIMAS Y COMPROMISOS


1 Exigimos esclarecer asesinatos y desapariciones y nombrar a las víctimas.

Proponemos a la sociedad y planteamos la exigencia y mandato a las autoridades de acciones de corto y mediano plazo, que inicien un nuevo camino de paz con justicia y dignidad.

A.- Se deben esclarecer y resolver los asesinatos, las desapariciones, los secuestros, las fosas clandestinas, la trata de personas y el conjunto de delitos que han agraviado a la sociedad. Determinar la identidad de todas las víctimas de homicidio es un requisito indispensable para generar confianza.

B.- Exigimos a las autoridades estatales y federal la resolución pública que presente a los autores intelectuales y materiales de algunos de los casos emblemáticos que han agraviado a la sociedad, entre ellos la familia Reyes, Marisela Escobedo y su hija Rubí Bety Cariño y Jiry Jaakola, las niñas y niños de la guardería ABC, la familia Le Barón, los jóvenes de Villas de Salvárcar, los jóvenes de Morelos.

C.- Convocamos a la sociedad civil a rescatar la memoria de las víctimas de la violencia, a no olvidar y exigir justicia colocando en cada plaza o espacio público placas con los nombres de las víctimas.

2 Exigimos poner fin a la estrategia de guerra y asumir un enfoque de seguridad ciudadana

A.- Se debe cambiar el enfoque militarista y la estrategia de guerra de la seguridad pública y asumir una nueva estrategia de seguridad ciudadana con enfoque en los derechos humanos.

B(I).- Exigimos que antes de dos meses, los Congresos locales aprueben la reforma constitucional en derechos humanos y sea publicada para darle plena efectividad, y que en el mismo plazo se instituya el mecanismo de protección de periodistas y defensores de derechos humanos.

B(II).- Exigimos que no se aprueben leyes o normas que conculquen los derechos humanos y las garantías individuales bajo el concepto de seguridad nacional, y que no se aprueben las modificaciones propuestas al dictamen de la Ley de Seguridad Nacional.

3 Exigimos combatir la corrupción y la impunidad

A.- Se requiere una amplia reforma en la procuración y administración de justicia, que dote de verdadera autonomía al Ministerio Público y al Poder Judicial, que establezca el control ciudadano sobre las policías y los cuerpos de seguridad, avance en la reforma de los juicios orales y establezca sistemas más efectivos de control judicial, que reduzcan la discrecionalidad en los procedimientos y resoluciones de fondo. La justicia no puede seguir al servicio de intereses y cálculos políticos También se requiere legislar para generar la capacidad y atribuciones de investigación y consignación de funcionarios públicos de los tres órdenes de gobierno en casos de corrupción.

B.- Exigimos que en máximo 6 meses el Congreso elimine el fuero de legisladores y funcionarios de los tres órdenes de gobierno en materia de actos de corrupción delitos del orden común y de crimen organizado.

4 Exigimos combatir la raíz económica y las ganancias del crimen

A.- La criminalidad y su violencia tiene como su motor las ganancias derivadas del narcotráfico, los secuestros, la trata de personas, la extorsión, la venta de protección y demás delitos que después reinyectan los recursos en la economía mediante el lavado de dinero Exigimos un combate frontal al lavado de dinero y activos de los delincuentes mediante la creación de unidades autónomas de investigación patrimonial, en coordinación con fa Unidad Federal de Inteligencia Financiera, que permitan reunir material probatorio para formular acusaciones y dictar sentencias por los actos de negocios ilegales.

B.- Exigimos la presentación de un Informe a la Nación sobre los resultados de la investigación patrimonial y el lavado de dinero, que muestre los casos más notorios que se han sancionado en este sexenio y sobre el avance en la integración de las Unidades de investigación sobre lavado de dinero de las 32 entidades federativas y la federal.

5 Exigimos la atención de emergencia a la juventud y acciones efectivas de recuperación del tejido social

A.- La seguridad ciudadana no se resolverá con armas y violencia Exigimos una política económica y social, que genere oportunidades reales de educación, salud cultura y empleo para jóvenes, porque son las y los principales víctimas de esta estrategia. Exigimos la recuperación del carácter público de la educación y romper el control corporativo que ejerce la cúpula del SNTE sobre la política educativa, así como el incremento inmediato en los recursos destinados a las acciones sociales de seguridad ciudadana, al menos en la misma proporción de los destinados a las fuerzas armadas y de seguridad pública.

B.- Exigimos que en los próximos 3 meses se establezca un programa especial de emergencia nacional para y de jóvenes, que invierta las prioridades del presupuesto, garantizando al menos lo mismo que se destina a seguridad para la construcción de escuelas, y el aumento de la matrícula en educación secundaria, media superior y superior, un sistema universal de becas para estudiantes de secundaria EMS y superior de escuelas públicas, así como recursos para proyectos culturales deportivos productivos y sociales, realizados por los propios Jóvenes y sus organizaciones, como actores de reconstrucción del tejido social en sus barrios comunidades y unidades habitacionales.

6 Exigimos democracia participativa

Mejor democracia representativa y democratización en los medios de comunicación. La seguridad requiere democracia y nuevos medios de participación ciudadana Exigimos que se amplíen los medios e instrumentos de participación ciudadana en los asuntos públicos, mediante el reconocimiento institucional de la consulta popular, las candidaturas independientes, la revocación de mandato, la contraloría social y las acciones colectivas.

Se requiere una política de Estado en materia de telecomunicaciones, que rompa en el menor tiempo posible los monopolios y genere una amplia democratización y apertura, no sólo a la competencia, sino al fortalecimiento de los medios públicos.

Exigimos a la Cámara de Diputados que en un periodo extraordinario, a más tardar en dos meses, apruebe la minuta de reforma política constitucional aprobada por el Senado, que establece la consulta popular, la iniciativa legislativa, las candidaturas independientes y la reelección inmediata de legisladores y alcaldes.

 

III PARA INICIAR EL CAMINO


Proponemos dos momentos para lograr esto:

-Un pacto ciudadano entre los miembros de la sociedad civil y;

-En un segundo momento, una serie de planteamientos y de mandatos de exigencias a los gobernantes, a los líderes de los partidos políticos y a los factores de poder.

Este momento requiere la participación de todas y todos; el Pacto de la sociedad civil implica un esfuerzo de unidad y organización de la sociedad civil nacional para que tengamos una voz y acciones con el fin de parar esta guerra y la violencia social, corrupción e impunidad que nos está destruyendo como personas y como nación.

El 10 de junio nos reuniremos en Ciudad Juárez con las Comisiones de Verificación y Sanción, que la sociedad civil nacional establecerá en este tiempo con especialistas y gente honorable para cada uno de los 6 puntos.

Durante este periodo, hasta el 10 de junio, las Comisiones con las aportaciones del resto de la sociedad civil irán especificando con más detalle las acciones correspondientes a cada exigencia.

Invitamos a toda la ciudadanía en las comunidades, barrios, colonias, lugares de trabajo, a aportar en esta discusión y construir espacios de reflexión y acción colectiva nacional permanentes.

Hacemos, además, un llamado a nuestros compatriotas que radican allá y al pueblo de los Estados Unidos de América para que apoyen nuestra movilización y exijan al gobierno y al Congreso de ese país que detengan el flujo de armas hacia México y el lavado de dinero.

Gandhi y la construcción de la desobediencia civil

Pietro Ameglio

http://www.sipaz.org/documentos/ghandi/ameglio_esp.htm

(4 de febrero 1998; se publicó en la revista “Ixtus” en otoño del 98)

1- ¿POR QUÉ HABLAR ESPECÍFICAMENTE DE DESOBEDIENCIA CIVIL?

Sería interesante comenzar preguntándonos acerca de ¿por qué, dentro de este ciclo de conferencias de Gandhi, pusimos una mesa separada para el tema de la desobediencia civil, cuando mañana vamos a tener algo específico sobre la acción no-violenta?

Sabemos que la desobediencia civil entra como una de las formas con más alto grado de confrontación dentro de lo que es la acción no-violenta (1). Sin embargo, nosotros tuvimos la inquietud de darle un realce a algo que es clave dentro de la lógica de la espiritualidad y de la acción no-violenta: la desobediencia a toda orden inhumana. Del mismo modo que Gandhi al tocar el tema de la autonomía pone el dedo en la llaga de la economía en cuanto a la expansión del capitalismo occidental, ya que su propuesta revierte una lógica y una estructura de relaciones económicas; el tema de la desobediencia civil es la otra gran llaga que coloca él, esta vez respecto al campo de lo político y del orden social.

De ahí que nos pareciera importante resaltar la parte fundamental de la acción no-violenta, que es la desobediencia a todo lo que es injusto, inhumano e ilegítimo. A primera vista parecería que hacemos referencia a un término que estamos acostumbrados a usar con frecuencia, pero la complejidad que tiene el desobedecer en estas condiciones es grande.

Todo el orden social en que somos construidos desde la familia, la escuela, la política, etc. está articulado alrededor de un valor primordial, como afirma Juan Carlos Marín: “la obediencia anticipada a ejercer un castigo cuando una autoridad nos lo demanda” , donde “el castigo en realidad encubre a un enfrentamiento y aparece como un acto de justicia” (2). O sea, estamos entrenados desde que nacemos a ver la obediencia -en su calidad de principio abstracto y absoluto- como un importante valor social, y a castigar ciegamente según nos lo pida quien sea para nosotros una autoridad ‘legal’ en ese momento, a la que asumimos como si fuera también legítima. Entonces, implícitamente, se normaliza, se legaliza, la relación entre el obedecer, el castigar y la autoridad. De ahí que sea más fácil siempre asumir la actitud pasiva de obedecer: porque es premiada como ‘virtud’, porque es normalizada socialmente (“todos lo hacen”), porque aleja cualquier castigo, porque finalmente reproduce un ordenamiento social al cual se está adscripto y en el que se cree ciegamente que es el mejor y, desde el ‘fin de la historia’, el único realmente viable.

Intentemos ir desgranando un poco esta complejidad del desobedecer, para así penetrar la lógica y la acción de Gandhi. Señala Stanley Milgram, investigador preocupado por desentrañar las condiciones de obediencia social en que se construyó el genocidio nazi de la segunda guerra mundial, que “la desobediencia es el último medio por el que se pone fin a una tensión…reformula la relación entre sujeto y autoridad…(se crea un) carácter totalmente desconocido de la relación que (se) espera tras la ruptura…(es) un camino difícil que sólo una minoría entre los sujetos es capaz de seguir hasta su conclusión” (3). Por tanto, la desobediencia civil no es entonces un acto destructivo sino que, por el contrario, se trata de un acto profundamente creativo, innovador y activo; original en un grado máximo pues plantea una nueva relación social impugnadora del orden preexistente. Se rompe una relación de colaboración implícita, basada en una legalidad, en un acuerdo tácito, que en esas condiciones reproduce la injusticia social; tampoco hay que olvidar que el ‘otro’ vive este acto como un ataque a su identidad y reaccionará en consecuencia.

2- ¿CÓMO HACER QUE LAS MASAS DESOBEDEZCAN LO INHUMANO?

Un primer aspecto muy interesante de Gandhi, aunque de inicio él plantea que en una primera etapa estas acciones sólo serían realizadas por “elementos seleccionados”, es desentrañar cómo logró que grandes masas, en estado muy pauperizado en todo sentido, o rompiendo ancestrales barreras de clase, se adhirieran a formas nacionales muy amplias de desobediencia civil, logrando generalmente, dentro de lo posible, evitar desórdenes mayores y mantener una disciplina de confrontación y sacrificio notable. Hay que puntualizar que las acciones eran desencadenadas desde una reflexión compleja, traducida en forma sencilla para las grandes mayorías, lo que hacía que quienes participaran allí lo hicieran dentro de un largo proceso de toma de conciencia acerca de su propia dignidad y poder ; no se trataba de formas ciegas de acciones de masas. Entender esto último fue de las cosas más difíciles para los ingleses, y en general lo es siempre por parte de quienes detentan el poder de la fuerza material, los cuales no están entrenados para distinguir la originalidad en cierto tipo de movimientos sociales justicieros de desobediencia civil, y caen por tanto en la aplicación mecánica de la represión, creyendo que se trata de la manipulación de unos pocos ‘iluminados’ -aunque ‘huelan’ a santidad como el Mahatma- y no distinguiendo entonces la fuerza de la toma de conciencia de un pueblo que se levanta claro en su autoestima y dignidad (4).

De ahí que tenemos aquí una primera observación fundamental de inicio: hablar de Gandhi y no del movimiento masivo de liberación de la India es un obstáculo para entender realmente los hechos; hablar de Gandhi y no de una cultura de la no-violencia activa -él mismo la llamaba “más antigua que las montañas”- representa el mismo problema, pues reduciríamos un fenómeno cultural de larga duración a algo coyuntural político de corta duración, sin por ello negar este aspecto, sino que desde él realizar un análisis más profundo. Todo esto no quita nada al gran valor humano, espiritual e intelectual del pequeño hombre gujaratí del que, según un senador norteamericano, “costará mucho a las generaciones futuras creer que alguien así vivió en la humanidad”.

Gandhi siempre sostuvo que el verdadero problema a resolver era el cambio dentro de los hindúes y no la expulsión de los ingleses, por tanto una vez asumida esta nueva conciencia como pueblo, los ingleses se tendrían que ir en forma natural. Su axioma era: “nosotros somos 200 millones, ellos son 200 mil, no tienen ninguna posibilidad de quedarse si no se lo permitimos; cuando entiendan esta sencilla razón seguirán el camino indicado”. El problema entonces se desplazaba de la expulsión física de los ejércitos imperialistas, a la ruptura de la ignorancia popular hindú y la consecuente construcción de conocimiento, imprescindible para una toma de conciencia liberadora. Lo que se debía promover en la cultura hindú era la recuperación de la dignidad, de la autoestima, de la historia respecto al resto del mundo, de las tradiciones que permitieran el pleno empleo y la autosuficiencia.

Al respecto no resulta nimio el hecho que el primer instrumento de la resistencia civil parte de la adopción de las lenguas locales, factor indispensable para inculturizar el movimiento.

Pero ¿desde dónde imprime el movimiento gandhiano los ejes, inteligibles para el pueblo y para el adversario, para esa toma de conciencia masiva, las consecuentes acciones de desobediencia civil y su triunfo final en la lucha?

Aquí las sugerencias pueden ser amplias, pero me parece que dos elementos desencadenantes para la impugnación son: la expansión capitalista y la legalidad inglesas; los dos pilares del dominio.

Si profundizamos un poco la acción hindú y el pensamiento gandhiano, veremos que no se trata de acciones de desobediencia civil aisladas, coyunturales, sólo con fines inmediatistas, sino que están articuladas en un “Programa Constructivo de la India” que plantea un modelo de desarrollo (o anti-desarrollista) diferente para la nueva nación. La propuesta alternativa al modelo capitalista occidental se denominaba “Swaraj” (autogobierno), y se basaba en la construcción de formas de autonomía política, cultural y productiva desde los poblados campesinos, en su autosuficiencia y descentralización a todo nivel.

Sostenía Gandhi que “el tema de la desobediencia civil va inserto dentro de un programa constructivo…sino es sólo una bravuconada o es inútil”. O sea la desobediencia civil es uno de los caminos para construir esta nueva cultura y realidad, habla no de una acción en sí misma sino del deseo de un nuevo orden social; se trata en el fondo de la impugnación del capitalismo occidental. Me parece relevante este primer aspecto para no perder la perspectiva de las luchas, para explicar también la determinación del pueblo, aunque claro que llegar a comprender realmente toda esta magnitud es un largo proceso.

Por otro lado, también es cierto que si bien en el plano estratégico de la desobediencia civil resulta determinante insertar los hechos dentro de una alternativa de orden social más amplia, en el plano de la táctica no hay que olvidar que es importante plantear a las masas objetivos claros, concretos, fáciles de entender por todos, que muchos puedan participar en sus diferentes etapas y que sean racionalmente alcanzables (5).

Entra asimismo entonces una ulterior consideración: la desobediencia civil -al igual que cualquier acción de lucha social- se construye dentro de una sucesión de hechos que van desencadenando diferentes acciones, cada una de las cuales es ya un objetivo en sí mismo; nosotros a veces podemos perder de vista esta dimensión del proceso por la envergadura del resultado final de la sucesión de acciones (6). Pero sin aferrar esto sería imposible desentrañar la construcción y reproducción de esa toma de conciencia y activismo.

No es tampoco casual que las mayores acciones nacionales de desobediencia civil en la India -no así en Sudáfrica- fueran dirigidas a partir de la confrontación de ejes económicos: la principal industria británica -los textiles- y su monopolio productivo -la sal. Hay aquí un segundo elemento que nos puede ayudar a entender esa toma de conciencia masiva: el manejo del universo de lo simbólico. Se convoca a partir de objetos materiales muy concretos, que son parte y afectan la cotidianidad directa del pueblo, que éste comprende inmediatamente las consecuencias prácticas de su liberación, y además que el adversario siente un efecto directo sobre el poder y la estructura de su dominio. El símbolo de la autonomía es la rueca -antiguo telar manual- y el de la desobediencia civil es la sal -elemento clave en la explotación económica y política inglesa.

Así, el movimiento gandhiano tiene la característica central de estar perfectamente inmerso dentro de la cultura del pueblo (7), atraviesa las clases sociales horizontal y verticalmente, habla desde una propia simbología común, y se mueve constantemente hacia adentro de esta identidad y hacia afuera sobre la identidad del opresor. El mismo Gandhi, en su identidad, había conocido bien ambas culturas, algo que le daba una perspectiva mucho más completa del conflicto.

Como complemento de lo anterior, no podemos dejar de considerar, como un tercer factor, la identidad social del pueblo hindú, y del mismo Gandhi -considerado a su pesar por todos como una “Alma Grande”-, para quienes el factor religioso es central en cualquier determinación de acción social e individual. Me refiero a lo religioso sea en cuanto a una serie de prácticas materiales y espirituales, que a la creencia en determinados valores que originan conductas sociales.

Sin embargo, no puede obviarse cómo Gandhi mismo fue también un impugnador de lo inhumano en su propia religión -a la cual no consideraba tampoco más verdadera que otras-, empezando por el lugar humano y social que otorga a los “intocables”. En este aspecto, es relevante la relación que establece entre religión y política (entendida como el “bien común”, el “servicio a los más pobres e ignorantes”): “Mi devoción a la verdad me llevó al campo de la política; y puedo afirmar sin el menor asomo de duda, y por supuesto con toda humildad, que aquellos que sostienen que la religión nada tiene que ver con la política, no conocen el significado de la religión” (8). En el terreno de lo religioso, ésta es siempre una idea muy cuestionada y difícil de instalar en el pensamiento y la acción de las masas, porque la construcción social de la religiosidad institucional pasa frecuentemente por la idea contraria, por motivos que van desde la ignorancia, mala interpretación o intereses de poder y dominación. Gandhi no sólo lo enunciaba sino que lo hacía vida y símbolo en cada movimiento: las acciones de lucha social terminaban cada día con un enorme mítin donde se iniciaba con espacios de oración, para posteriormente continuar con algún breve discurso político-social. Quedaban así fusionadas en la práctica cotidiana de la acción, ambas dimensiones: la religión ‘aterrizaba’ con la política y ésta se ‘elevaba’ con la moral.

Resulta también interesante explorar cómo Gandhi logra transformar masivamente una forma de religiosidad bastante pasiva en lo social y fatalista en lo teológico, como es el hinduismo, en un despertar de activismo social del pueblo. Él produce un cambio sustantivo de calidad en la acción popular, diría incluso no sólo de los hindúes: se pasa de la milenaria “resistencia pasiva” a formas originales -en la historia humana- de “resistencia o desobediencia civil activa”. Tenemos aquí todo un desafío para profundizar acerca del cómo se da este proceso tan complejo y raro de lograr, sabiendo que sus efectos no se originan por un simple seguimiento mecánico a órdenes dadas por un hombre considerado santo por las mayorías, sino que para desencadenar acciones tan masivas, largas en el tiempo y mantenerlas se necesita lograr una toma de conciencia en la gente, algo más profundo y duradero.

Este aspecto político religioso contribuía también en un cuarto aspecto, determinante en la acción no-violenta: la mirada sobre y desde el ‘Otro’ (la otredad o alteridad), cómo tocar su conciencia y poder material, la necesidad no de derrotarlo sino de encontrar juntos una solución justa para ambos del conflicto. Pero Gandhi era también un hombre muy práctico, y sabía que la conversión del adversario a la verdad podía llevar mucho tiempo y que las víctimas de la injusticia no podían esperar, por lo que se debían empujar acciones de presión que aceleraran este proceso.

En toda lucha social se tiene delante a un adversario y a una adversidad personificadas en alguien, quien a su vez en un doble movimiento nos tiene a nosotros enfrente. No podemos perder de vista esta doble mirada en que cada identidad es observada y vivida. La cultura en que se instala esta confrontación se encuentra ampliamente constituida desde la violencia y la destrucción del otro, quien es a priori definido como “enemigo”. Entonces el gran desafío estará en otorgarle una humanidad a él, en saber que comparte actitudes y características mucho más similares de las que quisiéramos con nosotros, que está entrenado para obedecer ciegamente y castigar como nosotros. Para ese proceso de humanización del adversario, central en la forma de lucha gandhiana, es imprescindible instalar colectivamente una ética y una moral de la acción, nacidas del conocimiento. Todo esto fue constantemente reiterado por Gandhi, y le causó innumerables incomprensiones sobre todo por quienes estaban en su propio bando; incluso fue parte de las causas que lo llevaron a la muerte.

3- CARACTERÍSTICAS DE LA DESOBEDIENCIA CIVIL

Ahondemos ahora un poco en la caracterización de este tipo de acciones de la no-violencia activa, ya no tanto desde la construcción de las masas para su movilización, sino desde las formas en que se expresan y relacionan con el orden social.

Apunta el propio Gandhi, cómo “la desobediencia, para que sea civil, tiene que ser sincera, respetuosa, mesurada y exenta de todo recelo. Tiene que apoyarse en principios muy sólidos, no verse nunca sometida a caprichos, y sobre todo no dejar que la dicte el odio y el rencor” (9). Retoma aquí lo que señalábamos antes respecto a la gran complejidad humana que Gandhi plantea acerca de la relación moral y física hacia al adversario. Pero lo plantearemos desde los efectos que se busca producir en él, en su conciencia, y no tanto en la mirada hacia él.
Así, lo primero que busca la desobediencia civil es desarmar moralmente al otro, a partir de hacer evidente una “verdad”. Aún en el planteamiento de las acciones civiles más complejas, más multitudinarias, lo inicial a lo que realmente se hace referencia es a un cuestionamiento del estado moral del otro. Es lo primero que debe quedar al desnudo, por eso es tan fuerte su impugnación. Entonces, el plano inicial en el que se da la confrontación no es en el de la acción material de los cuerpos sino en el de la moral. Cabría entonces cuestionar el término “no-violencia” -al mismo Gandhi no le gustaba e inventó una palabra para definir su lucha: “Fuerza de la Verdad” (Satyagraha)-, ya que en realidad se trata de una poderosa violencia, que sin embargo usa un cierto tipo de armas (morales) para desarmar al adversario, que no buscan su destrucción (10).

Hay que puntualizar que desde el plano de la moral Gandhi también establece una impugnación a la moral occidental burguesa. No la considera como la construcción de un simple bienestar material individual y familiar, a costa de cualquier tipo de relación de explotación laboral, aunada al cumplimiento de los “deberes ciudadanos”, sin importar a quien afecten. Para él el principio superior se centraba en el “bien común”, por encima de cualquier privilegio individual.

Otro aspecto que me parece clave es la relación que se establece con el orden de lo legal. Porque finalmente esta forma de acción no-violenta conlleva, de algún modo, romper la cooperación con una cierta legalidad. Partimos del hecho que el paradigma del surgimiento de los Estados-Nación es justamente lo legal. O sea, el Estado se convierte en el regulador de la moral pública y privada. La mayoría de la población no logra ver que toda esa forma de legalidad, articulada en un conjunto de leyes y decretos, es una larga construcción social e histórica, a partir de una clase social -la burguesía- y sus alianzas, con la exclusión de otros sectores. Entonces la ley aparece con un carácter sagrado e indiscutible, olvidándose que ella está siempre sujeta a cambios y perfectibilidad, no es estática y puede llegar a reproducir lo inhumano.

Gandhi, aún con su origen de abogado, o precisamente por eso, invierte este paradigma legal: sitúa la ley moral por encima de la ley jurídica. Es algo que no sólo Gandhi ha hecho, sino que en muchas tradiciones humanistas y religiosas desde sus orígenes se ha planteado. La historia del cristianismo ha sido así reiteradamente, la misma constitución de los Estados Unidos o la “Declaración francesa de los derechos del hombre y del ciudadano” afirman justamente el derecho de resistencia ante formas de usurpación (11). Entonces Gandhi sostiene: “La desobediencia civil es la violación civil de las leyes morales y opresivas”; rechaza colaborar con una medida corrupta del Estado. Y agrega que “se obedece a las leyes por la conciencia, no por temor a las sanciones…La desobediencia civil, es un derecho inalienable de cada ciudadano”; reprimir la desobediencia es como tratar de aprisionar a la conciencia (12).

Se vincula así el tema de la desobediencia civil con el tema de la legitimidad moral antes que el de la legalidad jurídica, como un derecho de cada persona a partir de su conciencia.

Se convierte así en un “deber desobedecer a toda orden inhumana” (13). Por otro lado, no hay tampoco que olvidar que Gandhi tenía también un profundo respeto por las leyes y el ordenamiento británico al respecto, pero asimismo no desconocía su necesaria transformación y finitud; nunca promovió formas ciegas y arbitrarias de desobediencia civil, que se transformarían asimismo en peligrosas situaciones de descontrol social.

De esta forma, se va creando de hecho una forma de organización legal y política paralela al Estado, se va constituyendo una dualidad de poder. En efecto, Gandhi sostenía algo que también afirman hoy día los tecnócratas neoliberales, pero con otro sentido. Basándose fundamentalmente en Thoreau, un anarquista norteamericano que también se opuso a la invasión de E.E.U.U. a México a mediados del XIX — dice: “El mejor gobierno, es el que gobierna menos”. A través de la desobediencia civil se van así acotando las excesivas funciones y atribuciones del Estado, en aras de desarrollar formas autogestivas y autónomas de democracia popular aldeana. Es el gran modelo del Swaraj.

Como complemento del mismo tema, Gandhi plantea que en las relaciones de poder político éste se deposita en la voluntad y beneficio de las mayorías empobrecidas. Dentro del “Programa Constructivo” que lanza para la India en 1945, propone la siguiente reflexión: “Un estudio superficial de la historia inglesa nos ha hecho pensar que todo el poder llegue al pueblo por los parlamentos. La verdad radica en que el poder está en la gente y es confiado momentáneamente a quienes ella puede elegir como representantes propios. Los parlamentos no tienen poder y ni siquiera existencia independientemente del pueblo. Convencer al pueblo de esta sencilla verdad ha sido mi tarea en los últimos veintiún años. La desobediencia civil es el depósito del poder”. Así, la obediencia es voluntaria y puede ser retirada en caso de injusticia.

Pasando ahora un poco al terreno de la acción propiamente dicha, una característica central de la desobediencia civil está en la necesidad de mantener una continuidad de las acciones en el tiempo. Es una de las tareas más difíciles y a la vez determinante para los logros. Para ella hay que hacer cálculos obligados con las propias fuerzas y armas materiales (cuerpos) y morales. No podemos olvidar que el movimiento de liberación hindú duró varias décadas, tuvo momentos muy contradictorios donde murió bastante gente de los dos bandos, y requirió en Gandhi, la dirigencia, el pueblo y los ingleses de la construcción de un alto grado de paciencia. Sin ella no puede pensarse en implementar campañas masivas de desobediencia civil.

Decía Gandhi: “La desobediencia civil, masiva o individual, es una ayuda al esfuerzo constructivo, es un válido equivalente a la rebelión armada. Una preparación es necesaria, sea para la desobediencia civil que para la rebelión armada, pero los modos son diferentes”.

Las campañas se preparaban con bastante tiempo, con voluntarios entrenados especialmente; en particular los “satyagrahis” constituían un ejército de no-violentos. Existían también los llamados “activistas de aldea”, quienes eran enviados a vivir en las aldeas igual que las personas locales, y promovían desde la higiene hasta la organización. Otro grupo de activistas eran las “brigadas de paz”. O sea, se fueron creando equipos de voluntarios que se dedicaban a profundizar con las comunidades en el sentido de las acciones de la no-violencia y de por qué se desobedecían ciertas injusticias. Asimismo, en las semanas previas a las grandes movilizaciones iban brigadas a las aldeas que se atravesarían para explicarles los motivos y buscar su adhesión.

Además de esta gran movilización humana informativa, Gandhi utilizaba otro instrumento con mucha tenacidad: la prensa. Sea en Sudáfrica con el “Indian Opinion”, que en la India con el “Harijan” y el “Young India”, él funda periódicos en los cuales escribía constantemente y que llegaban a toda la población, pudiendo así explicarse mejor y tener más adhesiones a la causa. A su vez, cultivaba con igual perseverancia su correspondencia privada con todo el mundo, ampliando con ello el número de aliados. Estaba así en constante diálogo -directo o indirecto- en varias dimensiones a la vez. A las acciones le imprimía también un fuerte carácter público, movilizando a la prensa nacional e internacional, a partir de una característica central de la no-violencia activa: avisar antes al adversario de lo que se iba a realizar, evitando todo lo que fuera secreto u oculto.

En cuanto a las formas en que se expresa la resistencia, ésta puede ser encubierta o cotidiana (característica en la disidencia totalitarista, en las minorías étnicas…), o abierta y civil, donde se deja expresamente de cooperar con una ley injusta. Gandhi utilizó varios instrumentos para desarrollar ambas formas de resistencia activa, en especial promovió entre los de mayor intensidad: el ayuno, el boicot y la desobediencia civil propiamente dicha.

En todos ellas recalcaba, como sosteníamos antes en otro sentido, que la organización para una acción de desobediencia civil gira en torno a una injusticia específica de la cual los campesinos (kisans) tienen conciencia: “No necesitan los campesinos prédicas sobre la no-violencia. Dejen que aprendan a usar la no-violencia como un remedio eficaz que puedan entender y, más tarde, cuando les dirán a ellos que el método que estaban usando era no-violento lo reconocerán rápidamente como tal” (“Programa Constructivo”). Aún siendo Gandhi una persona con una gran visión de ideas, de teoría, era una gente por otro lado muy práctica. Él habla de lo que es la lucha no-violenta y la construcción del conocimiento prácticamente en todas partes del mundo a nivel de pueblos: primero se realiza la acción desde una tradición cultural y posteriormente viene la toma de conciencia de lo que se hizo y su conceptualización.

Agrega al respecto: “La desobediencia civil no puede nunca ser dirigida a una causa general como la Independencia. La cuestión debe ser precisa y en grado de ser entendida; y el adversario debe poder rendirse… Es un estímulo para los combatientes y un desafío para los adversarios”. Esto me parece muy interesante, resalta el hecho de que no se trata de una estrategia para grandes abstracciones, sino de una táctica para cosas muy concretas, y la prueba está en que la acción de mayor envergadura dentro de la lucha independentista hindú es la que realizan respecto a la sal.

Hacia los años ‘30-‘31, en medio de un período caracterizado por diferentes dificultades en la lucha no-violenta gandhiana, con largos momentos de inactividad ante la duda de qué hacer, Gandhi, tras larga reflexión, decide reiniciar una campaña de desobediencia civil más determinante que las anteriores a partir de un símbolo muy fuerte en la cultura hindú: la sal, cuyo monopolio de extracción, y también de venta, pertenecía a los ingleses. Nadie más en la India podía producir uno de los dos elementos indispensables para la vida humana, y que era parte del propio territorio. Otro dato significativo: de los 800 millones de dólares que los ingleses recababan anualmente de impuestos en la India, 25 millones eran por la sal. La sal representaba entonces un porcentaje muy alto de lo que los ingleses absorbían de la economía hindú (14).

Había allí una doble simbología y efecto práctico en la aplicación de esa ley: al interior del pueblo hindú en su dignidad -le era expropiado un instrumento clave para su sobrevivencia- y en su economía -pagaba mucho por algo que le pertenecía “como el aire”-, y al interior del dominio británico -era una importante fuente de ingresos económicos y de supremacía política.

Después de largos recorridos informativos en las aldeas, se decide realizar del 2 de marzo al 5 de abril de 1930 -24 días- una marcha de aproximadamente 400 kilómetros, de Ahmedabad hasta la ciudad costera de Dandi. La larga caminata es iniciada por Gandhi con algunos satyagrahis y en el camino se les va uniendo mucha gente, hasta llegar una multitud al mar, quien toma el agua, la fusiona y extrae allí mismo la sal, para posteriormente venderla por todos lados. En ese gesto se reafirma, a partir de la violación de esa ley inhumana y soportando la posterior represión violenta inglesa, el derecho hindú a su propia identidad y autodeterminación.

Se desencadena entonces un nuevo proceso de muy alta intensidad en la lucha no-violenta de la India. Inmediatamente millones de personas empiezan a movilizarse en diferentes formas alrededor de todo el país. No solamente se unieron a la marcha o empezaron a producir y vender sal de manera autónoma en otros lados, sino que se dan también huelgas, rechazos a pagar impuestos, manifestaciones de todo tipo. O sea, a partir del símbolo de la sal se crea todo un movimiento de desobediencia civil nacional, de una envergadura notable sea en la multiplicidad de sus expresiones que en la intensidad de sus adherentes.

La primera reacción inglesa es arrestar a Gandhi y a mucha gente alrededor suyo; se da así otra de las características de la desobediencia civil no-violenta: llenar las cárceles hasta desbordarlas y así invertir el problema creándole una dificultad seria al opresor. Asimismo, la mejor prueba del involucramiento popular masivo en esta acción es que en las ciudades, en las comunidades, en las aldeas de todo el país, siguen igualmente organizándose rápidamente protestas y durante un año la gente no para de recoger sal del océano y manifestarse en muy diversas formas. Hasta que, finalmente, en marzo del ‘31 se firma un pacto (Gandhi-Irwing) con los ingleses donde éstos reconocen el derecho de extraer sal a las poblaciones costeras, liberan a los presos y devuelven algunos bienes confiscados a los activistas hindúes. Esta campaña de desobediencia civil, articulada en múltiples etapas y acciones, fue uno de los puntos de inflexión claves para la posterior concesión de la independencia.

Pero aquí hay también un hecho interesante y sugerente para la reflexión acerca de la desobediencia civil: muchos activistas hindúes criticaron fuertemente a Gandhi por haber aceptado ese pacto que hacía muy pocas concesiones a las demandas independentistas nacionalistas, y que surgía después de una muy intensa campaña de desobediencia civil masiva nacional. Entra entonces una característica saliente en Gandhi que consistía en su realismo político, alimentado de dos elementos: la percepción del adversario en cuanto a lo que podía en ese momento conceder, la confianza en él, y el deseo de evitar que la lucha se encamine hacia extremismos irreconciliables. Esta aceptación que la lucha es un muy largo proceso -de interacción entre lo deseable y lo posible- donde se van sumando pequeñas concesiones, se va aumentando lentamente la toma de conciencia de las masas y la dirigencia, no se puede obtener siempre en forma inmediata lo deseable sin destruir la identidad humana del otro, y a la vez se debe mantener una “firmeza permanente” en todo momento, son parte de los principios más complejos y profundos que nos deja la vida y la acción de Mohandas Gandhi junto a su pueblo.

PREGUNTAS DEL PÚBLICO:

Hemos querido recoger las preguntas que el público realizó al concluir esta ponencia, con las correspondientes respuestas del expositor.

Pregunta: ¿Cuáles son los ejemplos en y para México -en estos momentos- que expresarían el tema de la “autonomía” y la “desobediencia civil”?

¿Usted opina que la lucha del zapatismo por los municipios autónomos sería análoga a las luchas de Gandhi en la India?

R: Como comentábamos en nuestra intervención, la autonomía representa en cierta medida una “moral de la lucha contra lo inhumano del proceso social” que nos atraviesa. La desobediencia civil, a su vez, es otra cara de esta misma lucha que se realiza contra las situaciones de inhumanidad e impunidad que nos hostigan. Por tanto, ambas formas de resistencia van situadas de entrada en el terreno de la “legitimidad” de una acción y en el de una moral; ambas son formas radicales y necesarias para detener la mano del que nos agrede y, así, lograr cambiar una relación de poder injusta; son derechos que la ética y la búsqueda de la verdad con justicia y dignidad nos otorgan, por encima de cualquier construcción legalista, política o religiosa. Hacer entender esto al pueblo hindú, según el propio Gandhi, le llevó sus últimos 30 años.

Para Gandhi, la autonomía era el eje de su “Programa Constructivo para la India” (terminado en 1947), que articulaba todas las formas de liberación nacionales y los métodos usados para ellas. Partía de la convicción que la desobediencia civil sin sostenerse en una alternativa social como en su caso histórico específico, es decir, la autonomía de las aldeas perdía toda su fuerza y razón de ser, que incluso era una especie de bravuconada peligrosa.

Es en este sentido donde me parece que, con todas las salvedades históricas y culturales de por medio, hay mucha cercanía entre la acción y la moral de las luchas indígenas mexicanas -sobre todo las recientes- con las campañas gandhianas al respecto. En los últimos tiempos el tema de la autonomía y la resistencia civil en México han adquirido una gran centralidad, sin por ello olvidar que ambos forman parte de una rica y larga historia nacional que ha abarcado a identidades sociales muy diversas, además de la indígena, como los universitarios, obreros, campesinos…

Recientemente, el movimiento zapatista nacional -con sus múltiples aliados- ha encabezado las reivindicaciones autonómicas. Y aquí me parece que en ellas se rescata un primer elemento importante, no sólo característico del gandhismo sino aportado también por otras vertientes no-violentas más amplias, es decir: el tema de la búsqueda de la ruptura de las relaciones sociales y de poder excluyentes, dependientes y, por tanto, inhumanas e injustas. A las vez, se proponen la creación de nuevas relaciones, no ya desde esas relaciones basadas en una correlación económica y política desigual, sino desde la realización de una autonomía local y regional, que parte de una historia, de una cultura o visión del ser humano en su relación con el Otro, diferentes. La homogeneización de la población que construyeron los estado-nación para su desarrollo, viene sustituida en esta propuesta por una pluralidad -de forma y contenido- basada en la diversidad, que abre caminos originales y que crean mucha incertidumbre en las esferas del poder político y económico, precisamente por esa ruptura de los mecanismos de dependencia a todo nivel.

De ahí que la primera acusación al zapatismo respecto al tema de la autonomía, es de que atenta contra la “soberanía nacional”, contra “lo que es México como nación”, de querer separar a Chiapas del país. Con esta crítica se sobrepone un tema de justicia social y política en el terreno de la soberanía del estado-nación, desde donde se buscará obtener -a través de amplias campañas chauvinistas en los medios y discursos oficiales- un gran consenso de la población que en general tiene introyectado el principio básico -desde el kínder- de la “unidad del país a toda costa”, bandera central histórica utilizada ante el sentimiento de amenaza y desintegración provocado por las constantes invasiones extranjeras. Esto ha obstaculizado percibir a los zapatistas como un movimiento social original y a considerarlos como grupos de indígenas ‘ingenuos’ manipulados por “intereses del extranjero” (léase Marcos); casi el mismo cuento de la Conquista y la Colonia, en su percepción del valor indígena.

Pero si quitamos esta cortina de humo que intencionalmente el régimen está construyendo para no dejar ver esta realidad, encontramos que la creación de los “municipios autónomos” en Chiapas responde a una forma real de “resistencia civil”. Ante el no cumplimiento de lo firmado en los “Acuerdos de San Andrés” por parte del gobierno, las bases de apoyo zapatistas -civiles desarmados- deciden “tomar la palabra” de esos acuerdos y empezar a transformarlos en acciones concretas. Como empezamos a ver incipientemente, el régimen comenzará a localizar esta situación en el tema de la “legalidad” y no en el de la “legitimidad”, ignorando el cumplimiento de los Acuerdos y señalando a las bases de apoyo como “transgresores” de la ley (siendo ésta el eje de la unidad nacional).

Al igual que en el gandhismo, la autonomía indígena del “mandar obedeciendo” y del “para todos todo, nada para nosotros”, supone un sistema integral que realiza lo económico, lo político, lo social y lo cultural. Propone la descentralización del poder, donde cada comunidad y región tienen amplios márgenes de decisión política desde el punto de vista del orden jurídico, parte de la libertad de elección de modelos que respondan lo más posible a su historia y sus costumbres, a su propia identidad. Sus representantes son escogidos en forma endógena, es decir, desde dentro de la comunidad, y se articulan -en lo que Gandhi llamaba “círculos concéntricos”- con otras instancias locales, regionales, estatales y nacionales; y pueden ser removidos de sus cargos, por la comunidad, en el momento que dejen de “mandar obedeciendo” (al interés común mayoritario).

Desde el plano económico, los municipios autónomos chiapanecos proponen la creación de proyectos productivos que les permitan ser lo más autosuficientes posible en los terrenos de la alimentación y de la salud. Gandhi, proponía como eje de la autonomía a la aldea, o comunidad como diríamos nosotros, que busca lograr en lo posible su autoabastecimiento y todos y todas una ocupación. En esto hay una notable similitud con el zapatismo, pues en el fondo ambos movimientos se caracterizan de raíz en impugnar fuertemente el proceso material y cultural de acumulación y reproducción capitalista occidental; en intentar crear formas alternativas de mercado y evitar la explotación laboral asalariada buscando otras formas de relaciones laborales. No olvidemos que el levantamiento zapatista estalló el día en que entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio Norteamericano, paradigma de la globalización en el área.

Finalmente, ahondando un poco más respecto a la “resistencia o desobediencia civil”, otra similitud que encontramos entre el zapatismo y el gandhismo, la encontramos en que el zapatismo ha ensayado -después y antes del 12 de enero del 94- constantemente métodos de acción no-violentos activos, que han involucrado a grandes masas de la sociedad civil mexicana. Han convocado a cinturones y campamentos de paz, a caravanas solidarias, a marchas y conciertos, a diálogos y consultas populares, a monumentos simbólicos de la paz y el diálogo nacional…en fin, “han aspirado a que sus armas sean inútiles” (todos recordamos seguramente el desfile de los milicianos en la inauguración del Aguascalientes de agosto del 94, con sus fusiles que llevaban atado un pañuelo blanco en la punta). Con esto no pretendo ocultar el origen armado del movimiento en su carácter público nacional, sino sólo contextualizar su acción militar dentro del tema de la “autodefensa armada”, del “Ya basta!” desesperado ante tanta exclusión y exterminio, y no situarlo dentro de un panorama de desestabilización y provocación de la violencia social nacional, como se pretende mostrar por algunos sectores. La historia mexicana y mundial han encontrado aquí un hecho de gran originalidad respecto a la relación entre violencia y no-violencia activa, no puede ser reducido a fórmulas mecánicas, preestablecidas y simplistas, con gran repercusión del movimiento dentro y fuera de México.

La “desobediencia civil” es un derecho legítimo del pueblo sobre cómo comportarse ante una injusticia, reconocido por las principales constituciones internacionales. El carácter de “acciones terroristas” le es dado muchas veces por los regímenes que con estas acciones ven cuestionados sus privilegios y arbitrariedades. Sólo por citar algunos ejemplos, en la segunda mitad de este siglo, la historia nos muestra ejemplos trascendentales al respecto donde se cambiaron leyes inhumanas, se quitaron a tiranos o se democratizó a la sociedad y su forma de gobierno: Estados Unidos (derechos civiles y políticos de los negros), Sudáfrica (fin del “apartheid”), Europa del Este y la ex-Unión Soviética (fin de los gobiernos comunistas), Filipinas (caída de un dictador), América del sur (lucha contra la impunidad de las dictaduras), México (lucha contra el fraude electoral y por justicia social), etc.

P: ¿Cuál sería la analogía de la marcha de la sal con el zapatismo?

R: Como decíamos, hay que evitar caer en transpolaciones mecánicas o idealistas entre los dos movimientos que intentamos comparar, a partir del eje de su concepción respecto a la autonomía. Sin embargo, hay temas de fondo que tienen una correlación entre ellos. Por ejemplo, usted me cita la mayor movilización del gandhismo en el terreno de la desobediencia civil con la marcha de la sal, que no duró poco más de veinte días de caminata hacia el mar de Dandi, sino que implicó toda una preparación anterior del pueblo tanto en las aldeas que recorrería esta marcha como en las de toda la India para adherirse al movimiento, la elección -como objetivo de la acción- de un símbolo concreto del dominio exterior que todos compartieran y rechazaran -la sal-, la implementación de una larga campaña de desobediencia civil a nivel nacional por más de un año, la capacidad de seguir y mantener esta campaña aún si los promotores -Gandhi entre ellos- fueron arrestados, y, finalmente, un detalle poco mencionado y conocido al respecto: la firma de un pacto (Gandhi-Irwin) con los ingleses para poner fin a esa campaña nacional de desobediencia. En este Pacto, según amplios sectores del pueblo, Gandhi confiaba demasiado en la palabra de los ingleses y en un primer término se obtendrían muy pocas ventajas respecto a la situación anterior a la movilización. O sea, en apariencia, se logró muy poco en comparación al gran esfuerzo continuo de millones realizado en todo el territorio nacional. Pero Gandhi quería, con su “principio de realidad”, demostrar a los ingleses buena voluntad confiando en que ellos ya habían podido observar la gran fuerza de resistencia del pueblo hindú y entenderían que debían ceder paulatinamente a sus exigencias.

Fíjense entonces la complejidad del tema propuesto en cuanto a la caracterización de esta acción de desobediencia civil-algo válido para la reflexión de cualquier otra acción de lucha social-. En ella se tomaron en cuenta las formas de construcción de la acción de masas desde el aspecto organizativo hasta el moral, que ha permitido el desarrollo de una acción social con estas características:

a) su larga duración en el tiempo (continuidad) y en el espacio (todo el territorio nacional);

b) el involucramiento de todas las clases sociales del país;

c) plantearse un objetivo alcanzable que parte de un universo simbólico sencillo y profundo (la sal), capaz de ser entendido por todos pues nace de su cultura y realidad cotidiana;

d) mantener la tendencia creciente en la conflictividad de la confrontación aún sin tener un liderazgo centralizado fuerte y único nacional;

e) a pesar que algunos líderes reciben un fuerte castigo ejemplar del poder, no decae la moral del pueblo quien, al contrario, intensifica su accionar;

f) cada vez crece el número de adeptos con lo que se logra incrementar el círculo de aliados en la acción;

g) se responde no-violentamente sólo con armas morales -cuerpos y moral- a la agresión física sufrida por el uso de armas materiales y morales de parte del principal ejército existente entonces en el mundo;

h) constata que las acciones de desobediencia civil necesitan reparación y claridad en su método y objetivos, para que no se reviertan en sus efectos y no se cree un caos incontrolable;

i) aumenta notablemente la autoestima y la capacidad de resistencia y sacrificio del pueblo hindú en su lucha de independencia;

j) toma en cuenta el “principio de realidad” en el acuerdo final, sabiendo que una lucha social es un largo proceso para ir haciendo cada vez más amplio el espectro de la realización de “lo posible” -sin destruir ni perder la confianza en el adversario para ello- y acercarlo a lo deseable.

En este sentido, creo que esta acción gandhiana despierta muchas reflexiones, no sólo para comprender e intentar leer al zapatismo sino para cualquier movimiento social. El zapatismo creo que ha buscado aplicar varios de estos aspectos en su diversidad de acciones y propuestas, a partir de una cultura diferente. No le ha sido fácil por muchos factores que inciden en la historia de las luchas sociales en México como la ‘fragilidad’ de la sociedad civil -que ahora es más un deseo que una materialización concreta- debido a la presencia por largos años de un régimen único y monolítico. A la vez, lo que ha podido hacerse -que es mucho- es gracias a la larga construcción de una “reserva moral” en la sociedad mexicana, que ha permitido, de manera desarticulada, detener en varias ocasiones la guerra como confrontaciones armadas directas entre los bandos implicados.

Hay un hecho muy interesante de la reciente historia nacional mexicana que tiene similitud con la marcha de la sal: me refiero a la “marcha zapatista de los 1111” de septiembre del año pasado. Fue un largo recorrido -en autobús por la distancia- por toda una zona del país, que los pueblos involucrados acompañaron con entusiasmo y respeto, donde se pudo difundir la causa. El simbolismo de los 1111 fue interesante, ya que representaba el número de comunidades chiapanecas adherentes al zapatismo, y además se llegó hasta el zócalo de la capital, símbolo del poder central pero también de la mexicanidad, desde Tenochtitlán. esta acción tuvo entonces un doble carácter: se ‘tomó’ -junto a una gran masa civil que los acompañó- un espacio que simboliza al poder nacional y, a la vez, representó la ruptura del cerco militar al que las comunidades zapatistas estaban sometidas en su tierra. Así, la sal -elemento vital para la subsistencia y monopolizado por ‘otros’- podría equipararse al zócalo y la sociedad civil -espacios vitales para la subsistencia zapatista.

P: Si bien es cierta la heterogeneidad de las luchas sociales que suceden a lo largo y ancho de México, también es cierto que puede haber un proceso de “inhumanidad” que atraviese a todo el país, aunque de manera heterogénea. ¿Podría decirnos qué opina al respecto?

¿Usted opina que hay en marcha un proceso de exterminio de las formas que expresan la lucha por la autonomía y/o las formas de desobediencia a lo inhumano?

R: Resulta evidente que las luchas por la autonomía -en el sentido profundo que mencionábamos- que van acompañadas por expresiones de la históricamente llamada “desobediencia civil”, por su fuerte impugnación a aspectos de inhumanidad del sistema capitalista, en una de sus fases hegemónicas, van a recibir fuertes ‘descargas’ de violencia para ser interrumpidas, aún antes de nacer. Esto empieza desde la construcción social de la “obediencia debida y acrítica a toda orden que la autoridad imparte”, misma que arranca, históricamente, desde la familia y la escuela.

Pero en México actualmente la situación al respecto ha ido mucho más lejos del control social que ‘normalmente’ se ejerce hacia cualquier forma autonómica, que busque desobedecer a lo inhumano de un orden social. En los últimos años -según lo demuestran estudios rigurosos como el Cuaderno 1 de “Reflexión y Acción No-Violenta” acerca de “La conflictividad social en México del 94 al 98”- se ha venido intensificando un doble proceso en el país: por un lado, se ha dado una lenta y acumulativa ampliación de los espacios públicos políticos a individuos y grupos que antes no accedían a ellos, en lo que llaman algunos una “transición a la democracia”; pero por otro lado, se ha intensificado también la exclusión social de grandes sectores nacionales a través de la llamada “militarización” o “guerra de baja intensidad”. Éste último es un proceso inobservable para la mayoría de la población mexicana, y si bien se da en condiciones de guerra -en escalas diferentes a lo largo del país- implica otra decisión que algunos llaman “exterminio”, como usted bien señala en su pregunta, y está implementada principalmente por fuerzas armadas regulares e irregulares (paramilitares) del régimen.

El proceso de exterminio presenta también una doble caracterización: por un lado, se generan miles de desplazados -desterrados la mayoría- en condiciones infrahumanas y con una permanente amenaza sobre sus vidas por el cerco del hambre o por el de las armas; por otro lado, se está dando una verdadera cacería de luchadores sociales en su gran mayoría indígenas y campesinos, muy pobres, capaces de movilizar a bastante gente en sus comunidades pero sin mucha articulación regional, desarmados (mueren en situaciones donde “no hay enfrentamiento” entre los bandos) y pertenecientes a organizaciones populares que trabajan justamente hacia formas de autonomía económica y política, que rompan los cacicazgos que padecen desde siempre.

No es fácil hacer visible a la población nacional esta agresión hacia los cuerpos de los mexicanos y mexicanas indefensos, ‘desnudar’ el mal ante la opinión pública como diría Gandhi, y romper la indefensión de todos ante ello, ya que el proceso se caracteriza por desarrollarse con un gran impunidad en todos los niveles. Pero he ahí una importante lucha no-violenta para hoy en México.

NOTAS

1- Dentro de las tipologías de la no-violencia activa, escaladas según la intensidad de la confrontación y su relación con lo legal, hay algunos teóricos que afirman la existencia de cuatro niveles, cada uno de los cuales guarda relación con los otros y actúa si el anterior no es suficiente para llegar a un acuerdo:

a) diálogo e información: se busca llegar a acuerdos con el adversario y también que más sectores de la población conozcan información sobre el conflicto;

b) acción directa o popular: se desplazan masas en espacios abiertos (marchas…) para presionar públicamente, sacando el conflicto del espacio privado de las partes;

c) no-cooperación: se deja de colaborar explícitamente con alguna causa de la opresión (boicot, huelga, ayuno…) pero sin violar una ley jurídica;

d) desobediencia civil: se infringe abiertamente una ley que en esos momentos resulta inhumana (no pagar ciertos impuestos, toma de tierras…).

Para ampliar el tema, se sugiere consultar:

1- Casa del Tiempo. “La aventura de la no-violencia”. DF, UAM, julio-agosto 1987, 92 p.

– DÍAZ, Álvaro. La no violencia. El qué y el cómo. Bogotá, CODECAL, 68 p.

2- Juan Carlos Marín. Los hechos armados. Argentina 1973-1976. La acumulación primitiva del genocidio. Bs. As., PICASO, La Rosa Blindada, 1996, pp. 17-41

3- Stanley Milgram. Obediencia a la autoridad. Un punto de vista experimental. Bilbao, Edit. Descleé de Brouwer, 1980, pp. 152-53

4- Algo similar está ocurriendo actualmente en México con el movimiento zapatista, al cual algunos se empecinan en calificar como una guerrilla aislada del pueblo y no como la expresión del levantamiento de un pueblo en lucha por su autonomía. Ellos proponen la “desobediencia a la exclusión social”, a la que el actual modelo de desarrollo oficial los condena; la construcción moral de la autonomía implica “desobedecer a toda orden inhumana”.

5- Juan Carlos Marín. La silla en la cabeza. Michel Foucault: un debate acerca del saber y el poder. Bs. As., Edit. Nueva América, 1987, p 48

6- Resulta importante aquí tener presente la relación que Gandhi establece entre el fin y los medios: estos últimos son ya un fin en sí mismos y deben ser tan puros como el fin.
Algo totalmente contrario a la cultura, en general, y a la política, en particular, que vivimos y que Maquiavelo tan bien sistematizó en su tratado sobre “El Príncipe”: “el fin justifica los medios”.

7- Gandhi, después de muchos años de vivir en Inglaterra y Sudáfrica, y proviniendo él de una clase social alta, decide que antes de iniciar cualquier lucha social en la India debe conocer mejor la idiosincracia y las condiciones de vida de su pueblo. Por tanto, viaja durante un año en la quinta clase de los trenes a lo largo de todo el país.

8- M. Gandhi. Mis experiencias con la verdad. Autobiografía. Caracas, Monte Ávila Editores.

9- M. Gandhi. En lo que yo creo. Mérida, Edit. Dante, 1987, p.136

10- Juan Carlos Marín. “Armas Morales” en Conversaciones sobre el poder. (Una experiencia colectiva). Bs. As., Universidad de Bs. As., 1995, pp. 25-56

11- Las recientes experiencias de este siglo con los estados totalitarios y las dos guerras mundiales, replantean el fundamento de la doctrina de la resistencia: los límites al deber de la obediencia social y la necesidad de cómo tutelar los derechos individuales y colectivos.

2- M. Gandhi. Teoría e práctica della non-violenza. Torino, Einaudi Edit., 1996, pp. 168, 169, 185

13- Al respecto varios teóricos sociales, religiosos o escritores han construido ideas similares: en el cono sur de América se postula la “Desobediencia Debida a lo inhumano” (J. C. Marín); el padre Donald Hessler hablaba de la “Santa Desobediencia”; los escritores Kenzaburo Oé y Gunther Grass firmaron un manifiesto acerca de la “Obediencia Negada” (a lo inhumano).

14- Para ampliar el tema consultar a. Jean-Marie Muller. Gandhi l’insurgé. L’epopée de la marche su sel. París, Albin Michel Edits., 290 p.

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Mensaje íntegro que el poeta Javier Sicilia leerá a partir de las 18 horas de este miércoles 13 de abril en Cuernavaca

http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/90229

A continuación, el mensaje íntegro que el poeta Javier Sicilia leerá a partir de las 18 horas de este miércoles 13 de abril en Cuernavaca.

Estamos hasta la madre
Alto a la guerra
Por un México justo y en paz

Dios nos sobrevive, tan sólo él nos sobrevive, con el corazón dolido, rodeado de una gran matanza/ de hombres, de mujeres, de niños/ aguardando que comprendamos el amor y la justicia.
Jules de Supervielle

Desde hace 8 días estamos aquí, en este plantón que no es sólo el signo de una herida abierta en la patria, sino también –en su pobreza e inestabilidad– de la indefensión y vulnerabilidad en la que desde hace mucho tiempo vive la ciudadanía azotada por el pudrimiento de sus instituciones y la irracionalidad demoníaca del crimen. Estamos aquí, en estas condiciones, exigiendo perentoriamente a las autoridades que encuentren a los culpables de este crimen que nos arrancó a nuestros hijos: a Juan Francisco Sicilia Ortega, a Luis Antonio Romero Jaime, a Julio César Romero Jaime, a Gabriel Alejo Escalera, y que nos ha estrujado el alma.
Las omisiones del gobierno de Marco Antonio Adame, de los Presidentes Municipales de Jiutepec, Miguel Ángel Rabadán, de Temixco, Nereo Bandera Zavaleta, de Cuernavaca, Manuel Martínez Garrigós y del Congreso del Estado han sido tremendas –recuerdo sólo una, clara y contundente, por no hablar de los más de mil homicidios que llevan sus gobiernos sin resolver: El toque de queda que el 19 de abril de 2010 decretaron los cárteles en la entidad y frente al cual estas autoridades nos sólo fueron omisas, sino hasta obedientes y cobardes (ellas mismas cerraron temprano las instituciones públicas y dejaron a la ciudadanía a merced del crimen)–. Ese simple hecho, que se agrega a los más de mil crímenes sin resolver, a los de Juan Francisco, Luis Antonio, Julio César y Gabriel, y a los que se han sumado en estos días, me hace a nombre de la dignidad ciudadana, exigirle a Marco Antonio Adame, a Miguel Ángel Rabadán, a Nereo Bandera Zavaleta y a muchos congresistas omisosos y corruptos–cada uno de los partidos políticos conoce a los suyos y debe reclamárselos–, que renuncien inmediatamente a sus cargos de gobierno. Sabemos, por desgracia, que aún no existe la figura jurídica de la revocación del mandato –esperamos que pronto se apruebe y pueda ejercerse––. Pero existe la vergüenza y la dignidad. Cuando al llegar a sus cargos, ustedes juraron ante la patria, es decir, ante nosotros, los ciudadanos, que harían cumplir la Constitución o que el pueblo se los demandara, nosotros confiamos en ustedes. Ahora que han demostrado que han sido incapaces de cumplirla, el pueblo reunido aquí en el centro de los poderes de Morelos, les demanda sus renuncias. Si no lo hacen, llevaran la vergüenza en su frente y el desdén de los ciudadanos de este Estado.
No dudo, sin embargo y a pesar del oprobio en que nuestras autoridades nos han sumido, que hay buenos policías y buenos soldados investigando y arriesgando sus vidas para dar con el paradero de los asesinos de Juan Francisco, de Luis, de Julio y de Gabo. Pero en estos días no han dejado de multiplicarse los asesinatos de muchachos, de civiles, de migrantes, de mujeres, y sobre nuestras espaldas pesan cerca de 40,000 muertos con los que tenemos la deuda de poner en claro sus nombres, sus apellidos, sus historias para reivindicarlos moralmente e indemnizar a sus familias que, además de sufrir el desprecio y la criminalización de las autoridades, son pobres –nosotros, los ciudadanos de Morelos, al levantar el plantón y exigir la renuncia de nuestros malos gobernantes, hemos dejado en el suelo de la plaza de gobierno y como un símbolo del dolor y de la memoria las placas con los nombres de Juan Francisco Sicilia Ortega, de Luis Antonio Romero Jaime, de Julio Romero Jaime, de Gabriel Alejo Escalera, de María del Socorro Estrada Hernández, de Álvaro Jaime Avelar y de Jesús Chávez Vázquez. A esas placas iremos agregando las placas de las víctimas que se vayan reconociendo y de las que continúen apareciendo a causa de la inoperancia de nuestras instituciones. Hacemos un llamado a toda la nación para que en cada plaza de cada pueblo, de cada municipio, de cada Estado se haga lo mismo con los asesinados que allí vivían. En cada plaza del país debe haber una memoria de nuestros muertos en esta guerra imbécil, una memoria de nuestro Holocausto.
Frente a estas omisiones, frente a la violencia de todo tipo que se ha apoderado del país, frente a esta guerra mal planteada, mal hecha y mal dirigida, que lo único que ha logrado, además de sumirnos en el horror y el crimen, es poner al descubierto el pudrimiento que está en el corazón de nuestras instituciones, frente a toda esta locura que tiene desgarrado el tejido y el suelo de nuestro país, uno se pregunta: ¿Dónde están los gobiernos y sus poderes, dónde está la clase empresarial de la nación, dónde la Iglesia católica y la otras Iglesias que dicen custodiar nuestra vida espiritual, dónde está la dignidad sindical que dice guardar la nobleza de los trabajadores y dónde los partidos políticos que dicen tener un programa para la nación? ¿Dónde los ciudadanos que abandonándonos al cuidado del pudrimiento de las instituciones no hemos tomado en cuenta la lección zapatista de organizar en asambleas reconstituyentes nuestros barrios, nuestros pueblos, nuestras colonias para crear gobernabilidad?
Todos y cada uno de ustedes y de nosotros tenemos graves omisiones y complicidades criminales maquilladas de legalidad que nos han sumido en el caos y, como le dijo el poeta Mandelstam a Stalin, nos hacen ya no sentir el suelo bajo nuestros pies.
Hasta ahora, sumidos en sus intereses, empantanados en sus pequeñas y mezquinas ambiciones ideológicas, mediáticas y electoreras, empeñados en idioteces, lejos de detener esta violencia demencial están despojando a nuestros jóvenes de la esperanza y de sus sueños, y les están mutilando su creatividad, su libertad y su paz.
Los partidos políticos tienen gravísimas omisiones frente al crimen organizado. Esas omisiones han sido la moneda de cambio para acomodarse aquí y allá, erosionando las instituciones e hiriendo gravemente a la nación.
Los gobiernos, me refiero al ejecutivo y legislativo de la Federación, de los estados y de los municipios, han mantenido impune a una buena parte de la mal llamada clase política porque no han sido capaces de independizar al poder judicial de la política y con ello han protegido intereses y complicidades criminales. Cuando Colombia logró sacar del control político al poder judicial, logró encarcelar al 40% de los miembros del Congreso que estaban vinculados con el crimen. Son omisos también porque en nombre de una guerra absurda están destinando presupuestos multimillonarios para alimentar la violencia y, al quitárselos a la educación, al empleo, a la cultura y al campo, están destruyendo el suelo en el que la sobrevivencia y la vida pública tienen su casa.
El esfuerzo que podamos hacer los ciudadanos y algunos gobernantes honestos y comprometidos resulta inútil, estéril, sin jueces, magistrados y ministros que impartan justicia. Hoy son más los incentivos para operar en la ilegalidad que dentro de ella. Demandas y denuncias que se quedan archivadas por años, litigios y procesos a modo, amparos otorgados al vapor, sentencias recurridas y reducidas que demeritan ante los agraviados la sensación de haber recibido justicia e invitan a hacerse justicia por propia mano. Mucha de la sensación que hoy tenemos de vivir en la ilegalidad se debe a un poder judicial ineficaz, corrupto y dependiente de las mismas corrupciones políticas.
Los empresarios han sido omisos al cuidar sus intereses particulares por encima de los de la gente que hace posible la vida de los pueblos. Su egoísmo y su vida timorata les ha impedido denunciar a quienes de entre ustedes –que administran la banca y tienen algún tipo de empresas–, lavan dinero; les ha permitido administrar el desempleo para explotar el trabajo honrado, pero mal pagado, y maximizar sus ganancias; les ha permitido destruir formas de comercio nacidas de la vida de la ciudadanía con el fin de expandir sus mercancías y sus industrias, y destruir las formas de vida autóctonas. Han sido omisos –y aquí me refiero a los monopolios mediáticos– al no permitir la democratización de los medios, al manipular a la ciudadanía a través de ellos para conservar sus intereses, expandir sus capitales y negociar con los partidos. No es posible que en esta nación tengamos al empresario más rico del mundo y a 50 millones de hombres, mujeres, niños y niñas, despojados y sumidos en la miseria. Hoy somos testigos de una guerra entre los gigantes de la telecomunicación, una guerra tan imbécil y absurda como la que vivimos entre el crimen y el gobierno, y ya no sabemos bien si su disputa es por los mercados, por el espectro o por saber quien logra expoliar más a los mexicanos.
El Informe del Banco Mundial sobre Desarrollo que en estos días comenzará a circular dice, como lo señaló Jorge Montaño, integrante consultivo de ese informe, que “el empleo, la justicia y la seguridad ciudadana son fundamentales para romper los círculos de la violencia criminal y política (…) Los movimientos de violencia son mayores cuando elevados niveles de tensión se combinan con faltas de legitimidad o capacidad deficiente de las instituciones nacionales. México “se encuentra ante una oleada sin precedentes de violencia (…) El tráfico de drogas, la trata de personas, el blanqueo de dinero, la explotación (…) de los recursos naturales, la falsificación y las violaciones a los derechos humanos, son actividades lucrativas que facilitan la penetración de la delincuencia organizada en las vulnerables estructuras sociopolíticas, judiciales y de seguridad” de países como el nuestro.
Los sindicatos han sido omisos porque se construyeron no para la defensa de los trabajadores, sino para el clientelismo político. Han visto al Estado y lo siguen viendo como una ubre de la que pueden extraer ganancias corruptas. El caso más claro es el del sindicato de la educación que se ha convertido en un mercader de votos con el que anticipadamente los partidos y los gobiernos comprometen sus agendas y la dignidad del país.
Las Iglesias también han sido omisas. La mía, la católica, a la que me refiero por ser la mía y la mayoritaria en este país, ha sido omisa porque al reducir la vida del espíritu y la marea del amor de Cristo a una pobre moral sexual y al cuidado de la imagen ya muy deteriorada de su institución, ha descuidado el amor y el servicio a los pobres, y, semejante a la clase sindical y empresarial de nuestro país, ha buscado el poder, el clientelismo político y la riqueza humillando la Palabra. Ha sido omisa porque preocupada por la vida que está en el vientre de las madres –y que hay que defender–, ha descuidado las de los que ya están aquí. Estamos ante el mal y la Iglesia debe decir con San Agustín: “Buscaba de donde viene el mal y no salía de él”. Si ustedes hablan alto y con claridad, si se niegan a las componendas y a los privilegios, que ocultan el crimen; si son fieles a su Señor y están dispuestos como él a dar la vida, podemos hacer que el número de las víctimas disminuya más rápidamente.
Todos y cada uno de ustedes ha puesto como el valor supremo de la vida a la economía en su sentido más pervertido: el del consumo y el del dinero. En su nombre, han destruido todos los ámbitos de convivencia y con ello han destruido nuestro suelo y nuestras relaciones de soporte mutuo hasta sumirnos en el horror de la violencia, la miseria y el miedo. Cada uno de nosotros hemos también sucumbido a ello y conocemos nuestras traiciones. Por ello les decimos y nos decimos que toda esta violencia debe de terminar o al país se lo va cargar la chingada.
En 1994, cuando los indios de este país se levantaron en la frontera sur, en Chiapas, con su “Ya basta”, pusieron ante los ojos de la patria la inmensa cantidad de excluidos que las ambiciones, los intereses de ustedes y su luchas cerriles habían ignorado y humillado. Con ello, nos pusieron también ante los ojos la desgarradura que el tejido de la nación venía sufriendo desde décadas atrás. A pesar de los legítimos reclamos del zapatismo, a pesar de sus propuestas para rehacer un México en el que todos quepamos, ustedes los han ignorado, los han intentado desprestigiar y los han reducido a un cerco militar y mediático. Diecisiete años después, su sordera, y la continuación de sus mezquindades y ambiciones, han provocado que en la frontera norte, en Ciudad Juárez, se haya instalado la violencia, la impunidad y el miedo. Entre esa frontera: la del norte, la de la impotencia, la del pudrimiento de las instituciones y la del imperio de la impunidad y el crimen, y la otra, la del sur, donde resiste, como puede, un puñado de dignidad moral, las familias de este país están quebradas, pero no vencidas; están profundamente dolidas, pero no aterrorizadas, sino indignadas; llenas de esa fuerza moral que los indios y los excluidos de esta nación han sabido comunicarnos.
Con esa dignidad, y acompañados de Julián Le Baron, de Olga Reyes, de padres de la guardería ABC, de las madres de los asesinados en Salvarcar, de los deudos de los muertos de Pasta de Conchos y de tantos y tantos padres y madres que han visto asesinar a sus hijos, de Emilio Álvarez Icaza, del padre Miguel Concha, de Miguel Ángel Granados Chapa y de Alberto Athié, convocamos a una nueva marcha nacional para el domingo 8 de mayo en el zócalo de la Ciudad de México. Nosotros, la ciudadanía de Morelos, saldremos caminando de la Paloma de la Paz el 5 de mayo para pernoctar el 7 en la Espiga, escultura de Rufino Tamayo, que se encuentra en el Centro Cultural de la UNAM y salir el día 8 a las 7 de la mañana rumbo al sitio donde se asientan los poderes de la República. Invitamos a todos los ciudadano de otros Estados de la República a que hagan lo mismo y juntos lleguemos al zócalo de la Ciudad de México.
Vamos a caminar en silencio, después de estos días de recogimiento y meditación, para detener la violencia; para decirles que aún estamos a tiempo de rehacer nuestro suelo y nuestro tejido social –uno de los dones más bellos que tenemos– y de refundar la nación.
Vamos a ir al zócalo de la Ciudad de México para exigirles al Presidente de la República, al Congreso de la Unión, a los partidos políticos, a sus líderes, a los empresarios, a los líderes sindicales, a las Iglesias y a sus jerarquías, que asuman su responsabilidad para que los millones de mexicanos que aman este suelo llamado México no vean cancelado absolutamente su porvenir.
Vamos a convocarlos allí para que con nosotros y ante nosotros se comprometan a firmar un pacto nacional auténtico, genuino, sin simulaciones y escenografías institucionales –esas instituciones que ya son meros vestigios de lo que fue una nación–; vamos a convocarlos para que firmen un pacto en el centro de la ciudad más dolida de entre las dolidas, en el centro de la ciudad que más muertos ha puesto en los últimos años: en el centro de Ciudad Juárez. Ahí, en la herida abierta de la frontera norte, vamos a convocarlos para que ustedes, que han malversado nuestro dinero, han decidido sin consultarnos en nuestro nombre, han defraudado nuestra confianza y han puesto al país en estado de emergencia nacional, firmen un pacto que les permita recuperar la representación de la nación que casi han perdido y hagan valer los cargos que ostentan antes de que sea demasiado tarde.
Pero vamos también allí a decirnos a nosotros mismos, frente a sus omisiones y complicidades, que también nosotros, desde abajo, podemos, si nos organizamos, tener asambleas constituyentes y reconstituyentes en cada colonia, en cada barrio, en cada comunidad, para crear gobernabilidad y seguridad locales y confiables.
Vamos a ir caminando en silencio –el lugar en donde nace la palabra verdadera y se recoge para se comprender sus significados profundos–; vamos a caminar así para evitar que los gritos nos confundan y la indignación, que lleva a veces al insulto, nos haga perder el amor. Este silencio, en el que nos recogemos, marca un tiempo necesario para que surja la palabra y las palabras claras y precisas que necesitamos.
Iremos presididos por el máximo emblema de nuestra casa: la bandera de México. La llevaremos hasta allí donde se asientan los poderes de la República; allí en donde los antiguos miraron por vez primera el lago, el águila y la serpiente en el nopal.
Vamos a ir allí para exigirles que asuman la esperanza de todos con propuestas concretas y plausibles –algunas de las cuales llevaremos–; vamos a ir allí para obligarlos, porque ustedes han olvidado que la soberanía, como lo señala el artículo 39 de nuestra Constitución, radica en los ciudadanos– a que pacten con nosotros y de cara a nosotros; para obligarlos a realizar un esfuerzo profundo y sistemático que detenga esta violencia que nos está destrozando el alma y el cuerpo, y despojándonos del derecho que tenemos a vivir en paz en un México en el que todos quepamos con nuestros seres queridos que son todos los seres queridos de cada uno de los que habitamos este país.
Porque vivimos un tiempo límite vamos a ir también allí a preguntarles ¿Cómo pretenden ir a las elecciones si no son capaces de ponerse de acuerdo entre ustedes para defender la vida de los hijos y las hijas de nuestro amado México?
Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación y hacer que este dolor sirva para rehacer el amor y la justicia que perdimos.

Que en paz descanse CARLOS LAMADRID: LA FRONTERA / EL TERROR DEL ESTADO POLICIAL TIENE FIN

Que en paz descanse CARLOS LAMADRID: LA FRONTERA / EL TERROR DEL ESTADO POLICIAL TIENE FIN – Discurso
08 de abril 2011

www.antifronteras.com

Tucson, AZ – Hoy lo digo con la ayuda de Malcolm X a tomar sobre la brutalidad policial. Yo suelo escribir mis discursos en español. Pero esta vez quiero que el eco de mi rabia a ser oído y de la herida los oídos de los sordos se sienta dentro de este edificio federal detrás de nosotros.

Queremos un cese inmediato de la brutalidad policial y los actos terroristas perpetrados en contra de nuestra comunidad. Sí, un fin completamente a la brutalidad policial y los actos terroristas que nuestro pueblo se enfrentan cada día, cada semana, cada mes, cada año en todo el suroeste y más allá.

Carlos Lamadrid, de Douglas, Arizona, no fue asesinado por el Ku Klux Klan, no por los Minutemen, no por la fiesta del té. Le dispararon tres veces por la espalda por un agente pagado por el gobierno de la Patrulla Fronteriza. Carlos tenía 19 años. Hoy en día el asesino gobierno de gobierno es libre, mientras que nuestro hermano está enterrado, y su familia hoy está de luto.

Carlos es sólo el caso más reciente en una larga lista de asesinatos cometidos por agentes de la patrulla fronteriza. No es la excepción, es la regla:

Francisco Javier Domínguez, tiro al estilo ejecución como ir de rodillas y entregar al agente disparó. Hubo dos juicios federales que resulta en los jurados colgado. El jurado estaba todo blanco y hoy el asesino gobierno es libre, mientras que nuestro hermano está enterrado, y su familia sigue de luto.

Sergio Adrián Hernández, Joven de 15 Años asesinado Por la Patrulla Fronteriza con una bala en la cabeza en territorio mexicano en junio de 2010. Hoy en día el asesino gobierno es libre, mientras que nuestro hermano está enterrado y su familia sigue de luto.

Ramsés Barrón Torres, un joven de 17 años de edad, fue asesinado de enero de este año, baleado por la patrulla fronteriza en la parte posterior del brazo derecho, con la bala sigue en su cavidad torácica, la perforación de un pulmón, y alojamiento en el lado izquierdo de su caja torácica. El asesino gobierno es libre, mientras que nuestro hermano está enterrado y el duelo de su familia todavía.

No olvides nunca. No matar a nuestros hermanos. No disparar a uno de nosotros y, a continuación sonrisa en nuestros rostros. No disparar a uno de nosotros y luego darnos la mano y creo que se olvide. No disparar a uno de nosotros y luego nos pide votar por su partido único sistema. ¡No! nunca nos olvidamos, no olvidaremos nunca.

Alguien va a pagar … En algún lugar de alguna manera alguien va a pagar.

La gente hoy tiene la audacia de decir que este país se basa en los principios de la democracia, la igualdad y la justicia.

Nah! Este país se basa en nada más que hipocresía … este país se basa en nada, sino el derecho de los policías y los políticos para mutilar y disparar a los morenos.

Esta es la brutalidad que estamos hablando, lo que es el crimen que estamos hablando.

Y los medios de comunicación tiene razón:

Tenemos abusadores violentos en un alboroto.

Tenemos asesinos a sangre fría en un alboroto.

Tenemos delincuentes en un alboroto;

Pero no es los indocumentados, no es a nuestras familias y comunidades. Y no es nuestra juventud.

Son ellos: este gobierno, estas leyes, el terror de la policía estatal está en la pierden. Ganador EE.UU. patrocinados por el gobierno asesinos en libertad. Y tenemos que detenerlos.

No vamos a obtener justicia en los tribunales. La gente de color no puede conseguir la justicia en el sistema judicial de Amerika. La única manera u obtener justicia está en la calle, la única manera u obtener justicia está en la acera, la única manera u obtener justicia es cuando u hacer justicia para Urself. Nunca se haga justicia en su sistema judicial.

Queremos la paz! queremos justicia! queremos respeto! Queremos llevar con dignidad!

Pero no queremos caminar en un estado policial, dando a la gente el derecho a pensar que puede tomar nuestra vida y eso es lo que va a pasar de ella.

Así que estoy diciendo u, no sigues siempre esperar justicia de Amerika. No sigues siempre esperan una reforma migratoria justa de este sistema. No sigues siempre esperan la liberación y la libertad y la democracia de este sistema.

Este país se construyó sobre el derramamiento de sangre, y sigue darnos derramamiento de sangre.

Este país se construyó sobre la guerra y la violencia, y nos sigue dando guerra y la violencia.

Así que hoy estamos aquí para condenar la violencia de Estado.

Estas políticas de frontera de la ganancia y el control y el genocidio que intencionalmente mató a más de 153 personas en Arizona el año pasado. Este genocidio silencioso, que pasa desapercibido y sin interrupciones, se intensificará.

La migración de Mientras exista, MIENTRAS exista ICE, la Patrulla Fronteriza, Fronteras MIENTRAS existan, NUNCA habrá paz.

Exigimos el fin inmediato de la existencia del ICE, la Patrulla Fronteriza, la policía y las fronteras!

Para concluir: Puedo enviar la familia Lamadrid mi más sentido pésame. El descanso en el poder Carlos Lamadrid. Tú no ha muerto en Vano PORQUE nep das La Fuerza párrafo Seguir Luchando Por Un Mundo Donde Una Muerte de como la tuya Nunca Jamás sucederá. Que tu espíritu siempre estará con nosotros como un recordatorio de por qué seguir luchando por la completa destrucción de este sistema neo-apartheid.

Pero lo más importante, puede un espíritu nos envía la fuerza para vivir con dignidad y poseen la fuerza, el coraje y la determinación inquebrantable necesarios para llegar a un hermoso mundo lleno de paz, el amor, la justicia y la igualdad.

Nunca te olvidaré. Pero ten por seguro, en algún lugar de alguna manera, se haga justicia. 

Nosotros cobraremos justicia, y la justicia será cumplida—de eso nos encargaremos.

Que descanses Carlos, en el gran panteón de héroes y mártires.

Gracias. Mis más sinceras disculpas por no moverse lo suficientemente rápido …

DISCURSOS DE JAVIER SICILIA, en el recorrido de la marcha por paz con justicia y dignidad…

A las Fuerzas Armadas de México
Ustedes han sido siempre los custodios de la paz de la nación. Por ello, nunca habríamos querido verlos fuera de sus cuarteles más que para repeler una invasión extranjera o para ayudarnos, como lo han hecho siempre, en las catástrofes naturales. Ahora los han sacado a la calle para combatir lo que a las policías pertenece. No los queríamos allí, pero allí los han puesto, provocando con ello una escalada en la violencia al incitar al crimen organizado a enfrentarse a ustedes con armas más poderosas. Son ya cuatro años de guerra y lejos de disminuir, el consumo y tráfico de drogas ha aumentado, lejos de sentirnos seguros, nos sentimos con miedo y coraje ante la impotencia de verlos pelear en nuestras calles. Por ello les exigimos, como ciudadanos de esa patria que defienden y custodian todos los días, que no permitan que en sus filas anide el crimen y crezca la complicidad.
Muchos de los asesinos que hoy dañan a la nación de manera terrible en nuestros hijos e hijas, provienen de la deserción de sus filas. La crueldad con la que esos desertores actúan tiene un origen que debe ser revisado cuidadosamente y sanado dentro de sus instituciones para que la deserción no se repita ni los códigos de honor que deben ser parte de la educación de las fuerzas armadas no se traicionen nunca ni en ninguna situación.
Bajo el peso de los casi 40,000 muertos que llevamos a nuestras espaldas, en medio de las mal llamadas bajas colaterales que su intervención en esta guerra ha producido, en medio del horror y del infierno que parecen no tener fin, en medio de la inseguridad que se ha apoderado del espacio y del tiempo de nuestra nación hasta convertir los espacios públicos y las horas, en los lugares y las horas equivocadas, en medio de esta miseria, ustedes deben devolvernos la confianza de que realmente custodian a la nación y de que no debemos temerles cuando nos encontramos frente a ustedes.
Esa confianza, custodios de la patria, sólo podrá ser devuelta cuando ustedes dejen de mirarnos como meras estadísticas de guerra y cuiden las sagradas vidas de los jóvenes que son la vida de nuestra nación. Nuestros muertos, los muertos que llevamos todos en nuestro corazón a causa de esta absurda guerra, esos muertos que nos duelen, recuérdenlo bien, no son bajas colaterales, no son cifras, no son números en un expediente, no son abstracciones. Son seres humanos con un nombre, una historia, un rostro y sueños. Recuerden también que detrás de cada una de esas vidas cegadas hay padres, madres, hermanos, familias que como la mía y la de los muchachos que murieron también asesinados al lado de mi hijo Juan Francisco el 27 de marzo están amputadas y no podrán ya ser las mismas en la felicidad que merecían y les correspondía. Por ello, por ese dolor sin límite, hoy más que nunca el respeto a los derechos humanos debe obligarlos absolutamente a evitar esa tragedia que llaman irresponsablemente daños colaterales.
El dolor, custodios de la patria, que nos ha hecho salir a las calles y detenernos un momento delante de su casa es para finalmente decirles que el dolor no debe servir para sembrar odio sino para encontrar la paz, el amor y la justicia que perdimos.

***
A LA PGJEM y la PGR.
Uno de los males fundamentales que tiene sumida a la nación en el dolor, en la muerte, en el miedo, en la desconfianza y la incertidumbre es no sólo la falta de una verdadera y sólida procuración de justicia en nuestro país, sino la corrupción que desde hace mucho tiempo se ha instalado en el corazón de sus instituciones. Esta obviedad que está en la mente, en la piel, en el dolor de los ciudadanos como una herida que no cierra, lleva cargando sobre sus espaldas no sólo casi 40,000 muertos, sino otros tantos miles de casos no resueltos por omisión, por comisión o por complicidad con el crimen. Los mejores de ustedes han tratado de sanear ese corazón fundamental para la vida de la sociedad. Pero se ha logrado poco. No sólo la mayoría de los casos quedan sin resolver y se archivan como si los sufrimientos y los agravios de seres humanos fueran sólo eso, casos, no vidas humilladas que piden la restitución de una dignidad perdida o arrebatada, sino que muchas veces también los asesinos que arrancan la vida de nuestros hijos salen de sus propias filas. Así lo expresó hace unos días el propio Procurador de Justicia de Morelos cuando en relación con la muerte de mi Juanelo, de Luis, de Julio y de Gabo, definió a sus asesinos como “personal que estuvo involucrado en instituciones públicas” y que pueden ser “policías, agentes ministeriales o militares”, para luego desdecirse por temor o compromisos con lo políticamente correcto.
Impartir justicia después de conocer la verdad de los hechos es probablemente la mayor responsabilidad que una autoridad puede tener. Cuando no se asume esta responsabilidad y, como ha sucedido a lo largo de décadas en esta nación, se conciente la impunidad, tenemos esta sociedad que alienta la violencia y debilita, como nos está sucediendo ahora, a todas las instituciones de la nación. Y sin justicia ni paz, yo les pregunto por todos los ciudadanos, ¿cómo se puede vivir?
Sabemos que en estos tiempos en donde por este consentimiento está desgarrado el corazón de nuestro país y se ha instalado en él la violencia irracional y el miedo, no es fácil ser un buen policía, un buen juez, un buen abogado, un buen fiscal. Sin embargo, no tenemos otra opción; ninguna otra opción. Si no tenemos policías, jueces, abogados, fiscales, honestos, valerosos y eficientes; si se rinden al crimen y a la corrupción, están condenando al país a la ignominia más desesperante y atroz.
Señor procurador de Morelos, señores procuradores de cada rincón del país, policías y miembros de los ministerios públicos cumplan con la justicia que no han procurado y que hoy les reclamamos. Sólo así tendrán de nuevo nuestra confianza y sabremos que no nos encontramos solos e inermes como hasta ahora nos encontramos. Reconozcan el lugar que tienen como pilares de esta casa que llamamos México
El dolor que nos ha hecho salir a las calles es, como se lo dijimos a las fuerzas armadas, al detenernos delante de su casa, no debe servir para sembrar el odio y fomentar el crimen sino para encontrar el amor, la paz y la justicia que perdimos.
Cumplan con su trabajo dignamente.

***

EN EL ZÓCALO
Los espantosos asesinatos de mi hijo Juan Francisco Sicilia Ortega, de Luis Antonio y Julio César Romero Jaime, y de Gabriel Alejo Escalera, han llenado de indignación y de dolor a la ciudadanía de Morelos y de la nación entera. Sus nombres, sus historias y sus sueños destrozados, que el amor de la ciudadanía sacó a la luz pública, ha hecho posible que se pusiera también nombre, historias y sueños a otros miles de muchachos asesinados y criminalizados por la violencia que se ha apoderado del país, de sus instituciones y de la imaginación del narcotráfico y de esa mal llamada clase política. Hasta antes de ellos, con algunas excepciones, esos muertos eran, como lo dije delante de las casa del ejército y de la justicia, simples cifras, simples abstracciones, bajas colaterales o criminales, “escorias”, como estúpidamente se les ha llamado. A partir de ellos, esas cifras son lo que siempre han sido y siempre deberán ser: vidas humanas cegadas y familias destrozadas, dolor que día tras día se ha ido acumulando en los corazones de todos los ciudadanos de este país. Juan Francisco Sicilia Ortega, Luis Antonio y Julio César Romero Jaime, Gabriel Alejo Escalera, no sólo son desde que los encontraron asesinados el nombre de todos esos muertos anónimos cuyos casos se encuentran en los archivos de las procuradurías y del ejército y en la desmemoria de nuestros gobernantes, son también el nombre de nuestros muchachos vivos, de nuestra juventud que corre el mismo peligro y a quienes no estamos dándole la vida que merecen. Porque mientras los pocos muchachos –cada vez menos– que pueden alcanzar un alto nivel educativo, carecen de empleo, son subcontratados o subpagados y están en peligro de ser asesinados como fueron asesinados nuestros hijos, los muchos otros que no pueden siquiera acceder a la educación y a la cultura, ni siquiera a un empleo subpagado, se encuentran a la deriva, con el horizonte roto, seres humanos que están o pueden ser reclutados por el crimen organizado para matar y terminar también asesinados.
No hablo de una fatalidad. Es lo que hemos construido con la corrupción de las instituciones, con el desgarramiento del tejido social, con la mezquindad de los pleitos y los intereses políticos que sólo buscan enriquecerse con la desgracia, el temor y la simulación; eso es lo que hemos construido cuando decidimos desalojar las virtudes de la educación y decidimos que sólo el dinero, la producción desmesurada, la competencia y el consumo sin límites serían nuestros dioses; eso es lo que hemos construido cuando hicimos del egoísmo y del enriquecimiento una virtud y arrojamos las riquezas de la cultura, de la educación, de la amistad, de la convivencia y de la solidaridad al terreno de las cosas inútiles.
Cuando los seres humanos tienen que levantarse día con día para hacer vivir a sus hijos con salarios miserables y saber que quizá no regresarán porque nuestras autoridades no están haciendo lo correcto; cuando los criminales, a fuerza de impunidad, han perdido sus códigos de honor; cuando, por lo mismo, deben vivir de lo que los católicos llamamos la esperanza en Dios, porque los gobernantes y los empresarios no pueden darle ya a sus compatriotas una esperanza humana, que es la sombra de la esperanza de Dios, cuando esto sucede, y es lo que está sucediendo, es señal de que empezamos ya a habitar en el infierno.
Desde que mi hijo Juan Francisco y Luis y Julio y Gabo fueron asesinados, sentí  a cada uno de los muchachos y muchachas, y a cada niño y niña de esta nación como miembros de una misma familia –mi familia, mis hijos– que debemos cuidar para que sus sueños no se conviertan en la pesadillas que desde hace tiempo ha comenzado a invadirlos. No podemos permitir más que un muchacho, una muchacha, un niño o una niña sean asesinados. A ellos, los jóvenes de esta nación, que saben usar las redes sociales del espacio cibernético, le pedimos que se convoquen, que se unan, que salgan a las calles y que recuerden que desde siempre las juventudes han movido montañas y le han devuelto la esperanza a la humanidad, como lo vemos hoy en otras latitudes. Aduéñense del presente y decidan el destino y la nación que ustedes quieren.
Cuando sucedió esta desgracia yo no me encontraba en el país y ustedes, que están aquí y a los cuales les agradecemos infinitamente, tomaron, como hermanos, mi causa que es la de todos. Ustedes también tomaron por mí y por los demás padres de familia que estaban sin voz la responsabilidad de exigirle al gobierno de Marco Antonio Adame –un gobierno hasta ahora omiso– el esclarecimiento de los crímenes que debe darse a conocer hoy.
Hasta el momento sólo se nos ha informado que se han identificado a dos de los asesinos, que se han girado las órdenes de aprensión para ellos, pero que los asesinos aún permanecen libres y que se desconocen los móviles de este asesinato irracional. Eso no nos basta. Por ello he decidido quedarme aquí en un plantón en esta plaza, delante de las ofrendas que han levantado por nuestros hijos, junto con todos aquellos que quieran acompañarme, y en oración, hasta el miércoles 13 de abril. Es el último plazo que le damos al gobierno de Marco Antonio Adame y de Felipe Calderón para que frente a nosotros, frente al pueblo de Morelos y el país entero, presente ante la justicia a los asesinos de nuestros hijos y a sus cómplices. Durante este plantón haremos lo que el gobierno y las mafias no hacen: escuchar a la inmensa mayoría de la gente. Para ello crearemos en ese mismo plantón un espacio de diálogo ciudadano donde debatir la manera para detener esta absurda guerra en la que la inmensa mayoría de los muertos los ha puesta la sociedad civil y para idear las acciones que construyan la paz con justicia en nuestra nación. Queremos que sea la opinión y la reflexión colectiva de toda la sociedad civil mexicana la que diga cuál será el próximo paso en esta lucha. Por ello invitamos a todo el pueblo de todas las edades y condiciones sociales a expresarse en el plantón y a través de un twitter llamado “@mxhastalamadre”. El miércoles 13 de abril, plazo que le hemos dado al gobierno estatal y federal para presentar a los asesinos, anunciaremos, en un acto público, las acciones que la sociedad civil propone. Los gobernantes deben de entender que son nuestros representantes, nuestros servidores, y que si son inútiles e ineficientes deben irse sean del partido que sean y de la ideología que sea. Un gobierno, como nos lo enseñó Gandhi, sólo existe porque lo aceptamos. Si les retiramos nuestro apoyo ¿qué queda de él?
Si no los presentan convocaremos a una marcha nacional en la Ciudad de México exigiendo la renuncia del propio gobernador y el alto impostergable a esta absurda guerra, en donde la inmensa mayoría de los muertos los ha puesto la sociedad civil.  En el antiguo derecho romano existía una figura: el homo sacher (el hombre sagrado) cuyos crímenes el Estado no podía castigar, pero a quien cualquiera podía matar y quedar impune; un ser que al mismo tiempo que estaba excluido de todos sus derechos civiles era sagrado en un sentido negativo. Hoy en México todos somos de muchas maneras hombres sagrados, es decir, seres desnudos, carentes de protección política y susceptibles de ser asesinados por cualquiera. Hoy también, los ciudadanos que estemos en plantón en esta plaza somos más que nunca –como lo fueron mi Juanelo, Luis, Julio, Gabo, la noche en que los asesinaron, como lo fueron también los niños de la guardería ABC, los hijos de las madres de Salvarcar, que hoy nos acompañan, de Martí, de la señora Wallace, de Gallo, de Nelson Vargas, de tantos muchachos anónimos con la vida cegada y de los casi 40,000 asesinados de este país– hombres sagrados y desnudos. Lo somos porque las autoridades del Estado así lo han decidido con su ineficiencia y porque ante sus omisiones quedamos expuestos a la irracionalidad de los criminales que han perdido cualquier proporción y límite. Si alguien puede protegernos y custodiarnos en estos momentos son millones de conciencias que, gracias a los medios, están atentas a lo que pueda sucedernos.
Hace unos días –y estoy por terminar– leí en esta misma plaza el último poema que escribiré (dedicado a mi Juanelo) hasta que el cuerpo de este México desgarrado en sus inocentes resucite. Ese silencio poético no es, como muchos lo han interpretado, una claudicación, sino un grito. Hay silencios más profundos y significativos que la palabra que viene de él y en él se recoge.
Desde ese silencio poético donde la palabra aguarda hacemos un llamado a las autoridades del país, al Presidente de la República, al Congreso de la Unión, al poder judicial, a los Congresos locales, a los Gobernadores, a los Presidentes Municipales, a los líderes de los partidos políticos, a sus miembros, a los llamados poderes fácticos, a los sindicatos, a los jerarcas de las Iglesias, a los empresarios, a los capos y a las mafias de toda laya para que escuchen. Este silencio doloroso y terrible está gritando cuatro hermosas y profundas palabras: dignidad, paz, justicia y concordia. Ese es el grito que está en el latido de nuestro amado México, el grito de nuestros hijos a quienes la inmisericorde violencia les asfixió la palabra en los pulmones y el de los que estamos aquí, de pie, sembrando nuestra esperanza y gritando por ellos.

Discurso de un veterano de guerra sobre los crímenes del ejército de USA en Irak

Guerra de Cuarta Generación (videos)

Las generaciones de la Guerra de Cuarta Generación y su uso

Introducción de Jutta Schmitt a La Guerra de la Cuarta Generación

Jutta Schmitt: La Guerra de Cuarta Generación (parte I)

Jutta Schmitt: La Guerra de Cuarta Generación (parte II)

Hindu Anderi: La Guerra de Cuarta Generación

El peor analfabeto es el analfabeto político

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.” 

– Bertolt Brecht

Por falta de compromiso de las autoridades, la Comisión de Mediación entre EPR y Gobierno pone fin a su trabajo

COMISIÓN DE MEDIACIÓN

Al Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario.
Al Gobierno Federal.
A la Opinión Pública.

Al acercarse el primer aniversario de que se constituyó esta Comisión de Mediación, hacemos del conocimiento de las y los mexicanos la situación que guarda la labor que, a propuesta del PDPR-EPR, hemos realizado al mediar con el gobierno federal en relación con la desaparición forzada de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez.

ANTECEDENTES
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Lo posible y lo imposible en el capitalismo

 

Pablo González Casanova • La Habana

 

El tema que pretendo tratar está muy vinculado con dos problemas principales: el de la inmensa miseria en que vive el 85% de la población humana y el de la supervivencia humana. Es decir, íntimamente relacionados con los problemas de la emancipación y de la vida, lo cual amplía la problemática a que nos enfrentamos quienes hemos considerado que el modo de dominación y de acumulación capitalista produce efectos relacionados con la explotación de los trabajadores, de los pueblos. 

Si bien este planteamiento original sigue siendo válido en medio de un proceso de luchas de clases y de luchas por la independencia, por la liberación cada vez más complicada debido a una serie de mediaciones, no hay duda de que la posibilidad de que desaparezca la vida en la tierra constituye un elemento más a considerar. Este elemento no solo afecta a la inmensa mayoría de la humanidad sino a toda la humanidad, incluso a quienes se benefician de los privilegios que significa su dominio sobre el mundo actual y el tipo de acumulación que están buscando, al cual se refieren los economistas —como varias veces han hecho aquí*— al decir que la economía como ciencia tiene por objeto lograr la eficiencia de las empresas en la optimización, maximización de utilidades y en la disminución de riesgos.

Efectivamente, nos encontramos en una etapa histórica del capitalismo organizado que no conocían los clásicos, ni nuestros predecesores partidarios de reformas o revoluciones. Un desarrollo tecnocientífico y de las llamadas ciencias de la complejidad, íntimamente vinculado a los problemas que la cibernética planteó a mediados del siglo XX  y que se fueron desarrollando como sistemas autorregulados, adaptativos y complejos, capaces de adaptar sus objetivos y de corregir sus rumbos cuando estuvieran fallando. Pero estas técnicas muy ligadas a la informática y a las ciencias de la comunicación y la información, se encuentran con límites que no pueden ser ignorados y de una manera u otra se llegan a hermanar con otro tipo de investigaciones que vienen más bien de la cosmología y de las ciencias biológicas, geológicas, en que aparecen sistemas sumamente complejos en el sentido de sus relaciones interactivas, en las que unos sectores interfieren en el desarrollo de otros.  Aquí, reaparecen los problemas de la historicidad, del nacimiento y la muerte de los sistemas, no solo en la historia del ser humano, sino en la historia de la vida y de la materia. Lee el resto de esta entrada »

Posición del EZLN sobre la agresión a Palestina

 

INTERVENCIÓN DEL SUBCOMANDANTE MARCOS EN LA SESIÓN MATUTINA DEL 4 DE ENERO DEL 2009.

Buenas tardes.
(…) 
De siembras y cosechas.

Tal vez lo que voy a decir no venga al caso de lo que es el tema central de esta mesa, o tal vez sí.

Hace dos días, el mismo en el que nuestra palabra se refirió a la violencia, la inefable Condoleezza Rice, funcionaria del gobierno norteamericano, declaró que lo que estaba pasando en Gaza era culpa de los palestinos, por su naturaleza violenta.

Los ríos subterráneos que recorren el mundo pueden cambiar de geografía, pero entonan el mismo canto.

Y el que ahora escuchamos es de guerra y de pena.

No muy lejos de aquí, en un lugar llamado Gaza, en Palestina, en Medio Oriente, aquí al lado, un ejército fuertemente armado y entrenado, el del gobierno de Israel, continúa su avance de muerte y destrucción.

Los pasos que ha seguido son, hasta ahora, los de una guerra militar clásica de conquista: primero un bombardeo intenso y masivo para destruir puntos militares “neurálgicos” (así les dicen los manuales militares) y para “ablandar” las fortificaciones de resistencia; después el férreo control sobre la información: todo lo que se escuche y vea “en el mundo exterior”, es decir, externo al teatro de operaciones, debe ser seleccionado con criterios militares; ahora fuego intenso de artillería sobre la infantería enemiga para proteger el avance de las tropas a nuevas posiciones; después será el cerco y sitio para debilitar a la guarnición enemiga; después el asalto que conquiste la posición aniquilando al enemigo, después la “limpieza” de los probables “nidos de resistencia”. Lee el resto de esta entrada »

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