México: Contra el mega-aeropuerto

«La modernidad, sin embargo, en su empeño por destruir el campo y la autosubsistencia alimentaria en nombre del desarrollo, ha creado una espantosa tensión entre esos dos mundos, tensión que se ha vuelto más aguda con el empecinamiento gubernamental de revivir el proyecto del mega-aeropuerto.»

http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Mexico_Contra_el_mega-aeropuerto

Por Javier Sicilia y Jean Robert*

19 DE ENERO DE 2015
En solidaridad con los defensores de su terruño.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- En la zona metropolitana del oriente del Estado de México se observa, como en muchas otras regiones del país, una contradicción dramática entre dos prácticas, dos formas de considerar la vida, dos imaginarios. Por un lado, comunidades que, en la medida de sus posibilidades, quieren seguir definiéndose como campesinas, porque esa condición corresponde a su sensibilidad, su cultura, su “cosmovisión”, su historia encarnada en un territorio. Por el otro, una profusión de infraestructuras de vialidad y de proyectos de viviendas destinadas a personas ajenas a los pueblos de la zona: manipulaciones de la población y verdaderas deportaciones planificadas.

Por un lado, un proyecto cultural de fidelidad a tradiciones milenarias, de la que dan testimonio los nombres en lengua náhuatl de casi todos los pueblos: Huexotla, Tequexquináhuac, Ixayoc, Xochimanca, Tlaminca, Tecuanulco, Amanalco, Atenco, Nexquipayac… Por el otro, una febrilidad modernizadora con los inevitables elefantes blancos, las obras a medio acabar y los terrenos que fueron de cultivo en proceso de fraccionamiento. Esta febrilidad desarrollista aniquila patrimonios históricos, arqueológicos y ambientales, afecta territorios comunitarios con el establecimiento de rellenos sanitarios y de un tiradero de desechos nucleares, y al saquear el agua de las comunidades, niega las comprobadas capacidades de gestión comunitaria del agua amenazando a sus defensores con nuevas formas de represión.

Tales conflictos, latentes desde hace decenios y puestos en evidencia a partir del levantamiento del EZLN y la emergencia de los pueblos indios, se volvieron a agudizar después de que el gobierno federal anunció que retomaba el proyecto foxiano de construir un mega-aeropuerto sobre las mencionadas tierras de vocación campesina.

Nosotros no somos campesinos y no nos sentimos amenazados en nuestro modo de vida como ellos. Pero somos conscientes de que la ciudad a la que han apostado el gobierno y la economía moderna, esa ciudad proyectada desde “arriba”, es una aglomeración ilimitada que depende por entero del petróleo e incrementa continuamente esta dependencia. Entendemos también que la ciudad vivida “abajo” es un tejido vivo de relaciones de soporte mutuo entre vecinos, de solidaridades y luchas por el reconocimiento del modo de vida propio que está en su ancestral forma de ser. Las grandes ciudades creadas por las culturas mesoamericanas nunca postularon la contradicción entre ciudad y campo –urbs y ager– que caracteriza a las culturas europeas. Durante siglos –el periodo prehispánico y colonial– esta facilidad de tránsito entre la ciudad y el campo fomentó la independencia alimentaria de las ciudades: México tenía sus hortalizas y sus cultivadores, y la zona lacustre y campesina de Texcoco, sus centros urbanos.

La modernidad, sin embargo, en su empeño por destruir el campo y la autosubsistencia alimentaria en nombre del desarrollo, ha creado una espantosa tensión entre esos dos mundos, tensión que se ha vuelto más aguda con el empecinamiento gubernamental de revivir el proyecto del mega-aeropuerto.

Según las declaraciones oficiales, de hacerse realidad dicho aeropuerto daría, para 2060, servicio a 120 millones de pasajeros cada año y ocuparía una superficie de 4 mil 400 hectáreas, contra las 700 que ocupa la Terminal 1 del aeropuerto actual. Durante la primera fase del proyecto se invertirían 169 mil millones de pesos, de los cuales 27 mil millones serían destinados a las mitigaciones de daños ecológicos colaterales.

Esta danza de los miles de millones de pesos, la inmensidad de las áreas cubiertas de cemento o transformadas en parques temáticos para seducir turistas e inversionistas, así como la intensificación de nuestra dependencia del petróleo, en una época en la que el país empieza a importarlo, debe darnos pavor. Pero mucho más pavor debería ocasionarnos el hecho de que tal obra en esa región lacustre es un decreto de muerte para una cultura campesina y urbana milenaria con capacidad de refuncionalizarse, sin traicionarse, atada a formas tradicionales y eficientes de cultivo, y abierta críticamente a técnicas modernas como los invernaderos.

Aun si el sueño megalómano del gobierno no se realizara, su mero anuncio ya empezó a transformar los usos del suelo y los precios prediales en la región de una forma que amenaza con expulsar a sus habitantes tradicionales y más legítimos, herederos de la horticultura urbana nahua. Si ciudadanos urbanos y campesinos queremos seguir llamándonos conciudadanos, tenemos que detener esta destrucción de una gran cultura productora de alimentos y fomentar asociaciones de soporte mutuo entre quienes los cultivan y quienes los comemos.

De lo contrario, no sólo nuestra dependencia alimentaria irá en aumento junto con la destrucción ecológica de los megaproyectos impulsados por las reformas estructurales, sino que el crimen que nos asuela crecerá de manera más brutal. Hay una estrecha relación entre esa lógica depredadora del desarrollo y la depredación del crimen organizado. Ambas se retroalimentan en una espiral descendente en la que los seres y la tierra son sacrificados en pos de la megalomanía de arriba.

Además opinamos que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés; detener la guerra; liberar a José Manuel Mireles, a sus autodefensas, a Nestora Salgado, a Mario Luna y a todos los presos políticos; hacer justicia a las víctimas de la violencia, juzgar a gobernadores y funcionarios criminales, y boicotear las elecciones.

*El presente artículo fue escrito conjuntamente con Jean Robert, quien se ha concentrado en la defensa de los territorios de la zona oriente del Estado de México contra el aeropuerto, y siempre ha estado al servicio de los otros.

Fuente: Proceso

Chiapas: la Cioac-H y sus paramilitares

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Chiapas: la Cioac-H y sus paramilitares
Luis Hernández Navarro
No esperó mucho para actuar. El 14 de febrero de este año, la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos Histórica (Cioac-H) anunció en Chiapas la formación de grupos de autodefensa. El 2 de mayo, sus integrantes asesinaron con arma de fuego y machetes al maestro José Luis Solís López, zapatista de la comunidad La Realidad, e hirieron a 15 rebeldes más.

En febrero, los cioaquistas informaron públicamente su acuerdo de armar sus autodefensas. Dijeron que lo hacían para garantizar la seguridad e integridad de su organización y sus dirigentes. “Queremos –señalaron– que se cree un clima de defensión.” Lo hicieron por boca de José Dolores López Barrios, su secretario de organización nacional. Lo divulgaron en su boletín con el nombre de Declaración de la C Región III Fronteriza.

El 2 de mayo, apenas dos meses y medio después de hacer pública su decisión, la banda de los Luises (como se conoce a los cioaquistas por los nombres de pila de sus dirigentes) emboscó a José Luis y a sus compañeros. Sus miembros en La Realidad dispararon contra él una bala calibre 22 en la pierna derecha y otra en el pecho, le propinaron un machetazo en la boca, garrotazos en la espalda y lo remataron con un tiro de gracia atrás de la cabeza. No fue sólo salvajismo. El crimen colectivo fue la forma en que los paramilitares sellaron un pacto de impunidad.

Diecisiete años después de la masacre de Acteal, la historia se repite ahora en La Realidad. Al igual que se hizo entonces, el asesinato de José Luis Solís quiere ser explicado como el producto de un conflicto comunitario originado por la explotación y aprovechamiento de una mina de arena. Según la Cioac, el problema se inició cuando los zapatistas extrajeron sin autorización material de construcción y dejaron abandonada una camioneta.

Lo cierto es que el homicidio del zapatista Galeano (como lo nombran sus compañeros) fue una agresión alevosa y premeditada, planeada, orquestada con lógica militar, y ejecutada con sevicia. Estuvo antecedida por la destrucción de una escuela y una clínica, y el robo de una camión. Fue una emboscada, una turbamulta paramilitar.

En el homicidio participaron militantes del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido Acción Nacional (PAN), herencia de la labor contrainsurgente de Luis H. Álvarez en la región.

No se trata de un hecho aislado, sino del último eslabón de una cadena de agresiones hacia los zapatistas por organizaciones campesinas ligadas al gobierno, tales como las distintas Cioac, la Orcao, la Oruga, la URPA y un mar de siglas más. Es una provocación en el corazón de un lugar emblemático para el EZLN: el caracol de La Realidad. Es un golpe artero en un momento en que los rebeldes están activamente comprometidos en la rearticulación del movimiento indígena nacional.

Hace ya muchos años que la Cioac-Histórica ha pactado todo tipo de compromisos con los distintos gobiernos de Chiapas. Su relación con Juan Sabines, el anterior mandatario que sigue moviendo hilos en el estado, fue excepcionalmente buena. Tanto así que él mismo lo reconoció públicamente al final de su periodo. “Lo que yo refrendo –dijo en diciembre de 2012– es mi admiración a la organización, mi cariño personal a la Cioac, mi gratitud por el respaldo recibido como candidato y después como gobernador, hasta el último día. Valoro mucho ese gesto, en mí tendrán siempre un amigo, un aliado”.

Ligada al PCM, al PSUM y al PMS, integrada por catequistas comprometidos con sus pueblos, promotora en Chiapas de la lucha por la tierra, la sindicalización de jornaleros agrícolas y la organización de productores de café, promotora de grandes movilizaciones en algunas regiones del estado, la Cioac entró en 1994 en un profundo proceso de descomposición.

El levantamiento del EZLN la fracturó. Muchas de sus bases la abandonaron para sumarse a las filas rebeldes. Buena parte de sus dirigentes se volvieron funcionales a las necesidades del gobierno. La organización dejó de lado sus antiguas ideales y se transformó en un aparato rural clientelar y corporativo, dedicado a negociar proyectos gubernamentales y buscar posiciones políticas.

La Cioac ha sufrido en Chiapas gran cantidad de rupturas, provocadas por la ambición de sus líderes. Las peleas entre ellos han sido, literalmente, a balazos y golpes. Con el nombre Cioac, pero con distintos apellidos, existen varias organizaciones: Histórica, Democrática, Independiente, Nueva Fuerza, Autónoma Región Quinta Norte Zoque-Tzotzil, más las que se acumulen en la rebatiña por la paga y los favores gubernamentales.

Aliada con un grupo de empresarios que rompió con el PRI y que se bautizaron como Auténticos Margaritenses, los dirigentes que conducen la Cioac-H ganaron la alcaldía de Las Margaritas (el municipio constitucional en el que se encuentra el caracol de La Realidad) en 2001, en tres ocasiones seguidas.

Uno de sus dirigentes históricos, Alberto Alfaro, le resumió el proceso de claudicación y descomposición moral de la organización en Chiapas al investigador Guillermo Trejo ( Popular movements in autocracies: religion, repression, and indigenous c ollective action in México): Todo mundo se volvió corrupto. Antonio Hernández, otro de sus líderes originales, le confesó: No hay más movimientos sociales en Las Margaritas, sólo hay maquinarias políticas. La democracia se ha convertido en un negocio en el que se cambian votos por recursos.

Sumergida sin escrúpulo alguno en el negocio de transar con el gobierno favores políticos por recursos económicos y prebendas, la Cioac-H y sus paramilitares se dedican ahora a golpear al EZLN. Al hacerlo están hundiendo en el fango de la ignominia un legado de grandes luchas campesinas.

Twitter: @lhan55

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La agresión de la CIOAC en La Realidad se suma a casos de hostilidad antizapatista

http://chacatorex.blogspot.com.es/2014/05/la-agresion-de-la-cioac-en-la-realidad.html

· El asesinato de Galeano, muestra de su presencia en la región tojolabal en Chiapas.
· Expertos documentan colaboracionismo de la central con subordinación al Estado y los partidos.

Hermann Bellinghausen
La Jornada 18/05/2014

San Cristóbal de las Casas, Chis., 17 de mayo.

Cuando en enero de 2013 la dirección nacional de la Central Independiente de Obreros y Campesinos (CIOAC) anunció su incorporación entusiasta a la Cruzada Nacional contra el Hambre, ya nadie podía llamarse a sorpresa. El colaboracionismo de la otrora revolucionaria central data del salinismo, al menos en Chiapas. Y en la región tojolabal ha servido para confrontar la autonomía zapatista, en un proceso donde el asesinato de Galeano en La Realidad, hace dos semanas, es sólo otra escala más.
Recordemos que con no menos entusiasmo la CIOAC pediría a su partido, el de la Revolución Democrática, retornar al Pacto por México con el gobierno del PRI; eso sí, con agenda política de izquierda y con dignidad. En junio de 2013, La Vía Campesina, afín al zapatismo, expulsó a la CIOAC de su movimiento internacional durante su Sexta Conferencia Internacional en Yakarta, Indonesia.
La investigadora Dolores Camacho Velázquez de la UNAM (PROIMMSE-IIA) detalla en una ponencia de 2013: A partir de 2000 muchos líderes campesinos ocuparon cargos públicos, lo que propició que sus organizaciones dejaran de ser proactivas y se convirtieran en gestoras de recursos ante las instancias del gobierno. Un ejemplo es que dejaron de oponerse al Procede, y en varios casos sus agremiados aceptaron la certificación de sus tierras; otros proyectos de apoyo al campo fueron aceptados por organizaciones que habían mantenido resistencia. Como resultado hubo oposición de muchos de sus miembros, por lo que empezamos a observar organizaciones fragmentadas que no son capaces de construir hoy un actor colectivo unificado que comparta demandas y luchas (Las organizaciones campesinas chiapanecas: fragmentación y nuevas estrategias de sobrevivencia).
En el caso de organizaciones grandes, debido a que sus líderes aceptaron cargos en el gobierno fueron desconocidos por sus agremiados, y ahora hay CIOAC Independiente o Democrática, CIOAC histórica u oficial, OCEZ-CNPA, OCEZ independiente, OPEZ, OPEZ independiente y democrática.
Estas circunstancias han llevado a que las dos CIOAC, al igual que otras organizaciones independientes en el campo chiapaneco rompan acuerdos que datan de hace 20 años, cuando se sumaron a la toma de tierras tras el levantamiento zapatista de 1994. Según la Comisión Ejecutiva Agraria, citada por Camacho Velázquez, para abril de aquel año había 340 fincas ocupadas por 4 mil 445 campesinos de la CNC, CIOAC, OCEZ Plan de Ayala y otras organizaciones.
El gobierno autoriza la compra de tierras y se forman 16 fideicomisos. El uso indiscriminado de recursos provocó corrupción, dice Camacho. Se compraron tierras que pertenecían a los propios campesinos o eran de mala calidad para el cultivo; fue denunciado el desvío de recursos con maniobras como tierras pagadas dos veces o a valor superior del real, así como autoinvasiones e invitación de propietarios a grupos de campesinos para invadir sus tierras con el fin de beneficiarse con los altos pagos que el gobierno estaba realizando.
La CIOAC de Chiapas
En los años 70 del siglo pasado, luego de su fundación, la CIOAC se concentra en organizar al proletariado agrícola. Según la investigadora Antonia Berenice Villafuerte Torres, la participación activa de la CIOAC en la movilización, la reivindicación agraria, y sobre todo el descontento de los campesinos de las organizaciones corporativizadas permitieron a la central ampliar sus dirigencias desde el centro del país hasta el sur, como fue el caso de Chiapas, donde a la fecha mantiene presencia en las regiones norte, sierra, selva y centro. (Revista Pueblos y Fronteras, volumen 8, diciembre 2013-mayo 2014).

En los años 80 continuó movilizándose a pesar de las represiones del gobierno estatal, recapitula Villafuerte, Los dirigentes utilizaron la negociación como instrumento fuerte de sus luchas. A finales de esa década la CIOAC, al igual que otras organizaciones cansadas de la lucha represiva, comenzó a desgastarse y disminuir su fuerza social.

Cabe apuntar que es así que, por esos años, luchadores de todas esas organizaciones en las regiones indígenas, desilusionados y defraudados, se suman a las filas clandestinas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La CIOAC no fue excepción. Sobre todo al avalar la política de concertación de gobierno salinista. Pedro de Paz, secretario de Planeación y Desarrollo Rural de la CIOAC, entrevistado por Villafuerte, reconocería que, asociada con la reforma agraria del artículo 27 en 1992 y el nuevo pacto social entre campesinos y Estado, la lucha por la tierra pasa a segundo término, ahora con las tierras obtenidas se piensa en hacerlas producir, entonces empezamos la gestión de los recursos productivos.

Vinieron los convenios y programas de Solidaridad, la lluvia de dinero, el reconocimiento oficial de las dirigencias independientes. Sin embargo, Camacho destaca que sigue el descontento de sus bases indígenas, y tras el alzamiento zapatista en 1994, CIOAC y otras 279 organizaciones forman el fugaz Consejo Estatal de Organizaciones Indígenas y Campesinas (CEOIC), con la intención de apoyar y participar en las pláticas que mantenía el EZLN en San Cristóbal de Las Casas, pero además conducir sus demandas de tierra, proyectos productivos y liberar a los presos políticos.

Sigue su adhesión al gobierno estatal en resistencia de Amado Avendaño, como parte de la Asamblea Estatal Democrática del Pueblo Chiapaneco (Adepech), de donde migran pronto a las arcas y los proyectos estatales y abandonan la resistencia. Su institucionalización se agudiza en 2001 al convertirse en gobierno como parte de la coalición de partidos que derrota al PRI con Pablo Salazar Mendiguchía. De entonces datan las primeras confrontaciones por la certificación de las tierras recuperadas y parte de los territorios autónomos. El Estado se dirige a romper ese vínculo entre el EZLN y las otras organizaciones, y sus dirigentes devienen parte del gobierno. Su adhesión se hará más contrainsurgente durante el gobierno de Juan Sabines Guerrero, con el condimento de las gestiones del comisionado para Chiapas y luego funcionario indigenista en los dos gobiernos federales de Acción Nacional, Luis H. Álvarez.

La relación de la CIOAC con el PRD limitó su autonomía ante las alianzas electorales con los demás partidos: PAN, PRI, PVEM, PT, Convergencia. Por ello resulta difícil trazar una línea divisoria entre los agresores en La Realidad, como en otros casos de hostilidad antizapatista. Las siglas partidarias pierden sentido y todo acaba siendo PRI, como escribe el subcomandante Marcos en su más reciente comunicado.

Villafuerte concluye que la CIOAC puede ser vista como subordinada al Estado y a los partidos, situación que etiqueta la presencia de la organización en un neocorporativismo.

Para entender la violencia antizapatista

Peter Rosset*
¿Son violentos los indios? ¿Son violentos los zapatistas? Existe mucha confusión sobre la violencia en Chiapas. Aquí intento ofrecer una guía breve para su interpretación.

La contrainsurgencia en Chiapas se basa, en parte, en la implementación de políticas diseñadas para fragmentar las organizaciones campesinas, indígenas y comunitarias, creando facciones cada vez mas pequeñas, tendenciosas, oportunistas y manipulables. Esto se logra ofreciendo a líderes locales y regionales recursos para proyectos productivos y asistenciales, candidaturas, puestos en la administración pública, etc., con base en las necesidades objetivas de sus bases y a sus oportunismos, celos y rencores.

Estos ofrecimientos están condicionados explícita o implícitamente a su distanciamiento del zapatismo. Su objetivo es aislar políticamente a los rebeldes. Estos recursos y posiciones también son usados para provocar el conflicto abierto, sea con violencia o sin ella, contra las bases y comunidades zapatistas. Para estimular la violencia se utilizan problemas y disputas locales, muchas veces preexistentes, que con frecuencia ni siquiera están relacionados con el zapatismo como tal. Se trata de conflictos que son comunes, y hasta normales, en la sociedad rural, dentro y fuera de Chiapas.

Entre este tipo de problemas se encuentran las disputas sobre colindancias de terrenos, sobre todo en contextos en donde unos quieren regularizar la posesión de la tierra y otros no; el acceso o control sobre los recursos locales, tales como agua, árboles maderables, predios aptos para urbanización y bancos de arena y grava; diferencias familiares y religiosas; representaciones de partidos políticos; la rebatinga por proyectos productivos o asistenciales; disputas por protagonismo e interlocución con el Estado, así como avaricia, rencores, resentimientos y celos históricos, etc. La acción del Estado manipulador puede transformar cualquier problema latente preexistente en una fractura abierta.

Sin embargo, sería un error ver al Estado como monolítico. Dentro de él existen tanto facciones que buscan alentar al máximo la violencia, como fuerzas que buscan atemperarla, para no espantar a inversionistas y turistas. Eso provoca que, por un lado se promueva la violencia antizapatista por medio de premios (proyectos, puestos, candidaturas), y por el otro se quiera resolver y calmar el conflicto. Esto provoca que grupo campesino pueda recibir recursos para, primero golpear, y luego dejar de hacerlo hasta que pase un cierto tiempo. Estos grupos que agreden a las comunidades en resistencia se alternan en su labor de agresión.

Las hostilidades contra zapatistas son a menudo divulgadas en los medios de comunicación convencionales, con un sesgo racista y clasista. Se les presenta como meros conflictos locales o enfrentamientos o grescas entre campesinos, surgidos del hecho de que los indios son de por sí violentos y los pobres se la pasan matándose entre ellos. Esta violencia sirve como justificación para que las fuerzas del orden actúen en contra de las bases de apoyo zapatistas.

Con frecuencia, las organizaciones campesinas nacionales se deslindan de sus afiliados locales cuando éstos cometen actos violentos. Los grupos locales pertenecientes a centrales nacionales se forman, dividen, recombinan y fusionan con gran rapidez. Muchas veces los dirigentes nacionales ni siquiera están al día de lo que sucede entre sus bases. Pero su decisión de trazar una línea divisoria entre ellos y sus antiguos miembros no significa que éstos no hayan pertenecido en el pasado a esa organización nacional que, en el futuro, pueden serlo. En ocasiones esta explicación de los dirigentes nacionales es un pretexto; sin embargo, sucede también en ocasiones que simple y sencillamente ignoran lo que está pasando con sus bases.

La contrainsurgencia en Chiapas utiliza los conflictos locales como parte central de su estrategia. Los problemas locales preexistentes son los árboles, la política contrainsurgente es el bosque. Hay que ver ambos de manera simultánea. Lo importante es entender y no olvidar que el bosque se conforma precisamente por el conjunto de los árboles.

Finalmente, hay un elemento adicional que no se debe perder de vista. En los territorios en disputa en Chiapas predominan dos visiones. Una, la zapatista, es de la construcción paulatina de la autonomía territorial, indígena y campesina, de la educación, salud y justicia autónomas, de la agroecología, y del autogobierno. Se trata de una visión que se está haciendo realidad, poco a poco. La otra es más mezquina, cortoplacista, de acercamiento al poder, que busca beneficios individuales e inmediatos. Quienes se identifican como abajo y a la izquierda prefieren la visión zapatista, y quieren que tenga la posibilidad de consolidarse cada vez más como alternativa y ejemplo. Para ello, es necesario el repudio total a toda agresión contra el zapatismo.

(*) Especialista en cuestiones rurales, doctor por la Universidad de Michigan. Entre sus libros se encuentra Promised Land: Competing Visions of Agrarian Reform.

Defendernos colectiva y comunitariamente

 http://chacatorex.blogspot.com.es/2014/04/defendernos-colectiva-y-comunitariamente.html
Raúl Zibechi
La Jornada 18/04/2014

La situación mundial es muy grave. Cuando aún no se apagan las llamas de la guerra civil en Siria, la crisis en curso en Ucrania amenaza con elevar la tensión, a la espera de que se abran nuevos frentes en el conflicto global. La región sudamericana aplazó, por ahora, una escalada mayor en Venezuela gracias a la presencia disuasoria de la Unasur.

Sin embargo, debemos mirarnos en el espejo sirio, o quizá en el mexicano, para comprender que ninguna de esas opciones puede ser descartada en el periodo más agudo de la transición hegemónica. La guerra permanente sustituye a los golpes de Estado, ya que los think tanks imperiales parecen haber comprendido que los pueblos salen fortalecidos de los regímenes dictatoriales, como los que impusieron en las décadas de 1960 y 1970.

Ahora buscan romper el tejido social atizando prolongados conflictos internos, con el objetivo de dejar sociedades exhaustas, divididas e incapaces de autogestionar sus asuntos. Es el modo de romper naciones en el periodo de «acumulación por desposesión» (David Harvey) y de la «cuarta guerra mundial» ( subcomandante Marcos), por la apropiación de los bienes comunes y la destrucción de la vida.

Ante este panorama los movimientos no pueden contar con la protección del Estado, por haber sido neutralizado por la presión de las multinacionales y el imperialismo, o bien por apoyar con convicción sus estrategias. Debemos pensar, por lo tanto, en la necesidad de crear y multiplicar espacios, conciencia y organización para la defensa comunitaria.

Tenemos ante nosotros un buen puñado de formas de autoprotección comunitaria entre pueblos indios, campesinos y también entre sectores populares urbanos, donde esta tarea es más compleja. A menudo estas organizaciones ignoran la existencia de otras similares en otros países o regiones, con lo que no pueden enriquecerse mutuamente, aprender de sus aciertos y errores, y mejorar así los modos de enfrentar este periodo tan complejo.

Entre los nasa de Cauca (sur de Colombia) destaca la Guardia Indígena. Sus miembros son elegidos en asamblea por las comunidades y prestan servicio durante dos años, pudiendo ser relegidos. Los y las guardias son en su inmensa mayoría jóvenes comuneros, están armados con bastones de mando y no sólo protegen a las comunidades (tanto en sus territorios como a través de su despliegue en marchas y acciones de protesta) sino que ejercen además una labor educativa y de apoyo a la justicia comunitaria.

La Guardia Indígena ha sido capaz de rescatar autoridades secuestradas por los paramilitares y la guerrilla, apelando a la movilización masiva de las comunidades. Han desarmado también instalaciones de guerra de las fuerzas armadas en sus territorios y trabajan para impedir que la violencia ingrese en sus espacios destruyendo comunidades.

Las rondas campesinas nacieron en el norte de Perú a finales de la década de 1970 para combatir a los ladrones de ganado. En pocos años se extendieron a buena parte del país, ya que consiguieron reducir los robos hasta casi extinguirlos. Actuando de forma rotativa, los campesinos hacen rondas nocturnas de vigilancia, mostrando que ya no son familias aisladas sino comunidades en construcción.

Con los años las rondas encararon labores de construcción de servicios para las comunidades, implementaron su propia justicia al margen de la justicia estatal corrupta y, cuando se disparó la guerra interna entre las fuerzas armadas y Sendero Luminoso, aislaron a los violentos al precio de miles de muertos. En los últimos años las rondas campesinas juegan un papel decisivo en la resistencia a la minería, en particular frente al proyecto aurífero Conga, en la provincia de Cajamarca. Son conocidos como «guardianes de las lagunas».

En las ciudades contamos también con un puñado de experiencias de defensa comunitaria, en sintonía con las brigadas de la Comunidad Habitacional Acapatzingo en la delegación Iztapalapa, en la ciudad de México. Un caso destacable sucede en algunas villas de la ciudad de Buenos Aires, con larga tradición de organización popular, tanto para la demanda al Estado como para la organización y defensa de la vida cotidiana.

En la Villa de Retiro la Corriente Villera Independiente y el Movimiento Popular La Dignidad levantaron la Casa de las Mujeres en Lucha, un espacio de formación, debate, organización colectiva de la sobrevivencia y también de defensa contra la violencia machista. Las que integran las cuadrillas de autodefensa de mujeres realizan talleres de capacitación, que son «una herramienta de organización, reagrupamiento y acción directa que pueda dar respuestas ante determinadas situaciones, así como de acompañamiento y asesoramiento a las mujeres», según razona el movimiento.

En varios casos intervinieron ante agresores haciendo visible la situación, actuando en grupos, con disciplina y decisión, para frenar al agresor y llegado el caso inducirlo a abandonar el barrio. En la villa de Bajo Flores actuaron años atrás las Amazonas, madres que se movilizaron contra golpeadores y bocas de venta de drogas, habiéndose convertido en referentes para otras mujeres.

De modo que existen diversas experiencias organizativas entre los tres sectores sociales que enfrentan el modelo actual: indígenas, campesinos y sectores populares urbanos. Cada una tiene sus propios modos en función de la realidad que enfrentan. Algunos utilizan armas, otros optan por hacer valer la montonera; pero en todos los casos vemos una potente decisión de poner el cuerpo para defender a la comunidad de forma colectiva.

De algún modo estas prácticas se interconectan por abajo y van aprendiendo unas de otras, aunque de modo mucho más lento de lo que sería deseable. Aunque en su conjunto son aún muy pocas las personas y comunidades involucradas en la defensa comunitaria, marcan un camino por el que, en algún momento, habrán de transitar otras comunidades que sólo pueden contar con sus propias fuerzas cuando escala peligrosamente el caos sistémico.

Vientos del Sur: Ahí viene la Dignidad Rebelde

Abr 28, 2014 Escrito por  Raúl Romero/@cancerbero_mx

Foto: Raúl Romero

México vive actualmente un proceso de neocolonización marcado por el despojo y la represión. Al tiempo que el pueblo mexicano es despojado aceleradamente de sus tierras, recursos y derechos; lo que queda del Estado mexicano se va tornando más autoritario y represivo. Este proceso neocolonial es impulsado por corporaciones trasnacionales que encontraron en las burguesías locales en el poder a su mejor aliado. Ejemplos sobran para explicar este proceso: la reforma energética, la reforma laboral, el auge de los negocios extractivistas, la “guerra contra el narcotráfico”, la criminalización de la protesta social y un largo etcétera[1].

Mientras tanto, una gran parte de las organizaciones y miembros de la sociedad civil hemos perdido la brújula. Sin proyecto alternativo ni programa de lucha, nos hemos enfocado a reaccionar ante las diferentes coyunturas. Miramos el árbol que se seca, pero no nos damos cuenta que el bosque se está incendiando. No es para menos: cuando pensábamos que estábamos mal, vino lo peor (y al parecer aún falta lo más grave).

En este contexto, son los pueblos originarios los que dan la batalla más emblemática en defensa del territorio y de sus derechos. Siguiendo su ejemplo, otros actores han ido extendiendo la resistencia contra el despojo por diferentes puntos del país. Sin embargo, pocas son las iniciativas que cuentan con una madurez programática y democrática como las de los pueblos indios organizados. Ahí están resistiendo y construyendo alternativas en lo que hoy conocemos todavía como Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Sonora, Nayarit, Puebla, Chihuahua, Baja California, Chiapas y más.

En el próximo mes de junio, algunos de estos pueblos se reunirán en territorio del EZLN. Así se anunció en un comunicado firmado por el Subcomandante Insurgente Moisés, quien también informó que se llevará a cabo un homenaje al recientemente fallecido Don Luis Villoro. En el marco de estas reuniones, las organizaciones de los pueblos indios que asistan darán a conocer una “declaración para lo que sigue en la lucha de resistencia contra el despojo”, al mismo tiempo que el EZLN lanzará una “propuesta de iniciativa para toda la Sexta nacional e internacional”.

Las acciones que se anunciarán son la continuación de un proceso que los zapatistas desataron desde el 21 de diciembre de 2012, fecha en la que miles de bases de apoyo salieron a marchar en silencio. Al año siguiente, comenzaron a mostrar al mundo lo avanzado de su proyecto a través de la escuelita.

El anuncio del SCI Moisés ha despertado gran expectativa entre las nuevas redes y colectivos que se han ido conformando durante la escuelita, pero también entre los que siempre estamos a la espera de la palabra de los compas. No es en vano, si alguien tiene experiencia en procesos organizativos que vayan más allá de la coyuntura son precisamente las y los zapatistas. Para muestra, revisemos algunas de las convocatorias lanzadas por ellos y ellas.

Unos días después del estallido de la guerra en Chiapas, el 12 de enero de 1994, una multitudinaria marcha en la Ciudad de México obligó a Carlos Salinas de Gortari a decretar el cese al fuego contra el EZ. Años más tarde, en el 2000, en una carta que el SCI Marcos envió a Pablo González Casanova, escribió lo siguiente:

Entonces, en aquel enero de sangre y pólvora, nosotros tuvimos que decidir cómo debíamos «leer» esa gran movilización. Pudimos haberla «leído» como una manifestación en apoyo a nuestra guerra, como un aval al camino de lucha armada que habíamos elegido; o pudimos haberla leído como una movilización que apoyaba no nuestro método (la guerra), pero sí nuestras demandas, y que se manifestaba contra la represión gubernamental.

Nosotros estábamos aislados, replegándonos a las montañas, cargando a nuestros muertos y heridos, preparando el combate siguiente. Así, lejos, muy lejos, y en esas condiciones, tuvimos que escoger. Y escogimos «leer» que esa gente que salió a las calles estaba contra la injusticia, contra el autoritarismo, contra el racismo, contra la guerra, que estaba por el diálogo, por la paz, por la justicia, por la solución pacífica de nuestras demandas. Eso leímos y eso marcó nuestro andar posterior[2] .

Desde aquel entonces los zapatistas dieron las primeras señales de lo que en adelante sería un rasgo distintivo de su nueva estrategia: la alianza permanente con la sociedad civil.

Con el lanzamiento de la 2da Declaración de la Selva Lacandona, la alianza fue más evidente. En aquel entonces, los neozapatistas convocaron a un Diálogo Nacional por la Libertad, la Democracia y la Justicia que permitiera realizar los cambios profundos que la Nación requería. Insistían en la necesidad de un nuevo sistema político y llamaban a una Convención Nacional Democrática (CND) que se encargaría de establecer un gobierno provisional o de transición, una especie de constituyente del que emanaría una nueva Constitución.

En agosto de 1994 se realizó la primera sesión de la CND. Para dicho encuentro los zapatistas construyeron, en la comunidad de Guadalupe Tepeyac, Chis., un foro en forma de “barco” al que denominaron Aguascalientes. Al evento acudieron más de 7000 representantes de distintas organizaciones y cientos de observadores internacionales. Dicho encuentro se convirtió en uno de los grandes esfuerzos históricos por articular a las izquierdas.

El 1 de enero de 1995, ya con Zedillo como presidente y en plena crisis económica, el EZ lanzó la 3ra Declaración de la Selva Lacandona. Ahí convocaron a los integrantes de la Convención Nacional Democrática y a otros actores a conformar el Movimiento de Liberación Nacional (MLN).

Con motivo del cierre de la Consulta Nacional por la Paz y la Democracia (Julio de 1995), el EZ anunció “una nueva etapa en el diálogo nacional” entre la sociedad. Propusieron a sus simpatizantes formar “Comités Civiles de Diálogo” con el objetivo de “desembocar en la Mesa Civil del Diálogo Nacional”. Los temas serían el “proyecto de Nación”, el “proyecto del Frente Nacional Opositor”, las “nuevas relaciones políticas entre organizaciones, gobierno y ciudadanos y una nueva relación de la Nación con los indígenas” y la “creación de una nueva fuerza política independiente con base en el EZLN”.

El 1 de enero de 1996, el EZLN lanzó la 4ta Declaración de la Selva Lacandona. A las exigencias de  techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, justicia, libertad y paz agregaron las de comunicación e información. Proponían la conformación del Foro Nacional Indígena, resultado de las alianzas tejidas con otros pueblos originarios durante el proceso de diálogo. También anunciaron la formación de una nueva fuerza política nacional: el Frente Zapatista de Liberación Nacional, “organización civil y pacífica, independiente y democrática, mexicana y nacional, que lucha por la democracia, la libertad y la justicia en México”. Al mismo tiempo lanzaron la 1a Declaración de la Realidad: Contra el Neoliberalismo y por la Humanidad, en la que convocaron al Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo.

La 5ta Declaración de la Selva Lacandona vino en julio de 1998. En ella convocaron a la realización de la Consulta Nacional sobre la iniciativa de Ley Indígena que había elaborado la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa). La Consulta fue organizada principalmente por el Congreso Nacional Indígena y organizaciones civiles solidarias.

Con la salida del PRI y la llegada de Vicente Fox a la Presidencia, los zapatistas lanzaron una nueva iniciativa. En esta ocasión, convocaron al Congreso Nacional Indígena (CNI) y a la sociedad civil a una gran movilización al Congreso de la Unión para “exigir reconocimiento constitucional de los derechos y cultura indígena, de acuerdo con la iniciativa de la Cocopa”. La movilización fue encabezada por 27 integrantes del EZLN, representantes de las etnias tzotzil, tzeltal, tojolabal, chol, zoque y mame. El objetivo era ocupar la máxima tribuna del Congreso para hablarle a los legisladores y argumentar a favor de la “Ley Cocopa”.

La Marcha del color de la Tierra desató pasiones y debates. La movilización duró 37 días, se recorrieron 6 mil kilómetros y se realizaron 77 actos públicos en 12 estados del país. El 11 de marzo, cuando el contingente llegó a la Ciudad de México, miles de personas inundaron las calles. En la opinión pública, intelectuales y políticos de todas las ideologías discutían sobre si la delegación zapatista tenía derecho a usar o no la máxima tribuna de San Lázaro. Memorable y representativa de la opinión conservadora fue la posición del dirigente de la bancada panista Diego Fernández de Ceballos, quien calificando de “indios calzonudos” a los zapatistas, se negaba a que ocuparan la máxima tribuna en el Congreso.

 Luego de numerosos debates y gracias a la presión generada por la sociedad civil, los zapatistas pudieron dirigir sus mensajes a los legisladores el 28 de marzo. No iban solos, estaban acompañados de representantes de los pueblos indígenas, integrantes del CNI e invitados internacionales. En las afueras de San Lázaro, decenas de miles acudieron a manifestar su solidaridad.

En 2001, la clase política de México puso un eslabón más en la cadena de desprecio contra los pueblos indígenas. En aquel año aprobó una contrarreforma que violaba la mayor parte de los acuerdos de San Andrés Sacamchem de los Pobres. Consolidada la traición, en agosto 2003 el EZLN se dio a la tarea de ejercer su autonomía de facto, por medio de la creación de las Juntas de Buen Gobierno y de los Caracoles Zapatistas.

La 6ta Declaración de la Selva Lacandona, lanzada en 2005, presentó el camino recorrido por el EZLN, pero también ofreció una lectura de la situación nacional y mundial. La Sexta no sólo se integró por un  balance, sino que vino acompañada de una propuesta organizativa encaminada a generar “un acuerdo con personas y organizaciones mero de izquierda” para construir un programa de lucha anticapitalista y antineoliberal. Si bien el zapatismo ya había marcado una diferencia abismal con los partidos políticos luego de la traición de 2001, con la Sexta y La Otra Campaña se hizo evidente que la ruta de acción implicaba luchar contra toda la clase política sin distinción. En 2006 el proceso organizativo y de construcción del programa, que implicaba un recorrido nacional, fue interrumpido por  la brutal represión contra el pueblo de Atenco.

Las reuniones e iniciativas organizativas que ha lanzado el EZLN a los pueblos indios y la sociedad civil a lo largo de 20 años de resistencia pública son múltiples y con diferentes objetivos. Cada una de ellas ha tenido un gran impacto en la vida política nacional e internacional. Por otra parte, dichas iniciativas han globalizado la esperanza y la rebeldía, siendo el mejor ejemplo de ello las redes de solidaridad que se han construido con intelectuales y organizaciones indígenas y no indígenas de todo el mundo.

El andar del EZ, su experiencia milenaria y la alternativa que han construido les ha dotado de una visión profunda sobre lo que acontece en el país. De igual forma, su carácter anticapitalista y sus variadas relaciones con intelectuales, activistas y otras organizaciones les permite tener un mapeo completo del estado actual del despojo y de las resistencias. Estemos atentos a lo que nos propongan el próximo mes de junio. Vayamos con el corazón abierto y con la disposición para seguir caminando. Se aproxima un nuevo tiempo para la Dignidad Rebelde.


[1] En un trabajo anterior con Anaid Campos Nájera desarrollamos este argumento. Ver:  La Unidad Popular frente a la recolonización de México
[2] SCI Marcos. (2000) “Saludo a Pablo González Casanova: por la liberación de todos los universitarios presos” [en línea]. Chiapas, febrero. Tomado del sitio electrónico Cartas y Comunicados del EZLN. Disponible en  http://palabra.ezln.org.mx/comunicados/ [Consulta: 19 de marzo de 2013].

Militancias

Militancias
Gustavo Esteva
¿Por qué ser militantes? ¿Por qué militar? Usamos la palabra pa­ra hacer algo que muchos no podemos dejar de hacer. Pero militante es el que milita, el militar. Al usar la palabra, ¿no habremos asumido como propio lo que resistimos, con toda su carga bélica y violenta?

Resistir y luchar son llamados irresistibles para mucha gente, sobre todo por lo que sigue: construir un mundo nuevo. Hay quien no puede vivir sin atender esos llamados a la acción. El horror en que estamos instalados resulta insoportable. Hay que hacer algo. Militar. Y no podemos dejar de luchar porque luchar es soñar.

Surge así el predicamento. Es­coge bien a tu enemigo; vas a ser como él, reza un viejo proverbio árabe. Como advirtieron hace tiempo los zapatistas, se libra actualmente la Cuarta Guerra Mundial, en que nosotros somos el enemigo. ¿Cómo evitar convertirnos en quienes la están librando y reproducir sus métodos y prácticas?

Luchamos contra algo abominable. Pasan todos los días cosas para las que ya no tenemos palabras; sólo el silencio cabe ante esa degradación. ¿Cómo no caer en la tristeza y la amargura, o hasta la desesperación, por haber llegado a tal extremo y tener que luchar contra ello, entrar en la pelea?

Es cierto que luchar implica conectar el deseo con la realidad y esto, como sugería Foucault, es lo que posee fuerza revolucionaria. Pero esta realidad abominable contra la que debemos luchar para transformarla no es algo ajeno, externo. Luchar contra la realidad es también luchar contra nosotros ­mismos.

Como también advertía Foucault, el adversario estratégico es el fascismo, pero no sólo el histórico, el que movilizó y empleó con eficacia el deseo de las masas en los años treinta y que lo hace ahora con más refinamiento. Es también nuestro propio fascismo, en nuestras cabezas y en nuestro comportamiento cotidiano; el fascismo, dice Foucault, que nos hace amar el poder, desear aquello que nos domina y explota.

¿Cómo evitarlo? ¿Cómo luchar contra el poder sin caer en su juego? ¿Cómo ser lo otro del poder, su reverso y no su espejo, como en la trampa del poder popular?

¿Cómo ser militantes sin caer en la trampa militar? ¿Cómo practicar decididamente una militancia comprometida, sin comprometernos con el poder, los partidos, organizaciones dueñas de la verdad revolucionaria, ideologías que empiezan como guías de la acción y terminan como camisas de fuerza? ¿Cómo militar con la gente común, dejándose sencillamente guiar por ella?

Amigos del Norte que están haciéndose estas preguntas proponen la militancia gozosa, en contraste con la triste. En la tradición de Spinoza y otros, dan a la palabra gozo el significado de dejar entrar el mundo en uno y entregarse al mundo: ser vulnerable, compasivo, experimental, creativo, abierto a la incertidumbre; la tristeza, en cambio, crea fronteras, establece distingos, compara, hace planes, etcétera. No se trata de sentimientos de felicidad o infelicidad. Penas, risas o rabias pueden existir en cualquiera de las condiciones de militancia; en todos los movimientos, espacios y colectivos, como en todas las personas, hay gozo y tristeza.

Mis amigos sospechan que hay demasiada amargura y tristeza en muchos movimientos y espacios radicales. Por tanto, pensar, clasificar, cerrar y crear fronteras, reducen las posibilidades de convivialidad, creatividad, gentileza. Las tendencias a la pureza ideológica, la competencia o rivalidad y la búsqueda de radicalismo conducen al perfeccionismo, la sospecha, el cinismo, el miedo, el resentimiento. Esta militancia triste estaría en contraste con la militancia gozosa que admite elementos tristes (fronteras, distinciones, críticas, etcétera), pero tiene amplios espacios para la creatividad, la gentileza, la amistad, el amor.

El asunto no es menor. A medida que se agrava la situación en todas partes y aumentan cinismos y crímenes abominables, cuando es indispensable intensificar la acción y tomar iniciativas radicales, la militancia gozosa es más necesaria que nunca. Ya la Real Academia abrió el abanico de significados de militar, para reconocer lo que hemos estado haciendo. Acepta ahora, como acepciones de militar, la de ser parte de una comunidad o colectivo y la de apoyar determinadas ideas o proyectos, sin vincular la palabra con la guerra.

Si tu revolución no sabe bailar, no me invites a tu revolución, le comentó una joven al subcomandante Marcos hace unos años. Es una frase que repiten quienes mantienen vivos los bailes y la cultura de sus ancestros en los Altos de Chiapas y asocian la teoría del cambio con el amor, la música y el baile.

Por más paradójico que parezca, desmantelar pieza por pieza el régimen que padecemos y parar la guerra se hace posible cuando nos atrevemos a vivir vidas verdaderamente radicales, creativas y gozosas.

Noam Chomsky: El trabajo académico, el asalto neoliberal a las universidades y cómo debería ser la educación

http://ssociologos.com/2014/03/13/noam-chomsky-el-trabajo-academico-el-asalto-neoliberal-a-las-universidades-y-como-deberia-ser-la-educacion/

Sobre la contratación temporal de profesores y la desaparición de la carrera académica.

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Eso es parte del modelo de negocio. Es lo mismo que la contratación de temporales en la industria o lo que los de Wall Mart llaman “asociados”, empleados sin derechos sociales ni cobertura sanitaria o de desempleo, a fin de reducir costes laborales e incrementar el servilismo laboral. Cuando las universidades se convierten en empresas, como ha venido ocurriendo harto sistemáticamente durante la última generación como parte de un asalto neoliberal general a la población, su modelo de negocio entraña que lo que importa es la línea de base. Los propietarios efectivos son los fiduciarios (o la legislatura, en el caso de las universidades públicas de los estados federados), y lo que quieren mantener los costos bajos y asegurarse de que el personal laboral es dócil y obediente. Y en substancia, la formas de hacer eso son los temporales. Así como la contratación de trabajadores temporales se ha disparado en el período neoliberal, en la universidad estamos asistiendo al mismo fenómeno. La idea es dividir a la sociedad en dos grupos. A uno de los grupos se le llama a veces “plutonomía” (un palabro usado por Citibank cuando hacía publicidad entre sus inversores sobre la mejor forma de invertir fondos), el sector en la cúspide de una riqueza global pero concentrada sobre todo en sitios como los EEUU. El otro grupo, el resto de la población, es un “precariado”, gentes que viven una existencia precaria.

Esa idea asoma de vez en cuando de forma abierta. Así, por ejemplo, cuando Alan Greenspan testificó ante el Congreso en 1997 sobre las maravillas de la economía que estaba dirigiendo, dijo redondamente que una de las bases de su éxito económico era que estaba imponiendo lo que él mismo llamó “una mayor inseguridad en los trabajadores”. Si los trabajadores están más inseguros, eso es muy “sano” para la sociedad, porque si los trabajadores están inseguros, no exigirán aumentos salariales, no irán a la huelga, no reclamarán derechos sociales: servirán a sus amos tan donosa como pasivamente. Y eso es óptimo para la salud económica de las grandes empresas. En su día, a todo el mundo le pareció muy razonable el comentario de Greenspan, a juzgar por la falta de reacciones y los aplausos registrados. Bueno, pues transfieran eso a las universidades: ¿cómo conseguir una mayor “inseguridad” de los trabajadores? Esencialmente, no garantizándoles el empleo, manteniendo a la gente pendiente de un hilo que puede cortarse en cualquier momento, de manera que mejor que estén con la boca cerrada, acepten salarios ínfimos y hagan su trabajo; y si por ventura se les permite servir bajo tan miserables condiciones durante un año más, que se den con un canto en los dientes y no pidan más. Esa es la manera como se consiguen sociedades eficientes y sanas desde el punto de vista de las empresas. Y en la medida en que las universidades avanzan por la vía de un modelo de negocio empresarial, la precariedad es exactamente lo que se impone. Y más que veremos en lo venidero.

Ese es un aspecto, pero otros aspectos que resultan también harto familiares en la industria privada: señaladamente, el aumento de estratos administrativos y burocráticos. Si tienes que controlar la gente, tienes que disponer de una fuerza administrativa que lo haga. Así, en la industria norteamericana más que en cualquier otra parte, se acumula estrato ad administrativo tras estrato administrativo: una suerte de despilfarro económico, pero útil para el control y la dominación. Y lo mismo vale para las universidades. En los pasados 30 0 40 años se ha registrado un aumento drástico en la proporción del personal administrativo en relación el profesorado y los estudiantes de las facultades: profesorado y estudiantes han mantenido la proporción entre ellos, pero la proporción de administrativos se ha disparado. Un conocido sociólogo, Benjamin Ginsberg, ha escrito un muy buen libro titulado The Fall of the Faculty: The Rise of the All-Administrative University and Why It Matters (Oxford University Press, 2011), en el que se describe con detalle el estilo empresarial de administración y niveles burocráticos multiplicados. Ni que decir tiene, con administradores profesionales más que bien pagados: los decanos, por ejemplo, que antes solían miembros de la facultad que dejaban la labor docente para servir como gestores con la idea de reintegrarse a la facultad al cabo de unos años. Ahora son todos profesionales, que tienen que contratar a vicedecanos, secretarios, etc., etc., toda la proliferación de estructura que va con los administradores. Todo eso es otro aspecto del modelo empresarial.

Pero servirse de trabajo barato –y vulnerable— es una práctica de negocio que se remonta a los inicios mismos de la empresa privada, y los sindicatos nacieron respondiendo a eso. En las universidades, trabajo barato, vulnerable, significa ayudantes y estudiantes graduados. Los estudiantes graduados son todavía más vulnerables, huelga decirlo, La idea es transferir la instrucción a trabajadores precarios, lo que mejora la disciplina y el control, pero también permite la transferencia de fondos a otros fines muy distintos de la educación. Los costos, claro está, los pagan los estudiantes y las gentes que se ven arrastradas a esos puestos de trabajo vulnerables. Pero es un rasgo típico de una sociedad dirigida por la mentalidad empresarial transferir los costos a la gente. Los economistas cooperan tácitamente en eso. Así, por ejemplo, imaginen que descubren un error en su cuenta corriente y llaman al banco para tratar de enmendarlo. Bueno, ya saben ustedes lo que pasa. Usted les llama por teléfono, y le sale un contestador automático con un mensaje grabado que le dice: “Le queremos mucho, y ahí tiene un menú”. Tal vez le menú ofrecido contiene lo que usted busca, tal vez no. Si acierta a elegir la opción ofrecida correcta, lo que escucha a continuación es una musiquita, y de rato en rato una voz que le dice: “Por favor, no se retire, estamos encantados de servirle”, y así por el estilo. Al final, transcurrido un buen tiempo, una voz humana a la que poder plantearle una breve cuestión. A eso los economistas le llaman “eficiencia”. Con medidas económicas, ese sistema reduce los costos laborales del banco; huelga decir que le carga los costos a usted, y esos costos han de multiplicarse por el número de usuarios, que puede ser enorme: pero eso no cuenta como coste en el cálculo económico. Y si miran ustedes cómo funciona la sociedad, encuentran eso por doquiera. Del mismo modo, la universidad impone costos a los estudiantes y a un personal docente que, además e tenerlo apartado de la carrera académica, se le mantiene en una condición que garantiza un porvenir sin seguridad. Todo eso resulta perfectamente natural en los modelos de negocio empresariales. Es nefasto para la educación, pero su objetivo no es la educación.

En efecto, si echamos una mirada más retrospectiva, la cosa se revela más profunda todavía. Cuando todo esto empezó, a comienzos de los 70, suscitaba mucha preocupación en todo el espectro político establecido el activismo de los 60, comúnmente conocidos como “la época de los líos”. Fue una “época de líos” porque el país se estaba civilizando [con las luchas por los derechos civiles], y eso siempre es peligroso. La gente se estaba politizando y se comprometía con la conquista de derechos para los grupos llamados “de intereses especiales”: las mujeres, los trabajadores, los campesinos, los jóvenes, los viejos, etc. Eso llevó a una grave reacción, conducida de forma prácticamente abierta. En el lado de la izquierda liberal del establishment, tenemos un libro llamado The Crisis of Democracy: Report on the Governability of Democracies to the Trilateral Commission, compilado por Michel Crozier, Samuel P. Huntington y Joji Watanuki (New York University Press, 1975) y patrocinado por la Comisión Trilateral una organización de liberales internacionalistas. Casi toda la administración Carter se reclutó entre sus filas. Estaban preocupados por lo que ellos llamaban la “crisis de la democracia” y que no dimanaba de otra cosa del exceso de democracia. En los 60 la población –los “intereses especiales” mencionados— presionaba para conquistar derechos dentro de la arena política, lo que se traducía en demasiada presión sobre el Estado: no podía ser. Había un interés especial que dejaban de lado, y es a saber: el del sector granempresarial; porque sus intereses coinciden con el “interés nacional”. Se supone que el sector graempresarial controla al Estado, de modo que no hay ni que hablar de sus intereses. Pero los “intereses especiales” causaban problemas, y estos caballeros llegaron a la conclusión de que “tenemos que tener más moderación en la democracia”: el público tenía que volver a ser pasivo y regresar a la apatía. De particular preocupación les resultaban las escuelas y las universidades, que, decían, no cumplían bien su tarea de “adoctrinar a los jóvenes” convenientemente: el activismo estudiantil –el movimiento de derechos civiles, el movimiento antibelicista, el movimiento feminista, los movimientos ambientalistas— probaba que los jóvenes no estaban correctamente adoctrinados.

Bien, ¿cómo adoctrinar a los jóvenes? Hay más de una forma. Una forma es cargarlos con deudas desesperadamente pesadas para sufragar sus estudios. La deuda es una trampa, especialmente la deuda estudiantil, que es enorme, mucho más grande que el volumen de deuda acumulada en las tarjetas de crédito. Es una trampa para el resto de su vida porque las leyes están diseñadas para que no puedan salir de ella. Si, digamos, una empresa incurre en demasiada deuda, puede declararse en quiebra. Pero si los estudiantes suspenden pagos, nunca podrán conseguir una tarjeta de la seguridad social. Es una técnica de disciplinamiento. No digo yo que eso se hiciera así con tal propósito, pero desde luego tiene ese efecto. Y resulta harto difícil de defender en términos económicos. Miren ustedes un poco lo que pasa por el mundo: la educación superior es en casi todas partes gratuita. En los países con los mejores niveles educativos, Finlandia (que anda en cabeza), pongamos por caso, la educación superior es pública y gratuita. Y en un país rico y exitoso como Alemania es pública y gratuita. En México, un país pobre que, sin embargo, tiene niveles de educación muy decentes si atendemos a las dificultades económicas a las que se enfrenta, es pública y gratuita. Pero miren lo que pasa en los EEUU: si nos remontamos a los 40 y los 50, la educación superior se acercaba mucho a la gratuidad. La Ley GI ofreció educación superior gratuita a una gran cantidad de gente que jamás habría podido acceder a la universidad. Fue muy bueno para ellos y fue muy bueno para la economía y para la sociedad; fue parte de las causas que explican la elevada tasa de crecimiento económico. Incluso en las entidades privadas, la educación llegó a ser prácticamente gratuita. Yo, por ejemplo: entré en la facultad en 1945, en una universidad de la Ivy League, la Universidad de Pensilvania, y la matrícula costaba 100 dólares. Eso serían unos 800 dólares de hoy. Y era muy fácil acceder a una beca, de modo que podías vivir en casa, trabajar e ir a la facultad, sin que te costara nada. Lo que ahora ocurre es ultrajante. Tengo nietos en la universidad que tienen que pagar la matrícula y trabajar, y es casi imposible. Para los estudiantes, eso es una técnica disciplinaria.

Y otra técnica de adoctrinamiento es cortar el contacto de los estudiantes con el personal docente: clases grandes, profesores temporales que, sobrecargados de tareas, apenas pueden vivir con un salario de ayudantes. Y puesto que no tienes seguridad en el puesto de trabajo, no puedes construir una carrera, no puedes irte a otro sitio y conseguir más. Todas esas son técnicas de disciplinamiento, de adoctrinamiento y de control. Y es muy similar a lo que uno espera que ocurra en una fábrica, en la que los trabajadores fabriles han de ser disciplinados, han de ser obedientes; y se supone que no deben desempeñar ningún papel en, digamos, la organización de la producción o en la determinación del funcionamiento de la planta de trabajo: eso es cosa de los ejecutivos. Esto se transfiere ahora a las universidades. Y yo creo que nadie que tenga algo de experiencia en la empresa privada y en la industria debería sorprenderse; así trabajan.

Sobre cómo debería ser la educación superior

Para empezar, deberíamos desechar toda idea de que alguna vez hubo una “edad de oro”. Las cosas eran distintas, y en ciertos sentidos, mejores en el pasado, pero distaban mucho de ser perfectas. Las universidades tradicionales eran, por ejemplo, extremadamente jerárquicas, con muy poca participación democrática en la toma de decisiones. Una parte del activismo de los 60 consistió en el intento de democratizar las universidades, de incorporar, digamos, a representantes estudiantiles a las juntas de facultad, de animar al personal no docente a participar. Esos esfuerzos se hicieron por iniciativa de los estudiantes, y no dejaron de tener cierto éxito. La mayoría de universidades disfrutan ahora de algún grado de participación estudiantil en las decisiones de las facultades. Y yo creo que ese es el tipo de cosas que deberíamos ahora seguir promoviendo: una institución democrática en la que la gente que está en la institución, cualquiera que sea (profesores ordinarios, estudiantes, personal no docente) participan en la determinación de la naturaleza de la institución y de su funcionamiento; y lo mismo vale para las fábricas.

No son estas ideas de izquierda radical, por cierto. Proceden directamente del liberalismo clásico. Si leéis, por ejemplo, a John Stuart Mill, una figura capital de la tradición liberal clásica, verán que daba por descontado que los puestos de trabajo tenían que ser gestionados y controlados por la gente que trabajaba en ellos: eso es libertad y democracia (véase, por ejemplo, John Stuart Mill, Principles of Political Economy, book 4, ch. 7). Vemos las mismas ideas en los EEUU. En los Caballeros del Trabajo, pongamos por caso: uno de los objetivos declaradis de esta organización era “instituir organizaciones cooperativas que tiendan a superar el sistema salarial introduciendo un sistema industrial cooperativo” (véase la “Founding Ceremony” para las nuevas asociaciones locales). O piénsese en alguien como John Dewey, un filósofo social de la corriente principal del siglo XX, quien no sólo abogó por una educación encaminada a la independencia creativa, sino también por el control obrero en la industria, lo que él llamaba “democracia industrial”. Decía que hasta tanto las instituciones cruciales de la sociedad –producción, comercio, transporte, medios de comunicación— no estén bajo control democrático, la “política [será] la sombra proyectada en el conjunto de la sociedad por la gran empresa” (John Dewey, “The Need for a New Party” [1931]). Esta idea es casi elemental, y echa raíces profundas en la historia norteamericana y en el liberalismo clásico; debería constituir una suerte de segunda naturaleza de la gente, y debería valer igualmente para las universidades. Hay ciertas decisiones en una universidad donde no puedes querer transparencia democrática porque tienes que preservar la privacidad estudiantil, pongamos por caso, y hay varios tipos de asuntos sensibles, pero en el grueso de la actividad universitaria normal no hay razón para no considerar la participación directa como algo, no ya legítimo, sino útil. En mi departamento, por ejemplo, hemos tenido durante 40 años representantes estudiantiles que proporcionaban una valiosa ayuda con su participación en las reuniones de departamento.

Sobre la “gobernanza compartida” y el control obrero

La universidad es probablemente la institución social que más se acerca en nuestra sociedad al control obrero democrático. Dentro de un departamento, por ejemplo, es bastante normal que al menos para los profesores ordinarios tenga capacidad para determinar una parte substancial de las tareas que conforman su trabajo: qué van a enseñar, cuando van a dar las clases, cuál será el programa. Y el grueso de las decisiones sobre el trabajo efectuado en la facultad caen en buena medida bajo el control del profesorado ordinario. Ahora, ni que decir tiene, hay un nivel administrativo superior al que no puedes ni eludir ni controlar. La facultad puede recomendar a alguien para ser profesor titular, pongamos por caso, y estrellarse contra el criterio de los decanos o del rector, o incluso de los patronos o de los legisladores. No es que ocurra muy a menudo, pero puede ocurrir y ocurre. Y eso es parte de la estructura de fondo que, aun cuando siempre ha existido, era un problema menor en los tiempos en que la administración salía elegida por la facultad y era en principio revocable por la facultad. En un sistema representativo, necesitas tener a alguien haciendo labores administrativas, pero tiene que poder ser revocable, sometido como está a la autoridad de las gentes a las que administra. Eso es cada vez menos verdad. Hay más y más administradores profesionales, estrato sobre estrato, con más y más posiciones cada vez más remotas del control de las facultades. Me referí antes a The Fall of the Faculty de Benjamin Ginsberg, un libro que entra en un montón de detalles sobre el funcionamiento de varias universidades a las que sometió a puntilloso escrutinio: Johns Hopkins, Cornell y muchas otras.

El profesorado universitario ha venido siendo más y más reducido a la categoría de trabajadores temporales a los que se asegura una precaria existencia sin acceso a la carrera académica. Tengo conocidos que son, en efecto, lectores permanente; no han logrado el estatus de profesores ordinarios; tienen que concursar cada año para poder ser contratados otra vez. No deberían ocurrir estas cosas, no deberíamos permitirlo. Y en el caso de los ayudantes, la cosa se ha institucionalizado: no se les permite ser miembros del aparato de toma de decisiones y se les excluye de la seguridad en el puesto de trabajo, lo que no sirve sino para amplificar el problema. Yo creo que el personal no docente debería ser integrado también en la toma de decisiones, porque también forman parte de la universidad. Así que hay un montón que hacer, pero creo que se puede entender fácilmente por qué se desarrollan esas tendencias. Son parte de la imposición del modelo de negocios en todos y cada uno de los aspectos de la vida. Esa es la ideología neoliberal bajo la que el grueso del mundo ha estado viviendo en los últimos 40 años. Es muy dañina para la gente, y ha habido resistencias a ella. Y es digno de mención el que al menos dos partes del mundo han logrado en cierta medida escapar de ella: el Este asiático, que nunca la aceptó realmente, y la América del Sur de los últimos 15 años.

Sobre la pretendida necesidad de “flexibilidad”

“Flexibilidad” es una palabra muy familiar para los trabajadores industriales. Parte de la llamada “reforma laboral” consiste en hacer más “flexible” el trabajo, en facilitar la contratación y el despido de la gente. También esto es un modo de asegurar la maximización del beneficio y el control. Se supone que la “flexibilidad” es una buena cosa, igual que la “mayor inseguridad de los trabajadores”. Dejando ahora de lado la industria, para la que vale lo mismo, en las universidades eso carece de toda justificación. Pongamos un caso en el que se registra submatriculación en algún sitio. No es un gran problema. Una de mis hijas enseña en una universidad; la otra noche me llamó y me contó que su carga lectiva cambiaba porque uno de los cursos ofrecidos había registrado menos matrículas de las previstas. De acuerdo, el mundo no se acabará, se limitaron a reestructurar el plan docente: enseñas otro curso, o una sección extra, o algo por el estilo. No hay que echar a la gente o hacer inseguro su puesto de trabajo a causa de la variación del número de matriculados en los cursos. Hay mil formas de ajustarse a esa variación. La idea de que el trabajo debe someterse a las condiciones de la “flexibilidad” no es sino otra técnica corriente de control y dominación. ¿Por qué no hablan de despedir a los administradores si no hay nada para ellos este semestre? O a los patronos: ¿para qué sirven? La situación es la misma para los altos ejecutivos de la industria; si el trabajo tiene que ser flexible, ¿por qué no la gestión ejecutiva? El grueso de los altos ejecutivos son harto inútiles y aun dañinos, así que ¡librémonos de ellos! Y así indefinidamente. Sólo para comentar noticias de estos últimos días, pongamos el caso de Jamie Dimon, el presidente del consejo de administración del banco JP Morgan Chase: acaba de recibir un substancial incremento en sus emolumentos, casi el doble de su paga habitual, en agradecimiento por haber salvado al banco de las acusaciones penales que habrían mandado a la cárcel a sus altos ejecutivos: todo quedó en multas por un monto de 20 mil millones de dólares por actividades delictivas probadas. Bien, podemos imaginar que librar de alguien así podría ser útil para la economía. Pero no se habla de eso cuando se habla de ”reforma laboral”. Se habla de gente trabajadora que tiene que sufrir, y tiene que sufrir por inseguridad, por no saber de donde sacarán el pan mañana: así se les disciplina y se les hace obedientes para que no cuestionen nada ni exijan sus derechos. Esa es la forma de operar de los sistemas tiránicos. Y el mundo de los negocios es un sistema tiránico. Cuando se impone a las universidades, te das cuenta de que refleja las mismas ideas. No debería ser un secreto.

Sobre el propósito de la educación

Se trata de debates que se retrotraen a la Ilustración, cuando se plantearon realmente las cuestiones de la educación superior y de la educación de masas, no sólo la educación para el clero y la aristocracia. Y hubo básicamente dos modelos en discusión en los siglos XVIII y XIX. Se discutieron con energía harto evocativa. Una imagen de la educación era la de un vaso que se llena, digamos, de agua. Es lo que ahora llamamos “enseñar para el examen”: viertes agua en el vaso y luego el vaso devuelve el agua. Pero es un vaso bastante agujereado, como todos hemos tenido ocasión de experimentar en la escuela: memorizas algo en lo que no tienes mucho interés para poder pasar un examen, y al cabo de una semana has olvidado de qué iba el curso. El modelo de vaso ahora se llama “ningún niño a la zaga”, “enseñar para el examen”, “carrera a la cumbre”, y cosas por el estilo en las distintas universidades. Los pensadores de la Ilustración se opusieron a ese modelo.

El otro modelo se describía como lanzar una cuerda por la que el estudiante pueda ir progresando a su manera y por propia iniciativa, tal vez sacudiendo la cuerda, tal vez decidiendo ir a otro sitio, tal vez planteando cuestiones. Lanzar la cuerda significa imponer cierto tipo de estructura. Así, un programa educativo, cualquiera que sea, un curso de física o de algo, no funciona como funciona cualquier otra cosa; tiene cierta estructura. Pero su objetivo consiste en que el estudiante adquiera la capacidad para inquirir, para crear, para innovar, para desafiar: eso es la educación. Un físico mundialmente célebre cuando, en sus cursos para primero de carrera, se le preguntaba “¿qué parte del programa cubriremos este semestre?”, contestaba: “no importa lo que cubramos, lo que importa es lo que descubráis vosotros”. Tenéis que ganar la capacidad y la autoconfianza en esta asignatura para desafiar y crear e innovar, y así aprenderéis; así haréis vuestro el material y seguir adelante. No es cosa de acumular una serie fijada de hechos que luego podáis soltar por escrito en un examen para olvidarlos al día siguiente.

Son dos modelos radicalmente distintos de educación. El ideal de la Ilustración era el segundo, y yo creo que el ideal al que deberíamos aspirar. En eso consiste la educación de verdad, desde el jardín de infancia hasta la universidad. Lo cierto es que hay programas de ese tipo para los jardines de infancia, y bastante buenos.

Sobre el amor a la docencia

Queremos, desde luego, gente, profesores y estudiantes, comprometidos en actividades que resulten satisfactorias, disfrutables, actividades que sean desafíos, que resulten apasionantes. Yo no creo que eso sea tan difícil. Hasta los niños pequeños son creativos, inquisitivos, quieren saber cosas, quieren entenderlas, y a no ser que te saquen eso a la fuerza de la cabeza, el anhelo perdura de por vida. Si tienes oportunidades para desarrollar esos compromisos y preocuparte por esas cosas, son las más satisfactorias de la vida. Y eso vale lo mismo para el investigador en física que para el carpintero; toenes que intentar crear algo valioso, lidiar con problemas difíciles y resolverlos. Yo creo que que eso es lo que hace del trabajo el tipo de actividad que quieres hacer; y la haces aun cuando no estés obligado a hacerla. En una universidad que funcione razonablemente, encontrarás gente que trabaja todo el tiempo porque les gusta lo que hacen; es lo que quieren hacer; se les ha dado la oportunidad, tienen los recursos, se les ha animado a ser libres e independientes y creativos: ¿qué mejor que eso? Y eso también puede hacerse en cualquier nivel.

Vale la pena reflexionar un poco sobre algunos de los programas educativos imaginativos y creativos que se desarrollan en los distintos niveles. Así, por ejemplo, el otro día alguien me contaba de un programa que usa en las facultades, un programa de ciencia en el que se plantea a los estudiantes una interesante cuestión: “¿Cómo puede ser que un mosquito vuela bajo la lluvia?” Difícil cuestión, cuando se piensa un poco en ella. Si algo impactara en un ser humano con la fuerza de una gota de agua que alcanza a un mosquito, lo abatiría inmediatamente. ¿Cómo puede, pues, el mosquito evitar el aplastamiento inmediato? ¿Cómo puede seguir volando? Si quieres seguir dándole vueltas a este asunto –dificilísimo asunto—, tienes que hacer incursiones en las matemáticas, en la física y en la biología y plantearte cuestiones lo suficientemente difíciles como para verlas como un desafío que despierta la necesidad de responderlas.

Eso es lo que debería ser la educación en todos los niveles, desde el jardín de infancia. Hay programas para jardines de infancia en los que se da a cada niño, por ejemplo, una colección de pequeñas piezas: guijarros, conchas, semillas y cosas por el estilo. Se propone entonces a la clase la tarea de descubrir cuáles son las semillas. Empieza con lo que llaman una “conferencia científica”: los nenes hablan entre sí y tratan de imaginarse cuáles son semillas. Y, claro, hay algún maestro que orienta, pero la idea es dejar que los niños vayan pensando. Luego de un rato, intentan varios experimentos tendentes a averiguar cuáles son las semillas. Se le da a cada niño una lupa y, con ayuda del maestro, rompe una semilla y mira dentro y encuentra el embrión que hace crecer a la semilla. Esos niños aprenden realmente algo: no sólo algo sobre las semillas y sobre lo que las hace crecer; también aprenden algo sobre los procesos de descubrimiento. Aprenden a gozar con el descubrimiento y la creación, y eso es lo que te permitirá comportarte de manera independiente fuera del aula, fuera del curso.

Lo mismo vale para toda la educación, hasta la universidad. En un seminario universitario razonable, no esperas que los estudiantes tomen apuntes literales y repitan todo lo que tu digas; lo que esperas es que te digan si te equivocas, o que vengan con nuevas ideas desafiantes, que abran caminos que no habían sido pensados antes. Eso es lo que es la educación en todos los niveles. No consiste en instilar información en la cabeza de alguien que luego la recitará, sino que consiste en capacitar a la gente para que lleguen a ser personas creativas e independientes y puedan encontrar gusto en el descubrimiento y la creación y la creatividad a cualquier nivel o en cualesquiera dominios a los que les lleven sus intereses.

Sobre el uso de la retórica empresarial contra el asalto empresarial a la universidad

Eso es como plantearse la tarea de justificar ante el propietario de esclavos que nadie debería ser esclavo. Estáis aquí en un nivel de la indagación moral en el que resulta harto difícil encontrar respuestas. Somos seres humanos con derechos humanos. Es bueno para el individuo, es bueno para la sociedad y hasta es bueno para la economía en sentido estrecho el que la gente sea creativa e independiente y libre. Todo el mundo sale ganando de que la gente sea capaz de participar, de controlar sus destinos, de trabajar con otros: puede que eso no maximice los beneficios ni la dominación, pero ¿por qué tendríamos que preocuparnos de esos valores?

Un consejo a las organizaciones sindicales de los profesores precarios

Ya sabéis mejor que yo lo que hay que hacer, el tipo de problemas a los que os enfrentáis. Seguid adelante y haced lo que tengáis que hacer. No os dejéis intimidar, no os amedrentéis, y reconoced que el futuro puede estar en nuestras manos si queremos que lo esté.

Lo que sigue es la traducción castellana de una transcripción editada en inglés de un conjunto de observaciones realizadas por Noam Chomsky vía Skype el pasado 4 de febrero para una reunión de afiliados y simpatizantes del sindicato universitario asociado a la Unión de Trabajadores del Acero (Adjunct Faculty Association of the United Steelworkers) en Pittsburgh, PALas manifestaciones del profesor Chomsky se produjeron en respuesta a preguntas de  Robin Clarke, Adam Davis, David Hoinski, Maria Somma, Robin J. Sowards, Matthew Ussia y Joshua Zelesnick. La transcripción escrita de las respuestas orales la realizó Robin J. Sowards y la edición y redacción corrió a cargo del propio Noam Chomsky

Traducción de www.sinpermiso.info – Miguel de Puñoenrostro. Visto en counterpunch.org

Paulo Freire y el Subcomandante Insurgente Marcos

EZLN_by_Mikele

“El Sub es todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias. Pero es fruto también de una experiencia colectiva, un Votán nosótrico del Mandar Obedeciendo”.

http://desinformemonos.org/2014/03/paulo-freire-y-el-subcomandante-insurgente-marcos/

Miguel Escobar Guerrero

 

A la memoria de don Luis Villoro (1922-2014)

A Fernanda Navarro

Al equipo/colectivo, “La lectura y construcción de la realidad

en el aula. Pensar la práctica para transformarla”.[1]

No hay placer más grande que caer hacia arriba…

Sombra, el guerrero.

Con la lectura de mis primeros libros de literatura –Crimen y castigo, La Peste, La madre, Los Miserables, El principito…– otra mirada abrió mis ojos para leer el mundo en el contexto de la violencia colombiana de los años 60s y 70s. Con esa mediación fui construyendo el gusto por pensar lo que hoy denomino mi praxis. Estudié primero filosofía, posteriormente educación y finalmente me especialicé en psicoanálisis sociopolítico.

Durante mis estudios de filosofía me confronté con algunos principios filosóficos como: Pienso luego existo (Cogito ero sum), Descartes; La existencia precede la esencia, Sartre y Camus; Los filósofos sólo han pensado el mundo: ahora es necesario transformarlo, Marx; El capitalismo determina la existencia. Y, actualmente, en el Siglo XXI, teniendo presente el Yo me rebelo, por lo tanto nosotros somos (“Je me révolte, donc nous sommes) de Albert Camus, fui descubriendo el significado profundo de la filosofía maya ignorada, principalmente por la mayoría de pensadores etnocentristas y occidentales que había estudiado.

Desde la ociosa reflexión de Descartes, señala el Subcomandante Insurgente Marcos, la teoría de arriba insiste en la primacía de la idea sobre la materia. El “pienso, luego existo” definía también un centro, el YO individual, y a lo otro como una periferia que se veía afectada o no por la percepción de ese YO: afecto, odio, miedo, simpatía, atracción, repulsión. Lo que estaba fuera del alcance de la percepción del YO era, es, inexistente.

Así, el nacimiento de este crimen mundial llamado capitalismo es producto de la máquina de vapor y no del despojo. Y la etapa capitalista de la globalización neoliberal arranca con la aparición de la informática, el internet, el teléfono celular, el mall, la sopa instantánea, el fast food; y no con el inicio de una nueva guerra de conquista en todo el planeta, la IV Guerra Mundial.

Como es costumbre en todo invasor –ya sea colonial, neocolonial y/o criminal– actualmente con la globalización neoliberal, imperialista,[2] la historia, la cultura, la filosofía del pueblo invadido es ignorada, violada, violentada y negada para imponer la suya y, en especial, para justificar el robo de las riquezas del pueblo invadido e imponer su cosmovisión: un pensamiento único, su dios único, su cultura de la violencia lo que, a su vez, representa e impone, un pensamiento dualista e individualista para ir introyectando, como lo estudio Paulo Freire, la Sombra del opresor.

La sombra del opresor – del Jefe del poder económico, político, hegemónico del gran capital– se sigue introyentando actualmente con la violencia filicida de ese poder que no acepta el hijo/a rebelde, a quien no se somete a sus dictámenes: que no se convierte en simple mercancía. La utilización del poder de los medios de difusión mercantiles, que acompaña la violencia, es de gran importancia para atacar el inconsciente y silenciar la palabra con dobles mensajes, verdades a medias justificando el castigo a quien no se someta pero, en su perversión, llevando al enfrentamiento fratricida como de forma magistral podemos observarlo y analizarlo en la película “Los juegos del Hambre” (The Hunger Games, USA, dirigida por Gary Ross). La sombra del opresor, como traición o culpa indebida, se convierte en deseo de muerte y la deshumanización se entrelaza con deseos de eliminación parricida, fratricida y suicida. Y, esa sombra trabaja la vida emocional expresándose, con teorías, ideologías, normas y leyes que justifican la violencia física y emocional. Otro excelente ejemplo fílmico, para observar y analizar distintas formas de introyección, lo encontramos en “12 Años Esclavo” (12 Yeras a Slave, USA, dirigida por Steve McQueen).[3] Entre los análisis de Freire al respecto podemos citar:[4]

“No existirían oprimidos si no existiera una relación de violencia que los conforma como violentados, en una situación objetiva de opresión […] ‘La cultura del silencio’, que se genera en la estructura opresora, y bajo cuya fuerza condicionante realizan su experiencia de ‘objetos’ necesariamente los constituye de esta forma […] Todo acto de conquista implica un sujeto que conquista y un objeto conquistado, que pasa, por ello, a ser poseído por el conquistador. Este a su vez, imprime su forma al conquistador quien al intoyectarla se transforma en un ser ambiguo. Un ser que como ya hemos señalado, ‘aloja’ al otro”.

Pero, algunos pueblos tojolabales en particular, y de cultura maya en general, fueron aprendiendo a organizarse primero contra la invasión colonial y, actualmente, contra el capitalismo neoliberal: siguieron pensando y caminando, cuando fue posible, sus modos de producción y relaciones de producción, con su historia, cultura y educación, en el aprendizaje de la nosotridad.[5]

Surge otra temática al enfocar la intersubjetividad y el nosotros dese una perspectiva distinta. La realidad de los dos conceptos, nos sólo interpela la sociedad occidental desde varias perspectivas, sino que puede atraer a muchas personas hacia una democracia participativa, tan lejana de la democracia electoral practicada en occidente […] La intersubjetividad, en cambio, representa, por decirlo así, un primer escalón en la dirección hacia el organismo nosotrico, pero sin haberlo logrado aún […] Es una consideración que puede tener validez en el sentido de que el nosotros puede implicar vinculaciones de intersubjetivas, pero no viceversa. Es decir, las relaciones intersubjetivas son los primeros pasos hacia el nosotros organísmico sin realizarlo, porque todavía no hemos establecido el organismo nosótrico que representa la meta, pero todavía falta desnudarnos del ropaje individualista que nos frena y atemoriza de lanzarnos en e mundo del nosotros.

Para los pueblos tojolabales no existen conceptos como enemigo y, enseñan y aprenden, sabiendo primero respetar y escuchar al otro/a, a no juzgar sino entender para emparejarse en pensamiento y acción, lo que da sentido a un sujeto colectivo, desde el que se constituye el sujeto individual y no lo contrario.

Ese caminar nosótrico se fue convirtiendo en Digna Rabia, fuerza colectiva del “Para todos todo, para nosotros nada”: camino de lucha por el respeto al diferente, por otro sentido de la vida, lejos del individualismo, del “sálvese quien pueda” y que juntando dignidad y justa rabia conforma su capacidad de organización. El alzamiento zapatista es contra el olvido, por la memoria histórica. Pero, fue hasta el primero de enero del 1994 cuando comenzamos a fijarnos en ese grito callado, milenario de “la cultura del silencio” (Freire), que guerrero y rebelde, recordó al mundo entero que ya no se estaba dispuesto a seguir siendo desecho y objeto de explotación, despojo, desprecio y represión: que estaban en contra de ese pensamiento individualista, cartesiano y dualista que se impone con la violencia del Yo soy para que tu no seas: pienso luego no existes.

El ¡Ya basta! fue emergiendo, entonces, desde el sótano de la historia, se hizo camino, primero con fuego, para convertirse luego en esa flor de la palabra que camina sembrando la semilla de la esperanza en la lucha y no en la pura espera: “Esta es nuestra palabra sencilla –nos dicen los y las zapatistas– que busca tocar el corazón de la gente humilde y simple como nosotros”. Así el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, EZLN, pronunció su palabra:

“Enero de 1994… recordó al país entero la existencia de este sótano. Miles de indígenas armados de verdad y fuego, de vergüenza y dignidad, sacudieron al país del dulce sueño de la modernidad. “¡Ya basta!” grita su voz, basta de sueños, basta de pesadillas […] Con sangre indígena quieren lavar su orgullo de servir al poderoso, de ser cómplices en el injusto reparto del dolor y la pobreza. Los indígenas zapatistas con sangre pagarán su pecado. ¿Cuál? El de no conformarse con limosnas, el de insistir es sus demandas de democracia, libertad y justicia”.

Para Paulo Freire en la construcción del pensamiento no existe, en sentido estricto, el yo pienso sino el nosotros pensamos en un devenir en donde la lectura del mundo es anterior a la lectura de la palabra. Para él:

“Toda lectura de la palabra presupone una lectura anterior del mundo, y toda lectura de la palabra implica volver sobre la lectura del mundo, de tal manera que leer mundo y leer palabra se constituyen en un movimiento en donde no hay ruptura, en donde uno va y viene. Y leer el mundo junto con leer palabra en el fondo para mí significa reescribir el mundo”.

Pensar el mundo para transformarlo es pronunciarlo colectivamente: “No hay palabra verdadera –señala Freire– que no sea una unión inquebrantable entre acción y reflexión y, por ende, que no sea praxis. De ahí que decir la palabra verdadera sea transformar el mundo”, ese mundo de la opresión que debe destruirse, superando la sombra del opresor introyectada.

“Mi rabia, mi justa ira, -escribe Freire– se funda en mi revuelta ante la negación del derecho de “ser más” inscrito en la naturaleza de los seres humanos. Por eso, no puedo cruzarme de brazos, en plan fatalista, ante la miseria […] El sistema capitalista alcanza en el neoliberalismo globalizante el máximo de eficacia de su maldad intrínseca”.

Es necesario reconstruir nuestra forma de razonar para poder pronunciar un mundo donde no será la soberbia del Yo pienso sino la dignidad rebelde del Nosotros pensamos y sentimos –todo tiene corazón dicen los/as zapatistas: corazonar lo nombran– la que nos ayudará a destruir el sistema capitalista, a transformar las relaciones de explotación, a participar en la creación de otro mundo: otros modos de producción y otras relaciones de producción.

Los primeros escritos de Freire me ayudaron a volver sobre la memoria histórica de mi praxis: mi trabajo como profesor, mi participación en grupos de estudios literarios y mi coordinación constante de formación de grupos de base, o sea, de reflexión educativa y política. Pero, esos textos freirianos cobraban una fuerza especial en el ejemplo de Camilo Torres, el cura guerrillero, el Che Guevara y la figura de Salvador Allende.

Un punto central en mi formación fue la participación como representante de mi Facultad de Filosofía en una de las huelgas universitarias colombianas, consecuencia del 68 francés, que me sumió entre la esperanza en la lucha y en el dolor, al recibir primero, información sobre la masacre de estudiantes en México y, posteriormente, de la muerte de Salvador Allende. Acontecimientos que marcaron mi vida. La Pedagogía del oprimido fue convirtiéndose, digamos entonces, en una especie de manual de rebeldía revolucionaria. Freire como pensador de su práctica, más que de teorías nos proponía una pedagogía para trabajar con los/as desarrapados del mundo –nunca para y sin ellos– teniendo claridad que dentro de la perversión capitalista ningún partido político podía representar a los y las desarrapadas del mundo y que era necesario prepararnos de otra forma para reinventar una sociedad que se construya de abajo hacia arriba. Sueño que se abrió camino en las comunidades mayas zapatistas.

Después de salir de mi país, 1974, conocer y trabajar con Paulo Freire en Ginebra, Suiza y en São Tomé y Príncipe, África, llegué a México, 1978 y logré reinventar su praxis de educación popular en el espacio universitario del salón de clases. Y, en ese proceso, en el momento que leía la Pedagogía de la Esperanza. Un reencuentro con la Pedagogía del oprimido, me encontré frente a pronunciamiento zapatista del primero de enero del 1994. Como Dirección Colectiva, su palabra se expresaba en la voz del vocero del EZLN – Voltán/guardian de la praxis nosotrica– y comencé a familiarizarme con el Subcomandante Insurgente Marcos. Esa palabra se ha ido presentando, hasta hoy principalmente, en “Seis Declaraciones de la Selva Lacandona”. ¿Contra qué y quien luchar?!

El capitalismo es un sistema social, o sea una forma como en una sociedad están organizadas las cosas y las personas, y quien tiene y quien no tiene, y quien manda y quien obedece. En el capitalismo hay unos que tienen dinero, o sea capital y fábricas y tiendas y campos y muchas cosas, y hay otros que no tienen nada, sino que sólo tienen su fuerza y su conocimiento para trabajar; y en el capitalismo mandan los que tienen el dinero y las cosas, y obedecen los que nomás tienen su capacidad de trabajo […] Y, además de explotar y despojar, el capitalismo reprime porque encarcela y mata a los que se rebelan contra la injusticia. Al capitalismo lo que más le interesa son las mercancías, porque cuando se compran y se venden dan ganancias. Y entonces el capitalismo todo lo convierte en mercancías, hace mercancías a las personas, a la naturaleza, a la cultura, a la historia, a la conciencia.

[…]

Y entonces resulta que el capitalismo de ahora no es igual que antes, que están los ricos contentos explotando a los trabajadores en sus países, sino que ahora está en un paso que se llama Globalización Neoliberal. Esta globalización quiere decir que ya no sólo en un país dominan a los trabajadores o en varios, sino que los capitalistas tratan de dominar todo en todo el mundo. Y entonces al mundo, o sea al planeta Tierra, también se le dice que es el “globo terráqueo” y por eso se dice “globalización” o sea todo el mundo […] Entonces el que hace la conquista, el capitalismo, hace como quiere, o sea que destruye y cambia lo que no le gusta y elimina lo que le estorba.

[…]

Y así en general, nosotros vemos que en nuestro país, que se llama México, hay mucha gente que no se deja, que no se rinde, que no se vende. O sea que es digna. Y eso nos da mucho contento y alegría porque con toda esa gente pues no tan fácil van a ganar los neoliberalistas y tal vez sí se logra salvar a nuestra patria de los grandes robos y destrucción que le hacen. Y pensamos que ojalá nuestro “nosotros” incluyera todas esas rebeldías…

El Subcomandante Insurgente Marcos apareció como el Jefe Militar del EZLN, su preparación antes de encontrarse con las comunidades zapatistas, en tanto que licenciado en filosofía en nuestra FFyL de la UNAM y estudioso de comunicación, como profesor en otra universidad, la UAM-Xochimilco, lo había llevado a formarse teórica y militarmente en la misma historia de la lucha de otros guerreros como Villa y Zapata. Pero, cuenta la memoria de ese Votán que cuando llegó a la Selva Lacandona, con un grupo de guerrilleros, quienes llevaban más de 500 años de lucha y resistencia, les propusieron dejar al lado primero ese saber teórico maoísta, guevarista, castrista y quedarse para aprender primero de esa historia milenaria de lucha, resistencia, dolor y muerte para, posteriormente, posiblemente, enseñar algo. Así, el ahora SubMarcos (además del Comandante Pedro quien murió el 1 de enero de 1994) aceptó ese desafío y fue aprendiendo a Mandar Obedeciendo escuchando para emparejarse y hacer suyas las órdenes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General del EZLN que, a su vez, obedecía y obedece las órdenes de las comunidades zapatistas y que fueron quienes decidieron la guerra contra el mal gobierno, contra el olvido y por la Digna Rabia.

Mi encuentro, entonces, con el SubMarcos, vocero del EZLN, me envolvió en esa praxis revolucionaria que construía la palabra y la acción –como Freire lo demandaba– con las y los sin rostro. La praxis zapatista llenaba de realidad a la Pedagogía del oprimido y a la Pedagogía de la esperanza –camino hacia la última propuesta pedagógica freiriana, La pedagogía de la autonomía. La guerra contra el olvido me permitió pensar mejor mi praxis en el Colegio de Pedagogía de la FFyL e ir enseñando–aprendiendo, principalmente, a incluir a las y los estudiantes en la propuesta de pensar su práctica educativa. Y, así, tuve que ir bajando de mi estatus de Autoridad, muchas veces autoritaria, e ir construyendo una Autoridad Colectiva, a la luz de la experiencia zapatista.

Pero es importante tener presente que la mayoría de estudiantes que se inscriben en mis cursos vienen con una formación dentro de la Educación bancaria y que nuestra propuesta es la participación en la construcción de una Educación concientizadora/emancipadora. De ahí, la importancia de observar y estudiar, entre otras cosas, el conflicto permanente entre Autoridad y Libertad pero, analizarlo desde la práctica misma y no quedarnos en la teoría: la autoridad que niega la libertad, dice Freire, se convierte en autoritarismo; pero la libertad que niega la autoridad deviene en libertinaje. El estudio de este proceso educativo se fue haciendo más fácil con la creación de nuestra propuesta metodológica, La metodología para el rescate de lo cotidiano y la teoría en el aula, mrcyt. Metodología, como camino epistemológico, ideológico y político –nunca un modelo–, que ha permitido, como se puede constatar en los trabajos presentados por estudiantes en este VIII Seminario Freiriano Internacional, que los/as estudiantes emergen como sujetos para leer, pensar y transformar la práctica. Las luchas sociales, de organización y resistencia en las comunidades zapatistas, posibilitaban, entonces, otra mirada para repensar y aprender a pronunciar nuestra praxis educativa. Pero, nuestra propuesta, como dicen los zapatistas es tan sólo una experiencia y quienes participan en ella tienen todo el derecho y la posibilidad de pensar y actuar de otra forma, sólo exigimos respeto y, en lo posible, coherencia en la capacidad de autocrítica. Las referencias teóricas para pensar nuestra praxis las hemos identificado en cuatro enfoques: Freire, EZLN, Psicoanálisis sociopolítico y Pedagogía Erótica. Pero, teniendo presente siempre que no existe una sola forma de analizar y construir la realidad sino distintas formas de aproximarse a ella.

El SubMarcos fue emergiendo como ese personaje, “sin rostro” y “sin historia” que pronunciaba el mundo con esos/as desarrapados dispuestos a vivir y morir y que nos invitaban a mirarnos detrás del símbolo de su pasamontañas para dar vida a esa palabra vacía, dogmática, a histórica: herencia de la educación bancaria. En la poesía revolucionara del Votán zapatista seguimos aprendiendo que:

No morirá la flor de la palabra…

Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la Tierra, ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.

Nosotros nacimos de la noche: en ella vivimos; moriremos en ella.

Pero la luz, será mañana para los más: para todos aquellos que hoy

lloran la noche; para quienes se niega el día;

para quienes es regalo la muerte; para quienes

está prohibida la vida.

Para todos, la luz; para todos todo.

Para nosotros la alegre rebeldía. Para nosotros nada.

El SubMarcos logró sumergirse en la cultura indígena, formar parte de ella y como Jefe Guerrero encontró una forma de hacernos entender –a quienes vivimos en la selva de la llamada modernidad– la Digna Rabia, a través de distintos personajes con la intención de darnos a conocer y comprometernos en la lucha de resistencia y organización con los/as Nadies: “Si nada queda de estas páginas –escribe Freire al terminar la Pedagogía del oprimido– esperamos que por lo menos algo permanezca: nuestra confianza en el pueblo. Nuestra fe en los hombres y en la creación de un mundo en el que sea menos difícil amar”.

Así, el Sub nos comparte, entre otros, cuatro personajes, el viejo Antonio, don Durito, Elías Contreras y, Sombra, el guerrero. Personajes que buscan explicar de otra forma, la guerra de baja intensidad, cotidiana en la crueldad filicida y fratricida del mal gobierno. Al traer esos personajes al salón de clases al proyecto colectivo de investigación “La lectura y construcción de la realidad en el aula. Pensar la práctica para transformarla” permitieron, a profesor/colectivo y estudiantes, cuestionar, entre otras cosas, esa relación entre Autoridad y Libertad. Así nuestro andar freiriano se fue haciendo también zapatista y ha sido más viable con la aparición del equipo/colectivo que hoy camina conmigo, aprendiendo mutuamente a construir, en lo posible, una Dirección Colectiva en el salón de clases.

Y, esos personajes del Sub, como en la obra de teatro de Pirandello –que modificó las reglas del teatro–, Seis personajes en busca de autor, buscan un “autor”: la sociedad civil, “capaz de convertir su vida en eterna experiencia”[6], para que puedan ser representadas sus luchas a favor de un mundo más humano, de un mundo en donde quepan muchos mundos. Los personajes del Sub, y el mismo Sub, nacieron en la ceiba de una montaña, protegidos por las intimidades de la noche, en el seno de la Selva Lacandona, entre los hombres y las mujeres montaña: los que de la noche vienen para contarnos las pesadillas de la miseria y del desprecio, para hablarnos del rincón del olvido a donde fueron relegados, sin contar si siquiera con un techo digno en donde pudieran guardar sus penas y que, por ello, decidieron un buen día, taparse el rostro para tener rostro, taparse el rostro para que la sociedad tuviera rostro y hacerse soldados para que un día ya no existan los soldados.

“El peligro de l@s diferentes está en que luego les da por parecerse mucho entre sí”.

“No basta con enterrar al capitalismo, hay que sepultarlo boca abajo.

Para que, si se quiere salir, se entierre más”.

Don Durito de la Lacandona

Don Durito, hizo del Sub su escudero, siendo un caballero andante por la justicia y la libertad luchando contra el neoliberalismo y por la humanidad. Nos dice, entre muchas otras cosas que la libertad es como el mañana: hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes desvelan y caminan la noche para alcanzarla: las/os zapatistas son los insomnes que la historia necesita.

Don Durito representa un escarabajo. Don Pablo González Casanova se refiere a él como un personaje que “representa la parte buena de la cultura occidental, en sus utopías y sus sueños y que, a diferencia del cuento de Kafka en que un hombre se convierte en escarabajo, Durito es un escarabajo que se convierte en caballero andante”. Don Durito es la parte intelectual y radical del Sub, un ser que convive con la madre tierra y sabe que ella es atacada por el capitalismo de guerra. Don Durito estudia la globalización neoliberal y sabe que “en la globalización los globos se revientan”. Y con su escudero, el Sub, sabe también que estamos enfrentando “La cuarta guerra mundial”, donde, entre otras perversiones, la realidad virtual se ha impuesto sobre la realidad real. Esa psicosis, donde quienes son poder decidieron que el rojo es azul, o sea, confundir e inmovilizar a la sociedad. Al tergiversar la realidad se está atacando el pensamiento para decir que la realidad virtual es la realidad real, camuflando sus verdaderas intenciones, la que siguen los dictámenes del mercado global y se impone actualmente con la “Cuarta Guerra Mundial” del capitalismo contra la humanidad. La Tercera Guerra Mundial o Guerra Fría, dice el Sub, abarca de 1946 (o, si se quiere, desde la bomba de Hiroshima, en 1945) hasta 1985-1990.

Sólo el propio león podrá derrotar al león

El viejo Antonio

El Viejo Antonio representa el encuentro del SubMarcos con la cultura indígena. El sabio Antonio es el maestro del Sub, por medio de él llega a la simbología de toda la cultura indígena para lograr el reencuentro del ser humano con su memoria histórica, con su dignidad, con su caminar escuchando y emparejándose con el diferente, para romper con el miedo y lanzarse a la construcción de un mundo donde quepan muchos mundos, abajo y a la izquierda. Una memoria histórica que, aunque muere, siempre germina para hacerse Digan Rabia. El viejo Antonio dice don Pablo González Casanova “representa la memoria histórica de los pueblos mayas y también la autocrítica de sus propios dioses y de un pasado que no se toma como el único admirable, que es un antes para poder ir más lejos en el después”.

En la historia de lucha del Subcomandante Insurgente Marcos, como guerrero y expresión nosótrica, muchas cosas se han dicho, omitido, olvidado, tergiversado, tanto desde el pensamiento individualista occidental y etnocentrista como desde la ideología de izquierda y de derecha-centro. Además, de la difusión tergiversada cotidiana en los medios de difusión de paga. Sin embargo, lejos de poner en él una vanguardia revolucionaria, su creatividad, claridad teórica, ideológica, política, siendo colectiva ha hecho camino con los/as sin retorno: las luchas de resistencia y organización tienen que conquistarse en cada praxis donde no es posible dejar de lado la dirección colectiva del Mandar Obedeciendo, que conlleva la responsabilidad individual.

Sin erotismo no es posible la utopía. Y esta es la expresión del deseo que, consciente e inconscientemente, constituye el placer más alto del erotismo de Eros, de esa Digna Rabia que busca vencer al erotismo de Tánatos dominante en la guerra constante del capitalismo corporativo. Por ello, quiero compartir con ustedes parte del canto IX del libro del Subcomandante Insurgente Marcos, Noches de fuego y de desvelo: danza de palabras/versos/prosa que caminan su propuesta erótica de lucha por la vida: ventana, salto al vacío del deseo, la esperanza, la traición y la desventura, las angustias y la penas, placeres y sonrisas… invitación a navegar nuestro corazonar sabiendo identificar el faro que alumbra la utopía: la Nosotridad que le da sentido a Sombra, el guerrero.

Ni un gesto como respuesta.

Sombra imagina dudas que, en el corazón de ella, toca a él disipar.

Un mar de viento y lluvia ha iluminado la noche que camino. Firme en el timón, espero el faro de vuestras letras para salvarme y salvaros.

Vamos marinera mía. Venga a andar el deseo con el capitán tomándole la mano. Venga, vamos, deje usted pendientes las angustias y las penas que se le hacen mar en la mirada. Venga con el capitán, marinera clara. Venga y volvamos al nosotros.

Volvamos al ansia que, de día toma mi mano y de noche mi paso, para escribiros

[…]

Este tiempo no me permite nada, marina esperanza, ni un suspiro siquiera, bailo bailando la danza de la vida en el filo de la muerte, corre a la inversa el reloj de la vida, acechan la traición y la desventura.

No hay mañana, noche marinera, tengo el rostro, el nombre y el pasado amordazados, el futuro me fue negado, vivo el presente como viven los auténticos guerreros: en un suspiro y de prestado.

Todo pido, agua marina, el alma entera.

Sin su cuerpo junto al mío vuelven mis huesos y mis carnes a la

única compañía que acepta sin condición: la tierra”.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Viene usted?

Sea. Tome mi mano, cierre los ojos y sonría.

Lo verá usted: no hay placer más grande que caer hacia arriba…

Nos corresponde a cada uno/a de nosotras y nosotros ubicar nuestra pequeñas y grandes luchas. Pero no estamos solas ni solos, están, primero las comunidades zapatistas, hoy con el regalo de la Escuelita donde nos enseñan: “la libertad según los zapatistas”. Y junto con ellos y ellas, profesores/as, estudiantes, pensadores de teorías, palabras, acciones y, grandes trabajadores de los medios de información alternativos que nos ayudan, como buenos mediadores a prepararnos cada día mejor para leer la realidad y pronunciar nuestro mundo. Por citar sólo algunos y algunos: Luis Villoro, Pablo González Casanova, Comándate Tacho, Comandanta Ester, Subcomandante Insurgente Moisés, Gustavo Esteva, Fernanda Navarro, Carlos Aguirre Rojas, Sergio Rodríguez Lazcano, Hermann Bellinghausen, los Comités nacionales e internacionales de solidaridad con los pueblos zapatistas en lucha y, permítanme citar a nuestra invitada especial al VIII Seminario Internacional Freiriano, Gloria Muñoz. Su presencia como luchadora social es la esperanza hecha lucha, flor de lo posible en el camino hacia otro mundo donde quepan muchos mundos.

Y, para finalizar este escrito, nada mejor que compartir con ustedes el pronunciamiento de los/as Votanes/Vatanas zapatistas que nos dan su palabra en una revista, “Rebeldía Zapatista. La palabra del EZLN” que, en su primer editorial, el otro Subcomandante, el Subcomandante Insurgente Moisés, nos introduce las voces zapatistas:[7]

“Las zapatistas y los zapatistas que somos, rebeldes en nuestra patria mexicana, porque somos amenazados de destrucción junto con nuestra madre tierra, debajo del suelo y por encima de nuestro suelo, por los malas personas ricos y malos gobiernos, que todo lo que ven piensan en convertir en su mercancía, que se llaman capitalistas neoliberales […] Por eso nos levantamos en contra de este sistema, el amanecer del primero de enero del año 1994.

[…]

Ya llevamos 30 años de construcción de como pensamos vivir mejor, está a la vista del pueblo de México y del mundo. Humilde pero sanamente decidido por los pueblos de decenas de miles de mujeres y hombres, de cómo queremos gobernarnos autónomamente […] Nada oculta lo que estamos haciendo, que lo que buscamos, lo que queremos, está a la vista.

[…]

Estamos compartiendo a los compañeros y compañeras de México y del mundo nuestro humilde pensamiento de un mundo nuevo que pensamos y queremos.

Por eso lo vimos y pensamos de hacer la escuelita zapatista.

Donde se trata de libertad y de construcción de un mundo nuevo distinto a como nos tienen los capitalistas neoliberales […] Trabajamos la escuelita para que vaya mucho más lejos las palabras de las compañeras y compañeros bases de apoyo zapatista, miles y miles de kilómetros y no como nuestras balas del amanecer de enero del año 1994 que apenas llegaron unos a 50 metros, otros 100 metros y quizás otros a 300 o 400 metros de distancia, esto de la escuelita cruza mares, fronteras y espacios a la hora de volar a ustedes compañeras, compañeros.

Así como ustedes han platicado o publicado lo que vivieron, escucharon y vieron en nuestras tierras zapatistas, aquí pueden leer cómo los vimos y escuchamos quienes levantamos la bandera de la REBELDÍA ZAPATISTA.

Subcomandante Insurgente Moisés

México, enero del 2014. A veinte años del inicio de la guerra contra el olvido.

A cada uno y una la responsabilidad de pronunciar su mundo, nuestro mundo con o sin ese personaje nosótrico que es SubMarcos, pero siempre con las y los desarrapados del mundo: contra el neoliberalismo y por la humanidad.

El Subcomandante Insurgente Marcos es quien, desde la hora primera de la larga noche en que los indígenas morían, recogió su dolor y su olvido. Él era y no era de esas tierras, en su boca hablan los muertos y en su voz camina la palabra de la dignidad indígena. “Es y no es en estas tierras: Votán Zapata, guardián y corazón del pueblo. Votán Zapata, luz que de lejos vino y aquí nació de nuestra tierra. Votán Zapata, tímido fuego que en nuestra muerte vivió 501 años. Votán Zapata, nombre que cambia, hombre sin rostro, tierna luz que nos ampara. Vino viniendo Votán Zapata. Estaba la muerte siempre con nosotros. Muriendo moría la esperanza. Viniendo vino Votán Zapata. Nombre sin nombre […] Tomó nombre en nuestro estar sin nombre, rostro tomó de los sin rostro, cielo en la montaña es […] Con este nombre son nombrados los sin nombre […]”. En fin, el Sub es un ser humano cualquiera en este mundo: él es todas las minorías intoleradas, oprimidas, resistiendo y diciendo “¡Ya basta!”. El sub es todo lo que incomodan al poder y a las buenas conciencias. Pero el Sub es fruto también de una experiencia colectiva, un Votán nosótrico que Mandar Obedeciendo. Como lo señala él mismo:

Se los digo con ese corazón en la mano: en el zapatismo, el de la mirada no es un privilegio individual sino colectivo.

Y les agrego que en nuestra mirada mirándolos a ustedes, ha habido siempre el esfuerzo por tratar de entenderlos, no de juzgarlos.

Ummmh… si cada uno/una tan solo lográramos construir una DIRECCIÓN NOSÓTRICA…

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

Página zapatista, única información autorizada de su palabra (http://enlacezapatista.ezln.org.mx/).

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[1] (http://www.lrealidad.filos.unam.mx/)

[2] Subcomandante Insurgente Marcos,  “ALGUNAS TESIS SOBRE LA LUCHA ANTISISTÉMICA” en “Ni centro ni periferia”: Coloquio Andrés Aubry: (http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2007/12/13/conferencia-del-dia-13-de-diciembre-a-las-9).

UNO.- No se puede entender y explicar el sistema capitalista sin el concepto de guerra. Su supervivencia y su crecimiento dependen primordialmente de la guerra y de todo lo que a ella se asocia e implica. Por medio de ella y en ella, el capitalismo despoja, explota, reprime y discrimina. En la etapa de globalización neoliberal, el capitalismo hace la guerra a la humanidad entera. DOS.- Para aumentar sus ganancias, los capitalistas no sólo recurren a la reducción de costos de producción o al aumento de precios de venta de las mercancías. Esto es cierto, pero incompleto. Hay cuando menos tres formas más: una es el aumento de la productividad; otra es la producción de nuevas mercancías; una más es la apertura de nuevos mercados. TRES.- La producción de nuevas mercancías y la apertura de nuevos mercados se consiguen ahora con la conquista y reconquista de territorios y espacios sociales que antes no tenían interés para el capital. Conocimientos ancestrales y códigos genéticos, además de recursos naturales como el agua, los bosques y el aire son ahora mercancías con mercados abiertos o por crear. Quienes se encuentra en los espacios y territorios con estas y otras mercancías, son, quiéranlo o no, enemigos del capital. CUATRO.- El Capitalismo no tiene como destino inevitable su autodestrucción, a menos que incluya al mundo entero. Las versiones apocalípticas sobre que el sistema colapsará por sí mismo son erróneas. Como indígenas llevamos varios siglos escuchando profecías en ese sentido.

[3] Aquí no es el espacio para desarrollar este concepto que he trabajado en textos anteriores, en especial en mi reciente libro, Pedagogía Erótica Miguel Escobar. Pedagogía Erótica, Paulo Freire y el ezln, México, Miguel Escobar Editor, 2012. El libro puede consultarse en pdf: (http://www.lrealidad.filos.unam.mx/).

[4] Quiero señalar que en este texto no aparecen las citas completas de las obras referidas. Esto lo decidí invitando a las y los posibles lectores de este texto a consultarlas esas obras en general. He constatado que fácilmente algunos/as lectoras se quedan sólo con pensamientos aislados. Sin embargo, en todos mis escritos anteriores encontraran citas exactas. Aparecerá una bibliografía general al final.

[5] Carlos Lenkersdorf. Filosofar en clave tojolabal. México, Porrua, 2005, pp. 120-121.

[6] Se trata de una familia entera compuesta por seis personajes. “Los seis personajes buscan un autor capaz de convertir sus vidas en eterna experiencia teatral y, a través del patio de butacas, suben al escenario lleno de actores que están ensayando otro texto de Pirandello”. Ma. Teresa Navarro Salazar, “Prologo” en Luigi Pirandello. Seis personajes en busca de autor. España, Biblioteca Edaf, 2001

[7]Subcomandante Insurgente Moisés, «Editorial» en “Rebeldía Zapatista. La palabra del EZLN” (http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2014/02/28/editorial-revista-rebeldia/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+EnlaceZapatista+%28Enlace+Zapatista%29).

 

La escuelita y el poder civil zapatista

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Magdalena Gómez
Fui alumna en la escuelita zapatista del 3 al 7 de enero. Lo de alumna no es retórico; realmente los zapatistas se toman muy en serio su propósito de enseñar las lecciones que les han dejado los 19 años del proyecto que hoy conocemos como juntas de buen gobierno y que se inició con la declaración de municipios autónomos a partir de las tierras recuperadas en diciembre de 1994. El empeño y la organización de maestras y maestros, así como las y los votanes (guardianes), dan cuenta de la convicción del zapatismo sobre el sentido del diseño de un proyecto que aspira a compartir con amplios sectores sociales su experiencia de construcción social de la autonomía, sus aciertos, pero también sus tropiezos. En la segunda y tercera vueltas, diciembre y enero, participamos alrededor de 4 mil personas de diversas regiones del país y fuera de él. Jóvenes en su gran mayoría. Sólo imaginemos el esfuerzo que significó para las comunidades zapatistas.

Mostraron cómo han organizado sus tres niveles de gobierno: la comunidad a la que llaman el pueblo, los municipios autónomos y las juntas de buen gobierno. Destaca el cuidado que han puesto en la expresión de nuevos valores o principios con el pueblo al mando. Enfatizan la libertad que han logrado mediante la resistencia autónoma. En ello se mostró la aplicación de la ley revolucionaria de mujeres zapatistas y los avances notorios en su participación en todos los niveles y tareas. El tema de la justicia autónoma fue ilustrado con casos emblemáticos que colocan de nueva cuenta un contrapunto a la justicia estatal. El capítulo más complejo es el relativo a la economía; sin embargo, lo enfrentan con proyectos para la autosubsistencia familiar, así como para los gastos de operación de los tres niveles de gobierno. En conjunto explicaron cómo se ejerce la democracia directa, evitando las desviaciones que conlleva la supuestamente representativa que se practica en el país. En cada uno de los temas evitaron las meras abstracciones y se remitieron a la prueba de los hechos. En las sesiones de preguntas y respuestas abordaron sus logros, errores y a la vez las provocaciones del Estado a través de indígenas partidistas. Todo este esfuerzo busca, como ellos dicen, sembrar la semilla de la autonomía de manera que cada quien la adapte a sus condiciones y contexto. Ciertamente es difícil repetir en otras regiones un proyecto integral como el zapatista; sin embargo, hay avances en distintos ámbitos como el trabajo de las mujeres y la justicia y diversos proyectos de sustentabilidad. Pero, sobre todo, hay resistencia organizada frente a megaproyectos. Ojalá se encuentre un espacio en la escuelita para que se compartan también estas experiencias de forma más sistemática.

Queda claro que las juntas de buen gobierno o caracoles es el resultado de una decisión política del EZLN, cuya dimensión suele evadirse, en especial por sus eternos críticos. Quienes en 1994 cuestionaban alarmados la vía armada y después alimentaban la idea de que un ejército que se preparó para la guerra, ¿qué haría con sus milicias en la larga fase de cese al fuego?, jamás se acercaron a reconocer que se trataba de una organización con sólidas raíces en los pueblos. Este hecho explica que lograran dar la vuelta a lo militar y utilizar la base material de las tierras recuperadas para poner en práctica una nueva ética bajo el principio de mandar obedeciendo, que expresa una teoría del poder desde abajo y a la izquierda. Esta dimensión está presente en su decisión de construir un poder civil para lograr la autoeducación, la autosubsistencia, la salud, justicia y gobierno autónomos. Es un proyecto inédito para una guerrilla que, sin derrocar al poder nacional, ha construido su espacio autónomo. Los sectores oficiales y sus adherentes se preguntan si tiene aún fuerza el EZLN, siempre en lógica mediática, y omiten toda referencia al trabajo organizativo de 19 años. Al zapatismo no parece importarle convencer al Estado sobre su proyecto; en cambio se empeña en que sectores de los más diversos contextos y experiencias, en el país y fuera de él, lleguemos a su casa y con generosidad y mucha paciencia nos muestran el sentido profundo de su resistencia, con la esperanza de que algo de ello se convierta en semilla y que germine. La escuelita reafirma mi opinión de que el EZLN ha logrado apropiarse de una zona virtualmente liberada aun con territorios discontinuos y en convivencia no siempre tersa con lo que coloquialmente llaman los hermanos partidistas, que suelen ser los príistas. No se trata de una ocupación para seguir haciendo lo mismo; sus prácticas y valores son realmente contrahegemónicos y tienen plena conciencia de ello. Reafirmaron la vía pacífica y con insistencia anotaron: La resistencia es nuestra arma. No luchamos por la muerte, lo hacemos por la vida, por la libertad de todos los pueblos del mundo.

 

Organización

http://www.jornada.unam.mx/2014/01/11/opinion/011o1pol
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Los de Abajo
Gloria Muñoz Ramírez
Ante el despojo acumulado de sus tierras, que los ha convertido en barrios dentro de la ciudad de México, los pueblos originarios asentados en el valle de México realizarán en la delegación de Milpa Alta, por vez primera, una reunión de comunidades, pueblos y barrios del Distrito Federal, convocados por el Congreso Nacional Indígena (CNI), red de pueblos que se teje desde 1996 por iniciativa del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

En momentos en que crece descomunalmente la mancha urbana sobre territorios antes habitados por estos pueblos, ya sea por la invasión inmobiliaria, la construcción de carreteras, la tala clandestina de los bosques, la imposición de representaciones institucionales que suplantan a las tradicionales y un largo etcétera de agravios, el CNI se fortalece en esta región y convoca debatir sobre una agenda sugerida: territorio, derechos colectivos, apropiación del espacio, tenencia de la tierra y conflictos agrarios.

Se trata de una reunión crucial para la organización de los pueblos (algunos de ellos ni siquiera reconocidos como originarios para facilitar el despojo), en la que se hablará también del problema ambiental y de las políticas gubernamentales que han contribuido al deterioro; así como de la organización y respuesta de los pueblos en la defensa de sus recursos naturales.

Uno de los grandes problemas para los pueblos indios dentro de la tercera ciudad más grande del mundo (además de los conflictos agrarios), es el tema del agua, pues se la están acabando tanto con la tala de los bosques como con los proyectos inmobiliarios. Y, en medio de una metrópoli que los trata de deglutir, se debatirán las formas para la defensa de su identidad cultural, su pasado, presente y futuro, su historia y el rescate de la misma.

Quizás el tema más apremiante es el de la organización. La autonomía, referente de lucha indiscutible de los pueblos indios de México desde que se firmaron los acuerdos de San Andrés será eje central del encuentro, así como las diferentes formas de resistencia y, por supuesto, las maneras de enfrentar la actual represión.

Se tocará la necesidad de crear medios de comunicación propios, de unos pueblos a los que, no obstante que han tratado de ridiculizar y desaparecer su cultura, son una presencia viva en esta ciudad.

No permitiremos, aseguran, “que los bienes comunes como el espacio, las ideas y los recursos naturales se vuelvan bienes privados (…) las palabras de los poderosos no nos dan miedo ni nos representan”, advierten en la convocatoria.

Descendientes directos de los zapatistas de 1910, reivindican el levantamiento de 1994 y aseguran que sólo organizados sobreviviremos.

losylasdeabajo@yahoo.com.mx

Los nuevos-nuevos movimientos sociales

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Raúl Zibechi
En un libro clásico y monumental, Theda Skocpol analiza las tres grandes revoluciones (francesa, rusa y china) desde una mirada centrada en los estados, su desintegración y la reconstrucción posrevolucionaria. En Los estados y las revoluciones sociales (Fondo de Cultura Económica, 1984), pone bajo la lupa cómo los procesos revolucionarios afectaron y modificaron las instituciones. Para quienes nos formamos en Marx, llega a conclusiones incómodas.

Luego de la comparación minuciosa de los tres procesos, concluye que el estado ha sido central en todos, pero que los cambios estatales no pueden explicarse en función de los conflictos de clase. Destaca el poder autónomo de los Estados, no reductible a ninguna de las clases sociales, aunque tampoco neutral respecto a ellas.

El aspecto más actual de su análisis estriba en tres conclusiones que destila al final de su trabajo. La primera es que las revoluciones no se producen por actividades deliberadas de las vanguardias; cita en su apoyo al militante antiesclavista Wendell Phillips: Las revoluciones no se hacen, ellas solas vienen (p. 41).

La segunda es que la desintegración de los estados del antiguo régimen activó la espoleta del conflicto social que se tradujo en la expropiación de las clases dominantes. La irrupción de los de abajo fue decisiva para modificar las relaciones entre las clases, evitar el triunfo de la contrarrevolución y neutralizar las estabilizaciones liberales.

La tercera es que de las tres revoluciones surgieron estados más centralizados, burocráticos y autónomamente poderosos en el interior y en el exterior (p. 441). En el interior, los campesinos y los obreros quedaron más directamente incorporados a la política nacional y a los proyectos apoyados por el Estado.

El análisis histórico es inobjetable, realista y contundente. Otra cosa es que resulte agradable, para quienes seguimos pensando que el Estado es una maquinaria opresiva y aspiramos –siguiendo a Marx y a Lenin– a su extinción.

Lo que no señala la autora es que las fuerzas antisistémicas estaban dispuestas de modo jerárquico, con una distribución del poder interno que era calco y copia de las instituciones estatales, y llevaban el saber desde fuera a los sujetos rebeldes. Tampoco señala que los estados nacidos de las revoluciones se convirtieron con el tiempo en maquinarias de dominación, muy similares a las que sustituyeron, al punto de que se pudo comparar el régimen de Stalin con el de Pedro el Grande, y a los funcionarios comunistas chinos con los mandarines imperiales.

El último ciclo de luchas en la región sudamericana parece confirmar la tesis de Scokpol: los estados fueron debilitados por las privatizaciones neoliberales, lo que disparó el conflicto social que llevó al gobierno a fuerzas progresistas que cerraron el ciclo con el fortalecimiento de los estados. En paralelo, los nuevos movimientos cumplieron su ciclo histórico: nacieron en la etapa final de las dictaduras, crecieron bajo el neoliberalismo, se institucionalizaron y entraron en lento declive.

Sin embargo, los movimientos que protagonizaron este ciclo eran distintos de aquellos que los precedieron, cuyo molde y modelo fueron los sindicatos tradicionales. No todos se plegaron a los nuevos modos de gobernar y algunos siguen caminos propios, mostrando que la historia no es un camino delineado por las lógicas estructurales. Aunque no pudieron romper completamente con las viejas culturas políticas estadocéntricas, fueron más lejos que la camada de movimientos anteriores y dejaron huellas potentes que siguen siendo referencias.

En los últimos años está naciendo una nueva camada de movimientos que se diferencian no sólo de los viejos, sino también de los nuevos. En varias ocasiones hemos mencionado al Movimiento Passe Livre (MPL), de Brasil, y a la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), de Chile. No son los únicos, aunque quizá sean los más conocidos. El movimiento contra la minería en Perú puede ser incluido en esta camada, así como el Movimiento Popular La Dignidad, de Argentina, y otros que no hay espacio para mencionar.

Algunos han nacido tiempo atrás, como el MPL, con características novedosas, tanto por su cultura política (autonomía, horizontalidad, federalismo, consenso, apartidismo) como por las formas de acción que emplea. Otros movimientos se han reinventado o refundado en procesos de resistencia. Los Guardianes de las Lagunas peruanos nacieron a partir de las Rondas Campesinas, organizaciones comunales de defensa creadas en los setenta.

Entre los nuevos y los más recientes, los nuevos-nuevos, existe una notable diferencia de cultura política: no se referencian en el Estado, con el que pueden mantener diálogos y negociaciones, ni reproducen en su interior las formas jerárquico-patriarcales. Los Guardianes de las Lagunas se inspiran en las comunidades andinas; los estudiantes chilenos y los jóvenes brasileños en sus formas de vida cotidiana en las periferias urbanas, en sus grupos de sociabilidad y afinidad, en el hip-hop, en las diversas culturas juveniles en resistencia.

No han formado estructuras-aparatos, ni han entronizado dirigentes permanentes por encima de los colectivos. Son movimientos que nacieron después de las dictaduras (los nuevos nacieron contra el autoritarismo) y reciben la influencia de dos movimientos que emergieron en el continente en las últimas décadas: el feminista y el indígena.

Se nutren de sus variantes más antisistémicas: los feminismos campesinos y populares, los feminismos comunitarios e indígenas; comparten con un sector del movimiento indio su vocación autonómica, su aspiración a cambiar el mundo por fuera del Estado y a crear instituciones posestatales, como las Juntas de Buen Gobierno. Se organizan para construir un mundo nuevo, no para incrustarse en las instituciones. Encarnan la posibilidad concreta de que florezca una nueva cultura política que trabaje para que los cambios vengan de abajo.

Los trolls cibernéticos

Escrito por César Iván Lozano Aguilar | publicado el Jue, 02/05/2013 – 22:15

Los trolls (o en su forma hispanizada, trol) en Internet se han convertido en una verdadera molestia, sus actos y actitudes pueden llegar a convertirse en una confrontación personal o grupal. En ocasiones puede hacerse una mezcla entre trolleo y bullying y, ¿qué diferencia existe entre uno y otro? En breves palabras hacer bullying es molestar y hacer trolleo, también, pero con el toque de desprestigio a los demás, a costa de difamaciones, creando controversia con supuestas pruebas prefabricadas para intentar fundamentar lo que dicen. A lo largo de este artículo trataremos de explicar el fenómeno del troll en Internet, con el fin de crear conciencia entre los usuarios.

Un caso particular, que bien vale la pena mencionar, es el caso de “Bebexito Emoxito”, en el que, a pesar de tratarse de un caso de ciberbullying, contiene señales de trolleo. Como bullying, reconocemos el hecho de molestar a la víctima de una manera denigrante y, por el lado del trolleo, se reconoce crear discusión entre la gente que opina a favor o en contra del victimario por desprestigiar a la víctima con fuertes declaraciones, como tacharlo de violador.

El victimario mismo declara en un video, sin el más mínimo remordimiento, el por qué de sus acciones: él dice hacerlo por gusto y porque así llama la atención de la gente.

¿Qué es un troll cibernético?

El término troll proviene del nórdico troll, un ser que se comporta de una manera violenta. En Internet, un troll es un usuario que se sienta frente a una computadora y busca llamar la atención, la cual consigue al publicar (de manera textual o gráfica, es decir con imágenes) temas polémicos, ideas o contenido sensible para otros usuarios.

Troll, seguridad de la información

¿Cuál es el lugar perfecto para que un troll ocasione problemas?

Los trolls se inmiscuyen en foros, comunidades de usuarios y en algunos otros servicios de comunicaciones públicas de Internet y redes sociales, los cuales son los lugares perfectos para provocar e incitar peleas entre los usuarios de esos servicios. Los trolls pueden confrontarse directamente con los usuarios o crear confrontación entre los mismos.

¿Por qué lo hacen?

Según varias investigaciones[1] los trolls tienen sed de atención, ya sea positiva o negativa. Ellos no tienen cargo de conciencia ni remordimientos, no sienten vergüenza al exponer una situación o compasión contra una víctima. Es inútil razonar e interactuar con ellos, pues crean una atmósfera de tensión con ideas negativas, al grado de generar un ambiente totalmente paranoico en el que nuevos usuarios suscritos a estos servicios de comunicaciones pueden obtener respuestas demasiado agresivas al tratar de hacer entrar en razón al troll.

Los trolls más hábiles llegan a suplantar a moderadores de blogs y foros, e inclusive a personas, de los cuales los usuarios troll imitan su manera de escribir o expresarse en las publicaciones y en los mensajes de los foros. Esta táctica es un camuflaje útil que primero detona como una incitación y, después, termina en una discusión entre los usuarios.

¿Tienen un nombre los mensajes que envían los trolls?

Sí, esos mensajes se denominan mensajes Flame. Son mensajes deliberadamente hostiles o insultantes que se envían en respuesta a un mensaje provocativo.

Por ejemplo, veamos el siguiente intercambio de mensajes:

Mensaje o post inicial por un usuario:

«Me parece que el mejor equipo de la temporada de la liga mexicana de fútbol fueron los Pumas, bien hecho Pumas!! Sigan así!!»

Mensaje flame posteado por un troll:

«Parece ser que no sabes lo que dices y creo que eres poco competente para tratar sobre temas de futbol, a leguas se nota que no sabes nada y además la liga mexicana de futbol es una basura«

El mensaje flame anterior, es un ejemplo de un «mensaje anzuelo». Éste sirve para ver si el usuario cae en el juego del troll, en el que se espera que el usuario que inició el post responda con un mensaje como el que se muestra:

«De seguro haz de ser argentino, todos ustedes son una bola de …»

El usuario convierte en argentino al troll, aunque sea mexicano, pero el troll solo lo hizo para generar esta controversia. A partir de ahí el troll continúa su juego, en el que usuarios argentinos puedan sentirse ofendidos y desencadenen mensajes ofensivos y agresivos. En este caso, el Troll ganó y cumplió su objetivo al desatar una guerra de mensajes en la publicación. A este tipo de guerra también se le denomina flamewar.

Cada quien es libre de publicar lo que quiera en el momento que quiera

Un punto importante acerca de este tipo de mensajes es la libre expresión. Un troll, al verse censurado por sus comentarios por los administradores del servicio o moderadores de foros, puede incitar a otros usuarios para que se unan a la causa y aboguen por la libre expresión. En este caso, el troll puede argumentar que algunos de sus mensajes están siendo censurados. Al ver esta actitud del troll, los demás usuarios de la comunidad pueden exigir que no se censure a nadie, argumentando la libertad de pensamiento y expresión. Lo que no saben los usuarios, es que los mensajes flame están siendo detectados por los administradores y moderadores de los foros, quienes saben que no deben liberarlos, porque conocen las consecuencias. De esta manera, el troll gana al poner a los usuarios en contra de los administradores, aunque algunos de sus mensajes o publicaciones hayan sido censurados.

¿Qué hago si me encuentro con un Troll?

Los trolls son inevitables, invaden cualquier foro, blog, comunidad o red social. La única manera de tratar con trolls es limitar nuestra reacción y recordar a otros que no se debe responder a sus provocaciones. Cuando tratas de razonar con un troll, él gana. Cuando le gritas a un troll, él gana. Cuando insultas a un troll, él gana. Lo único que un troll no soporta es que lo ignoren.

Troll, Internet, Seguridad de la Información

Puedes tomar en cuenta estas recomendaciones cuando te encuentres frente a un troll:

Notifica a los administradores o moderadores de los servicios que utilices, si has notado o detectado a un troll.

Evita a toda costa publicar de manera deliberada información personal tuya o de gente que conoces, fotos o imágenes en foros o comunidades públicas, en los que tú no poseas el control total sobre lo que estás publicando. Un troll con ingenio puede utilizar esos recursos para ocasionar daño sobre ti o la gente que estimas.

Cuando un troll se siente ignorado, busca con más esmero endurecer sus ataques, tratando de llamar la atención, es lo que le interesa. Ignorarlo constituye el mejor remedio para que se canse y se vaya.

Evita caer en el mismo juego del troll, es decir, no te unas a él defendiéndolo para que siga incomodando o agrediendo a los demás usuarios.

Consulta en la siguiente liga, las normas de comportamiento para una mejor convivencia y un fructífero intercambio de información entre la gente que participa en foros públicos.

http://www.comunidadelectronicos.com/listas/netiquette.htm

Referencias:

“Definición de troll”,[en línea],URL: http://definicion.de/troll/, [consulta: 18 de abril de 2013]

Slattery, Brennon, “Internet Trolls: The Psychology Behind the Rants”, PCWorld,[en línea], octubre de 2011, URL: http://www.pcworld.com/article/242526/internet_trolls_the_psychology_behind_the_rants.html, [consulta: 18 de abril de 2013]

Don’t flame me, bro”, [en línea], noviembre de 2007, New Scientist,

URL: http://www.newscientist.com/blog/technology/2007/11/dont-flame-me-bro.html, [consulta: 18 de abril de 2013]

[1] Gardner, Amanda, “Troll Psychology: Why People Are So Mean on the Internet”, Healt, [en línea], agosto de 2012,

URL: http://news.health.com/2012/08/02/troll-psychology-mean-internet/, [consulta: 18 de abril de 2013]

 

Lecciones del zapatismo hoy… para descolonizar nuestras mentes

filosofiamexicana.org/2013/04/14/lecciones-del-zapatismo/
En esta ocasión compartimos con ustedes esta valiosa aportación de la Dra. Fernanda Navarro quien, atendiendo a nuestra solicitud, es nuestra colaboradora invitada del mes de Abril. Desde aquí el Círculo de Estudios de Filosofía Mexicana le agradece toda su generosidad.
Lecciones del zapatismo hoy… para descolonizar nuestras mentes
en la interacción humana comunitaria se practica la complementariedad frente a la competitividad que priva en nuestras sociedades, donde el “yo” se pronuncia infinitamente más que el “nosotros”
Por Fernanda Navarro*
Fernanda Navarro
Partiendo de su herencia cultural milenaria Maya, podemos observar que, si nos permitimos acercarnos a profundidad, el movimiento zapatista ofrece una alternativa a la crisis global actual: otra forma de ver, concebir, pensar y vivir el mundo y la vida, es decir, otra forma de habitar el mundo que nos habita. ¿Cómo? en gran parte, a través de su Cosmovisión; y, por otra, de la que se deriva de su lenguaje, de esa su Otra forma de emitir la palabra, de “nombrar el mundo”, lo cual conforma mentalidades y actitudes frente a la vida, ya que no se limita a una mera traducción como ocurre con las lenguas de origen greco-latino.
De ahí la importancia que tiene la relación Lenguaje-Pensamiento-Realidad: “Las palabras hacen que las cosas existan” dicen los indígenas chiapanecos.
Permítaseme ahora acentuar algunas diferencias esenciales con nuestras estructuras lingüísticas occidentales: Todas las lenguas de origen maya, tienen una gramática completamente distinta. Por ejemplo, NO existe la relación Sujeto-Objeto. Simplemente, no hay objetos, únicamente Sujetos y esto se extiende no sólo al género humano sino a todo el reino animal y vegetal… “todo lo que tiene vida”, lo cual conduce no a un ANTROPOCENTRISMO sino a un BIOCENTRISMO.
Y además, “todo lo que tiene vida, tiene corazón” lo cual implica una relación auténtica con TODO, con la Madre Tierra, con la Naturaleza.  Pero además, es preciso aclarar que para ellos el corazón no sólo siente, también piensa y guía las acciones. En otras palabras, NO se da la división tajante entre Razón y Sentimientos/emociones que existe en Occidente desde la filosofía griega con Platón.
Tampoco hay dualidades antagónicas (o dicotomías): vencedorvencido, almacuerpo, bueno/malo, negro/blanco (con lo que se pierde todo el arcoíris, advierten los hablantes de origen maya).
Por otro lado, debido al lugar central que ocupa la comunidad y (paralelo a ello, a nivel de lenguaje) la palabra “nosotros”, resulta que en la interacción humana comunitaria se practica la complementariedad frente a la competitividad que priva en nuestras sociedades, donde el “yo” se pronuncia infinitamente más que el “nosotros”. Y no sólo como el plural de la primera persona singular (yo) sino como un principio organizativo socio-político que también significa la “nosotrificación”.
Otra diferencia sustantiva que llama nuestra atención es la siguiente: EL PLURALISMO FRENTE AL  MONISMO.
No hay jefes unipersonales, monarcas, jerarcas, caciques o mesías. Todo se practica en colectivo, en plural. El pluralismo es una herencia milenaria Maya que se encuentra ya incluso en el Popol Vuh, donde nos cuentan de sus “dioses primeros que nacieron el mundo”… y que decidieron crear a los hombres de maíz  -después de discutirlo en Asamblea- porque “se sentían muy solitos”.  O sea, que incluso en el campo religioso, no se encuentra un Monoteísmo.
Hoy día, siglos después, el ejemplo más importante son las Juntas de Buen Gobierno, en los Caracoles cuando, desde 2003, realizaron el paso que marcó un hito en su cronología desde 1994: el paso del mando militar al civil. Explicaron que resultaba contradictorio que, buscando la democracia, fuera un ejército, el EZLN  (que por su estructura militar es inevitablemente jerárquico/vertical y por lo tanto, antidemocrático) el que siguiera al mando del movimiento zapatista.  La coherencia exigía practicar su antigua consigna heredada del “mandar obedeciendo” y así marcar un logro más.  El papel del EZLN a partir de ahí, ha sido defender a las comunidades zapatistas, no  imponérseles  o dictarles conductas. ¡Este año cumplen ya 10 años los Caracoles!
¿Cuál es hoy entonces la máxima instancia de decisión en la zona zapatista? La descentralización del Poder, ejerciendo la horizonalidad que se contrapone a la verticalidad.  En efecto, el Poder es compartido y todo se discute en Asambleas. Hoy hombres y, ya también, mujeres gobiernan de manera que finalmente TOD@S tendrán la oportunidad y la experiencia de gobernar y ser gobernados, o sea, de gobernarSE.  El auto-gobierno es ya una realidad gracias a su autonomía y al territorio que han reconquistado desde el ´94 aunque mucha violencia les ha costado por parte de los tres niveles de gobierno escudados tras grupos paramilitares y el ejército.
Sus innegables logros se pueden ver a todas luces en su educación autónoma, en el área de salud, agrobiología y cooperativas de mujeres.
En toda evaluación que hagamos es preciso tener en cuenta los 500 siglos de interculturación y la influencia que ha tenido para la sobrevivencia de los pueblos originarios. A pesar de ello, han mostrado una Resistencia ejemplar que ha salvaguardado tradiciones, lengua, costumbres, en suma, su Identidad.
Esto nos recuerda la sabia frase del escritor y artista inglés John Berger quien estuvo presente en Chiapas, en el Festival de la Digna Rabia en 2007:   “La Resistencia consiste en saber escuchar a la tierra”.
Y escuchar es un ejercicio al que le otorgan mucho más preponderancia que en Occidente, como nos explica Carlos Lenkersdorf  (quien viviera 20 años en una comunidad tojolabal) en su último libro Aprender a Escuchar. Para ellos, escuchar implica comprender al otro profundamente, ponerse en el lugar del otro. La escucha hermana, dicen ellos; y a ello se debe que en su lengua originaria, antes de la Conquista, no existiera la palabra “enemigo” …pues entre hermanos, concluyen, no puede haber enemigos.
Estas son sólo algunos puntos que esperamos se traduzcan en una invitación a acercarse a este movimiento que, el 21 de Diciembre pasado, resurge una vez más, probando que siguen construyendo un horizonte de esperanza.
* Fernanda Navarro y Solares es licenciada, maestra y doctora en Filosofía por la UNAM y ha tenido una estancia en el College Internationale de Philosophie, París. Actualmente es profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y ha sido profesora de filosofía por más de 30 años en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Sus líneas de investigación son: Filosofía Política, Multiculturalismo e Interculturalidad. Ha estudiado muy de cerca el pensamiento maya actual y está a cargo de la cátedra extraordinaria sobre Filosofía Maya de la FFyL-UNAM fundada por el ya fallecido Carlos Lenkersdorf.
CEFIME

El Ya basta! en América Latina – Por Raúl Zibechi

http://www.nodal.am/index.php/2013/12/el-ya-basta-en-america-latina-por-raul-zibechi/

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27 diciembre, 2013
En los 20 años que transcurrieron desde el alzamiento zapatista del primero de enero de 1994, los movimientos latinoamericanos protagonizaron uno de los ciclos de luchas más intensos y extensos en mucho tiempo. Desde el Caracazo de 1989 se sucedieron levantamientos, insurrecciones y movilizaciones que abarcaron toda la región, deslegitimaron el modelo neoliberal e instalaron a los de abajo, organizados en movimientos, como actores centrales de los cambios.

El zapatismo formó parte de esta oleada de los 90 y se convirtió muy pronto en uno de los referentes ineludibles, aun para quienes no comparten sus propuestas y formas de acción. Es casi imposible enumerar todo lo realizado por los movimientos en estas dos décadas. Apenas podemos repasar un puñado de hechos significativos: el ciclo piquetero en Argentina (1997-2002), los levantamientos indígenas y populares en Ecuador, las movilizaciones peruanas que forzaron la renuncia de Fujimori, y el Marzo Paraguayo, en 1999, que llevó al exilio al militar golpista Lino Oviedo.

En la década siguiente tuvimos la formidable respuesta del pueblo venezolano al golpe derechista de 2002, las tres guerras bolivianas entre 2000 y 2005 (una del agua y dos del gas) que borraron del mapa político a la derecha neoliberal, la impresionante lucha de los indios amazónicos en Bagua (Perú) en 2009, la resistencia de las comunidades de Guatemala a la minería, la comuna de Oaxaca en 2006 y la movilización del campesinado paraguayo en 2002 contra las privatizaciones.

En los tres pasados años se hizo sentir una nueva camada de movimientos que insinúan un nuevo ciclo de protestas, como la movilización de los estudiantes secundarios chilenos, la resistencia comunitaria al emprendimiento minero Conga en el norte del Perú, la creciente resistencia a la minería, a las fumigaciones y a Monsanto en Argentina, la defensa del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure) en Bolivia y la resistencia a la represa de Belo Monte en Brasil.

Sólo en 2013 tuvimos el paro agrario colombiano que fue capaz de unir a todos los sectores rurales (campesinos, indígenas y cortadores de caña) contra el TLC con Estados Unidos y a una parte de los movimientos urbanos, y también las movilizaciones de junio en Brasil contra el feroz extractivismo urbano de la mano de obra para el Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.

Este conjunto de acciones a lo largo de dos décadas permite asegurar que los movimientos de los abajos están vivos en toda la región. Muchos de ellos son portadores de una nueva cultura política y de organización que se manifiesta de modos muy diversos en las diversas organizaciones, pero conforman modos de hacer diferentes de los que conocimos en las décadas de los 60 y 70.

Una parte de los movimientos, desde los estudiantes secundarios chilenos hasta las comunidades zapatistas, pasando por los Guardianes de las Lagunas de Conga, el Movimiento de Pobladores y Pobladoras de Venezuela y el Movimiento Passe Livre de Brasil (MPL), entre los más destacados, muestran algunas características comunes que sería interesante destacar.

La primera es la masiva y destacada participación de jóvenes y mujeres. Esta presencia revitaliza las luchas anticapitalistas, porque están participando directamente las personas más afectadas por el capitalismo, las que no tienen un lugar en el mundo aún hegemónico. Es la presencia mayoritaria de quienes no tienen nada que perder porque son, básicamente, mujeres y jóvenes de abajo que le dan a los movimientos un carácter de intransigente radicalidad.

En segundo lugar, viene ganando terreno una cultura política que los zapatistas han sintetizado en la expresiónmandar obedeciendo, que se expresa de forma aún difusa. Los que cuidan las lagunas en Perú, herederos de las rondas campesinas, obedecen a las comunidades. Los jóvenes del MPL toman decisiones por consenso para que no se consoliden mayorías, y rechazan explícitamente los carros de sonidoimpuestos en el periodo anterior por las burocracias sindicales para controlar las marchas.

La tercera cuestión en común se relaciona con la autonomía y la horizontalidad, vocablos que 20 años atrás apenas empezaban a utilizarse y se incorporaron de lleno a la cultura política de quienes siguen luchando. Se reclaman autónomos del Estado y los partidos, en tanto la horizontalidad es la dirección colectiva y no individual del movimiento. Los miembros de la ACES (Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios) de Chile funcionan de modo horizontal, con una dirección colectiva y asamblearia.

La cuarta característica que veo en común es el predominio de los flujos por sobre las estructuras. La organización se adapta y se subordina al movimiento, no se congela en una estructura capaz de condicionar al colectivo, con intereses propios separados del movimiento. Los colectivos que pelean son algo así como comunidades en resistencia, en las que todos y todas corren riesgos parejos y donde la división del trabajo se adapta a los objetivos que traza el conjunto en cada momento.

En esta nueva camada de organizaciones no es fácil distinguir quiénes son los dirigentes, no porque no existan referentes y portavoces, sino porque la diferencia entre dirigentes y dirigidos se viene atenuando a medida que crece el protagonismo de los abajos. Este es quizá uno de los aspectos más importantes de la nueva cultura política en expansión en las dos pasadas décadas.

Por último, quisiera decir que el zapatismo es referente político y ético, pero no como dirección de estos movimientos, que no pretende ni podría serlo. Puede ser inspiración, referencia, ejemplo si se prefiere. Siento que hay múltiples diálogos entre todas estas experiencias, no al estilo de encuentros formales y estructurados, sino intercambios directos entre militantes, capilares, no controlados, sino el tipo de trueques de saberes y experiencias que necesitamos para potenciar el combate al sistema.

http://www.jornada.unam.mx/2013/12/27/politica/018a1pol

Los zapatistas, el arte de construir un mundo nuevo (Raúl Zibechi)

http://javiersoriaj.wordpress.com/2013/09/04/los-zapatistas-el-arte-de-construir-un-mundo-nuevo-raul-zibechi/
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Los zapatistas, el arte de construir un mundo nuevo (Raúl Zibechi)

Desde sus seis años de altura, Carlos Manuel abraza la cintura de su padre como si nunca se fuera a despegar. Mira el techo y sonríe. Julián, su padre, intenta zafarse. El niño cede pero permanece junto al padre. Irma, su hermana de unos ocho años, observa desde un rincón de la cocina donde su madre, Esther, trabaja sobre el fogón dando vuelta las tortillas de maíz que siguen siendo el alimento principal de las familias rurales.

Los otros tres hijos, incluyendo al mayor, Francisco, de 16, observan la escena que se repite durante las comidas como si fuera un ritual. La cocina es el lugar de pláticas que se esparcen tan lentas como el humo que asciende sobre los techos de zinc. Las palabras son tan frugales y sabrosas como la comida: frijol, maíz, café, plátanos y alguna hortaliza. Todo sembrado sin químicos, cosechado y elaborado a mano. Criado a campo abierto el pollo tiene un sabor diferente, como toda la comida en esta comunidad tojolabal.

Al terminar la comida cada uno lava sus platos y cubiertos, incluso el padre que por momentos colabora en la preparación de la comida. Pregunto si eso es lo normal en estas tierras. Responden que es costumbre en las comunidades zapatistas, no así en las del “mal gobierno”, en referencia a los que, sin sorna, denominan “hermanos priístas”. Esas comunidades, vecinas a las que empuñan la estrella roja sobre fondo negro, reciben bonos y alimentos del gobierno, que les construye casas de bloques y suelo de material.

En toda la semana no hubo el menor gesto de agresividad entre el padre, la madre y los hijos. Ni siquiera gestos de mal humor o reproche. Al parecer, la prohibición del consumo de alcohol suaviza las relaciones humanas. Las mujeres son las que más disfrutan los cambios. “Distingo a los zapatistas por la forma en que se paran, sobre todo las mujeres”, comenta el experimentado periodista Hermann Bellinghausen.

El día del fin del mundo

La  nueva etapa que está transitando el zapatismo comenzó el 21 de diciembre de 2012, día marcado por los medios como el fin del mundo que para los mayas es el comienzo de una nueva era. Decenas de miles de bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se concentraron en cinco cabeceras municipales de Chiapas, las mismas que tomaron el 1 de enero de 1994.

La reaparición del zapatismo conmocionó a buena parte de la sociedad mexicana. No sólo no habían desaparecido sino que resurgían con más fuerza, mostrando que eran capaces de movilizar una cantidad importante de personas en formación militar, aunque sin armas.

En el comunicado del 30 de diciembre, el subcomandante Marcos asegura que “en estos años nos hemos fortalecido y hemos mejorado significativamente nuestras condiciones de vida. Nuestro nivel de vida es superior al de las comunidades indígenas afines a los gobiernos de turno, que reciben limosnas y las derrochan en alcohol y artículos inútiles”.

Agrega que a diferencia de lo que sucede en las comunidades afines al Partido Revolucionario Institucional (PRI), en las zapatistas “las mujeres no son vendidas como mercancías” y que “los indígenas priístas van a nuestros hospitales, clínicas y laboratorios porque en los del gobierno no hay medicina, ni aparatos, ni doctores ni personal calificado”.

Algo de todo eso pudieron comprobar quienes acudieron a la primera escuelita entre el 12 y el 16 de agosto. En realidad fueron convocados sólo los compañeros de ruta, lo que supone un viraje profundo en sus modos de relacionarse con la sociedad civil: “A partir de ahora, nuestra palabra empezará a ser selectiva en su destinatario y, salvo en contadas ocasiones, sólo podrá ser comprendida por quienes con nosotros han caminado y caminan, sin rendirse a las modas mediáticas y coyunturales”, reza el comunicado.

Agrega que “muy pocos tendrán el privilegio” de conocer la otra forma de hacer política. En una serie de comunicados titulados “Ellos y nosotros” enfatizaron en las diferencias entre la cultura de los políticos del sistema y la cultura de abajo o zapatista, asegurando que no se proponen “construir una gran organización con un centro rector, un mando centralizado, un jefe, sea individual o colegiado”.

Destacan que la unidad de acción debe respetar la heterogeneidad de los modos de hacer: “Todo intento de homogeneidad no es más que un intento fascista de dominación, así se oculte con un lenguaje revolucionario, esotérico, religioso o similares. Cuando se habla de “unidad”, se omite señalar que esa “unidad” es bajo la jefatura del alguien o algo, individual o colectivo. En el falaz altar de la “unidad” no sólo se sacrifican las diferencias, también se esconde la supervivencia de todos los pequeños mundos de tiranías e injusticias que padecemos”.

Para comprender este enfoque, que llevó al zapatismo a promover la escuelita de agosto, deben comprenderse los problemas que atravesaron las relaciones con la  izquierda electoral y con personas que, en su opinión, “aparecen cuando hay templetes y se desaparecen a la hora del trabajo sin bulla”.

La lógica de la escuelita es opuesta a la de esa cultura política. No se trata de ir a escuchar a los comandantes indios ni al subcomandante Marcos, sino a compartir la vida cotidiana con la gente común. No se trata de la trasmisión discursiva y racional de un saber codificado. La cosa va por otro lado: vivenciar una realidad a la que sólo se puede acceder a través de un ritual de compromiso, o sea estando y compartiendo.

Una vida nueva

“Ya no tenemos dificultades”, dice Julián, sentado en un taburete de madera rústica, en su casa de techo de chapa, paredes de madera y suelo de tierra apisonada. Lo dice con naturalidad frente a quien lleva cuatro días durmiendo sobre tablas de madera, apenas cubiertas con una manta fina. Julián ingresó en 1989 en la organización clandestina. Marcelino, mi guardián o Votán, ingresó poco antes, en 1987.

Con fruición relatan las reuniones clandestinas en remotas cuevas en la montaña, a las que decenas de zapatistas llegaban por la noche, mientras los patrones y sus capangas dormían. Caminaban toda la noche y apenas regresaban al amanecer para incorporarse al trabajo. Las mujeres les cocinaban tortillas a oscuras, para no levantar sospechas. Bien mirado, tiene razón cuando dice que lo peor quedó atrás. El látigo del hacendado, la humillación, el hambre, la violencia y las violaciones de las hijas.

El 1 de enero de 1994 los hacendados huyeron y los capangas corrieron detrás. La comunidad 8 de Marzo, a la que llegamos quince forasteros-alumnos (mitad mexicanos, un yanqui de 75 años, un francés, un colombiano, dos argentinas y un uruguayo) está en las tierras que un día fueron ocupadas por Pepe Castellanos, hermano de Absalón, teniente coronel, ex gobernador y propietario de 14 fincas en tierras usurpadas a los indios. Su secuestro, en aquel lejano enero, fue la espita que precipitó la huída de los terratenientes.

La comunidad cuenta con más de mil de hectáreas de buenas tierras. Ya no tienen que cultivar en las laderas pedregosas y áridas, cosechan los alimentos tradicional y, por recomendación de la comandancia, también hortalizas y frutas. No sólo se liberaron del látigo sino que se alimentan mejor y consiguen ahorrar de un modo muy particular. Julián cosecha seis sacos de café, unos 300 kilos, de los cuales deja un saco para el consumo familiar y vende el resto. Según el precio, consigue comprar con cada cosecha entre dos y tres vacas. “Las vacas son el banco y cuando tenemos necesidad, vendemos”.

Por necesidad entiende problemas de salud. Su hijo mayor debió someterse a un tratamiento y para sufragarlo vendió un toro. Es la misma lógica que aplica la comunidad. En las tierras comunitarias realizan trabajos colectivos en torno al café y con la cosecha compran caballos y vacas. Entre los animales de las familias y los comunitarios, tienen 150 caballos y casi 200 vacunos.

Días antes de llegar los alumnos se estropeó el filtro de agua y para repararlo decidieron vender una vaca. Del mismo modo sostienen la sala de salud, la escuelita y todos los gastos que demandan transporte y alojamiento de los comuneros para cumplir los deberes de los tres niveles del autogobierno: el local o comunitario, los municipios autónomos y las Juntas de Buen Gobierno.

Las mujeres también tienen emprendimientos comunitarios. En esa comunidad tenían un cafetal con el que compraron seis vacas, y un gallinero con medio centenar de aves cuyos ahorros utilizan para traslados y gastos de las mujeres que ocupan cargos o asisten a cursos.

Los pocos insumos que no producen las familias (sal, azúcar, aceite y jabón) los compran en la cabeceras municipales en tiendas zapatistas, instaladas en locales que ocuparon después del levantamiento de 1994. De ese modo no necesitan acudir al mercado y toda su economía se mantiene dentro de un circuito que controlan, autosuficiente, vinculado al mercado pero sin depender del mismo.

Las tiendas son atendidas de forma rotativa por los comuneros. Julián explica que cada cierto tiempo le toca estar un mes en la tienda de Altamirano (a una hora de la comunidad) lo que lo obliga a dejar la casa. “En ese caso la comunidad te sostiene la milpa durante quince días y yo apoyo del mismo modo al que tiene que ir a la tienda”. Esther fue cargo en la junta, en el Caracol de Morelia, a media hora de la comunidad, y sus quehaceres fueron cubiertos de la misma manera, que podemos llamar reciprocidad.

Salud y educación

Cada comunidad, por pequeña que sea, tiene una escuelita y un puesto de salud. En la comunidad 8 de Marzo hay 48 familias, casi todas zapatistas. La asamblea elige a sus autoridades, mitad varones y mitad mujeres, a los maestros y a los encargados de la salud. Nadie puede negarse porque es un servicio a la comunidad.

La escuelita funciona en una sala de la casona abandonada por el hacendado. Aún sobrevive una reja de hierro a través de la que pagaba a sus peones, quienes apenas podían ver una mano que dejaba caer monedas ya que la oscuridad ocultaba el rostro del patrón.

Temprano en la mañana los niños se forman en la cancha de basquetbol frente a la casona, marchan en fila con paso marcial guiados por un joven de la comunidad que no debe superar los 25 años. La educación zapatista sufre la falta de infraestructura, los salones son precarios, así como las bancas y el mobiliario. Los docentes no cobran sueldo pero son sostenidos por la comunidad, al igual que los encargados de la salud.

Sin embargo tiene enormes ventajas para los alumnos: los maestros son miembros de la comunidad, hablan su lengua y son sus iguales, mientras en las escuelas estatales (las del mal gobierno), los maestros no son indios sino mestizos que no hablan su lengua, incluso la desprecian, viven lejos de la comunidad y mantienen una vertical distancia con los niños.

El clima de confianza en las escuelas autónomas habilita vínculos más horizontales y facilita la participación de padres y alumnos en la gestión de la escuela. Los niños participan en muchas de las tareas de la comunidad y, entre ellas, en el sustento de la escuela y de sus maestros. No existe distancia entre escuela y comunidad ya que son parte de un mismo entramado de relaciones sociales.

Si la escuela oficial tiene un currículo oculto a través del cual trasmite valores de individualismo, competencia, organización vertical del sistema educativo y superioridad de los docentes sobres los alumnos, la educación zapatista es el reverso. El currículo se construye en colectivo y se busca que los alumnos se apropien de la historia de su comunidad para reproducirla y sostenerla.

La transformación y la crítica son permanentes y trabajan para construir de forma colectiva el conocimiento, ya que los alumnos suelen trabajar en equipos y buena parte del tiempo escolar transcurre fuera del aula, en contacto con los mismos elementos que configuran su vida cotidiana. Lo que en la educación estatal es separación y jerarquía (maestro-alumno, aula-recreo, saber-no saber), en las escuelas autónomas es integración y complementariedad.

En la salita de salud conviven medicamentos de la industria farmacéutica con una amplia variedad de plantas medicinales. Una chica muy joven se encarga de procesar jarabes y pomadas con esas plantas. La sala cuenta con una huesera y una partera, que completan el equipo básico de salud en todas las comunidades zapatistas. En general, atienden situaciones relativamente simples y cuando se ven desbordados trasladan al paciente a la clínica del caracol. Cuando no pueden resolver, acuden al hospital estatal de Altamirano.

La salud y la educación están escalonadas en los mismos tres niveles que el poder autónomo zapatista. En los caracoles suelen funcionar las clínicas más avanzadas, incluyendo un que cuenta con quirófano y practican operaciones. En los caracoles, que albergan las Juntas de Buen Gobierno, también suelen estar las escuelas secundarias autónomas.

La Escuelita

Siete horas demandó recorrer los cien kilómetros que separan San Cristóbal del caracol Morelia. La caravana de treinta camiones y coches salió tarde y avanzó a paso de tortuga. Sobre las dos de la madrugada llegamos al Caracol, un recinto donde se asienta un entramado de construcciones  que albergan a las instituciones de la región autónoma: tres municipios, 12 regiones y decenas de comunidades, gobernadas por la Junta de Buen Gobierno.

Además hay una escuela secundaria y un hospital en construcción, clínicas, anfiteatros, tiendas, comedores, zapatería y otros emprendimientos productivos.

Pese a la hora, una larga fila de varones y otra de mujeres nos esperaban engalanados con sus paliacates. Nos formamos por sexos y uno a uno fuimos conociendo a nuestros Votán. Marcelino alarga la mano y pide que lo acompañe. Vamos hasta el enorme salón de actos directo a dormir sobre los durísimos bancos.

A la mañana café, frijoles y tortillas. Luego hablan los miembros de la Junta y explican cómo va a funcionar la escuelita. Por la tarde, casi de noche, salimos hacia la comunidad. Entre los alumnos pudimos ver a Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo, y a Hugo Blanco, dirigente campesino y ex guerrillero peruano, ambos pisando los 80 años.

Llegamos a la comunidad hacia medianoche, luego de media hora a los tumbos sobre la caja de un pequeño camión. Toda la comunidad, formada en filas de hombres, mujeres y niños con sus pasamontañas, nos recibe puño en alto. Nos dan la bienvenida y a cada alumno le presentan la familia donde vivirá. Julián se presenta y cuando ya todos reconocieron a su familia, marchamos a dormir.

Primera sorpresa. Dividieron la casa con un tabique, dejaron una habitación para el huésped con puerta propia y los siete miembros de la familia se amontaron en una superficie similar. Nos despiertan con las primeras luces para desayunar. Luego vamos a trabajar en la limpieza del cafetal familiar, machete en mano, hasta la hora de la comida.

El segundo día tocó enlazar ganado para ser vacunado y el tercero la limpieza del cafetal comunitario. Así cada día, combinando el trabajo con explicaciones detalladas de la vida comunitaria. Por las tardes tocaba leer los cuatro cuadernos que repartieron sobre Gobierno Autónomo, Resistencia Autónoma y Participación de las Mujeres en el Gobierno Autónomo, con relatos de indígenas y autoridades.

Cada alumno podía formular las más variadas preguntas, lo que no quiere decir que siempre fueran respondidas. Pudimos convivir con una cultura política diferente a la que conocemos: cuando se les formula una pregunta, se miran, dialogan en voz baja y, finalmente, uno responde por todos. Fue una experiencia maravillosa, de aprender haciendo, compartiendo, saboreando la vida cotidiana de pueblos que están construyendo un mundo nuevo.

Publicado en el Programa de las Américas

Publicado el 02 de septiembre de 2013

[Fuente: http://desinformemonos.org/2013/09/los-zapatistas-el-arte-de-construir-un-mundo-nuevo-raul-zibechi/%5D

Descarga los cuadernos de texto de la primera Escuelita Zapatista de agosto 2013

Zapatistas Marcos IV 'The Pains from Below'http://narconews.com/Issue67/articulo4712.html

Por los hombres y las mujeres de las comunidades zapatistas
Desde las montañas del sureste mexicano

16 de septiembre 2013

Los documentos que encuentras a continuación son parte del material entregado durante la Primera Escuelita Zapatista en la que mas de 1,500 personas entraron a las comunidades zapatistas entre el 11 y 17 de agosto para aprender de la lucha organizada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Alex Mensing, graduado de la Escuela de Periodismo Auténtico 2013, fue parte de esta experiencia y consiguió los documentos para poder compartir la sabiduría de los zapatistas. En sus propias palabras:

“En muchos sentidos, la Escuelita no era una escuela típica. Los maestros no tenían títulos, los libros de texto no citaban a prestigiosos académicos anteriores, y los salones de clase no tenían pizarrón. La clase estaba en sesión 24 horas al día y la sección de preguntas y respuestas estaba abierta todo el día. Y, sin lugar a dudas, los temas no eran ordinarios.

Algunas de las lecciones impartidas en la Escuelita se entregaban en lecturas de cuadernos de texto y presentaciones de autoridades zapatistas. Pero la mayoría de las lecciones más importantes se aprendían al compartir el hospedaje, las comidas, el trabajo la vida y las conversaciones con las familias y guardianes zapatistas anfitriones de los estudiantes en sus pequeñas y remotas comunidades durante los días que duró la Escuelita.”

Lee su artículo completo y descarga los PDFs (abajo).

En la Escuelita Zapatista los estudiantes aprenden organización comunitaria y resistencia civil como forma de vida.
Cuadernos de texto de la primer Escuelita Zapatista

Gobierno Autónomo I, 1; 2; 3; 4; 5; 6; 7

Gobierno Autónomo II, 1; 2; 3; 4

Participación de las mujeres en el gobierno autónomo 1; 2; 3; 4; 5; 6; 7

Resistencia Autónoma 1; 2; 3; 4; 5; 6; 7; 8; 9

Hambre cruzada

http://www.jornada.unam.mx/2013/05/05/opinion/029a1eco
Ana de Ita
En Oaxaca una vez más se alzaron las voces en contra del maíz transgénico durante la sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos. Más de quinientos asistentes, procedentes de distintas regiones indígenas y de organizaciones sociales y civiles, acusaron al Estado mexicano de ser responsable de la contaminación transgénica del maíz nativo, en complicidad con las corporaciones transnacionales productoras de semillas, y exigieron al gobierno que no permita la siembra comercial de maíz transgénico en el norte del país.

Zapotecos, mixtecos, nahuas, mayas, rarámuris, wixárikas, junto con campesinos de Tlaxcala, Veracruz y Guanajuato coincidieron en las estrategias que utilizan para evitar que la contaminación transgénica en los maíces herencia de sus antepasados se propague: siembran únicamente sus variedades nativas y criollas, no permiten la entrada a las comunidades de maíces desconocidos, no aceptan semillas de los programas de gobierno ni de ayuda alimentaria, no siembran maíz comprado en las tiendas Diconsa, evitan las semillas híbridas que pueden estar contaminadas, revisan las milpas e impiden la polinización de plantas que parezcan raras o malformadas.

Vandana Shiva, quien peregrinó 30 horas desde India para participar en la defensa del maíz, afirmó que Monsanto ha declarado la guerra a los campesinos de todo el mundo, al convertir en crimen la práctica campesina milenaria de guardar semillas para sembrar el siguiente ciclo.

Los campesinos que no dependen de las semillas de las corporaciones son libres. Shiva explicó el patrón que siguió Monsanto y el gobierno de India para introducir el algodón transgénico en su centro de origen: Primero, el Estado desmanteló la producción pública de semillas, después Monsanto compró las compañías semilleras locales y les obligó a vender únicamente semillas de algodón transgénico, pero con la marca conocida por los campesinos, por último Monsanto promovió las semillas transgénicas, con falsas promesas de aumentar la productividad y las ganancias. En sólo un ciclo agrícola la diversidad de las semillas campesinas de algodón se había perdido y los productores que anteriormente obtenían sus semillas gratis, seleccionadas de su propia cosecha, se encontraron en bancarrota y sin posibilidad de cubrir la deuda contraída para obtener el paquete tecnológico de semillas transgénicas. Muchos optaron por suicidarse antes que dejar de ser campesinos.

En México, más de un tercio de la producción de maíz (8 millones de toneladas) no entra al mercado pues se destina al autosustento de las comunidades que lo producen, pero como parte de la Cruzada contra el Hambre, la Secretaría de Agricultura impulsa un programa de agricultura de autoconsumo que, con el pretexto de aumentar la productividad, debilita la esencia de la agricultura campesina al intentar convertirla en dependiente de insumos externos que deben comprarse a las agroindustrias. El programa pretende que las semillas nativas, muchas de ellas endémicas, mejoradas durante generaciones y adaptadas a los nichos ecológicos de cada comunidad, se cambien por semillas híbridas uniformes, propiedad de las corporaciones semilleras, o por semillas criollas mejoradas por los centros de investigación. Una vez más el programa desconoce el conocimiento campesino que impulsa técnicas de agricultura orgánica y tradicional para producir los alimentos de las comunidades, y por el contrario fomenta el uso de agrotóxicos, fertilizantes, herbicidas e insecticidas que más que evitar el hambre, dañarán el ambiente, la salud de la población y polucionarán los campos. Las trojes y coscomates, verdaderas obras de arte, construidas con materiales locales, pretenden ser remplazadas por silos metálicos comprados, que además no son útiles en comunidades donde la humedad del ambiente es alta.

La demanda de los pueblos indígenas, de los campesinos, de los científicos conscientes y de la sociedad civil reunidos en Oaxaca fue la defensa del maíz nativo y de la cultura e identidad de los pueblos de maíz, el gobierno tiene la oportunidad de escucharlos y apostar por las estrategias definidas desde las comunidades antes que favorecer los negocios y el hambre de ganancias de un puñado de agroindustrias transnacionales.

Minicomentario

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