Trasnacionales, dueñas de los alimentos “mexicanos”

25. septiembre, 2012

Revista Contra línea

Trasnacionales, dueñas de los alimentos “mexicanos”

Erika Ramírez

Monsanto, Cargill, Gamesa, Bimbo, Bayer, PHI México, Dow Agroscience, Syngenta Agro, Bunge, entre otras, tienen en su poder la producción y comercialización de los alimentos mexicanos. El mercado nacional en manos de trasnacionales significa la pérdida de soberanía alimentaria, aseguran especialistas

El incremento en las importaciones de alimentos básicos, la privatización de las semillas y la comercialización de granos en manos de trasnacionales provocan que la soberanía alimentaria de México se vea minada año tras año. Detrás de estos factores se encuentran compañías multinacionales que hacen del mercado mexicano un negocio rentable. En los tiempos independentistas de América Latina, el pensador cubano José Martí citaba: “los dueños de los alimentos se convertirán en los dueños del mundo”.

Reportes oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y del Banco de México revelan que entre las empresas que tienen en sus manos al agro mexicano se encuentran Monsanto, Cargill, Gamesa, Bimbo, Bayer, PHI México, Dow Agroscience, Syngenta Agro y Bunge, entre otras. En tanto que el principal proveedor de alimentos para este país es Estados Unidos.

Víctor Suárez Carrera, ingeniero agrónomo especialista en economía agrícola por la Universidad Autónoma Chapingo, indica que en el país “difícilmente podrán formularse auténticas políticas públicas, a menos de que se eliminen los rasgos autocráticos de sus sistema político que implica el bloqueo sistemático a la conformación del interés ciudadano en decisiones tan vitales y tan elementales para el desarrollo nacional”.

El también autor del libro Políticas públicas para la agricultura mexicana asegura que “el propósito esencial de una política agrícola exitosa es proveer de medidas de estabilidad en el sector agrícola e incrementar las oportunidades para los agricultores y así, obtener una ganancia razonable y justa en el mercado”.

Importación, a la alza

La apertura del mercado nacional y la importación de alimentos son dos de los factores que identifica Suárez Carrera como parte de las principales causas del déficit agroalimentario en México.

El estudio Impacto de la crisis en el sector agropecuario en México, de Saúl Basurto y Roberto Escalante (profesores de la División de Estudios de Posgrado en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México), indica que “el sector agropecuario mexicano se ha rezagado en el ámbito de importancia de la economía de ese país”.

Para los especialistas, “los efectos de la crisis por la que atraviesa la economía global se han manifestado en el comportamiento de la balanza comercial agropecuaria y agroalimentaria, lo que aumenta los riesgos de una posible inseguridad alimentaria”. Esta última se ve reflejada en el incremento en la importación de productos alimenticios.

Cifras correspondientes al periodo enero-diciembre de 2011 –contenidas en el Boletín de importaciones del sector agroalimentario de la Sagarpa– indican que las importaciones del sector agroalimentario ascendieron a 27 mil 60 millones de dólares. De éstas, 13 mil 141 millones de dólares corresponden a compras agropecuarias y pesqueras. Y los otros 13 mil 919 millones de dólares, a productos agroindustriales.

Hasta diciembre de 2011, la Subsecretaría de Fomento a los Agronegocios de la dependencia tiene registrado que el origen de las importaciones agroalimentarias se concentran en más del 78 por ciento en las compras provenientes de la región del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Estados Unidos y Canadá).

La institución que encabeza el exagroempresario Francisco Mayorga Castañeda informa que, del total de las adquisiciones, Estados Unidos fue el que más vendió a México, con cifras de 19 mil 613 millones de pesos, es decir, “el 72.5 por ciento del total importado del mundo”.

Destaca que en este periodo el incremento en las compras provenientes de Sudáfrica, por más de 310 millones de dólares, corresponden en su mayoría a maíz blanco. “Otros países que participaron con ventas significativas a nuestro país en 2011 son Chile, Guatemala, China y Nueva Zelanda”.

Los productos con mayor participación en las importaciones agroalimentarias fueron maíz, semilla de nabo, carne de porcino, carne de ave, desperdicios de la industria alimentaria, soya, carne de bovino, lactosa, leche concentrada y trigo.

Trasnacionales operan mercado mexicano

Otro de los factores que explica que México esté perdiendo su soberanía alimentaria es la operación del mercado nacional en manos extranjeras. Ésta se da a través de la entrega de “apoyos” a compañías encargadas de la comercialización de granos básicos.

El Programa de Prevención y Manejo de Riesgos, operado por Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria, enlista entre sus beneficiarios a Cargill, Gamesa, Bimbo, Bunge, Sukarne, Maizoro, Bachoco, entre otras. Muestra de ello, son los 386 millones 884 mil 829 pesos entregados.

Bachoco obtuvo 120 millones 803 mil 870; Cargill, 111 millones 665 mil 351; Gamesa, 102 millones 526 mil; Minsa, 42 millones 765 mil 525, y Sabritas, 9 millones 124 mil 80 pesos en subsidios al maíz y trigo.

Laura Juárez Sánchez, investigadora de la Universidad Obrera de México, asegura en su tesis La soberanía alimentaria en manos de los monopolios que, “a casi tres décadas de neoliberalismo económico, un reducido número de corporaciones concentran el poder de la cadena alimentaria de México y su esfera de influencia incluye las principales ramas del sector”.

La investigadora asegura que alrededor del 60 por ciento del mercado interno de granos está en manos de unas cuantas corporaciones: Maseca, Cargill, Archer Daniel’s Midland, Bimbo, Minsa, Molinos de México, Gamesa Altex, Bachoco, Lala y Malta de México, “las cuales tienen el control de la compra de las cosechas internas, la importación, el transporte, el almacenamiento, la distribución y la industrialización”.

“El desmantelamiento del sistema alimentario y la intervención discrecional de las políticas públicas en beneficio de unas cuantas corporaciones significó para el país la pérdida de la soberanía alimentaria”, asegura la investigadora.

La privatización de las semillas

Además de los recursos millonarios otorgados a trasnacionales, el Estado mexicano está en ciernes de abrir los campos para la siembra de organismos genéticamente modificados, con el pretexto de incrementar la producción interna. No obstante, instituciones internacionales y organizaciones sociales demuestran que éste no es un mecanismo efectivo.

La Declaración final del Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria de la FAO [Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación] indica al respecto que “la monopolización por unas cuantas empresas trasnacionales de las tecnologías de creación de organismos genéticamente modificados representa una grave amenaza a la soberanía alimentaria de los pueblos.

“Al mismo tiempo, en virtud de que se desconocen los efectos de los organismos genéticamente modificados sobre la salud y el medio ambiente, demandamos la prohibición de la experimentación a cielo abierto, producción y comercialización hasta que se pueda conocer con seguridad su naturaleza e impactos, aplicando estrictamente el principio de precaución [que] es la no privatización de las semillas.”

Sin embargo, México se ha convertido en un paraíso para esta industria, que de 2009 a 2012 ha autorizado la siembra experimental de 1 millón de hectáreas en todo el territorio nacional.

Cifras de la Dirección de Bioseguridad para Organismos Genéticamente Modificados indican que de 2009 a agosto de este año se han autorizado experimentos y siembra de maíz, algodón, soya y trigo transgénicos en 1 millón 415 mil 580 hectáreas.

Las principales interesadas son las trasnacionales Monsanto, Singenta, Dow Agroscience, Syngenta Agro, Bayer y PHI México.

Datos del organismo dependiente de la Sagarpa indican que los órganos genéticamente modificados de maíz ya se siembran en alguna de sus fases (experimental o piloto) en diversos estados de la República.

Entre los listados se encuentran Tamaulipas, Sonora, Nayarit, Morelos, Chiapas, Yucatán, Campeche, Quintana Roo, San Luis Potosí, Veracruz, Sinaloa, Coahuila, Durango, Baja California, Chihuahua, Jalisco, Baja California Sur y Aguascalientes.

Para el gobierno federal, la siembra de maíz transgénico “es una herramienta que México tiene que experimentar”, indica Enrique Sánchez Cruz, titular del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria. La “justificación”, según el gobierno, es garantizar el abasto de alimentos (Contralínea 229).

* Día contra el tráfico sexual de mujeres

 Por Tania Meza Escorza*

“Mi vida está acabada. Viví el infierno y mi alma está destrozada completamente. Sólo soy Somaly de cara. Mi cuerpo no tiene nada, nada de nada. Cuando has sido violada 20 veces al día durante años, la vida está acabada. Ahora sólo me mueve un objetivo: luchar contra el tráfico de mujeres y todas las formas de esclavitud.

“Se trata de dar la paz a las demás mujeres, a las niñas. Por eso no temo a enfrentar a las mafias mundiales de tráfico sexual, porque no temo a la muerte. ¿Qué es la muerte? Nada, yo ya estoy muerta…”.

El anterior es el testimonio de Somaly Mam, la luchadora social contra la trata sexual más reconocida y premiada en todo el mundo, y quien fue vendida por primera vez a los 13 años. Hoy ha logrado rescatar de la prostitución (que siempre es forzada) a más de 3 mil camboyanas y vietnamitas forzadas en todo el mundo.

En cuestión de esclavitud sexual, todo puede comenzar por una cita “a ciegas” contactada en las redes sociales, puede seguir por una promesa de matrimonio y un viaje a otro país, en donde al llegar lo primero que el príncipe azul hará con la princesa rosa, será quitarle el pasaporte “para ponerlo en un lugar seguro”. Hasta ahí el sueño, todo lo que sigue será pesadilla.

También puede ser la promesa de una gran oportunidad laboral en otro país, puede ser el secuestro de niñas y niños a la salida de la escuela o de plano la cínica venta de las hijas por parte de los padres.

Sea cual sea el inicio, el desenlace será el mismo: la inmisericorde esclavitud sexual que llevará a la víctima a ser violada de 10 a 20 veces al día, en promedio, a cambio de dinero que ella nunca verá, porque toda la ganancia económica irá a los bolsillos de “el dueño”.

Permanecerán tres meses en un país y luego serán llevadas clandestinamente a otras naciones, al otro lado del planeta, en donde volverán a ser prostituidas durante otros tres meses, antes de dirigirse a un nuevo destino donde su suerte no cambiará.

Este infierno se vivirá por lo menos cinco años, tras los cuales las mujeres, niñas y niños esclavizados serán sustituidos por otros más, y serán llevadas a la nueva esclavitud de los trabajos forzados, ya no sexuales, si es que para entonces no han enfermado severamente o muerto. Mientras, en sus ciudades de origen, sus familias serán amenazadas y extorsionadas.

Así es la pesadilla del tráfico sexual. No es una historia aislada, ocurre aquí y ahora, y como una forma de combatir este fenómeno monstruoso de ganancias económicas insospechadas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decretó el 23 de septiembre como el “Día internacional contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños”.

Es obvio que el decreto de un “Día internacional” no le hará ni cosquillas a este espantoso cáncer, pero al menos tiene la intención de concientizar a los gobiernos y a la sociedad civil sobre las causas y consecuencias de este crimen endémico que afecta a todas las regiones del mundo, para realizar acciones que permitan frenarlo.

El origen de este día se remonta a enero de 1999, cuando se llevó a cabo en Dhaka, Bangladesh, la Conferencia Mundial de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres, en la que se eligió el 23 de septiembre como “Día internacional contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños”.

Desde entonces se estipuló que la explotación y el tráfico de personas son fenómenos ligados desde sus orígenes a las guerras, la esclavitud y el tratamiento de las mujeres como objeto sexual.

Para las Naciones Unidas, el principal objetivo del tráfico sexual han sido los pobres, las personas más desprotegidas como las mujeres y los niños, las y los refugiados y las y los solicitantes de asilo.

Los factores que los empujan a recurrir a estas actividades se explican a partir de elementos como la falta de una distribución equitativa de recursos, bienes y servicios, la pobreza, el hambre, el desempleo, el analfabetismo, la discriminación contra las mujeres, la violencia basada en el género, las políticas de migración restrictivas, las crisis humanitarias, y los desplazamientos por conflictos políticos y armados.

Las víctimas de estos delitos deben enfrentarse a condiciones degradantes ante la negación de sus derechos como la libertad y la salud sexual y reproductiva, principalmente, a condiciones modernas de esclavitud, violencia, abuso sexual, embarazos no deseados, abortos inseguros y tratos crueles e inhumanos.

De acuerdo con la agencia internacional “Infancia hoy”, en México hay alrededor de 20 mil niñas, niños y adolescentes, mexicanos y centroamericanos, explotados sexualmente.

Casi un 80 por ciento son niñas de entre 10 y 14 años de edad. Como no todos los casos son denunciados y esta práctica se mantiene en secreto, estas cifras pueden ser mayores.

La trata y el tráfico de personas ocupan el segundo lugar de negocios ilícitos en el mundo, luego del tráfico de drogas. Para combatirlo se requiere darles a los traficantes en el único lugar que les duele: el bolsillo.

Por eso es necesario establecer las condiciones para que la trata deje de ser un negocio, además se requieren avances legislativos no sólo en lo punitivo, sino también en materia preventiva.

Tal como estipula la ONU, hace falta garantizar que niñas, niños y adolescentes sean tratados como víctimas y no como delincuentes, y que sus voces sean escuchadas, porque una mujer, niño o niña traficada es una víctima múltiple: de los traficantes, de los clientes, de sus circunstancias, y de “la invisibilidad” y exclusión a que la somete la sociedad.

Twitter: @taniamezcor

*Periodista y académica hidalguense, doctora en Ciencias Políticas y Sociales, especialista en género y comunicación.

Ellos son nosotros

23 de Septiembre de 2012

Pablo González Casanova, Luis Villoro y Gilberto López y Rivas

El movimiento de los mayas zapatistas encabezado por el EZLN se ha convertido en un referente nacional y mundial por sus logros en la construcción de procesos autonómicos que se fundamentan en los principios de una democracia participativa en la que se manda obedeciendo los acuerdos de las comunidades, en la que el gobierno se concibe como un servicio en el que todos y todas tienen responsabilidades que cumplir, en la que el bien de la colectividad es su objetivo y razón de ser y en el que se respetan todas las creencias religiosas.

A partir de una dignidad recobrada, que se refrenda diariamente, las juntas de buen gobierno y los gobiernos autónomos municipales han logrado avanzar de manera notable en rubros importante como la salud, la educación, la producción y comercialización de productos comunitarios, bajo una perspectiva autosustentable y redistributiva. En un contexto de emergencia nacional causada por el mal gobierno al servicio del capital y el imperialismo mundial encabezado por Estados Unidos, las experiencias zapatistas y las de otros pueblos indígenas que en la geografía del país optaron por la autonomía, constituyen el otro polo equidistante a los saldos de miseria, muerte, entreguismo y represión que deja el sexenio que termina y los malos augurios del que inicia por medio del fraude y la imposición.

Esta otra forma de ejercer el poder, practicar la política y asumir formas de convivencia social solidarias se ha desarrollado a pesar del acoso permanente de una estrategia de Estado basada en la recolonización de los territorios para apoderarse de sus recursos, en la contrainsurgencia, el cerco de penetración militar y policial, los intentos sistemáticos de cooptación, infiltración y provocación, y si todo esto no funciona, la acción directa de grupos paramilitares que golpean a mansalva a las comunidades, que invaden sus tierras liberadas, queman y destruyen casas, escuelas, clínicas, cosechas y enseres, que provocan el desplazamiento de sus poblaciones y que se arrogan, en suma y gozando de impunidad, el papel del martillo clandestino estatal sobre el yunque del Ejército, siempre omnipresente, y la gestión facciosa del Poder Judicial, presto para criminalizar a zapatistas y a integrantes de sus bases de apoyo. Conocemos de los ataques y hostigamientos a partir de las denuncias de las juntas de buen gobierno de Morelia (en especial el ejido Moisés Gandhi), La Realidad y Roberto Barrios, y en particular, las acciones de contrainsurgencia contra la comunidad autónoma zapatista Comandante Abel, del municipio autónomo La Dignidad, que se encuentra sitiada por paramilitares y policía estatal, en un modus operandi que muestra la complicidad y vinculación directa entre paramilitarismo y las fuerzas represivas del Estado.

Esta agresión a las comunidades mayas zapatistas ya ha sido denunciada en los ámbitos nacionales e internacionales por diversos colectivos, gremios y organizaciones que consideran como propios los alcances civilizatorios de sus procesos autonómicos y de sus propuestas para el rescate-reconstrucción de una nación donde quepamos todos y todas y de una lucha anticapitalista basada en la participación colectiva y protagónica de los explotados, discriminados y oprimidos que abajo y a la izquierda resisten el control y la dominación de los trabajadores, que se suman a la lucha de los pueblos contra la ocupación integral de sus territorios y recursos, que denuncian el vaciamiento y el descrédito de una democracia tutelada por la dictadura mediática, los poderes fácticos y el crimen organizado dentro y fuera del mal gobierno.

Estos colectivos que acompañan a los mayas zapatistas y a su Ejército Zapatista de Liberación Nacional sienten también en carne propia la acometida del Estado mexicano por medio de sus fuerzas armadas y sus paramilitares en contra de los municipios autónomos, en el entendido que ellos son nosotros, que no han estado ni están solos, que si tocan a uno nos tocan a todos.

No hacer caso de las palabras de indignación de quienes en la nación y en el mundo entero nos solidarizamos con nuestros hermanos zapatistas y reclamamos el cese inmediato de la embestida criminal es un acto más de violencia suprema contra México y contra la humanidad.

La razón, el poder y la fuerza

Lunes 17 de septiembre de 2012

La razón, el poder y la fuerza
Carlos Fazio

El poder es inseparable de la existencia humana. Su manifestación se da como deseo de sometimiento o dominación. Según Hannah Arendt, la violencia aparece como prerrequisito del poder, del poder como simple fachada: el guante de terciopelo que oculta la mano de hierro. En Poder y desaparición, Pilar Calveiro afirma que el poder, a la vez individualizante y totalitario […] es, antes que nada, un multifacético mecanismo de represión. No hay poder sin represión, pero, más que eso, la represión es el alma del poder. A su vez, Foucault plantea que frente al poder siempre habrá resistencia, entendida como oposición a las formas y prácticas autoritarias; al poder autocrático.

En sus 20 tesis de política, Enrique Dussel señala que la corrupción o el fetichismo del poder se aplica a quienes lo ejercen desde su autoridad auto-referida (referida a sí mismos). La voluntad del representante (el gobernante) se absolutiza, deja de responder, de fundarse, de articularse a la voluntad general de la comunidad política (o el pueblo) y se desnaturaliza como dominación; ya no responde al poder delegado por la comunidad. Aunque en apariencia se haya hecho elegir con procedimientos electorales por unas masas obnubiladas por los mecanismos fetichistas de la mediocracia, la representación se corrompe. Se elige a los dominadores y el poder funciona desde arriba sobre el pueblo. Se corrompe el ejercicio del poder. La política se invierte, se fetichiza y la corrupción es doble: del gobernante que se cree sede soberana del poder y de la comunidad que se lo permite y lo consiente, que se torna servil en vez de ser actora de la construcción de lo político.
El representante corrompido se siente un pequeño dios y puede usar su poder para ejercer su voluntad como prepotencia despótica sobre ciudadanos disciplinados, obedientes (los no obedientes son objeto de la represión policial); como pulsión sádica ante sus enemigos; para amenazar con la represión burocrática-administrativa; para criminalizar y/o judicializar una protesta; como apropiación indebida de bienes y riquezas de la comunidad; para favorecer a un familiar (nepotismo). Toda lucha por un interés propio, de un individuo, una clase, una élite, una tribu, es corrupción política. Y ya escribía lord Acton que el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente.
Para poder ejercer el poder auto-referido es necesario antes y de manera continua debilitar el poder político originario de la comunidad. El déspota desune al pueblo, impide el consenso desde abajo, crea conflictos. Divide para reinar. Esencialmente antidemocrático, el poder tiránico sólo puede gobernar si destruye el poder originario y normativo de la comunidad. El pueblo deviene en servidor y surgen élites, clases políticas y burocracias auto-referenciales que no responden más a la comunidad política.
A veces es necesario llegar a acuerdos por la vía del razonamiento y los argumentos. Cuando el ciudadano participa simétricamente se puede llegar a consensos. Pero ese consenso no puede ser fruto de un acto de dominación, violencia o imposición de quien ostenta el poder fetichizado. En un conflicto estudiantil universitario, por ejemplo, no se puede dialogar con una pistola en la cabeza o bajo la amenaza del uso de la fuerza policial por rectoría. Tampoco bajo la presión de actas administrativas. El consenso debe ser un acuerdo de todos los participantes como sujetos, libres, autónomos, racionales, con igualdad de intervención retórica. (Dussel, Tesis 2).

A menudo se ignora que el poder lo tiene siempre y solamente el pueblo. Lo tiene siempre aunque sea debilitado, acosado, intimidado, de manera que no pueda expresarse. El que ostenta la pura fuerza, la violencia, el ejercicio del dominio despótico o aparentemente legítimo, es un poder fetichizado, desnaturalizado, espurio, que aunque se llame poder consiste por el contrario en una violencia destructora de lo político como tal. El totalitarismo es un tipo de ejercicio de la fuerza por medios no políticos, policiacos o cuasimilitares (el uso cínico de la fuerza como violencia o represión), que no puede despertar en los ciudadanos la adhesión consensual.
Foucault define la técnica disciplinaria como tecnología individualizante del poder, basada en escrutar en los individuos sus comportamientos y su cuerpo con el fin de anatomizarlos. Es decir, producir cuerpos dóciles y fragmentados. El disciplinamiento como instrumento de control del cuerpo social. Como encarnación del poder auto-referido, despótico, la autoridad suele usar retórica o demagógicamente el peso de la institución (una mediación) para exigir disciplina, incurriendo en un ejercicio fetichizado del poder al negar, de facto, el ejercicio delegado del poder por la comunidad. Dussel habla del poder obedencial (Tesis 4). Según la enseñanza del EZLN, los que mandan deben mandar obedeciendo. Cuando el representante (que actúa por delegación, como un servicio, en nombre de otro) se vuelve sobre sí y se autoafirma como la última instancia del poder, al desobedecer el mandato de la comunidad se ha fetichizado. Simplemente, manda mandando como si fuera un patrón o un tirano. Manda a obedientes (como masa pasiva que recibe órdenes del poder).
La crítica radical, como expresión de libertad y fundamento político de una nueva subjetividad de la resistencia de los oprimidos, puede detener al poder injusto y opresor, poniéndole límites y evitando sus excesos. La crítica como contrapoder podrá desenmascarar la dominación autoritaria, depredadora, soberbia, frívola. Y ya le decía el Viejo Antonio al sup Marcos: Si no puedes tener la razón y la fuerza, escoge siempre la razón y deja que el enemigo tenga la fuerza. En muchos combates puede la fuerza obtener la victoria, pero en la lucha toda sólo la razón vence. El poderoso nunca podrá sacar razón de su fuerza, pero nosotros siempre podremos obtener fuerza de la razón.