Hambre cruzada

http://www.jornada.unam.mx/2013/05/05/opinion/029a1eco
Ana de Ita
En Oaxaca una vez más se alzaron las voces en contra del maíz transgénico durante la sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos. Más de quinientos asistentes, procedentes de distintas regiones indígenas y de organizaciones sociales y civiles, acusaron al Estado mexicano de ser responsable de la contaminación transgénica del maíz nativo, en complicidad con las corporaciones transnacionales productoras de semillas, y exigieron al gobierno que no permita la siembra comercial de maíz transgénico en el norte del país.

Zapotecos, mixtecos, nahuas, mayas, rarámuris, wixárikas, junto con campesinos de Tlaxcala, Veracruz y Guanajuato coincidieron en las estrategias que utilizan para evitar que la contaminación transgénica en los maíces herencia de sus antepasados se propague: siembran únicamente sus variedades nativas y criollas, no permiten la entrada a las comunidades de maíces desconocidos, no aceptan semillas de los programas de gobierno ni de ayuda alimentaria, no siembran maíz comprado en las tiendas Diconsa, evitan las semillas híbridas que pueden estar contaminadas, revisan las milpas e impiden la polinización de plantas que parezcan raras o malformadas.

Vandana Shiva, quien peregrinó 30 horas desde India para participar en la defensa del maíz, afirmó que Monsanto ha declarado la guerra a los campesinos de todo el mundo, al convertir en crimen la práctica campesina milenaria de guardar semillas para sembrar el siguiente ciclo.

Los campesinos que no dependen de las semillas de las corporaciones son libres. Shiva explicó el patrón que siguió Monsanto y el gobierno de India para introducir el algodón transgénico en su centro de origen: Primero, el Estado desmanteló la producción pública de semillas, después Monsanto compró las compañías semilleras locales y les obligó a vender únicamente semillas de algodón transgénico, pero con la marca conocida por los campesinos, por último Monsanto promovió las semillas transgénicas, con falsas promesas de aumentar la productividad y las ganancias. En sólo un ciclo agrícola la diversidad de las semillas campesinas de algodón se había perdido y los productores que anteriormente obtenían sus semillas gratis, seleccionadas de su propia cosecha, se encontraron en bancarrota y sin posibilidad de cubrir la deuda contraída para obtener el paquete tecnológico de semillas transgénicas. Muchos optaron por suicidarse antes que dejar de ser campesinos.

En México, más de un tercio de la producción de maíz (8 millones de toneladas) no entra al mercado pues se destina al autosustento de las comunidades que lo producen, pero como parte de la Cruzada contra el Hambre, la Secretaría de Agricultura impulsa un programa de agricultura de autoconsumo que, con el pretexto de aumentar la productividad, debilita la esencia de la agricultura campesina al intentar convertirla en dependiente de insumos externos que deben comprarse a las agroindustrias. El programa pretende que las semillas nativas, muchas de ellas endémicas, mejoradas durante generaciones y adaptadas a los nichos ecológicos de cada comunidad, se cambien por semillas híbridas uniformes, propiedad de las corporaciones semilleras, o por semillas criollas mejoradas por los centros de investigación. Una vez más el programa desconoce el conocimiento campesino que impulsa técnicas de agricultura orgánica y tradicional para producir los alimentos de las comunidades, y por el contrario fomenta el uso de agrotóxicos, fertilizantes, herbicidas e insecticidas que más que evitar el hambre, dañarán el ambiente, la salud de la población y polucionarán los campos. Las trojes y coscomates, verdaderas obras de arte, construidas con materiales locales, pretenden ser remplazadas por silos metálicos comprados, que además no son útiles en comunidades donde la humedad del ambiente es alta.

La demanda de los pueblos indígenas, de los campesinos, de los científicos conscientes y de la sociedad civil reunidos en Oaxaca fue la defensa del maíz nativo y de la cultura e identidad de los pueblos de maíz, el gobierno tiene la oportunidad de escucharlos y apostar por las estrategias definidas desde las comunidades antes que favorecer los negocios y el hambre de ganancias de un puñado de agroindustrias transnacionales.

Minicomentario

¿Así o más claro?

http://www.jornada.unam.mx/2013/05/04/opinion/025a1eco
Silvia Ribeiro*
Seguro ya lo saben, lo han oído, leído o visto. O les crece del pecho, de las raíces más profundas, del corazón, de la razón: México, los pueblos del maíz, las mujeres, hombres, niños, jóvenes, campesinas, indígenas, estudiantes, amas de casa, trabajadores, artistas, científicos responsables, no queremos maíz transgénico. Cada día crece en cada rincón del país la indignación y la protesta, cada día conocemos más argumentos para cancelar toda siembra de maíz transgénico y para que no se autoricen las monstruosas solicitudes de Monsanto y otras trasnacionales para sembrar millones de hectáreas de esos granos manipulados en el país.

En ese río de resistencias confluyeron la semana pasada personalidades internacionales de conocida trayectoria: Vandana Shiva, de India; Pat Mooney, de Canadá; Camila Montecinos, de Chile. Los tres galardonados con el Premio Nobel Alternativo, que entrega el Parlamento sueco el día anterior del Premio Nobel, para destacar a quienes aportan al mundo conocimientos y acciones cruciales para la vida sustentable en el planeta.

Acudieron en el marco de una semana de Jornadas contra el Maíz Transgénico, organizadas por Jóvenes ante la Emergencia Nacional, YoSoy132 Ambiental, Red en Defensa del Maíz, Ceccam, Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, Vía Campesina, Unorca, Movimiento Urbano Popular, Uprez, Grupo ETC, Grain; a varias conferencias, actividades y una pre-audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos en Oaxaca, sobre contaminación transgénica del maíz.

Vandana Shiva relató que con la entrada de Monsanto a los campos en India, primero con semillas híbridas y ahora transgénicas, los agricultores de algodón, antes conocidos por un buen nivel de ingresos, ahora forman la región donde hay más suicidios, por no poder pagar sus deudas. Son 270 mil suicidios de agricultores en los últimos años. Mientras que en México, dijo Shiva, pudo disfrutar de los colores y alegría de las luchas, de los cantos y rituales por el maíz, la única música que escucha en los pueblos donde plantan algodón transgénico es la marcha fúnebre.

La contaminación transgénica es intencional, explicó Camila Montecinos, de Grain, y es parte de la estrategia de las empresas para apurar la aprobación de los transgénicos. Empiezan con el contrabando de semillas para siembra –dándolas a agricultores dispuestos o engañados– o distribuyéndolas para alimentación, como en México ha hecho Diconsa, sin avisar que son transgénicas, desatando así la contaminación. Luego las empresas arguyen que es un hecho consumado que no queda más que legalizar. Los transgénicos se apoyan en mitos, agregó, que han quedado al descubierto: hay numerosas evidencias de que producen menos y usan más tóxicos. En países donde se han sembrado por años, como Argentina (segundo productor mundial de transgénicos) causaron una reforma agraria invertida: cada vez menos agricultores, con propiedades cada vez más grandes. De ser un país con buen nivel de alimentación, ahora es un país con creciente desnutrición. Los transgénicos, continuó Montecinos, no son para agricultores chicos, ni medianos, ni siquiera grandes individuales: son para agricultura industrial empresarial, para que toda la producción alimentaria quede en manos de grandes empresas. Incluso en Estados Unidos, agricultores grandes están protestando por el monopolio, por juicios al ser contaminados y otros abusos de Monsanto, al tiempo que sus semillas transgénicas producen menos y cuestan más.

El objetivo, dijo Pat Mooney, es apropiarse de toda la producción comercial de semillas y eliminar a quien tenga las suyas propias. Monsanto, Syngenta y DuPont controlan ya el 54 por ciento del mercado mundial de semillas y las 10 más grandes el 76 por ciento.

Los tres coinciden en que la contaminación del maíz en México, su centro de origen, es un hecho inusitado en la historia de la agricultura y la alimentación, con graves repercusiones a nivel global, por lo que la amenaza de contaminación masiva por la liberación comercial es un tema mundial, que va mucho más allá de México. Contaminar el centro de origen es una estrategia intencional de las empresas: si lo logran aquí, con un cultivo de tal importancia económica, cultural, alimentaria, podrán seguir en cualquier otra parte, arguyendo que no puede ser peor. Estamos en ciernes de un crimen histórico.

Mooney, quien por décadas ha participado en las negociaciones de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO), estaba presente cuando hace treinta años el delegado de México a la FAO peleó duramente para crear la Comisión de Recursos Fitogenéticos en ese organismo, aludiendo que para México era imprescindible e ineludible defender el centro de origen del maíz, por la alimentación en México y el resto del mundo. Contrasta tristemente con la actitud de los gobiernos de México actuales, que han permitido, sin razón, ignorando incluso a sus propias instituciones especializadas, la experimentación con maíz transgénico, y ahora consideran su liberación masiva.

Este es el núcleo de la carta que entregaron las organizaciones mencionadas a José Graziano da Silva, director de la FAO, en su visita a México, reclamando que la FAO debe asumir su responsabilidad para impedir la destrucción programada del centro de origen mundial del maíz. En una protesta en las oficinas de FAO, demandaron también al organismo no avalar la Cruzada contra el Hambre, por ser un proyecto que favorece a las transnacionales y aumentará el hambre, culminando estas Jornadas. Pero la lucha sigue y no terminará. Como el maíz campesino, seguirá creciendo en muchas formas y colores.

*Investigadora del Grupo ETC

El Desayuno explicado por una endocrinóloga

Una reconocida endocrinóloga se ha tomado el trabajo de escribir este Post.

RIIINNNGGGG!!!!!!!!!
Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse:
“Ya hay que levantarse ya nos comimos todo el combustible’”…………..
Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre. Desde la sangre le responden:
-Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más’.
El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: ‘De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva’. En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que ‘a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos’.
En total no hay sino cerca de 290 gramos de glucosa, es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si se nos ocurre desayunar.
Si estamos apurados o nos resulta insoportable comer en la mañana, el pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia: ‘Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico.
Cortisona, hija, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos de los 
huesos y el colágeno de la piel’.
 Señal de advertencia contra materiales peligrosos
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La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea. El proceso continuará hasta que volvamos a comer.
Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Se come sus propios músculos, se auto devora. La consecuencia es la pérdida de tono muscular, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento.
¿Cómo afecta eso nuestro peso?
Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro energético, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.
Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de ‘grasa de reserva’ y la persona engordará.
La razón de que los músculos sean los primeros utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisol que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en glucosa.
ASÍ QUE YA LO SABES AHORA…NUNCA MÁS SALGAS SIN DESAYUNAR, TU ORGANISMO TE LO AGRADECERÁ Y COMPENSARÁ CON MAYOR SALUD, MISMA QUE PODRÁS DISFRUTAR VIVIENDO MÁS TIEMPO Y SANO PARA QUE CONVIVAS CON TUS SERES QUERIDOS…
DESAYUNADO TEMPRANO, LLEVARÁS ENERGÍA SUFICIENTE MISMA QUE TE AYUDARÁ A QUE TU MENTE SEA MÁS ÁGIL, TUS PENSAMIENTOS MÁS ESPONTÁNEOS, TU CUERPO MÁS RELAJADO, CON MAYOR FACILIDAD DE MOVIMIENTO Y POR LÓGICA… TE ESTRESARÁS MENOS.
RECUERDA: “DESAYUNA COMO REY, COME COMO PRÍNCIPE Y CENA COMO MENDIGO”.
Fuente: Dra. Daniela Jakubowic (Endocrinóloga)

A reflection on “the idea of a town” and on the reality of cities in an uncertain time

ciudad-campo

A reflection on “the idea of a town” and on the reality of cities in an uncertain time

Jean Robert | 12 October 2012

http://www.grain.org/bulletin_board/entries/4596-a-reflection-on-the-idea-of-a-town-and-on-the-reality-of-cities-in-an-uncertain-time

Fuente: Grain, www.grain.org

1rst part :

Urban prospects after the demise of the classical city

More people in cities than on the countryside?

Three years ago, it was announced that the inhabitants of the world’s cities had outnumbered the inhabitants of the countryside[1]. In its 2007 report, the UN Fund stated that 3 billion 300 million persons lived by then in urban milieus. One billion of them dwell in what is called slums. The same report forecasts that, if present tendencies continue, in 2030, 5 billion will be urbanites, 80% of them in so-called “developing countries” and adds “many of these urbanites will be poor”. When the UN says “poor”, it means miserable.

We should reflect on the consequences of this change. Crowded by immigrants from the countryside, the “cities”, megalopoles, conurbations, suburban areas of  the late XXth and the XXIst centuries are no longer the cities known to historic traditions. As to the countryside, it is a different one too. A point has been reached in which the quantitative change has become qualitative. In a sense, as Silvia Grünig, a Spanish urbanist writes: “… the city as we knew it..… doesn’t exist anymore”[2]. And  the country, does it still exist? To use a neologism coined by Abdel Halim Jean-Loup Herbert, there is a rurbanization, that is a simultaneous ruralization of the city and an urbanization of the countryside. Even if it needs further precisions, the word sticks. In that context, let’s recall Patrick Geddes, a biologist turned urbanist who, in 1915[3], coined the word conurbation. What the biologist was looking for, was a term aptly defining a process of indifferentiation of the urban fabric in analogy with a cancer, that is a loss of differentiation between biological tissues. Redefined so, rurbanization is an adequate word for this indifferentiation process. It differs from a conurbation as a sarcoma differs from a cancer.

De-historicizing metaphors

Those of you who know Geddes’s work on the relations between people and people, people and things, things and things and between all these  pairs  would hardly reproach him to objectify cities and forget about their inhabitants. However, retaken by others, biological metaphors have contributed to the dehumanization and “de-historization” of the discourse on cities. Cities are the products of the cumulative actions of historical subjects and as much can be said about the countryside. Due to the division of labor between academic disciplines, “the city” and “the country” are the objects of separate discourses.

In the historical part of my exposition, I will try to show that we can only understand the emergence of cities as an interplay between the emerging “urban” centers and the surrounding “rural” areas, or better between the activities of urban and rural subjects, both in becoming. Following a famous archaeologist, I will define the Neolithic period as the time of the joint becoming of an urban and a rural ways of life, a process best illustrated by Anatolian sites. Urbs and ager, urban and agrarian matters should be seen as complementary realities and not as the objects of strictly separate disciplines. “Tell me what countryside you have and I will tell you how your cities look like” should be the adage of scholars who want to be true to that historic complementarity.

In the naïve 60’s, politicians, particularly in the South, still expected to give prosperity to rural people by urbanizing them, uprooting them from their traditional territories and traditions. It was the logic of the omelet: you cannot have an omelet without breaking eggs. You cannot have development without uprooting peasants from their land. Politicians made their “underdeveloped” voters believe that urbanization would improve their conditions of life, integrating them into the modern economy, and hence making them benefit from economic development. We know the tragic outcome of that illusion: suicides of expropriated peasants in India and China. What are these cities that induce peasants to commit suicide? Modern politicians and economists are often blind to the complementarity between the urban and the not urban, the urbs and the ager, the polis and the chôra. Carlos Hank Gonzalez, a Mexican politician who was Secretary of Agriculture brought that blindness to an extreme. He claimed that his duty was to expel peasants from the countryside. In the 60s, the reckless urbanization of the country was equated to development. However, since the 90s, the development[4] side of the equation has been increasingly questioned. For instance, Majid Ranehma, who was successively a civil servant in his country of birth, Iran, a high functionary of the United Nations, and has become a stern critique of the illusion of development, writes:

Development was then unanimously received as an ideal of liberation from the sufferings and lacks that impeded the poor to enjoy the advantages of others, more developed than them: a dwelling with a postal address in a respectable street connected to the network of the municipal sewerage, a salaried job, a healthy and safe environment without mosquitoes and without thieves, education for their children, in short a package of services that would free them from the squalor of the shanty town […].[5]

Yet development was not just the promise of a better life, but of a special type of life: the generalization of the living standards of the better off, the “American way of life” for all inhabitants of the earth. Education, healthcare, services, that meant urbanization. In the XXIst century, this dream is not dead. It has just become patently unrealistic. To give an idea to what this ideal of development and urbanization has led, I recommend Mike Davis’s book, Planet of Slums[6]. About one fifth of the world population lives now in slums. The conditions of life in marginal urbanizations have worsened since the time when John Turner praised the creativity of their inhabitants[7]. Among the alleged causes of this deterioration, the most mentioned is demographic pressure from the countryside, that is internal migration, a phenomenon that in turn would require a research into its own causes. In this respect, one of the documents presented at the 2002 Conference of heads of State in Johannesburg stated that the industrialized countries subsidize their agriculture for 350 billion dollars yearly, which means about 1 billion every day. One of the effects of these massive subsidies is the bankruptcy of agriculture in the poor countries, making them dependent of the produces of the rich. It is then easy to claim that the poor’s survival now depends on technology and their integration into the world market. This fallacy hides a legal form of dumping never presented for what it is. The ensuing asphyxia of small farming is then taken as a confirmation that only modernized agriculture can nourish the world.

The future is no longer the future we thought to know

Unable to see the effects of the demise of farming in poor countries, some analysts see cities as the product on a quasi biologic evolution. Their growth, with its “evolutive” phases, is attributed to endogenous causes or to laws of history which are independent from the volition of historic subjects. Some predict the global village, other the networked city. In analogy to the mathematical catastrophe theory, some city theorists even speak of  “catalytic metabolization processes”, “phenotypical expressions of hidden genotypes” or, more modestly and realistically, of “the impossibility of any anticipation” of a growth …“that is not oriented to the good of man”. The city is no longer the city we knew, the future no longer the future we were used to, with its forecasts, extrapolations and scenarios. How conceptually manageable did it still appear less than forty years ago, in spite of the nuclear threat! In contrast, Ivan Illich, a man with an antenna for changes of mentality and epistemic landslides declared in an interview, some ten years ago:

The future, [then], was subject to planning, designing and policy-making, [terms which were part of ] the new language of the Harvard Business School. But now, all this is receding very fast. It still finds expression in terms of the United States bombing Milosevic or Qaddafi, or Iraq into the recognition of their own citizens. It still nourishes the new book by Rostow about the need to maintain American police worldwide as a condition for the survival of democracy. But the people who speak to me, as opposed to those who spoke to me twenty years ago, recognize a fallacy in this thinking. They recognize that they are in front of a world, not the future world but the present world, which is built on assumptions for which they haven’t found the appropriate names yet[8].

It seems to me that what Illich says of planning, policy-making, the future and the present particularly applies to city-planning, urban policy-making, a future of the city which is no longer manageable. This should invite us to confront instead the present of cities, a present to which most futurologists and many planners have been blind. This new uncertainty about “things to come” should inspire a liberation from what Illich called “the shadow of the future”.

Yet, compare Illich’s sobering words on the lost confidence in planning the future with what French philosopher and urban scholar Henri Lefebvre could still write, in 1970, in La Révolution urbaine   

We start from a hypothesis: society’s complete urbanization. This hypothesis will have to be supported by arguments and illustrated by facts. This hypothesis implies a definition. What we shall call “urban society” results from that complete urbanization, which is, today, virtual and will be real tomorrow[9].

Since 1973, everywhere in the South, shantytowns, gecekondular  as you say here,  grow much faster than planned, formal urbanization. For instance, in 1973, Sao Paolo’s favelas represented 1% of the city’s population; in 1993, it was almost 20%; since then, it has suffered a yearly growth of more than 16%. The number of Karachi’s katchi abadî (squatters) double every ten years. Indian squatter settlements grow 2.5 faster than the country’s general demography. In Mumbay, more than one million persons live on the street, without a personal shelter. Does this explosion of the “urban phenomenon” confirm Lefebvre’s hypothesis? What is the present of a world supposedly on the way towards a total urbanization? This virtual object is a totally urbanized world, a total city without a country, an urban whole without its complementary opposite. Lefebvre could hardly have guessed that, halfway towards its realization, his virtual object would become “a planet of slums”, just as little as Lewis Mumford could have seen that his “urban prospect” [10] was a “slumization” of the poor countries that would soon extent to the rich.

Yet, for all my admiration for Mike Davis, the author of A Planet of Slums, I think that his analysis lacks a dimension, only sensible to the ones who have immersed themselves into the present of third world cities. It is the power that most poor people have, if they can secure a place from where to start, to found  a human world in extremely harsh conditions. A founding power, as Lisa Peattie stated long ago, that the poor of poor countries have and the poor of rich countries have lost[11]. Mrs Peattie, the daughter of American anthropologist Robert Redfield, immersed herself into the reality of Venezuela’s hopeful poor.

Another example of such an immersion is Robert Neuwirth. In order to write his book, Shadow cities. A Billion Squatters. A New Urban World[12], he spent successively several months in the shantytowns of Nairobi, Rio de Janeiro, Istanbul and Mumbay. He was particularly impressed by Sultanbeyli, near Istanbul. He reports that Turkey has a unique law, called “gecekondu law” that states that who ever erects a building during the night and occupies it by dawn cannot be evicted by force. Half of Istanbul’s inhabitants, according to Neuwirth, live in shantytowns comparable to Sultanbeyli. However, there is a point on which I cannot agree with Neuwirth: he calls the gecekondu law a “legal loophole.” Though I personally know the Turkish situation very little, I understand this law as an acceptation of what, in the part of the world where I live, is an illegal custom that can only be tolerated. This custom has the spirit of the old English Common law as it was described by Sir Paul Vinogradoff: If a man builds a house in a forest clearing in one night and by dawn, smoke in seen escaping from the roof and a women is spotted on the threshold, he acquires the possession of his house and the surrounding land and can consolidate it. We know that in Medieval England, group of friends would systematically train to erect a house in one night. Interested in Latin American settlements, I have always considered that they had established a custom, a kind of informal law, that allows them the same feat on a much larger scale. The works of William Mangin[13], who has studied this process in details, have confirmed me in my conviction. The gecekondu law, rather that a “loophole” to be  amended, gives testimony of deep anthropological and historical insights of the legislator (the tolerance of your Housing Development Administration, TOKI?).

A reassessment of people’s creativity

It is often argued that squatter settlements must be removed because their inhabitants lack services, particularly of sanitation. Yet, according to the testimony of many of their inhabitants, they offer a place, a point from which to start. As John Turner insisted, this freedom to build is a freedom to found a place to start with. Neuwirth rightly insists on their decency, their good will, their organization capacity. Lisa Peattie has insisted on their optimism, compared with the pessimism of American poors, who are better provided with services.

In a period of uncertainty, people tend to go back to old practices that have proved to be effective. It becomes vitally important to free the imagination from illusions. Perhaps a glimpse into the joint origin of the city and the country, urban and agrarian life can free our imagination and encourage a new pact between city and country. A pact that cannot ignore history.

2d part:

Cities in the mirror of the past

What I now propose to you is to contemplate the urban dilemmas of our time in the mirror of the past. Understand me well: I will not search the past for models for the present but rather for a  liberation of the imagination. Things will never be again as they were, but they will not always be as they are now.

Ankara is a very good place to start from, since it is the see of the Anadolu müzesi, with a unique collection on one of the world’s first cities, Çatal Hüyük.

The two theories about the origin of cities

Since its discovery in the early 60s, this site from the 7th millennium B.C. has led to a complete revision of the origin of cities. It is now generally admitted that the first cities emerged either in the transition between the Paleolithic and the Neolithic periods, or shortly after the onset of the latter.

Paleolithic and Neolithic define here modes of life or, as archaeologists prefer to say, arrangements. The Paleolithic arrangement was based on foraging, hunting and fishing. It was nomadic, and ignored agriculture, ceramic and weaving. Pierre Clastres[14] has insisted on the egalitarian and libertarian character of Paleolithic “institutions”, characteristics that also permeated gender relations. According to  Rita Gross, it is now generally admitted that Paleolithic societies did not discriminate against women.

[I]t is difficult to imagine that humanity could have survived if early humans has insisted on wasting female productivity and intelligence in the way that patriarchal societies have always done It is no longer supposed that earliest human foragers could have depended solely on men for their food supply, or that men alone were responsible for the discovery of tools, the development of language, or other crucial advances made by early humans. All cogent reconstructions of early foraging life posit an interdependence and complementarity  between women and men, rather  than male dominance and patriarchy[15].

The Neolithic arrangement comprises sedentary settlements, agricultural – or more precisely horticultural – practices, pottery, weaving, and the domestication of animals; it allows for social stratifications, political

inequalities and a tendency to male dominance.  According to French ethnologist André Leroi-Gourhan[16], Paleolithic space is symbolically itinerant, Neolithic space is radiant, centered on the hearth and the granary.  The contrast between the hunters’ itinerant and the horticulturists’ radiant senses of space can be illustrated by the frescoes on the walls of Çatal Hüyük’s houses. This contrast permits to think that men’s symbolic world continued to be “Paleolithic” while women elaborated symbols based on a new attention to plants and insects (viz. bees) and invented abstract patterns inspired by weaving. It is now admitted that the “Neolithic revolution” and the “urban revolution” were unleashed in the time span of a few centuries. Yet, whether agriculture or cities came first is still a matter of debate. I will try to illustrate how the archaeological findings in Çatal Hüyük and other Anatolian sites have profoundly changed the terms of this debate.

According to the conventional version of the story, the foundation of the first cities was preceded by a slow transition to agriculture that started in the Mesolithic, that is in the transition between the Paleolithic and the Neolithic periods. Mesolithic phyto-improvers would first pave the way to agriculture with their attention to the characteristics of certain plants. Agricultural surpluses would then permit the formation of hamlets, villages, big villages that, then, would fuse into the first urban units. This theory is known as synecism, from the Greek preposition syn, together and oikos, the house or the village (cf Latin vicus). It is the theory popularized by Gordon Childe, for instance in New Light on the Most Ancient East.[17] According to the synecist theory, agriculture permitted sedentary life and engendered the agrarian landscape centered on the fireplace and the granary, with its fields, hamlets and cemeteries.

The findings at Çatal Hüyük were at the origin of a new version of the story that postulates that the Paleolithic arrangement can generate enough surpluses to allow for a first division of labor, that is the existence of groups subsisting from others’ surpluses. It is defined by the slogan cities first. The “cities first hypothesis” was first proposed by the archaeologists that unearthed Çatal Hüyük, and then brilliantly exposed and illustrated by Jane Jacobs in The economy of Cities[18]. According to this hypothesis, the urban revolution was contemporary with, or even preceded the Neolithic revolution. In the third part of my exposition, I will argue that, if this is true, current views on cities, past present and to come must be profoundly modified. Studies by the Danish economist Esther Boserup have confirmed that dense settlements preceded agriculture[19]. The late Günhan Danişman, architect, archaeologist and historian of oral culture agrees with the assumption that agriculture is not necessarily a prerequisite for the founding of sedentary settlements:

Thus it seems necessary, at least in Anatolia, to search for some other explanation than the emergence of agriculture in order to understand the reasons behind man’s impetus to create permanent settlements[20].

If it’s no necessarily agriculture, what is it? First of all, I think that the term agriculture is used abusively. The first dwellers of permanent settlements and of Neolithic towns were not agriculturists but horticulturists. Their significant tool was the hoe and not the plow. Primitive urban horticulture often required working with the fingers on a soil in constant formation, because it was made of the town’s wastes and night-soil. It was a task in which women excelled. Assimilating the original horticultural revolution with a general agricultural  revolution falsifies history and blurs the subtleties of gender relations. Let’s recall the origin of some words. Urban derived from urbs, Latin for city. Agrarian and agricultural derive from ager, the cultivated field. In classical Antiquity, urbs, the city and ager, the field – or polis and chôra in Greek – formed a pair of complementary poles. Both were understood in opposition to the saltus, the wild. The complementarity of the urban and the agrarian worlds – of urbs and ager – speaks of the cultural, “artificial” nature of both city and countryside. In recent time, it has led to the persuasion that the country’s agriculture feeds the cities and has always done so. In modern times, it is politically “convenient” as far as it permits developers to take possession of  urban spaces and open them to the practices of land speculation.

Yet, the transition from foraging on the wild and cultivation was not a transition to agriculture but rather to horticulture, gardening. The word horticulture derives from Latin hortus, the garden. What the “cities first” hypothesis teaches us, is that the Neolithic transition was between foraging and small scale gardening, and not between hunting-gathering and agriculture. To insist on the fundamental difference between gardening and agriculture is no hairsplitting. It is essential to the undoing of an ideology that paralyses the imagination and blurs the distinction between technocratic utopias and the sense of what is possible. Let’s recall that, while agriculture uses the plow and draft-animals, horticulture uses the hoe and the fingers. A way to assess the specificity of gardening would be to coin a new word for it. A couple of years ago, I proposed the word urbiculture, cultivation within the urbs, urban gardening. Agriculture is on the contrary cultivation on the ager.

As to Günhan Denişman’s question, it can be affirmed that agriculture is not the only surplus-producing activity. Horticulture also leaves surpluses, and often abundantly, but foragers and hunters too can often keep something to barter with, once they have fed and clad themselves and their kin.

Archaeological evidence from both the Old and the new Worlds shows that many of the first large settlements are rich in obsidian tools. Jane ]acobs has dubbed obsidian the “Neolithic steel”. It’s a natural glass whose cutting edge is sharper that that of the first copper and bronze knifes. The Aztecs knew some metals such as copper and gold, but they never used them to make knives. They never abandoned obsidian (itztli). It is supposed that the first people that prospered from other’s subsistence produces were the makers of obsidian tools. Obsidian was the great mobilizer of surpluses of the Neolithic world.

Instead of one, we must consider two historically important transitions or revolutions: 1. the transition from Paleolithic foraging to Neolithic gardening and 2. the transition from small scale gardening to organized agriculture. Acknowledging this second transition implies the understanding that, at some time between the 2d and the 1st millennium B. C., due either to internal changes or to invasions by violent outsiders – be they called “Proto-Indo-Europeans” or “Kurgans” – , or to a slow peaceful diffusion of farming[21], most societies of the Old World went through a change that deeply affected  their material culture, social hierarchies, the organization of cities, and gender relations. The overall result seems to have been the propagation of male dominated social orders centered on organized violence, that is warfare. Warfare is associated with agriculture because armies depend logistically on huge granaries. The Antique world of Egypt, Greece and Rome was a male- dominated and agrarian world ruled from cities by war specialists. Since the historicity of this second transition is not completely recognized, it retains the character of a hypothesis.

Because the scholarship on which this hypothesis is based is quite technical and difficult, and because of the passion with which [certain group] argue for and against this hypothesis, one can feel as if one is walking through a mine field when attempting to survey these materials[22].

In order to gain clarity, we must first untangle this hypothesis from the passions of “certain groups”, among them some radical feminist groups of the 60s and 70s, and then compare the militarization and “masculinization” hypothesis with archaeological and historic evidences.

  1. The first city, a matriarchal paradise?

Starting in 1961, the successive publications of the archaeological findings in Çatal Hüyük by the controversial archaeologist James Mellaart gave rise to a wave of early feminist enthusiasm. The ubiquity of female images of power, the paucity of male figures, the distinction, in the abundant paintings on the houses’ walls, between the old itinerant sense of space of man the hunter and the abstract motives and delicate stylizations of plants and animals in frescoes most certainly inspired by female weavers, gardeners and potters seemed to testify of the predominance of women both in power and cultural inventiveness. Here was the confirmation that a matriarchal golden age preceded the patriarchy that characterizes most historical and modern societies. For many pioneers of the feminist movement, this alleged matriarchal past opened to the possibility of an equally matriarchal future.  However, many feminists came soon to understand that substituting the image of an original female dominance for male dominance was ideological. An assessment was needed. This assessment is a Pre-patriarchal hypothesis that does not substitute female dominance for male hegemony but considers rather the possibility and actual historic reality of gender relations based on solidarity and equity[23]. The pre-patriarchal hypothesis claims thus that “the creation of patriarchy[24] or male dominance is a historical event that occurred “in the relatively recent past, due to certain causes and conditions”[25].

2. Comparing the hypothesis of a violent transition to agriculture with archaeological data

The re-assessment of the hypothesis about a non patriarchal past implies that

…an era of peace, prosperity stability and egalitarian social arrangements that prevailed far and wide for a long period of time before being destroyed violently and relatively quickly by patriarchal and pastoral nomads… .[26]

Let’s now compare this assumption with materials about the evolution of patterns of urbanization in the Konya plain between the 7th and the 1st millennium B.C..

6500-6000: “Çatal phase”: a single big agglomeration, Çatal Hüyük, with clear “urban” characteristics: a population of 10’000 or more, sophisticated forms of art and handicraft, excellent construction techniques[27]. James Mellaart has compared Çatal Hüyük with a supernova “that burnt itself out” amid the rather dim galaxy of contemporary peasant cultures”[28]. [NB: I would substitute “rural” for “peasant” in the sentence].

Then starts a process that evokes the opposite of a synecism: a kind of dispersion of much smaller settlements over the whole territory.

5500-4000: Multiple small agglomerations.

3000-2000: Small agglomerations and farmsteads. From there on, we can speak of the onset of a synecist agglomeration process: bigger and bigger villages will appear. Yet, up to this point, no defense systems are attested in the Konya plain.

2000-1000: Large and small agglomerations, cities.

Two sites are larger than Çatal Hüyük: Domuzboğazliyan and Karahüyük[29].Traces of fortification attest to the practice of warfare.

…warfare is an effect rather than the cause of the end of the pre-patriarchal society, though some individual pre-patriarchal societies were destroyed by outsiders who had already become patriarchal warriors. We should probably look to increased population pressures[30].

At  the end of the five millennia between Çatal Hüyük and Karahüyük, the societies of the Konya Plain seem to have passed from arrangements based on Neolithic horticulture to a form of agriculture that allowed the capitalization of foodstuffs in granaries controlled by warriors. Though I have little direct evidence of it, it seems logical to think that the transition from communal gardening to agriculture has profoundly affected gender relations. The hoe favors equitable relations between women and men. The plow and the horse drive women out of the fields. From then on,

[t]he plow, draft animals, complex irrigation systems, a new emphasis on labor intensive grain crops favored men as the primary producers, while women were reduced processing agricultural produce. […] All these factors are essential in the transition from a kin-based society to the process of early state formation[31].

Yet, gardening, mainly performed by women, didn’t die out with the organization of agriculture around cereal crops that could be capitalized in granaries and that fed armies. Like women themselves, it entered into a cloud of relative invisibility. Peasant women kept their kitchen-gardens and their orchards around the house but domestic gardening was now considered a mere extension of the processing of men-generated agricultural produces. As societies were restructured around economic values, gardening was relegated to the invisible domain of subsistence, a domain that contributes little to the GNP and does not generate what now counts, money. However, this domain was not completely invisible. Besides, it seems that, through the ages, rural people, “peasants”, have opposed resistance to their definition as agriculturists by external powers interesting in capitalizing their surpluses. E.P. Thompson has shown how, up to the late XVIIIth century, women knew how to defend their moral economy. Armed with sickles and scythes and often supported by men clad as women, they were often able to stop the convoys that were transporting the wheat requisitioned from the villages’ to the king’s granaries[32]. The people’s – the “crowd’s” – moral economy was not based on value but on a shared sense of the good. At the eve of industrial society, almost all cities of the world sustained the greatest part of their inhabitants’ livelihood with the produces of urban gardens. In Paris’ markets, the peasants from the countryside sold wheat, wood, chickens, eggs, and other produces from their farms, but bought vegetables for their households. In the mid XIXth century, Paris still produced a surplus of vegetables. A couple of years ago, I had the curiosity to re-read Victor Hugo’s Les Misérables. From his descriptions, you can deduce that at least one third of the city’s soil was occupied by gardens. In 19th-century New York City, dairy farms proliferated:

By the mid-19th century, “swill” milk stables attached to the numerous in-city breweries and distilleries provided [New York City] with most of its milk. There, cows ate the brewers grain mush that remained after distillation and fermentation … As many as two thousand cows were located in one stable. According to one contemporary account, the visitor to one of these barns “will nose the dairy a mile off … Inside, he will see numerous low, flat pens, in which more than 500 milk cows owned by different persons are closely huddled together amid confined air and the stench of their own excrements[33].

Some thirty years ago, the American Farallones Institute has reintroduced the “French intensive mode” of urban cultivation in its “urban house” in San Francisco and shown that the productivity of urbiculture based on vegetables can be four to five times higher that that of organized agriculture based on grain crops. I have encountered still more striking yields in Mexico’s remaining Aztec urban gardens, the chinampas.

At the beginning of the XXth century, about two thirds of French adults

still worked in their own houses, often in small domestic enterprises[34], many of them still growing food in gardens or in allotment gardens. Today, we assist to a certain revival of urban gardening or urbiculture, often in the less favorable locations, the suburban wastelands of industrial cities in the North as well as in the South (see for instance Le Grand Yoff near Dakar). This is not a proof that its produces are always healthy, but it testifies to the vitality of a mode of life, an “arrangement”, a mode of subsistence that has been conceptually negated, socially invisibilized, economically disvalued because, like the moral economy of old, its aim was the good and not economic value.

3rd part:

After the demise of urban utopias

The rise and the fall of high-energy urban networks

I felt compelled to compare the demise of a broad period of history with its beginning in Anatolia. I could call this broad epoch the era when the idea of a town was pregnant, to quote the title of a beautiful book by Joseph Rykwert[35].

By insisting on the idea upon which a town was founded, Rykwert hoped to revive the perception of the meaning of urban patterns and textures, of the relation between houses and open spaces, the public and the private. The renewal of the understanding of the why of urban spaces can be an antidote to sheer blind market forces.

In contrast with this historically grounded conception of towns and cities, let’s now quote some authors who see in these market forces the irresistible agents of a complete reshaping of what was once call “urban”. Michel Bassand is a sociologist based in Lausanne, where he headed the School of Architecture of the Swiss Polytechnical Institute. He is mainly known for his sociological studies on the city of Geneva:

Certain scholars speak of the urban phenomenon as if they were living in the 19th, or even in the 15th century. This mental gap is particularly conspicuous when these scholars analyze contemporary urban realities as if there still were ‘the city’, [and if they had the mission] to revive it. This attitude is not only wrong, it is dangerous, for the city is dead. It only survives as a myth, a trace, a sediment. ‘City’ and ‘town’ are no longer the names of real territorial collectivities. (Bassand 1983 [translation .J.R.], quoted in an unpublished RATP-sponsored study by Gabriel Dupuy, 1985).

According to this author, the city, once a place for real experiences, has no place in the wires of high-energy networks. Listen now to Gabriel Dupuy’s eulogy of the city :

[In this new realm], the city is particularly questioned. Unless one considers it as an entelechy, the city, as a form of actual territorial order, is being wiped away by the fantastical developments of the technical networks. So I ask: why not consider whatever will be ‘the post-urban network’ as a kind of gigantic terminal, that is as the last avatar of that ‘social commutator’ of which P.Claval spoke? (Dupuy, 1985, p. 4).

French engineer and traffic specialist Gabriel Dupuy thinks that none of the models on which present-day city planning operates can help us to understand today’s transformations of urban landscapes. According to him, the future belongs to the “networked cities” [36]. As to the view of urban theorists and historians, they are – according to G. Dupuy – enmeshed in old conceptions and perceptions of space, time and people. A completely new view of the relations between space, time, territory and man would be  required. This new conceptual frame should  give primacy to the New Communication Technologies. Dupuy argues that it is they, the N.C.T., and not city-planners and culture-imbued urbanists, that engender the new spaces, times and relations conforming a future (des)-territoriality that Dupuy dubs “reticular territoriality”. This territory-negating “territoriality” of the new times will no longer be based on center-periphery relations, on the urban-rural polarity, on geographic and historic boundaries, on zones and limits but on the general requirement to let circulate, on the intensification of material and immaterial flows of water, wastes, electricity, messages, vehicles and [last but not least?] people. Independently of the generally obsolete ideas of planners and urbanists, really existing cities grow and will continue to do so under the logic of distribution networks. The new (des)-territorial imperative is and will always be more an imperative to get involved in “networking”. The expansion of the reticular territory that it engenders will proceed independently of all ideal models. All ideas and models that do not acknowledge this independence of urban growth from traditions, models, ideas, and, finally, history can be declared passé. It is typical that, among the few authors who escape that condemnation, Dupuy mentions Ildefonso Cerdà and Arturo Soria y Mata who, in the 1850s  the first and in the 1890s the second, pioneered cities without historical centers, proliferating at the rhythm of traffic flows.

Is another world impossible? An opinion and two arguments

Being grounded in history, I must confess a certain dislike for such metonymic tautologies based on one aggrandized aspect of reality, in that case the actual predominance in most modern cities of pipes for water and sludge, cables for electricity and the telephone, turnpikes, highways and tracks. But expressing a dislike is no argument.

My first objection is the assimilation of people with matters and energies in motion, submitted to the laws of material flows and entropy. Ivan Illich, when he was writing Energy and Equity[37], still equated the powers of the human body with energy, the entity that allows to put a price on a steam engine’s “duty” or on the fuel stocked in your basement for winter heating. In 1983, he expressed regrets for what he considered a lack of scholastic distinctions:

Fifteen years ago, I worked on a multi-dimensional model of thresholds, beyond which tools become counter-productive.  To make my argument, I was then delighted to find others working on energy accounting.  I was happy to compare the efficiency of a man with that of a motor, both pushing the same bike–to the clear advantage of the man.  I was delighted to belong to the race that had invented the ball bearing and the tire when I found out that, on a bike, I was more “energy efficient” than a sturgeon of my weight[38].

In the same essay, he confessed that he was not fully aware, then, that by measuring both forms of locomotion in terms of kilowatt-hours, he made himself blind to the essential difference between the two. People and motors do not move in the same kind of space. People constitute the commons on which they walk. Beyond certain thresholds, motorized vehicles transform the commons into abstract spaces, unlimited thoroughfares for the circulation of economic resources. In the quoted passages, Bassand and Dupuy speak the language of the technocrats who abolish all limits of energy intensities, blur all distinctions between the urban, the rural and the wild, and submit all ideas about town and cities to the iron law of scarcity.

Because I refuse to live “under the shadow of the future”, as Illich said, “a future that does not exist”, I only mention in passing a second counter-argument: those who claim that the era of cheap oil, cheap gasoline, cheap plastic, cheap trips and cheap imported food is over might soon be proved right. If they are, the model of the necessarily energy-intensive networked city will soon be one more dead-born child of an era of technocratic illusions and rejoin Lefebvre’s total city in the gallery of last century’s utopias and distopias. All these forecasts and futuristic schemes were finally little more then extrapolations of then existing trends and projections into an unforeseeable future of their authors’ trivial certainties. All these extrapolations excluded by construction what mathematicians call discontinuities and that I prefer to conceive as the always possible emergence of the “radically new”, that is of surprises. In my view, good surprises are never a total departure from the past but are open to reinventions of the good in the present.

Liberating our paralyzed urban imagination

We have seen that the past of cities is pregnant with many good things and that the possibility of an age of equity between women and men is not the least of them. If communitarian gardening was really the rule in the first towns and cities, which I believe it was, then the hoe can be seen as a symbol of gender equity in a “moral economy” centered on subsistence and the good rather than on the capitalization of grains and economic values. Either by endogenous evolution or by external conquest, from the second and first millennium B.C. on, an agriculture performed with the arrow and draft animals by men visibly relegated women to the elaboration of agricultural produces. In spite of all its technological merits, the plow could be the symbol of gender inequity and domination by militaristic male proto-capitalists reigning on a landscape of cereal fields and granaries, keeping guard on their own reserves and ready to plunder others’.

Yet gardening did not die out with the spread of granary-centered agriculture. It entered the same sphere of shadow as most female contributions to subsistence and domestic economy. The story Gabriel Dupuy and Joel Tarr did no tell is the one of the demise of the modern and efficient urbiculture of late XIXth century under the joint assaults of urban sewerage, railroads, highways, and all the NCT’s of which their book explores the history.

As a conclusion, like the wanderer who could not enter the new landscape himself, I can only invite you to reflect on the variety of authors, civic initiatives and popular movements that, from Teodor Shanin’s “expolar ecnomies”[39] to Cuba’s urban gardens[40] and Via Campesina’s[41], aim at the recovery of  “gardenable” territories in and out of cities. It entices me to think that another world than that of contemporary high-energy cities is possible and that there are alternatives to the networking of counterproductive patterns of deadening dependency. Noteworthy  too are Chiapas’ Zapatistas initiatives in Mexico[42].


[1] Report on the State of World Population of the UN Fund (2007) “Free the Potential for Urban Growth”. http:/unfa.org/swp/2007/English/introduction.html

[2] Silvia Grünig Ibarren, « Promenades et questions d’une urbaniste », Actualité d’Ivan Illich, Paris : Journal Esprit, no 8, 2010, p. 193-203.

[3] Cities in Evolution, London: Williams & Norgate, 1915.

[4] Wolfgang Sachs, ed., The Development Dictionary. A Guide to knowledge as Power, London: Zed Books, 1992.

[5]Majid Rahnema and Jean Robert, La Puissance des pauvres, Arles : Actes Sud, 2008. p. 153..

[6] London, New York: Verso, 2006.

[7] Housing by People. Towards Autonomy in Urban Environments, London: Marion Boyars, 2000 [1976]..

[8] Ivan Illich and David Cayley, The Rivers North of the Future. The Testament of Ivan Illich as told to David Cayley, Toronto: House of Anansi Press, 2005, p.221.

[9] Paris: Gallimard (Idées), 1970, p. 7.

[10] San Diego: Harper Books, 1968 [1956]

[11]View from the Barrio, Ann Arbor: University of Michigan Press, 1968.

[12] London: Routledge, 2004

[13] Peasants in Cities. Readings I n the anthropology of Urbanization, Boston: Houghton Mifflin Company, 1970.

[14] La Société contre l’État, Paris: Éditions de Minuit, 1974.

[15] Rita M. Gross, “The Pre-patriarchal Hypothesis: An Assessment”, Sylvia Marcos, ed., Gender / Bodies / Religions, Adjunct Proceedings of The XVIIth Congress for the History of Religions, Mexico City: ALER Publications, 2000, p. 73-91. Translated into Turkish as “Ataerki-Öncesi Hipotezi: Bir Değerlendirme” (transl. by Balkı Şafak), Sylvia Marcos, derleyen, Bedenler,Dinler ve Toplumsal Cinsiyet, Ankara: Ütopya Yayınevi (0 312 43388 28), 2005, ISBN 975-6361-35-2 .

[16] Le Geste et la parole, Paris: Albin Michel, 1964.

[17] New York: Norton and Co 1969 [1952].

[18] New York: Random House, 1969. Jacobs questions what she calls the myth of agricultural primacy, that is the assumption that people first established agriculture, then established cities. In pre-historic Europe and the Near East, pre-agricultural settlements of hunters have been identified, some of them quite dense in population. As Jacobs shows, cities and agriculture co-evolved, and the “urban-rural divide” emerged from that co-evolution.

[19] The Conditions of Agricultural Growth: the Economics of Agrarian Change under Population Pressure, Chicago: Aldine, 1965.

[20] Günhan Danişman, “The architectural development of settlements in Anatolia”, Peter Ucko, Ruth Tringham and G.W. Dimbley, Man, settlement and urbanism, Gloucester Crescent: Duckworth, 1972, p. 505.

[21] For an assessment of the “Anatolian Homeland Theory”, that postulates a peaceful spread of farming from Anatolia beginning shortly after the “Neolithic Revolution”, see Colin Renfrew, Archeology and Language, London: Jonathan Cape (Random House), 1987.

[22] Rita M. Gross, “The Pre-patriarchal Hypothesis: An Assessment”, op. cit. , p. 73-91.

[23] This is also one of the main insights of a book that would deserve such a thoughtful commentary that it would explode the limited frame of this essay: Ivan Illich, Gender, New York: Pantheon Books, 1983.

[24] Gerda Lerner, The Creation of Patriarchy, New York: Oxford University Press, 1986.

[25] Rita M. Gross, “The Pre-patriarchal hipótesis: An Assessment”, Sylvia Marcos, ed., Gender / Bodies / Religions, Adjunct Proceedings of The XVIIth Congress for the History of Religions, Mexico City: ALER Publications, 2000, p. 73-91.

[26] Rita M. Gross, op. cit., p. 78.

[27] Günhan Danişman, “The architectural development of settlements in Anatolia”, Peter Ucko, Ruth Tringham and G.W. Dimbley, Man, settlement and urbanism, Gloucester Crescent: Duckworth, 1972, p. 505.

[28] James Mellaart, A Neolithic Town in  Anatolia, London: Mortimer Wheeler ,1967.

[29] David French, Settlement distribution in the Konya plain, south central Turkey”, in Anatolia”, Peter Ucko, Ruth Tringham and G.W. Dimbley, Man, settlement and urbanism, Gloucester Crescent: Duckworth, 1972,  p.,231-238.

[30] Rita Gross, op. cit., p. 85.

[31] Rita Gross, op. cit., p. 84.

[32] E.P. Thompson, “The Morsl Economy of the English Croad in the 18th Century”, Oxford: Past and Present, 1971, 50, p. 76-136.

[33]Melanie DuPuis, Nature’s Perfect Food: How Milk Became America’s Drink, New York: New York University Press, 2002.

[34] Antoine Prost, “Fronteras y espacios de lo privado” (Fronters and spaces of “the private”), Philippe Ariès and Georges Duby, Historia de la vida privada,  vol. 9, Madrid: Taurus, 1991, p.21. (Spanish traduction of Histoire de la vie privée, Paris: Seuil, 1987).

[35] The Idea of a Town. The anthropology of the Urban Form in Rome, Italy and the Ancient World. Cambridge (USA): MIT Press, 1988.

[36]G. Dupuy first expressed this view on “netweorked cities” in English, in a collective book that he edited with Joel Tarr:  Joel Tarr and Gabriel Dupuy, ed., Technology and the Rise of the Networked City in Europe and America, Philadelphia: Temple University Press, 1988. He then elaborated them anew in a book published in French three years later: Gabriel Dupuy, L’Urbanisme des réseaux. Théories et méthodes, Paris : Armand Colin, 1991.

[37] London: Ideas in Progress (Calder and Boyars, 1974.

[38] “The Social Construction of Energy”, opening talk to a seminar on “The Basic Options within Any Future Low-Energy Society” held at the Colegio de México in July 1983, unpublished English manuscript recently published in French translation in the Parisian journal Esprit, no 8, 2010, p. 211-227, under the title, “L’énergie, un objet social”.

[39] “Chayanov’s Message: Illuminations, Miscomprehensions, and the contemporary ‘Development Theory’”, introduction to —, The Theory of Peasant Economy, Madison: Wisconsin University Press, 1986. See also http://www.msses.ru/shanin/index.html.

[40] Scout G. Chaplow, “Havana’s Popular Gardens: Sustainable Urban Agricultura”, publication of the World Sustainable Agricultural Association, Washington, Fall 1996, vol. 5, no 22.

[41] See http://www.viacampesina.org.

[42] Subcomandante Insurgente Marcos, La Ley Agraria Revolucionaria de los Zapatistas, San Cristóbal de las Casas, Mexico, January 16, 2008.

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Brasil: 150 Indígenas Guaranís amenazan con suicidarse si les despojan de su tierra

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http://ctcqom.wordpress.com/2012/11/20/adios-mundo-cruel-170-indigenas-se-suicidaran-de-manera-colectiva/

Su amenaza es el mayor acto de dignidad que les queda, les han robado, masacrado, asesinado a sus líderes y vapuleado con un cínico proceso judicial que no podían ganar. ¿Cómo podrían defender sus derechos? unos tíos con taparrabos frente a un sistema incestuoso de poder y política. Me arde la rabia por esta injusticia y al mismo tiempo se me enciende el corazón de orgullo al conocer su coraje…

Una carta firmada por los líderes de la comunidad indígena Guarani-Kaiowá de Mato Grosso do Sul, anuncia el suicidio colectivo de 170 personas, (50 hombres, 50 mujeres y 70 niños), si se hace efectiva la orden de la Corte Federal para despojar a la tribu de la ‘cambará granja’ donde se encuentran temporalmente acampados.

El territorio, que ellos llaman ‘tekoha’, que significa ‘cementerio ancestral’, ha sido sembrado con grandes plantaciones de caña de azúcar y soja, y está preparado para la cría de ganado.

Multa por vivir en su tierra

En caso de que los indígenas no desalojen la granja la orden federal estipula que la Fundación Nacional de Indios (Funai) tendrá que pagar una multa de aproximadamente 250 dólares por cada día que permanezcan allí.

Nosotros los indígenas tenemos el derecho constitucional a ocupar nuestra tierra, y vamos a seguir luchando“, enfatizó el jefe tribal guaraní, Vera Popygua, que exigió respeto para su pueblo, porque “ha sido masacrado“. “Han matado a nuestros líderes, y eso es triste e inaceptable. Somos una sociedad avanzada que vive en el siglo XXI. Esto no puede suceder, no debería ocurrir“, sostiene.

Si la orden judicial no fuera revocada, los indígenas amenazan con darse muerte ante el propio tribunal brasileño, después de lo cual exigen ser enterrados en su territorio sagrado, a orillas del río Hovy.

Los indígenas pidieron desde hace varios años la demarcación de sus tierras tradicionales, ahora ocupada por ganaderos y custodiado por hombres armados. El líder de la energía fotovoltaica en la Cámara de los Diputados, Sarney Filho, envió esta carta al ministro de Justicia, solicitando medidas para evitar la tragedia.

¿Qué puedes hacer tú?

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Carta de los indios (traducida)

Carta comunitaria de los Guarani-Kaiowá Pyelito Kue / Mbarakay-Iguatemi MS-para el Gobierno y Justicia de Brasil

Nosotros (50 hombres, 50 mujeres y 70 niños) Guarani-Kaiowá comunidades originarias de tekoha Pyelito kue / Mbrakay, escribimos esta carta nuestra presente situación histórica y una decisión final antes de la orden de despacho expresada por el Tribunal Federal de Ashland, MS, como Caso N º 0000032-87.2012.4.03.6006, el 29 de septiembre de 2012. Hemos recibido información de que nuestra comunidad pronto serán atacados, violados y arrojados al río por el Tribunal Federal, de Ashland, MS.

Por lo tanto, es evidente para nosotros que la propia acción de la Corte Federal genera y aumenta la violencia en contra de nuestras vidas, ignorando nuestros derechos para sobrevivir a la Hovy río y alrededor de nuestro territorio tradicional Pyelito Kue / Mbarakay.

Entendemos claramente que esta decisión de la Corte Federal de Ashland-MS es parte de la acción de genocidio y exterminio históricos indígenas, nativas e indígenas de Mato Grosso do Sul, es decir, la acción en sí está violando la Corte Federal y exterminados y nuestras vidas.

Queremos dejar claro al Gobierno que el Tribunal Federal y, por último, ya hemos perdido la esperanza de sobrevivir con dignidad y sin violencia en nuestro antiguo territorio, ya no cree en la Justicia brasileña. Quiénes somos denunciar actos de violencia cometidos contra nuestras vidas? Para que la Justicia de Brasil? Si el Tribunal Federal se está generando y alimentando la violencia en contra de nosotros.

Hemos evaluado la situación actual y la conclusión de que todos vamos a morir muy pronto, y no tenemos ni tienen la perspectiva de una vida digna y justa, tanto aquí en la orilla del río tan lejos de aquí. Acampamos aquí a 50 metros del río Hovy donde ya hubo cuatro muertes, dos por suicidio y dos debido a la golpiza y la tortura de las granjas pistoleros.

Vivimos en el Hovy orilla del río durante más de un año y sin ninguna ayuda, aislado, rodeado por hombres armados y resistieron hasta hoy. Coma alimentos una vez al día. Pasamos todo esto para recuperar nuestro territorio Pyleito viejo Kue / Mbarakay. De hecho, sabemos muy bien que en el corazón de nuestro antiguo territorio están enterrados varios de nuestros abuelos, abuelas, bisabuelos y tatarabuelos, están los cementerios de nuestros antepasados.

Conscientes de este hecho de la historia, que somos y queremos ser muertos y enterrados a lo largo de nuestros antepasados ​​aquí mismo donde estamos hoy, así que le pedimos al Gobierno y la Corte Federal no ordenar el desalojo / expulsión, pero pregunte a promulgar nuestra muerte colectiva y que nos entierre a todos aquí.

Por favor, de una vez por todas, a promulgar nuestra aniquilación y la extinción total, además de enviar varios tractores para cavar un agujero grande para jugar y enterrar el cuerpo. Esta es nuestra petición a los jueces federales. Ahora esperamos la decisión de la Corte Federal. Declaramos nuestra muerte colectiva del guaraní y kaiowá Pyelito Kue / Mbarakay y enterrar con nosotros aquí. Desde que decidimos no salir de aquí completamente vivo ni muerto.

Sabemos que tenemos más posibilidades de sobrevivir dignamente aquí en nuestro antiguo territorio ya ha sufrido mucho y todos estamos muriendo masacrados y buen ritmo. Sabemos que será conducido lejos de la orilla del río por la justicia, pero no vamos a salir del río. Como un pueblo indígena y la historia indígena, decidimos colectivamente simplemente morir aquí. No tenemos otra opción es nuestro último despacho antes de la decisión unánime de la Corte Federal de Ashland, MS.

Sinceramente, guaraní-kaiowá de Pyelito Kue / Mbarakay

La variable contrainsurgente. Carlos Fazio

http://chacatorex.blogspot.mx/2013/03/la-variable-contrainsurgente-carlos.html

Carlos Fazio
La Jornada

Con gran profusión mediática, incluido el abordaje crítico de comunicólogos estrellas de las radios y las televisoras privadas –en­cargados de reproducir la ideología dominante con fines de adoctrinamiento y control social−, desde enero pasado han venido proliferando en varias partes del país grupos de autodefensa civil.
En la coyuntura, el hecho coincidió con el despegue del régimen priísta, que se ha venido posicionando a golpes de autoridad: las contrarreformas laboral y educativa; el ajuste de cuentas a la maestra Gordillo por el nuevo jefe máximo; la solución expedita y vía el silenciamiento difuso de la explosión en la torre de Pemex, etcétera. De allí que llame la atención la aparente complacencia de los responsables de la política interior ante el fenómeno de las autodefensas, en vísperas del lanzamiento en cascada de una política de seguridad de Estado, del mando único policial y de la gendarmería nacional como nuevo órgano represivo militarizado.
En estas páginas, Magda Gómez, Francisco López Bárcenas, Enrique Dussel, Octavio Rodríguez Araujo y otros han venido desenredando la confusión sembrada en torno al tema con evidentes fines diversionistas. En particular, la mezcolanza para nada inocente de los expertos en torno a las policías comunitarias indígenas, los grupos de autodefensa civil y los paramilitares. Al respecto, una variable no muy explorada es la línea tenue que históricamente vincula al paramilitarismo con la contrainsurgencia estatal en clave de guerra sucia. La Colombia de Álvaro Uribe, modelo de Enrique Peña, es un caso paradigmático, pero no el único.
Etimológicamente, paramilitarismo denota actividades cercanas a lo militar, pero que al mismo tiempo desvían, deforman o vuelven irregular el accionar de la milicia. En México, la desnaturalización de la institución militar atravesó en el último medio siglo por diversas fases donde la difuminación de las fronteras entre lo civil y lo castrense −o la articulación entre la fuerza pública y grupos paramilitares− cobró visibilidad, pese a su carácter clandestino. El asunto remite, en general, a operaciones encubiertas de agentes de seguridad (del Ejército, la Marina o las distintas policías), que necesitan camuflar su identidad como civiles para no comprometer el accionar clandestino del Estado, o acciones militares de civiles protegidos de manera invisible por agentes y/o instituciones del Estado. Ambos procedimientos tienden al mismo objetivo: el encubrimiento que salvaguarde la impunidad de actos criminales.
Antecedentes sobran. En los años 80, Puerto Boyacá se convirtió en el Vaticano del paramilitarismo colombiano. En el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional del Pentágono, la alianza entre el Ejército y grupos paramilitares en la lucha contra el enemigo interno derivó en el terrorismo de Estado. La Triple A (Acción Anticomunista Americana), formada por militares adscritos al Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia Charry Solana (BINCI) y el MAS (Muerte a Secuestradores), fueron los primeros eslabones de una práctica paramilitar que derivó en las autodefensas campesinas, red de grupos civiles armados, coordinados y entrenados por militares de la 14 brigada y el batallón Bártula, en Boyacá.
Esa política de Estado para la lucha antisubversiva y el exterminio de comunistas se extendería después a toda Colombia, buscando el involucramiento compulsivo de la población en el conflicto armado contra las guerrillas, de modo que fuera imposible una posición neutral dentro del territorio controlado. En 2002, la alianza del Ejército con los barones de la droga y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) consolidó la Seguridad Democrática de Álvaro Uribe, producto paramilitar de exportación estadunidense. (Alfil de Washington, el anterior jefe de la Policía Nacional, Óscar Naranjo, es hoy asesor de seguridad de Enrique Peña, bajo cobertura del Instituto Latinoamericano de Ciudadanía, creado ad hoc por el Tecnológico de Monterrey.)
A su vez, en la lucha contra Sendero Luminoso, las fuerzas armadas peruanas crearon los Comités de Autodefensa (CAD) o rondas campesinas antisubversivas. El modelo incluyó la articulación forzosa de pueblos vecinos a través de Comités de Defensa Civil (CDC), al estilo de las aldeas estratégicas de Estados Unidos en Vietnam. En Guatemala, también de manera coercitiva, los generales Romeo Lucas García y Efraín Ríos Montt utilizaron las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) como estructura paramilitar subordinada en la genocida política de tierra arrasada que destruyó la base social de la insurgencia en las comunidades mayas del Petén.
La táctica no le es ajena al Ejército Mexicano. En su manual de guerra irregular, la Sedena recuerda con Mao que el pueblo es a la guerrilla lo que el agua al pez, pero agrega que al pez se le puede hacer imposible la vida en el agua, agitándola, introduciendo peces más bravos que lo ataquen, lo persigan y lo obliguen a desaparecer o a correr el riesgo de ser comido por esos peces agresivos que son la contraguerrilla. En su Plan de Campaña Chiapas 94, el Ejército concibió la creación de fuerzas de autodefensa u otras organizaciones paramilitares para desplazar población y destruir las bases de apoyo del EZLN, en el marco de una guerra irregular o de baja intensidad que tuvo en la matanza de Acteal (1997) su máximo punto de inflexión.
Como en Colombia, la criminalidad es hoy funcional a la guerra de clase encubierta. A río revuelto ganancia de pescador. En Chiapas, tierra de autonomías, la Sedena capacitó y armó en febrero un Pelotón de Fuerzas Rurales, compuesto por ejidatarios y ganaderos del municipio de Mapastepec. A lo que se suma el proyecto estatal por reglamentar y subordinar a la policía comunitaria en Guerrero. El duro de Mondragón y Kalb habló de intereses oscuros; igual el general Lozano de la novena Región Militar. Ambos podrían estar fintando con la intención de refuncionalizar las autodefensas para un nuevo modelo autoritario.
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Carlos Fazio

Periodista uruguayo radicado en México. Pertenece a la redacción del diario La Jornada y colabora con el semanario Brecha, de Uruguay.

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Cada vez es más creíble que la guerra contra el narco es una farsa. Se golpea a un cártel pero en favor de otro. A cuatro años de guerra saltan resultados claros: los cárteles se han empoderado y las autoridades se han debilitado.Se militariza al país con un fin: controlar a la sociedad y apagar movimientos sociales. Es un fenómeno que nos invita a una crítica urgente.
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El mito moderno de lo “sostenible” y a seguir destruyendo el planeta

http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Desarrollo_Sustentable/El_mito_moderno_de_lo_sostenible_y_a_seguir_destruyendo_el_planeta

Por Guadalupe Rodríguez

No sólo la publicidad y los medios de comunicación, también las políticas institucionales, llevan un tiempo convenciéndonos de que producir y comprar masivamente puede contribuir a salvar el mundo.

El que llaman consumosostenible”-que abarca no sólo productos necesarios, sino también productos superfluos y de gran lujo- crea la falsa impresión de un comportamiento ético o responsable. Pero el acto de comprar por comprar no puede ser nunca sostenible. El modo de vida en torno al consumo lleva implícita la idea de ‘no prescindir de nada’. Un auténtico compromiso con el planeta implicaría más bien rechazar de plano ciertas áreas del consumo.

Sostenible‘ significa “especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente. Desarrollo, economía sostenible”. Es la definición del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española RAE.

Pero lo “sostenible” está tan manoseado que en ocasiones resulta confuso. Empresas, gobiernos y medios de comunicación utilizan esta palabra de manera deliberadamente abusiva.

Un recurso natural se utiliza de forma sostenible si no se agota, si es posible su regeneración y su producción y reproducción futura. Una producción auténticamente sostenible de bienes o servicios requerirá una organización de la vida en torno a la auténtica protección de la naturaleza, de la conservación de la biodiversidad. No sólo local, sino también nacional y globalmente, atendiendo a proteger ecosistemas y poblaciones y atendiendo a sus necesidades. La mayor parte de esquemas de evaluar la sostenibilidad se centran sin embargo en aspectos casi exclusivamente económicos ignorando lo ecológico y lo social. Así sucede cuando se habla por ejemplo de minería sostenible, o producción sostenible de energía. La consideración del aspecto sostenible es demasiado estrecha y apunta más bien a justificar estas actividades, e incluso a imponerlas.

Bling, bling, el brillo que deslumbra

En la vida diaria, las ciudadanas y ciudadanos llegamos a doblegar demasiado a menudo nuestra voluntad ante bienes, servicios y objetos de consumo que requieren grandes cantidades de materias primas y energía: electricidad y calefacción, telecomunicaciones, grandes infraestructuras, tecnología, transporte de personas y mercancías. Comer carne y productos lácteos, utilizar cosméticos y productos de belleza, gadgets electrónicos -ipads, ipods, toda clase teléfonos móviles, ordenadores, consolas-, volar barato, renovar continuamente el vestuario, joyas, beber refrescos de las grandes multinacionales….Todas estas tendencias nos arrollan imponiéndosenos, pero no mejoran realmente nuestra calidad de vida. Pero sí concentran ganancias y poder en manos de las grandes empresas e industrias que se esfuerzan por todos los medios de convencernos de que sigamos comprando por comprar.

¿Multinacionales sostenibles?

Muchos compradores están saturados y en realidad poseen ya todo lo que necesitan. El slogan publicitario pasa a ser el de que “comprando, salvamos el mundo”. Cada vez más empresas se unen a la tendencia de “defender la naturaleza”. Saben que esto les produce sustanciosos beneficios.

Acusada de acaparar las fuentes de agua comunitarias en lugares como México o la India, hasta la CocaCola se dice sostenible. Igualmente chocante es que se digan sostenibles megaempresas multinacionales como Ikea, que vende cien millones de muebles cada año en todo el mundo para los que demanda 12 millones de metros cúbicos de madera; o que una línea aérea como Lufthansa quiera volar sosteniblemente, cuando utiliza 30 millones de litros combustible al año, y emite a la atmósfera una cantidad inmensa de gases dañinos para el clima.

Por su parte, otras multinacionales como Zara, Adidas, o Walmart producen y venden en forma masiva, destrozando tejidos empresariales locales, explotando trabajadores, tercerizando las producciones, esclavizando seres humanos y afectando severamente al medio. Que se denominen sostenibles no es ético, ni mucho menos ecológico.

Producir continuamente tal cantidad masiva de ‘bienes’ y obtener las materias primas y energía necesarias para producirlos, conduce sin dudas a hipotecar a la humanidad y el patrimonio ecológico. Las super-ofertas las paga pues siempre la naturaleza.

La maldición de las materias primas

Oro, plata, cobre, níquel, litio, aceite de palma o de soja, caña de azúcar, cacao, café, algodón, salmón o camarones son recursos mineros y productos agroindustriales de alta demanda. Presentar la extracción y la producción industrial a gran escala de cualquiera de estas materias primas como “sostenible” es la gran mentira verde de nuestro tiempo. Allá donde existen estos recursos existe el riesgo de que las multinacionales obtengan concesiones para su explotación.

La minería industrial a cielo abierto y a gran escala ni es ni podrá nunca ser sostenible, aunque las grandes compañías mineras como Barrick, Rio Tinto o Anglogold llenen sus páginas web con esta palabra. Tampoco es en ningún caso sostenible la agricultura industrial a gran escala o agronegocio, que requiere un acaparamiento sin precedentes de tierras de cultivo que previamente era trabajada por poblaciones rurales; y el uso masivo de agrotóxicos para el control de las plagas y el aumento de la productividad. Para muestra un botón, Monsanto, el gigante de las semillas transgénicas intenta por todos los medios también darse una imagen sostenible al tiempo que pasa como una apisonadora sobre la agricultura tradicional acabando literalmente con la vida rural de muchas regiones y así con la existencia de muchas comunidades y familias campesinas. Por eso, tampoco son entonces sostenibles los productos producidos a partir de estas materias primas. Ni la extracción de carbón, de gas o de petróleo. Ni su transporte, distribución venta o consumo. Todas las grandes empresas petroleras como hablan incisivamente de sostenibilidad en sus webs, incluida BP, causante de la mas reciente gran catástrofe petrolera en el Golfo de México, pero también Shell, Chevron o Repsol, todas ellas ligadas a violaciones de derechos humanos, contaminación del medio natural y accidentes y derrames petroleros de diversa consideración.

La resistencia ciudadana y rural cada vez más numerosa no es pues gratuita, sino que obedece a la elevada preocupación de los pueblos por sus derechos fundamentales y por el medio natural circundante.

Más y más crecimiento…

Los mercados son globales, se impone más “crecimiento” como “solución” para la crisis económica. El sistema establece que todo el tiempo hay que producir y vender “algo”. Para impulsar tal crecimiento irracional, políticamente se deciden, aprueban y fomentan toda clase de infraestructuras, proyectos extractivos de materias primas mineras, petróleo, gas y comoditties agrícolas. Las transnacionales hacen cifras récords, y concentran cada vez más la riqueza.

Problemas globales exacerbados con la globalización como el hambre, la sequía, el cambio climático, la destrucción de ecosistemas importantes como las últimas selvas tropicales requieren respuestas políticas contundentes que acaben con la corrupción y los privilegios, y que apunten a solucionar -y no a dilatar- los problemas sociales y económicos.

El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización de las Naciones Unidas y sus convenciones marco -o su conferencia de desarrollo sostenible celebrada el año pasado en Río-, van dictando las políticas económicas y energéticas que han de ir tomando los países de ambos hemisferios Norte y Sur. Pero estos foros están dominados por la palabra de las transnacionales, invitadas de honor y socias de estos espacios de poder, y con toda seguridad, ninguno de los grandes problemas de la humanidad va a solucionarse con más de lo mismo.

Formas de organización auténticamente participativas y responsables son las que pueden marcar el camino correcto. Volver a fomentar un tejido social basado en diverso, lo cercano, lo local es la única puerta a un modo de vida auténticamente sostenible.

Recuerda:

Si te venden la idea de lo “sostenible” a gran escala industrial no es para proteger la naturaleza, sino para generar y mantener mercados.

Las estrategias que promueven un uso “sostenible” de los recursos a gran escala industrial, conducen -en medio de palabras bonitas- a pérdidas de economías locales, de ecosistemas, de biodiversidad y de modo de vida tradicional de pueblos rurales e indígenas.

Sí o sí, muchos recursos, materias primas y hasta fuentes de energía como el petróleo están al borde del agotamiento.

Nuestras sociedades modernas están desterrando el auténtico bienestar o ‘buen vivir’, la cercanía y el respeto a los demás y a la naturaleza. Muy atrás quedan aspectos fundamentales para el ser humano como el territorio, al trabajo, la salud, la educación e incluso el pensamiento, los sentimientos o las emociones.

No te dejes engañar por la palabra sostenible. Sólo es una palabra. Mira siempre más allá. Evita el consumo por imposición y por el puro gusto. Usa menos bienes de consumo, aquellos realmente necesarios y con una vida más larga.

No te deslumbres con el brillo del oro. Ecoportal.net

Salva la Selva
http://www.salvalaselva.org

Los desafíos de la comunicación contra-hegemónica en red

Dênis de Moraes

http://alainet.org/active/62134

La comunicación alternativa y contra-hegemónica en red se refiere a un proceso participativo en internet que involucra a grupos, colectivos, organizaciones y movimientos con una visión politizadora del periodismo, a partir del reconocimiento del sector informativo como un espacio de disputas de sentidos por la hegemonía política y cultural. El hecho de que la red planetaria no esté sometida al dominio de los imperios mediáticos proporciona un margen acentuado de libertad de expresión, además de favorecer la convergencia en torno a ideas y valores y movilizaciones por afinidades específicas.
El ecosistema virtual, descentralizado e interactivo, favorece prácticas comunicacionales que cuestionan las formas de dominación impuestas por las clases e instituciones hegemónicas, sustentadas ideológicamente por los medios corporativos.
La comunicación es alternativa porque se estructura para el trabajo político-ideológico, privilegia  contenidos críticos y se rige por métodos colaborativos de gestión y formas no mercantiles de actuación. Significa asumir la opción por la difusión de informaciones y análisis que contemplen temas de interés colectivo, en una perspectiva favorable a la divulgación de reivindicaciones sociales y comunitarias generalmente ausentes o despreciadas en las agendas y coberturas de los medios tradicionales.
Cinco características distinguen la comunicación alternativa en red: a) compromiso con la universalización de los derechos humanos; b) no se imponen ópticas interpretativas únicas en la apreciación de los acontecimientos, rompiendo así con la subordinación a las valores particulares de las corporaciones mediáticas; c) la dinámica virtual estimula cambios e interacciones; d) se sigue el principio inclusivo del copyleft (permiso para reproducir informaciones, mencionando la fuente y sin fines lucrativos, evitando las barreras impuestas por la propiedad intelectual).
Una variedad imprevista de modos de creación y de relacionamiento se manifiesta en internet, permitiendo transmisiones autónomas de contenidos en diferentes formatos y lenguajes. Se incluyen ahí proyectos, experiencias y medios  relacionados a movimientos sociales, populares y comunitarios, organizaciones políticas y grupos militantes que se enfrentan  al  sistema capitalista y la construcción de modelos de desarrollo inclusivos y socializantes.
Los medios alternativos en red se utilizan cada vez más en redes sociales, blogs, listas de discusión y correo electrónico para la difusión de ideas, convocatorias de eventos y campañas, intercambios de datos, imágenes y archivos sonoros. Todo eso facilitado por las  conexiones infoelectrónicas y tecnologías móviles que eliminan  barreras geográficas e instituyen formas más ágiles de contacto y articulación.
Los  proyectos comunicacionales no se agotan en el plano informativo, en sentido estricto, y establecen vínculos con el activismo contrahegemónico. Ese tipo de elaboración informativa tiene afinidades programáticas con el conjunto más amplio de los organismos reivindicantes de la sociedad civil. Se trata de asociar las actividades informativas a proyectos de transformación de la sociedad, lo que dependerá siempre de una aplicación coherente de los compromisos editoriales.
De manera general, las acciones contra-hegemónicas actúan como herramientas para la comunicación en el campo popular, sin dejar de lado la militancia social, quedando implícito que periodistas y/o comunicadores deben ser solidarios, en la batalla de las ideas, con las fuerzas sociales empeñadas en las luchas por la democratización de la palabra y de la información.
La amplia variedad de iniciativas de comunicación alternativa en red expresa la heterogeneidad de movimientos, grupos y colectivos provenientes de lugares y contextos diferentes, con singulares acumulaciones de experiencias y propósitos. Pero los participantes integran, con ritmos y énfasis peculiares, el mismo campo: la oposición a los grupos monopólicos privados que mercantilizan  la información en función de sus ambiciones lucrativas. Aunque con una penetración social muy inferior a los medios masivos, la mayoría de las experiencias contra-hegemónicas en red estimulan la circulación social de interpretaciones críticas sobre relevantes temas políticos, económicos, culturales y ambientales.
A despecho de estas potencialidades, debemos  problematizar algunas cuestiones. La profundización de la comunicación contra-hegemónica en red depende de plataformas tecnológicas más avanzadas, de más acciones convergentes y principalmente de condiciones adecuadas de sustentabilidad económica. Son exigencias básicas para diversificar e intensificar la distribución de contenidos en múltiples y simultáneos puntos de la red.
Aún es relativamente reducida la repercusión de la comunicación alternativa en red en el conjunto de la sociedad. Vale la pena preguntar: ¿cómo competir con las infernales máquinas de producción simbólica que se fundamentan en la concentración monopólica de los medios masivos? Por lo general, los medios contra-hegemónicos  que están presentes en Internet llegan más a sectores organizados y politizados, además de los formadores de opinión, los periodistas, los estudiantes y los activistas gremiales. Probables motivos de estas limitaciones: lenguajes y formatos inadecuados, discursos excesivamente ideológicos, inconsistencia en las orientaciones editoriales y  en los esquemas de divulgación, baja penetración de internet en zonas poblacionales pobres,  etc.
Es necesario debatir, definir e intentar desarrollar políticas de comunicación electrónica más eficientes, aprovechando todos los medios y metodologías de divulgación disponibles, como por ejemplo, boletines electrónicos, eventos que atraigan la atención de nuevas audiencias, estrategias específicas para redes sociales y mayor integración de las experiencias en plataformas comunes de difusión. Otro problema a superar es la infoexclusión de poblaciones de baja renta. El universo de usuarios, por más que esté aumentando exponencialmente, no corresponde a la totalidad social, que es contradictoria y desigual. Hay una grave asimetría entre las innovaciones tecnológicas y la capacidad de inclusión de la base de la sociedad en los nuevos escenarios. La universalización de los accesos depende de políticas públicas que expandan los usos sociales, culturales, educativos y políticos de las tecnologías; del desarrollo de infraestructuras de red en banda ancha; de inversiones y fomentos públicos permanentes; de formación educativa y cultural, entre otros puntos.
Internet es una herramienta más en la intrincada batalla de las ideas en la arena de la comunicación, y sería iluso creer que, con las limitaciones actuales, pueda suplantar al poder  mediático. Pero estamos hablando, sin duda, de una herramienta estratégica, pues permite  el desarrollo de más espacios independientes para la producción y diseminación de informaciones fiables y no mercantilizadas, sin vínculos con las estructuras y las presiones del poder mediático.
Finalmente,  es necesario enfatizar que la valorización de la comunicación alternativa en red no significa, en absoluto, sustituir el mundo real por la realidad virtual. Imaginar lo contrario es subestimar mediaciones sociales y mecanismos fundamentales de representación política. Las movilizaciones presenciales siguen siendo insustituibles, sin embargo pueden ser reforzadas por las acciones virtuales, como parte de la larga lucha por derechos sociales, políticos y culturales de la ciudadanía.
- Dênis de Moraes es doctor en Comunicación y Cultura por la Universidad Federal de Río de Janeiro y profesor e investigador de la Universidad Federal Fluminense, en Brasil. Autor, entre otros libros, de La cruzada de los medios en América Latina (Paidóis, 2011),  Mutaciones de lo visible: comunicación y procesos culturales en la era digital (Paidós, 2010), Sociedad mediatizada (Gedisa, 2007) y Por otra comunicación (Icaria/Intermón, 2005).

Violencias de Estado

Gilberto López y Rivas

La Jornada

Excelente y de imprescindible lectura resulta el libro de Pilar Calveiro Violencias de Estado, la guerra antiterrorista y la guerra contra el crimen como medios de control global (Siglo XXI Editores, 2012).

Argentina de nacimiento y radicada en México desde 1979, la colega Calveiro sostiene que vivimos en la actualidad una reorganización hegemónica planetaria basada en una violencia estatal que se despliega principalmente a través de dos grandes combates, definidos como guerras contra el terrorismo y contra el crimen, mismas que habilitan el escenario bélico que requieren las dominaciones autoritarias, y facilitando las formas más radicales de la violencia represiva.

La guerra antiterrorista permite mantener y expandir el nuevo orden global, mientras la llamada guerra contra el crimen “recurre a una reorganización jurídica y penitenciaria que conduce al encierro creciente de personas, en especial jóvenes y pobres, en aras de la supuesta seguridad interior de los estados. Ambas guerras se entrelazan, se construyen y se dictan desde los poderes centrales –ya sean estados-nación u organismos estatales supranacionales– y son instrumentos útiles para la reorganización global”.

Iniciada con unos puntos de partida y un marco de referencia en los que se debate en torno a los conceptos de modernidad, hegemonía, reconfiguración hegemónica (sus rupturas y continuidades), bipolaridad, genocidio, totalitarismo, entre otros, así como el paso de un mundo bipolar a otro globalizado, la obra continúa en dos partes tituladas “Violencias globales: I. Terrorismo: el enemigo externo. II. Delincuencia: el enemigo interno, con un cierre con pistas sobre el Estado global”.

Ante la vastedad del libro, sus profundidades teóricas, los múltiples alcances de sus reflexiones y lo reducido de este espacio, expondré sólo algunos aspectos que llamaron mi atención.

Para la autora, los rasgos más sobresalientes de esta reorganización hegemónica son: el pasaje de un modelo bipolar a otro global, ambos con un fuerte componente autoritario; en lo económico, acumulación y concentración neoliberal dentro de un mercado globalizado; en lo político, debilitamiento de la autonomía del Estado-nación y el desarrollo de redes de poder estatal-privadas de carácter trasnacional, así como la instauración de democracias procedimentales; en lo social, la incorporación de tecnología –en especial de comunicación– que modifica tiempo y espacio; en lo subjetivo, una individualidad blanda, aislada, en retracción hacia lo privado, como esfera de consumo de bienes y de cuerpos, todo ello con un uso importante y diferenciado de la violencia, que se articula con las nuevas formas de lo político, social y subjetivo.

Esta autora mantiene que las guerras sucias del siglo XX prefiguran ciertos modos represivos del mundo global actual, con Estados Unidos a la cabeza, y con la imposición de un estado de excepción que articula una red represiva legal con otra ilegal, y en la que se va conformando un Estado criminal. “Ganar la guerra sucia –afirma Calveiro– fue una precondición para tener alguna posibilidad en la nueva fase de acumulación.

Así fue como se invirtieron todos los recursos necesarios para asegurar la derrota de cualquier proyecto alternativo en América, una derrota que fue no sólo militar sino también política.

Se selló entonces el triunfo de una nueva forma de organización nacional, acorde con la reorganización hegemónica global, que supuso el vaciamiento de las economías mediante la imposición del modelo neoliberal, el vaciamiento de la política con la implantación primero de dictaduras de shock, pero enseguida de democracias formales e incluso autoritarias, producto de la eliminación de todas las formas de organización y liderazgo alternativos, y por último, el vaciamiento del sentido mismo de la nación y de la identidad latinoamericana con la incrustación de nuevas coordenadas de sentido individualistas, mercantiles y apolíticas”.

Es extraordinaria la revisión histórico-crítica de la autora sobre los significados de las dos guerras mundiales, sus costos en vidas humanas, principalmente de civiles, consideradas poblaciones prescindibles e indeseables; la relación entre los genocidios en los campos de concentración con la producción industrial, tecnificada y burocrática de la sociedad de masas que caracterizó aquel momento del capitalismo. Es especialmente aleccionador y clarificante su escrutinio sobre el concepto de totalitarismo y las diferencias entre fascismo y estalinismo a partir de un señalamiento crucial de Calveiro: “La crítica al totalitarismo, hoy por hoy, debe pasar por el anticapitalismo”.

Muy sugerente la idea de la autora de que el hecho que cierra la Segunda Guerra Mundial y abre el periodo de la guerra fría, como conector entre ambos momentos, fue el lanzamiento de las bombas atómicas sobre dos ciudades japonesas, y su conclusión de que el genocidio y el ataque indiscriminado sobre población civil son prácticas fuertemente emparentadas, y conllevan la creencia “de que existe un otro racial, religioso o nacional sobre el que se puede imponer cualquier sufrimiento y a cualquier costo, amparándose en una racionalidad de eficiencia bélica, política, económica o biológica. La construcción social de ese otro como alguien exento de todo derecho está en la base del Estado de excepción”.

Lo expuesto es tan sólo una reducida muestra de la riqueza temática y analítica de un texto pletórico de reflexiones rigurosas sobre los dramáticos efectos de las violencias de Estado, tanto en el ámbito global, como nacional, que contiene, además, una detallada investigación del “modelo mexicano”. Un valioso aporte al pensamiento crítico que debe ser estudiado a cabalidad.

La filosofía slow

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http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Habitat_Urbano/La_filosofia_slow

‘Slow cities’, ‘slow sex’, ‘slow food’, ‘slow life’, ‘slow work’, podemos hablar del movimiento slow como una filosofía de vida, una filosofía de la lentitud; no olvidemos quien ganó la carrera entre la tortuga y la liebre. Prueba a ir más despacio.

El capitalismo ofrece un billete de ida hacia la extenuación, para el planeta y quienes lo habitamos. Podemos vivir mejor si consumimos, fabricamos y trabajamos a un ritmo más razonable. Al centrar la puntería en el falso dios de la velocidad, alcanza el corazón de lo humano en la era del chip de silicio. El beneficio máximo del movimiento Slow sólo se conseguirá si vamos más allá y reflexionamos sobre nuestra manera de hacerlo todo. Un mundo realmente lento requiere nada menos que una revolución del estilo de vida.

El tiempo no puede colonizar nuestras vidas, sino que hay que devolverlo a las personas para que pueda ser un tiempo vivido plenamente. /Más/, /antes/ y /más rápido/ no son sinónimos de /mejor/, y educarnos para la lentitud significa ajustar la velocidad al momento y a la persona.

Partidarias del buen vivir, las denominadas ciudades Slow tienen como premisa adueñarnos del tiempo para disfrutarlo de un modo inteligente. El movimiento de Slow Cities (Cittaslow) se organiza para certificar aquellas ciudades donde la obligación es comer bien, dedicarnos al placer, el cuidado del medio ambiente, el patrimonio y sobre todo la filosofía de disfrutar la vida en todo momento, y optimizando nuestro tiempo.

Slow Food es la respuesta de vanguardia a los efectos degradantes de la cultura de la comida industrial y rápida -fast food- que estandariza las técnicas de producción y la oferta de productos, nivelando y homogeneizando los sabores y los gustos.

El movimiento por una comida lenta promueve una nueva cultura del placer basada en la lentitud, el conocimiento, la hospitalidad y la solidaridad. Sus objetivos son claros: reencontrar el placer de la buena mesa, incentivar la buena gastronomía y el buen vino, y propiciar la educación de los sentidos para redescubrir la riqueza de los aromas y los sabores.

Protege la biodiversidad profundamente amenazada por el uso de agroquímicos, agrotóxicos y transgénicos, apoyando y promoviendo la producción orgánica. Intenta impedir la desaparición de alimentos y sistemas de producción artesanal, favoreciendo el desarrollo de innumerables microeconomías de regiones marginales. Enfrenta la estandarización de la comida y los sabores artificiales de una cultura que impone el consumo a la vez que el empobrecimiento de los sentidos.

El slow sex una forma de disfrutar de nuestros cuerpos donde se valora más la calidad que la cantidad, extenso juego previo, mientras susurramos a nuestras parejas y miramos a los ojos, emparentado con el sexo tántrico, la seducción se empareja con el placer de descubrir a través de los sentidos.

El coste humano de este ‘turbocapitalismo’; actualmente existimos para servir a la economía, cuando debería ser a la inversa. La actual cultura del trabajo está minando nuestra salud mental.

“ ¿No pueden comprender los trabajadores que, al trabajar en exceso agotan sus fuerzas y las de su progenie que están extenuados y, mucho antes de que les llegue el momento, son incapaces de hacer nada; que absorbidos y brutalizados por ese vicio, ya no son hombres sino fragmentos de hombres que matan todas las bellas facultades de su interior para no dejar viva y floreciente más que la furiosa locura del trabajo?”. Ecoportal.net

Paul Lafargue. El derecho a la pereza (1883)

Decrecimiento

http://www.decrecimiento.info

Del verbo acordar

http://www.jornada.unam.mx/2013/02/18/opinion/022a1pol
Gustavo Esteva
Los problemas constitucionales, decía La­salle, no son problemas de derecho, sino de poder.

Las reformas constitucionales pactadas en San Andrés el 16 de febrero de 1996 no tenían aún forma jurídica. Eran asunto de un poder misteriosamente ejercido por una capacidad política llena de imaginación.

Estábamos preparados para la guerra, no para el diálogo, decía perplejo el subcomandante Marcos en marzo de 1994, apenas tres meses después del levantamiento, ante el diálogo de catedral. Los zapatistas no sabían cómo entablarlo… pero aprendieron pronto. Y si aquel diálogo no prosperó no fue solamente por el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Fue porque del otro lado no aprendían. Pensaban, con Camacho a la cabeza, que todo se resolvería con dinero: un buen programa de desarrollo para los pobres indios marginados, con electricidad, educación, salud y todo lo demás. La puerca torció el rabo cuando los pobres indios incluyeron en el diálogo libertad, justicia y democracia y afirmaron que todo era cuestión de dignidad.

No se cuenta aún la historia de los diálogos de San Andrés, que merece relato puntual y detallado. Tras la cuidadosa negociación de su formato en San Miguel, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) dio la primera sorpresa con sus asesores: más de un centenar de personas variopintas, en que sólidos dirigentes indígenas se mezclaban con prominentes intelectuales y especialistas.

Los zapatistas no necesitaban asesoramiento alguno para negociar sus cosas. Pero no iban a eso a San Andrés. Cuando un asesor les preguntó por su noción de autonomía, para orientar el asesoramiento, respondieron sonriendo: Tenemos nuestra propia noción, que aplicamos todos los días. Pero no es la única que hay en el país ni es necesariamente la mejor. Los hemos invitado para traer a la negociación una noción de autonomía que refleje lo que quiere el conjunto de los pueblos indios.

Es la tónica que define a los zapatistas. Son mayoritariamente indígenas, pero no constituyen un movimiento indígena; no reducen sus reivindicaciones a lo indígena ni a sí mismos. Para todos todo, nada para nosotros no es lema de campaña, sino principio ético rigurosamente respetado.

Poco avance se registró en las primeras dos sesiones del diálogo. Mientras los asesores del EZLN trabajaban frenéticamente, forjando consensos y propuestas, pocas y malas señales venían del lado del go­bierno. El comisionado convocó alguna vez a una reunión urgente a los asesores. Ustedes y los zapatistas están hablando todo el tiempo de dignidad. Queremos que nos expliquen bien a qué se refieren. Pero no bastaron las explicaciones. El asunto quedaba claramente por encima de sus entendederas.

Entre las sesiones segunda y tercera del diálogo el EZLN convocó al Foro Nacional Indígena. Por primera vez en 500 años los pueblos indios del país se reunieron por propia iniciativa. Cientos de dignos representantes discutieron por muchos días hasta que surgió un mandato claro. Del foro brotó la decisión y el impulso que crearon el Congreso Nacional Indígena. Sus ideas siguen siendo fuente de inspiración.

Una nueva negociación, cuando los acuerdos se empantanaron, desembocó en una iniciativa de reforma constitucional. Aunque formalmente sólo el gobierno federal suscribió el acuerdo, lo hicieron también todos los partidos en el Congreso. Fue un compromiso de Estado que sigue sin cumplirse.

Cuarenta millones de mexicanos acudieron a los mítines de la caravana que recorrió diez estados en 2001, para llevar al Congreso el punto de vista de los zapatistas en la Marcha del Color de la Tierra. Miles de organizaciones y millones de personas respaldaron la iniciativa Cocopa. No hubo una sola organización que se opusiera públicamente a ella. Pero todos los partidos en el Congreso produjeron una contrarreforma. La Suprema Corte se lavó las manos.

¿Qué hacer cuando los tres poderes constituidos se niegan a aceptar la voluntad mayoritaria de la nación? ¿Qué hacer cuando violan continuamente la ley que han impuesto a la población, abusan de ella e instalan un estado de excepción no declarado? ¿Qué hacer cuando siguen pensando que bastarán algunas salpicadas de dinero y desarrollo, como fueron a ofrecer a Las Margaritas?

De manera callada, aunque no sigilosa; a partir de la voluntad orgánica que forma su propio orden interno; como capacidad de resistencia que transforma en coraje transformador la digna rabia; como digna respuesta ante el horror que desde arriba se instala, los pueblos crean su propio estado de excepción. Tiene diversas formas, tiempos y nombres en distintas geografías. Pero ahí van. Paso a paso. Cada vez más firmes. Abiertos al concierto, a un acuerdo entre ellos capaz de detener el horror que cunde. Como los zapatistas, ellos cumplen y respetan los acuerdos de San Andrés. Para muchos, son su ley.

gustavoesteva@gmail.com

Transición traicionada

Informe Sexenal 150
http://www.jornada.unam.mx/2013/02/16/opinion/017a2pol
Miguel Concha Malo
En su búsqueda por defender y promover los derechos humanos, especialmente de los más pobres y desprotegidos, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez ha asumido la necesidad de construir una agenda civil que nos conduzca a una democracia más plena, en el contexto de un Estado incapaz de garantizar los derechos fundamentales. Muestra de ello es su más reciente informe, donde recuerda, por ejemplo, a Jacinta Francisco Marcial, acusada por el presunto secuestro de seis agentes de la extinta AFI, en el municipio de Amealco, Querétaro. Esta mujer ñhañhú había sido condenada, sin tener acceso a la justicia, a 21 años. Afortunadamente, alcanzó su libertad el 16 de septiembre de 2009.

La publicación habla también de los campesinos ecologistas Rodolfo Cabrera y Teodoro Montiel y de los defensores comunitarios del agua José Ramón Aniceto y Pascual Agustín, recientemente liberados por la SCJN. Estas y otras historias, como la del indígena mazahua Hugo Sánchez Ramírez, son presentadas en Transición traicionada: los derechos humanos en México durante el sexenio 2006-2012. El informe, presentado por una organización que en 2013 cumplirá 25 años de tenaz labor, es muestra del vigor de una sociedad civil cansada de esperar al Estado, una sociedad que busca impulsar una agenda amplia en esta materia. En 302 páginas, el libro devela relaciones sustantivas entre temas presuntamente divorciados entre sí: los abusos del Ejército, en relación con la contaminación atroz, producto de la industria minera; la interrelación de políticas antimigratorias y su vinculación con algunas alianzas con el gobierno de Estados Unidos; las violaciones al debido proceso, vinculadas también con dinámicas de discriminación y criminalización; la actual protesta social, y la resistencia contra el olvido de las desapariciones forzadas en los años 70 y 80. Todo, en el contexto de un Estado neoliberal y militarizado.

A partir de datos concretos ubica algunos patrones en las violaciones de derechos humanos a lo largo del sexenio de Felipe Calderón, para tratar de comprender su gravísimo incremento. El saldo de esta transición traicionada, parece concluir, fue el desgaste abusivo del bono democrático del año 2000. Doce años después no encontramos un abatimiento del carácter sistemático de las violaciones a los derechos humanos, por el contrario, en el contexto de la guerra contra el crimen organizado destacan las cifras de la emergencia humanitaria. Éstas van de 60 mil a los más de 100 mil asesinatos, sin contar a las y los desaparecidos, desplazados e injustamente encarcelados, ni a los periodistas y personas defensoras asesinadas o desaparecidas. Esta pincelada no incluye también cuántos huérfanos, viudas, deudos y víctimas invisibles sufren por esas muertes violentas. Además, apenas alcanza a dar una idea de la indigna pesadilla de los crímenes contra migrantes en tránsito por territorio mexicano. Mención aparte merece el capítulo que aborda la pobreza y exclusión en el sexenio del presidente del empleo. En él se describe cómo los trabajos de al menos la tercera parte de la población son precarios y violatorios de sus derechos laborales.

También se descubre cómo la pobreza volvió más vulnerable a la mayor parte de la sociedad mexicana. El libro del Centro Prodh, en fin, describe las circunstancias que han ocasionado que el país esté sufriendo una catástrofe económica, política, social y ambiental. Dividido en siete capítulos, se inicia con un panorama general; continúa con una pormenorizada descripción de las graves afectaciones de los derechos económicos, sociales y culturales, y dimensiona la violencia de Estado, al tiempo que denuncia la ausencia de la justicia transicional que estaba por venir. No olvida la lucha cotidiana de los indígenas ante la exclusión de que son sujetos, desde la negación de su autonomía hasta su criminalización. Destaca que en diversas regiones de la República los gobiernos, empresas y poderes fácticos han arrinconado a diversos colectivos con violencia y diezmado sus tierras, montes, aguas, bosques y comunidades. Documenta igualmente la sobrexplotación, contaminación y destrucción del medio ambiente y afirma que las minas en exploración o explotación abarcan casi la tercera parte del territorio nacional. Los datos duros de este informe dejan clara la creciente importancia de la labor de las personas y organizaciones defensoras de derechos humanos, así como la de las y los comunicadores. Pero también constatan la gravedad del acoso que sufren, de la violencia con la que se les pretende cercar para restringir los derechos de todos y todas, al grado de convertir a México en uno de los lugares más peligrosos para vivir. En respuesta al clamor de una sociedad que se organiza para defender los derechos de las personas y sus reclamos legítimos, casi siempre reprimidos, el libro lleva un cintillo que expresa: Del surgimiento de las resistencias a la consolidación del espacio civil. Esta frase ilustra lo que el Centro Prodh quiere comunicar: no podemos esperar más al Estado; con esto procura la memoria, lucha contra la amnesia y se hace parte de una sociedad que reivindica sus derechos como una identidad irrenunciable. La estructura del informe propone igualmente una lectura de la agenda pendiente para el movimiento nacional de derechos humanos. Delinea también algunos retos para quien detenta el poder del Estado, y remarca la exigencia civil para el establecimiento de políticas públicas enmarcadas en la progresividad de los derechos humanos.

El informe puede ser consultado en www.centroprodh.org.mx.

Informe completo aquí.

UNA HISTORIA DE DESPOJO EN OAXACA

Una imagen de la resistencia en Oaxaca

Una imagen de la resistencia en Oaxaca

http://kantolibre.wordpress.com/2013/02/06/analisis-semanal-de-noticias-28-01-al-02-02-13/

Kantolibre N° 15

UNA HISTORIA DE DESPOJO EN OAXACA

LA VÍA ZAPATISTA

UNA HISTORIA DE DESPOJO EN OAXACA

Como empiezan todas las historias, había una vez en cualquier pueblo de Oaxaca una familia que vivía de su campo sembrando maíz, frijol, calabaza, hortalizas, alfalfa, sorgo, etc., con lo que se alimentaban ellos y los animales de su granja –pollos, gallinas, chivos, cabras, borregos, vacas, toros- (a esta familia la puede cambiar de ubicación y pueden vivir en una laguna, rivera de un rio o en una playa de la pesca).

Sus tierras, sus tradiciones, en fin su cultura son herencia de sus padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y otro etc. mas, han sobrevivido por siglos a crisis, desastres naturales y sobre todo invasiones que con toda la ambición han tratado de despojarlos de sus tierras y forma de vida.

Pero un día llega a su casa un güero (gringo, canadiense, español, etc. la nacionalidad es lo de menos) acompañado por un representante agrario y su presidente municipal para avisarle que sus tierras han sido concesionadas por el gobierno federal para construir un, una… -puede ser un molino para generar energía, una presa, una mina, una autopista, un “súper” del Wal-Mart, o cualquier otro de los llamados megaproyectos.-

Por supuesto que esto significa que tendrá que abandonar sus tierras, dejar su forma de vida y buscar otra para vivir, pero claro que sus autoridades le dicen que también ha llegado un paquete de “apoyos” del gobierno como piso firme, oportunidades, despensas mensuales, la promesa de echar andar proyectos productivos y claro empleo por supuesto eventual y mal pagado pero empleo al fin.

La familia dice que no, que no están de acuerdo, que son sus tierras y no están en venta y que ell@s son sus legítim@s dueñ@s así que busquen a otros y otras que si quieran vender o prestar sus tierras pero al salir a la calle se dan cuentan que a todos les han dicho lo mismo y que en la casa del presidente municipal amaneció una camionetota de esas que solo ven en la tele.

Así que se ponen de acuerdo, se organizan para rechazar este proyecto pero los güeros dicen que ellos ya pagaron al gobierno por sus tierras y que si no se las entregan de inmediato tendrán que pedirle al gobierno que les aplique la “ley”.

Esto sale en los periódicos, se escucha en la radio y en la TV y empiezan a llegar policías al pueblo, la gente preocupada van a buscar a su autoridad pero el presidente dice que son ordenes de arriba y que mejor hagan lo que dicen los güeros, que no sean necios que además será para su beneficio.

Esto no es una historia ficticia es lo que está sucediendo o lo que se sucederá en Oaxaca en muchos pueblos.

Pero la historia tiene un giro diferente ya que el pueblo harto de su gobierno desconoce a sus autoridades, se organizan y nombran a sus propias autoridades, corren a los extranjeros, a los policías y además llaman a todos los pueblos de la región a organizarse y luchar por la defensa de su tierra y su territorio.

Entonces los gobiernos y los medios de comunicación dirán que son unos indios tontos y necios enemigos del progreso y el desarrollo a la par la empresa contratará a matones que armará para que asolen la región y no los dejen vivir tranquilos hasta que acepten entregar sus tierras a los güeros.

Los gobiernos a través de los partidos políticos intentaran convencer al pueblo de que entreguen sus tierras y prometerán todo tipo de programas para que acepten.

Como ya dije esto está sucediendo en todo el estado con diferentes finales es una disyuntiva que están enfrentando los pueblos y que además los están confrontando será su capacidad de organización, su nivel de conciencia, su unidad y porque no el apoyo de los solidarios y organizaciones sociales para acompañarlos en este proceso a tomar las mejores decisiones y lograr sobrevivir a esta nueva invasión.

Si hoy esta historia se parece a lo que está pasando en el pueblo de San Dionisio del Mar tal vez mañana esto se parecerá a lo que pase en el suyo.

LA VÍA ZAPATISTA.

Desde el 21 de diciembre del año pasado los zapatista han estado dando a conocer varios comunicados la mayoría no muy claros, ni para quienes son adherentes militantes o simpatizantes y/o solidarios.

He escuchado como los antizapatistas desde la izquierda han descalificado, menospreciado y hasta atacado la postura del zapatismo ante este “nuevo gobierno”.

Para algunos solo es una jalada más del Sub o un intento de protagonismo ya que se cree que la vía zapatista no existe o es una utopía de indios que no quieren entrarle al progreso y que incluso quieren regresar a vivir en las cavernas.

Yo he sido un simpatizante zapatista desde aquel 94 cuando despertaron a muchos mexicanos y mexicanas que estaban convencidos que ya estábamos alcanzando el primer mundo.

Después de los diálogos de San Andrés y hasta la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, incluyendo obviamente la Otra Campaña, creo que no solo yo estuve muy confundido y esperando algo más de los zapatistas.

Vimos montarse sobre el zapatismo a muchos oportunistas que aprovechando el supuesto silencio o su poca participación en la escena nacional del EZLN utilizaron la bandera zapatista para navegar en este turbio mar que se convirtió la política y así lograr beneficios políticos pero sobre todo económicos o peor aún asesinando a sus propios paisanos como lo han hecho los del MULT con los triquis disidentes enturbiando y ensuciando el zapatismo.

Pero lo que vimos en este regreso a la vida pública en especial con el número 5 de los comunicados Ellos y Nosotros, la sexta, han dado claridad y sobre todo un deslinde de los oportunistas.

Sin salirme del tema, en Oaxaca el 2006 vivimos un revuelta masiva donde un enorme cantidad de la población salió a las calles a enfrentar a un gobierno autoritario que estuvo a punto de caer y que si se logró mantener en el poder fue gracias a un acuerdo en ese momento con el entrante FECAL y por la actitud que tomaron dentro de ese movimiento los grupos oportunistas que negociaron su futuro político que hoy los llevaron a compartir el poder con Gabino Cué.

Desde entonces he participado en varios intentos de organización y coordinación donde he tratado de hacer ver la necesidad de señalar a quienes quieren mantenerse abajo pero que son parte ya de los de arriba.

Yo mismo a veces me preguntaba si tenían razón los que en pos de la unidad decían que tenemos que organizarnos con esos oportunistas porque no había de otra y que incluso no metiéramos a la discusión esto ya que podríamos pasar como sectarios o peor aún como policías.

Hoy que los zapatista han sido claro con quienes quieren trabajar y han dado por terminada la Otra Campaña siento que no estaba del todo mal con mí pensar.

Y es que la vía zapatista que ha optado por la autonomía se ha deslindando de los gobiernos de arriba así sea de derecha, centro o izquierda porque son ellos los que han entregado nuestro país a los grandes ricos del mundo traicionando una y otra vez al pueblo pobre.

Imagínese usted que está luchando contra un proyecto extranjero y una organización, ONG o partido de “izquierda” que dice apoyarlo en su lucha que se sienta con usted en una movilización y que incluso llegan a tomar su lucha en la vía jurídica y entran con usted a las mesas de negociación con el gobierno y los empresarios, en ese momento se sienta con usted a su lado, pero también son parte del gobierno, tiene diputados, secretarios, subsecretarios y recibe recursos del gobierno, pregúntese realmente con quien está.

¿Se puede estar con los de abajo y con los de arriba al mismo tiempo? ¿Se puede servir a 2 amos a la vez?

Creo que sin duda alguna los últimos comunicados de los zapatista no serán bien vistos por aquellos que han hecho negocio con la bandera zapatista, que traerán inconformidad para los de la izquierda de arriba para los que buscan los templetes (que es una forma de estar arriba) para salir en la foto y en los medios.

Pero para los que sí creemos que abajo y desde la autonomía sí se puede iniciar a cambiar esta realidad y construir otro mundo posible estamos de acuerdo con los zapatista y como dicen que ser de la SEXTA no se necesita membrete ni filiación oficial, estamos de acuerdo y decididos a trabajar con ell@s.

KANTOLIBRE:

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Los acuerdos de San Andrés, 17 años después

http://www.jornada.unam.mx/2013/02/12/opinion/023a1pol
Luis Hernández Navarro
Este 16 de febrero se cumplen 17 años de la firma de los acuerdos de San Andrés entre el gobierno federal y el EZLN. En ellos el gobierno federal dio respuesta a una parte de las demandas enarboladas por los zapatistas, las relacionadas con los derechos y la cultura indígenas. Allí se plasmaron los resultados de la primera mesa de trabajo de cinco programadas entre las dos partes para resolver las causas que propiciaron la insurrección de enero de 1994. A pesar del tiempo transcurrido, el gobierno federal sigue sin cumplir los acuerdos.

El proceso de negociacion de la Mesa I duró poco más de cuatro meses. Siguió a cinco meses de pláticas entre el EZLN y el gobierno federal para definir los procedimientos y los contenidos del diálogo. San Andrés fue importante no sólo por sus resultados, sino también por la manera sin precedente en que participó la sociedad civil en el proceso de paz. Las negociaciones lograron involucrar amplias franjas de la sociedad y poner la cuestión indígena en el centro de la agenda nacional.

En lugar de negociar su proyecto particular, los zapatistas convocaron a participar en la negociación como asesores e invitados a una amplia gama de dirigentes indígenas, académicos e intelectuales, con arraigo y conocimiento en el tema. Sus puntos de vista distaban mucho de ser homogéneos. La diversidad de sus planteamientos fue la tónica de los debates. Pese a ello, fue posible llegar a consensos.

Los acuerdos de San Andrés se firmaron en un momento de enorme agitación política en el país. Catalizado por el levantamiento del EZLN, emergió un beligerante movimiento indígena nacional. La devaluación del peso en diciembre de 1994 precipitó una enorme ola de inconformidad y el surgimiento de vigorosos movimientos de deudores con la banca. Los conflictos poselectorales en Tabasco y Chiapas se convirtieron en un reclamo na­cional en favor de la democracia. El conflicto entre Carlos Salinas, el presidente saliente, y Ernesto Zedillo, el entrante, adquirió proporciones mayúsculas.

Como hizo ahora Enrique Peña Nieto con la firma del Pacto por México, Ernesto Zedillo trató de paliar la crisis promoviendo la firma de un acuerdo político nacional con los cuatro partidos políticos con registro: PRI, PAN, PRD y PT. Sin embargo, el proyecto abortó ante el incumplimiento gubernamental de limpiar los comicios de Tabasco, y como resultado del fracaso de la ofensiva militar ordenada contra el zapatismo el 9 de febrero de 1995.

La firma de los acuerdos de San Andrés por el gobierno federal no fue un hecho ajeno a esta situación de malestar social generalizado en el país. Con ellos, el gobierno buscó desactivar el descontento y ganar tiempo para realizar una maniobra política de mayor aliento: la negociación de una reforma electoral.

Efectivamente, de manera paralela al diálogo con el EZLN y sus aliados, la administración de Zedillo impulsó con los partidos un pacto que dio a luz una nueva reforma política definitiva. Esa negociación fue bautizada en su momento como los acuerdos de Barcelona, porque las pláticas para fraguarla se efectuaron en las oficinas del subsecretario de Gobernación, Arturo Núñez, ubicadas en la calle de Barcelona en la ciudad de México.

La nueva reforma política consistió –básicamente– en la ciudadanización del Instituto Federal Electoral (IFE), la creación del Tribunal Federal Electoral, poner límite a la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados, ampliar la pluralidad en la composición del Senado, establecer la afiliación individual a los partidos, crear un nuevo sistema de financiamiento de los partidos, y dar el carácter de diputados a los integrantes de la Asamblea Legislativa del DF.

La nueva reforma política propició un reparto real del poder entre los tres principales partidos. Ellos participaron en la integración del IFE y del Tribunal Federal Electoral.

El nombramiento de los consejeros ciudadanos se efectuó fuera del Legislativo y con la condición de que las pláticas fueran secretas. El PRI propuso a José Woldenberg, Mauricio Merino y Jacqueline Peschard. Por el PAN fueron promovidos Alonso Lujambio, Juan Molinar y José Barragán. Y por el PRD fueron seleccionados Jaime Cárdenas, Emilio Zebadúa y Jesús Cantú.

Como ha señalado Miguel Ángel Romero, gracias a esa reforma política Zedillo construyó una parte de sus mecanismos de poder transexenal. Y, como ha dicho Rosalbina Garavito, se adoptó un rasgo de modernidad política sin cambiar la esencia del régimen autoritario.

En las elecciones federales esa redistribución del poder dio frutos para los partidos de oposición. En 1997 ningún partido tuvo mayoría absoluta en el Congreso de la Unión, y el PRD ganó el gobierno de las ciudad de México, electo por primera ocasión en décadas. Y en 2000, en las elecciones presidenciales triunfó Vicente Fox.

Sin embargo, esta negociación reforzó el monopolio partidario de la representación política, dejó fuera de la representación institucional a muchas fuerzas políticas y sociales no identificadas con estos partidos, y conservó, prácticamente intacto, el poder de los líderes de las organizaciones corporativas de masas.

En esas circunstancias, el gobierno federal hizo abortar los acuerdos de San Andrés. Incumplió su compromiso de promover una reforma constitucional sobre derechos y cultura indígenas, y no hizo una sola oferta sustantiva en la Mesa de Democracia y Justicia. Al tiempo, siguió con su política de paramilitarizar el conflicto, provocando la masacre de Acteal, y atacó violentamente varios municipios autónomos.

Desde entonces han proliferado los conflictos políticos y sociales al margen de la esfera de la representación institucional en todo el país. Sus protagonistas están fuera o en los bordes de la política institucional. Los acuerdos de Barcelona los echaron de la mesa de negociación.

A 17 años de la firma de los acuerdos de San Andrés, mediante el Pacto por México, el gobierno federal y la clase política buscan recetar la misma medicina que en 1996. Falta ver si el México de abajo aguanta.

La transición política en México, a costa de los acuerdos de San Andrés

EZLN_by_Mikele
Luis Hernández Navarro, la transición política mexicana fue el resultado de una alianza entre Zedillo y los partidos políticos, que marginó del proceso al  EZLN y a todas las fuerzas políticas que los apoyaban. Dio así inicio la etapa (terminal) del sistema político posrevoucionario -tambien llamada por muchos ‘transición política’ y que hoy pretende reeditarse, cerrando aun mas el sistema (reelección, bipartidismo regional, partidos verticales, burocracias eternas). Por eso la llamo terminal: en lugar de abrirse a la sociedad se cierra cada vez mas sobre si misma, síntoma evidente de su decrepitud, su disfuncionalidad. La ciudadanización del subsistema electoral fue en realidad su partidización, lo que hoy nadie pondría en tela de juicio, ni los propios transitólogos.
Escribe Hernández Navaro al respecto:
“… esta negociación reforzó el monopolio partidario de la representación política, dejó fuera de la representación institucional a muchas fuerzas políticas y sociales no identificadas con estos partidos, y conservó, prácticamente intacto, el poder de los líderes de las organizaciones corporativas de masas... 
En esas circunstancias, el gobierno federal hizo abortar los acuerdos de San Andrés. Incumplió su compromiso de promover una reforma constitucional sobre derechos y cultura indígenas, y no hizo una sola oferta sustantiva en la Mesa de Democracia y Justicia..
… de manera paralela al diálogo con el EZLN y sus aliados, la administración de Zedillo impulsó con los partidos un pacto que dio a luz una nueva reforma política definitiva. Esa negociación fue bautizada en su momento como los acuerdos de Barcelona, porque las pláticas para fraguarla se efectuaron en las oficinas del subsecretario de Gobernación, Arturo Núñez, ubicadas en la calle de Barcelona en la ciudad de México.”
 La piedra en el zapato del sistema -hoy mas que nunca con el PRI en la presidencia- fue y es el EZLN, que forma parte destacadísima de las acciones que han tomado pueblos y comunidades para enfrentar el franco deterioro de sus condiciones de vida como consecuencia del nuevo ‘modelo de desarrollo’ . Lo que se pretendió resolver con una traición, beneficiando a los dirigentes partidistas y sus anhelos ‘democraticos’, acabó simplemente dejando el conflicto ‘latente’, alientando la ilusión de que los zapatistas desistirían o simplemente, y para confirmar su racismo, no estarían a la altura de las circunstancias. Hoy, frente a las fuerza de sus acciones y el fortalecimiento de sus sistemas normativos, Peña pretende reeditar la política de ‘ni te veo ni te oigo’ cerrando más el sistema para mantener un remedo de ‘control político’… hasta donde el cuerpo aguante.
No sería demasiada arriesgado suponer que, al igual que en 1996 la sociedad se mantenga al margen pero un sector significativo de ella puede hacer la diferencia y poner en el mapa la reedición de los acuerdos de San Andrés, agotando todos los espacios que se habían abierto 17 años atrás para reconfigurar el sistema político. El acierto del texto de Hernández Navarro radica en colocar al movimiento zapatista en el centro de la tan traída y llevada ‘transición democrática’ que hoy, de cara a su fracaso, parece querer ser manipulada para que todo siga igual. La opción autoritaria parece ser la mas fuerte. Hoy estamos viviendo en un país que poco imaginaron en aquellos años en que México arribó a la ‘democracia’. La pobreza y la militarización parecen las dos caras de una misma moneda; el desprestigio de todo el estado de derecho y sus instituciones se mantiene y crece, particularmente los partidos políticos y todo el sistema de representación política.
La otra opción no puede ser otra que impulsar la lucha zapatista para crear un mundo donde quepan muchos mundos. Un mundo ajeno al control de los pocos sobre los muchos con enormes desigualdades. El único polo político que tiene una propuesta con un alto sentido ético y convencido del agotamiento del régimen es la del EZLN. Los partidos políticas y el estado de derecho se encuentran muy debilitados pero mantienen los hilos del poder institucional y la capacidad para reprimir. Los hechos no están consumados y las opciones están claras. Habrá que elegir sobre la marcha, caminando con otros para definir el destino caminando.

en 09:36

Muchas voces contra las agresiones medioambientales

http://revistasoberaniaalimentaria.wordpress.com/2011/04/10/muchas-voces-contra-las-agresiones-medioambientales/

(*)Octavio Rosas Landa

México es hoy un nudo de contradicciones económicas, políticas, sociales y ambientales. Todas ellas dan cuenta de un mismo patrón de guerra contra las comunidades locales, sus modos tradicionales de vida, sus saberes, sus tierras, sus semillas, sus aguas, sus bosques, su cultura, su historia, su salud. En este artículo nos centraremos en resaltar las alianzas que surgen para contrarrestar las agresiones medioambientales.

Desde 1994, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), cada uno de los gobiernos en turno ha actuadopara imposibilitar la vida comunitaria en el campo y en los barrios populares de las ciudades mexicanas.

A la población campesina e indígena, el TLCAN les obligó a competir en absoluta desventaja con la agroindustria subsidiada de Estados Unidos, centrada en los transgénicos, la ganadería industrial y las plantaciones de monocultivos (de árboles, cereales y frutos comerciales, de agrocombustibles). A millones de trabajadores y trabajadoras urbanos se les impuso una reducción criminal del salario y, poco a poco, se les fue restringiendo el acceso al espacio urbano por medio de la expansión salvaje de centros comerciales, vías de circunvalación, gasolineras, ciudades dormitorios, hasta clubes de golf o enormes zonas de urbanización periférica (villas miseria) conectadas directamente al mercado global, pero carentes de lazos con los barrios vecinos, convertidos en verdaderas barriadas, favelas o slums, como dice Mike Davis, en su Planeta de ciudades miseria.

A 17 años del inicio del TLCAN, lo que quedó claro fue que cada uno de los gobiernos de México dio pasos medidos para generar ‘ventajas competitivas’ a las empresas estadounidenses. Uno, la abolición de facto de cada una de las garantías laborales  y salariales a la clase trabajadora mexicana para abaratar su fuerza de trabajo y atraer inversiones extranjeras de alto y rápido rendimiento. Y dos, la desregulación ambiental, orientada a garantizar la impunidad de las empresas que generasen cualquier tipo de saqueo de recursos naturales o su destrucción mediante el vertido de residuos o emisiones tóxicas en los suelos, aguas y aire de las comunidades mexicanas.

Como resultado de este penoso proceso, el campo mexicano es hoy una zona de desastre: México importa 40% de los alimentos que consume, cada minuto emigra una persona mexicana a Estados Unidos, el espacio rural es codiciado no por su agricultura campesina y duradera sino por sus minerales, para la instalación de grandes presas, para saquear el agua de los ríos y los acuíferos o como recipiente de las basuras urbanas, las aguas negras o la agroindustria del narco.

Y las ciudades, intransitables ya por el exceso de automóviles privados, se están volviendo inhabitables por la violencia (destacar el feminicidio instalado en Ciudad Juárez), por la degradación de la convivencia —engendrada por el empleo de miles de niños, niñas y jóvenes en la economía criminal— y por el deterioro de la salud de sus habitantes (México ya es el primer país en el mundo en obesidad infantil y el segundo en diabetes y obesidad adulta).

El saldo general del colapso ambiental de México es entonces mayor que la suma de los agravios locales y regionales vividos por las comunidades de todo el país en estas tres décadas: el 70% de los ríos del país están tan contaminados que sus aguas son veneno puro para quienes viven en sus orillas; en 30 años se ha triplicado el número de acuíferos sobreexplotados, por el dispendio agroindustrial y el saqueo urbano de las aguas rurales; México pierde diversidad biológica y bosques a un ritmo vertiginoso; las tierras de cultivo de alimentos están amenazadas tanto por la expansión invasora de las ciudades miseria como por la siembra “experimental” de maíces, soya  y otras especies de transgénicos (por no mencionar opiáceos y marihuana en las sierras) y el territorio nacional se balcaniza en una guerra sin fin entre las facciones de los narcoempresarios que participan ya en 22 de los 23 ramos reconocidos de la economía criminal global.

En medio de estas y otras agresiones privatizadoras y destructoras del tejido social mexicano, muchas comunidades campesinas, indígenas y urbano populares han opuesto resistencia. Pero la mayoría de las luchas socio-ambientales de las comunidades locales mexicanas se desarrolló de manera invisible, dispersa, inconexa, aislada y en completa desventaja jurídica y política frente a gobiernos locales, estatales y el federal, que nunca han dejado de actuar como defensores de oficio de las empresas privadas mexicanas y extranjeras. Así hoy, aunque el gobierno federal mexicano por un lado simula ante el mundo su “compromiso” con la preservación ambiental, por el otro difama, desconoce, golpea y criminaliza todo intento de crítica y defensa colectiva de la autonomía de los pueblos e impide que éstos decidan informada y democráticamente sobre el uso de sus territorios y recursos comunitarios.

Por ello, en agosto de 2008 nació la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales (ANAA), cuyas principales reivindicaciones son:

  • Que se realice un diagnóstico real de las afectaciones ambientales y a la salud humana derivadas de 17 años de libre comercio y se reconozca que México vive un colapso social y ambiental sin precedentes.
  • Que se detenga la criminalización y la persecución política que sufren los y las activistas ambientales del país.
  • Que se cancelen todas las concesiones de tierras, bosques y aguas a proyectos mineros, carreteros, agroindustriales, de presas o basureros.
  • Que se reinstale la moratoria definitiva a la siembra “experimental” (y de cualquier otro tipo), de cultivos transgénicos, especialmente en el caso del maíz.

Después de seis asambleas nacionales en apenas dos años y medio, la ANAA sigue sumando voces y aliados en México y en otras partes del mundo (como La Vía Campesina, la RIGAS en Italia, las redes de solidaridad en Europa y América Latina, Estados Unidos y Canadá). Las muchas voces que resuenan en los espacios comunitarios de diálogo e intercambio de ideas y estrategias expresan el diverso campo de posibilidades que todavía custodian los pueblos de México para detener la barbarie que nos acecha a todas las personas en estos tiempos difíciles.

Octavio Rosas Landa es miembro del Consejo de Representantes de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, en México.

Smithfield en México: destrucción ambiental y de la salud
Octavio Rosas Landa, Asamblea Nacional de Afectados Ambientales
El valle de Perote, ubicado en el oriente de México, en la frontera que divide a los estados de Puebla y Veracruz es, desde 1994 (año de entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte) la sede de uno de los más dañinos proyectos de producción agroindustrial que existen en todo el país. En ese valle, donde habitan aproximadamente 30 mil personas, la empresa trasnacional estadounidense Smithfield Foods (principal productora de carne de cerdo del mundo y llamada Granjas Carroll de México en nuestro país) comenzó, primero, adquiriendo tierras (aprovechando la contrarreforma constitucional que eliminó la protección a la propiedad de las tierras campesinas en 1992) y, después, instalando módulos de cría y engorda de cerdos en gran escala (aproximadamente un millón por año) que desde hace 15 años son responsables de la depredación de los acuíferos del valle, de la contaminación del suelo, el aire y el agua y de la destrucción de la salud de la población, hasta el punto de convertirse en un factor de riesgo que pudo haber originado el estallido de la pandemia de influenza porcina (luego llamada Influenza A1H1) en abril de 2009. Sin embargo, la población reaccionó. Desde 2006, los y las pobladores de diversas comunidades (Chichicuautla, La Gloria, Alchichica, entre otras) iniciaron una lucha, primero, para impedir la expansión de las granjas, y después, para detener la represión jurídica y política iniciada por la empresa y los gobiernos de Puebla y Veracruz contra sus habitantes. Hasta ahora, la lucha de las comunidades ha logrado detener la construcción de más módulos de cría industrial de cerdos en la región, pero el daño ocasionado por la empresa sigue impune, mientras los y las pobladores buscan la solidaridad de otras luchas en México y otras partes del mundo para detener a esta criminal empresa.

No las uses: Frases cliché de periodistas

portadacliches

http://www.clasesdeperiodismo.com/2012/12/10/no-las-uses-frases-cliche-de-periodistas/

A fines de 2010 publicamos un artículo sobre frases cliché de periodistas, una evidencia de lo poco que leemos, tal como lo dijimos en ese momento. Varios de nuestros lectores nos pidieron republicar el post y aumentar algunas frases más.

  1. Fuentes fidedignas indicaron que un funcionario cercano al poder dijo…
  2. Confuso incidente.
  3. El sol calaba hasta los huesos.
  4. En ese justo momento.
  5. El día de mañana.
  6. En un día como hoy.
  7. Más sin embargo
  8. En el marco de.
  9. Lo que viene siendo.
  10. Dos cadáveres se encontraron.
  11. No descartó.
  12. El líquido elemento.
  13. Nunca imaginó lo que iba a ocurrirle.
  14. Temió lo peor.
  15. Le escurrió una lágrima por la mejilla.
  16. El cantante X  hizo vibrar a X fanáticos.
  17. “La familia de la víctima exigió justicia”.
  18. Las autoridades adelantan operativos para dar con los responsables del crimen.
  19. Luz verde para…
  20. Momentos de angustia y desesperación vivieron….
  21. Que las autoridades tomen cartas en el asunto…
  22. X dio rienda suelta a sus bajos instintos….
  23. Caluroso recibimiento
  24. La nave siniestrada
  25. Desde el lugar de los hechos.
  26. El muerto respondía al nombre de…
  27. Cabe mencionar/resaltar que
  28. Los delincuentes se fueron con rumbo desconocido…
  29. Al interior de…
  30. … “nunca se imaginó”. Por ejemplo: al salir de su casa lo asaltarían
  31. El vital líquido (agua)
  32.  Voraz  / dantesco incendio.
  33. Un típico caso de violencia escolar…
  34. Un crimen pasional…
  35.  Nos metemos de lleno a… (para desarrollar un tema)
  36. Si la cámara me acompaña.
  37. Tenemos un programón (autohalago).
  38. Hacemos un cortecito …
  39. Tenemos que decirlo…
  40. Efectivamente, como se comenta…
  41. Se trata de algo que nadie sospechaba…
  42. Sí, así es, alrededor de la madrugada sucedió…
  43. Sin duda será algo que no, no se olvidará…
  44. Y resulta que esto volvió a suceder, si lo oye bien…
  45. Es así como sucedió…
  46. Nadie se explica lo que pasó…
  47. Y entonces se volvió a repetir…
  48. Y aún faltan mucho más.
  49. En el punto más álgido de la conversación…
  50. Delicia de grandes y chicos.
  51. Justamente…
  52. Las acciones coadyuvaron a las acciones de apoyo.
  53. En estos momentos nos encontramos en las afueras del … donde el proceso se desarrolla con total normalidad.
  54. En breve.
  55. A la fecha.
  56. Voceros afirmaron.
  57. Nuestras fuentes.
  58. Giro de 360 grados.
  59. Habló fuerte.
  60. Se hizo escuchar.
  61. Las reacciones no se hicieron esperar.
  62. Un abanico de propuestas.
  63. Macabro crimen.
  64. Escena de sangre.
  65. Un dolor indescriptible.
  66. Una pequeña inocente víctima.
  67. Desnaturalizado padre / madre.
  68. Reducido a cenizas / Solo quedaron cenizas.
  69. Una lágrima cayó sobre sus mejillas.
  70. Una profunda pena.
  71. La prensa está a la expectativa.
  72. En las redes sociales se comenta…  (de estos tiempos).
  73. En Twitter se dice (de estos tiempos).
  74. Es 2.0 (de estos tiempos).
  75. Un número indeterminado.
  76. Miles de miles de personas.
  77. Lo pasó por agua tibia.
  78. Horripilante hecho.
  79. Motivos personales.
  80. Razones desconocidas.
  81. La prensa aguarda.
  82. Asesino a sueldo.
  83. Todo por dinero.
  84. En la zona de desastre.
  85. Pisando fuerte.
  86. Una densa humareda.
  87. Un inesperado arcoiris.
  88. Radiante sol.
  89. La impresionante luna.
  90. Inesperado giro.
  91. Duerme el sueño de los justos.
  92. La penosa enfermedad.
  93. Transmisión ininterrumpida.
  94. En vivo y en directo..
  95. El caso policial.
  96. El temblor sorprendió…
  97. Bala perdida.
  98. Tecnología de punta / Tecnología de última generación.
  99. La inocencia perdida.
  100. Secreto a voces.
  101. El nosocomio más cercano.
  102. Cristiana sepultura.
  103. Sería un ajuste de cuentas.
  104. Riguroso luto.
  105. El hoy occiso.
  106. Tensa calma.
  107. La sagrada imagen.
  108. Un total de…
  109. Con un nudo en la garganta…
  110.  De acuerdo a…
  111.  Enardecidos pobladores.
  112.  Inescrupulosos sujetos.
  113. Toda vez que…
  114. Lo sacaron de los fierros retorcidos.
  115. Visiblemente lastimado.
  116. Con lágrimas en los ojos.
  117. Tomar cartas en el asunto.
  118. Tensa calma .
  119. Según reportes preliminares.
  120. Ola de homicidios, ola de sicarios, ola de taxistas violadores.
  121. Marco incomparable.
  122. Fueron pasto de las llamas.
  123. Macabro hallazgo.
  124. Proyectil de arma de fuego.
  125. Brilló por su ausencia.
  126. Hasta las últimas consecuencias.
  127. Férreo hermetismo.
  128. El flagelo de la droga.
  129. El accidente dejó un saldo de… (muertos o heridos).
  130. No hubo víctimas que lamentar.
  131. A lo largo de todo el país.
  132. Accidente de grandes proporciones.
  133. Altas horas de la madrugada.
  134. Amigos de lo ajeno.
  135. Batalla campal.
  136. Dramáticos momentos.
  137. Efectuar disparos.
  138. En plena vía pública.
  139. Fue enfático al señalar.
  140. Heridas de consideración.
  141. Los antisociales.
  142. El prontuariado delincuente.
  143. Recurso hídrico.
  144. Se debate entre la vida y la muerte.
  145. Trágico accidente.
  146. Total hermetismo.
  147. Sin lugar a dudas.
  148. Interpuso sus buenos oficios
  149. Con voz entrecortada
  150. En pleno centro de la ciudad.
  151. El billete verde
  152. Puso el dedo en la llaga.
  153. En el tapete

En España:

  1. Se explica algo y, a continuación, tras un punto y seguido se cuenta el porqué con un “y es que…” Por ejemplo, “El alcalde destituyó a su concejal de Hacienda. Y es que las pruebas que mostró en rueda de prensa eran contundentes…”
  2. Otro ejemplo: La autovía del Cantábrico “acumula” 7 años de retraso.

Nota: Muchas de las expresiones fueron remitidas desde México, Colombia, Venezuela, Chile y España

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*Nota:  acentuamos crimen con la intención de dar cuenta que es tildado en muchos diarios, lo cual es lamentable. Muy pocos lectores se han dado cuenta.

El reverso del zapatismo

Gustavo Esteva

  • Lunes, 04 Febrero 2013 

Es difícil concebir algo más insensato e irresponsable o de más serias consecuencias que autorizar el cultivo comercial de maíz transgénico.

 

Antonio Turrent mostró su insensatez en estas páginas (La Jornada, 11/1/13). El transgénico no elevaría la producción donde se propone emplearlo, 3 millones de hectáreas de las mejores tierras cultivadas con maíz en México. La contaminación transgénica destruiría las capacidades productivas en 5 millones de hectáreas, en las que sólo pueden prosperar razas nativas especializadas, creadas en el curso de milenios, de las que dependen millones de familias campesinas y buena parte de la comida mexicana.

 

La decisión continúa una tradición irresponsable que busca eliminar la base campesina del país. La Constitución de 1917 fue fórmula de compromiso. Las tendencias antiagrarias se hicieron sentir inmediatamente y culminaron en 1928. Poco después de fundar la primera encarnación del PRI, Calles anunció el fin del reparto agrario. Se fijaría un plazo breve para que los pueblos pudieran pedir tierras. Tras ese término, ni una palabra más sobre el particular. Entonces dar garantías a todo el mundo, pequeños y grandes agricultores, para que surja la iniciativa y el crédito público.

 

Según Calles, el reparto llevaba a los campesinos al desastre, porque les creamos pretensiones y fomentamos su holgazanería. “Si hemos de ser sinceros con nosotros mismos, tenemos la obligación de confesar, los hijos de la Revolución, que el agrarismo, tal como lo hemos entendido y practicado hasta ahora, es un fracaso (…) Hemos venido dando tierras a diestro y siniestro, sin que éstas produzcan nada sino crear a la nación un compromiso pavoroso”. Ese reparto a diestro y siniestro sólo entregó, entre 1917 y 1930, la décima parte de las tierras en poder de las haciendas y a menudo se redujo a reconocer el reparto efectuado por los propios campesinos, principalmente los zapatistas.

 

El anuncio de Calles no quedó sin respuesta. La Liga Nacional Campesina, que luchaba por los objetivos agrarios de la Revolución e impulsaba un enfrentamiento radical con el latifundismo, encabezó un movimiento para reconstituir las filas campesinas, el cual, en 1934, forzó un viraje de las políticas oficiales al retomar, con Cárdenas, el aliento agrarista y el respaldo a los campesinos. Larevolución verde no pudo impedirlo y perduró con altibajos por varias décadas.

 

Lo que ahora se cocina es aún más grave que la ofensiva neoliberal desatada en 1982. De la Madrid empezó a desmantelar el aparato de apoyo a los campesinos. En 1991 Hank declaró cínicamente que su obligación como secretario de Agricultura era sacar del campo a 10 millones de campesinos. Usabiaga amplió la meta de desalojo a 20 millones apenas tomó posesión como secretario de Agricultura de Fox.

 

La decisión sería incluso más grave que la contrarreforma constitucional de 1992, porque los campesinos han tenido siempre la opción de conservar sus tierras. Con los transgénicos no habría opción. Nuestro maíz, en toda su riqueza, dejaría de existir; y con él, literalmente, los campesinos y el país. El lema Sin maíz no hay país, acuñado por Marco Díaz León, fue adoptado en 2003 por una campaña nacional que perdura hasta hoy. No es mero acierto formal. Define una historia y dos proyectos políticos enfrentados.

 

A pesar del empeño de deshacerse de los campesinos, su número es mayor que nunca. A pesar del empeño por destruir la tortilla, para sustituirla con chatarra de trigo, sigue siendo componente central de la dieta mexicana. Declararnos gente de maíz no es solamente una bella metáfora. Aquí inventamos el maíz y el maíz nos inventó. Mientras más sabemos de él mejor logramos conocernos.

 

Deshacerse ahora de los campesinos no sólo busca como siempre el reino de la agricultura industrial nacional y extranjera. Es ahora condición del despojo que forma parte de la ola mundial de ocupación territorial, para explotaciones salvajes que intentan rescatar al capital de su predicamento actual.

 

Hace 100 años los zapatistas realizaron directamente el reparto que los gobiernos emanados de la Revolución querían posponer. En 1994 los nuevos zapatistas hicieron posible que el reparto agrario llegara por fin a Chiapas, en una digna respuesta a la contrarreforma de 1992 y a la entrada en vigencia del TLCAN. Con ella se inició la etapa mundial de luchas contra la globalización neoliberal.

 

Lo que el gobierno intenta hoy no es sólo el reverso de esas tradiciones zapatistas. Sería dispararse al pie, porque la base campesina que quiere eliminar ha sido siempre sustento del PRI. Sería también el camino de la destrucción nacional: usar los cimientos para un techo falso. Y sería la gota que derramara el vaso: la agresión que el pueblo mexicano no podría soportar.

 

gustavoesteva@gmail.com

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