Alfonso Martín del Campo, tortura e impunidad del Estado mexicano

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Recluido en el Centro de Readaptación Social de Pachuca, cumpliendo una condena de 50 años por un crimen que no cometió, Alfonso Martín del Campo Dodd ha visto como desde el año 2002, el Gobierno mexicano ha incumplido la recomendación hecha por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en contra del Estado de México por los actos de intensos tortura de los que fue víctima, a manos de diez agentes de la policía judicial del Distrito Federal para obligarle a firmar una declaración autoinculpatoria

 

Por Luis Alberto Rodríguez / Desde Abajo

 

Pachuca, Hgo., México.- Alfonso Martín del Campo Dodd es el protagonista de la primera recomendación que hizo la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en contra del Estado de México por un caso de tortura.

Recluido en el Centro de Readaptación Social de Pachuca, cumpliendo una condena de 50 años por un crimen que no cometió, Del Campo Dodd ha visto como desde el año 2002, el Gobierno mexicano ha incumplido dicha recomendación sumándose a las estadísticas de personas presas bajo tortura que no han recibido justicia en México

El caso de Del Campo Dodd es relevante, entre otras cosas, por ser el primer caso mexicano en ser abordado y resuelto por la CIDH.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos interpuso la demanda ante la Corte en enero del 2003 pidiéndole a este tribunal que declare al Estado de México responsable de incumplir con varias disposiciones/provisiones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura y la debida compensación por estas violaciones en perjuicio de Alfonso Martín del Campo Dodd, La demanda se efectuó después de que las autoridades mexicanas incumplieron con las recomendaciones emitidas por la Comisión Interamericana en octubre de 2002.

Detenido el 30 de mayo de 1992 y llevado a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, existen numerosas y contundentes evidencias de que al menos 10 agentes de la policía judicial sometieron a Alfonso Martín del Campo a intensas torturas para obligarle a firmar una declaración autoinculpatoria.

Según lo expuso su defensa y familiares, al del Campo Dodd podría ver la libertad en poco menos de cinco años por observar buena conducta en su reclusión.

 

Los hechos

 

El 30 de mayo de 1992, agentes de la Policía Judicial del Distrito Federal (PJDF) llevaron a Alfonso Martín del Campo a las dependencias de la PJDF en Benito Juárez tras aparecer muertos su hermana y el esposo de ésta en la casa que los tres compartían. Lo llevaron al despacho del jefe de policía en el sótano y allí, según informes, entre 10 y 12 agentes de la policía judicial lo torturaron. Al parecer le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza para producirle semiasfixia, e hicieron turnos para darle patadas en los testículos y golpearle en la cabeza, el estómago y otras partes del cuerpo con las manos y con toallas mojadas. Después lo obligaron a firmar y sellar con su huella dactilar una confesión de los dos asesinatos preparada de antemano.

Al día siguiente, Alfonso Martín del Campo fue obligado a participar en una «reconstrucción» de los hechos tal como se relataban en la «confesión». Se hicieron fotografías de esa reconstrucción que posteriormente se utilizaron como prueba en el proceso. Los agentes que participaron en ella eran los mismos que lo habían torturado la víspera, y Alfonso Martín del Campo asegura que fue amenazado con recibir más palizas si no participaba como se le había ordenado exactamente. En ningún momento le permitieron acceder a un abogado de su elección.

Según informes, dos certificados médicos oficiales, realizados tras el interrogatorio policial pero inmediatamente antes y después de firmar la confesión preparada, constataban que Alfonso Martín del Campo presentaba señales de contusiones y heridas faciales. En una investigación disciplinaria llevada a cabo en 1994, los funcionarios del Ministerio Público que le habían tomado declaración alegaron que ellos también habían visto esas lesiones.

El 28 de mayo de 1993 fue condenado a 50 años de cárcel por el asesinato de su hermana y su cuñado, aunque él sostuvo en todo momento su inocencia. El juez reconoció que Alfonso Martín del Campo había denunciado en todas las declaraciones posteriores que lo habían torturado y obligado a firmar una confesión, y que los certificados médicos demostraban que presentaba lesiones. Sin embargo, resolvió que no podía demostrar que las lesiones se las había causado la policía. Era evidente que las conclusiones del juez no habían tenido en cuenta el hecho de que, en una audiencia celebrada el 9 de septiembre de 1992, el agente de policía responsable del interrogatorio había confirmado que a Alfonso Martín del Campo lo habían despojado de su ropa, amenazado, cubierto la cabeza con una bolsa de plástico y golpeado en todo el cuerpo. El 14 de octubre de 1994, ese mismo agente fue despedido e inhabilitado durante tres años para desempeñar un cargo público por detener arbitrariamente y dar una paliza a Alfonso Martín del Campo. Aun así, en el momento de redactarse este informe, Amnistía Internacional no había tenido conocimiento de que se hubieran presentado cargos formales contra el policía.

A pesar de las palizas, las amenazas y la práctica de semiasfixia reconocidas por las autoridades y por el agente de policía encargado del interrogatorio, los tribunales se negaron a admitir que el trato infligido a Alfonso Martín del Campo constituía tortura. Un tribunal superior rehusó admitir las denuncias de tortura del acusado con el argumento de que éste no podía aportar pruebas que sustanciaran su denuncia, haciendo recaer la carga de la prueba en el acusado. El tribunal aplicó asimismo el principio de inmediatez procesal, que los jueces mexicanos interpretan como que la primera declaración realizada por el detenido debe considerarse más verosímil que las declaraciones posteriores.

Se solicitó el remedio del reconocimiento de la inocencia y en la petición se argumentaba, entre otras cosas, que la acción disciplinaria contra el agente de policía que afirmaba que Alfonso Martín del Campo había sido torturado constituía un nuevo indicio que invalidaba la confesión realizada por el acusado, sobre la cual se había basado la sentencia. La respuesta del tribunal fue poner en duda la acción disciplinaria adoptada contra el agente y concluir que los certificados médicos que constataban la presencia de lesiones en el acusado no invalidaban la confesión porque en ella Alfonso Martín del Campo manifestaba que las heridas se las había infligido él mismo. Además, el tribunal reafirmó el principio de inmediatez procesal y consideró que la decisión del tribunal de apelación no se basaba únicamente en la confesión. Esta consideración entraba en directa contradicción con la decisión del tribunal de apelación, en la cual éste afirmaba que la confesión resultaba ser «el único indicio de prueba relevante en cuanto al esclarecimiento de los hechos» y que todas las demás pruebas que había examinado servían para corroborar la confesión. Por lo tanto, si se invalidaba la confesión, los demás elementos resultarían igualmente contaminados. El tribunal no mencionó la cuestión de la falta de representación letrada adecuada en el momento de la confesión.

Los intentos de demostrar que hubo tortura a través de una denuncia oficial tampoco dieron fruto. En 1995, tres años después de los hechos en cuestión, el Ministerio Público abrió una investigación sobre las denuncias de tortura, pero la archivó en el 2000. Los familiares protestaron repetidamente por la decisión de archivarla y presentaron un recurso de amparo indirecto ante los tribunales. Durante más de un año, el juez apenas hizo otra cosa que cursar sucesivas órdenes de localizar a los individuos mencionados en la denuncia como establecía la ley. Una vez decidió que era imposible localizar a los policías en cuestión, reclamó a los denunciantes el importe de la publicación de los avisos para establecer el paradero de los individuos. La familia no disponía de recursos económicos suficientes para sufragarlos y el recurso quedó en suspenso. Posteriormente los abogados solicitaron la reapertura de la investigación preliminar sobre la base de nuevos indicios y con arreglo al acuerdo A/003/99, disposición formulada en 1999 por el Procurador General del Distrito Federal, que autoriza al Procurador General o la judicatura a reabrir un caso. En enero de 2003, según informes, el Ministerio Público reabrió las investigaciones.

En abril de 2001 se interpuso un recurso de amparo indirecto contra la decisión del tribunal de desestimar la solicitud de reconocimiento de la inocencia en este caso ante el Tribunal Sexto de Distrito de Amparo en Materia Penal del Distrito Federal. Este recurso fue nuevamente rechazado, al igual que otra petición para que se revisara esta decisión.

Una vez agotados todos los recursos de apelación interna, la causa se elevó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que la admitió a trámite el 28 de octubre de 2001. La Comisión envió al gobierno mexicano sus recomendaciones al respecto en octubre de 2002 y dio dos meses de plazo al gobierno para que las cumpliera íntegramente. Transcurrido ese tiempo se iniciaron los trámites para transferir la causa a la Corte Interamericana de Derechos Humanos; lo que significaría el primer caso mexicano llevado a la Corte.

En 1999 fue archivada una denuncia presentada ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF). El 19 de febrero de 2002, la Subsecretaría para Derechos Humanos y Democracia de la Secretaría de Relaciones Exteriores informó a la CDHDF de que la Comisión Interamericana había admitido la causa y pidió a la institución que considerase la posibilidad de volver a abrir las investigaciones. El 20 de febrero, los familiares solicitaron la reapertura del caso con el argumento de que tenían nuevos indicios para sustanciar una evaluación exhaustiva de las torturas físicas y psicológicas padecidas por Alfonso Martín del Campo. Esta vez, después de examinar las investigaciones realizadas por el Ministerio Público, la CDHDF concluyó que el organismo encargado de la instrucción no había solicitado un informe médico completo para determinar la causa probable de las lesiones ni tampoco un informe para establecer las secuelas psicológicas que podía padecer Alfonso Martín del Campo como consecuencia de las torturas sufridas. Tras revisar los certificados médicos, la Comisión concluyó que la información era genérica e incompleta. Nuevas investigaciones dieron lugar a que el 27 de diciembre de 2002 la Comisión formulara una recomendación para que el Ministerio Público reiniciara las investigaciones, se aplicara el remedio de “reconocimiento de la inocencia” y se indemnizara a Martín del Campo. Las autoridades no han atendido esta recomendación.

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Estoy escribiendo por el bien de la historia

Estoy escribiendo por el bien de la historia

Editó: Cesar Abdala, el Martes, 08 de febrero de 2011 a las 17:33

Rehab Waliuddin

http://doctorruby80.blogspot.com/2011/02/blog-post.htm

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para que lo lean mis hijos y los hijos de mis hermanos y la próxima generación.

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para enseñarles a nuestros hijos sobre la revolución de 2011.

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para que lo lea la madre de todo mártir sacrificado por la nación.

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para que el mundo sepa cuántos egipcios fueron héroes.

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para que la gente vea que Dios hace que la verdad triunfe al final.

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para que la gente sepa que los medios los inducen a error.

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para registrar el nacimiento de un país que fue y será líder de naciones y madre de países de Oriente.

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para registrar la historia del nacimiento de Egipto libre.

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para enseñar a nuestros hijos cuánto sacrificaron sus padres por ellos.

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para que establezcamos el 25 de enero como festejo en conmemoración de los mártires de la revolución de 2011.

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para que recordemos a Khaled Saeed,

y los que antes y después que él han sido víctimas de tortura o mártires de la revolución.

Estoy escribiendo por el bien de la historia,

para que recordemos a Bouazizi,

mecha de la revolución tunecina,

que fue la primera gota de lluvia y el comienzo de la esperanza.

Los egipcios se han unido por primera vez:

islámicos,

salafitas,

la Hermandad Musulmana,

la izquierda,

cristianos y musulmanes,

jóvenes y viejos,

ricos y pobres,

graduados de universidades estadounidenses, alemanas y los no instruidos,

habitantes de elegantes vecindarios y ocupantes de barriadas,

Unidos contra la injusticia, la opresión, la corrupción y la tortura.

Los europeos están unidos sin importar su fe y sus idiomas.

¿Por qué no deberían unirse los egipcios cuando han nacido de un vientre y formados de una tela?

Una tela tejida a partir de la experiencia de corrupción, injusticia, opresión y más corrupción.

Y a los que simpatizan con Mubarak luego de su reciente discurso:

¿Han olvidado lo que Egipto ha perdido en los últimos treinta años?

¿Han olvidado a las víctimas del ferry y del incendio del teatro?

¿Han olvidado a Khaled Saeed, y a todas las víctimas de tortura antes que él?

¿Han olvidado el monopolio de Ahmed Ezz, de quien todo el mundo dice que es la fachada de Alaa y Gamal Mubarak, ahora lo han descartado como chivo expiatorio, y han escapado a Londres dejándonos a su padre?

¿Han olvidado el ingreso del Canal de Suez?

¿Han olvidado todo esto solamente porque dijo “he pasado toda mi vida al servicio de mi país”?

¿Han olvidado su discurso cuando asumió como presidente en 1981, cuando prometió que no estaría más de dos periodos como presidente – y ha estado cinco?

Dijo que una mortaja no tiene bolsillos –pero es claro que su mortaja y las de sus hijos y sus amigotes tienen muchos bolsillos.

Dios le ha concedido mucho, pero imagino que lo ha descuidado, y le ha mandado muchas advertencias, incluida la muerte de su nieto, a quien evitaron un legado tan deshonroso.

Dios le mandó la revolución tunecina y el vuelo de Ben Ali, pero Mubarak no escuchó la advertencia.

No salió de su habitual terquedad militar.

Finalmente, les recuerdo a todos ustedes que aman Egipto,

aunque no estén de acuerdo conmigo:

recen hoy por Egipto, y el triunfo de la verdad, y la destrucción de los opresores.

Dávila Andrade: Una desazón de astrólogo convertido en agrimensor :: cierta dosis de poesía para estos días

Nota introducctoria (fragmento)
Miguel Donoso Pareja 
en: César Dávila Andrade, Breve Antología,
Material de Lectura | Serie Poesía Moderna 22, UNAM
Página Web 

8230_309580960380_703785380_9385525_8156352_aDávila Andrade escribió poesía y prosa. En esta última publicó tres volúmenes de cuentos:Abandonados en la Tierra (1956), Trece relatos(1956) y Cabeza de gallo (1966), y constituye un punto de enlace entre la narrativa de Pablo Palacio, precursor de la vanguardia ecuatoriana (y aun latinoamericana, según Lavín Cerda) en la prosa de ficción, y los actuales y más avanzados cuentistas y novelistas ecuatorianos.

Su obra poética es más abundante: Catedral salvaje (1951), Boletín y elegía de las mitas(1957), Arco de instantes (1959), En un lugar no identificado (1962), Conexiones de tierra (1964) y, póstumamente, Material real (1970). Después de Jorge Carrera Andrade (sólo en un sentido cronológico), es el más alto poeta que ha dado el Ecuador y, a nuestro juicio, uno de los grandes de América Latina.

De “qué” era y cómo era el Fakir nos da una idea Jorge Enrique Adoum en su novelaEntre Marx y una mujer desnuda, contándonos la siguiente anécdota: “Un día”, narra Adoum, “le regalamos entre todos un par de anteojos” (la miopía del Fakir era casi ceguera), “y le hicimos daño: comenzó a descubrir la realidad, primero con asombro, luego con una desazón de astrólogo convertido en agrimensor. ‛El mundo ha sabido ser lindo’, dijo. ‛Ahora me explico la otra poesía. ¿Vos sabías, por ejemplo, que las moscas tienen patas?’ […] Fue al campo y dijo que era un lugar atroz donde los pollos caminaban crudos”, hasta que perdió los lentes y alguien le reclamó: “¿Y los lentes, Fakir, los empeñaste para beber, no es cierto?” “Sí, hermanito, cierto es”. “Pero tú dijiste que el mundo era lindo.” “Sí”, dijo, “pero el ser humano es feo”. Este hombre, que “parecía no necesitar de alimento”, que prefería “introvertirse” un aguardiente a tomarse un caldo, que era “transparente como un ángel” (dice Adoum), vivió-murió (o murió-vivió, qué más da) escribiendo una obra poética honda, desgarrada, laboriosa (“yo no soy un poeta, soy un albañil”, le explicó a alguien), llena de resonancias, una de las más importantes, no tenemos la menor duda de ello, de América Latina y del habla española en general.

Descarga directa del “Material de lectura 22 – César Dávila Andráde” (en PDF) 
Página de “Material de lectura | Serie Poesía Moderna” 

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EN QUE LUGAR

Quiero que me digas; de cualquier
modo debes decirme,
indicarme. Seguiré tu dedo, o
la piedra que lances
haciendo llamear, en ángulo, tu codo.

Allá, detrás de los hornos de quemar cal,
o más allá aún,
tras las zanjas en donde
se acumulan las coronas alquímicas de Urano
y el aire chilla como jengibre,
debe de estar Aquello.

Tienes que indicarme el lugar
antes de que este día se coagule.

Aquello debe tener el eco
envuelto en sí mismo,
como una piedra dentro de un durazno.

Tienes que indicarme, Tú,
que reposas más allá de la Fe
y de la Matemática.

¿Podré seguirlo en el ruido que pasa
y se detiene
súbitamente
en la oreja de papel?

¿Está, acaso, en ese sitio de tinieblas,
bajo las camas,
en donde se reúnen
todos los zapatos de este mundo?

 

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REUNIÓN BAJO EL PISO

Pasa de mí esta sopa sin fondo. Pasa
de mí esta copa de hielo
en que humedece
su ojo de vidrio
el Tenedor de Libros.

Pasa de mí este suelo
en el que dilapido,
metro a metro,
el tiempo de perderme
en la Tierra,
suspensa como un chiste.

Pasa de mí la esfera y la circunferencia,
pues no hay cabeza ni diadema ya
entre los bellos polos del demente.

Pasa de mí todos los recipientes
y devuélveme
a la luz del Vacío Boquiabierto.

 

*****

JULIA

JOHN  LENNON

La mitad de lo que digo no tiene sentido,
pero lo digo para acercarme a ti, Julia.
Julia, Julia, hija del océano, me llama,
así que canto una canción de amor: Julia.

Julia, ojos de mar, sonrisa de viento, me llama,
así que canto una canción de amor: Julia

Su cabello como cielo, flota, se quiebra,
brilla bajo el sol.

Julia, luna de la mañana, me acaricia,
así que canto una canción de amor: Julia.

Julia, Julia, arena dormida, nube silenciosa,
me acaricia,
así que canto una canción de amor; Julia.
Me llama,
así que canto una canción de amor para ti, Julia.
 
  ***

(Tomado de Cómo leer en bicicleta)

Ave Herida

Graham Nash

Te he visto pasar por cambios
que ningún hombre debería enfrentar solo
Huye ahora o acepta el reto
a ti te toca decidir
Pero ármate contra el dolor
que un ave herida puede producir
y en el final recuerda
que es contigo con quien has de vivir
Mide tu terreno creo que tienes
el coraje que se necesita para vencer
pero debes aprender a abrir las puertas
antes de que ella te deje entrar
y entender los problemas
de la mujer que quieres cerca de ti
o tendrás que usar el abrigo de preguntas
hasta que el sombrero de respuestas esté aquí
Ofrece una serenata a tu ángel
con una canción de amor de tus ojos
crece un poco más en cordura
aunque la edad te desafíe
y siente que eres aún pequeño
y tu estatura aumentará
un vagabundo o un poeta deben matar dragones por su
……amada
y un pan humilde es siempre difícil de tragar
si eres orgulloso.  

DENTRO DE TI Y SIN TI

GEORGE  HARRISON

 

(Tomado de ¿Cómo leer en bicicleta?)

Estuvimos hablando —acerca del espacio
que existe entre todos nosotros
y de la gente— que se esconde a sí misma
detrás de un muro de ilusión
nunca vislumbran la verdad —luego es
demasiado tarde— cuando los ha dejado atrás

 

Estuvimos hablando —acerca del amor
que todos podríamos compartir— cuando
…..lo encontramos
y de hacer nuestro mejor intento para conservarlo—
con nuestro amor —con nuestro amor—
podríamos salvar el mundo
—si tan sólo supieran
Trata de darte cuenta de que todo está dentro de ti
nadie más puede hacerte cambiar
y de ver que realmente eres muy pequeño
y que la vida fluye dentro de ti y sin ti

 

Estuvimos hablando —acerca del amor
que se ha perdido y de la gente
que gana el mundo y pierde su alma—
no saben —no pueden ver— ¿eres uno de ellos?

 

Cuando hayas visto más allá de ti mismo
encontrarás entonces que la paz te espera
y llegará el tiempo cuando te des cuenta
que todos somos uno y que la vida
fluye dentro de ti y sin ti.

La sangre que no vuelve

La Jornada

Hermann Bellinghausen

Toma tiempo seguir vivo.
Distrae más allá de lo aceptable.
Retarda, dilata, dispersa.
La vista se opaca.
De tanto repetirse, no alcanzan las palabras
ni el tamaño del corazón.
El ruido de los minutos al caer
adormila los tímpanos.
La lengua se cansa
de lamer.

Pero si no, el terreno ganado por la muerte
sería inmenso,
no importa cuántos años más vivieras
inútilmente.
Ya ves cuánto zombi.
Cuánto anciano millonario
conservado en hielo o formol.
Cuánto sobreviviente de sí mismo.
“Y no hay nada más ridículo
que un aprendiz de suicida”
dijo Frank Zappa.

Las vueltas del humo del incensario
no lo hacen mejor,
las aniquila su incapacidad para tomar forma.
El agua sin vaso.
El viento a mitad del océano.
Contenido sin continente,
antesala o antídoto de la muerte.

Tanto que toma mantenerse vivo
para que más pronto que tarde
resulte que fue tiempo perdido
y la tentación de recuperarlo
sea un delito, y necio.
No hay vida que alcance.
La sangre no vuelve.

http://www.jornada.unam.mx/2009/08/17/index.php?section=opinion&article=a11a1cul

Cántaros

 

Elsa Cross

§

1

A cántaros
entra el agua por la cubierta.
Bajo el chubasco

                                gritos,
retiembla la barquilla.

En la isla
las pulidas piedras del ascenso
                                           tienden sus trampas.

A cántaros
el agua verde alcanza los tobillos,
se desliza en la ropa,
se extiende hacia los rumbos

—como el sueño de Dios
                                              antes del tiempo.


2


Te mueves
como si no perturbaras
la telaraña suspendida
o el pico del colibrí.

Te sostienes
en el intento de la perla huidiza
buscando el pétalo cerrado
del jazmín.

Te desprendes
del temblor en el labio,
te dejas ir
bajo la tempestad,
te erizas
en las abreviaturas del pimiento.

————————
Elsa Cross,”Cántaros”, Revista de la Universidad , México, Nueva época,
Núm. 5, julio 2004, pp.5-6

Negro el 10

 

Julio Cortázar


1.
Empieza por no ser. Por ser no. El Caos es negro.
Como es negra la nada.

 

2.
Nace la claridad, su gallo triza el cielo,
se esponjan los colores/vanidosos.

Pero el negro se ahínca primigenio. Toda luz
en el carbón se abisma en el basalto.

 

3.
Tes physiciens appellent corps noirs tous ceux qui
absorbent intégralement les radiations reçues.

Para mejor lanzarlos al asalto
del día. (Goya pudo decirlo). Lee el resto de esta entrada »

MUERTE SIN FIN

 

José Gorostiza

§

Lleno de mí, sitiado en mi epidermis
por un dios inasible que me ahoga,
mentido acaso
por su radiante atmósfera de luces
que oculta mi conciencia derramada,
mis alas rotas en esquirlas de aire,
mi torpe andar a tientas por el lodo;
lleno de mí —ahíto— me descubro
en la imagen atónita del agua,
que tan sólo es un tumbo inmarcesible,
un desplome de ángeles caídos
a la delicia intacta de su peso,
que nada tiene
sino la cara en blanco
hundida a medias, ya, como una risa agónica,
en las tenues holandas de la nube
y en los funestos cánticos del mar
—más resabio de sal o albor de cúmulo
que sola prisa de acosada espuma.
No obstante —oh paradoja— constreñida
por el rigor del vaso que la aclara,
el agua toma forma.
En él se asienta, ahonda y edifica,
cumple una edad amarga de silencios
y un reposo gentil de muerte niña,
sonriente, que desflora
un más allá de pájaros
en desbandada.
En la red de cristal que la estrangula,
allí, como en el agua de un espejo,
se reconoce;
atada allí, gota con gota,
marchito el tropo de espuma en la garganta
¡qué desnudez de agua tan intensa,
qué agua tan agua,
está en su orbe tornasol soñando,
cantando ya una sed de hielo justo!
¡Mas qué vaso —también— más providente
éste que así se hinche
como una estrella en grano,
que así, en heroica promisión, se enciende
como un seno habitado por la dicha,
y rinde así, puntual,
una rotunda flor
de transparencia al agua,
un ojo proyectil que cobra alturas
y una ventana a gritos luminosos
sobre esa libertad enardecida
que se agobia de cándidas prisiones! Lee el resto de esta entrada »

Corajes

Juan Gelman

es enorme la tristeza que un hombre una mujer
pueden hacerse entre sí
como enormes son esos dos pajaritos parados en
la rama picoteándose
y enorme es el mismo árbol con lluvias bajo el sol
que se le ven en la cara

¿lloverá? ¿no lloverá? ¿cantarán
los pajaritos esos mismos? ¿seguirá la enorme
tristeza mandando creciendo como un lago o mar
entre un hombre y una mujer?

¿volará la tristeza entre árbol y árbol?
¿como pasos solitarios en una habitación?
¿como madréporas por aire?
¿como tablones como puentes pero desolados desamados?

una ramita ha caído en el lago y navega
es enorme la tristeza que un hombre y una mujer
pueden hacerse entre sí
como enorme es la navegación de la ramita en el lago
mojada de su propio coraje

COMO TÚ…

León Felipe

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera…

Te recuerdo Amanda

Víctor Jara

Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con él
con él, con él, con él
son cinco minutos
la vida es eterna
en cinco minutos
suena la sirena
de vuelta al trabajo
y tú caminando
lo iluminas todo
los cinco minutos
te hacen florecer.
Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con él
con él, con él, con él
que partió a la sierra
que nunca hizo daño
que partió a la sierra
y en cinco minutos
quedó destrozado
suena la sirena
de vuelta al trabajo
muchos no volvieron
tampoco Manuel.
Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.

(1968)

Siempre

 

Luis Cardoza y Aragón

A  Miguel Ángel Asturias

He vivido casi toda mi vida lejos de mis cielos.
Pero mis pies están marcados en los códices,
en la voz profunda de mi pueblo.
Camino sobre el mar y las nubes que me traje:
son mi tierra firme.
¿Quién me la puede quitar?
Cuando digo que estoy solo es porque no estoy en la plaza pública
sino en cada uno de vosotros,
como en los granos la granada.
Podríais enterrarme en la voz de cualquier niño
si tiene los pies descalzos y ha visto los volcanes.
Mis ojos siempre se abren sobre la luz primera,
y al cerrarlos, sobre mí cae siempre la sombra de mi infancia.
¿Y todo lo que he vivido,
me pregunto, toda el agua escurrida entre mis dedos,
todo lo bailado, no es un sueño?
No he tenido tiempo para soñar, amigos.
Apenas si he tenido para no morirme.
No puedo descifrar el símbolo
porque el símbolo no es un lenguaje.
Estoy tan cerca que no me veis
en las cenizas de los muertos
y en las manos de los niños futuros.
Tercamente guatemalteco,
no necesito recordar, me basta con palparme.
El sueño no tiene vocales,
pero tiene llamaradas y tambores mudos,
y las mismas fogatas
arden en las mismas cumbres.
…Si tiene los pies descalzos y ha visto los volcanes.

El zenzontle

Alberto Blanco

¡Oh canto inolvidable!

Hay una encrucijada

entre la forma cautiva

y la libertad total.

 *

Lo sostiene el camino:

“El mundo está en llamas,

¿y tú te estás riendo?”

*

Y la ceniza de la imagen

desciende lentamente

del agua del cielo.

 *

En tiempos de luna gris

se asoma a los espejos

de cola blanca y negra.

 *

Su reflejo es una leyenda

que habla de otro tiempo:

de largos días sin sombra

y jardines sin invierno.

 *

Hoy encuentra en la jaula

los días demasiado cortos

como frutas picadas…

 *

Como astros de hueso

flotando a la deriva…

 *

Renacimiento del fuego

para cumplir un ciclo

en los límites del día.

 *

De todas las cenizas

la que canta mejor

es el zenzontle.

EN LAS FUENTES

Tomás Segovia

Quién desteje el amor 
Ése es quien me desteje 
No es nadie 
El amor se deshace solo 
Como la trenza del río 
      destrenzada en el mar 
No estoy de amor tejido 
Estoy tejido de tejerlo
 

De sacar de mis íngrimos telares 
Este despótico trabajo 
Eternamente abandonando 
      el fleco que se aleja 
A la disipación y su bostezo idiota 
Y sólo escapo de su horror 
Recogiéndome todo sin recelo 
En el lugar donde nace la trama.

Te quiero

Luis Cernuda

Te lo he dicho con el viento, 
jugueteando como animalillo en la arena 
o iracundo como órgano impetuoso;
 

Te lo he dicho con el sol, 
que dora desnudos cuerpos juveniles 
y sonríe en todas las cosas inocentes;
 

Te lo he dicho con las nubes, 
frentes melancólicas que sostienen el cielo, 
tristezas fugitivas;
 

Te lo he dicho con las plantas, 
leves criaturas transparentes 
que se cubren de rubor repentino;
 

Te lo he dicho con el agua, 
vida luminosa que vela un fondo de sombra; 
te lo he dicho con el miedo, 
te lo he dicho con la alegría, 
con el hastío, con las terribles palabras.
 

Pero así no me basta: 
más allá de la vida, 
quiero decírtelo con la muerte; 
más allá del amor, 
quiero decírtelo con el olvido.

ME DUELE PRESENTIR

Elías Nandino

En el fondo sabía que no se puede ir más allá
porque no lo hay.
                                       Cortázar

De manera distinta
cada cual debe morir su propia muerte
y afrontar el naufragio
en la perenne inmensidad del polvo.

Nadie ha vuelto del seno de la muerte,
por esto
su misterio se conserva intacto,
amenazante.

Sin saber si es amiga o enemiga,
ángel que nos transporte al otro lado
para ganar la ubicuidad eterna,
o fuerza que nos retorne a la materia:
todos vivimos la medrosa espera
resignados a la sorpresa de su encuentro
y al suplicio mortal que nos imponga.

(Vivo pensando en el trágico momento
que me transforme en ausencia sin regreso,
nombre sin rostro huyendo hacia el olvido,
absoluto silencio que se ahogue
en la ciega pupila del vacío,
o sombra que se incolore en la distancia.)

(Me duele presentir y también creer
que después de la muerte,
nadie podrá ir más allá del polvo,
del polvo donde debe consumar su fin eterno.)

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